Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pere-estupinya

08 May 2008 - Enlace

NY Conf-2 Genetica Personal

Unos posts atrás os hablé de la compañía 23andMe , que por 1000 dólares rastrea tu genoma en busca de regiones que puedan aumentar o disminuir tu predisposición a sufrir una enfermedad determinada. No sólo se dedica a análisis genéticos específicos de mutaciones concretas ya bien conocidas, sino a correlacionar toda tu información con los datos que los científicos llevan descubiertos sobre enfermedades comunes, o detalles curiosos como el metabolismo de la cafeína, o el olor a espárragos de la orina.
Es la compañía más avanzada en este tipo de análisis. Sus fundadoras Linda Avey y Anne Wojcicki acaban de exponer el estado de la “genética personal”, y su proyección de futuro.
Se han mostrado cautas en el mismo sentido que todo el mundo se muestra cauto: la información genética sólo es parte de la historia. Además, somos mucho más parecidos entre nosotros de lo que nos imaginamos, y la complejidad genética en trastornos comunes es abismal. Dicho eso, están convencidas que los tests genéticos ofrecerán una información valiosa para trastornos como la insuficiencia cardiaca, predisposición a ciertos cánceres, tendencia a la obesidad… enfermedades que dependen de un gran número de genes, pero que ahora empiezan a poder ser analizados todos de golpe.
Ellas ha detectado ciertos miedos a diferentes niveles para empezar a utilizar esta información. Es cierto que todavía no es extremadamente relevante, pero lo será en el futuro. Observando la evolución vertiginosa que ha experimentado la secuenciación en los últimos 2 años, pronostican que en 5 años podremos secuenciar nuestro genoma entero a un precio asequible. Y cuando tengas toda tu información genética en tus manos, podrás correlacionarla con los descubrimientos que los científicos vayan haciendo.
Sobre el comentario acerca de si la gente desea tener esa información o no, son bastante tajantes: cuando te dan la opción de saberlo o no, todos acabamos pidiendo los datos. Y por otra parte, la reacción posterior al decirte que tienes cierta predisposición extra, también es mucho menos exagerada de lo que se suele comentar.
Uno de sus grandes objetivos es la medicina personalizada. Hay un gen involucrado en el metabolismo de la cafeína: distintas dosis tienen efectos diferentes entre personas. Con los fármacos debe ocurrir lo mismo. Algunos medicamentos serán prescritos utilizando tu información genética. Linda y Anne aseguran que hay un vacío entre investigadores e industria farmacéutica, en el que ellas quieren posicionarse.


Recordatorio: estoy escribiendo posts de 20 minutos "en directo" desde la New Yorker Conference : Stories from the near future. Los podremos ir matizando, corrigiendo, y ampliando en el futuro.

Escrito por pere-estupinya

11 Mar 2008 - Enlace

Hacia una nueva eugenesia

Los que habéis visto la película GATTACA seguro que recordáis esta escena, en la que unos padres dialogan con el médico sobre qué características genéticas desean para su siguiente hijo, y si es aconsejable dejar algunas al azar:

Tras visionar este fragmento, la pregunta que el filósofo Michael Sandel realizó al científico Douglas Melton durante la sesión de Bioética en Harvard fue directa:
“¿Cuan cerca estamos de esta situación?”
Douglas Melton también contestó sin rodeos: “En el color de ojos, por ejemplo, hay como mínimo 7 genes implicados. Esto lo hace complicado. Además, no despierta ningún interés, por lo que no lo veo cercano ni necesario. En el caso de enfermedades es diferente. Sí que tiene sentido evitar genes que predispongan a ciertas patologías. Y no será tan complicado, ya lo estamos haciendo con animales.”

Sandel continuó: “¿Qué opinión te merece un escenario como el de la película? ¿Te sientes receloso, estimulado, cauto?”
Douglas volvió a ser contundente: “Si nos centramos sólo en enfermedades, me parece algo tremendamente excitante. Tenemos que trabajar en esa dirección”.

Este último punto condujo a un apasionante debate. Las voces más favorables a la manipulación genética opinan que cuando sea posible corregir deficiencias en una etapa embrionaria, no sólo será permisible hacerlo, sino que los padres estarán obligados moralmente a proveer a sus futuros hijos con la mejor salud posible.
Argumentan que no hay una diferencia sustancial entre las actividades que ahora hacemos para mejorar la salud y educación de los hijos una vez han nacido, y las que podremos hacer a nivel genético en el futuro. Enviar a un niño a la escuela o vacunarle no es moralmente permisible, sino obligatorio.
Para los contrarios, estas tecnologías representan una amenaza a la igualdad, posible falta de libertad, actitudes de dominio por parte de los padres, … y enseguida se menciona una de las palabras más odiadas: Eugenesia (medias encaminadas al perfeccionamiento de la especie humana, y que a lo largo de la historia han incluido normas de apareamiento, esterilizaciones, e incluso exterminios. Os cuelgo un articulo - pag 1 , 2 , 3 - sobre el tema, por si queréis profundizar un poco más)

Estimulado por los excelentes comentarios que produjo el anterior post sobre clonación , os invito a la discusión sobre la misma pregunta que se plantea esta semana en la web de la asignatura de Bioética:
“La eugenesia coactiva es injusta. Pero ¿Hay algo en contra de una “eugenesia liberal”, entendida como los esfuerzos voluntarios para mejorar la dotación genética de los futuros seres humanos?”

A los que leísteis el tema de la clonación quizás os suene repetitivo, pero a pesar de que la manipulación genética está dentro del mismo saco que el control biológico, y que existen elementos éticos comunes entre ambas, hay matices muy importantes que las diferencian.

No es ciencia ficción
Ya sé que el escenario planteado parece extremadamente futurista, y puede considerarse una discusión banal. Pero es hacia donde se está dedicando mucho dinero, público y privado. Además, Douglas Melton dio un par de ejemplos que inducen a pensar que no se trata de un futuro tan lejano:


El toro de la izquierda nació con una mutación concreta en ambas copias de la pareja de genes que regulan la miostatina (un factor de crecimiento). Como resultado, su tejido muscular crece de forma desmesurada, y disminuye la acumulación de grasa.
La “piernecita” que veis a su lado es la de un niño de 7 meses con las mismas mutaciones , al que apodaron “Mr. Universe Junior”. A sus 8 años el niño mantiene un tono muscular y fuerza física muy superior a la de los niños de su edad. Su madre, que tiene un gen mutado, es una sprinter profesional.
Un ejemplo parecido es el de Eero Mäntyranta, campeón olímpico de esquí de fondo en el año 1964. Tiempo después de ganar su medalla se descubrió que tenía una mutación el receptor de la hormona EPO, hecho que le proporcionaba una cantidad de glóbulos rojos en sangre mucho más elevada de lo normal.
Según Douglas Melton, algunos culturistas y deportistas podrían poseer estas mismas mutaciones sin saberlo. Y si se quisiera, no sería en absoluto imposible reproducir este proceso de forma “artificial”.
Sin recurrir necesariamente a la manipulación en estados embrionarios, no os quede duda que tarde o temprano oiremos hablar del primer caso de dopaje genético en el deporte.

Las líneas entre terapia y mejora, y entre salud y cosmética son a veces difusas. Melton está convencido de que su obligación es investigar para poder aplicar la manipulación genética a la prevención de enfermedades. Otros sin duda aprovecharán este conocimiento para ir más lejos y llevarnos a una nueva eugenesia que quizás nos conduzca a una sociedad injusta y llena de desigualdades, o a un mundo en el que nuestros descendientes serán más sanos, inteligentes, bellos. éticos y felices. O las dos cosas a la vez.

Escrito por pere-estupinya

26 Feb 2008 - Enlace

Clonacion humana

Ahora que ganaderos españoles van a malgastar su dinero clonando toros de lidia , algunos se preguntan cuan cerca está el primer clon humano, y cuáles son las verdaderas razones éticas para impedirlo.

Hablamos precisamente de ello en la clase de bioética con Douglas Melton , uno de los grandes expertos en células madre, y Michael J.Sandel , filósofo de Harvard y autor del libro “Contra la perfección: ética en la época de la ingeniería genética”. Profesores de lujo que comparten las dos horas de sesión de la siguiente manera: Michael Sandel presenta los puntos clave a tratar y da paso a Douglas Melton, que expone de forma rigurosa todos los aspectos científicos implicados en el tema. Luego, un magistral Sandel lanza preguntas abiertas y argumentos éticos fronterizos, tanto a Melton como a los alumnos. Empieza el debate.

En su primera intervención Douglas Melton habló claro, muy claro. Todavía no es tecnológicamente posible clonar un ser humano. Los anuncios que hicieron en el pasado clonaid (empresa ligada a la secta raeliana) y el médico italiano Severino Antinori fueron farsas. No todos los animales son igualmente fáciles de clonar. Clonar un gato es fácil, un perro es bastante más difícil. Por transferencia nuclear (coger un óvulo, quitarle su material genético, introducir el ADN del animal que quieres clonar, y hacer que empiece a dividirse como si fuera un embrión) se han clonado ovejas, ratones, caballos, cerdos, vacas, conejos… pero todavía ningún primate. Es muy complejo. El enero pasado se obtuvieron los primeros embriones humanos clonados por transferencia nuclear, pero conseguir desarrollar con éxito un individuo completo a partir de ellos representa un gran salto. Además, sería tremendamente peligroso para la madre, y con casi total seguridad el futuro clon tendría numerosos defectos genéticos. Sólo por eso ya es éticamente inaceptable.
Ahora bien, si un equipo científico experimentado se planteara como objetivo prioritario intentar clonar un humano, según Melton en unos de 5 años se podría conseguir. Y no sería muy caro.

Dilemas éticos
La primera pregunta que Michael Sandel realizó al centenar de alumnos que había en la sala fue: “se muere tu gato y quieres clonarlo. Simplemente por capricho. Alzad el brazo aquellos que no veáis argumentos éticos en contra”. Entre el 70 y el 80 % de brazos se levantaron. Sandel pidió entonces argumentaciones razonadas sobre ambas opiniones.
La ventaja de un blog es que el texto está vivo, tiene muchos autores, y podemos trasladar la pregunta de Sandel a los comentarios sin anticipar posibles respuestas.

El segundo dilema era obvio: “Imaginad un futuro en el que fuera posible clonar humanos sin ningún riesgo para la madre, ni problemas para el niño. Fallece el bebé de un matrimonio que ya no puede tener más hijos. ¿Se les debería prohibir a toda costa que lo clonaran?” el 90 % contestaron que sí, que se debería impedir la clonación, aunque fuera totalmente segura. Michael Sandel empezó a exigir porqués de manera muy provocadora. No es tan fácil como parece.

Dejémoslo claro de nuevo: en estos momentos la escasísima eficiencia de la clonación, necesidad de óvulos, enormes riesgos para la salud, y problemas genéticos imprevisibles hacen a la clonación humana éticamente inaceptable. Pero si algún día estos problemas se llegaran a solventar, los argumentos que quedan en contra suelen implicar la idea de diseño, de copia, riesgos emocionales para el niño, conocimiento sobre su futuro, autonomía, proceso no natural, mal uso de la tecnología… Sandel está totalmente en contra de la clonación reproductiva, pero actuando como abogado del diablo es capaz de encontrar lagunas bastante convincentes en todas estas posiciones.
Para él, la clave está en plantearnos de forma profunda el status moral de la naturaleza y nuestra intervención en ella. Y luego, sobretodo, en el deseo de control que existe detrás de una posible clonación. Si alguien decide clonar a otra persona, es inevitable que tenga cierta sensación de propiedad sobre el futuro clon. En el fondo se trata de un proyecto personal, una vida humana creada con un objetivo preestablecido. Pero de nuevo, prefiero volver a dejar el debate abierto al intercambio de ideas en los comentarios. La ética no tiene un dueño claro.

¿Se clonará un humano?
Parece inevitable. Tarde o temprano, algún científico estará dispuesto a hacerlo y alguien a pagarlo, aunque sea de forma clandestina.
Dejadme que abra un paréntesis. No se si alguna vez habéis mantenido contacto estrecho con alguien extremadamente rico, con pocos escrúpulos, y convencido de que su dinero le permite conseguir todo lo que desea. Yo sí, por un proyecto en el que estaba involucrado. Fue una experiencia que me impactó. En ese momento los fines de esa persona eran nobles, pero su actitud prepotente me dejaba pasmado. Estoy convencido de que si se encaprichara y quisiera tener un clon suyo, su asistente llamaría a alguien como Douglas Melton: “Cuanto cuesta? Pagamos lo que sea”. “Yo no lo hago”, diría Melton. Se irían en busca del siguiente experto. “Fulanito, cuanto pides? Te monto un laboratorio en el país que elijas”. “yo no lo hago, es ilegal…”. A por otro, hasta que alguno aceptara.

El sinsentido de la clonación
En el fondo… esto no tiene ningún sentido. Es tan obvio que un clon mío no sería yo, ni desarrollaría las mismas habilidades, ni apetencias. Crecería en un entorno diferente, aprendería con otras experiencias, se relacionaría con diferentes personas, leería otros libros... es absurdo. Se puede hacer una copia mala de un cuerpo, pero nunca de una mente.
A no ser que se tratara de un narcisismo extremo, querer hacer a alguien igual es incomprensible. Hacerlo mejor, es otra historia. La futura manipulación genética sí que representa un debate ético importante. Cuando sea viable y los padres puedan ofrecer una mejor salud, o ventajas genéticas a sus hijos, muchos exigirán el derecho a ayudarles desde el principio. Aquí hay más controversia, consideraciones éticas más profundas, un nuevo concepto de eugenesia, y varios escenarios de futuro. Quizás lo podamos tratar más adelante.

Dejadme que termine con algo que explicó Melton y me pareció chistoso. Una inglesa pagó 10.000 libras a una empresa americana para que le clonaran su gato recién fallecido. Se lo dieron, y al cabo del tiempo, se quejó porque su color era diferente. Los científicos le contestaron que el color del pelo tiene un fuerte componente azaroso, pero que no se preocupara, que a pesar de que no pareciera su gato original, el material genético sí era el mismo. Es para cachondearse.

Escrito por pere-estupinya

25 Dic 2007 - Enlace

El futuro ha llegado

Llevamos tiempo oyendo que algún día podríamos utilizar chips de ADN para saber en qué grado nuestros genes nos predisponen a sufrir problemas de corazón, diabetes, depresión, obesidad, cáncer… y otros aspectos más banales de nuestras características físicas, conducta o habilidades.
Pues bien, ya no es una promesa. El futuro ha llegado. No le demos más vueltas. Este invierno el sueño de la genómica se ha materializado. No hay condicionantes, ni trucos, ni es una tecnología al alcance de sólo unos pocos. Ya puedes visitar la web de la empresa 23andme , rellenar un formulario , pagar 1000 dólares con tu tarjeta de crédito, y te enviarán por correo un kit para tomar muestras genéticas. Rellenarás un recipiente con tu saliva, se lo devolverás, y a las pocas semanas recibirás un informe con tu predisposición genética a una lista de enfermedades, datos curiosos inscritos en tu genoma, sabrás si estás cercano genéticamente a algún personaje famoso, o el origen de tus ancestros.

Pero este blog no pretende hacer publicidad de ninguna empresa (hay otras) ni exagerar las posibilidades que de momento ofrece el análisis genético, sino entender los motivos por los que el año pasado esto era futuro, durante el 2007 se ha transformado en presente, y dentro de poco puede llegar a ser algo rutinario. Vayamos por partes.

Chips de ADN baratos
Eric Lander , director del Broad Institute del MIT, artífice junto con Craig Venter y Francis Collins de la secuenciación del genoma humano, y sin duda uno de los genetistas más prestigiosos del mundo, lo explicó fabulosamente durante su última clase del semestre en el MIT.
En 1997 se diseñó el primer chip de ADN. Era capaz de analizar si un gen específico tenía una mutación determinada o no.
En el año 2001 apareció un nuevo chip que identificaba 10 posibles mutaciones a la vez. En 2002 ya conseguían analizar 1000 posiciones, en 2004 50.000, en 2006 500.000 y en 2007 se ha llegado a 1 millón de polimorfismos genéticos individuales detectados en un único chip.

Los investigadores son los que primero se beneficiaron de esta fabulosa herramienta. Para los genetistas fue mucho más fácil agrupar personas con características diferentes, rastrear sus genomas de forma mucho más exhaustiva, y comprobar si existe alguna mutación claramente asociada a un grupo determinado.
Con los chips de ADN la capacidad de interpretar la información genética se ha multiplicado en los últimos años, y los resultados no se han hecho esperar.

Darle sentido a nuestro genoma
Lander fue contundente: vayamos al grano. Olvidémonos de detalles superficiales, (altura, apetencia por lo amargo, color del pelo…), o de enfermedades genéticas minoritarias que ya sepamos identificar con otros métodos específicos.
Hablemos directamente de cuántos polimorfismos genéticos individuales se han descubierto relacionados con enfermedades comunes como la diabetes, el infarto de miocardio, glaucoma, cáncer…: en 2000 se identificó uno (asociado a la diabetes), en 2001 dos (enfermedad de Chron), otro en 2002, uno en 2003, uno en 2004, cuatro en 2005, ocho en 2006… pero entre enero y septiembre de 2007 se confirmaron nada más y nada menos que 57 nuevos polimorfismos genéticos asociados a enfermedades comunes como cánceres de pecho, colon y próstata, diabetes I y II, obesidad, infarto de miocardio, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, asma,... y el ritmo se está acelerando. (ver diapositiva ampliada)
Eric Lander bautizó el 2007 como el “Annus Mirabilis” de la genética humana, ya que una vez localizadas estas mutaciones asociadas a ciertas patologías, por fin empieza a tener sentido diseñar chips que detecten si tú las posees o no.

Matices
Aunque efectivamente la progresión ha sido espectacular debemos ser cautos. Todavía falta encajar muchas piezas para tener una visión sensata de nuestra salud a través del ADN. Los chips de la empresa 23andMe analizan unos 500.000 polimorfismos genéticos, pero de momento sólo unos pocos ofrecen información relevante. Además, los chips cuentan con limitaciones: sólo miden mutaciones individuales o SNP’s (Single Nucleotide Polymorphisms -pronunciado “snips”-), y hay muchas más formas en que un gen puede estar alterado y conducir a un mal funcionamiento. En estos casos, los chips baratos de 23andMe no sirven y se debe recurrir a otro tipo de pruebas genéticas.
Otro factor fundamental es entender que la mayoría de nuestras características físicas o enfermedades habituales no dependen de un único gen sino de muchos a la vez. Conocemos algunas variaciones genéticas asociadas al infarto de miocardio, pero seguro que existen muchas más no descubiertas todavía. La información actual puede no representar tu riesgo real. La lectura del genoma será un proceso continuo que probablemente no terminará nunca, y esto nos conduce al siguiente paso, que de momento sí es futuro (o presente, depende de lo que estés dispuesto a pagar).

Tu genoma entero secuenciado
Lo que estamos haciendo ahora (medir sólo fragmentos donde tenemos localizados polimorfismos) es un paso intermedio. Dentro de un tiempo tendrás tu genoma entero descifrado, y comprobarás tu información genética a medida que los científicos vayan descubriendo más y más asociaciones a enfermedades.
Dejadme que fantasee con un futuro que podría ser plausible en pocos años. Abres tu mail y recibes un mensaje de la empresa que ha secuenciado tu genoma por un precio asequible, guarda tus datos confidencialmente, y te avisa de los nuevos hallazgos genéticos: “Le informamos que ayer la revista Nature publicó un estudio según el cual las personas con la mutación XZ354762 tienen un 50% más posibilidades de sufrir cáncer de colon que las personas sin esta mutación”. Y a continuación, sigue algo parecido a una de estas dos opciones: a) “Usted no tiene esta mutación. Según los otros datos genéticos que tenemos en nuestra base de datos, su posibilidad de sufrir cáncer de colon es un 32% inferior a la media de la población. Le advertimos que esto no implica inexistencia de riesgo, y debe seguir cuidando su salud, y ….”. b)” Usted tiene esta mutación. Le recomendamos que empiece las exploraciones específicas a una edad más temprana de lo habitual. Puede encontrar más información personalizada para usted en…”
Será el paradigma de la medicina personalizada. Conocerás en más detalle tus riesgos, qué fármacos son los mejores para ti, y a qué aspectos de tu salud debes prestarles más atención. Sin duda hablamos de futuro, pero puede que no sea tan lejano. Secuenciar el primer genoma humano costó 3 mil millones de dólares, el de James Watson costó “sólo” 1 millón de dólares, Craig Venter va a secuenciar de nuevo el suyo por 300.000 dólares, y hay un premio de 10 millones de dólares (X prize ) al primer equipo que sea capaz de secuenciar 100 genomas humanos en 10 días por menos de 10.000 dólares cada uno.

Quizás no hay para tanto
Hay unas pocas enfermedades como la fibrosis quística, o la enfermedad de Huntington, que tienen un claro determinante genético: Si posees el fatal error en tu ADN, vas a sufrirlas.
Pero si las dejamos por un momento de lado, para la inmensa mayoría de personas y problemas comunes siempre hablaremos de posibilidades. Existen tantísimos genes implicados, que a muy pocos la lotería genética les castigará con resultados nefastos, o serán una minoría los afortunados que logren evitar todas las mutaciones perjudiciales de una patología determinada.
Lo habitual será tener, por ejemplo, un 50 % más de riesgo genético cardiovascular. Pero significa esto mucho? Por sí sólo, muy poco. ¿Qué tanto por ciento supone el sobrepeso, fumar, o tener la presión alta?
Volviendo a fantasear podemos imaginar un futuro en el que el doctor te diga: ”su colesterol es de 278, la presión sanguínea ligeramente alta, sobrepeso, no fumador, nivel de azúcar correcto, predisposición genética 62% por encima de la media”. Salvo en casos extremos, el dato genético podría ser una línea más.
Pero… ¿cómo reaccionaremos?
Dentro de muy poco los chips de ADN ya empezarán a darnos nuestras primeras informaciones genéticas. Cuando nos digan que tenemos un 47% más de posibilidades de sufrir cáncer de colon que nuestro vecino… ¿Nos pondremos las manos a la cabeza? ¿Sabrá la gente interpretar correctamente la información? ¿La sabrán interpretar todos los médicos? ¿Por qué no hay todavía más esfuerzos dedicados a la comprensión pública de la ciencia?

Escrito por pere-estupinya

04 Dic 2007 - Enlace

"El ADN es sólo ADN", por Craig Venter

Craig Venter parecía cohibido cuando entró en la librería de Cambridge donde iba a presentar su nuevo libro A Life Decoded. Me resultó extraño. Venter es uno de los científicos más conocidos desde que presentó la secuencia del genoma humano junto a Francis Collins y Bill Clinton en Junio del 2000. Además, por el tipo de proyectos que aborda con capital exclusivamente privado (descifrar su propio genoma, sintetizar vida en el laboratorio…), está a menudo rodeado de una controversia que no parece molestarle. Por eso me sorprendió su actitud comedida, discurso neutro, y la forma en que examinaba al público durante toda la presentación. Luego lo comprendí. Estaba buscando algún enemigo oculto entre los asistentes. Craig Venter sabe que sus críticas al sistema público de investigación y sobretodo la polémica con Eric Lander (uno de los científicos más queridos del MIT y protagonista también de la secuenciación del genoma humano) le han generado algunos detractores en el área de Boston. Quizás por eso la presentación fue corta y se limitó a explicar datos autobiográficos que aparecen en su libro. Habló de que su camino hacia la ciencia fue atípico, que no le gustaba la escuela, que como joven californiano quería ser surfer… y que decidió dedicarse a la investigación durante sus tareas de médico en la guerra de Vietnam, cuando se percató de la importancia del conocimiento para salvar vidas. Repasó su estancia en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la manera en que los abandonó para investigar con la compañía Celera sin entrar en detalles. Su emoción se incrementó un poco cuando habló de la fascinación que siente por las preguntas sencillas y directas en la ciencia, y de cómo su pasión por navegar le ha conducido a explorar océanos en busca de nuevas especies de microorganismos. Ni siquiera mencionó la polémica sobre la secuenciación de su propio genoma, ni sus últimas investigaciones alrededor de la idea de crear vida artificial. Lo hizo después durante el turno de preguntas, mucho más suelto, cuando ya había comprobado que la audiencia era “amiga”.

Crear vida en el laboratorio

En su libro Venter escribe: “planeo demostrar que entendemos el software de la vida, creando vida de forma artificial”.
Su idea es conceptualmente sencilla: primero identificar el número mínimo de genes que un microorganismo necesita para sobrevivir. Luego sintetizar base a base este genoma e introducirlo en una célula hospedadora. Entonces el material genético empezará a generar proteínas, y poco a poco transformará esa célula en una nueva criatura.
Por si sólo esto ya sería –será- uno de los hitos científicos más trascendentes de la historia de la biología. Pero no se detendrá aquí. El siguiente paso implica personalizar la nueva especie, es decir, añadirle genes específicos para que el nuevo microorganismo tenga las características y funciones que nosotros queramos.
Y esto enlaza con la búsqueda de especies desconocidas que Venter y su equipo de Synthetic Genomics están realizando por los océanos, el aire, el subsuelo, y los lugares más remotos del planeta.
Lo que de verdad pretenden encontrar no son organismos en sí. Su principal objetivo no es ampliar la lista de especies conocidas y presumir de ello. Lo que realmente buscan es descubrir nuevas propiedades inesperadas, nuevas rutas metabólicas, averiguar qué son capaces hacer los microorganismos viviendo en entornos extremos, y sobretodo identificar los genes responsables de estas capacidades para transferirlos a la nueva vida artificial y así tener un ejército de células-robot diseñadas de novo con funciones específicas.

Venter aseguró que ya han identificado 6 millones de genes nuevos además de los 4 millones que se conocían hasta el momento. El campo que él considera más prometedor es la obtención de nuevas formas de energía y la lucha contra el cambio climático. Su equipo se ha asociado con BP para investigar con bacterias que transforman dióxido de carbono en metano, otras que viven en minas de carbón produciendo hidrógeno, otras que consumen ciertos contaminantes... La estrategia no es nueva, los microbiólogos llevan muchísimo tiempo utilizando industrialmente las propiedades de los microorganismos. Lo que hace diferente a Craig Venter es la idea de crear organismos a medida, y la cantidad de información que su empresa es capaz de acumular.


Al ADN le pierden el respeto

Alguien del público utilizó la palabra “ética” durante una pregunta sobre las consecuencias de esta investigación en vida artificial. Cuando la oyó, Venter encogió los hombros, tardó unos pocos segundos en contestar, y dijo: “you know… DNA is just DNA” (el ADN es sólo ADN). “Llevamos muchos años de evolución en la tierra, lo compartimos con todos los seres vivos, y la verdad no veo ningún razonamiento ético en contra de lo que estoy haciendo”. Alguien puntualizó que en malas manos esta tecnología podría resultar muy peligrosa. No recuerdo sus palabras exactas, pero vino a decir que “como todo”.
En ese momento me di cuenta del apasionante y vertiginoso momento que estamos viviendo en la biología molecular. El ritmo quizás desbocado en que se está acelerando la transición entre conocimiento y aplicaciones biotecnológicas es impresionante. La genética ya es una herramienta más, el “ADN es sólo ADN”, el debate sobre si podemos o no jugar a ser dioses parece definitivamente inclinado al si. Alguien con dinero privado y sin una legislación que lo regule, va a ser capaz de crear vida en el laboratorio. Será una de las noticias más trascendentes del siglo XXI, probablemente de la próxima década. Y no vendrá sola. Algunos dicen que este siglo es el de la biología, otros el de la neurología… sin duda es el siglo de la ciencia. Y no nos lo queremos perder, verdad?

Escrito por pere-estupinya

26 Nov 2007 - Enlace

El "Stoop syndrome"

En 1817 el escritor francés Stendhal viajó a Florencia, y absolutamente abrumado por el esplendor artístico de la ciudad, empezó a sentir mareos, desconcierto e incluso desvanecimientos. Años más tarde se describió médicamente el Síndrome de Stendhal como una alteración psicosomática producida tras el contacto directo con una inasimilable cantidad de belleza artística.

Desconozco si se ha descrito algún síndrome parecido relacionado con otras áreas de conocimiento además de la expresión artística. Pero disculpad mi osadía, y permitidme que de forma totalmente desenfadada y sin pretensión alguna, defina el “Stoop syndrome” como un estado de cierto empacho mental, alienación y bloqueo fisiológico que se produce tras intentar asimilar una enorme cantidad de nuevo conocimiento científico.

No debemos confundirlo con el cansancio mental tras un día agotador. El “Stoop syndrome" (o “Síndrome de Stoop”) es más bien un momento de desconexión con la realidad en el que se mezclan de forma caótica frases, conceptos, imágenes, ideas y datos recién aprendidos, que consiguen desbordar tu mente de forma similar a lo que le sucedió a Stendhal.

Puedes imaginarte a ti mismo dentro de un quark danzando con una supercuerda, reconstruyendo el viaje de una molécula de oxígeno por el interior de tu cuerpo, conversando con un parásito hermafrodita sobre su ciclo de vida, analizando si tu propio comportamiento tiene sentido según las leyes de la selección natural, y preguntándote si alguna neurona de tu cerebro sabe que tú existes. Y luego sucumbir.

Beca en el MIT
En contexto: soy una especie de science nerd, una persona por lo demás normal, pero que lleva varios años leyendo, escribiendo, conversando y disfrutando del apasionante mundo de la ciencia. Además, en estos momentos tengo la fortuna de encontrarme en el prestigioso Massachussets Institute of Technology disfrutando durante 9 meses de un programa para periodistas científicos llamado 'Knight Science Journalism Fellowship at MIT ', cuyo objetivo es introducir en nuestras mentes tanto conocimiento científico como quepa. Y claro, para alguien que se embriaga con los nuevos conceptos, reflexiones e ideas que emergen del estudio científico del mundo que nos rodea, el riesgo de padecer el “Stoop Syndrome” es elevado.

La primera ocasión en que noté los síntomas del "Stoop syndrome"fue tras dos días intensos en los que: recibí un seminario en Harvard sobre la naturaleza de la materia y energía oscura del Universo, otro en el MIT sobre las bases neurológicas de la memoria y el aprendizaje, asistí a la presentación seguida de debate con ingenieros del MIT y la NASA del documental “In the shadow of the Moon”, tuve una profunda conversación sobre antropología a partir de la lectura del libro “Guns Germs and Steel” de Jared Diamond, asistí a una sesión fabulosa en la que Eric Lander repasó magistralmente la evolución de la genética en los últimos 50 años, una clase sobre la formación de la Tierra en la que tuve en mis manos uno de los meteoritos más antiguos caídos en el planeta, y otra sobre la composición atmosférica y el cambio climático.

Tras el último evento, una conferencia de Daniel Goleman sobre inteligencia social y neuronas espejo, decidí “desconectar” tomando una cerveza con algunos de los asistentes a la charla. Pero tras 10 minutos escuchando atentamente las explicaciones sobre biología celular y creación de vasos sanguíneos alrededor de tumores que una post-doc italiana del laboratorio de Judah Folkman me ofrecía, se ve que mi mirada empezó a perderse, y cuando la investigadora me preguntó en qué estaba pensando, contesté “en meteoritos, neuronas, glaciaciones, ADN, y en porqué el Universo se expande de forma acelerada”.

No fue grave, y terminé la noche felizmente abrumado, pero tengo miedo de que los ataques se repitan de forma cada vez más frecuente. Días después empecé a sufrir otra crisis tras intentar hacer balance de las charlas y visitas a laboratorios que nos ofrecieron durante la intensa visita de 3 días a la Institución Oceanográfica y Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole . En futuras entradas os hablaré de arqueas y otros microorganismos en fondos oceánicos, de las inesperadas aplicaciones de ciertas especies marinas como el prehistórico cangrejo herradura, del estudio de los sedimentos oceánicos y polares para el estudio del clima, y del camuflaje de los pulpos.

Espero que os interese, podamos intercambiar ideas, y de paso me sirva como terapia frente al “Stoop syndrome".

Pere Estupinyà

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Este blog es un volcado de reflexiones, curiosidades y enseñanzas científicas que recibo durante mis seminarios, conferencias, visitas a laboratorios y conversaciones con científicos del MIT (Massachussets Institute of Technology) y Harvard en Cambridge, EE UU donde disfruto de una Beca para periodistas científicos. Soy químico y bioquímico y llevo varios años aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.

Pere Estupinyà

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