Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pere-estupinya

20 Jul 2008 - Enlace

Fiesta Química en el ESOF

Estoy en Barcelona atendiendo al ESOF (European Science Open Forum): Varios centenares de investigadores europeos, académicos, políticos, periodistas… reunidos discutiendo asuntos técnicos y sociales alrededor del mundo de la ciencia.

Lo más noticiable, el número de registrados, anuncios varios… ya aparecerá en otros medios. Y los debates o reflexiones abiertas que nos puedan interesar, los trataremos más adelante. Son atemporales; no hay prisa. Para lo que a continuación os consultaré, un poquito de celeridad si que me iría bien…

Pero antes, os muestro un vídeo descubierto en el stand de la comisión europea que me ha encantado: La “Chemical Party”!, donde los elementos se relacionan siguiendo las leyes del mundo atómico:

Lo suyo es que cada uno juegue a interpretar lo que ve en el video. Yo luego os doy mi versión, pero vuelvo a interrumpir la lectura coherente del texto con la consulta que os mencionaba antes:

Mañana participaré en una sesión donde tengo que dar mi perspectiva sobre los blogs como herramienta de comunicación científica.
Me gustaría preguntaros a dos niveles. A los que leéis blogs: “¿qué os gusta del formato blog, qué os desagrada, qué ventajas veis respecto otros formatos, qué limitaciones,…?
Por otra parte, sé que entre vosotros hay bloggers excelentes. Querría también escuchar vuestras opiniones críticas al respecto, anécdotas, ejemplos, o algo curioso que os haya sucedido e ilustre el enorme potencial que tienen los blogs. Me encantaría poder citar algunos comentarios de este post en la mesa redonda de mañana.

Mi guión particular del video:
“El neón es muy noble, pero peca de arrogante y autosuficiente. No se relaciona con nadie. Está tan satisfecho con sus orbitales rellenos de electrones, que es prácticamente imposible que le puedas quitar uno. Y mucho menos que acepte uno que a ti te sobre! Como veis en el video, no hay buena química entre el neón y el hidrógeno.
En cambio, el carbono sólo piensa en compartir de manera covalente sus 4 electrones despareados. Si le ofreces dos brazos formará un enlace doble bien estrecho. Pero si eres un átomo de hidrógeno y te conviene compartir único electrón con él para así rellenar tu orbital s no te preocupes, te cogerá igual. Eso si, que no te importe su promiscuidad… no parará hasta tener 6 electrones en sus orbitales p.
El Zinc baila sólo el pobre… no es que vaya de sobrado como el neón. Él sí que está dispuesto a relacionarse, pero le cuesta un poco reaccionar… no resulta tan atractivo como otros elementos.
El ión de sodio tiene exactamente lo que el de cloro necesita. Hacen una pareja excelente, que además intensifica el sabor de tus platos: Juntos forman la sal común (El cloruro de sodio). Su enlace iónico es tremendamente estable, pero si las cosas se diluyen, y la electricidad pretende interferir, una simple electrolisis es capaz de distanciarlos bruscamente.
Los átomos de oxígeno se apañan perfectamente entre ellos. Como tienen 2 electrones de valencia más que el carbono, formando un doble enlace con un compañero ya están en la gloria. El hidrógeno tiene que emplearse muy duro para separarlos. No es algo espontáneo, que les salga de forma natural, tiene que poner mucho esfuerzo y energía extra… eso sí, cuando se carga la amistad entre los dos oxígenos y logra separarlos, sólo las plantas y algunas bacterias pueden volver a unirlos.
Al potasio no le importa disolverse en agua cuando está cargado positivamente, pero si se encuentra en estado metálico la odia de manera extrema. No la puede ni ver. Saltan chispas entre ellos. Asegúrate de no juntarlos, porque si entran en contacto explotan y pueden incluso incendiarte el laboratorio..."
¡Pero vaya fiestón de lo más nerd que me estoy imaginando! A cada invitado le toca ser un elemento químico específico y actuar en consecuencia. Buenooooo… esto con los freaks de Cambridge arrasa!

Escrito por pere-estupinya

19 Dic 2007 - Enlace

Científicos tatuados

Permitidme que en medio de esta semana en la que todos andamos atareados rematando asuntos pendientes antes de vacaciones, proponga un post más corto y ligero de leer, pero que podría estimular una conversación desenfadada entre personas de dentro y fuera del mundo de la ciencia.

Hace unas semanas recibimos en nuestros seminarios a Carl Zimmer , uno de los periodistas científicos más exitosos de Estados Unidos. Charlamos sobre interioridades de la profesión, dejó de manifiesto que el virtuosismo al escribir y la oratoria no están necesariamente relacionadas, y nos presentó su muy recomendable blog. De él destacó su entrada más exitosa hasta el momento: los tatuajes científicos.
Durante una cena Carl Zimmer apreció que un amigo suyo llevaba una doble hélice de ADN tatuada en su hombro. En seguida recordó haber observado otras veces tatuajes con motivos científicos, y por medio de su blog solicitó que se le enviaran ejemplos comentados. La reacción fue mayor de lo que esperaba.


De izquierda a derecha podéis ver:
- El primer árbol evolutivo que dibujó en 1837 Charles Darwin, tatuado en el costado de una bioantropóloga
- La calavera de un fósil carnívoro de la época del Eoceno sobre la que un paleontólogo hizo su tesis doctoral
- La tabla periódica entera tatuada en un antebrazo
- Una elegante neurona en el pie de una doctoranda en neurociencia
Hay fractales, moléculas, fórmulas, frases… podéis verlos todos
aquí .

“Científicos tatuados! que curioso…”, pensé. Pero… Curioso, ¿por qué? A ver si a estas alturas voy a tener yo una imagen estereotipada del científico! Claro que también se tatúan, como cualquier hijo de vecino.
Pero esta anécdota me hizo pensar una vez más en la desconexión que hay entre ciencia y sociedad. El investigador suele trabajar aislado. Nadie “va a ver al científico”, o se lo encuentra trabajando en la calle, o le llama para que le repare algo, o “acude al laboratorio a comprar cualquier cosa”. Además, no es un personaje que tenga mucha presencia en los medios de comunicación, y cuando aparece en cine, cómics o series de animación, suele hacerlo de forma un tanto caricaturizada. Esto conlleva que el proceso de la investigación sea desconocido, y que efectivamente exista un cierto estereotipo de científico, a veces bastante alejado de la realidad.
Pero ¿Qué hay de cierto y de falso en esta imagen popular del científico?
Estoy casi seguro que a la mayoría de personas les sorprendería más encontrar científicos tatuados, que científicos con pelo largo y alocado… ¿tiene fundamento esta idea? De hecho, mi amigo Roberto me envió hace poco un divertido link sobre el “club de los científicos melenudos ”, en Harvard.


La edad también es otro de los rasgos a considerar. Einstein es el icono científico por excelencia, pero no tenía el pelo canoso cuando a sus 26 años publicó los artículos que revolucionarían el mundo de la física. La imagen de sabio implica dilatada experiencia, sin embargo en los campos más novedosos y punteros que están emergiendo, como la biología sintética, o la neuroingeniería de Ed Boyden (protagonista del post anterior), los principales expertos son bastante jóvenes.

Pero vayamos más allá de las características físicas.
Hay toda una serie de tópicos alrededor de la figura del científico, más o menos infundados. Son despistados? más inteligentes? Racionales? aburridos? Apasionados? cuidan poco su imagen? Son escépticos que sólo creen en lo que pueden medir? Trabajan siempre en un laboratorio? Le echan más horas que en otras profesiones? Trabajan de científicos los científicos? Son quienes realmente transforman la sociedad? Son los biólogos menos creyentes? Terminan zumbados los matemáticos? Los ingenieros lo tienen todo siempre calculado? La física es una profesión de hombres? …
Disculpad por la simplificación. Está clarísimo que cada persona es diferente y generalizar carece de todo sentido. Mi objetivo no es hacer un absurdo “retrato robot” del investigador, sino reflexionar un poco sobre la percepción social del científic@.
Sería muy interesante que los no vinculados a la ciencia explicárais sin complejos cómo veis vosotros a los miembros de esta profesión. Por vuestra parte, los que estéis dentro podríais desmentir los tópicos que más rabia os den, y explicar alguna característica que consideréis más prevalente en la ciencia, o dentro de vuestras diferentes disciplinas.

Si queremos que la ciencia se aproxime a la sociedad, el científico también debería hacerlo.

Escrito por pere-estupinya

07 Dic 2007 - Enlace

El efecto desinhibidor en Internet

Cuando desperté la mañana que se inauguró este blog fui directo a comprobar si durante las horas que llevaba publicado en España había generado comentarios. Y… ups! Unos cuantos eran agresivos. Incluso alguno rozaba el insulto gratuito.
Me preocupé un poco y decidí consultar a una amiga blogger que me dijo: “no te apures hombre, eso es normal… de hecho hay menos de lo que se podría esperar…”. Le hice caso y dejé de preocuparme, pero ese “es normal” me dejó intrigado. Mas allá de si el primer post pudiera gustar más o menos… ¿por qué a menudo se genera tanta tensión desmesurada en Internet?
Intenté buscar una razonamiento, pero me di cuenta que cualquier interpretación que yo hiciera sería: a) poco objetiva, porque me fijaría sobretodo en mi experiencia personal, y b) simplista, porque no iba a dedicarle demasiado tiempo a reflexionar sobre el asunto. “Seguro que alguien ha estudiado en profundidad este fenómeno desde el punto de vista psicológico”, pensé, y envié un mail a Natasha Schull, profesora en el departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad del MIT. Natasha me habló del “Internet flaming”, es decir la impulsividad en la comunicación vía mails, SMS o en Internet cuando desaparece la inhibición que supone el contacto cara a cara, y me envió el artículo científico The Online dishinibition Effect (El efecto de desinhibición en Internet), como la mejor referencia a este tema.

La desinhibición en Internet

El planteamiento inicial del artículo resulta bastante obvio: en Internet las personas actúan de forma más intensa, y dicen o hacen cosas que quizás no harían en una relación cara a cara. Exite un efecto desinhibidor qu nos permite expresarnos de manera más abierta, en una de estas dos direcciones opuestas:
a) desinhibición benigna: cuando compartimos aspectos personales de nuestras vidas, información si esperar nada a cambio, o realizamos actos de generosidad y empatía con deseo sincero de ayudar a alguien aunque no lo conozcamos en persona.
b) desinhibición tóxica: a modo de catarsis podemos utilizar un lenguaje agresivo, malos modos, y realizar ataques directos que nunca haríamos en el mundo real.

Nada realmente nuevo de momento, pero el psicólogo especializado en el ciberespacio John Suler desgrana los siguientes 6 factores implicados en dicha desinhibición online:

1- Disociación por anonimato.
El hecho de poder separar la identidad online y la del mundo fuera de Internet permite mantenernos ocultos y sentirnos menos vulnerables a nuestros actos. De hecho, hay personas convencidas de que sus palabras online no son realmente “suyas”, sino de un personaje inventado.

2- Invisibilidad
Aunque nuestra personalidad no cambie en Internet, la invisibilidad física (tanto nuestra como de la persona con quien nos comunicamos), la falta de contacto visual, y la facilidad para ocultar lo que deseemos aumenta el efecto desinhibidor.
Además podemos leer o visitar ciertos sitios web que nadie se entere.

3- Asincronía
La interacción en tiempo real refuerza algunos comportamientos e inhibe otros. En cambio con el retraso que supone el e-mail, los SMS o los comentarios en Internet, nuestros pensamientos pueden estar dando vueltas en nuestra cabeza y evolucionar hacia situaciones exageradas de desinhibición tóxica o benigna de forma mucho más rápida.

4- Solipsismo
A veces podemos creer que nuestra mente se ha fusionado con la de nuestro compañero online. Incluso la lectura de un mensaje puede ser experimentada como una voz interior, propia. Y no sólo eso, también asignar de forma inconsciente una cara y una personalidad a la persona con quien nos comunicamos. Nuestra imaginación nos hace fantasear y crear un personaje, querido o odiado, e interpretar sus palabras o actos de una forma tremendamente subjetiva.

5- Disociación imaginativa
Nuestro personaje online existe sólo en un espacio determinado, del que podemos entrar y salir de forma muy fácil. Esto nos permite actuar en base a normas diferentes a las del día a día.
No es lo mismo que la disociación por anonimato, ya que en la imaginativa existe un personaje con alto grado de complejidad.

6- Minimización del estado de autoridad
El ciberespacio reduce la autoridad. Fuera del mundo virtual la presencia física, carácter o posición social puede imponer una cierta represión. En Internet el miedo a la desaprobación, a expresar opiniones frente otros o a la penalización se minimiza.

Seguro que no es tan sencillo. Nuestra vida online es tan nueva y avanza tan rápido que por eso resulta apasionante para los psicólogos que deciden estudiarla de forma lo más científica posible.

Ligar en Internet

Hay infinidad de estudios interesantes, pero dejadme que os describa brevemente dos sobre citas online y encuentros múltiples que leí y guardé el pasado verano. Sólo os cuento algunas conclusiones de forma desordenada. Me parecieron muy graciosos:

- En Estados Unidos, sólo el 1% de las personas que buscan pareja online se califican “por debajo de la media” en su descripción física. Es decir, que un 49% oculta la verdad o tiene una extraña percepción de su físico.

- Las mujeres tienen un poco más definido lo que buscan: En las citas múltiples, los hombres dan un primer visto bueno a la mitad de las chicas que conocen, mientras que ellas sólo lo dan a un tercio de los hombres.

- Las mujeres rubias parecen tener más éxito online, y los hombres pelirrojos menos (al menos en US)

- Pero lo más curioso es la influencia del factor económico (insisto, es un estudio realizado en Estado Unidos, y sobre la búsqueda de pareja exclusivamente por Internet): Un hombre de 172 cm necesita 183.000 dólares más que uno de 182cm para tener el mismo éxito online. Y si tu foto está considerada "en la media" en cuanto a atractivo físico, necesitas 143.000 dólares extra para tener el mismo “atractivo global” que uno cuya foto esté en el topten.

Disculpad por la dosis de pop-science, el lunes os presentaré a un “científico exiliado” un poquito más serio.

Pere Estupinyà

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Este blog es un volcado de reflexiones, curiosidades y enseñanzas científicas que recibo durante mis seminarios, conferencias, visitas a laboratorios y conversaciones con científicos del MIT (Massachussets Institute of Technology) y Harvard en Cambridge, EE UU donde disfruto de una Beca para periodistas científicos. Soy químico y bioquímico y llevo varios años aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.

Pere Estupinyà

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