Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

30 Oct 2009 - Enlace

El clima desde Miami Beach

Ayer mismo estaba en la playa de Miami con Daniel, y me preguntó: “¿te has fijado de donde viene la brisa?”. “Sí... Del mar hacia la tierra, como explicaste anoche en la introducción de tu charla sobre cambio climático”.

Este ingeniero químico murciano, master en gestión medioambiental, doctor por la Universidad de Manchester en ‘aerosoles, contaminación atmosférica y cambio climático’, y actual miembro del departamento de cambio climático de la división de Latinoamérica del Banco Mundial en Washington DC, continuó: “Ocurre así en todas las zonas costeras; el Sol calienta más rápido la superficie terrestre, hace que el aire caliente suba, y el más fresquito de mar venga a reemplazarle. Lástima que debamos regresar hoy, porque esta noche notarías el efecto contrario: la costa se enfría más rápido que el agua, y como consecuencia la brisa nocturna siempre es en dirección tierra-mar. ¿No te habías dado cuenta?”.

Disfruté de dos días en Miami, porque su activísimo Centro Cultural Español me pidió coordinar un ciclo de conferencias científicas en el que investigadores españoles consiguieran demostrar que la ciencia puede ser tan hermosa e interesante como el arte, la literatura, o el cine, y merezca formar parte de cualquier programa cultural.

El Centro se volcó en el proyecto, y la charla de Daniel Mira Salama encandiló a los asistentes. De ella, extraigo tres gráficos que merece la pena no olvidar.

Hasta los topes de CO2

Daniel señala el valor actual de CO2 en la atmósfera, y dice: “El registro instrumental es inequívoco. La concentración de CO2 en la atmósfera está aumentando de manera alarmante en todo el planeta. De no cambiar sustancialmente nuestro modelo de desarrollo, se podría duplicar el máximo histórico de los últimos 800.000 años. Esto tendría consecuencias devastadoras sobre el planeta”.

800.000 años es el registro de tiempo que los paleoclimatólogos han conseguido medir perforando los hielos de la Antártica y analizando las burbujas de aire atrapadas en sus diferentes capas. Como veis en la pantalla, ha ido fluctuando, pero en ningún momento de este período se pasó de 300ppm (una medida de concentración denominada partes por millón). Debido a la quema de combustibles fósiles ahora estamos en 380ppm, y se podría llegar a 700ppm antes de finalizar el siglo.

2ºC de aumento, como mínimo

En esta imagen Daniel muestra el rango de aumento de temperatura global que sufriremos en las próximas décadas, según diferentes escenarios (colores). “El consenso científico es que aun parando de golpe todas las emisiones, la temperatura global del planeta aumentará todavía un mínimo de 2 grados centígrados respecto la de 1990. Los escenarios más pesimistas (seguir con el ritmo actual sin controlar emisiones de gases de efecto invernadeo) indican subidas de temperatura de hasta 6 grados”.

Durante su charla mostró otra fotografía (abajo) impactante por dos motivos: 1- la estrechísima relación entre aumento de CO2 y temperatura a lo largo de la historia. 2- La diferencia de temperatura (medida en la Antártica) entre los períodos de glaciaciones y los más cálidos de los últimos 400.000 años es de escasos 10ºC.

EEUU debe ser el primero en actuar

Más impresionante todavía: los valores de emisiones per cápita.

“Las responsabilidades no están equitativamente distribuidas. Como media el ciudadano estadounidense es el que más CO2 emite del mundo, y con abismal diferencia”, explica Daniel señalando un mapa en que una flecha negra distingue la discreta posición de España.

La conclusión es obvia: Sin duda todos los países industrializados deben procurar disminuir sus emisiones. Pero quien está éticamente obligado a empezar y de manera enérgica es EEUU. La cumbre de Copenhague se prevé tensa, pues cualquier acuerdo al que se llegue sólo será efectivo si EEUU reconoce su nefasta situación actual, su responsabilidad acumulada, y se compromete a actuar.

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Buenas noticias! Daniel Mira se ha convertido en un nuevo fichaje del blog. Dentro de poco empezará a hablarnos de cambio climático, y de sus futuros viajes por Perú, Bolivia, Ecuador, los Andes tropicales, o islas del pacífico como Santa Lucía, las Granadinas o Dominica. Desde allí nos explicará qué problemas medioambientales y socioeconómicos están sufriendo estos países a consecuencia del calentamiento global, y sobre todo, los proyectos de adaptación en que está trabajando para minimizarlos. Esperamos con ilusión su primera entrega sobre Dominica, y cómo hacer que no les toque retirar el loro de su bandera.

Escrito por pestupinya

19 Oct 2009 - Enlace

¿Cómo invertirías mil millones contra el cambio climático?

Las jornadas sobre información medioambiental organizadas por el Earthwatch Institute en el Smithsonian Environmental Research Center (SERC) han sido fantásticas, pero la verdad es que 4 días y medio encerrado en una casa del Gran Hermano en medio del bosque discutiendo sobre Cambio Climático te dejan –además de con una acumulación de trabajo enorme- con ganas de dirigir tu curiosidad científica hacia temáticas completamente diferentes.

Pero antes, dejadme contaros dos de los momentos que más reflexión conjunta generaron.

Soy consciente de que prometí ir informándoos de manera contínua y explicar más anécdotas sobre la encerrona. Al final el tiempo se me echó encima, pero si tenéis cuestiones, esta vez prometo participar activamente en los comentarios.

Ya adelanto que finalmente sí corrió el vino pero no hubo aproximaciones que pasaran del flirteo entre los/las habitantes de la casa (qué raritos somos los human@s; porque ganas sí se percibían…)

¿Cómo invertirías mil millones de dólares?

Después de haber discutido en profundidad las implicaciones medioambientales y socioeconómicas del cambio climático, se nos propuso el siguiente ejercicio: “Imaginad que sois las Naciones Unidas, un gobierno, o una ONG, y tenéis mil millones de dólares –suena mucho pero no es tanto- para invertir en una acción concreta e inmediata frente al cambio climático. ¿Por donde empezaríais? ¿en base a qué criterios habéis tomado la decisión? Hablamos desde energías limpias a control demográfico; de intentar mitigar el cambio climático o de priorizar la adaptación a sus inevitables efectos en las regiones más vulnerables; de responsabilidad frente a los países en vías de desarrollo o de interés directo de los ciudadanos que te han votado. Propongo pensar en ello e intercambiar opiniones, pues el esfuerzo de ponderar tu decisión te posiciona frente a la complejidad del problema, y en definitiva esta “hoja de ruta” debería ser el acuerdo a llegar en la próxima Cumbre de Copenhague.

Interpretación arbitraria de estudios científicos

Bert Drake tiene 73 años y está a punto de jubilarse tras pasar los últimos 23 años estudiando aspectos relacionados con el cambio climático y el flujo de CO2 en los ecosistemas.

No está influido por ningún lobby, no tiene intereses económicos, ni presión alguna en publicar trabajos que le den notoriedad. Transpira objetividad en sus opiniones, y representa a la perfección al investigador que lee de manera crítica todos los estudios y saca sus conclusiones a partir de los datos científicos más fiables. Además de un sabio, es encantador.

Nos acompañó por una área al lado del río Rhode donde han instalado una especie de pequeños invernaderos estancos donde monitorean el crecimiento de plantas con 700ppm de CO2 en el aire; una concentración el doble de la actual y a la que se podría llegar en unas décadas si continuamos con el ritmo actual de emisiones. Bert Drake demostró ya hace tiempo que las plantas aumentan su eficiencia en tales condiciones, y crecen más rápido y más anchas. Pero el pasado abril presentaron un estudio más sorprendente: estos niveles elevados de CO2 también estimulan el crecimiento de raíces, la actividad biogénica en el subsuelo, la acumulación de materiales, y contribuye a la elevación del suelo de los pantanos.

El autor principal de la investigación, Patrick Megonigal, aseguró que este efecto podría compensar el futuro aumento del nivel del mar. “Sólo en algunas zonas!”, se apresuró a matizar Patrick, mostrando su disconformidad en que sus resultados y los de Drake hayan sido utilizados por algunas fuentes negacionistas para minimizar la gravedad de los efectos del cambio climático.

Ambos reconocieron que sus estudios añaden un grado de incertidumbre y muestran lo compleja que es la tareas de prever la reacción de los ecosistemas al cambio climático, pero no albergan duda alguna que el el fenómeno es real, sus consecuencias son muy preocupantes, y debemos empezar a hacer algo al respeto de manera inmediata.

Este último aspecto es el que discutimos con Bert Drake ya calentitos dentro de la casa del Gran Hermano. “Yo apuesto por la energía nuclear”, nos dijo al más puro estilo Lovelock. Drake duda de que logremos reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, pero según él, la manera más efectiva a medio plazo es la energía nuclear. Ya hemos debatido esto en otros posts. En seguida tras sus palabras aparecieron otras: gestión de residuos, costes económicos, proliferación... Drake se encogía de hombros reconociendo que eran aspectos no solucionados, pero pensaba que no eran tan graves. (Pensaba… al final, por fuerza recurrimos a la valoración subjetiva). Es obvio que Drake no tiene ningún interés en defender la energía nuclear, pero he estado con científicos que tampoco lo tienen y aseguran lo contrario. Las incertidumbres reaparecen… y a pesar de ello, cada vez es más urgente tomar decisiones. ¿Cómo lo hacemos? Pues por doloroso que sea, dejando de lado el carácter inconformista de la investigación científica. No podemos esperar más a que la ciencia nos de la respuesta; toca apostar ya. Uno de los momentos más tensos de las jornadas se produjo el último día cuando un científico repitió consabido “el problema es que los políticos no nos escuchan”. “Claro que os escuchan!” repliqué; “pero no necesariamente están obligados a haceros caso. Ni que el cambio climático fuera el principal problema del mundo…”. Algunos científicos andan demasiado ensimismados en sus datos, y parece que vivan en una sociedad utópica donde la razón siempre pueda imponerse. Recordé las palabras a la BBC de Steven Chu (Premio Nobel de física, experto en renovables, y recién secretario de energía estadounidense): "Como alguien muy preocupado por el clima me gustaría ser lo más agresivo posible, pero sé que siéndolo generaríamos demasiada oposición, y eso podría retrasar el proceso varios años”. Esta estrategia no se puede medir en el laboratorio.

La única mejora que sugerí en mi hoja de evaluación de las jornadas del Earthwatch Institute fue que, además de oír a científicos repitiendo los datos de siempre, ahora llegaba el momento de escuchar a gobernantes, empresarios y gestores acostumbrados a saltarse la paralizante incertidumbre y tomar decisiones prácticas. No pueden/deben excusarse más. A ellos les debemos exigir medidas y un acuerdo definitivo sobre el cambio climático el próximo diciembre en Copenhague.

Escrito por pestupinya

14 Oct 2009 - Enlace

El Gran Hermano del Cambio Climático

8 concursantes periodistas científicos estamos encerrados durante 5 días en una casa en medio de los bosques del estado de Maryland.

El Earthwatch Institute nos ha llenado las neveras, empezado a mostrar los estudios medioambientales que realizan en este centro de investigación forestal, advertido que no podemos salir de la zona hasta el sábado, y ofrecido una charla introductoria sobre las bases científicas del cambio climático.

Inmediatamente después, el primer turno de cocina ha preparado la cena. A mi me tocará mañana. Pobrecitos. Somos 4 mujeres y 4 hombres, y a pesar de que disponemos de vino y cervezas (¿por qué la coordinadora ha dirigido la mirada hacia mi la cuando recomendaba moderación?), en esta versión científica de la casa del Gran Hermano no se prevén escarceos nocturnos, de momento. Todos se han ido a dormir, menos uno que abre su ordenador y empieza a escribir unas líneas a sus amigos.

No hemos roto el hielo todavía, pero el primer día ya se empiezan a intuir algunas de las personalidades típicas frente al cambio climático. Está el/la activista, convencido/a que las acciones individuales pueden transformar el mundo. Está el “enterado”, que leyó cuatro artículos y de verdad se cree saber más que los propios científicos. El/la “moderad@” sopesa constantemente pros y contras y es quien tiene una visión más realista de este asunto tan complejo, pero si esperamos a que aclare sus dudas la subida del nivel del mar ya se habrá tragado algunas ciudades costeras. Desde luego no hay ningún negacionista, pero sí alguien con cierto deje “conspiracionista” que ve manipulaciones e intereses económicos por todas partes. Para el “observador vivalavida”, estos 5 días prometen ser muy interesantes.

Sobretodo porque esta tarde mismo ya nos han puesto manos a la obra y acompañado al bosque a medir diámetros de árboles. No sólo aquí en montes estadounidenses, sino también en Europa, Brasil, China e India el Earthwatch Institute tiene parcelas de bosques completamente monitoreadas para ir controlando y comparando todos sus parámetros a lo largo del tiempo. Existen muchos más grupos científicos alrededor del mundo midiendo el grosor de árboles a 1.3 metros de altura. El objetivo es conocer el flujo de carbono; entre muchos otros indicadores que les permiten evaluar científicamente los efectos del calentamiento global. Os iré contando a medida que profundicemos en ello.

La charla científica posterior sobre cambio climático... la verdad, muy bien estructurada, pero lo de siempre. La ciencia ya no es lo más trascendente en el asunto del cambio climático. Ya ha expresado por activa y pasiva lo que tenía que decir; ahora son otros los que deben hablar claro y tomar decisiones. No dudamos de la correlación entre aumento antropogénico de gases de efecto invernadero y subida de la temperatura global, acidificación de los océanos por el incremento de CO2, deshielo de glaciares, eventos climáticos más intensos, sequías, aumento del nivel del mar... esto ya está pasando, sabemos que no lo vamos a detener ni que eliminemos de golpe las emisiones de CO2, pero que de las decisiones tomadas en los próximos años dependerá que el futuro sea más o menos halagüeño. Copenhague es clave. Y no es nada fácil.

De los libros, DVD’s, revistas, textos… que han puesto a nuestra disposición, me gustaría compartir un diálogo entre expertos publicado en The Guardian . Una postura proponía que el colapso del sistema era inevitable, casi necesario, pues resulta absurdo imaginar un crecimiento continuo que llegue a todas las personas del planeta. Hemos tocado techo, el cambio climático nos va a pasar factura, y el sistema económico no podrá reestablecerse sin un colapso previo.

Una réplica más positiva defiende que sí estamos a tiempo, pero introduce un factor interesante: cualquier solución que busquemos al cambio climático debe ser compatible con el progreso económico. No podemos poner en riesgo el sistema, porque nuestra calidad de vida no sería mejor a pesar de que el planeta estuviera un poco más frío.

¿quien debería abandonar la casa del Gran Hermano?

Escrito por pestupinya

29 Sep 2009 - Enlace

El cambio climático no hay quien lo pare

El Banco Mundial en Washington DC recibe diferentes cuotas de dinero de sus 186 países miembros, y lo invierte en países en desarrollo de tres maneras diferentes: con préstamos a bajas tasas de interés, con donaciones para proyectos en ámbitos como la educación, salud, infraestructuras o gestión ambiental, y realizando estudios técnicos para entender mejor las causas de la pobreza y cómo afrontarla.

Walter Vergara es ingeniero Lider del Departamento Ambiental del Banco Mundial para Latinoamérica. Me resultó tremendamente interesante visitarlo y conocer la perspectiva de alguien que debe integrar toda la información científica respecto al calentamiento global, tener en cuenta cuestiones económicas y vaivenes políticos, y terminar tomando decisiones sobre en qué y cómo invertir capital.

Es muy fácil vociferar a favor de una medida sobre otra, quejarse de que todo está fatal, exigir máximos, o decir sin sentir responsabilidad que tampoco hay para tanto. Pero cuando tienes frente a ti un presupuesto y te toca priorizar proyectos, o asesorar a un país sobre qué política medioambiental debería seguir, necesitas tener un muy buen sentido global de la realidad.

Un primer mensaje me quedó muy claro. A excepción de Brasil y México, la mayoría de países en Latinoamérica no deben preocuparse tanto por reducir emisiones de CO2. Adelante con la eficiencia energética y fuentes renovables siempre que se pueda, sin duda, pero la mitigación es responsabilidad fundamental de los países más industrializados. Lo que debemos apoyar rápidamente en el resto son las medidas de adaptación para minimizar los impactos del cambio climático. Porque otro mensaje está claro: la situación no mejorará. Quizás algún día se consiga reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, pero a efectos prácticos, debemos asumir que la temperatura media del planeta va a continuar aumentando progresivamente por buena parte de este siglo. No hay una sola estimación seria que diga lo contrario.

Centrándonos en Latinoamérica, esto conllevará huracanes y eventos climáticos más abruptos, problemas en zonas costeras por aumento del nivel del mar, redistribución de enfermedades tropicales… pero un informe técnico editado por Walter Vergara y publicado el pasado Junio por el World Bank define claramente cuales son los 4 ecosistemas de Latinoamérica más vulnerables al cambio del clima, cuyos daños tienen consecuencias más preocupantes para la región, y a los que debemos empezar a prestar atención inmediata.

Deshielo de glaciares en Los Andes

Cuando decimos que la temperatura media del planeta aumenta unas décimas, debemos entender que este aumento no es uniforme; en algunas zonas es considerablemente mayor. En las montañas de Los Andes esas décimas de grado modifican la vegetación, esto afecta al régimen de vientos, y a consecuencia el calentamiento de zonas altas es mucho más rápido. La cubierta de hielo en los glaciares de Los Andes ya lleva tiempo en constante retroceso. Esto conlleva una pérdida de zonas húmedas, menor disponibilidad de agua para la agricultura, generación de electricidad, e incluso el consumo humano. Para la mayoría de estos problemas se podrían encontrar soluciones técnicas de adaptación (¿quién éticamente las debería pagar?); más difícil es evaluar la pérdida de integridad de los ecosistemas, desaparición de especies endémicas, y cambios en patrones de lluvias que pueden afectar a otras áreas de la región.

Colapso de Corales en el Caribe

Los océanos capturan CO2. Más dióxido de carbono en la atmósfera conduce a una acidificación de los océanos. Hay áreas como los arrecifes coralinos tremendamente sensibles a estos cambios. En zonas del océano remotas, donde no llega la pesca ni la actividad humana, se ha constatado que los corales ya están desapareciendo por causa directa de esta acidificación. El calentamiento de las aguas del Caribe es una grave amenaza añadida para los corales. Si la temperatura supera un cierto límite podría conllevar su colapso completo.

No pienses que tampoco hay para tanto. Los corales alojan al 25 % de especies marinas, y muchas más dependen de su riqueza biológica. Son imprescindibles para el ecosistema y la protección de las costas. La desaparición que ya están sufriendo en el Caribe afectará a la pesca, al turismo, y a la vulnerabilidad de las costas. Se esperan fuertes impactos medioambientales y económicos.

Otro detalle. Debido a su complejidad, su pérdida es irreversible.

Humedales del Golfo de México

La salinización y el hundimento están afectando seriamente a las zonas húmedas del Golfo de México. Si a esto le añadimos la posible subida del nivel del mar, los pronósticos son preocupantes. Los humedales del Golfo de México son básicos para las aves migratorias y riqueza de sus ecosistemas, pero también para la pesca, la agricultura, la regulación de régimen hídricos y la mitigación de eventos climáticos. Las costas de todo el planeta están en general amenazadas, pero el valor biológico y económico de los humedales del Golfo de México hace que sean considerados uno de estos 4 hotspots (puntos calientes) del clima en la región, y por tanto una de las áreas prioritarias a proteger con medidas de adaptación.

Amazonas convertido en Sabana

Obvio que no ocurrirá de un día para otro, pero el proceso de “savanización" parece haber comenzado. No hay consenso científico sobre el ritmo al que puede avanzar. Las previsiones apuntan a una pérdida de entre el 20 y el 80% de la selva amazónica en este siglo. Esto sería uno de los impactos más catastróficos del cambio climático, tanto por la imperdonable pérdida de biodiversidad que conllevaría, como por las consecuencias que tendría en el propio sistema climático global.

En todos estos casos, no podemos esperar a ver si alguien consigue frenar el cambio climático. Sería utópico pensarlo. Tenemos que empezar a proteger estas zonas. Una frase del proyecto del World Bank dice textualmente “La región es una prioridad en la agenda de adaptación al cambio climático. Es obvio que pocos otros impactos rivalizan con las consecuencias del colapso del Amazonas, la desertificación de Los Andes, y la destrucción de los arrecifes de coral. La falta de estrategias de adaptación podría hacer los costos de estos impactos mucho mayores”. ¿Quién debe pagarlo? Muchos países están sufriendo las consecuencias de un cambio climático que ellos no han provocado.

Escrito por pestupinya

04 Jun 2009 - Enlace

PP-PSOE: Triste 0-0 en ciencia

Leí un artículo en The Guardian quejándose de la poca presencia que tenía la ciencia en el discurso político de los candidatos, y me pregunté qué planes debían tener respecto a ciencia –si alguno- Mayor Oreja y López Aguilar.

Dispuesto a buscar información, mi primera sorpresa fue no encontrar ninguna reflexión cuidada sobre el tema en los medios, y ni si quiera un análisis realizado por alguna sociedad científica. ¿nadie en la comunidad de investigadores había hecho un poco de presión? Vaya… a ver si el desdén por la ciencia no será culpa únicamente de los políticos?

¿dónde encontrar información entonces? Fácil: en el programa político de las candidaturas, que al fin y al cabo es donde los partidos exponen sus propuestas de manera meditada, y sin la presión de ningún cara a cara, preguntas comprometidas, temas polémicos...

Busco el del PSOE y el del PP , y temiéndome lo peor, empiezo a compararlos.
En realidad, la decepción no fue tan grande como imaginaba. Evidentemente todo muy vago, intenciones más que propuestas concretas, y poco espacio dedicado comparado con otras temáticas. Pero algunas conclusiones pude sacar.

Vaya por delante que no he seguido de cerca ni los debates ni las noticias sobre las elecciones europeas. Sólo comparo programas electorales. Si vosotros tenéis más impresiones, links, textos, y análisis que yo no haya encontrado… añadidlos en los comentarios.

Ah, y si queréis leer los programas por vosotros mismos, no son tan largos como parecen. Quitando los fragmentos en que uno y otro se dedican a criticar al partido contrario, quedan pocas páginas.

Unanimidad frente al cambio climático.
La postura del PSOE ya estaba clara. Sobre la del PP se podía tener algún recelo por la posición de su ex presi Aznar , pero en el programa ambos dejan claro que consideran el cambio climático un problema muy grave y se muestran decididos a luchar contra él.
El PP propone crear un “IVA verde, que se aplicaría a aquellos bienes y
servicios que tengan más efecto contaminante.”, y “una verdadera política energética
común que integrando todas las fuentes disponibles garantice la competencia, la
autonomía del suministro y la sostenibilidad ambiental.”
El PSOE promoverá un “acuerdo global de reducción de emisiones” para que “Europa esté dispuesta a llegar, como mínimo, al 30%, tendiendo al 40%, en el horizonte de 2020”. Wow…
¿Cómo lo van a conseguir? Vayamos al asunto de la energía

Energía: Aquí sí hay alguna diferencia
Los socialistas se declaran “plenamente conscientes de la necesidad de dar un giro hacia el color verde de nuestro sistema productivo y de nuestra forma de vida”, y dicen que “La Unión ha de asumir decididamente el reto de la sustitución, paulatina pero consistente, de la energía del carbono por las energías renovables, la eficiencia energética en industrias, agricultura, transporte, edificios públicos y construcciones residenciales, avanzar en la sustitución de la energía nuclear e incorporar las tecnologías limpias a los sistemas de generación térmica e investigación en la captura
del CO2.”

El PP sólo menciona las renovables de refilón. Y entrevé quien puede jugar un papel importante: “Promoveremos un debate en la sociedad europea y en la española basado en las evidencias científicas, ambientales y económicas sobre la
contribución de la energía nuclear (energía libre de emisiones de gases de
efecto invernadero) a la conservación del medio ambiente, a la reducción de
la dependencia energética y al crecimiento económico e impulsaremos una
eficaz política en materia de residuos.”
Además, no hablan de eliminar el uso de combustibles fósiles sino de “Impulsar iniciativas de apoyo a las plataformas de investigación europeas para el uso limpio del carbón con el fin de que la tecnología de captura y almacenamiento de CO2 entre en el mercado en 2015”. Alucinan…

Ciencia e innovación como motor económico
Nada. Si se les pregunta en persona seguro que se llenarán la boca diciendo que sí, que la investigación es importantísima… pero leyendo los programas –especialmente el del PSOE- no parece que le hayan dedicado mucho tiempo a reflexionar en serio sobre ello.
Muestran buena disposición hacia la ciencia, pero pocas medidas concretas. Es como si dijeran a los científicos: “sí, sí… ánimo!, sois el futuro! trabajad para hacer una Europa competitiva…, y pedidnos lo que necesitéis… pero hacedlo vosotros, que nosotros de esto no sabemos…”
Como digo, esto es más cierto en el caso del PSOE. Un Ctrl.-F con la palabra “ciencia” sobre su programa da como respuesta “0 resultados”. Significativo… siendo suave.

El programa del PP en cambio sí dedica un capítulo entero a las políticas de innovación, nuevas tecnologías y desarrollo de la sociedad de la información. En él proponen “que el gasto total de la Unión europea en I+D+i se incremente hasta alcanzar el objetivo del 4 por ciento del PIB comunitario en el año 2015”. Y añaden que “El objetivo principal del Partido Popular será crear un auténtico Mercado Común de la Ciencia, reforzando el Espacio Europeo de Investigación.”
Un punto interesante son las frases: “mejorar la coordinación entre los programas comunitarios y los programas nacionales evitando que en la práctica se produzcan duplicidades” y “el aumento de la productividad y la competitividad no pasa sólo por el incremento de los recursos económicos destinados a investigación. Es necesaria también una administración eficiente de los mismos, facilitar la explotación económica de los nuevos hallazgos y, sobre todo, la incorporación efectiva y generalizada de las tecnologías disponibles”. Esto se enmarca en “Nuestro segundo objetivo será mejorar la transferencia de los resultados de I+D+i a la sociedad.“ Para ello hablan de aliviar la carga administrativa a las empresas, apoyar plataformas de carácter público y privado, fomentar las PYMES, revisar el sistema de patentes…

Y ya está
Nada de educación en ciencias e ingeniería…, ni mención a áreas específicas como la biomedicina, ni a la investigación básica, ni asuntos de salud, ni genómica, ni ciencia espacial... ni los “grand challenges” del siglo XXI, que sí aparecían en el programa preelectoral específico de ciencia de Obama-Biden . No comparemos, es otra liga, y las circunstancias electorales son diferentes, pero uno no puede evitar leer la propuesta estadounidense y reconocer quien va a liderar el futuro, y quien va a seguir atascado.

A los puntos gana el PP
El resultado final que yo pondría a esta comparación de programas es un triste 0-0. El PP ha dominado, pero sin llegar a marcar ningún gol. Si fuera un combate por puntos, toca reconocer que ganaría Mayor Oreja. En el pdf de su programa por lo menos se puede leer 5 veces la palabra ciencia, por ni una sola en el socialista.

No se… puedo entender que la ciencia no forma parte de los debates, pero que tenga una presencia tan insustancial en los programas electorales… Parecen no haber asumido que no estamos hablando de conocimiento per se, sino de un motor para mejorar la sociedad en muchos, pero muchos aspectos. Entre ellos educación, cultura, salud pública, bienestar, medioambiente y como no, economía.

Insisto: este análisis es sólo en base al programa electoral. Si tenéis más links sobre tratamiento de la ciencia durante la campaña, compartámoslos a continuación.

Escrito por pestupinya

01 Abr 2009 - Enlace

Ataque frustrado de los negacionistas a Obama


Éste es el contundente anuncio de la campaña negacionista del Instituto CATO que ha aparecido en varios medios de comunicación estadounidenses, firmado por 100 científicos escépticos con el cambio climático.

El texto está encabezado por el siguiente fragmento de un discurso de Barack Obama el pasado 19 de Noviembre, pocos días después de haber sido escogido presidente de los EEUU:

“pocos retos afronta América y el mundo más urgentes que combatir el cambio climático. La ciencia está fuera de disputa, y los hechos son claros”

A continuación se lee la frase:

“Con todos los respetos Sr. Presidente, esto no es verdad”

Y sigue un texto que viene a decir:

“los científicos abajo firmantes mantenemos que la alarma por el cambio climático es exagerada (…) Los cambios de temperatura en este siglo han sido modestos (…) y en la última década no ha existido calentamiento 1,2 (…) No han incrementado los daños por eventos climáticos 3 (…) Los modelos informáticos de predicción no explican el comportamiento reciente del clima 4 (…)”

Luego presentan el listado con los nombres de 100 científicos que suscriben el anuncio, y las referencias a los 4 artículos científicos (los numeritos del texto) que avalan tales afirmaciones.

Suena coherente, no?

Sólo un pequeño detalle… Se ve que muchos científicos firmantes, investigación puntera en cambio climático no hacen precisamente. Ni siquiera no puntera. Varios se dedican a otros ámbitos, o ya están retirados, o forman parte de la industria… Pero da igual; los nombres no son lo más trascendente. Lo verdaderamente revelador es que los 4 artículos científicos que citan no sustentan de ninguna manera las frases del texto que acompañan.
La reacción ha sido contundente y se ha girado en contra de los negacionistas. ¿son estas las mejores evidencias científicas que pueden ofrecer?
Aquí se puede leer una completa réplica a dichos artículos, o en este genial comentario de un lector en el análisis del blog sobre medioambiente Dot Earth del New York Times.
Sin entrar en demasiado detalle, los autores de los dos primeros artículos (1 , 2 ) dicen específicamente que están evaluando la variabilidad interna del clima, pero sus resultados no contradicen la tendencia al aumento global de la temperatura a largo plazo que estamos sufriendo. La tercera referencia es una simple carta (no peer review article) del Boletín de la American Meteorological Society, y además dice que las preocupaciones por un cambio climático abrupto están bien justificadas. Y el cuarto artículo habla sólo de los trópicos, y ya ha sido rebatido por investigaciones posteriores.

Realmente… si los negacionistas preparan un ataque de estas dimensiones ¿no tienen nada mejor que ofrecer?
Algo huele mal…

Da la casualidad que los 2 primeros trabajos científicos están publicados en revistas de la American Geophysical Union, y ayer estuve con Maria José Viñas, periodista que trabaja en el departamento de comunicación de la AGU en su sede de Washington DC. Le pregunté por el asunto y no dejó lugar a dudas. La opinión generalizada es que tales artículos están completamente sacados de contexto. Y me remitió a la inequívoca posición de su institución acerca del cambio climático .

Es obvio que la frase de Obama “la ciencia está fuera de disputa” no es demasiado agraciada. Claro que existen lagunas en la comprensión de este complejo fenómeno llamado cambio climático, y controversias científicas entre resultados más concluyentes y menos. Nadie conoce el alcance que puede llegar a tener el calentamiento global, y bien podría ser que las catástrofes que a veces nos anticipan fueran exageradas. Pero lo que no parece muy debatible son los principios básicos a los que posiblemente se refería Obama: 1) El CO2 y otros gases de efecto invernadero han aumentado debido a la actividad humana. 2) El efecto de estos gases es un calentamiento del planeta. 3) Las consecuencias de seguir emitiendo CO2 al ritmo que lo hacemos podrían ser graves.
Casi nada en ciencia está fuera de disputa. Pero desde luego, lo anterior no queda contradicho por las tristes pruebas aportadas por los negacionistas en su desafortunada campaña.

Insisto. Da mucho que pensar que las evidencias científicas que presenten en una campaña de estas características sean tan pobres...

Escrito por pere-estupinya

17 Ago 2008 - Enlace

Cambio Climático: Escépticos depende, deniers no

El escepticismo en ciencia es bueno.
Más que bueno; es necesario.
Más que necesario; es un requerimiento, una obligación de cualquier persona que pretenda observar el mundo desde una perspectiva científica.
Por eso, en el post donde criticaba a los que niegan la existencia de un cambio climático provocado por la actividad humana no cité a los escépticos (un término y actitud intelectual que respeto) sino a los deniers (un término y actitud intelectual que repruebo).
Los deniers son personas cuyo escepticismo se ha ensuciado de ideología, y mantienen una postura dogmática y activista en contra del cambio climático. Cada denier tiene sus razones no científicas para ello.

Aquí no decimos que, sin lugar a dudas, el calentamiento global vaya a desembocar en una situación catastrófica. Ni negamos que haya incertidumbres por resolver todavía. Nadie dice que el dióxido de carbono sea el único responsable, ni que los modelos climáticos sean perfectos, ni que sepamos con certeza cómo reaccionará la naturaleza a un posible aumento de la temperatura.
Pero sí creemos en el mensaje básico que la inmensa mayoría de investigadores nos llevan diciendo desde hace años: la actividad humana es responsable de un cambio inusual en el clima, y en un mundo con cada vez más demanda energética, si no nos esforzamos en reducir la emisión de gases de efecto invernadero, las consecuencias a medio plazo pueden ser graves.
Ir contra corriente es tentador. Aquellos que deseen mantener una posición escéptica y desconfiar del consenso científico siempre encontrarán algún fleco por donde alimentar su inconformismo. Pero también deben considerar las peligrosas consecuencias paralizantes que pueden conllevar sus acciones.
Si las dudas en la opinión pública sirven como excusa a los gobiernos para retrasar las acciones destinadas a mitigar el cambio climático, y al final resulta que tenía razón la casi totalidad de expertos que está advirtiendo de sus posibles consecuencias, quizás habremos reaccionado demasiado tarde.
Las decisiones políticas no se toman bajo certezas incontestables. Quizás el virus de la gripe aviar nunca mutará a una cepa que sea letal y a la vez contagiosa entre humanos, pero como sí es posible, debemos confiar que la OMS esté invirtiendo dinero y esfuerzo en prepararse por si llega el momento de evitar una pandemia. En el caso del calentamiento global, no podemos permitirnos la insensatez de esperar a ver qué ocurre.

Durante mi estancia en el MIT y Harvard he conversado con muchos expertos en cambio climático. Muchos. Uno de los más reconocidos me confesó en privado: “Yo soy de los que en su momento recomendó al presidente de US no cumplir Kyoto, porque los datos de que disponíamos entonces no eran concluyentes. Ahora son incontestables”. También asistí a la asignatura “Global Climate Change: Economics, Science and Policy” de Henry Jacoby , y a unas pocas sesiones de la del meteorólogo Kerry Emanuel (recomiendo esta extensa pieza ). He atendido a sesiones sobre periodismo y cambio climático en las que una conclusión era: “No confundamos al público dando voz a los deniers y promoviendo un debate interminable cuando en realidad ya no lo hay”. Recuerdo magníficos seminarios como el de John Holdren en Harvard (recomiendo también este artículo reciente ). En algunos de ellos se replicaba científicamente los argumentos más comunes utilizados por los escépticos. Yo escuchaba con una mente abierta, crítica y en absoluto crédula. Y lo confieso, al final quedé convencido.

A pesar de ello, no voy a incitar una discusión sobre los planteamientos específicos de los deniers. No creo que un blog como éste sea el lugar adecuado para hacerlo. Además, ya hay sitios que lo han hecho muy bien (de los más asequibles para el público general es este especial de NewScientist ). Y sobretodo, porque es contraproducente. Un denier entrenado está preparado para rebatir argumentos y generar confusión.

Insisto: no decimos que no haya puntos conflictivos a debatir. Existen bastantes. Una postura escéptica está justificada y es totalmente lícita. Siempre que no genere dudas paralizantes sobre el consenso científico de que debemos reducir la emisión de gases de efecto invernadero como precaución ante las posibles consecuencias del cambio climático. Entonces puede ser peligrosa e irresponsable.
Las discusiones sobre el calentamiento global no pueden ser tratadas de la misma manera que el debate genes vs entorno, la teoría de cuerdas, el futuro de la inteligencia artificial, la coexistencia de ciencia y religión, o las características de los homínidos que nos precedieron. En ocasiones toca posicionarnos y actuar, estemos plenamente convencidos o no.

John Holdren define 3 fases de escepticismo respecto al cambio climático. La primera fue el “no lo hemos provocado nosotros”, y es propia de un denier radical poco actualizado. La segunda, el “tampoco hay para tanto”, pertenece a un ciudadano acomodado del primer mundo al que no le afectarán directamente las posibles sequías, pandemias, menor rendimiento agrícola en países pobres, huracanes más intensos, condiciones climáticas extremas, o desaparición de especies. Y el que se sitúe en la triste tercera, el “esto ya no hay quien lo arregle”, que por lo menos no interfiera en los que sí pretendan intentarlo.

Escrito por pere-estupinya

01 Abr 2008 - Enlace

Pasado y presente del Clima, por Javier Canteros

Me hizo mucha ilusión recibir un mail de Javier Canteros, excompañero en REDES y director de la fabulosa Comunidad Smart , preguntándome si accedería a publicar en este blog un texto suyo con extractos de la entrevista que realizó a un científico. “¿Por qué no?, explícame de qué se trata”. “De un paleoclimatólogo que estudia fósiles de plantas para entender el papel que ejercieron en el clima terrestre, y que critica el escepticismo sobre el cambio climático”.
No os robo más tiempo. Aquí está el artículo de Javier…
(por cierto, si alguien quiere preguntar sobre la nueva etapa de REDES , Javier estará atento a los comentarios que hagáis)

Mirar al pasado para prever el futuro, por Javier Canteros
Ayer, mientras preparaba documentación para la entrevista que Eduard Punset le hará al físico Freeman Dyson a fines de abril, leí su curiosa opinión escéptica sobre el revuelo mundial alrededor del cambio climático -a Dyson le encanta definirse como "hereje" y cuestionar los consensos-: “He estudiado los modelos climáticos y sé qué son capaces de hacer. [...] Pueden solucionar las ecuaciones de dinámica de fluidos, pero ni se acercan a describir el mundo real en el que vivimos. [...] Para un científico es mucho más sencillo sentarse en un edificio con aire acondicionado y poner a funcionar ordenadores, que coger su ropa de invierno y medir lo que está pasando realmente en los pantanos y en las nubes. Esto es por lo que los expertos en modelos climáticos acaban creyéndose sus propios modelos.”

En la foto, David Beerling no se parece a uno de esos científicos que se sientan cómodamente en su despacho con aire acondicionado para hacer correr en su súper ordenador el último modelo climático que incentivará la compra de coches híbridos, pero un poco sí lo es. Beerling es un paleoclimatólogo de la Universidad de Sheffield, Reino Unido, que, en lugar de predecir cómo será el clima terrestre en el futuro, se dedica a tratar de entender cómo fue en el pasado.

Si bien es mucho más fácil explicar el pasado que predecir el futuro, ello no significa que el trabajo de Beerling sea sencillo. Para entender el clima de hace millones de años, Beerling y sus colegas recolectan fósiles con los que elaboran teorías que luego someten a prueba mediante modelos computacionales. Si los resultados que devuelven los modelos son consistentes con la evidencia fósil, significa que la teoría no ha sido contradicha y que va por buen camino.

Beerling estuvo en el CosmoCaixa de Barcelona para explicar porqué, hace 300 millones de años, aparecieron numerosas especies de insectos gigantes como milpiés de metro y medio de longitud o libélulas de setenta y cinco centímetros de envergadura. La clave, como os podréis imaginar, está en el clima. Es lo que también explica en uno de los capítulos de "The Emerald Planet: How Plants Changed Earth's History", un libro que describe cómo las plantas modelaron el clima planetario y afectaron el camino de la evolución de la vida desde que colonizaron la tierra hace unos 500 millones de años.
Durante nuestra conversación Beerling dijo:“antes de la aparición de las plantas el clima en la Tierra era mucho más cálido, ya que había 5 veces más CO2 en la atmósfera que hoy en día. Tras la explosión evolutiva de las plantas con hojas, el dióxido de carbono bajó diez veces, una caída sin precedentes en los últimos 500 millones de años, lo que debilitó el efecto invernadero y llevó el planeta a una de sus mayores eras glaciales con hielos que llegaban prácticamente hasta los trópicos.”

El libro incluye algunas ideas que pueden resultar novedosas y sorprendentes para la gente, aunque no lo sean para los científicos. Por ejemplo: muchas personas creen que las selvas tropicales como el Amazonas son el pulmón de la Tierra. Sin embargo, "mañana puedes ir y talar todas las selvas y ello no tendría ningún efecto en la cantidad de oxígeno atmosférico", explica Beerling. Resulta que el verdadero pulmón del planeta está en las tundras heladas y en los sedimentos que se acumulan en el fondo marino.

"Las plantas producen oxígeno mediante la fotosíntesis, proceso por el cual también generan su biomasa, hojas, tallos y raíces -aclara Beerling-". Cuando las plantas mueren, numerosos animales, bacterias y hongos celebran un festín que genera la descomposición y en el que se consume el mismo oxígeno que esas plantas habían producido. "Pero una pequeña fracción de biomasa vegetal producida anualmente no sucumbe a ese destino", dice Beerling. Esa pequeña fracción de biomasa se arrastra en forma de partículas por las cuencas de los ríos hasta acumularse en sedimentos en el fondo de los mares donde no llegan a descomponerse por la falta de oxígeno. Algo parecido ocurre en las zonas árticas, donde el frío reduce la descomposición y la biomasa se hunde en la costra terrestre bajo la tundra. Sólo una centésima parte del 1% de la producción anual de biomasa escapa a la descomposición. "Parece muy poco -observa Beerling-, pero si lo sumas a lo largo de millones de años, el resultado es oxígeno que se agrega a la atmósfera."

Según las investigaciones de Beerling y otros científicos que cita en su libro, las grandes extinciones que modelaron la historia de la vida podrían explicarse como consecuencia de grandes cambios climáticos. Estas ideas cobran una dimensión de alerta cuando Beerling afirma que "el pasado es la clave para el futuro". Los mismos modelos climatológicos que sirven para explicar el pasado también pueden ser útiles para prever lo que sucederá en el futuro.

¿Cuán fiables son las predicciones?
El consenso científico general es que el clima terrestre se va a calentar; ésta fue la conclusión del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC ). La cuestión está en saber cómo ello afectará a otros factores ambientales como las precipitaciones pluviales, cuestiones vitales para la alimentación del mundo.

¿Qué es más problemático, el calentamiento en sí o la velocidad con la que sucede?
Éste es un punto muy importante. Cuando miramos al pasado y vemos otros momentos en los que hubo calentamiento global y los comparamos con la actualidad, vemos que fueron procesos muy lentos. Hace 55 millones de años, por ejemplo, hubo un evento de calentamiento global que tardó 10 mil años en consolidarse, algo muy rápido en términos de la escala temporal geológica, pero lo que sucede hoy es mucho más veloz. Quizá ese es el motivo por el cual algunos modelos no están reflejando del todo bien lo que sucede hoy ya que es mucho más rápido que cualquier cosa que haya sucedido en el pasado.

Acotación: Según algunos escépticos como Freeman Dyson, el exceso de atención en el cambio climático desvía la atención mundial sobre temas que son más importantes o urgentes como la lucha contra la pobreza, la cura de enfermedades infecciosas o la educación y salud públicas. Este es el mismo planteamiento que, hace unos años, hizo famoso a un autor danés llamado Bjørn Lomborg que escribió un libro titulado "El ecologista escéptico".

¿Qué opinas sobre las voces escépticas como la de Lomborg?
Las consecuencias climáticas del aumento del CO2 no son uniformes. A pesar de que la mayoría de los lugares se están calentando, puede haber otros que se estén enfriando. Los escépticos se basan en este tipo de cosas y, al no ver la totalidad de las evidencias, no entienden cuán dramático es el calentamiento.
El argumento de Lomborg es interesante. Él no niega el calentamiento global, pero dice que hay cuestiones más importantes desde el punto de vista económico-social. El problema está en que es muy difícil calcular el coste económico que tendrá el impacto del calentamiento global. Creo que Lomborg no tiene visión a largo plazo.

A esta altura, ya parece una actitud temeraria cuestionar la realidad del calentamiento global -ni Dyson ni Lomborg lo hacen-. Pero también es cierto, como reconoce el propio Beerling, que los modelos de cambio climático están más ajustados en relación al pasado que al futuro. Además -y esto parece ser lo único en que coinciden Beerling y Dyson- el debate sobre esta cuestión se entremezcla con las posturas políticas y las consiguientes reacciones emocionales. Por suerte, las investigaciones científicas continúan aunque una inquietud persiste: ¿no estaremos estudiando el fuego mientras se nos quema la casa?

Javier Canteros

Escrito por pere-estupinya

27 Ene 2008 - Enlace

Una de vampiros

Los murciélagos son unos animales excepcionales. Son los únicos mamíferos que vuelan, y lo hacen con unas alas cuyo origen evolutivo es totalmente independiente a las de los pájaros.

También son los únicos mamíferos terrestres con ecolocalización. Delfines y ballenas poseen esta peculiar forma de orientarse, pero de nuevo se trata de un caso de convergencia evolutiva: especies muy alejadas evolutivamente han desarrollado por separado estructuras similares.

La ecolocalización es una de estas capacidades animales que desde una perspectiva humana nos parecen inconcebibles. Los murciélagos emiten sonidos y son capaces de percibir las ondas sonoras cuando rebotan en los objetos que tienen a su alrededor. A veces incluso utilizan la nariz para dirigirlas como si fuera un radar. Con ello consiguen distinguir con gran precisión distancias, tamaños, formas y movimientos de los objetos o animales que les rodean. No son ciegos, pero durante su vida nocturna la vista no es el sentido que prefieran utilizar.

La investigadora de la Estación Biológica de la Selva Ragde Sánchez nos ha deleitado con sus explicaciones sobre estos curiosos animales durante una expedición a medianoche en la que hemos observado, acariciado, oído y fotografiado a varias especies de murciélagos.

Los atrapan con redes muy finas, y no resulta demasiado difícil. Cuando uno se engancha grita pidiendo ayuda. Entonces sus solidarios compañeros acuden a socorrerlo y quedan atrapados en la red.


(aquí podéis oír los sonidos que emitía este murciélago mientras Ragde nos hablaba de su fisiología y comportamiento)

De la multitud de especies que existen, hay tres que se alimentan exclusivamente de sangre. Son los vampiros.
Resulta curioso que Drácula viviera en la región rumana de Transilvania, cuando sólo existen vampiros en el continente americano. Pero más sorprendente todavía resulta la propia biología de estos chupadores de sangre. Una vez localizada su presa, el vampiro busca una zona de la piel rica en vasos sanguíneos, los rasga con sus afilados incisivos, introduce un poderoso anestesiante y una proteína anticoagulante (ambos utilizados con fines farmacéuticos), y va chupando la sangre a medida que sale por la herida. Puede llegar a ingerir su propio peso en sangre. Cuando está harto, regresa a su guarida para digerirla y compartirla con sus compañeros que no han conseguido alimentarse. Éste es uno de los comportamientos que Ragde Sánchez destacó. Según los estudios realizados en La Selva, los vampiros son unos animales mucho más sociales de lo que se creía. Mueren si durante dos noches no comen nada, por esto se ayudan mutuamente. Se ha observado que las hembras regurgitan la sangre para ofrecerla a sus hijos, pero si es necesario, alimentan también a jóvenes con los que no tienen parentesco alguno, un comportamiento poco frecuente en la mayoría de animales.

Es cierto que los vampiros prefieren vacas o caballos, y no suelen atacar a humanos, pero cuando le pregunté a uno de nuestros guías si conocía casos de personas mordidas por vampiros, me contestó un contundente “y tanto! Yo me crié en la selva, a mi padre le mordieron varias veces, y a un compañero mío le transmitieron la rabia”. De todas formas es algo poco frecuente. Por si hay alguien sensible insisto en que sólo hay tres especies de murciélagos vampiros, y viven en el continente americano. Los otros murciélagos que atrapamos y tenéis más arriba sólo comían frutos y algunos insectos.

El último apunte que nos ofrece Ragde quizás es el más relevante. Según sus propios estudios, en la selva de Costa Rica han desaparecido el 30% de murciélagos en los últimos 10 años. Se mantienen las mismas especies, pero con un número de ejemplares mucho menor. Y no es un caso aislado. Steven Whitfield de la Universidad Internacional de Florida también ha observado una disminución del 75% en el número de anfibios en los últimos 35 años. Y 33 especies de aves han visto reducidos sus ejemplares en más del 50%. Los investigadores David y Deborah Clark llevan tres décadas investigando en esta selva, y según ellos, el calentamiento global se encuentra detrás de estas disminuciones. La temperatura nocturna del bosque tropical ha aumentado 0.43ºC en los últimos 10 años, los árboles crecen menos, y el ecosistema se resiente. No se trata de ser alarmantes, pero los inventarios de animales y plantas ponen de manifiesto que la vida en la selva está en retroceso. Según las estimaciones del matrimonio Clark, en caso que continúe este aumento de temperatura y se cumplan los pronósticos de algunos modelos sobre el calentamiento global, las consecuencias para el bosque de La Selva pueden llegar a ser muy graves.

Escrito por pere-estupinya

28 Nov 2007 - Enlace

Las tres etapas del escepticismo sobre el cambio climático

La verdad en ciencia no es democrática (o no debería serlo), pero la inmensa mayoría de expertos sobre cambio climático ya tienen claro que el calentamiento global es un problema tremendamente grave, del que somos responsables directos, y sobretodo, que es el momento de hacer algo serio al respecto. Algunos, molestos por lo que consideran un excesivo catastrofismo cuando se habla de cambio climático, muestran posturas más moderadas en cuanto a escenarios de futuro. Esta actitud, conlleva ciertos riesgos.

John P. Holdren , director del Program on Science, Technology, and Public Policy en la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard nos ofreció una interesante reflexión sobre las diferentes fases de escepticismo por las que en Estados Unidos han ido pasando aquellos –no sólo científicos- que sienten cierta aversión al calentamiento global.

Disculpadme que sea tan sintético como él ha sido en su exposición inicial. Se quedan infinidad de detalles fuera, pero podemos discutirlos en los comentarios si os apetece.

Etapas escépticas sobre el cambio climático

1ª etapa: “los científicos pueden estar equivocados”.
Hace 10 años muchos dudaban que la emisión de CO2 derivada de la actividad humana fuera la causa principal del calentamiento del planeta. Con los datos actuales, la unanimidad científica en este aspecto es prácticamente total.

2ª etapa: “los científicos exageran”
Este escepticismo es más actual. Asume que los científicos tienen razón en cuanto al origen del problema, pero cuestiona que los efectos del calentamiento global sean tan graves como ellos piensan. La controversia no está cerrada, por supuesto. Pero los nuevos estudios van sugiriendo de forma cada vez más clara que la situación es realmente preocupante.

3ª etapa: “ya es demasiado tarde para hacer algo al respecto”
Esta postura -más bien pesimista que escéptica- está cogiendo fuerza según Holdren. Los que la mantienen reconocen que las predicciones científicas son acertadas, pero opinan que llevamos demasiado tiempo maltratando el planeta como para poder solucionarlo en dos días.

Para Holdren, el gran problema de estas actitudes escépticas es que han estado ralentizando enormemente la toma de decisiones políticas. Siembran la duda, o la resignación en el tercer caso, y posponen las medidas drásticas que se deberían empezar a tomar.

De todas formas, el mensaje de John P. Holdren es positivo. Desde una posición a la que pocos tienen acceso, dice percibir un cambio de actitud más que considerable en la clase política, y asegura que los gobiernos por fin están analizando muy en serio esta problemática.
Advierte que afrontar el cambio climático es factible pero caro, muy caro (similar al coste de la guerra en Irak…).

Sintetizando de nuevo, plantea que los políticos deben empezar a decidir entre estos tres modelos de actuaciones:

• mitigación: intentar reducir el calentamiento global
Por ejemplo: un uso más eficiente de la energía, diseñar tecnologías más limpias para la quema de combustibles fósiles, utilizar en la medida de lo posible energías renovables, captación de CO2…

• adaptación: adaptarnos a los efectos del cambio climático
Por ejemplo: construir diques en zonas costeras con altas posibilidades de inundación como New Orleans

• sufrimiento: padecer las consecuencias del cambio global
Por ejemplo: desaparición de algunas especies, sequías, problemas sanitarios, despoblación de zonas costeras… o quien sabe

Sin duda tendremos un poco de cada uno de estos factores, la duda es en qué proporción. En parte está en nuestras manos: cuanta más mitigación, menos adaptación necesitaremos si queremos minimizar el sufrimiento.

A ver que pasa a partir de la semana que viene en Bali...

Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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