Escrito por pere-estupinya
01 Abr 2008 - Enlace
Pasado y presente del Clima, por Javier Canteros
Me hizo mucha ilusión recibir un mail de Javier Canteros, excompañero en REDES y director de la fabulosa Comunidad Smart , preguntándome si accedería a publicar en este blog un texto suyo con extractos de la entrevista que realizó a un científico. “¿Por qué no?, explícame de qué se trata”. “De un paleoclimatólogo que estudia fósiles de plantas para entender el papel que ejercieron en el clima terrestre, y que critica el escepticismo sobre el cambio climático”.
No os robo más tiempo. Aquí está el artículo de Javier…
(por cierto, si alguien quiere preguntar sobre la nueva etapa de REDES , Javier estará atento a los comentarios que hagáis)
Mirar al pasado para prever el futuro, por Javier Canteros
Ayer, mientras preparaba documentación para la entrevista que Eduard Punset le hará al físico Freeman Dyson a fines de abril, leí su curiosa opinión escéptica sobre el revuelo mundial alrededor del cambio climático -a Dyson le encanta definirse como "hereje" y cuestionar los consensos-: “He estudiado los modelos climáticos y sé qué son capaces de hacer. [...] Pueden solucionar las ecuaciones de dinámica de fluidos, pero ni se acercan a describir el mundo real en el que vivimos. [...] Para un científico es mucho más sencillo sentarse en un edificio con aire acondicionado y poner a funcionar ordenadores, que coger su ropa de invierno y medir lo que está pasando realmente en los pantanos y en las nubes. Esto es por lo que los expertos en modelos climáticos acaban creyéndose sus propios modelos.”
En la foto, David Beerling no se parece a uno de esos científicos que se sientan cómodamente en su despacho con aire acondicionado para hacer correr en su súper ordenador el último modelo climático que incentivará la compra de coches híbridos, pero un poco sí lo es. Beerling es un paleoclimatólogo de la Universidad de Sheffield, Reino Unido, que, en lugar de predecir cómo será el clima terrestre en el futuro, se dedica a tratar de entender cómo fue en el pasado.
Si bien es mucho más fácil explicar el pasado que predecir el futuro, ello no significa que el trabajo de Beerling sea sencillo. Para entender el clima de hace millones de años, Beerling y sus colegas recolectan fósiles con los que elaboran teorías que luego someten a prueba mediante modelos computacionales. Si los resultados que devuelven los modelos son consistentes con la evidencia fósil, significa que la teoría no ha sido contradicha y que va por buen camino.
Beerling estuvo en el CosmoCaixa de Barcelona para explicar porqué, hace 300 millones de años, aparecieron numerosas especies de insectos gigantes como milpiés de metro y medio de longitud o libélulas de setenta y cinco centímetros de envergadura. La clave, como os podréis imaginar, está en el clima. Es lo que también explica en uno de los capítulos de "The Emerald Planet: How Plants Changed Earth's History", un libro que describe cómo las plantas modelaron el clima planetario y afectaron el camino de la evolución de la vida desde que colonizaron la tierra hace unos 500 millones de años.
Durante nuestra conversación Beerling dijo:“antes de la aparición de las plantas el clima en la Tierra era mucho más cálido, ya que había 5 veces más CO2 en la atmósfera que hoy en día. Tras la explosión evolutiva de las plantas con hojas, el dióxido de carbono bajó diez veces, una caída sin precedentes en los últimos 500 millones de años, lo que debilitó el efecto invernadero y llevó el planeta a una de sus mayores eras glaciales con hielos que llegaban prácticamente hasta los trópicos.”
El libro incluye algunas ideas que pueden resultar novedosas y sorprendentes para la gente, aunque no lo sean para los científicos. Por ejemplo: muchas personas creen que las selvas tropicales como el Amazonas son el pulmón de la Tierra. Sin embargo, "mañana puedes ir y talar todas las selvas y ello no tendría ningún efecto en la cantidad de oxígeno atmosférico", explica Beerling. Resulta que el verdadero pulmón del planeta está en las tundras heladas y en los sedimentos que se acumulan en el fondo marino.
"Las plantas producen oxígeno mediante la fotosíntesis, proceso por el cual también generan su biomasa, hojas, tallos y raíces -aclara Beerling-". Cuando las plantas mueren, numerosos animales, bacterias y hongos celebran un festín que genera la descomposición y en el que se consume el mismo oxígeno que esas plantas habían producido. "Pero una pequeña fracción de biomasa vegetal producida anualmente no sucumbe a ese destino", dice Beerling. Esa pequeña fracción de biomasa se arrastra en forma de partículas por las cuencas de los ríos hasta acumularse en sedimentos en el fondo de los mares donde no llegan a descomponerse por la falta de oxígeno. Algo parecido ocurre en las zonas árticas, donde el frío reduce la descomposición y la biomasa se hunde en la costra terrestre bajo la tundra. Sólo una centésima parte del 1% de la producción anual de biomasa escapa a la descomposición. "Parece muy poco -observa Beerling-, pero si lo sumas a lo largo de millones de años, el resultado es oxígeno que se agrega a la atmósfera."
Según las investigaciones de Beerling y otros científicos que cita en su libro, las grandes extinciones que modelaron la historia de la vida podrían explicarse como consecuencia de grandes cambios climáticos. Estas ideas cobran una dimensión de alerta cuando Beerling afirma que "el pasado es la clave para el futuro". Los mismos modelos climatológicos que sirven para explicar el pasado también pueden ser útiles para prever lo que sucederá en el futuro.
¿Cuán fiables son las predicciones?
El consenso científico general es que el clima terrestre se va a calentar; ésta fue la conclusión del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC ). La cuestión está en saber cómo ello afectará a otros factores ambientales como las precipitaciones pluviales, cuestiones vitales para la alimentación del mundo.
¿Qué es más problemático, el calentamiento en sí o la velocidad con la que sucede?
Éste es un punto muy importante. Cuando miramos al pasado y vemos otros momentos en los que hubo calentamiento global y los comparamos con la actualidad, vemos que fueron procesos muy lentos. Hace 55 millones de años, por ejemplo, hubo un evento de calentamiento global que tardó 10 mil años en consolidarse, algo muy rápido en términos de la escala temporal geológica, pero lo que sucede hoy es mucho más veloz. Quizá ese es el motivo por el cual algunos modelos no están reflejando del todo bien lo que sucede hoy ya que es mucho más rápido que cualquier cosa que haya sucedido en el pasado.
Acotación: Según algunos escépticos como Freeman Dyson, el exceso de atención en el cambio climático desvía la atención mundial sobre temas que son más importantes o urgentes como la lucha contra la pobreza, la cura de enfermedades infecciosas o la educación y salud públicas. Este es el mismo planteamiento que, hace unos años, hizo famoso a un autor danés llamado Bjørn Lomborg que escribió un libro titulado "El ecologista escéptico".
¿Qué opinas sobre las voces escépticas como la de Lomborg?
Las consecuencias climáticas del aumento del CO2 no son uniformes. A pesar de que la mayoría de los lugares se están calentando, puede haber otros que se estén enfriando. Los escépticos se basan en este tipo de cosas y, al no ver la totalidad de las evidencias, no entienden cuán dramático es el calentamiento.
El argumento de Lomborg es interesante. Él no niega el calentamiento global, pero dice que hay cuestiones más importantes desde el punto de vista económico-social. El problema está en que es muy difícil calcular el coste económico que tendrá el impacto del calentamiento global. Creo que Lomborg no tiene visión a largo plazo.
A esta altura, ya parece una actitud temeraria cuestionar la realidad del calentamiento global -ni Dyson ni Lomborg lo hacen-. Pero también es cierto, como reconoce el propio Beerling, que los modelos de cambio climático están más ajustados en relación al pasado que al futuro. Además -y esto parece ser lo único en que coinciden Beerling y Dyson- el debate sobre esta cuestión se entremezcla con las posturas políticas y las consiguientes reacciones emocionales. Por suerte, las investigaciones científicas continúan aunque una inquietud persiste: ¿no estaremos estudiando el fuego mientras se nos quema la casa?

Los murciélagos son unos animales excepcionales. Son los únicos mamíferos que vuelan, y lo hacen con unas alas cuyo origen evolutivo es totalmente independiente a las de los pájaros.
Una vez localizada su presa, el vampiro busca una zona de la piel rica en vasos sanguíneos, los rasga con sus afilados incisivos, introduce un poderoso anestesiante y una proteína anticoagulante (ambos utilizados con fines farmacéuticos), y va chupando la sangre a medida que sale por la herida. Puede llegar a ingerir su propio peso en sangre. Cuando está harto, regresa a su guarida para digerirla y compartirla con sus compañeros que no han conseguido alimentarse. Éste es uno de los comportamientos que Ragde Sánchez destacó. Según los estudios realizados en La Selva, los vampiros son unos animales mucho más sociales de lo que se creía. Mueren si durante dos noches no comen nada, por esto se ayudan mutuamente. Se ha observado que las hembras regurgitan la sangre para ofrecerla a sus hijos, pero si es necesario, alimentan también a jóvenes con los que no tienen parentesco alguno, un comportamiento poco frecuente en la mayoría de animales.

Lo que sí tengo claro es que el debate sobre estos temas es importante. John Mangels intuye que la mayoría de americanos aprueba que con dinero público se financie la conquista del espacio. Algo me dice que en esto los europeos son diferentes.