Escrito por pestupinya
05 Jul 2009 - Enlace
De copas por la teoría de la evolución de Wallace
Asistes en el Museo de Historia Natural de Londres a la recepción de gala de la conferencia de periodistas científicos que estás atendiendo.
A la que te despistas, tu estómago está lleno a partes iguales de canapés y vino que empieza siendo regular y termina siendo bueno. Son las 21:15 y alguien te avisa del inicio del tour por la exposición de Darwin a la que te habías apuntado. No parece ser el momento más adecuado, pero te diriges expectante a ella todavía copa en mano. Por algunos mecanismos misteriosos tu sensación de lucidez ha aumentado y la vergüenza disminuido, y tras las explicaciones más bien extensas sobre los 20 millones de plantas e insectos que tendrá la espectacular segunda fase del centro sobre Darwin que se inaugurará el próximo septiembre en este Museo londinense que se revela como un gran centro de investigación además de exposición, y las preguntas rebuscadas del típico personaje persiguiendo más notoriedad que respuestas, te acercas sigiloso a la guía y le dices “¿Pero era Darwin un tipo feliz?”
Te mira con cara de “de donde ha salido éste…”, pero tras leer de reojo “Knight-MIT ” en la acreditación que cuelga de tu cuello, y observar el piloto rojo encendido de la grabadora de voz que tienes en tu mano con la misión de generar la seriedad que no ofrece tu cara, responde: “es difícil de decir… tanto él como su esposa venían de familias ricas y tenían una vida acomodada en una casa preciosa. Se podría decir que eran felices, pero Darwin sufría bastantes molestias por la enfermedad que arrastraba desde su viaje con el Beagle (creemos que era Chagas, pero no es seguro), y sobre todo, tenía momentos de intranquilidad porque la teoría que estaba desarrollando le hizo pasar de ser una persona creyente a perder su fe en que algún Dios hubiera creado a los seres vivos sobre la Tierra tal y como describían las escrituras bíblicas”.
- ¿era realmente muy religioso en su juventud?
- Si, si… se había preparado para ser clérigo, pero terminó siendo antirreligioso y yendo a pasear los domingos mientras su familia estaba en misa…
- ¿es verdad que su mujer le impedía publicar su teoría de la evolución por selección natural para evitar que fuera al infierno?
- Aquí hay un poco de mito. Es cierto que su mujer era muy religiosa. Sin duda era una fuente de conflicto, y a menudo le mostraba su preocupación de que ella iría al cielo y Darwin al infierno. Pero el principal motivo por el que Darwin tardó tantos años en publicar su teoría no era el miedo a las connotaciones que tenía, como muy a menudo se dice, sino el trabajo constante en pulir detalles para hacerla más consistente.
- Hasta que vio que Wallace se la iba a pisar!
- Exacto! El también naturalista Alfred Russell Wallace descubrió por su cuenta el mismo mecanismo de la evolución por selección natural, y le envió una carta a Darwin para contrastarlo con él. Darwin se quedó muy preocupado, porque reconoció las mismas ideas en las que él había estado trabajando durante 25 años.
- ¿cómo reaccionó?
- Sus colegas le aconsejaron que publicara sus descubrimientos rápido, y en Julio de 1958 se presentaron en la Linnean Society de Londres los artículos conjuntos de Wallace y Darwin.
- ¿y seguro que Darwin no había aprovechado la información recibida de Wallace?
- Bueno… se dice que efectivamente Darwin podría haber copiado algunas ideas de Wallace… En esos momentos ambos eran muy famosos. Al año siguiente todo cambió con la publicación de “El Origen de las Especies”, y Darwin tomó todo el protagonismo. Pero Wallace merece más reconocimiento. Él fue el codescubridor de la teoría de la evolución.
- ¿Uno conflicto entre ellos?
- No, no… se llevaban muy bien. Wallace era bastante más joven y sentía un profundo respeto por Darwin, e incluso llegó a nombrar el mecanismo de la selección natural como “darwinismo”. Pero debería haber solicitado más consideración para él mismo. No es la teoría de la evolución de Darwin, sino la teoría de la evolución de Darwin y Wallace.

- buen final... Ah! Por cierto, ¿cómo es que todavía hay tantas personas que no creen en la evolución?
- Eso es en EEUU, aquí en UK somos más ilustrados. (“enlightened” es el término que utilizó mostrando una de las características de la personalidad inglesa…)
- Bueno… según un estudio del British Council para el proyecto “Darwin Now ” que nos presentaron ayer en la conferencia, el 23% de los londinenses rechazan la evolución y creen en el creacionismo entendido como que “la vida en la Tierra fue creada por un Dios y siempre ha existido en su estado actual”.
- No puedo creerlo…
- Yo tampoco…
Termina el tour y continúa la fiesta, pero la semillita de las dudas sobre Wallace queda sembrada en algún rincón de mi cerebro.
A la mañana siguiente tengo la suerte de encontrarme con la biblioteca científica Mercé Piqueras , que pocas semanas antes había escrito un muy recomendable artículo sobre Emma Darwin . Le retransmito mis recuerdos de la conversación, y me dice que “si, hay discusiones constantes entre pro-Darwin y pro-Wallace... Es cierto que ambos llegaron a las mismas conclusiones de manera independiente, y las publicaron por primera vez juntos en la Linnean Society. Posiblemente Wallace sí merece más reconocimiento, pero no hay duda que el primero en idear la teoría fue
Darwin, y además la publicación de El Origen de las Especies fue el gran hito… De todas formas, a mi me interesa lo de Emma Darwin”. Mercé en su artículo explica que si bien es cierto que las convicciones religiosas de Emma podrían haber influido en Darwin para publicar sus resultados, suele pasar desapercibido el rol esencial que tuvo en el apoyo a Darwin como esposa y ayudante en sus tareas. Emma fue una gran mujer sin la que posiblemente Darwin no hubiera conseguido sus hitos. Nos quedamos con la reflexión de Mercé acerca de si la popular frase “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”, se puede repetir de manera muy frecuente a la inversa…

El Tiktaalik tenía branquias y escamas como cualquier otro pez, pero también algunas características de los futuros animales terrestres: un cuello flexible, costillas, pulmones primitivos; y sus aletas se habían convertido en extremidades con articulaciones y una especie de dedos que le permitía soportar su peso y caminar fuera del agua.
En los últimos 20 años se han encontrado varios fósiles que demuestran que los pájaros descienden directamente de los dinosaurios, pero el primer resto fósil que lo sugirió fue éste encontrado en 1861, sólo dos años después de la publicación del Origen de las especies, y que fue utilizado reiteradamente como defensa de la teoría de Darwin.
Una de las características de los peces planos modernos es que tienen los ojos asimétricos. Estos peces nadan como de lado, y sus ojos están desplazados hacia la parte de su cara que queda arriba (foto).
La transformación progresiva de los mamíferos terrestres a las modernas ballenas es una de las transiciones más bonitas de la historia de la evolución. Hay varias especies intermedias, pero el fósil de Ambulocetus descubierto en Pakistan en 1992 quizás es el más representativo. Se trata de un cuadrúpedo que vivió hace 50 millones de años con una cabeza muy similar a la de las ballenas, y cuyas palmas de manos y pies ya estaban adaptadas para nadar dentro del agua.
En 1984 cerca del lago Turkana en Kenia se encontró el esqueleto de un niño cuyo cuerpo tenía una proporción parecida a la nuestra actual, pero su cabeza considerablemente más pequeña. Era un ejemplar de los homo ergaster que vivieron hace 1.6 millones de años. Para los expertos el niño de Turkana es quizás el fósil más intermedio en la evolución de la especie humana, ya que las especies de hominidos más antiguas se podrían considerar primates que caminan erguidos, y las posteriores son ya claramente muy próximos a nuestros ancestros directos.
Cuando Darwin presentó su teoría de la evolución no pudo acompañarla con ejemplos claros de fósiles en los que se visualizara la transición de una especie a otra. Junto con el dinosaurio alado, el Eohippus (actualmente denominado Hyracotherium) descubierto en 1867 en el sur de Estados Unidos significó la primera gran prueba que respaldaba su teoría, ya que claramente se trataba de un eslabón entre algo parecido a un zorro y los caballos actuales.
El Thrinaxodon vivió durante el período Triásico hace 245 millones de años, y es uno de los muchos ejemplos de especies con características mixtas de reptiles y mamíferos.