Escrito por pere-estupinya
10 Abr 2008 - Enlace
Superdiscapacitados
“Dentro de poco, los atletas discapacitados batirán los records de los deportistas convencionales”.
Hugh Herr lanzó esta contundente sentencia ayer en el Museo del MIT , avalado por ser uno de los principales expertos en prótesis del mundo, e inspirado por su experiencia personal.
Hugh Herr era un joven apasionado por la escalada hasta que un fatídico día de invierno se perdió en las montañas de New Hampshire. Lograron rescatarle con vida, pero la gangrena le costó la amputación de sus dos piernas. Ahora recuerda: “los médicos me dijeron que no volvería a escalar nunca. Se equivocaron”. El siguiente video resume su historia:
Hugh dirigió su vida profesional al diseño de prótesis ortopédicas. La referencia de la escalada estaba en su mente. Ahora es uno de los profesores más prestigiosos del MIT, y como podéis observar a partir del minuto 1:30 del video, ha cumplido con creces su objetivo.
De hecho asegura que con sus nuevas piernas sube paredes que antes le resultaban imposibles. Ataviado con el tobillo electrónico más avanzado que existe (y que él mismo ha diseñado), cuando le preguntan si preferiría tener de nuevo sus piernas orgánicas contesta: “Absolutamente no. Mi tobillo mejorará con el tiempo, al contrario que el vuestro. A los 80 años tendré un tobillo superior al de un chico de 18.”
Algo parecido opinaba la deportista y modelo Aimee Mullins en el congreso “Human 2.0 : nuevas mentes, nuevos cuerpos, nuevas identidades” que se celebró el año pasado aquí en Cambridge. Aimee tiene piernas para correr , para vestir elegante, o para ir casual. Plantaba cara a sus compañeras en las pruebas atléticas de la universidad, ha aparecido en portadas de revistas, películas, espacios de televisión, y durante su intervención hizo la siguiente reflexión: “cuál es mi identidad? Soy discapacitada? Capacitada? Supercapacitada? La gente dice que no tengo piernas, pero en realidad poseo 10 pares”. “Algunas personas me intentan piropear diciendo que no parezco discapacitada. Es gracioso, no me siento discapacitada”
Cuando lo normal no es suficiente
Os aseguro que si vierais a Hugh Herr caminando por la calle sin mostrar sus dos tobillos ortopédicos, no podrías distinguir sus movimientos de los de cualquier otro transeúnte.
Empezó su charla de ayer insistiendo en que la discapacitada es la tecnología, no los humanos. El primer objetivo es beneficiar a personas que han sufrido amputaciones, pero también están construyendo prótesis que mejoren las capacidades motoras de pacientes con embolias y pérdida de movilidad . Resulta obvio que el siguiente paso es aplicar estos avances en personas que no hayan sufrido lesión alguna. Un ejemplo sería el exosqueleto que su equipo ha diseñado y que permite a soldados aligerar cargas pesadas. Aquí es donde aparece el concepto de “Human Augmentation”, la fusión del hombre con la máquina, y la redefinición del concepto de normalidad. Aspectos que pueden sonar futuristas, pero que ganan en credibilidad cuando los oyes en boca de científicos serios del MIT durante una presentación pública como el congreso H2.o, en el que se pudieron oír frases como: “no nos conformamos sólo con devolver la normalidad a un enfermo… ¿Qué es la normalidad? queremos mejorar los cuerpos y cerebros convencionales”, o “los cuerpos y la tecnología se fusionarán para cambiar nuestro concepto de capacidad, y de identidad. La nueva era del human 2.0 ya está aquí”
Del cerebro al músculo
Volviendo a la realidad, nos encontramos todavía más fantasía. El gran reto que se está persiguiendo en este campo es la conexión sensorial. Según Herr todavía tardaremos un poco en conseguir miembros ortopédicos con sensibilidad, pero muy pronto lograrán transmitir información nerviosa desde el extremo de tu pierna orgánica hacia los circuitos de la prótesis. La misma señal eléctrica que tu cerebro envía al pie si quiere que lo gires hacia la derecha, llegaría a los mecanismos del tobillo electrónico para hacer caso a tus pensamientos.
No es ciencia ficción. Asistí a la conferencia con mi compañero John Mangels, que me explicó las investigaciones punteras que un grupo de Cleveland está haciendo sobre el control de movimientos con la mente. John me pasó un artículo suyo publicado en 2006 en el que explicaba el caso de Emma Freeman, paralizada de cuello para abajo tras un disparo durante un robo.
A Emma le implantaron un sensor en el cuello para registrar las señales nerviosas que llegaban de su cerebro. Los científicos pasaron meses pidiéndole que intentara diferentes movimientos del brazo, registrando datos en el ordenador, interpreténdolos, y finalmente ensayando movimientos con un brazo virtual. Pero cuando creyeron tener descifrado el lenguaje eléctrico de los músculos de Emma, le insertaron unas fibras bajo la piel de su brazo paralizado. Por primera vez en 12 años, Emma pudo volver a moverlo a voluntad.
Una visión más futurista es registrar directamente la actividad eléctrica del cerebro, aprender a leerla, y transmitirla a un miembro ortopédico, o una silla de ruedas. Aquí podéis ver un video explicando esta metodología. En monos, con los que se pueden realizar operaciones más invasivas directamente en el cerebro, el movimiento de brazos robóticos a partir de actividad mental lleva ya varios años dando resultados sorprendentes. No os perdais el último video , en el que un mono come frutos con un brazo mecánico que dirige con su pensamiento. Impresionante.
PD: En el campo de la aumentación humana, el tema más controvertido éticamente y que mayor repercusión puede tener en el futuro es la mejora de las capacidades cerebrales. Es tan serio, y conlleva tantos matices, que lo dejamos para un futuro post.

Tras una enorme ventana descubres a Leonardo, el robot emocional más avanzado que existe. Leonardo te mira y escucha. Es capaz de interpretar las expresiones de tu cara, el tono de tu voz, e interactuar contigo. Será socialmente inteligente y representa el porvenir de los
Subes un piso y el director del
prestigiosos del mundo. Allí su director
Pero si hablamos de integrar los planteamientos de la ingeniería con la biología molecular, nos dirigimos de lleno a una de las apuestas más fuertes del MIT para los próximos años. El filantrópico David Koch ha dado100 millones de dólares para construir el futuro
aprovechamiento de la energía solar, en los molinos eólicos, en biocombustibles, … son algunas de las iniciativas que se emprendieron con fuerza cuando en 2006 la presidenta del MIT, Susan Hockfield, estableció la lucha contra el
se proponga, y el grupo de locomoción está obsesionado en conseguir que sus robots se muevan de una forma más natural. Pero si buscamos lo más puntero en devolver el sentido original a la palabra Robot (trabajador), tenemos que ir al Laboratorio de Inteligencia Artificial y Ciencia Computacional (CSAIL). Allí
Abandonas el laboratorio de Brooks y a simple vista distingues al equipo que ha diseñado el “Robocar”, un vehículo autónomo que se desplaza sin conductor ni control remoto. Sus sensores y un sistema de posicionamiento le son suficientes para dirigirse a sí mismo. El Robocar quedó finalista en una competición esponsorizada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, y permite hacer más plausible un futuro en el que algunos coches no requieran conductor.
Rememorando “2001: Odisea en el Espacio” mezclamos la inteligencia artificial con la exploración espacial; un área en que la NASA y los ingenieros del MIT siempre han trabajado de forma estrecha. Existen tres formas de explorar el espacio: Con humanos, con robots, y mediante telescopios. De las tres podemos encontrar proyectos bastante futuristas. Olvidaros de la imagen del astronauta patoso vistiendo un traje espacial enorme y pesado que le dificulta los movimientos; es el pasado. El
El MIT tiene varios proyectos de robots destinados a la exploración de Marte. Uno de los más originales son los
Por último, uno de los proyectos más ambiciosos y que puede tener un impacto mayor en nuestra vida cotidiana es la
transformar nuestra sociedad; no se necesita una perspectiva histórica demasiado remota para entender lo inocentes que seríamos si lo creyéramos.
Las ideas alrededor de la mejora humana artificial no son nuevas en absoluto. Llevamos muchísimo tiempo utilizando herramientas que alteran nuestro cuerpo, cambian nuestra mente, y redefinen nuestra identidad. Por otro lado cineastas y escritores se han encargado de imaginar cómo la tecnología puede hibridarse con nuestro organismo. Quizás lo nuevo es que una institución científica de reconocido prestigio como el MIT haya creado un centro llamado “Center for Human Augmentation”, organice un evento titulado “