Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

30 Oct 2009 - Enlace

El clima desde Miami Beach

Ayer mismo estaba en la playa de Miami con Daniel, y me preguntó: “¿te has fijado de donde viene la brisa?”. “Sí... Del mar hacia la tierra, como explicaste anoche en la introducción de tu charla sobre cambio climático”.

Este ingeniero químico murciano, master en gestión medioambiental, doctor por la Universidad de Manchester en ‘aerosoles, contaminación atmosférica y cambio climático’, y actual miembro del departamento de cambio climático de la división de Latinoamérica del Banco Mundial en Washington DC, continuó: “Ocurre así en todas las zonas costeras; el Sol calienta más rápido la superficie terrestre, hace que el aire caliente suba, y el más fresquito de mar venga a reemplazarle. Lástima que debamos regresar hoy, porque esta noche notarías el efecto contrario: la costa se enfría más rápido que el agua, y como consecuencia la brisa nocturna siempre es en dirección tierra-mar. ¿No te habías dado cuenta?”.

Disfruté de dos días en Miami, porque su activísimo Centro Cultural Español me pidió coordinar un ciclo de conferencias científicas en el que investigadores españoles consiguieran demostrar que la ciencia puede ser tan hermosa e interesante como el arte, la literatura, o el cine, y merezca formar parte de cualquier programa cultural.

El Centro se volcó en el proyecto, y la charla de Daniel Mira Salama encandiló a los asistentes. De ella, extraigo tres gráficos que merece la pena no olvidar.

Hasta los topes de CO2

Daniel señala el valor actual de CO2 en la atmósfera, y dice: “El registro instrumental es inequívoco. La concentración de CO2 en la atmósfera está aumentando de manera alarmante en todo el planeta. De no cambiar sustancialmente nuestro modelo de desarrollo, se podría duplicar el máximo histórico de los últimos 800.000 años. Esto tendría consecuencias devastadoras sobre el planeta”.

800.000 años es el registro de tiempo que los paleoclimatólogos han conseguido medir perforando los hielos de la Antártica y analizando las burbujas de aire atrapadas en sus diferentes capas. Como veis en la pantalla, ha ido fluctuando, pero en ningún momento de este período se pasó de 300ppm (una medida de concentración denominada partes por millón). Debido a la quema de combustibles fósiles ahora estamos en 380ppm, y se podría llegar a 700ppm antes de finalizar el siglo.

2ºC de aumento, como mínimo

En esta imagen Daniel muestra el rango de aumento de temperatura global que sufriremos en las próximas décadas, según diferentes escenarios (colores). “El consenso científico es que aun parando de golpe todas las emisiones, la temperatura global del planeta aumentará todavía un mínimo de 2 grados centígrados respecto la de 1990. Los escenarios más pesimistas (seguir con el ritmo actual sin controlar emisiones de gases de efecto invernadeo) indican subidas de temperatura de hasta 6 grados”.

Durante su charla mostró otra fotografía (abajo) impactante por dos motivos: 1- la estrechísima relación entre aumento de CO2 y temperatura a lo largo de la historia. 2- La diferencia de temperatura (medida en la Antártica) entre los períodos de glaciaciones y los más cálidos de los últimos 400.000 años es de escasos 10ºC.

EEUU debe ser el primero en actuar

Más impresionante todavía: los valores de emisiones per cápita.

“Las responsabilidades no están equitativamente distribuidas. Como media el ciudadano estadounidense es el que más CO2 emite del mundo, y con abismal diferencia”, explica Daniel señalando un mapa en que una flecha negra distingue la discreta posición de España.

La conclusión es obvia: Sin duda todos los países industrializados deben procurar disminuir sus emisiones. Pero quien está éticamente obligado a empezar y de manera enérgica es EEUU. La cumbre de Copenhague se prevé tensa, pues cualquier acuerdo al que se llegue sólo será efectivo si EEUU reconoce su nefasta situación actual, su responsabilidad acumulada, y se compromete a actuar.

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Buenas noticias! Daniel Mira se ha convertido en un nuevo fichaje del blog. Dentro de poco empezará a hablarnos de cambio climático, y de sus futuros viajes por Perú, Bolivia, Ecuador, los Andes tropicales, o islas del pacífico como Santa Lucía, las Granadinas o Dominica. Desde allí nos explicará qué problemas medioambientales y socioeconómicos están sufriendo estos países a consecuencia del calentamiento global, y sobre todo, los proyectos de adaptación en que está trabajando para minimizarlos. Esperamos con ilusión su primera entrega sobre Dominica, y cómo hacer que no les toque retirar el loro de su bandera.

Escrito por pestupinya

19 Oct 2009 - Enlace

¿Cómo invertirías mil millones contra el cambio climático?

Las jornadas sobre información medioambiental organizadas por el Earthwatch Institute en el Smithsonian Environmental Research Center (SERC) han sido fantásticas, pero la verdad es que 4 días y medio encerrado en una casa del Gran Hermano en medio del bosque discutiendo sobre Cambio Climático te dejan –además de con una acumulación de trabajo enorme- con ganas de dirigir tu curiosidad científica hacia temáticas completamente diferentes.

Pero antes, dejadme contaros dos de los momentos que más reflexión conjunta generaron.

Soy consciente de que prometí ir informándoos de manera contínua y explicar más anécdotas sobre la encerrona. Al final el tiempo se me echó encima, pero si tenéis cuestiones, esta vez prometo participar activamente en los comentarios.

Ya adelanto que finalmente sí corrió el vino pero no hubo aproximaciones que pasaran del flirteo entre los/las habitantes de la casa (qué raritos somos los human@s; porque ganas sí se percibían…)

¿Cómo invertirías mil millones de dólares?

Después de haber discutido en profundidad las implicaciones medioambientales y socioeconómicas del cambio climático, se nos propuso el siguiente ejercicio: “Imaginad que sois las Naciones Unidas, un gobierno, o una ONG, y tenéis mil millones de dólares –suena mucho pero no es tanto- para invertir en una acción concreta e inmediata frente al cambio climático. ¿Por donde empezaríais? ¿en base a qué criterios habéis tomado la decisión? Hablamos desde energías limpias a control demográfico; de intentar mitigar el cambio climático o de priorizar la adaptación a sus inevitables efectos en las regiones más vulnerables; de responsabilidad frente a los países en vías de desarrollo o de interés directo de los ciudadanos que te han votado. Propongo pensar en ello e intercambiar opiniones, pues el esfuerzo de ponderar tu decisión te posiciona frente a la complejidad del problema, y en definitiva esta “hoja de ruta” debería ser el acuerdo a llegar en la próxima Cumbre de Copenhague.

Interpretación arbitraria de estudios científicos

Bert Drake tiene 73 años y está a punto de jubilarse tras pasar los últimos 23 años estudiando aspectos relacionados con el cambio climático y el flujo de CO2 en los ecosistemas.

No está influido por ningún lobby, no tiene intereses económicos, ni presión alguna en publicar trabajos que le den notoriedad. Transpira objetividad en sus opiniones, y representa a la perfección al investigador que lee de manera crítica todos los estudios y saca sus conclusiones a partir de los datos científicos más fiables. Además de un sabio, es encantador.

Nos acompañó por una área al lado del río Rhode donde han instalado una especie de pequeños invernaderos estancos donde monitorean el crecimiento de plantas con 700ppm de CO2 en el aire; una concentración el doble de la actual y a la que se podría llegar en unas décadas si continuamos con el ritmo actual de emisiones. Bert Drake demostró ya hace tiempo que las plantas aumentan su eficiencia en tales condiciones, y crecen más rápido y más anchas. Pero el pasado abril presentaron un estudio más sorprendente: estos niveles elevados de CO2 también estimulan el crecimiento de raíces, la actividad biogénica en el subsuelo, la acumulación de materiales, y contribuye a la elevación del suelo de los pantanos.

El autor principal de la investigación, Patrick Megonigal, aseguró que este efecto podría compensar el futuro aumento del nivel del mar. “Sólo en algunas zonas!”, se apresuró a matizar Patrick, mostrando su disconformidad en que sus resultados y los de Drake hayan sido utilizados por algunas fuentes negacionistas para minimizar la gravedad de los efectos del cambio climático.

Ambos reconocieron que sus estudios añaden un grado de incertidumbre y muestran lo compleja que es la tareas de prever la reacción de los ecosistemas al cambio climático, pero no albergan duda alguna que el el fenómeno es real, sus consecuencias son muy preocupantes, y debemos empezar a hacer algo al respeto de manera inmediata.

Este último aspecto es el que discutimos con Bert Drake ya calentitos dentro de la casa del Gran Hermano. “Yo apuesto por la energía nuclear”, nos dijo al más puro estilo Lovelock. Drake duda de que logremos reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, pero según él, la manera más efectiva a medio plazo es la energía nuclear. Ya hemos debatido esto en otros posts. En seguida tras sus palabras aparecieron otras: gestión de residuos, costes económicos, proliferación... Drake se encogía de hombros reconociendo que eran aspectos no solucionados, pero pensaba que no eran tan graves. (Pensaba… al final, por fuerza recurrimos a la valoración subjetiva). Es obvio que Drake no tiene ningún interés en defender la energía nuclear, pero he estado con científicos que tampoco lo tienen y aseguran lo contrario. Las incertidumbres reaparecen… y a pesar de ello, cada vez es más urgente tomar decisiones. ¿Cómo lo hacemos? Pues por doloroso que sea, dejando de lado el carácter inconformista de la investigación científica. No podemos esperar más a que la ciencia nos de la respuesta; toca apostar ya. Uno de los momentos más tensos de las jornadas se produjo el último día cuando un científico repitió consabido “el problema es que los políticos no nos escuchan”. “Claro que os escuchan!” repliqué; “pero no necesariamente están obligados a haceros caso. Ni que el cambio climático fuera el principal problema del mundo…”. Algunos científicos andan demasiado ensimismados en sus datos, y parece que vivan en una sociedad utópica donde la razón siempre pueda imponerse. Recordé las palabras a la BBC de Steven Chu (Premio Nobel de física, experto en renovables, y recién secretario de energía estadounidense): "Como alguien muy preocupado por el clima me gustaría ser lo más agresivo posible, pero sé que siéndolo generaríamos demasiada oposición, y eso podría retrasar el proceso varios años”. Esta estrategia no se puede medir en el laboratorio.

La única mejora que sugerí en mi hoja de evaluación de las jornadas del Earthwatch Institute fue que, además de oír a científicos repitiendo los datos de siempre, ahora llegaba el momento de escuchar a gobernantes, empresarios y gestores acostumbrados a saltarse la paralizante incertidumbre y tomar decisiones prácticas. No pueden/deben excusarse más. A ellos les debemos exigir medidas y un acuerdo definitivo sobre el cambio climático el próximo diciembre en Copenhague.

Escrito por pestupinya

14 Oct 2009 - Enlace

El Gran Hermano del Cambio Climático

8 concursantes periodistas científicos estamos encerrados durante 5 días en una casa en medio de los bosques del estado de Maryland.

El Earthwatch Institute nos ha llenado las neveras, empezado a mostrar los estudios medioambientales que realizan en este centro de investigación forestal, advertido que no podemos salir de la zona hasta el sábado, y ofrecido una charla introductoria sobre las bases científicas del cambio climático.

Inmediatamente después, el primer turno de cocina ha preparado la cena. A mi me tocará mañana. Pobrecitos. Somos 4 mujeres y 4 hombres, y a pesar de que disponemos de vino y cervezas (¿por qué la coordinadora ha dirigido la mirada hacia mi la cuando recomendaba moderación?), en esta versión científica de la casa del Gran Hermano no se prevén escarceos nocturnos, de momento. Todos se han ido a dormir, menos uno que abre su ordenador y empieza a escribir unas líneas a sus amigos.

No hemos roto el hielo todavía, pero el primer día ya se empiezan a intuir algunas de las personalidades típicas frente al cambio climático. Está el/la activista, convencido/a que las acciones individuales pueden transformar el mundo. Está el “enterado”, que leyó cuatro artículos y de verdad se cree saber más que los propios científicos. El/la “moderad@” sopesa constantemente pros y contras y es quien tiene una visión más realista de este asunto tan complejo, pero si esperamos a que aclare sus dudas la subida del nivel del mar ya se habrá tragado algunas ciudades costeras. Desde luego no hay ningún negacionista, pero sí alguien con cierto deje “conspiracionista” que ve manipulaciones e intereses económicos por todas partes. Para el “observador vivalavida”, estos 5 días prometen ser muy interesantes.

Sobretodo porque esta tarde mismo ya nos han puesto manos a la obra y acompañado al bosque a medir diámetros de árboles. No sólo aquí en montes estadounidenses, sino también en Europa, Brasil, China e India el Earthwatch Institute tiene parcelas de bosques completamente monitoreadas para ir controlando y comparando todos sus parámetros a lo largo del tiempo. Existen muchos más grupos científicos alrededor del mundo midiendo el grosor de árboles a 1.3 metros de altura. El objetivo es conocer el flujo de carbono; entre muchos otros indicadores que les permiten evaluar científicamente los efectos del calentamiento global. Os iré contando a medida que profundicemos en ello.

La charla científica posterior sobre cambio climático... la verdad, muy bien estructurada, pero lo de siempre. La ciencia ya no es lo más trascendente en el asunto del cambio climático. Ya ha expresado por activa y pasiva lo que tenía que decir; ahora son otros los que deben hablar claro y tomar decisiones. No dudamos de la correlación entre aumento antropogénico de gases de efecto invernadero y subida de la temperatura global, acidificación de los océanos por el incremento de CO2, deshielo de glaciares, eventos climáticos más intensos, sequías, aumento del nivel del mar... esto ya está pasando, sabemos que no lo vamos a detener ni que eliminemos de golpe las emisiones de CO2, pero que de las decisiones tomadas en los próximos años dependerá que el futuro sea más o menos halagüeño. Copenhague es clave. Y no es nada fácil.

De los libros, DVD’s, revistas, textos… que han puesto a nuestra disposición, me gustaría compartir un diálogo entre expertos publicado en The Guardian . Una postura proponía que el colapso del sistema era inevitable, casi necesario, pues resulta absurdo imaginar un crecimiento continuo que llegue a todas las personas del planeta. Hemos tocado techo, el cambio climático nos va a pasar factura, y el sistema económico no podrá reestablecerse sin un colapso previo.

Una réplica más positiva defiende que sí estamos a tiempo, pero introduce un factor interesante: cualquier solución que busquemos al cambio climático debe ser compatible con el progreso económico. No podemos poner en riesgo el sistema, porque nuestra calidad de vida no sería mejor a pesar de que el planeta estuviera un poco más frío.

¿quien debería abandonar la casa del Gran Hermano?

Escrito por pestupinya

29 Sep 2009 - Enlace

El cambio climático no hay quien lo pare

El Banco Mundial en Washington DC recibe diferentes cuotas de dinero de sus 186 países miembros, y lo invierte en países en desarrollo de tres maneras diferentes: con préstamos a bajas tasas de interés, con donaciones para proyectos en ámbitos como la educación, salud, infraestructuras o gestión ambiental, y realizando estudios técnicos para entender mejor las causas de la pobreza y cómo afrontarla.

Walter Vergara es ingeniero Lider del Departamento Ambiental del Banco Mundial para Latinoamérica. Me resultó tremendamente interesante visitarlo y conocer la perspectiva de alguien que debe integrar toda la información científica respecto al calentamiento global, tener en cuenta cuestiones económicas y vaivenes políticos, y terminar tomando decisiones sobre en qué y cómo invertir capital.

Es muy fácil vociferar a favor de una medida sobre otra, quejarse de que todo está fatal, exigir máximos, o decir sin sentir responsabilidad que tampoco hay para tanto. Pero cuando tienes frente a ti un presupuesto y te toca priorizar proyectos, o asesorar a un país sobre qué política medioambiental debería seguir, necesitas tener un muy buen sentido global de la realidad.

Un primer mensaje me quedó muy claro. A excepción de Brasil y México, la mayoría de países en Latinoamérica no deben preocuparse tanto por reducir emisiones de CO2. Adelante con la eficiencia energética y fuentes renovables siempre que se pueda, sin duda, pero la mitigación es responsabilidad fundamental de los países más industrializados. Lo que debemos apoyar rápidamente en el resto son las medidas de adaptación para minimizar los impactos del cambio climático. Porque otro mensaje está claro: la situación no mejorará. Quizás algún día se consiga reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, pero a efectos prácticos, debemos asumir que la temperatura media del planeta va a continuar aumentando progresivamente por buena parte de este siglo. No hay una sola estimación seria que diga lo contrario.

Centrándonos en Latinoamérica, esto conllevará huracanes y eventos climáticos más abruptos, problemas en zonas costeras por aumento del nivel del mar, redistribución de enfermedades tropicales… pero un informe técnico editado por Walter Vergara y publicado el pasado Junio por el World Bank define claramente cuales son los 4 ecosistemas de Latinoamérica más vulnerables al cambio del clima, cuyos daños tienen consecuencias más preocupantes para la región, y a los que debemos empezar a prestar atención inmediata.

Deshielo de glaciares en Los Andes

Cuando decimos que la temperatura media del planeta aumenta unas décimas, debemos entender que este aumento no es uniforme; en algunas zonas es considerablemente mayor. En las montañas de Los Andes esas décimas de grado modifican la vegetación, esto afecta al régimen de vientos, y a consecuencia el calentamiento de zonas altas es mucho más rápido. La cubierta de hielo en los glaciares de Los Andes ya lleva tiempo en constante retroceso. Esto conlleva una pérdida de zonas húmedas, menor disponibilidad de agua para la agricultura, generación de electricidad, e incluso el consumo humano. Para la mayoría de estos problemas se podrían encontrar soluciones técnicas de adaptación (¿quién éticamente las debería pagar?); más difícil es evaluar la pérdida de integridad de los ecosistemas, desaparición de especies endémicas, y cambios en patrones de lluvias que pueden afectar a otras áreas de la región.

Colapso de Corales en el Caribe

Los océanos capturan CO2. Más dióxido de carbono en la atmósfera conduce a una acidificación de los océanos. Hay áreas como los arrecifes coralinos tremendamente sensibles a estos cambios. En zonas del océano remotas, donde no llega la pesca ni la actividad humana, se ha constatado que los corales ya están desapareciendo por causa directa de esta acidificación. El calentamiento de las aguas del Caribe es una grave amenaza añadida para los corales. Si la temperatura supera un cierto límite podría conllevar su colapso completo.

No pienses que tampoco hay para tanto. Los corales alojan al 25 % de especies marinas, y muchas más dependen de su riqueza biológica. Son imprescindibles para el ecosistema y la protección de las costas. La desaparición que ya están sufriendo en el Caribe afectará a la pesca, al turismo, y a la vulnerabilidad de las costas. Se esperan fuertes impactos medioambientales y económicos.

Otro detalle. Debido a su complejidad, su pérdida es irreversible.

Humedales del Golfo de México

La salinización y el hundimento están afectando seriamente a las zonas húmedas del Golfo de México. Si a esto le añadimos la posible subida del nivel del mar, los pronósticos son preocupantes. Los humedales del Golfo de México son básicos para las aves migratorias y riqueza de sus ecosistemas, pero también para la pesca, la agricultura, la regulación de régimen hídricos y la mitigación de eventos climáticos. Las costas de todo el planeta están en general amenazadas, pero el valor biológico y económico de los humedales del Golfo de México hace que sean considerados uno de estos 4 hotspots (puntos calientes) del clima en la región, y por tanto una de las áreas prioritarias a proteger con medidas de adaptación.

Amazonas convertido en Sabana

Obvio que no ocurrirá de un día para otro, pero el proceso de “savanización" parece haber comenzado. No hay consenso científico sobre el ritmo al que puede avanzar. Las previsiones apuntan a una pérdida de entre el 20 y el 80% de la selva amazónica en este siglo. Esto sería uno de los impactos más catastróficos del cambio climático, tanto por la imperdonable pérdida de biodiversidad que conllevaría, como por las consecuencias que tendría en el propio sistema climático global.

En todos estos casos, no podemos esperar a ver si alguien consigue frenar el cambio climático. Sería utópico pensarlo. Tenemos que empezar a proteger estas zonas. Una frase del proyecto del World Bank dice textualmente “La región es una prioridad en la agenda de adaptación al cambio climático. Es obvio que pocos otros impactos rivalizan con las consecuencias del colapso del Amazonas, la desertificación de Los Andes, y la destrucción de los arrecifes de coral. La falta de estrategias de adaptación podría hacer los costos de estos impactos mucho mayores”. ¿Quién debe pagarlo? Muchos países están sufriendo las consecuencias de un cambio climático que ellos no han provocado.

Escrito por pestupinya

31 Ago 2009 - Enlace

La ciencia en 1982

Jueves 27 de Agosto, 23h 30 min. Restaurante Marvin’s (14th – Ust.; Washington DC). Carlos (Economista, Banco Mundial): “La semana pasada compré un libro usado sobre las fronteras de la ciencia editado por el National Geographic en el 1982. Interesantísimo!”

Pere: “¿Qué es lo que más te sorprendió?”

Carlos: “No se, me pareció como si no hubiéramos avanzado tanto…”

Pere: “¿Ah si? Curioso… ¿me lo podrías prestar?”

Carlos: “Claro! Cuando quieras”


Le llamé el sábado, me pasó el libro, y encima permití que volviera a pagar él la cerveza…

Buen ejercicio leer el librito. Creo haber pasado por tres fases diferentes:

En una primera ojeada todo indica que Carlos tenía razón. Cuando lees que la fusión nuclear puede ser la energía del futuro, o que estamos investigando en entender el Big Bang, en curar definitivamente el cáncer y el Alzheimer, en averiguar cómo emerge la conciencia humana, o saber cuál fue el origen de la vida, encontrar una teoría unificada para la física, o discernir cuánto de genético y de ambiental hay en nuestro comportamiento, te das cuenta que lo que en 1982 eran grandes fronteras de la ciencia, continúan siéndolo.

Luego piensas: “un momento…” y empiezas a darte cuenta que en el libro ni se mencionan palabras como energía oscura, calentamiento global, células madre, HIV, fMRI, epigenética, nanotecnología, o Internet.

La tercera fase es la más suculenta, ya que empiezas a leer detenidamente el texto y vas encontrando sorpresas a la hora de comparar lo que se conocía entonces, y lo que sabemos ahora. He aquí algunas de ellas.

Ya avanzo que éste no es un recuento exhaustivo, y queda abierto a que aprovechemos la flexibilidad del blog para ampliarlo en los comentarios o siguientes posts.

El destino del Universo

Confieso que me chocó ver una foto de Stephen Hawkins explicando los enigmas de los agujeros negros. Que no me crucifiquen los cosmólogos, pero todavía les llaman singularidad porque siguen sin entender qué ocurre en su interior.

Sin embargo, en ese momento se desconocía por completo que una misteriosa energía oscura hacía que el Universo se expandiera de manera acelerada. La duda era si la densidad de materia del Universo sería suficiente como para que la gravedad frenara su expansión y empezara a contraerse hacia un “big crunch ”.

No hemos terminado de cerrar una frontera, pero hemos abierto otra.

No sé cuantas veces habrá aparecido en los medios la noticia del descubrimiento de agua en Marte, pero en 1982 ya se sabía que ”en los polos de Marte hay hielo, y al mirar su superficie vemos rastros de erosión debido a agua líquida. Esta evidencia sugiere que Marte podría haber albergado vida en el pasado”. Estas frases me suena haberlas oído hace poco…

En contrapartida pensé “ok, pero por ejemplo, la Cassini-Huygens descubrió hace muy poco que en el satélite Titán había metano líquido, nubes de metano, lluvias… “ justo a las pocas líneas leí que resultaría muy interesante investigar el origen del metano de la atmósfera de Titán….

A principios de los 80 ya estaba publicado el modelo estándar y se conocían los diferentes tipos de quarks, leptones, centenares de partículas subatómicas, y las 4 fuerzas fundamentales que regían sus interacciones. Pero la gravedad todavía no encajaba en ese modelo estándar; la teoría era incompleta porque no conseguía ligar del todo la relatividad general con la mecánica cuántica. Muchas supercuerdas, pero continuamos encallados en el mismo punto.

En ese momento ya habían aceleradores de partículas, y el autor del texto defendía que 110 millones de dólares no era un precio caro para construir uno de nuevo que les permitiera entender “la estructura última de la materia”. Creo que el presupuesto del Large Hadron Collider (LHC) ronda los 9.000 millones. A ver si una vez reparada la chapuza nos regala por fin esa “teoría unificada”.

¿Cambio climático? ¿energías renovables?

Por el extenso espacio al que se le dedica en el apartado de Ciencias de la Tierra, hace 30 años lo más en boga era la tectónica de placas . Finalizada en los años 60, fue uno de los grandes avances del siglo XX y permitió durante las décadas siguientes clarificar el origen de volcanes, montañas, terremotos y todo lo referente a la estructura de la corteza de nuestro planeta.

A pesar de ser una publicación del National Geographic, no se dedica espacio a la biodiversidad ni a mostrar preocupación por el futuro medioambiental de la Tierra. Hay sólo una leve mención a ciertos cambios en el clima, causados seguramente por diferentes fenómenos naturales, y escondiendo dudas sobre si la actividad humana podría tener también alguna relación con ellos.

“Combustible fósil” no era una expresión maldita, y respecto al futuro energético la gran esperanza era imitar a las estrellas y reproducir la fusión nuclear en el laboratorio.

Las perspectivas de lograrlo parecen ahora igual de lejanas que entonces.

La nueva Biología

Es probablemente el campo que más ha avanzado en los últimos 27 años.

La única “sorpresa” que me llevé al leer el texto es que por ese entonces ya se había logrado clonar ratones por transferencia nuclear, y 15 años antes del nacimiento de Dolly, ya se especulaba en la posibilidad real de clonar humanos. Secuenciar el genoma, y ser capaces de escudriñar sus variaciones como ahora, parecía sin embargo una tarea prácticamente imposible.

También me llamó la atención la frase “se conocen 5.000 especies de bacterias”. Asumiendo que la microbiología habría logrado caracterizar muchísimas más, al buscar cuántas no esperaba encontrar que esta cifra ni siquiera se ha duplicado y se estima que faltan todavía centenares de miles de especies por descubrir.

Medicina

Claro que los avances recientes han sido espectaculares, pero la gran revolución en medicina había ocurrido unas décadas antes, con el control de las enfermedades infecciosas. En el texto un científico se congratula que en los 80 años anteriores al 1982 la esperanza de vida en EEUU había pasado de los 47 a los 74 años, y el primer tema fronterizo de su reportaje es jugar con la maquinaria celular para lograr el antienvejecimiento. En el 2009 es de 78 .

Cáncer, Alzheimer y enfermedades cardiovasculares eran el reto a abordar los siguientes años. El SIDA todavía no había aparecido en escena, y ni la obesidad ni la diabetes eran un problema alarmante de salud pública.

Mente y Cerebro

Invitando a los autores de la secciónApuntes neurocientíficos desde el MIT ” a contarnos los avances más relevantes de los últimos 27 años en la neurociencia, en 1982 parecían entusiasmados con el PET (Positron Emission Tomography), una técnica que permitía rastrear las zonas activas del cerebro cuando realizaba determinadas acciones. Ahora existe una más específica fMRI (imágenes de resonancia magnética funcional), pero la esperanza de poder monitorear circuitos neuronales in vivo todavía debe esperar.

Sin duda se han conseguido grandes logros en el conocimiento de los cerebros enfermos, pero entender el funcionamiento completo de los normales continúa siendo una de las grandes fronteras de la ciencia.

Este es uno de los posts más abiertos del blog. Faltan infinidad de avances o no-avances por comentar. Creo que he sido injusto y me he centrado demasiado en los segundos. Aprovechemos lo dinámico del formato para ir ampliando perspectivas sobre cómo ha cambiado la ciencia en los últimos 27 años.

Escrito por pestupinya

04 Jun 2009 - Enlace

PP-PSOE: Triste 0-0 en ciencia

Leí un artículo en The Guardian quejándose de la poca presencia que tenía la ciencia en el discurso político de los candidatos, y me pregunté qué planes debían tener respecto a ciencia –si alguno- Mayor Oreja y López Aguilar.

Dispuesto a buscar información, mi primera sorpresa fue no encontrar ninguna reflexión cuidada sobre el tema en los medios, y ni si quiera un análisis realizado por alguna sociedad científica. ¿nadie en la comunidad de investigadores había hecho un poco de presión? Vaya… a ver si el desdén por la ciencia no será culpa únicamente de los políticos?

¿dónde encontrar información entonces? Fácil: en el programa político de las candidaturas, que al fin y al cabo es donde los partidos exponen sus propuestas de manera meditada, y sin la presión de ningún cara a cara, preguntas comprometidas, temas polémicos...

Busco el del PSOE y el del PP , y temiéndome lo peor, empiezo a compararlos.
En realidad, la decepción no fue tan grande como imaginaba. Evidentemente todo muy vago, intenciones más que propuestas concretas, y poco espacio dedicado comparado con otras temáticas. Pero algunas conclusiones pude sacar.

Vaya por delante que no he seguido de cerca ni los debates ni las noticias sobre las elecciones europeas. Sólo comparo programas electorales. Si vosotros tenéis más impresiones, links, textos, y análisis que yo no haya encontrado… añadidlos en los comentarios.

Ah, y si queréis leer los programas por vosotros mismos, no son tan largos como parecen. Quitando los fragmentos en que uno y otro se dedican a criticar al partido contrario, quedan pocas páginas.

Unanimidad frente al cambio climático.
La postura del PSOE ya estaba clara. Sobre la del PP se podía tener algún recelo por la posición de su ex presi Aznar , pero en el programa ambos dejan claro que consideran el cambio climático un problema muy grave y se muestran decididos a luchar contra él.
El PP propone crear un “IVA verde, que se aplicaría a aquellos bienes y
servicios que tengan más efecto contaminante.”, y “una verdadera política energética
común que integrando todas las fuentes disponibles garantice la competencia, la
autonomía del suministro y la sostenibilidad ambiental.”
El PSOE promoverá un “acuerdo global de reducción de emisiones” para que “Europa esté dispuesta a llegar, como mínimo, al 30%, tendiendo al 40%, en el horizonte de 2020”. Wow…
¿Cómo lo van a conseguir? Vayamos al asunto de la energía

Energía: Aquí sí hay alguna diferencia
Los socialistas se declaran “plenamente conscientes de la necesidad de dar un giro hacia el color verde de nuestro sistema productivo y de nuestra forma de vida”, y dicen que “La Unión ha de asumir decididamente el reto de la sustitución, paulatina pero consistente, de la energía del carbono por las energías renovables, la eficiencia energética en industrias, agricultura, transporte, edificios públicos y construcciones residenciales, avanzar en la sustitución de la energía nuclear e incorporar las tecnologías limpias a los sistemas de generación térmica e investigación en la captura
del CO2.”

El PP sólo menciona las renovables de refilón. Y entrevé quien puede jugar un papel importante: “Promoveremos un debate en la sociedad europea y en la española basado en las evidencias científicas, ambientales y económicas sobre la
contribución de la energía nuclear (energía libre de emisiones de gases de
efecto invernadero) a la conservación del medio ambiente, a la reducción de
la dependencia energética y al crecimiento económico e impulsaremos una
eficaz política en materia de residuos.”
Además, no hablan de eliminar el uso de combustibles fósiles sino de “Impulsar iniciativas de apoyo a las plataformas de investigación europeas para el uso limpio del carbón con el fin de que la tecnología de captura y almacenamiento de CO2 entre en el mercado en 2015”. Alucinan…

Ciencia e innovación como motor económico
Nada. Si se les pregunta en persona seguro que se llenarán la boca diciendo que sí, que la investigación es importantísima… pero leyendo los programas –especialmente el del PSOE- no parece que le hayan dedicado mucho tiempo a reflexionar en serio sobre ello.
Muestran buena disposición hacia la ciencia, pero pocas medidas concretas. Es como si dijeran a los científicos: “sí, sí… ánimo!, sois el futuro! trabajad para hacer una Europa competitiva…, y pedidnos lo que necesitéis… pero hacedlo vosotros, que nosotros de esto no sabemos…”
Como digo, esto es más cierto en el caso del PSOE. Un Ctrl.-F con la palabra “ciencia” sobre su programa da como respuesta “0 resultados”. Significativo… siendo suave.

El programa del PP en cambio sí dedica un capítulo entero a las políticas de innovación, nuevas tecnologías y desarrollo de la sociedad de la información. En él proponen “que el gasto total de la Unión europea en I+D+i se incremente hasta alcanzar el objetivo del 4 por ciento del PIB comunitario en el año 2015”. Y añaden que “El objetivo principal del Partido Popular será crear un auténtico Mercado Común de la Ciencia, reforzando el Espacio Europeo de Investigación.”
Un punto interesante son las frases: “mejorar la coordinación entre los programas comunitarios y los programas nacionales evitando que en la práctica se produzcan duplicidades” y “el aumento de la productividad y la competitividad no pasa sólo por el incremento de los recursos económicos destinados a investigación. Es necesaria también una administración eficiente de los mismos, facilitar la explotación económica de los nuevos hallazgos y, sobre todo, la incorporación efectiva y generalizada de las tecnologías disponibles”. Esto se enmarca en “Nuestro segundo objetivo será mejorar la transferencia de los resultados de I+D+i a la sociedad.“ Para ello hablan de aliviar la carga administrativa a las empresas, apoyar plataformas de carácter público y privado, fomentar las PYMES, revisar el sistema de patentes…

Y ya está
Nada de educación en ciencias e ingeniería…, ni mención a áreas específicas como la biomedicina, ni a la investigación básica, ni asuntos de salud, ni genómica, ni ciencia espacial... ni los “grand challenges” del siglo XXI, que sí aparecían en el programa preelectoral específico de ciencia de Obama-Biden . No comparemos, es otra liga, y las circunstancias electorales son diferentes, pero uno no puede evitar leer la propuesta estadounidense y reconocer quien va a liderar el futuro, y quien va a seguir atascado.

A los puntos gana el PP
El resultado final que yo pondría a esta comparación de programas es un triste 0-0. El PP ha dominado, pero sin llegar a marcar ningún gol. Si fuera un combate por puntos, toca reconocer que ganaría Mayor Oreja. En el pdf de su programa por lo menos se puede leer 5 veces la palabra ciencia, por ni una sola en el socialista.

No se… puedo entender que la ciencia no forma parte de los debates, pero que tenga una presencia tan insustancial en los programas electorales… Parecen no haber asumido que no estamos hablando de conocimiento per se, sino de un motor para mejorar la sociedad en muchos, pero muchos aspectos. Entre ellos educación, cultura, salud pública, bienestar, medioambiente y como no, economía.

Insisto: este análisis es sólo en base al programa electoral. Si tenéis más links sobre tratamiento de la ciencia durante la campaña, compartámoslos a continuación.

Escrito por pestupinya

01 Abr 2009 - Enlace

Ataque frustrado de los negacionistas a Obama


Éste es el contundente anuncio de la campaña negacionista del Instituto CATO que ha aparecido en varios medios de comunicación estadounidenses, firmado por 100 científicos escépticos con el cambio climático.

El texto está encabezado por el siguiente fragmento de un discurso de Barack Obama el pasado 19 de Noviembre, pocos días después de haber sido escogido presidente de los EEUU:

“pocos retos afronta América y el mundo más urgentes que combatir el cambio climático. La ciencia está fuera de disputa, y los hechos son claros”

A continuación se lee la frase:

“Con todos los respetos Sr. Presidente, esto no es verdad”

Y sigue un texto que viene a decir:

“los científicos abajo firmantes mantenemos que la alarma por el cambio climático es exagerada (…) Los cambios de temperatura en este siglo han sido modestos (…) y en la última década no ha existido calentamiento 1,2 (…) No han incrementado los daños por eventos climáticos 3 (…) Los modelos informáticos de predicción no explican el comportamiento reciente del clima 4 (…)”

Luego presentan el listado con los nombres de 100 científicos que suscriben el anuncio, y las referencias a los 4 artículos científicos (los numeritos del texto) que avalan tales afirmaciones.

Suena coherente, no?

Sólo un pequeño detalle… Se ve que muchos científicos firmantes, investigación puntera en cambio climático no hacen precisamente. Ni siquiera no puntera. Varios se dedican a otros ámbitos, o ya están retirados, o forman parte de la industria… Pero da igual; los nombres no son lo más trascendente. Lo verdaderamente revelador es que los 4 artículos científicos que citan no sustentan de ninguna manera las frases del texto que acompañan.
La reacción ha sido contundente y se ha girado en contra de los negacionistas. ¿son estas las mejores evidencias científicas que pueden ofrecer?
Aquí se puede leer una completa réplica a dichos artículos, o en este genial comentario de un lector en el análisis del blog sobre medioambiente Dot Earth del New York Times.
Sin entrar en demasiado detalle, los autores de los dos primeros artículos (1 , 2 ) dicen específicamente que están evaluando la variabilidad interna del clima, pero sus resultados no contradicen la tendencia al aumento global de la temperatura a largo plazo que estamos sufriendo. La tercera referencia es una simple carta (no peer review article) del Boletín de la American Meteorological Society, y además dice que las preocupaciones por un cambio climático abrupto están bien justificadas. Y el cuarto artículo habla sólo de los trópicos, y ya ha sido rebatido por investigaciones posteriores.

Realmente… si los negacionistas preparan un ataque de estas dimensiones ¿no tienen nada mejor que ofrecer?
Algo huele mal…

Da la casualidad que los 2 primeros trabajos científicos están publicados en revistas de la American Geophysical Union, y ayer estuve con Maria José Viñas, periodista que trabaja en el departamento de comunicación de la AGU en su sede de Washington DC. Le pregunté por el asunto y no dejó lugar a dudas. La opinión generalizada es que tales artículos están completamente sacados de contexto. Y me remitió a la inequívoca posición de su institución acerca del cambio climático .

Es obvio que la frase de Obama “la ciencia está fuera de disputa” no es demasiado agraciada. Claro que existen lagunas en la comprensión de este complejo fenómeno llamado cambio climático, y controversias científicas entre resultados más concluyentes y menos. Nadie conoce el alcance que puede llegar a tener el calentamiento global, y bien podría ser que las catástrofes que a veces nos anticipan fueran exageradas. Pero lo que no parece muy debatible son los principios básicos a los que posiblemente se refería Obama: 1) El CO2 y otros gases de efecto invernadero han aumentado debido a la actividad humana. 2) El efecto de estos gases es un calentamiento del planeta. 3) Las consecuencias de seguir emitiendo CO2 al ritmo que lo hacemos podrían ser graves.
Casi nada en ciencia está fuera de disputa. Pero desde luego, lo anterior no queda contradicho por las tristes pruebas aportadas por los negacionistas en su desafortunada campaña.

Insisto. Da mucho que pensar que las evidencias científicas que presenten en una campaña de estas características sean tan pobres...

Escrito por pere-estupinya

17 Ago 2008 - Enlace

Cambio Climático: Escépticos depende, deniers no

El escepticismo en ciencia es bueno.
Más que bueno; es necesario.
Más que necesario; es un requerimiento, una obligación de cualquier persona que pretenda observar el mundo desde una perspectiva científica.
Por eso, en el post donde criticaba a los que niegan la existencia de un cambio climático provocado por la actividad humana no cité a los escépticos (un término y actitud intelectual que respeto) sino a los deniers (un término y actitud intelectual que repruebo).
Los deniers son personas cuyo escepticismo se ha ensuciado de ideología, y mantienen una postura dogmática y activista en contra del cambio climático. Cada denier tiene sus razones no científicas para ello.

Aquí no decimos que, sin lugar a dudas, el calentamiento global vaya a desembocar en una situación catastrófica. Ni negamos que haya incertidumbres por resolver todavía. Nadie dice que el dióxido de carbono sea el único responsable, ni que los modelos climáticos sean perfectos, ni que sepamos con certeza cómo reaccionará la naturaleza a un posible aumento de la temperatura.
Pero sí creemos en el mensaje básico que la inmensa mayoría de investigadores nos llevan diciendo desde hace años: la actividad humana es responsable de un cambio inusual en el clima, y en un mundo con cada vez más demanda energética, si no nos esforzamos en reducir la emisión de gases de efecto invernadero, las consecuencias a medio plazo pueden ser graves.
Ir contra corriente es tentador. Aquellos que deseen mantener una posición escéptica y desconfiar del consenso científico siempre encontrarán algún fleco por donde alimentar su inconformismo. Pero también deben considerar las peligrosas consecuencias paralizantes que pueden conllevar sus acciones.
Si las dudas en la opinión pública sirven como excusa a los gobiernos para retrasar las acciones destinadas a mitigar el cambio climático, y al final resulta que tenía razón la casi totalidad de expertos que está advirtiendo de sus posibles consecuencias, quizás habremos reaccionado demasiado tarde.
Las decisiones políticas no se toman bajo certezas incontestables. Quizás el virus de la gripe aviar nunca mutará a una cepa que sea letal y a la vez contagiosa entre humanos, pero como sí es posible, debemos confiar que la OMS esté invirtiendo dinero y esfuerzo en prepararse por si llega el momento de evitar una pandemia. En el caso del calentamiento global, no podemos permitirnos la insensatez de esperar a ver qué ocurre.

Durante mi estancia en el MIT y Harvard he conversado con muchos expertos en cambio climático. Muchos. Uno de los más reconocidos me confesó en privado: “Yo soy de los que en su momento recomendó al presidente de US no cumplir Kyoto, porque los datos de que disponíamos entonces no eran concluyentes. Ahora son incontestables”. También asistí a la asignatura “Global Climate Change: Economics, Science and Policy” de Henry Jacoby , y a unas pocas sesiones de la del meteorólogo Kerry Emanuel (recomiendo esta extensa pieza ). He atendido a sesiones sobre periodismo y cambio climático en las que una conclusión era: “No confundamos al público dando voz a los deniers y promoviendo un debate interminable cuando en realidad ya no lo hay”. Recuerdo magníficos seminarios como el de John Holdren en Harvard (recomiendo también este artículo reciente ). En algunos de ellos se replicaba científicamente los argumentos más comunes utilizados por los escépticos. Yo escuchaba con una mente abierta, crítica y en absoluto crédula. Y lo confieso, al final quedé convencido.

A pesar de ello, no voy a incitar una discusión sobre los planteamientos específicos de los deniers. No creo que un blog como éste sea el lugar adecuado para hacerlo. Además, ya hay sitios que lo han hecho muy bien (de los más asequibles para el público general es este especial de NewScientist ). Y sobretodo, porque es contraproducente. Un denier entrenado está preparado para rebatir argumentos y generar confusión.

Insisto: no decimos que no haya puntos conflictivos a debatir. Existen bastantes. Una postura escéptica está justificada y es totalmente lícita. Siempre que no genere dudas paralizantes sobre el consenso científico de que debemos reducir la emisión de gases de efecto invernadero como precaución ante las posibles consecuencias del cambio climático. Entonces puede ser peligrosa e irresponsable.
Las discusiones sobre el calentamiento global no pueden ser tratadas de la misma manera que el debate genes vs entorno, la teoría de cuerdas, el futuro de la inteligencia artificial, la coexistencia de ciencia y religión, o las características de los homínidos que nos precedieron. En ocasiones toca posicionarnos y actuar, estemos plenamente convencidos o no.

John Holdren define 3 fases de escepticismo respecto al cambio climático. La primera fue el “no lo hemos provocado nosotros”, y es propia de un denier radical poco actualizado. La segunda, el “tampoco hay para tanto”, pertenece a un ciudadano acomodado del primer mundo al que no le afectarán directamente las posibles sequías, pandemias, menor rendimiento agrícola en países pobres, huracanes más intensos, condiciones climáticas extremas, o desaparición de especies. Y el que se sitúe en la triste tercera, el “esto ya no hay quien lo arregle”, que por lo menos no interfiera en los que sí pretendan intentarlo.

Escrito por pere-estupinya

01 Ago 2008 - Enlace

El efecto “lo dijo un”

Hace dos semanas participé en un curso de verano en la URV sobre comunicación científica. Durante el debate posterior a la charla, una profesora de secundaria me preguntó si yo creía que el hombre había llegado realmente a la luna.
- “Mujer! claro que si… ¿tu no?”
- “Si, si… bueno no se… como había oído que…”
En seguida alguien mencionó la teoría de la conspiración según la cual el alunizaje había sido un montaje cinematográfico.
Años atrás un grupo de loquesea se dedicó a analizar las grabaciones y negar que Armstrong hubiera pisado realmente la luna, argumentando sombras extrañas, movimientos sinsentido de la bandera… y otras “evidencias” que han sido refutadas con creces en numerosas ocasiones. No hay ningún experto que se precie manteniendo tal disparate. Sin embargo, la duda está impregnada en la mentalidad popular.

No doy más detalles sobre la teoría de la conspiración, porque si lo hago, al cabo del tiempo quizás sufriréis “amnesia de fuente”, y acabaréis citando como ciertas algunas frases que yo habré escrito para negarlas.
Conocí el término “amnesia de fuente” en un artículo del New York Times que hablaba de cómo el cerebro guarda, reprocesa y modifica los recuerdos con el tiempo, y cómo algunos grupos de intereses lo utilizan como estrategia para difundir falsas creencias. Por ejemplo: El 10% de americanos cree que Obama es musulmán. También “lo han oído” en algún sitio. Ni los responsables de expandir el bulo saben quien fue el primero en generar la falsa noticia. Pero eso importa. Lo relevante es crear incertidumbre.

Como soy consciente que muchos no llegaréis al final del post, menciono ahora algo a tener en cuenta frente a la lucha contra las pseudociencias:
No estoy haciendo ningún favor a Obama diciendo que no es musulmán. Todo lo contrario. Quizás algunos os encontraréis dentro de un tiempo en un sarao, saldrá el tema, tendréis amnesia de fuente, y acabaréis diciendo “pues yo he oído no se donde que Obama es musulmán”. Este mensaje es mucho más contagioso que el “yo he oído que en EEUU algunos dicen que Obama es musulmán, pero en realidad no lo es”.

Escollos dentro de la ciencia
A su vez, el artículo del NYT me recordó la presentación en el MIT del libro “The secret History of the War on Cancer “ (la historia secreta de la guerra contra el cáncer). Su autora, Devra Davis, explicó la “controversia” que existía a mediados de siglo XX acerca de si el tabaco era realmente perjudicial para la salud.
Cuando a inicios de los 50 aparecieron los primeros estudios epidemiológicos que demostraban la relación entre tabaco y cáncer, la reacción de la industria tabacalera fue desacreditarlos. Durante un tiempo negaron que fumar provocara cáncer, e incluso “ficharon” científicos de renombre que lanzaban mensajes contradictorios a la opinión pública para crear incertidumbre. Es un truco no tan viejo: El efecto “lo dijo un…”. Si en los puntos suspensivos pones la palabra médico, científico, físico… ya se le presupone objetividad. Curioso. A veces se olvida que los científicos también son personas y pueden equivocarse, o mentir por intereses.
Parece un chiste que al final las tabacaleras cambiaran su estrategia y terminaran financiando investigaciones siguiendo la lógica de la viñeta cómica de la deecha: “¿Podría apresurarse a encontrar una cura contra el cáncer? Eso sería mucho más fácil que la prevención”.

La historia del tabaco me recordó a algo que no es lo mismo, pero se le parece: En EEUU hay grupos de “científicos”, o “profesores de la Universidad de X” negando que el cambio climático sea real, o que esté causado por la actividad humana, o simplemente propugnando que no hay motivos de preocupación. Se llaman los “deniers”. La verdad, no hay tantos y tienen poquísimo prestigio académico, pero hacen ruido y siembran dudas en la opinión pública. Y las dudas generan parálisis. Suficiente para algunos.
Hay más ejemplos, pero de nuevo, no quiero citarlos para no tentar a la amnesia de fuente. Hay demasiada ciencia buena o inocua como para dar cancha a la nociva.

Boicot a la pseudociencia
Varias veces me han preguntado porqué nunca cargo contra las pseudociencias (astrología, fenómenos paranormales… y otros timos) en el blog.
El principal motivo es que me enervan. A veces su sinsentido e irracionalidad logra enojarme. Ni me interesan ni me apetece en absoluto hablar de ellas. De nuevo, hay tanta ciencia buena por explicar que me da pereza fijarme en lo que no lo es.
Pero por otra parte, me da miedo que falsear las pseudociencias pueda tener un efecto contraproducente. Comparto plenamente la ideología escéptica y considero loable cualquier esfuerzo para fomentar el avance del pensamiento crítico . Pero pensando en la “amnesia de fuente”, si aquí cito algunas de las barbaridades pseudocientíficas que aparecen en medios de poco prestigio, aunque sea para desmentirlas, quizás las estoy fomentando entre los que ni siquiera sabíais de su existencia.
Los directores de la campaña de Obama no se esfuerzan en desmentir que sea musulmán. Esta palabra está prohibida. Su estrategia se basa en promulgar su cristianismo.
Yo prefiero emularles y no rebatir las pseudociencias sino intentar boicotearlas cuando pueda. Pero confieso mis dudas. Propongo debate.

Escrito por pere-estupinya

08 Abr 2008 - Enlace

Algo falla...

Estimulado por vuestra fabulosa respuesta al post sobre libros de ciencia (espero que lo continuemos alimentando), me atrevo a proponeros un reto un poquito más difícil…

En “Chaos ”, James Gleick describe un estudio realizado en los años 40 que ilustra perfectamente la tendencia que tenemos a mantener una visión “coherente” del mundo, y lo difícil que es advertir las excepciones que deberían forzar a replanteárnosla.

El experimento fue muy simple: Unos psicólogos iban mostrando cartas de póquer a voluntarios no muy familiarizados con el juego, y les pedían que las nombraran. El truco era que algunas se habían retocado (por ejemplo un 4 de picas rojas en lugar de negras, una J de diamantes negra y no roja,…)
Cuando las cartas se pasaban extremadamente rápido, la inmensa mayoría de participantes no apreciaba el cambio de color: as de corazones! 7 de tréboles! 4 de picas! 8 de diamantes!… todo parecía normal, una tarea fácil.
Si se pasaban un poco más lento, algunos empezaban a notar que ocurría algo extraño, pero no tenían tiempo suficiente para reflexionar y entender dónde estaba el “error”.
Era cuando las cartas se mostraban muy despacio, que casi todos reconocían perfectamente lo que estaba ocurriendo. (Aunque se ve que alguno quedaba desorientado y confesaba que ya no estaba seguro de si las picas eran rojas, negras o se trataba de diamantes)

En nuestra vida, a veces las cartas pasan muy rápido. ¿Qué es aquello que cuando os detenéis a meditar sobre la forma como vivimos, o la idea que tenemos del mundo, notáis que no termina de encajar?
La ciencia puede ser una fuente de luz, pero también de restricciones.

La resistencia al cambio de paradigma
Según James Gleick, Thomas Kuhn utilizó el ejemplo anterior para hablar de la naturaleza de la ciencia y de cómo los científicos reaccionan ante las excepciones e incongruencias. Kuhn escribió:
“En condiciones normales el investigador no es un innovador sino una persona que soluciona puzzles, y los puzzles en los que se concentra son sólo aquellos que puede plantear y resolver dentro de la tradición científica existente”

Normalmente el científico parte de una hipótesis preconcebida, y lo que pretende es demostrarla mediante la experimentación. Y si un cierto resultado no termina de cuadrar, cuanto más sólido es el marco teórico sobre el que investiga más fácil es presumir un error en el experimento en lugar de cuestionar todo el consenso que lo envuelve.
Para Kuhn es normal que así sea, la ciencia no progresaría de otra manera. Pero establece que una verdadera revolución científica no llega de una simple acumulación de conocimiento, sino de la rebelión contra un paradigma establecido. Y al igual que en las cartas, puede pasar desapercibida en función de los ojos con los que se observe.

A finales del siglo XIX algunos aspectos de la física de Newton no encajaban con la electrodinámica de Maxwell. Sin embargo, ambas se asumían como correctas. Se confiaba que era cuestión de tiempo y mejores experimentos terminarlas de encajar. El problema se prolongó hasta que alguien tomó la actitud descarada de pensar que una de las dos debía estar equivocada. Einstein transformó nuestra visión del mundo al demostrar que Newton, hasta el momento el mejor físico de toda la historia, estaba equivocado. Su teoría de la relatividad es uno de los ejemplos más claros de revolución científica. Y la resistencia a imaginar que los relojes no siempre avanzan a la misma velocidad, una muestra de lo costoso mentalmente que resulta el cambio de paradigma.

Por eso pregunto a los científicos: ¿qué hay en vuestras disciplinas que no todavía no encaje? ¿Hay algo que os chirría de los esquemas básicos sobre los que trabajáis? ¿o qué habéis detectado que el resto tengamos mal entendido?
Y sobretodo a los que no estáis inmersos en el mundo de la ciencia pero compartís su actitud crítica y ansias de comprender la realidad, ¿qué es lo que no termináis de creeros sobre la explicación del mundo dada por la ciencia? ¿o qué os desorienta de la sociedad, costumbres, o de lo que entendemos por “normalidad”, cuando os paráis a reflexionar y observáis las cartas pasando poco a poco? Sed desobedientes civilmente.

Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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