Escrito por pestupinya
01 Jun 2009 - Enlace
¿Explica la evolución nuestra naturaleza humana?
La Templeton Foundation es una organización filantrópica que estimula el diálogo abierto entre científicos y teólogos, y destina cantidades muy considerables de dinero a investigar las Grandes Preguntas de científicos y filósofos sobre cosmología, biología evolutiva, ciencia cognitiva,… y origen de las creencias religiosas.
Su último trabajo es una recopilación de reflexiones alrededor de la pregunta: “¿Explica la evolución la naturaleza humana? ”.
Que no os condicione el tufillo religioso que transpira esta fundación. La pregunta no admite respuestas simples, y han pedido participar a científicos de primerísimo nivel. No exagero. A continuación os expongo un resumen de los argumentos defendidos por cada uno.
Si no queréis ser víctimas de una inevitable distorsión, podéis consultar los textos completos en este enlace , o pedidles online que os envíen gratis un librito a vuestra casa. Yo lo hice y aquí me tenéis, leyéndolo una tarde de soleado domingo, encerrado en mi oficina alternativa del Tryst de Adams Morgan preguntándome si mis antepasados harían lo mismo.
- “Obvio, dice el mono” es la respuesta del primatólogo Frans de Waal. “Somos animales de cuerpo y de mente. Si miramos a nuestra especie desprovista de avances tecnológicos, vemos una criatura con un cerebro 3 veces más grande que el del chimpancé, pero que no contiene ninguna parte nueva”. “La moralidad tiene un sustrato biológico anterior a civilizaciones y religión”.
- “excepto donde importa”, explica el paleobiólogo evolutivo Simon Convoy Morris, quien hace la pregunta retórica “¿has visto alguna vez a un chimpancé ir a la biblioteca?”. Nuestra distancia con ellos es tan enorme que no podemos considerarnos “sólo otra especie”. No hemos llegado a ser lo que somos sólo con la evolución biológica. Como criaturas racionales la hemos trascendido.
- Lynn Margulis responde: “bastante bien”, y en la misma línea que de Waal argumenta que nuestra moralidad y comportamientos sociales son completamente acordes con la naturaleza. Incluso podemos apreciar manifestaciones de autoconciencia y libre albedrío en seres millones de años anteriores a nosotros.
- “No del todo”, opina el genetista Francis Collins. “La teoría de Darwin es incuestionable”, dice, pero “los evolucionistas teístas vemos la evolución como el método de creación de Dios”. “Vemos la ciencia como la manera de entender la maravillosa naturaleza de la creación divina, y un poderoso método para entender los ´cómos´, pero no los ¨por qué´ ”. Collins opina que hay muchos casos de comportamiento moral y altruismo radical que no se explican por la evolución, y “sería perfectamente razonable que Dios hubiera instaurado una ley moral al inicio del proceso evolutivo”. “Acepto la posibilidad de un componente espiritual en la humanidad”.
- “Más cada día”, considera el psicólogo evolutivo Geoffrey Miller fijándose en los avances en su disciplina de los últimos años. Incluidas investigaciones como las suyas del tipo “las mujeres antes de la ovulación prefieren la creatividad a la riqueza en su búsqueda de pareja”, con la explicación (si se les puede llamar así) de que un cierto instinto nos indica que la creatividad es un indicador de buenos genes.
- Joan Roughgarden lo tiene claro: “todavía no”. “Las creencias religiosas, los compromisos morales, la consciencia, y la libertad de decisión para hacer lo correcto o lo incorrecto emergen en un contexto social”. “El comportamiento social se desarrolla cuando los individuos adquieren experiencias unos con los otros”. ¿nadie había mencionado esto todavía? . “El color de una rana es un rasgo determinado a priori, el comportamiento se desarrolla durante la interacción social”. ”Ser egoísta o altruista depende en gran parte de las experiencias mientras maduras”. “La metáfora del gen egoísta es inexacta y engañosa”
- “En parte” prosigue Martin Nowak, catedrático de biología y matemáticas en Harvard, y para el que las ideas no son un producto de la evolución. “La evolución cultural nos permite una innovación rápida y es responsable de los cambios dramáticos que han ocurrido en este planeta en los últimos milenios”. “La ciencia no ofrece un contexto completo de la existencia humana”. “Estoy dentro del contexto de mi propia fe cristiana, y nuestra relación con Dios no es un producto de la evolución”
- “Si”, dice contundente Robert Wright, autor de The Moral Animal: why we are the way we are. “La explicación Darwiniana de la naturaleza humana está esencialmente completa”. Muy bien pues.
- “Hasta cierto punto”, puntualiza desde la University of California Francisco Ayala. “La evolución explica los orígenes, pero los humanos hemos propiciado un nuevo modo de evolución: la adaptación por la manipulación tecnológica y la cultura”. “La cultura incluye mucho más que la adaptación al entorno, la ciencia y la tecnología. Incluye el arte, la literatura, la historia, las organizaciones políticas, los sistemas legales, la filosofía la ética y la religión. Y estos tan importantes componentes de la naturaleza humana trascienden a la biología evolutiva y cualquier otra ciencia”. “La ciencia no es la única forma de conocimiento. La evolución nos dice mucho, pero no todo sobre la experiencia humana”
- Con un “Sí, pero…” empieza Eva Jablonka su texto. “…debemos ver qué entendemos por naturaleza humana, explicar, y evolución”. “Si me preguntas de manera menos ambigua: ¿puede un marco evolutivo expandido explicar las características específicas de los humanos que nos diferencian de los chimpancés y muchos reconocemos como constituyentes de la naturaleza humana? Mi respuesta es sí.”
- “totalmente, para un marciano”, titula su texto Jeffrey Schloss. “Las teorías evolutivas enriquecen inmensamente nuestra comprensión de la naturaleza humana. Pero no, no la explican”. “Para ello se necesitan otros conceptos fuera de la teoría evolutiva. Shakespeare también enriquece nuestro entendimiento de cómo somos los humanos.”
- “Sí y no”, matiza David Sloan Wilson, explicando que “los genes son sólo uno de los mecanismos de la herencia. Hay procesos inmunológicos, psicológicos y culturales que también son evolutivos, y no están basados en transmisión genética de padres a hijos”. “La humanidad no tiene una naturaleza. Cada persona y cultura tienen la suya”.
Opiniones muy fundadas, pero para todos los gustos. ¿cuál es el vuestro?
Yo, como ya he dejado entrever varias veces, no contemplo ningún componente divino en mi “naturaleza”, pero tampoco apruebo que alguien intente explicar mi comportamiento actual recurriendo a los genes que hicieron sobrevivir a los homínidos que me precedieron.

Levanto la mirada, y no logro encontrar la lógica evolutiva a lo que estamos haciendo en el Tryst tanta gente con portátiles abiertos un día primaveral como el de hoy.
Y me encanta! Será que como Sabina, yo no quiero domingos por la tarde .

El experimento fue muy simple: Unos psicólogos iban mostrando cartas de póquer a voluntarios no muy familiarizados con el juego, y les pedían que las nombraran. El truco era que algunas se habían retocado (por ejemplo un 4 de picas rojas en lugar de negras, una J de diamantes negra y no roja,…)
“En condiciones normales el investigador no es un innovador sino una persona que soluciona puzzles, y los puzzles en los que se concentra son sólo aquellos que puede plantear y resolver dentro de la tradición científica existente”
Por eso pregunto a los científicos: ¿qué hay en vuestras disciplinas que no todavía no encaje? ¿Hay algo que os chirría de los esquemas básicos sobre los que trabajáis? ¿o qué habéis detectado que el resto tengamos mal entendido?
La ciencia, en cambio, valora el arte como forma de expresar información a otros niveles que no le permite su lenguaje. Pero salvo notables excepciones, ha sido más reticente a permitir que el arte se inmiscuyera en el proceso de investigación. El interés renovado e intenso que tienen los científicos por la metodología artística es un fenómeno relativamente nuevo. Conscientes de los grandes beneficios que el acercamiento entre ciencia y arte puede aportar, en los últimos años han florecido espacios en los que se posibilita un encuentro real entre científicos y artistas. El
Pero la gran aportación del arte al futuro de la ciencia es evitar que se distancie demasiado de la sociedad. La ciencia progresa a un ritmo y complejidad que nos impide entender las interioridades de la física cuántica, la biología molecular o la neurología. Sin embargo no debemos renunciar a que se nos ofrezca un gran retrato integrador. Queremos recibir los conceptos fundamentales que emergen de esta fantástica fuente de conocimiento que es la ciencia, y que impregnen a la cultura popular. Pero para ello, la jerga y las restricciones del método científico muchas veces representan una limitación. En cambio, la creatividad artística puede aportar su maestría a la hora de generar metáforas, analogías, paralelismos, representaciones, que nos ayuden a hacer tangibles ideas abstractas. Está claro que lo hará de forma imperfecta, pero los artistas llevan mucho más tiempo dedicados a expresar y comunicar que los científicos. Sin ninguna duda, la interacción entre unos y otros es beneficiosa para ambas partes, y para los que queramos escucharles.