Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

31 Ago 2009 - Enlace

La ciencia en 1982

Jueves 27 de Agosto, 23h 30 min. Restaurante Marvin’s (14th – Ust.; Washington DC). Carlos (Economista, Banco Mundial): “La semana pasada compré un libro usado sobre las fronteras de la ciencia editado por el National Geographic en el 1982. Interesantísimo!”

Pere: “¿Qué es lo que más te sorprendió?”

Carlos: “No se, me pareció como si no hubiéramos avanzado tanto…”

Pere: “¿Ah si? Curioso… ¿me lo podrías prestar?”

Carlos: “Claro! Cuando quieras”


Le llamé el sábado, me pasó el libro, y encima permití que volviera a pagar él la cerveza…

Buen ejercicio leer el librito. Creo haber pasado por tres fases diferentes:

En una primera ojeada todo indica que Carlos tenía razón. Cuando lees que la fusión nuclear puede ser la energía del futuro, o que estamos investigando en entender el Big Bang, en curar definitivamente el cáncer y el Alzheimer, en averiguar cómo emerge la conciencia humana, o saber cuál fue el origen de la vida, encontrar una teoría unificada para la física, o discernir cuánto de genético y de ambiental hay en nuestro comportamiento, te das cuenta que lo que en 1982 eran grandes fronteras de la ciencia, continúan siéndolo.

Luego piensas: “un momento…” y empiezas a darte cuenta que en el libro ni se mencionan palabras como energía oscura, calentamiento global, células madre, HIV, fMRI, epigenética, nanotecnología, o Internet.

La tercera fase es la más suculenta, ya que empiezas a leer detenidamente el texto y vas encontrando sorpresas a la hora de comparar lo que se conocía entonces, y lo que sabemos ahora. He aquí algunas de ellas.

Ya avanzo que éste no es un recuento exhaustivo, y queda abierto a que aprovechemos la flexibilidad del blog para ampliarlo en los comentarios o siguientes posts.

El destino del Universo

Confieso que me chocó ver una foto de Stephen Hawkins explicando los enigmas de los agujeros negros. Que no me crucifiquen los cosmólogos, pero todavía les llaman singularidad porque siguen sin entender qué ocurre en su interior.

Sin embargo, en ese momento se desconocía por completo que una misteriosa energía oscura hacía que el Universo se expandiera de manera acelerada. La duda era si la densidad de materia del Universo sería suficiente como para que la gravedad frenara su expansión y empezara a contraerse hacia un “big crunch ”.

No hemos terminado de cerrar una frontera, pero hemos abierto otra.

No sé cuantas veces habrá aparecido en los medios la noticia del descubrimiento de agua en Marte, pero en 1982 ya se sabía que ”en los polos de Marte hay hielo, y al mirar su superficie vemos rastros de erosión debido a agua líquida. Esta evidencia sugiere que Marte podría haber albergado vida en el pasado”. Estas frases me suena haberlas oído hace poco…

En contrapartida pensé “ok, pero por ejemplo, la Cassini-Huygens descubrió hace muy poco que en el satélite Titán había metano líquido, nubes de metano, lluvias… “ justo a las pocas líneas leí que resultaría muy interesante investigar el origen del metano de la atmósfera de Titán….

A principios de los 80 ya estaba publicado el modelo estándar y se conocían los diferentes tipos de quarks, leptones, centenares de partículas subatómicas, y las 4 fuerzas fundamentales que regían sus interacciones. Pero la gravedad todavía no encajaba en ese modelo estándar; la teoría era incompleta porque no conseguía ligar del todo la relatividad general con la mecánica cuántica. Muchas supercuerdas, pero continuamos encallados en el mismo punto.

En ese momento ya habían aceleradores de partículas, y el autor del texto defendía que 110 millones de dólares no era un precio caro para construir uno de nuevo que les permitiera entender “la estructura última de la materia”. Creo que el presupuesto del Large Hadron Collider (LHC) ronda los 9.000 millones. A ver si una vez reparada la chapuza nos regala por fin esa “teoría unificada”.

¿Cambio climático? ¿energías renovables?

Por el extenso espacio al que se le dedica en el apartado de Ciencias de la Tierra, hace 30 años lo más en boga era la tectónica de placas . Finalizada en los años 60, fue uno de los grandes avances del siglo XX y permitió durante las décadas siguientes clarificar el origen de volcanes, montañas, terremotos y todo lo referente a la estructura de la corteza de nuestro planeta.

A pesar de ser una publicación del National Geographic, no se dedica espacio a la biodiversidad ni a mostrar preocupación por el futuro medioambiental de la Tierra. Hay sólo una leve mención a ciertos cambios en el clima, causados seguramente por diferentes fenómenos naturales, y escondiendo dudas sobre si la actividad humana podría tener también alguna relación con ellos.

“Combustible fósil” no era una expresión maldita, y respecto al futuro energético la gran esperanza era imitar a las estrellas y reproducir la fusión nuclear en el laboratorio.

Las perspectivas de lograrlo parecen ahora igual de lejanas que entonces.

La nueva Biología

Es probablemente el campo que más ha avanzado en los últimos 27 años.

La única “sorpresa” que me llevé al leer el texto es que por ese entonces ya se había logrado clonar ratones por transferencia nuclear, y 15 años antes del nacimiento de Dolly, ya se especulaba en la posibilidad real de clonar humanos. Secuenciar el genoma, y ser capaces de escudriñar sus variaciones como ahora, parecía sin embargo una tarea prácticamente imposible.

También me llamó la atención la frase “se conocen 5.000 especies de bacterias”. Asumiendo que la microbiología habría logrado caracterizar muchísimas más, al buscar cuántas no esperaba encontrar que esta cifra ni siquiera se ha duplicado y se estima que faltan todavía centenares de miles de especies por descubrir.

Medicina

Claro que los avances recientes han sido espectaculares, pero la gran revolución en medicina había ocurrido unas décadas antes, con el control de las enfermedades infecciosas. En el texto un científico se congratula que en los 80 años anteriores al 1982 la esperanza de vida en EEUU había pasado de los 47 a los 74 años, y el primer tema fronterizo de su reportaje es jugar con la maquinaria celular para lograr el antienvejecimiento. En el 2009 es de 78 .

Cáncer, Alzheimer y enfermedades cardiovasculares eran el reto a abordar los siguientes años. El SIDA todavía no había aparecido en escena, y ni la obesidad ni la diabetes eran un problema alarmante de salud pública.

Mente y Cerebro

Invitando a los autores de la secciónApuntes neurocientíficos desde el MIT ” a contarnos los avances más relevantes de los últimos 27 años en la neurociencia, en 1982 parecían entusiasmados con el PET (Positron Emission Tomography), una técnica que permitía rastrear las zonas activas del cerebro cuando realizaba determinadas acciones. Ahora existe una más específica fMRI (imágenes de resonancia magnética funcional), pero la esperanza de poder monitorear circuitos neuronales in vivo todavía debe esperar.

Sin duda se han conseguido grandes logros en el conocimiento de los cerebros enfermos, pero entender el funcionamiento completo de los normales continúa siendo una de las grandes fronteras de la ciencia.

Este es uno de los posts más abiertos del blog. Faltan infinidad de avances o no-avances por comentar. Creo que he sido injusto y me he centrado demasiado en los segundos. Aprovechemos lo dinámico del formato para ir ampliando perspectivas sobre cómo ha cambiado la ciencia en los últimos 27 años.

Escrito por pestupinya

01 Jul 2009 - Enlace

Buscando filántropo en Londres

El domingo pasado en el New York Times aparecía un artículo que venía a decir: “eh! vosotros! sí, sí… Los científicos… ¿qué habéis hecho con los miles de millones que os hemos estado dando durante tantos años para curar el cáncer? Esperábamos mejores resultados… ¿Y qué hace el NIH financiando por inercia líneas de investigación que ya sabéis que no llevan a ningún sitio? ¿O proyectos de dudosa aplicación como averiguar si a las personas más sensibles a la comida sabrosa les cuesta más seguir una dieta? A ver si alguien os tendrá que espabilar un poco…”.
Evidentemente, el artículo está escrito en un tono mucho más serio, se apoya con datos y cifras, y entrevista a una gran cantidad de investigadores y responsables de política científica. En definitiva, es un buen ejemplo de periodismo científico de calidad excelente.
Por otro lado, ser un cheerleader de la ciencia, alabarla reflejando notas de prensa de centros de investigación, o reproduciendo piezas de agencias de comunicación sobre el caracol con espermatozoides más largos que el tamaño entero de su propio cuerpo… pues está bien… ¡claro que tienen un espacio! Pero no cuenta con el valor periodístico de ser quisquilloso y un poco escéptico a la hora de transmitir los hechos, ciencia incluida.
Este peer review crítico constructivo sobre la práctica del periodismo científico lo hace a diario la muy recomendable web Knight Tracker , quien me ha financiado el viaje y hotel para asistir a la 6ª Conferencia Mundial de Periodistas Científicos que empezó ayer en Londres.
El primer día todo giró alrededor de la crisis que está sufriendo el periodismo científico. ¿Motivos? Regresemos al principio.

Una característica del artículo del NYT es que lleva muuuucho trabajo hacerlo. Documentarte, entrevistar gente, contrastar, editar, volver a entrevistar… esto cuesta bastante más que darle forma al material que ya te llega pastadito de las agencias. Y otra característica del elaborado artículo es que, en realidad, interesa a poca gente.
Yendo a la inevitable transición online, seguro que la nota del espermatozoide de los caracoles genera más clicks que el artículo sobre la financiación en la lucha contra el cáncer. Y cuando el click es el que manda… ¿por qué se decantarán los editores, si quieren que su director económico les mantenga en el puesto? ¿Quién pagará la calidad?
Pues nadie lo sabe. Una posibilidad es que… nadie. No sale a cuenta. A los medios desde luego que no. Sin duda el trabajo meticuloso continuará existiendo, pero de la mano de periodistas o expertos que invertirán esfuerzos en piezas concretas no por la cantidad de dinero que recibirán a cambio, sino por beneficios indirectos, incluido en algunos casos cercanos el placer de hacerlo.

Busco un filántropo!
Fred Kavli es uno de los nuestros. De jovencito le fascinaba la ciencia, continúa apasionándose con ella, y está convencido de los enormes beneficios que a largo plazo la investigación científica devuelve a la sociedad. “¿Por qué es tan difícil financiar algo que históricamente nos lo ha dado todo?”, dijo en su charla.
La diferencia entre él y nosotros es que sus negocios le han dejado forradísimo de dinero.
¿Y sabéis en qué invierte gran parte de su fortuna? En estimular la investigación básica por medio de los premios que otorga su Fundación a las áreas de neurociencia, astrofísica y nanociencia.
Este filantropismo, el “regalar” tanto dinero a la ciencia, quizás se percibe con recelo en ciertos países, pero en EEUU (Kavli es Noruego) es muy común. Sin ir más lejos, en el propio MIT de Boston el Broad Institute tiene este nombre porque el señor y la señora Broad dieron 100 millones de dólares para su fundación (años después añadieron 100 más), el señor David Koch ha puesto otros 100 millones de dólares en el Koch Institute para la investigación contra el cáncer, el McGovern 350 en 20 años , el Picower Institute para la memoria y aprendizaje,… y todavía más cerca: el dinero que estoy gastando ahora mismo en mi viaje a Londres, y el del Knight Fellowship del MIT , sale de una donación que hicieron los hermanos John y James Knight, quienes a mediados del siglo XX construyeron un imperio basado en los medios de comunicación y agradecidos, constituyeron la Fundación Knight cuyo objetivo es trabajar para la mejora constante del periodismo.
Si conocéis algún filántropo potencial en España, avisad…

Conclusión rápida, que me pierdo sesiones del congreso: sin apoyo público (por ser un bien social) o quizás privado (en el fondo por lo mismo), el periodismo científico de calidad tiene un futuro muy oscuro. Los medios no van a sustentarlo a una escala considerable, ni los lectores a pagar por ello ¿alguien lo haría?

Podéis pensar “si es lo que el público quiere…” pero dejadme que os cuente que me hablaron del artículo del NYT el lunes en mi oficina del NIH (Institutos Nacionales de Salud de EEUU), justo antes de viajar a Londres. Se ve que el contenido de la pieza estaba siendo tenido en cuenta y analizado por responsables de esta institución encargada de repartir los 31 mil millones de dólares que el gobierno de US dedica anualmente a la investigación médica. Y me consta que alguien de algún partido político tomó nota de este post . El periodismo tiene un valor y responsabilidad mucho más allá de satisfacer el interés de sus lectores. También en ciencia.

Escrito por pere-estupinya

21 Ago 2008 - Enlace

Vacunas contra la adicción

- Cómo??? ¿Una vacuna para la adicción al tabaco o la cocaína? ¿Pero las vacunas no actuaban contra agentes infecciosos?
- Si, el virus del sarampión o la gripe, las bacterias que provocan la meningitis… pero esas son las vacunas convencionales, las profilácticas. Las que preparan a tu sistema inmunológico frente a una posible infección antes de tener la enfermedad.
Ya hace tiempo que se está investigando en un nuevo tipo de vacunas terapéuticas que se administrarían durante la enfermedad. La idea es reforzar el sistema inmunológico, estimularlo para que actúe de manera más eficiente. Se habla de vacunas terapéuticas contra el cáncer, la diabetes,… a veces forzando a que tus defensas ataquen a algo sobre lo que en principio no actuarían.

- ¿¿¿???? ¿Y de dónde sale una vacuna frente a la cocaína?
- Justo de esto último. El concepto es sencillo: inyectas en el torrente sanguíneo moléculas de cocaína enganchadas a proteínas bacterianas. Esto provocará una respuesta inmune en tu cuerpo, que generará anticuerpos específicos contra la cocaína. Entonces, si consumes la droga los anticuerpos se engancharán a ella impidiendo que llegue al cerebro. Consecuencia: no notarás los efectos de la cocaína y perderá su poder adictivo.

- …
- No se trata de vacunar a todo el mundo, sino por ejemplo a los adictos que intentan dejarlo. Uno de los grandes problemas durante su recuperación es que tarde o temprano llega ese mal día, momento de debilidad, o alguien que les tienta… y recaen.
Si una vacuna les hubiera inmunizado contra la droga y dejaran de notar sus efectos, en principio no volvían a engancharse. Se trata de controlar esos momentos de debilidad.

- Les quita las ganas de consumir drogas?
- No, la vacuna en un primer momento no. Eso lo tratas con otras terapias conductuales o farmacológicas. Lo que hace es reducir los efectos placenteros de su consumo, para quitarte la motivación física de volver a tomarla.

- Suena bien, pero quien te ha contado todo esto? ¿de dónde lo has sacado?
- Lo leí por primera vez hace unos meses en un artículo del Newsweek , y el pasado julio durante el ESOF oí hablar sobre ello a Nora Volkow , directora del Instituto Nacional para el Abuso de Drogas (NIDA ) de Estados Unidos y una de las mayores expertas del mundo en neurobiología de la adicción. Le pedí más información, y me aconsejó hablar con Frank Vocci del NIDA, al que visité personalmente ayer en se despacho del NIH en Bethesda, cerca de Washington DC.

- Y más allá de esta idea, qué tienen? Estudios con ratitas?
- No, no… el tema está muy avanzado. Frank Vocci me dijo que la primera vacuna contra la adicción al tabaco estará disponible en un plazo de 3 o 4 años. Y para la cocaína, quizás incluso antes.
El planteamiento teórico basado en generar anticuerpos contra moléculas específicas es antiguo. Primero se hicieron experimentos de laboratorio con ratas y monos, y se observó que la vacuna reducía significativamente su dependencia a las drogas. Pero ahora ya están en la fase de ensayos clínicos con humanos. En un estudio del investigador Thomas Kosten con 114 adictos a la cocaína, los que recibían la vacuna en lugar del placebo tenían el doble de posibilidades de desengancharse. Dentro de unos meses Kosten empezará otro ensayo clínico con más de 300 adictos. Si los resultados son positivos, puede significar la aprobación de la vacuna por la FDA (la agencia del gobierno de US encargada de regular los fármacos y productos alimenticios).

- Me has dicho que hay también una contra el tabaco?
- Sí, contra la nicotina. Hay varias en desarrollo. La NicVax , por ejemplo, la está preparando una empresa en colaboración con el NIDA y ya ha dado resultados muy esperanzadores. Según Frank Vocci, está claro que es segura y funciona. El reto científico actual es mejorarla, conseguir que la vacuna genere el mayor número de anticuerpos posible. Los detalles que se están investigando son el calendario de dosis, las cantidades, las características moleculares de las proteínas utilizadas… para que estimulen una mayor respuesta inmune y reduzca al máximo la cantidad de nicotina que llega al cerebro.

- O sea que va en serio…
- Frank Vocci está absolutamente convencido del potencial de estas vacunas como un tratamiento complementario a la adicción. Una ayuda más, que en ciertas circunstancias puede ser muy valiosa. Dependiendo de la efectividad que consigan neutralizando los efectos del consumo de drogas, podrían servir para ayudar a dejarlas, prevenir recaídas de ex adictos, o incluso suministrarlas a poblaciones de riesgo antes de un posible consumo inicial.
No hay duda que en un plazo de tiempo corto oiremos hablar de las primeras vacunas contra la adicción.

Escrito por pere-estupinya

01 Ago 2008 - Enlace

El efecto “lo dijo un”

Hace dos semanas participé en un curso de verano en la URV sobre comunicación científica. Durante el debate posterior a la charla, una profesora de secundaria me preguntó si yo creía que el hombre había llegado realmente a la luna.
- “Mujer! claro que si… ¿tu no?”
- “Si, si… bueno no se… como había oído que…”
En seguida alguien mencionó la teoría de la conspiración según la cual el alunizaje había sido un montaje cinematográfico.
Años atrás un grupo de loquesea se dedicó a analizar las grabaciones y negar que Armstrong hubiera pisado realmente la luna, argumentando sombras extrañas, movimientos sinsentido de la bandera… y otras “evidencias” que han sido refutadas con creces en numerosas ocasiones. No hay ningún experto que se precie manteniendo tal disparate. Sin embargo, la duda está impregnada en la mentalidad popular.

No doy más detalles sobre la teoría de la conspiración, porque si lo hago, al cabo del tiempo quizás sufriréis “amnesia de fuente”, y acabaréis citando como ciertas algunas frases que yo habré escrito para negarlas.
Conocí el término “amnesia de fuente” en un artículo del New York Times que hablaba de cómo el cerebro guarda, reprocesa y modifica los recuerdos con el tiempo, y cómo algunos grupos de intereses lo utilizan como estrategia para difundir falsas creencias. Por ejemplo: El 10% de americanos cree que Obama es musulmán. También “lo han oído” en algún sitio. Ni los responsables de expandir el bulo saben quien fue el primero en generar la falsa noticia. Pero eso importa. Lo relevante es crear incertidumbre.

Como soy consciente que muchos no llegaréis al final del post, menciono ahora algo a tener en cuenta frente a la lucha contra las pseudociencias:
No estoy haciendo ningún favor a Obama diciendo que no es musulmán. Todo lo contrario. Quizás algunos os encontraréis dentro de un tiempo en un sarao, saldrá el tema, tendréis amnesia de fuente, y acabaréis diciendo “pues yo he oído no se donde que Obama es musulmán”. Este mensaje es mucho más contagioso que el “yo he oído que en EEUU algunos dicen que Obama es musulmán, pero en realidad no lo es”.

Escollos dentro de la ciencia
A su vez, el artículo del NYT me recordó la presentación en el MIT del libro “The secret History of the War on Cancer “ (la historia secreta de la guerra contra el cáncer). Su autora, Devra Davis, explicó la “controversia” que existía a mediados de siglo XX acerca de si el tabaco era realmente perjudicial para la salud.
Cuando a inicios de los 50 aparecieron los primeros estudios epidemiológicos que demostraban la relación entre tabaco y cáncer, la reacción de la industria tabacalera fue desacreditarlos. Durante un tiempo negaron que fumar provocara cáncer, e incluso “ficharon” científicos de renombre que lanzaban mensajes contradictorios a la opinión pública para crear incertidumbre. Es un truco no tan viejo: El efecto “lo dijo un…”. Si en los puntos suspensivos pones la palabra médico, científico, físico… ya se le presupone objetividad. Curioso. A veces se olvida que los científicos también son personas y pueden equivocarse, o mentir por intereses.
Parece un chiste que al final las tabacaleras cambiaran su estrategia y terminaran financiando investigaciones siguiendo la lógica de la viñeta cómica de la deecha: “¿Podría apresurarse a encontrar una cura contra el cáncer? Eso sería mucho más fácil que la prevención”.

La historia del tabaco me recordó a algo que no es lo mismo, pero se le parece: En EEUU hay grupos de “científicos”, o “profesores de la Universidad de X” negando que el cambio climático sea real, o que esté causado por la actividad humana, o simplemente propugnando que no hay motivos de preocupación. Se llaman los “deniers”. La verdad, no hay tantos y tienen poquísimo prestigio académico, pero hacen ruido y siembran dudas en la opinión pública. Y las dudas generan parálisis. Suficiente para algunos.
Hay más ejemplos, pero de nuevo, no quiero citarlos para no tentar a la amnesia de fuente. Hay demasiada ciencia buena o inocua como para dar cancha a la nociva.

Boicot a la pseudociencia
Varias veces me han preguntado porqué nunca cargo contra las pseudociencias (astrología, fenómenos paranormales… y otros timos) en el blog.
El principal motivo es que me enervan. A veces su sinsentido e irracionalidad logra enojarme. Ni me interesan ni me apetece en absoluto hablar de ellas. De nuevo, hay tanta ciencia buena por explicar que me da pereza fijarme en lo que no lo es.
Pero por otra parte, me da miedo que falsear las pseudociencias pueda tener un efecto contraproducente. Comparto plenamente la ideología escéptica y considero loable cualquier esfuerzo para fomentar el avance del pensamiento crítico . Pero pensando en la “amnesia de fuente”, si aquí cito algunas de las barbaridades pseudocientíficas que aparecen en medios de poco prestigio, aunque sea para desmentirlas, quizás las estoy fomentando entre los que ni siquiera sabíais de su existencia.
Los directores de la campaña de Obama no se esfuerzan en desmentir que sea musulmán. Esta palabra está prohibida. Su estrategia se basa en promulgar su cristianismo.
Yo prefiero emularles y no rebatir las pseudociencias sino intentar boicotearlas cuando pueda. Pero confieso mis dudas. Propongo debate.

Escrito por pere-estupinya

14 Jun 2008 - Enlace

Paella de científicos

El jueves por la noche cené en Washington DC con un grupo de 9 investigadores españoles del NIH (Institutos Nacionales de Salud de EEUU).
Me hablaron de sus trabajos en reparación de ADN, enfermedades raras, reproducción, diabetes, cáncer… y luego les dije: “está muy, muy bien… ¿Por qué no explicáis de forma sencilla, en 5 líneas, el contexto global de vuestras investigaciones? y lo colgamos en el blog…”.
Claro que se quejaron! “¿5 líneas?! Esto no da para nada…”, “quedará demasiado básico…”, “¿Cómo vamos a transmitir en tan poco espacio la complejidad detrás de cada investigación?”. Tenían toda la razón del mundo. Llevan años estudiando y tienen muchísimo por explicar. Lo que les pedí era injusto; 5 líneas son insuficientes para llegar al detalle de lo que están intentando averiguar.
Pero… hay un gran pero a tener en cuenta: La gran ventaja del blog respecto un artículo convencional es que el texto no está terminado. Sigue vivo, y puede crecer por donde vosotros queráis. Todos ellos se prestaron encantados a ampliar contenidos y responder a vuestros comentarios sobre su trabajo científico específico, o sobre las interioridades de la profesión de investigador.
Os aviso que si los dejamos sueltos se embalan... “¿Puedo decir cromatina?”, dijo uno mientras pensaba el texto. “No!”, respondí.
Su perfil es el siguiente: científic@s de entre 30-35 años haciendo un post-doctorado en biomedicina en un lugar tan prestigioso como el NIH, el organismo que gestiona los casi 30 mil millones de dólares que el gobierno estadounidense dedica a investigar en temas de salud. Un 10% de esta cantidad se invierte en los 27 institutos del descomunal campus de Bethesda (al lado de Washington DC), que acoge a 6000 científicos. Entre ellos los 9 que a continuación os presentan su trabajo.
Bueno… creo que uno se infiltró y me intentó colar una investigación falsa. A ver si la detectáis…
Os dejo con ellos. Si encontráis excesivas simplificaciones, posibles incongruencias, o contenido un poco cojo, es responsabilidad exclusiva de las restricciones que les impuse y de mi edición posterior. Pero si os quedáis con dudas, ya es cosa vuestra. Acosadles!
Yo mientras, me voy en busca del oso Yogui. La semana que viene os contaré desde Yellowstone historias de lobos, géiseres, y cianobacterias. Pero de momento, aquí tenéis a 8 científicos + 1 farsanta/e ofreciéndose a explicar cómo luchan para vencer enfermedades.

Elsa Callén
El objetivo de mi investigación es entender los mecanismos que la célula ha desarrollado para detectar y reparar las dobles roturas en el ADN (se rompen al mismo tiempo y en el mismo sitio las dos hebras de la doble cadena). Este tipo de daño es el más drástico para la célula, por lo que es muy importante que esta maquinaria actúe rápida y eficazmente. El origen de estas dobles roturas puede ser muy variado, y resulta de importancia critica que sean correctamente reparadas, ya que si no, este daño en el ADN puede dar lugar a translocaciones oncogénicas y desarrollo de tumores. Para el estudio de estos procesos, utilizamos como modelo ratones que les faltan ciertos genes involucrados en las distintas rutas de reparación. Entender estas rutas resulta relevante también para desarrollar una terapia antitumoral.

Reini Fernández de Luco
Tradicionalmente el núcleo estaba considerado como un compartimento meramente estructural dentro de la célula. Su única función era proteger el ADN de agresiones externas. Sin embargo, en los últimos 15 años estamos comprobando que los genes están altamente organizados dentro del núcleo, y su posición respecto a otros componentes nucleares es esencial para la correcta expresión génica, la reparación del ADN, o incluso el control de la división celular.
Mi laboratorio centra todos sus esfuerzos en comprender cómo se organizan y comportan los genes dentro de este núcleo altamente organizado. Queremos entender cómo afecta la estructura del núcleo al correcto funcionamiento de la célula, y aplicarlo al entendimiento de alteraciones celulares tales como el envejecimiento o el cáncer.

Iñigo Horcajuelo
Nuestro grupo fue el que identificó el llamado Cromosoma Z. En algunos casos hay fragmentos del cromosoma Y que se recombinan con el X, luego se rompe un brazo del cromosoma X, y se genera un nuevo fragmento formado por unos 430 genes, que denominamos “Cromosoma Z”. Es una situación muy poco frecuente y que pasa desapercibida, ya que los genes continúan activos y se expresan normalmente. Por eso no se descubrió hasta hace un par de años. La única consecuencia que de momento conocemos es que los individuos con este trastorno son estériles, pero la investigación en que participo está buscando otros efectos. Tenemos indicios que están relacionados con cambios abruptos de personalidad.

María Jiménez-Movilla
La primera barrera que se encuentra el espermatozoide para fecundar el óvulo es una estructura llamada zona pelúcida, que protege tanto al óvulo como al embrión temprano cuando es implantado en el útero. Entre otras funciones la zona pelúcida se encarga de evitar que el óvulo sea fecundado por más de un espermatozoide, y que el espermatozoide se prepare para fusionarse con la membrana del óvulo. Esta compleja estructura esta formada por solo tres proteínas. Nosotros queremos saber cómo se disponen estas proteínas. Para ello usamos microscopia atómica de fusión, tomografía microscópica, e ingeniería genética desarrollando ratones que tienen estas proteínas modificadas.

Salva Naranjo-Suárez
En las células normales, sanas, una disminución de los niveles de oxígeno transitoria produce una serie de cambios dirigidos a adaptarse a esa nueva condición (como por ejemplo, cambiar de un metabolismo aerobio a uno anaerobio). Pero si la situación hipóxica (falta de oxígeno) se prolonga en el tiempo, acaba siendo tóxica para la célula, y esta muere. Sin embargo en las células tumorales el efecto tóxico de la hipoxia crónica es mucho más atenuado. Nuestro objetivo es estudiar qué es lo que hace a las células tumorales más resistentes a estas situaciones de hipoxia. El descubrimiento de las señales que están alteradas en las células tumorales sería muy importante, porque se podrían desarrollar fármacos que volvieran a sensibilizar a las células transformadas, de manera que el tumor no podría desarrollarse más allá de un estadio determinado.

Patricia Pérez-Galán
Nuestro modelo experimental es un cáncer agresivo de linfocitos B denominado linfoma de células del manto. Este linfoma es poco sensible a la quimioterapia convencional, por eso es necesario mejorar las alternativas terapéuticas disponibles. Para ello estamos trabajando en dos líneas: 1) El tratamiento más efectivo en la actualidad es un fármaco llamado bortezomib, pero al que sólo un 45% de los pacientes responden. Nuestro objetivo es identificar los mecanismos de respuesta y resistencia a este medicamento. Con ello podremos diseñar terapias combinadas más efectivas, y utilizar marcadores para predecir si el tratamiento dará buenos resultados. 2) Búsqueda de otras nuevas alternativas terapéuticas. Estamos estudiando el efecto in vitro de dos nuevos fármacos. Uno que actúa a través de un mecanismo similar al bortezomib, y otro que pretende ralentizar la proliferación del linfoma. Con el segundo se espera iniciar un ensayo clínico este año.

Iñigo Ruiz de Azúa
En nuestro grupo buscamos nuevas dianas para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Intentamos identificar proteínas de las células pancreáticas que regulen unos receptores de membrana determinados. Esta clase de receptores son claves; el 70-90 % de fármacos disponibles en el mercado actúan sobre dichos receptores, pero presentan dos limitaciones: 1- Con el tratamiento crónico se tiende a perder eficacia (el fármaco responde menos), y 2- La respuesta no siempre es selectiva (pueden hacer cosas que no queremos o en sitios que no deseamos). Nosotros intentamos mejorar ambos aspectos.

Marta Segarra
Imagina un tumor que empieza a crecer. Para continuar haciéndolo necesita desarrollar una red de vasos sanguíneos que le aporten oxígeno y nutrientes. Este proceso se llama angiogénesis. Las células tumorales producen moléculas que propician el crecimiento y la ramificación de los vasos sanguíneos. Pero al mismo tiempo, estos vasos producen otras señales que inhiben el exceso de ramificación para que la red vascular sea eficiente. Mi proyecto consiste en estudiar una señal específica que hace que los vasos sanguíneos crezcan menos. Controlando su expresión podríamos bloquear la formación de ramificaciones, disminuir el flujo sanguíneo en el tumor, y por tanto reducir el crecimiento tumoral. Esta es la idea detrás de la terapia antiangiogénica, que ya ha dado lugar a algunos fármacos contra el cáncer.

Silvia Vergarajauregui
Existen una gran variedad de enfermedades humanas causadas por problemas en la maquinaria que media el transporte de proteínas y lípidos dentro de la célula. Una de ellas es Mucolipidosis IV, una enfermedad rara, caracterizada por presentar neurodegeneracion severa y problemas oftalmológicos. Nuestro objetivo es entender la función de la proteína Mucolipin-1, que está asociada claramente a esta enfermedad. Buscamos descifrar cómo su deficiencia provoca defectos en el trafico intracelular y más concretamente en los últimos estadios de la endocitosis.

Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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