Escrito por pere-estupinya
08 Oct 2008 - Enlace
Neuropolítica: Los conservadores son más miedosos
En plena conversación distendida sobre si unos son así y los otros son asá, siempre aparece alguien que de manera tajante postula: “No se puede generalizar”.
Bueno… intentarlo sí se puede. De hecho gran parte de la ciencia se basa en generalizar, en intentar encontrar patrones de comportamiento o asociaciones que permitan a los epidemiólogos hacer recomendaciones de salud pública, a los sociólogos proponer medidas de integración más efectivas, a los psicólogos entender nuestro comportamiento, o a los economistas descubrir pautas en nuestra toma de decisiones que les permitan vender más productos. Si acaso lo que no se debe es individualizar, deducir que “tú, si fumas vas a tener cáncer con total seguridad. Tú, como tuviste una infancia conflictiva seguro que vas a delinquir. O tú, si votas a demócratas eres sin duda más tolerante con los homosexuales que tu amigo republicano”.
¿Hay rasgos de personalidad distintivos entre republicanos y demócratas?
Quizás todos tengamos algunas sospechas de objetividad dudosa, pero ¿se han investigado científicamente estas diferencias? Desde luego. Justo el mes pasado la revista Science publicaba un artículo asegurando que las personas conservadoras reaccionan con más temor a situaciones imprevistas y amenazadoras.
Un equipo de la Universidad de Nebraska realizó un peculiar estudio con 46 individuos que se declaraban sumamente liberales (demócratas) o conservadores (republicanos). Primero les pidieron rellenar una serie de cuestionarios sobre sus opiniones en temas como la guerra de Irak, políticas de carácter social, matrimonio homosexual… y luego hicieron un par de pruebas con ellos:
En la primera les mostraron imágenes amenazantes como rostros ensangrentados, heridas infectadas, o una araña encima de una cara asustada, y se midió la conductividad eléctrica de su piel. Cuando sufres cierta tensión emocional, tu piel se humedece y su conductividad aumenta. En la segunda prueba midieron la amplitud del parpadeo de los ojos como respuesta a señales de alarma, como un estruendo inesperado.
Los investigadores encontraron que ambas respuestas fisiológicas diferían significativamente entre personas con visiones políticas liberales o conservadoras. Traduzco literalmente de la revista Science (junto con Nature, las dos publicaciones científicas de mayor índice de impacto): “Individuos con menor respuesta física a ruidos repentinos e imágenes amenazantes tenían más tendencia a apoyar la ayuda internacional, políticas de inmigración liberales, pacifismo, y control de armas, mientras que los individuos mostrando reacciones fisiológicas más intensas a los mismos estímulos era más probable que favorecieran el gasto en defensa, la pena capital, el patriotismo, rezar en las escuelas, y la guerra de Irak. El grado de respuesta fisiológica parece indicar el grado en que se defienden políticas para proteger la estructura social existente de las amenazas externas e internas”.
¿Se puede generalizar a partir de presentar fotos y ruidos a 46 personas de Nebraska que los republicanos sienten más miedo al cambio y a lo desconocido? La verdad, parece un poco osado… pero no es el primer estudio que plantea algo parecido.
En 2003 el psicólogo de Stanford John T. Jost hizo una revisión exhaustiva de los estudios realizados durante 50 años que relacionaban personalidad e ideología política. Concluyó que la gente de derechas tenían más ansiedad frente a la muerte, menor autoestima, intolerancia a la ambigüedad, eran menos complejos que los liberales, más obedientes, menos tolerantes con la incertidumbre, cerrados a nuevas experiencias, e inclinados a aferrarse a lo que ya conocían. Casi nada.
Pero todavía hay más. En 2007 un científico de la New York University intentó comprobar si el cerebro de los conservadores era más resistente a los cambios. David Amodio publicó un estudio en nature neuroscience en el que registraba la actividad cerebral de conservadores y liberales mientras ejecutaban una tarea muy simple: presionar un botón cuando en la pantalla aparecía una M, y no presionarlo cuando aparecía una W. Los investigadores iban generando patrones repetitivos (por ej. MMW MMW MMW MMW MMW…) y de golpe los cambiaban (…MWM). Según el grupo de Amodio, la actividad neuronal en una zona concreta del cerebro indicaba que el cambio suponía un conflicto mayor para los conservadores, y que los liberales reaccionaban mejor a las novedades. Pero además, observaron que los demócratas eran mejores procesando tareas complejas y cometían menos errores que los republicanos. Eufemismos para sugerir lo que estáis pensando.
De nuevo, no seré yo quien dude de lo publicado en Nature o Science (o si), pero… ¿se puede concluir algo sobre la personalidad de republicanos y demócratas midiendo actividad de una parte del cerebro de 43 personas pulsando un botón cuando en la pantalla aparecía una M?
Quizá sí… que cuando la ciencia se mezcla con ideología no puede salir nada bueno…

Por si fuera poco, el martes visité a
En EEUU (un país muy religioso y muy científico a la vez), este debate es una locura. La foto de la izquierda la tomé hace un año (disculpad la calidad), durante mis primeros días en Washington DC. Me dejó perplejo ver que en una librería corriente, en el apartado “Nuevas Tendencias en Ciencia”, había tal cantidad de libros dedicados a este asunto. Todavía continúa igual.
Aquí hay dos temas a considerar: ¿Es el comportamiento humano puramente mecánico? Esta es la pregunta más importante filosóficamente. Y luego: ¿Se puede utilizar una aproximación mecanicista para predecirlo?
Este es mi cerebro.
No puedo entrar más a fondo en el estudio, pero sí explicar un par de sensaciones.

Lo primero fue quitar el cerebelo, ese bulto redondo que veis detrás de los dos hemisferios en la foto de arriba, y que aparece cortado en la de la izquierda.
En esta fotografía podéis ver varias estructuras redondas en la base del cerebro. Las cuatro pequeñas de abajo son los colliculus superiores e inferiores (estos últimos difíciles de apreciar). Están relacionados con la percepción de movimiento y el campo visual.
Este diminuto cono que parece..., .... es donde se produce la melatonina, la hormona implicada en los ciclos circadianos y la regulación del sueño y la vigilia. Todavía hay discusión sobre la variedad de procesos que regula la glándula pineal a través de la melatonina. Está relacionada con el desarrollo sexual, la hibernación en animales, y el metabolismo. Su localización tan céntrica hizo que durante cierto tiempo se le asignara un rol central en la gobernación de todas nuestras actividades metabólicas.
La fina capa que