Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

24 Mar 2009 - Enlace

Benedicto XVI: Las evidencias científicas contradicen sus palabras

Las primeras reacciones tras oír al Papa Benedicto XVI diciendo durante su visita a África que “la distribución de preservativos no soluciona el problema del SIDA, incluso lo agrava” son de estupor y enfurecimiento visceral.
¿Cómo puede alguien tan influyente espetar semejante sandez?
¿hasta tal punto está su ideología por encima de la vida de tantos miles de personas?

Al día siguiente lees que el Vaticano ha reiterado oficialmente dichas palabras , y te enervas todavía más al comprobar lo desfasada y peligrosa que puede llegar a ser la Iglesia Católica como institución. ¡Que se aparten de una vez por todas!

Entonces recuperas la calma y recuerdas un post antiguo en el que describiste un estudio del Poverty Action Lab del MIT demostrando que repartir libros en escuelas africanas no mejoraba el rendimiento escolar de los alumnos. Las recetas que funcionan en los países ricos no tienen porqué hacerlo en el complejo mundo en desarrollo.
Te asaltan ciertas dudas ¿a ver si me estaré dejando llevar yo también por ideas preconcebidas?

Enseguida aparece en mente el seminario atendido hace tres semanas en Boston con Esther Duflo , la directora del Poverty Action Lab (J-PAL) .
El planteamiento básico del J-PAL es que para atajar los problemas del mundo en desarrollo debemos utilizar menos ideología y más ciencia. Y algo por lo que empezar es no asumir tan alegremente que conocemos bien las soluciones y sólo se trata de implantarlas, ya que muchos años y millones de dólares invertidos por instituciones como el World Bank, IMF, ONG’s… demuestran lo contrario. En África se llevan gastadas cantidades ingentes de dinero en proyectos que no funcionan.
He aquí la propuesta del J-PAL: Ante un problema determinado, utilizar la metodología científica para evaluar cuál es la mejor intervención para solventarlo.
¿Cómo? La medicina lleva años haciendo estudios epidemiológicos para entender las causas de ciertas enfermedades y testar posibles tratamientos. Se trata de trasladar esta metodología a las políticas de desarrollo: si quieres comparar las diferentes maneras de mejorar la educación en un país, escoge un número considerable de escuelas, sepáralas en grupos, aplica una medida a cada grupo, y haz un estudio randomizado para ver al cabo del tiempo cuál ha sido más efectiva. Quizás te sorprendan los resultados .

Este “novedoso” método de evaluación está proporcionando grandes éxitos al J-PAL. Como premio y estímulo la fundación BBVA les otorgó el pasado enero un premio de 400.000 euros .
Recupero el hilo de la historia: ¿Habrán realizado algún estudio randomizado para comparar diferentes políticas de prevención del SIDA? ¿Habrán evaluado científicamente si potenciar el uso del preservativo disminuye el número de contagios?
Búsqueda en su web y… Bingo! En 2006 Esther Duflo publicó los resultados de un estudio financiado por el World Bank para analizar la conducta sexual de los adolescentes de Kenya , y justo en enero del 2009 Pascaline Dupas presentó una ampliación .

Información insuficiente en Kenya
En las sesiones sobre prevención del SIDA que se imparten en las escuelas de Kenya se habla de cómo se transmite el virus, de cómo lidiar con personas infectadas, de abstinencia hasta el matrimonio… pero no se mencionan los preservativos.
Sí, inaudito, pero según el estudio del J-PAL el programa educativo diseñado por el gobierno sólo se concentra en la abstinencia. El foco principal no es “reducir el riesgo”, sino “evitarlo”. ¿es la mejor estrategia? Esto es lo que pretendían averiguar.

Para ello seleccionaron 328 escuelas con un total de 70.000 adolescentes, las dividieron en grupos de condiciones similares, y a cada uno de ellos aplicaron diferentes intervenciones. Al cabo de 2 años contabilizaron el número de embarazos, que en tales edades es un buen indicador del sexo inseguro.

En un grupo de escuelas se entrenó a los maestros para enseñar sólo el programa oficial del gobierno, en otras se debatía abiertamente sobre el uso de condones, y en otro tomaban medidas para que las adolescentes permanecieran más tiempo en la escuela.
En la ampliación del estudio hecha por Dupas también se informaba a las estudiantes que los hombres de edad avanzada tenían índices de SIDA mucho mayores (en Kenya es muy habitual que las adolescentes tengan sexo inseguro con personas adultas).
También se pasaron tests antes y después del estudio para conocer cómo se había modificado la conducta sexual de los adolescentes.

De los estudios de Duflo y Dupas surgieron una serie de conclusiones: seguir el programa oficial centrado en la abstinencia no disminuía el número de embarazos. Informar sobre el riesgo de mantener relaciones con personas mayores hacía que las niñas modificaran la edad de sus parejas. Informar sobre el uso de preservativos fomentaba su uso sin aumentar el número de relaciones sexuales. Y mantener a las niñas en la escuela también lograba disminuir el número de embarazos.

En concreto, en el estudio de Dupas se observó que la estrategia del gobierno de “eliminar el riesgo” no era efectiva, mientras que la campaña ampliada que proponía “reducir el riesgo” (informar sobre el uso de preservativos y la distribución de SIDA por edades) logró aumentar el uso de preservativos sin incrementar el número total de relaciones sexuales. Y como consecuencia redujo en un 28% el número de embarazos entre adolescentes, el parámetro utilizado como referencia al sexo inseguro.

Por tanto, estos estudios científicos (y otros que se pueden rastrear en la bibliografía de ambos) contradicen claramente las palabras de Benedicto XVI. Fomentar el uso del preservativo sí tiene resultados positivos en la lucha contra el SIDA.

Lo se, no estoy diciendo nada nuevo a los que ya saben que no deben hacer mucho caso a lo que diga el Papa, pero por desgracia no todo el mundo es consciente de ello, y resulta que el gobierno de Kenya todavía mantiene un programa de prevención en escuelas centrado en la abstinencia, cuando podrían estar reduciendo en un 28% el riesgo de contagio entre sus adolescentes.

Escrito por pere-estupinya

19 Dic 2007 - Enlace

Científicos tatuados

Permitidme que en medio de esta semana en la que todos andamos atareados rematando asuntos pendientes antes de vacaciones, proponga un post más corto y ligero de leer, pero que podría estimular una conversación desenfadada entre personas de dentro y fuera del mundo de la ciencia.

Hace unas semanas recibimos en nuestros seminarios a Carl Zimmer , uno de los periodistas científicos más exitosos de Estados Unidos. Charlamos sobre interioridades de la profesión, dejó de manifiesto que el virtuosismo al escribir y la oratoria no están necesariamente relacionadas, y nos presentó su muy recomendable blog. De él destacó su entrada más exitosa hasta el momento: los tatuajes científicos.
Durante una cena Carl Zimmer apreció que un amigo suyo llevaba una doble hélice de ADN tatuada en su hombro. En seguida recordó haber observado otras veces tatuajes con motivos científicos, y por medio de su blog solicitó que se le enviaran ejemplos comentados. La reacción fue mayor de lo que esperaba.


De izquierda a derecha podéis ver:
- El primer árbol evolutivo que dibujó en 1837 Charles Darwin, tatuado en el costado de una bioantropóloga
- La calavera de un fósil carnívoro de la época del Eoceno sobre la que un paleontólogo hizo su tesis doctoral
- La tabla periódica entera tatuada en un antebrazo
- Una elegante neurona en el pie de una doctoranda en neurociencia
Hay fractales, moléculas, fórmulas, frases… podéis verlos todos
aquí .

“Científicos tatuados! que curioso…”, pensé. Pero… Curioso, ¿por qué? A ver si a estas alturas voy a tener yo una imagen estereotipada del científico! Claro que también se tatúan, como cualquier hijo de vecino.
Pero esta anécdota me hizo pensar una vez más en la desconexión que hay entre ciencia y sociedad. El investigador suele trabajar aislado. Nadie “va a ver al científico”, o se lo encuentra trabajando en la calle, o le llama para que le repare algo, o “acude al laboratorio a comprar cualquier cosa”. Además, no es un personaje que tenga mucha presencia en los medios de comunicación, y cuando aparece en cine, cómics o series de animación, suele hacerlo de forma un tanto caricaturizada. Esto conlleva que el proceso de la investigación sea desconocido, y que efectivamente exista un cierto estereotipo de científico, a veces bastante alejado de la realidad.
Pero ¿Qué hay de cierto y de falso en esta imagen popular del científico?
Estoy casi seguro que a la mayoría de personas les sorprendería más encontrar científicos tatuados, que científicos con pelo largo y alocado… ¿tiene fundamento esta idea? De hecho, mi amigo Roberto me envió hace poco un divertido link sobre el “club de los científicos melenudos ”, en Harvard.


La edad también es otro de los rasgos a considerar. Einstein es el icono científico por excelencia, pero no tenía el pelo canoso cuando a sus 26 años publicó los artículos que revolucionarían el mundo de la física. La imagen de sabio implica dilatada experiencia, sin embargo en los campos más novedosos y punteros que están emergiendo, como la biología sintética, o la neuroingeniería de Ed Boyden (protagonista del post anterior), los principales expertos son bastante jóvenes.

Pero vayamos más allá de las características físicas.
Hay toda una serie de tópicos alrededor de la figura del científico, más o menos infundados. Son despistados? más inteligentes? Racionales? aburridos? Apasionados? cuidan poco su imagen? Son escépticos que sólo creen en lo que pueden medir? Trabajan siempre en un laboratorio? Le echan más horas que en otras profesiones? Trabajan de científicos los científicos? Son quienes realmente transforman la sociedad? Son los biólogos menos creyentes? Terminan zumbados los matemáticos? Los ingenieros lo tienen todo siempre calculado? La física es una profesión de hombres? …
Disculpad por la simplificación. Está clarísimo que cada persona es diferente y generalizar carece de todo sentido. Mi objetivo no es hacer un absurdo “retrato robot” del investigador, sino reflexionar un poco sobre la percepción social del científic@.
Sería muy interesante que los no vinculados a la ciencia explicárais sin complejos cómo veis vosotros a los miembros de esta profesión. Por vuestra parte, los que estéis dentro podríais desmentir los tópicos que más rabia os den, y explicar alguna característica que consideréis más prevalente en la ciencia, o dentro de vuestras diferentes disciplinas.

Si queremos que la ciencia se aproxime a la sociedad, el científico también debería hacerlo.

Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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