Escrito por pere-estupinya
21 Ago 2008 - Enlace
Vacunas contra la adicción
- Cómo??? ¿Una vacuna para la adicción al tabaco o la cocaína? ¿Pero las vacunas no actuaban contra agentes infecciosos?
- Si, el virus del sarampión o la gripe, las bacterias que provocan la meningitis… pero esas son las vacunas convencionales, las profilácticas. Las que preparan a tu sistema inmunológico frente a una posible infección antes de tener la enfermedad.
Ya hace tiempo que se está investigando en un nuevo tipo de vacunas terapéuticas que se administrarían durante la enfermedad. La idea es reforzar el sistema inmunológico, estimularlo para que actúe de manera más eficiente. Se habla de vacunas terapéuticas contra el cáncer, la diabetes,… a veces forzando a que tus defensas ataquen a algo sobre lo que en principio no actuarían.
- ¿¿¿???? ¿Y de dónde sale una vacuna frente a la cocaína?
- Justo de esto último. El concepto es sencillo: inyectas en el torrente sanguíneo moléculas de cocaína enganchadas a proteínas bacterianas. Esto provocará una respuesta inmune en tu cuerpo, que generará anticuerpos específicos contra la cocaína. Entonces, si consumes la droga los anticuerpos se engancharán a ella impidiendo que llegue al cerebro. Consecuencia: no notarás los efectos de la cocaína y perderá su poder adictivo.
- …
- No se trata de vacunar a todo el mundo, sino por ejemplo a los adictos que intentan dejarlo. Uno de los grandes problemas durante su recuperación es que tarde o temprano llega ese mal día, momento de debilidad, o alguien que les tienta… y recaen.
Si una vacuna les hubiera inmunizado contra la droga y dejaran de notar sus efectos, en principio no volvían a engancharse. Se trata de controlar esos momentos de debilidad.
- Les quita las ganas de consumir drogas?
- No, la vacuna en un primer momento no. Eso lo tratas con otras terapias conductuales o farmacológicas. Lo que hace es reducir los efectos placenteros de su consumo, para quitarte la motivación física de volver a tomarla.
- Suena bien, pero quien te ha contado todo esto? ¿de dónde lo has sacado?
- Lo leí por primera vez hace unos meses en un artículo del Newsweek , y el pasado julio durante el ESOF oí hablar sobre ello a Nora Volkow , directora del Instituto Nacional para el Abuso de Drogas (NIDA ) de Estados Unidos y una de las mayores expertas del mundo en neurobiología de la adicción. Le pedí más información, y me aconsejó hablar con Frank Vocci del NIDA, al que visité personalmente ayer en se despacho del NIH en Bethesda, cerca de Washington DC.
- Y más allá de esta idea, qué tienen? Estudios con ratitas?
- No, no… el tema está muy avanzado. Frank Vocci me dijo que la primera vacuna contra la adicción al tabaco estará disponible en un plazo de 3 o 4 años. Y para la cocaína, quizás incluso antes.
El planteamiento teórico basado en generar anticuerpos contra moléculas específicas es antiguo. Primero se hicieron experimentos de laboratorio con ratas y monos, y se observó que la vacuna reducía significativamente su dependencia a las drogas. Pero ahora ya están en la fase de ensayos clínicos con humanos. En un estudio del investigador Thomas Kosten con 114 adictos a la cocaína, los que recibían la vacuna en lugar del placebo tenían el doble de posibilidades de desengancharse. Dentro de unos meses Kosten empezará otro ensayo clínico con más de 300 adictos. Si los resultados son positivos, puede significar la aprobación de la vacuna por la FDA (la agencia del gobierno de US encargada de regular los fármacos y productos alimenticios).
- Me has dicho que hay también una contra el tabaco?
- Sí, contra la nicotina. Hay varias en desarrollo. La NicVax , por ejemplo, la está preparando una empresa en colaboración con el NIDA y ya ha dado resultados muy esperanzadores. Según Frank Vocci, está claro que es segura y funciona. El reto científico actual es mejorarla, conseguir que la vacuna genere el mayor número de anticuerpos posible. Los detalles que se están investigando son el calendario de dosis, las cantidades, las características moleculares de las proteínas utilizadas… para que estimulen una mayor respuesta inmune y reduzca al máximo la cantidad de nicotina que llega al cerebro.
- O sea que va en serio…
- Frank Vocci está absolutamente convencido del potencial de estas vacunas como un tratamiento complementario a la adicción. Una ayuda más, que en ciertas circunstancias puede ser muy valiosa. Dependiendo de la efectividad que consigan neutralizando los efectos del consumo de drogas, podrían servir para ayudar a dejarlas, prevenir recaídas de ex adictos, o incluso suministrarlas a poblaciones de riesgo antes de un posible consumo inicial.
No hay duda que en un plazo de tiempo corto oiremos hablar de las primeras vacunas contra la adicción.

Escollos dentro de la ciencia
Claro que se quejaron! “¿5 líneas?! Esto no da para nada…”, “quedará demasiado básico…”, “¿Cómo vamos a transmitir en tan poco espacio la complejidad detrás de cada investigación?”. Tenían toda la razón del mundo. Llevan años estudiando y tienen muchísimo por explicar. Lo que les pedí era injusto; 5 líneas son insuficientes para llegar al detalle de lo que están intentando averiguar.
El objetivo de mi investigación es entender los mecanismos que la célula ha desarrollado para detectar y reparar las dobles roturas en el ADN (se rompen al mismo tiempo y en el mismo sitio las dos hebras de la doble cadena). Este tipo de daño es el más drástico para la célula, por lo que es muy importante que esta maquinaria actúe rápida y eficazmente. El origen de estas dobles roturas puede ser muy variado, y resulta de importancia critica que sean correctamente reparadas, ya que si no, este daño en el ADN puede dar lugar a translocaciones oncogénicas y desarrollo de tumores. Para el estudio de estos procesos, utilizamos como modelo ratones que les faltan ciertos genes involucrados en las distintas rutas de reparación. Entender estas rutas resulta relevante también para desarrollar una terapia antitumoral.
Tradicionalmente el núcleo estaba considerado como un compartimento meramente estructural dentro de la célula. Su única función era proteger el ADN de agresiones externas. Sin embargo, en los últimos 15 años estamos comprobando que los genes están altamente organizados dentro del núcleo, y su posición respecto a otros componentes nucleares es esencial para la correcta expresión génica, la reparación del ADN, o incluso el control de la división celular.
Nuestro grupo fue el que identificó el llamado Cromosoma Z. En algunos casos hay fragmentos del cromosoma Y que se recombinan con el X, luego se rompe un brazo del cromosoma X, y se genera un nuevo fragmento formado por unos 430 genes, que denominamos “Cromosoma Z”. Es una situación muy poco frecuente y que pasa desapercibida, ya que los genes continúan activos y se expresan normalmente. Por eso no se descubrió hasta hace un par de años. La única consecuencia que de momento conocemos es que los individuos con este trastorno son estériles, pero la investigación en que participo está buscando otros efectos. Tenemos indicios que están relacionados con cambios abruptos de personalidad.
La primera barrera que se encuentra el espermatozoide para fecundar el óvulo es una estructura llamada zona pelúcida, que protege tanto al óvulo como al embrión temprano cuando es implantado en el útero. Entre otras funciones la zona pelúcida se encarga de evitar que el óvulo sea fecundado por más de un espermatozoide, y que el espermatozoide se prepare para fusionarse con la membrana del óvulo. Esta compleja estructura esta formada por solo tres proteínas. Nosotros queremos saber cómo se disponen estas proteínas. Para ello usamos microscopia atómica de fusión, tomografía microscópica, e ingeniería genética desarrollando ratones que tienen estas proteínas modificadas.
En las células normales, sanas, una disminución de los niveles de oxígeno transitoria produce una serie de cambios dirigidos a adaptarse a esa nueva condición (como por ejemplo, cambiar de un metabolismo aerobio a uno anaerobio). Pero si la situación hipóxica (falta de oxígeno) se prolonga en el tiempo, acaba siendo tóxica para la célula, y esta muere. Sin embargo en las células tumorales el efecto tóxico de la hipoxia crónica es mucho más atenuado. Nuestro objetivo es estudiar qué es lo que hace a las células tumorales más resistentes a estas situaciones de hipoxia. El descubrimiento de las señales que están alteradas en las células tumorales sería muy importante, porque se podrían desarrollar fármacos que volvieran a sensibilizar a las células transformadas, de manera que el tumor no podría desarrollarse más allá de un estadio determinado.
Nuestro modelo experimental es un cáncer agresivo de linfocitos B denominado linfoma de células del manto. Este linfoma es poco sensible a la quimioterapia convencional, por eso es necesario mejorar las alternativas terapéuticas disponibles. Para ello estamos trabajando en dos líneas: 1) El tratamiento más efectivo en la actualidad es un fármaco llamado bortezomib, pero al que sólo un 45% de los pacientes responden. Nuestro objetivo es identificar los mecanismos de respuesta y resistencia a este medicamento. Con ello podremos diseñar terapias combinadas más efectivas, y utilizar marcadores para predecir si el tratamiento dará buenos resultados. 2) Búsqueda de otras nuevas alternativas terapéuticas. Estamos estudiando el efecto in vitro de dos nuevos fármacos. Uno que actúa a través de un mecanismo similar al bortezomib, y otro que pretende ralentizar la proliferación del linfoma. Con el segundo se espera iniciar un ensayo clínico este año.
En nuestro grupo buscamos nuevas dianas para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Intentamos identificar proteínas de las células pancreáticas que regulen unos receptores de membrana determinados. Esta clase de receptores son claves; el 70-90 % de fármacos disponibles en el mercado actúan sobre dichos receptores, pero presentan dos limitaciones: 1- Con el tratamiento crónico se tiende a perder eficacia (el fármaco responde menos), y 2- La respuesta no siempre es selectiva (pueden hacer cosas que no queremos o en sitios que no deseamos). Nosotros intentamos mejorar ambos aspectos.
Imagina un tumor que empieza a crecer. Para continuar haciéndolo necesita desarrollar una red de vasos sanguíneos que le aporten oxígeno y nutrientes. Este proceso se llama angiogénesis. Las células tumorales producen moléculas que propician el crecimiento y la ramificación de los vasos sanguíneos. Pero al mismo tiempo, estos vasos producen otras señales que inhiben el exceso de ramificación para que la red vascular sea eficiente. Mi proyecto consiste en estudiar una señal específica que hace que los vasos sanguíneos crezcan menos. Controlando su expresión podríamos bloquear la formación de ramificaciones, disminuir el flujo sanguíneo en el tumor, y por tanto reducir el crecimiento tumoral. Esta es la idea detrás de la terapia antiangiogénica, que ya ha dado lugar a algunos fármacos contra el cáncer.
Existen una gran variedad de enfermedades humanas causadas por problemas en la maquinaria que media el transporte de proteínas y lípidos dentro de la célula. Una de ellas es Mucolipidosis IV, una enfermedad rara, caracterizada por presentar neurodegeneracion severa y problemas oftalmológicos. Nuestro objetivo es entender la función de la proteína Mucolipin-1, que está asociada claramente a esta enfermedad. Buscamos descifrar cómo su deficiencia provoca defectos en el trafico intracelular y más concretamente en los últimos estadios de la endocitosis.