Escrito por pere-estupinya
02 Ene 2009 - Enlace
No hay momento malo para hacer algo bueno
La historia que a continuación os cuento concluye con una de las reflexiones que más me ha impactado en los últimos meses, y que estoy reviviendo estos días en España oyendo hablar tanto de la crisis, contención de gastos, y estancamiento de proyectos “no prioritarios”.
El radiólogo argelí Elias Zerhouni llegó a Estados Unidos a los 24 años para incorporarse a la facultad de medicina de la John Hopkins University. Su carrera ascendente le llevó a ser vicerrector de dicha universidad y miembro de diversos comités científicos estadounidenses, hasta que en el 2002 George Bush le nombró director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EEUU, la poderosa agencia gubernamental que engloba 27 institutos de investigación médica y se encarga de distribuir por centros y universidades del resto del país los casi 30.000 millones de dólares que el gobierno norteamericano dedica a la investigación científica en áreas de salud pública.
Uno de los primeros proyectos que planteó Elias Zerhouni al poco de llegar al NIH Elias Zerhouni fue el Roadmap , una ambiciosa e innovadora iniciativa que pretendía crear herramientas para modernizar el sistema de investigación básica, acelerar su transición hacia terapias para pacientes, financiar proyectos pioneros, estimular la creación de nuevos modelos de grupos de trabajo y formas de investigar… se trataba de rediseñar ciertos aspectos de la investigación clínica y adaptarlos a los recientes cambios de la biomedicia. Parecía un gran plan, pero encontró cierta resistencia…
Los temores llegaban por el desequilibrio que podían provocar los últimos altibajos presupuestarios del NIH:
Durante la época de Bill Clinton se aprobó un plan para doblar el presupuesto del NIH entre 1997 y 2003. Este empuje económico hizo que se crearan nuevos grupos de investigación, se contratara más personal, se empezaran a financiar nuevos proyectos… una estructura que con la llegada del presidente Bush, la guerra de Irak y los recortes de presupuestarios podía ser difícil de mantener.
Todo indicaba (y así ha ocurrido) que a partir del 2003 el presupuesto del NIH iba a ser plano: tras haberse duplicado durante un período de 6 años, no se esperaba crecimiento en los siguientes. Por eso cuando Elias Zerhouni planteó su ambicioso Roadmap, a pesar de que todo el mundo lo consideró una excelente iniciativa, algunos le dijeron que no era el momento adecuado.
El pasado septiembre el Dr. Zerhouni anunció que iba a dejar la dirección del NIH, en la típica renuncia previa a las elecciones de un cargo nombrado directamente por el presidente. Hay unanimidad en considerar su labor excelente, pero sin duda su logro más laureado es la implantación del Roadmap.
Yo ya llevo un tiempo contratado a tiempo parcial por el NIH en su campus central en Bethesda (una pequeña localidad al lado mismo de Washington DC), y tuve la oportunidad de asistir a la fiesta de despedida en honor a Elias Zerhouni que se organizó el pasado 30 de Octubre, en la que se rememoró el planteamiento simple pero incontestable con el que en su momento convenció a todos los que albergaban dudas sobre el Roadmap.
Se ve que en mitad de una de las reuniones más importantes espetó la frase:
"There is no wrong time to do the right thing" (No hay momento malo para hacer algo bueno)
“No hay momento malo para hacer algo bueno”… una máxima solemne!, ideal para ser recordada al inicio de un año que se augura difícil.
Pero además, me parece un principio que se puede aplicar en un sentido tan amplio, incluso en el ámbito personal, que os la traslado intacta para vuestra libre reflexión.
