Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

23 Oct 2009 - Enlace

¿Estás preparad@ para ver animales de laboratorio?

“¿Has padecido alguna vez lepra? Gracias a la investigación con animales, nunca lo harás”.

Éste es el mensaje del cartel fotografiado en Boston de la campaña “Research Saves”, cuyo objetivo es concienciar a la población estadounidense sobre la necesidad de la experimentación animal en biomedicina.

En EEUU sólo el 52% de ciudadanos se declara a favor de utilizar animales en investigación científica, quizás por las persistentes campañas de asociaciones como PETA o Human Society, que se oponen a cualquier tipo de investigación animal diciendo que sus resultados no se pueden trasladar a humanos y, aunque así fuera, no resulta ético matar un animal para salvar una vida humana.

Lo segundo puede ser discutible, pero lo primero rotundamente falso, y los científicos están empezando a contraatacar activamente con campañas como la de Research Saves. Pero esta es la versión light y educativa que exponen al público. En realidad, están muy indignados y en sus discusiones internas se muestran cada vez más agresivos contra las asociaciones protectoras de animales. Empiezan a pensar que la mejor defensa es un buen ataque.

“Los activistas por los derechos de los animales engañan a la gente”

Lo dice textualmente un editorial publicado hace pocas semanas en la revista Journal of Neuroscience.

“Sus tácticas son vergonzosas, ilegales, inmorales, y el gobierno de EEUU las ha etiquetado de terrorismo”, asegura otra editorial en la misma revista, que denuncia las agresiones físicas, coches incendiados, destrozos en hogares, y amenazas de muerte que científicos de la Universidad de California han recibido por parte de extremistas defensores de los animales. Algunos de estos activistas consideran moralmente justificable asesinar a un científico que “torture” animales, promueven la quema de laboratorios, y reclaman derechos legales idénticos entre humanos y animales.

Según los artículos de SfN las amenazas y ataques también se han perpetrado en otros estados, y sobre científicos que cumplían con todos los protocolos establecidos por los Institutos Nacionales de Salud de EEUU. Al principio se ensañaron con quienes utilizaban monos, pero ya han comenzado a agredir a investigadores que trabajan con ratones.

Independientemente de estos casos extremos, los investigadores se quejan de que la opinión pública está distorsionada porque a la población sólo le llegan mensajes falsos y exageradísimas imágenes sacadas de contexto.

Dicen que falta una información objetiva. Y aquí, atención, empiezan a culparse a ellos mismos.

En la editorial reconocen que no pueden continuar con su actitud pasiva. Deben empezar a explicar muy bien porqué necesitan trabajan con animales, y las fuertes restricciones que cumplen respecto a su trato. Pero además, algunos sugieren abrir sus instalaciones al público y dejarle ver cuál es la realidad de la investigación animal. Otros opinan que no estáis preparad@s para verlo.

Yo he visto un mono encadenado de pies y manos con un electrodo insertado en su cabeza.

Fue en un laboratorio de neurociencia, hace un año y medio.

La imagen es impactante, y la sensación inmediata es de pena hacia el animal. Sin embargo, tras unos segundos ves que su cara no expresa sufrimiento alguno, y que tras el experimento responde con cariño al investigador amigo que ha estado cuidándolo durante varios años.

Yo saqué mis propias conclusiones de la experiencia, pero por lo menos tuve la oportunidad de hacerlo viendo el proceso completo.

Pedí al investigador hacer una foto del mono encadenado. Se negó, porque estaba terminantemente prohibido. Dijo que ante una imagen así se les echaría la gente encima. Repliqué que esa era la realidad, y que mi tratamiento iba a ser objetivo. No hubo manera.

La situación se repitió casi idéntica en un laboratorio diferente hace unos pocos meses.

Muy bien, no hay problema. Yo no explico lo que vi en el laboratorio, pero entonces no os quejéis si a la población sólo le llegan imágenes extremas y distorsionadas. El secretismo es sospechoso, y no os favorece.

Muchos somos los que confiamos en vuestras palabras y estamos convencidos de la necesidad de la investigación animal, pero no nos pidáis que os creamos a ciegas. PETA no lo hace.

Abrir o no de verdad los laboratorios al público es una de las discusiones activas dentro del mundo de la ciencia.

Escrito por pestupinya

16 Jun 2009 - Enlace

"Monos Transgénicos y los límites de la ética científica", por V. Puig

Vicky y Miquel son dos neurocientíficos que realizan su investigación post-doctoral en el Picower Institute del Massachussets Institute of Technology (MIT) de Boston.

Hace ya un tiempo Miquel Bosch nos contó cómo intenta averiguar dónde guardamos los recuerdos y la manera en que se consolida la memoria.
Meses después, Victoria Puig nos explicó sus estudios con macacos destinados a entender cómo su corteza cerebral aprende a realizar tareas complejas.

Desde hoy mismo, son los nuevos fichajes de este blog y alimentarán periódicamente la sección “Apuntes neurocientíficos desde el MIT”, donde revisarán desde su perspectiva científica pero de manera amena los últimos avances en la comprensión de este cerebro que nos hace humanos. ¡Bienvenidos!
Inaugura los "Apuntes Neurocientíficos", Vicky.


MONOS TRANSGÉNICOS: ¿EL LÍMITE DE LA ÉTICA CIENTÍFICA?
Por Vicky Puig

Empezamos la sección con un descubrimiento que está revolucionando a la comunidad científica: la creación por primera vez de una familia de monos transgénicos. Los animales transgénicos son animales a los que se les ha introducido material genético que no pertenece a su especie. Hasta ahora se ha conseguido generar linajes de animales transgénicos de muchas especies: ratones, ratas, perros, gatos, conejos, ovejas… y ahora monos, en los que el gen introducido o transgen se pasa de generación en generación.

El estudio se ha publicado recientemente en la revista Nature (Mayo de 2009). El laboratorio, de origen japonés, ha conseguido que una generación de monos tití pase el gen de una proteína verde fluorescente procedente de una medusa (la GFP de ‘green fluorescent protein’) a su descendencia. Esto significa que la diferencia entre estos monos transgénicos y los normales es que los primeros son ‘verdes’ cuando se iluminan bajo luz ultravioleta, algo que de momento no es de mucha utilidad.

La idea es que en el futuro se puedan crear familias de monos con genes de enfermedades como el Parkinson o la esclerosis múltiple para ayudar en el entendimiento y tratamiento de estos males. Este trabajo no está exento de polémica debido a sus implicaciones éticas, ya que si se continúa desarrollando esta técnica será posible crear seres humanos transgénicos muy pronto.

La utilización de animales genéticamente modificados es fundamental para la Biología y la Biomedicina en general, pero este descubrimiento puede ayudar especialmente a avanzar en la comprensión de cómo funciona el cerebro.

En la actualidad existen muchos animales genéticamente modificados que se utilizan como modelo de enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas como el autismo, la esquizofrenia o el Alzheimer. La mayoría son familias de ratones a las que les han quitado un gen importante para el funcionamiento normal de las células, o en las que han introducido un gen con mutaciones específicas detectadas en familias humanas. Se utilizan preferentemente ratones, y no otras especies, porque los ratones son pequeños y fáciles de manejar, se reproducen muy rápido, y su anatomía y fisiología se conoce muy bien. La experimentación con estos animales pretende comprender mejor las causas que generan las enfermedades y permite probar posibles terapias.

En el siguiente par de videos (clicar en Behavior a la derecha) podréis ver un modelo de ratón con autismo , una patología grave provocada por deficiencias en el desarrollo del cerebro que se manifiesta por desinterés por el entorno social y que incluye una deficiencia severa en el habla. En los videos se muestran dos cubículos con dos ratones cada uno. Uno de los ratones está confinado en una cámara circular y el otro, que puede moverse libremente, puede decidir si interaccionar con él o no. En el cubículo de la izquierda hay dos ratones normales, y el que está libre, siguiendo el comportamiento natural de los ratones, va inmediatamente a socializarse con el otro. En el cubículo de la derecha, sin embargo, el ratón libre tiene inactivado el gen Pten, un gen candidato a estar involucrado en el autismo. Este ratón, aunque se mueve por el cubículo, prefiere no interaccionar con el ratón en la cámara circular, lo que indica poco interés en socializarse. Estos experimentos dan mucho que pensar porque demuestran claramente que nuestro comportamiento depende, al menos en parte, de los genes que hemos heredado: en este caso, la alteración de un solo gen es capaz de afectar el nivel de socialización del animal.

La limitación de estos modelos es que normalmente los animales genéticamente modificados sólo muestran algún aspecto concreto de las enfermedades, y eso es debido a que la mayoría de enfermedades mentales están causadas por la alteración de muchos genes a la vez, además de otras causas no genéticas. De hecho, crear un ratón verdaderamente ‘autista’ o ‘esquizofrénico’ es imposible, porque muchas de las deficiencias de los pacientes se dan en propiedades cognitivas inherentes al ser humano difíciles de reproducir en otros animales (en el modelo anterior de autismo, por ejemplo, no podemos estudiar deficiencias en el lenguaje). Está claro que los monos transgénicos podrían ser un modelo muchísimo mejor.

La comunidad científica está haciendo un gran esfuerzo para crear modelos de enfermedades mentales en monos. Ahora hace un año, se crearon monos transgénicos con el gen de la enfermedad de Huntington. Se optó por crear estos monos porque el Huntington es una de las poquísimas enfermedades del cerebro producidas por la alteración de un solo gen, el de la proteína huntingtina. El problema es que aunque estos monos tienen incorporado el gen humano mutado no pueden pasarlo a la descendencia, lo que hace que su utilización sea muy limitada. La creación de familias de monos transgénicos (en las que el gen alterado sí puede heredarse) con la enfermedad de Huntington podría acelerar el descubrimiento de una cura, porque muchos laboratorios podrían investigar a la vez con un modelo animal muy parecido al humano. La mutación en el gen de la huntingtina hace que mueran muchas neuronas en el cerebro, lo que tiene consecuencias devastadoras: movimientos descontrolados, cambios de humor súbitos, deficiencia cognitiva… En pocos años los pacientes no pueden caminar o hablar. Y de momento es una enfermedad incurable.

Humanos transgénicos?
Aunque los monos tití no son chimpancés o orangutanes, es fácil imaginar que en algunos años sea posible crear humanos transgénicos. Pero que sea posible no significa que se vaya a hacer, ni que se deba hacer, por supuesto. La polémica está servida… Y si el ejército decide crear SuperHumanos, con más masa muscular, mejor visión, mejor coordinación motora? Ahí dejo volar vuestra imaginación…

Si esto os parece de película, os animo a mirar el siguiente video donde investigadores del Case Western Reserve University en Ohio, USA, muestran a un ratón modificado genéticamente para que la eficiencia en el consumo energético esté muy mejorada, y lo convierte en un SuperRatón, ya que puede correr y correr sin parar durante horas…

Será imprescindible crear un nuevo marco legal alrededor de esta tecnología, exactamente igual a lo que ha pasado con las células madre. Y ya sabéis que el tema ha traído años de controversia. Por otro lado, disponer de familias transgénicas de monos muy evolucionados (como por ejemplo chimpancés) sería de mucha utilidad para comprender y encontrar tratamientos a enfermedades tan complejas como las mentales… pero cuál es el límite ético?

Escrito por pere-estupinya

30 Oct 2008 - Enlace

La mitad de los médicos encuestados en US receta placebos

¿os parecería ético que el médico os recetara pastillas inactivas diciendo que son un medicamento real, confiando que la sugestión mejorara vuestro estado de salud?

Al final de este artículo , los investigadores de la Harvard Medical School y del departamento de Bioética del NIH dejan muy claro que no se puede extrapolar a otras disciplinas médicas, pero de los 679 reumatólogos y especialistas en medicina interna que contestaron su encuesta, la mitad de ellos reconoció dar placebos a sus pacientes de manera habitual.

Las sustancias más utilizadas eran analgésicos (41%) y vitaminas (38%), unos pocos recetaban píldoras salinas o de azúcar, y hasta el 13% daba antibióticos.

El 86% los solía presentar a sus pacientes como un medicamento que les iba a ayudar, el 9% como un fármaco sin efectos conocidos para su enfermedad, y sólo el 5% confesaba que les estaba recetando un placebo.

Un placebo es una sustancia que el enfermo se toma creyendo que es una medicina, pero que no tiene ninguna actividad terapéutica relacionada con la dolencia que pretende tratar. A pesar de ello, la sugestión crea un “efecto placebo” que hace mejorar los síntomas del paciente.

La existencia tanto del efecto placebo como del nocebo (empeoramiento por creer que algo inocuo te va a provocar un daño) está harto demostrada. En los ensayos médicos diseñados para comprobar la eficiencia de un fármaco, a una parte de los participantes se les da el medicamento, y a la otra algo parecido pero sin el principio activo. Justamente, porque se observó que si a una parte de enfermos les das el placebo y a la otra nada de nada, los que creen haber sido medicados evolucionan significativamente mejor.

Pero el efecto placebo sólo funciona si estás engañado, si realmente crees que te estás tomando un fármaco que te va a curar. Esta triquiñuela no es reprochable en un estudio clínico, pero ¿y en las consultas con pacientes de verdad?
Segín el artículo del British Medical Journal, el 62% de los 679 reumatólogos y médicos internistas encuestados (disciplinas que suelen tratar enfermos crónicos y con abundantes dolores) opinó que sí era una práctica éticamente aceptable.
¿estáis de acuerdo? ¿os parecería correcto que si un médico no dispone de una opción mejor, os mintiera por vuestro bien?

Es curioso que desde la medicina convencional tan a menudo se critiquen –y muchas veces con razón- ciertas prácticas alternativas diciendo que son una estafa porque los efectos positivos no son más que residuos de un efecto placebo temporal, y este estudio demuestre que tantos médicos recurren a este mismo engaño.

Sería bueno que si tenéis amigos médicos les enviarais este post para que nos dieran su opinión. Yo ayer pregunté a un par de amigos (ambos llevan poco tiempo ejerciendo), y uno me dijo que nunca había recetado un placebo, y el otro que tampoco, pero que no lo descartaba y que sí conocía compañeros que lo hacían.

Escrito por pere-estupinya

28 Sep 2008 - Enlace

Animales de laboratorio en el metro

El metro está llegando a “Metro Center”, una las estaciones más concurridas de Washington DC. Salgo del vagón y me encuentro de frente con un cartel de la asociación protectora de animales PETA (Gente para el Tratamiento Ético de los Animales) quejándose de los mataderos, las cadenas de fast food, y los laboratorios.

Continúo caminando, y a escasos 20 metros aparece un cartel de otra asociación llamada Centro para la libertad del consumidor en el que leo: “Ratas de laboratorio vs niños enfermos: ¿sabes que PETA está utilizando tu contribución para boicotear la investigación contra el Sida y el cáncer de mama, sólo porque utilizan animales de laboratorio?”. Curioso… No hago mucho caso, pero me giro y en el andén de en frente veo otro anuncio de la misma organización resaltando una frase de Ingrid Newkirk , directora de PETA : “aunque la investigación con animales produzca la cura del Sida, estaremos en contra de ella.”

Reacción inmediata: “esto es pasarse!”. Apoyo incondicional a todo lo que suponga humanizarnos, procurar un trato más ético a los animales, denunciar atrocidades que sin duda se están realizando, y avanzar siempre hacia más derechos en lugar de menos. Pero… ¿incondicional? ¿a todo? Mujer, tampoco nos excedamos. Puede ser loable plantarle cara a la industria peletera, pero pretender vetar de cuajo la experimentación animal en biomedicina es intolerable. Si la directora de una organización realmente promueve algo tan radical, quizás sí pierda un poco de credibilidad…
Lo primero que hago al llegar a casa es comprobar que efectivamente ha dicho esta frase y no está sacada de contexto. Parece que sí la pronunció, junto con otras del mismo estilo. Lo segundo es visitar las webs de PETA y la asociación ConsumerFreedom . La cosa se complica… me da la impresión que el contenido de la segunda es mucho más dudoso, manipulado y extremista que el de la primera.
Algo me dice que la realidad se sitúa en algún punto intermedio entre ambos planteamientos.
¿voy a escribir yo un post sobre un asunto tan complejo sin investigar más a fondo?
Pues sí, así no perdemos la frescura de la anécdota del metro y podemos empezar a intercambiar opiniones sobre los límites éticos de la experimentación animal.

Además, lo que realmente me apetece exponer es una asociación de ideas que he tenido mientras recordaba mi experiencia con ratas durante mis tiempos de aprendiz de científico.

Decapitar ratas a destajo
Recuerdo perfectamente unas prácticas de mi licenciatura de bioquímica en las que nos tocaba sacrificar ratas. Las cogíamos con firmeza, metíamos su cabeza en una guillotina, y la cortábamos de cuajo. Inclinábamos el cuerpo decapitado, recogíamos en un vaso de precipitados la sangre chorreando de su cuello, y nos apresurábamos a extraer el hígado y congelarlo inmediatamente en nitrógeno líquido. Para los experimentos que íbamos a realizar necesitábamos recoger mucha sangre y una muerte rápida que no afectara los niveles de ciertas proteínas y metabolitos.
No me consideréis un desalmado insensible, siento empatía por los animales y abogo por evitar su sufrimiento injustificado, pero confieso que en ese momento no me pareció nada injustificado.
Ahora me doy cuenta que estaba siendo víctima de algo parecido al experimento de Stanley Milgram sobre la obediencia a la autoridad. En este famoso experimento se ve como personas normales participando en un estudio son capaces de infringir dolor a otras simplemente porque el protocolo lo exige. Las imágenes causaron un gran revuelo, porque demostraron que gente normal y corriente se deja llevar por las exigencias del procedimiento y la autoridad del director, y continúa suministrando dolorosas descargas eléctricas a otros voluntarios inocentes a pesar de oír sus reiterados lamentos.
Me atrevo a sugerir que los científicos que investigan con animales de laboratorio también padecen un efecto parecido al revelado en el experimento de Milgram.

Ayer mismo estuve con una investigadora del Instituto Nacional de Cáncer de EEUU. Ella inyecta células tumorales en los ratones, deja que crezcan los tumores, luego suministra fármacos sólo a algunos, y mira si evolucionan diferente respecto los controles. Le pregunté cuantos ratones utilizaba al año. “Yo sólo unos 150”, contestó. “¿Sólo?” “sí, no es mucho. Una compañera mía en estos momentos dispone de unos 800 exclusivamente para sus experimentos. Mi laboratorio se gasta el 15% de su presupuesto en ratones. Mucha gente utiliza más de 1000 cada año”.
"Utiliza…" creedme que dicha investigadora es una persona sensible, le encanta la naturaleza y siente un gran respeto por los animales. Pero de nuevo, no tiene ni el mínimo conflicto interior a la hora de trabajar con ratones. Considera que son imprescindibles como modelos de enfermedades.
¿siempre?

Chasco en la neurociencia
Este artículo publicado el pasado agosto en nature pone el dedo en la llaga: La mayoría de fármacos contra enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis y el alzheimer que han funcionado en ratones, no tienen ni el mínimo efecto en estudios preliminares con humanos. Hay dos tipos de explicaciones, y las ambas son radicales por diferentes motivos. La primera es la más obvia: el modelo no sirve, el cerebro de ratón es demasiado diferente al humano, lo que han estado haciendo miles de científicos no lleva a ningún sitio. Parece preocupante, pero la segunda explicación también se las trae: Muchos experimentos publicados en revistas científicas están mal hechos. A veces las muestras son demasiado pequeñas y no están diseñados con suficiente rigor. La presión por publicar induce a vacíos metodológicos, quizás alguna que otra distorsión de los resultados, y oídos sordos a diferencias básicas entre ratones y humanos respecto las características fisiológicas de la enfermedad. Además, los resultados negativos no se publican.

Uf! Es un tema serio, y también candidato a ser tratado más a fondo en posteriores entradas del blog…, pero no puedo resistirme a retomar el hilo de los carteles del principio del post y terminar con un toque gracioso mostrándoos la foto que tomé el año pasado en la ciudad de Buffalo, durante un viaje con amigos por el norte de Estados Unidos. Cuando en una parada de autobús leí el cartel: “Cuando fumas, también lo hace tu mascota”, hice dar media vuelta al conductor para cerciorarme que efectivamente se trataba de una campaña alertando que los animales de compañía también eran fumadores pasivos. Insólito, pero cierto.

Escrito por pere-estupinya

11 Mar 2008 - Enlace

Hacia una nueva eugenesia

Los que habéis visto la película GATTACA seguro que recordáis esta escena, en la que unos padres dialogan con el médico sobre qué características genéticas desean para su siguiente hijo, y si es aconsejable dejar algunas al azar:

Tras visionar este fragmento, la pregunta que el filósofo Michael Sandel realizó al científico Douglas Melton durante la sesión de Bioética en Harvard fue directa:
“¿Cuan cerca estamos de esta situación?”
Douglas Melton también contestó sin rodeos: “En el color de ojos, por ejemplo, hay como mínimo 7 genes implicados. Esto lo hace complicado. Además, no despierta ningún interés, por lo que no lo veo cercano ni necesario. En el caso de enfermedades es diferente. Sí que tiene sentido evitar genes que predispongan a ciertas patologías. Y no será tan complicado, ya lo estamos haciendo con animales.”

Sandel continuó: “¿Qué opinión te merece un escenario como el de la película? ¿Te sientes receloso, estimulado, cauto?”
Douglas volvió a ser contundente: “Si nos centramos sólo en enfermedades, me parece algo tremendamente excitante. Tenemos que trabajar en esa dirección”.

Este último punto condujo a un apasionante debate. Las voces más favorables a la manipulación genética opinan que cuando sea posible corregir deficiencias en una etapa embrionaria, no sólo será permisible hacerlo, sino que los padres estarán obligados moralmente a proveer a sus futuros hijos con la mejor salud posible.
Argumentan que no hay una diferencia sustancial entre las actividades que ahora hacemos para mejorar la salud y educación de los hijos una vez han nacido, y las que podremos hacer a nivel genético en el futuro. Enviar a un niño a la escuela o vacunarle no es moralmente permisible, sino obligatorio.
Para los contrarios, estas tecnologías representan una amenaza a la igualdad, posible falta de libertad, actitudes de dominio por parte de los padres, … y enseguida se menciona una de las palabras más odiadas: Eugenesia (medias encaminadas al perfeccionamiento de la especie humana, y que a lo largo de la historia han incluido normas de apareamiento, esterilizaciones, e incluso exterminios. Os cuelgo un articulo - pag 1 , 2 , 3 - sobre el tema, por si queréis profundizar un poco más)

Estimulado por los excelentes comentarios que produjo el anterior post sobre clonación , os invito a la discusión sobre la misma pregunta que se plantea esta semana en la web de la asignatura de Bioética:
“La eugenesia coactiva es injusta. Pero ¿Hay algo en contra de una “eugenesia liberal”, entendida como los esfuerzos voluntarios para mejorar la dotación genética de los futuros seres humanos?”

A los que leísteis el tema de la clonación quizás os suene repetitivo, pero a pesar de que la manipulación genética está dentro del mismo saco que el control biológico, y que existen elementos éticos comunes entre ambas, hay matices muy importantes que las diferencian.

No es ciencia ficción
Ya sé que el escenario planteado parece extremadamente futurista, y puede considerarse una discusión banal. Pero es hacia donde se está dedicando mucho dinero, público y privado. Además, Douglas Melton dio un par de ejemplos que inducen a pensar que no se trata de un futuro tan lejano:


El toro de la izquierda nació con una mutación concreta en ambas copias de la pareja de genes que regulan la miostatina (un factor de crecimiento). Como resultado, su tejido muscular crece de forma desmesurada, y disminuye la acumulación de grasa.
La “piernecita” que veis a su lado es la de un niño de 7 meses con las mismas mutaciones , al que apodaron “Mr. Universe Junior”. A sus 8 años el niño mantiene un tono muscular y fuerza física muy superior a la de los niños de su edad. Su madre, que tiene un gen mutado, es una sprinter profesional.
Un ejemplo parecido es el de Eero Mäntyranta, campeón olímpico de esquí de fondo en el año 1964. Tiempo después de ganar su medalla se descubrió que tenía una mutación el receptor de la hormona EPO, hecho que le proporcionaba una cantidad de glóbulos rojos en sangre mucho más elevada de lo normal.
Según Douglas Melton, algunos culturistas y deportistas podrían poseer estas mismas mutaciones sin saberlo. Y si se quisiera, no sería en absoluto imposible reproducir este proceso de forma “artificial”.
Sin recurrir necesariamente a la manipulación en estados embrionarios, no os quede duda que tarde o temprano oiremos hablar del primer caso de dopaje genético en el deporte.

Las líneas entre terapia y mejora, y entre salud y cosmética son a veces difusas. Melton está convencido de que su obligación es investigar para poder aplicar la manipulación genética a la prevención de enfermedades. Otros sin duda aprovecharán este conocimiento para ir más lejos y llevarnos a una nueva eugenesia que quizás nos conduzca a una sociedad injusta y llena de desigualdades, o a un mundo en el que nuestros descendientes serán más sanos, inteligentes, bellos. éticos y felices. O las dos cosas a la vez.

Escrito por pere-estupinya

26 Feb 2008 - Enlace

Clonacion humana

Ahora que ganaderos españoles van a malgastar su dinero clonando toros de lidia , algunos se preguntan cuan cerca está el primer clon humano, y cuáles son las verdaderas razones éticas para impedirlo.

Hablamos precisamente de ello en la clase de bioética con Douglas Melton , uno de los grandes expertos en células madre, y Michael J.Sandel , filósofo de Harvard y autor del libro “Contra la perfección: ética en la época de la ingeniería genética”. Profesores de lujo que comparten las dos horas de sesión de la siguiente manera: Michael Sandel presenta los puntos clave a tratar y da paso a Douglas Melton, que expone de forma rigurosa todos los aspectos científicos implicados en el tema. Luego, un magistral Sandel lanza preguntas abiertas y argumentos éticos fronterizos, tanto a Melton como a los alumnos. Empieza el debate.

En su primera intervención Douglas Melton habló claro, muy claro. Todavía no es tecnológicamente posible clonar un ser humano. Los anuncios que hicieron en el pasado clonaid (empresa ligada a la secta raeliana) y el médico italiano Severino Antinori fueron farsas. No todos los animales son igualmente fáciles de clonar. Clonar un gato es fácil, un perro es bastante más difícil. Por transferencia nuclear (coger un óvulo, quitarle su material genético, introducir el ADN del animal que quieres clonar, y hacer que empiece a dividirse como si fuera un embrión) se han clonado ovejas, ratones, caballos, cerdos, vacas, conejos… pero todavía ningún primate. Es muy complejo. El enero pasado se obtuvieron los primeros embriones humanos clonados por transferencia nuclear, pero conseguir desarrollar con éxito un individuo completo a partir de ellos representa un gran salto. Además, sería tremendamente peligroso para la madre, y con casi total seguridad el futuro clon tendría numerosos defectos genéticos. Sólo por eso ya es éticamente inaceptable.
Ahora bien, si un equipo científico experimentado se planteara como objetivo prioritario intentar clonar un humano, según Melton en unos de 5 años se podría conseguir. Y no sería muy caro.

Dilemas éticos
La primera pregunta que Michael Sandel realizó al centenar de alumnos que había en la sala fue: “se muere tu gato y quieres clonarlo. Simplemente por capricho. Alzad el brazo aquellos que no veáis argumentos éticos en contra”. Entre el 70 y el 80 % de brazos se levantaron. Sandel pidió entonces argumentaciones razonadas sobre ambas opiniones.
La ventaja de un blog es que el texto está vivo, tiene muchos autores, y podemos trasladar la pregunta de Sandel a los comentarios sin anticipar posibles respuestas.

El segundo dilema era obvio: “Imaginad un futuro en el que fuera posible clonar humanos sin ningún riesgo para la madre, ni problemas para el niño. Fallece el bebé de un matrimonio que ya no puede tener más hijos. ¿Se les debería prohibir a toda costa que lo clonaran?” el 90 % contestaron que sí, que se debería impedir la clonación, aunque fuera totalmente segura. Michael Sandel empezó a exigir porqués de manera muy provocadora. No es tan fácil como parece.

Dejémoslo claro de nuevo: en estos momentos la escasísima eficiencia de la clonación, necesidad de óvulos, enormes riesgos para la salud, y problemas genéticos imprevisibles hacen a la clonación humana éticamente inaceptable. Pero si algún día estos problemas se llegaran a solventar, los argumentos que quedan en contra suelen implicar la idea de diseño, de copia, riesgos emocionales para el niño, conocimiento sobre su futuro, autonomía, proceso no natural, mal uso de la tecnología… Sandel está totalmente en contra de la clonación reproductiva, pero actuando como abogado del diablo es capaz de encontrar lagunas bastante convincentes en todas estas posiciones.
Para él, la clave está en plantearnos de forma profunda el status moral de la naturaleza y nuestra intervención en ella. Y luego, sobretodo, en el deseo de control que existe detrás de una posible clonación. Si alguien decide clonar a otra persona, es inevitable que tenga cierta sensación de propiedad sobre el futuro clon. En el fondo se trata de un proyecto personal, una vida humana creada con un objetivo preestablecido. Pero de nuevo, prefiero volver a dejar el debate abierto al intercambio de ideas en los comentarios. La ética no tiene un dueño claro.

¿Se clonará un humano?
Parece inevitable. Tarde o temprano, algún científico estará dispuesto a hacerlo y alguien a pagarlo, aunque sea de forma clandestina.
Dejadme que abra un paréntesis. No se si alguna vez habéis mantenido contacto estrecho con alguien extremadamente rico, con pocos escrúpulos, y convencido de que su dinero le permite conseguir todo lo que desea. Yo sí, por un proyecto en el que estaba involucrado. Fue una experiencia que me impactó. En ese momento los fines de esa persona eran nobles, pero su actitud prepotente me dejaba pasmado. Estoy convencido de que si se encaprichara y quisiera tener un clon suyo, su asistente llamaría a alguien como Douglas Melton: “Cuanto cuesta? Pagamos lo que sea”. “Yo no lo hago”, diría Melton. Se irían en busca del siguiente experto. “Fulanito, cuanto pides? Te monto un laboratorio en el país que elijas”. “yo no lo hago, es ilegal…”. A por otro, hasta que alguno aceptara.

El sinsentido de la clonación
En el fondo… esto no tiene ningún sentido. Es tan obvio que un clon mío no sería yo, ni desarrollaría las mismas habilidades, ni apetencias. Crecería en un entorno diferente, aprendería con otras experiencias, se relacionaría con diferentes personas, leería otros libros... es absurdo. Se puede hacer una copia mala de un cuerpo, pero nunca de una mente.
A no ser que se tratara de un narcisismo extremo, querer hacer a alguien igual es incomprensible. Hacerlo mejor, es otra historia. La futura manipulación genética sí que representa un debate ético importante. Cuando sea viable y los padres puedan ofrecer una mejor salud, o ventajas genéticas a sus hijos, muchos exigirán el derecho a ayudarles desde el principio. Aquí hay más controversia, consideraciones éticas más profundas, un nuevo concepto de eugenesia, y varios escenarios de futuro. Quizás lo podamos tratar más adelante.

Dejadme que termine con algo que explicó Melton y me pareció chistoso. Una inglesa pagó 10.000 libras a una empresa americana para que le clonaran su gato recién fallecido. Se lo dieron, y al cabo del tiempo, se quejó porque su color era diferente. Los científicos le contestaron que el color del pelo tiene un fuerte componente azaroso, pero que no se preocupara, que a pesar de que no pareciera su gato original, el material genético sí era el mismo. Es para cachondearse.

Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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