Apuntes científicos desde el MIT

Hay 3 artículos con el tag monos en el blog Apuntes científicos desde el MIT. Otros artículos en La Comunidad clasificados con monos

Escrito por pestupinya

15 Dic 2009 - Enlace

“Mirar pechos femeninos no alarga tu vida”, y otros estudios científicos inventados

Esperpéntico el mail que he recibido hoy acerca de un estudio científico publicado en la revista New England Journal of Medicine, según el cual observar pechos femeninos durante 10 minutos al día aumenta la expectativa de vida masculina 5 años. La investigación ha sido realizada en hospitales alemanes y su directora, Karen Weatherby asegura que "esta práctica aumenta el bombeo del corazón, mejora la circulación sanguínea, y equivale a media hora de gimnasio."

No se trata de una investigación poco seria. Ni siquiera ridícula. Se trata simplemente de un estudio inventado. Falso. Y a pesar de ello, está siendo recogido por algunos medios y aireado por muchos blogs.

Si buscas el supuesto estudio en la web del New England Journal of Medicine (una de las revistas más prestigiosas en el ámbito de la Medicina y que nunca publicaría algo tan absurdo), evidentemente no aparece ni rastro del artículo, ni de la inexistente científica Karen Weatherby.

No sería el primer caso de estudio inventado que con el tiempo termina colando como cierto. Uno de los más famosos es el de los monos, los chorros de agua fría, y la escalera que lleva a unos plátanos. Es tan bueno, que merece la pena recordarlo:

“Unos investigadores colocaron 10 monos en una jaula junto a una escalera que permitía acceder a un racimo de plátanos colgados del techo. Inmediatamente uno de los monos intentaba subir por la escalera, pero entonces todos recibían una ducha de agua helada. Lo intentaba un segundo mono, y ocurría lo mismo. Con el tiempo, todos terminaron desistiendo, y si alguno intentaba alcanzar un plátano, el resto le agredía para evitar recibir el chorro de agua fría.

Entonces los investigadores sustituyeron uno de los 10 monos por otro de nuevo. Lo primero que hizo el recién llegado fue intentar subir por la escalera para conseguir los plátanos, pero entonces, los 9 restantes empezaron a pegarle para impedírselo. El pobre, no sabía porqué, pero terminó asumiendo que subir por la escalera estaba prohibido y que si alguien lo intentaba debían darle una paliza. Los investigadores fueron sustituyendo todos los monos uno a uno hasta quedarse con 10 ejemplares que nunca habían recibido una ducha de agua fría, pero linchaban a cualquiera que intentara subir por la escalera. Lo gracioso del caso, es que los investigadores ya hacía tiempo que habían desconectado el mecanismo que enviaba agua a los habitantes de la jaula”.

Textos parecidos a éste han sido repetidos hasta la saciedad, y forman parte incluso de manuales de management. El experimento es un fantástico ejemplo de cómo mantenemos creencias y conductas absurdas sin saber porqué, y ha recibido un sinfín de interpretaciones. Pero si alguien obtiene la fuente original, o el nombre de los científicos que lo realizaron, le invito a una cena estas Navidades en España.

Si conocéis más estudios inventados, os propongo que los compartamos en los comentarios de este post.

Es arriesgado. Espero que no tengáis amnesia de fuente , y semanas después de leer este texto no digáis “pues yo he leído en algún sitio que mirar pechos femeninos alarga la vida”. El mensaje es mucho más cautivador que “pues yo he leído en algún sitio que alguien se inventó un estudio diciendo que mirar pechos…”. Es así como ciertas falsedades suelen ir convirtiéndose en veraces...

Escrito por pere-estupinya

28 Sep 2008 - Enlace

Animales de laboratorio en el metro

El metro está llegando a “Metro Center”, una las estaciones más concurridas de Washington DC. Salgo del vagón y me encuentro de frente con un cartel de la asociación protectora de animales PETA (Gente para el Tratamiento Ético de los Animales) quejándose de los mataderos, las cadenas de fast food, y los laboratorios.

Continúo caminando, y a escasos 20 metros aparece un cartel de otra asociación llamada Centro para la libertad del consumidor en el que leo: “Ratas de laboratorio vs niños enfermos: ¿sabes que PETA está utilizando tu contribución para boicotear la investigación contra el Sida y el cáncer de mama, sólo porque utilizan animales de laboratorio?”. Curioso… No hago mucho caso, pero me giro y en el andén de en frente veo otro anuncio de la misma organización resaltando una frase de Ingrid Newkirk , directora de PETA : “aunque la investigación con animales produzca la cura del Sida, estaremos en contra de ella.”

Reacción inmediata: “esto es pasarse!”. Apoyo incondicional a todo lo que suponga humanizarnos, procurar un trato más ético a los animales, denunciar atrocidades que sin duda se están realizando, y avanzar siempre hacia más derechos en lugar de menos. Pero… ¿incondicional? ¿a todo? Mujer, tampoco nos excedamos. Puede ser loable plantarle cara a la industria peletera, pero pretender vetar de cuajo la experimentación animal en biomedicina es intolerable. Si la directora de una organización realmente promueve algo tan radical, quizás sí pierda un poco de credibilidad…
Lo primero que hago al llegar a casa es comprobar que efectivamente ha dicho esta frase y no está sacada de contexto. Parece que sí la pronunció, junto con otras del mismo estilo. Lo segundo es visitar las webs de PETA y la asociación ConsumerFreedom . La cosa se complica… me da la impresión que el contenido de la segunda es mucho más dudoso, manipulado y extremista que el de la primera.
Algo me dice que la realidad se sitúa en algún punto intermedio entre ambos planteamientos.
¿voy a escribir yo un post sobre un asunto tan complejo sin investigar más a fondo?
Pues sí, así no perdemos la frescura de la anécdota del metro y podemos empezar a intercambiar opiniones sobre los límites éticos de la experimentación animal.

Además, lo que realmente me apetece exponer es una asociación de ideas que he tenido mientras recordaba mi experiencia con ratas durante mis tiempos de aprendiz de científico.

Decapitar ratas a destajo
Recuerdo perfectamente unas prácticas de mi licenciatura de bioquímica en las que nos tocaba sacrificar ratas. Las cogíamos con firmeza, metíamos su cabeza en una guillotina, y la cortábamos de cuajo. Inclinábamos el cuerpo decapitado, recogíamos en un vaso de precipitados la sangre chorreando de su cuello, y nos apresurábamos a extraer el hígado y congelarlo inmediatamente en nitrógeno líquido. Para los experimentos que íbamos a realizar necesitábamos recoger mucha sangre y una muerte rápida que no afectara los niveles de ciertas proteínas y metabolitos.
No me consideréis un desalmado insensible, siento empatía por los animales y abogo por evitar su sufrimiento injustificado, pero confieso que en ese momento no me pareció nada injustificado.
Ahora me doy cuenta que estaba siendo víctima de algo parecido al experimento de Stanley Milgram sobre la obediencia a la autoridad. En este famoso experimento se ve como personas normales participando en un estudio son capaces de infringir dolor a otras simplemente porque el protocolo lo exige. Las imágenes causaron un gran revuelo, porque demostraron que gente normal y corriente se deja llevar por las exigencias del procedimiento y la autoridad del director, y continúa suministrando dolorosas descargas eléctricas a otros voluntarios inocentes a pesar de oír sus reiterados lamentos.
Me atrevo a sugerir que los científicos que investigan con animales de laboratorio también padecen un efecto parecido al revelado en el experimento de Milgram.

Ayer mismo estuve con una investigadora del Instituto Nacional de Cáncer de EEUU. Ella inyecta células tumorales en los ratones, deja que crezcan los tumores, luego suministra fármacos sólo a algunos, y mira si evolucionan diferente respecto los controles. Le pregunté cuantos ratones utilizaba al año. “Yo sólo unos 150”, contestó. “¿Sólo?” “sí, no es mucho. Una compañera mía en estos momentos dispone de unos 800 exclusivamente para sus experimentos. Mi laboratorio se gasta el 15% de su presupuesto en ratones. Mucha gente utiliza más de 1000 cada año”.
"Utiliza…" creedme que dicha investigadora es una persona sensible, le encanta la naturaleza y siente un gran respeto por los animales. Pero de nuevo, no tiene ni el mínimo conflicto interior a la hora de trabajar con ratones. Considera que son imprescindibles como modelos de enfermedades.
¿siempre?

Chasco en la neurociencia
Este artículo publicado el pasado agosto en nature pone el dedo en la llaga: La mayoría de fármacos contra enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis y el alzheimer que han funcionado en ratones, no tienen ni el mínimo efecto en estudios preliminares con humanos. Hay dos tipos de explicaciones, y las ambas son radicales por diferentes motivos. La primera es la más obvia: el modelo no sirve, el cerebro de ratón es demasiado diferente al humano, lo que han estado haciendo miles de científicos no lleva a ningún sitio. Parece preocupante, pero la segunda explicación también se las trae: Muchos experimentos publicados en revistas científicas están mal hechos. A veces las muestras son demasiado pequeñas y no están diseñados con suficiente rigor. La presión por publicar induce a vacíos metodológicos, quizás alguna que otra distorsión de los resultados, y oídos sordos a diferencias básicas entre ratones y humanos respecto las características fisiológicas de la enfermedad. Además, los resultados negativos no se publican.

Uf! Es un tema serio, y también candidato a ser tratado más a fondo en posteriores entradas del blog…, pero no puedo resistirme a retomar el hilo de los carteles del principio del post y terminar con un toque gracioso mostrándoos la foto que tomé el año pasado en la ciudad de Buffalo, durante un viaje con amigos por el norte de Estados Unidos. Cuando en una parada de autobús leí el cartel: “Cuando fumas, también lo hace tu mascota”, hice dar media vuelta al conductor para cerciorarme que efectivamente se trataba de una campaña alertando que los animales de compañía también eran fumadores pasivos. Insólito, pero cierto.

Pere Estupinya

Avatar de Pere Estupinya

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

Amigos

  • saracarolina84
  • angel-ortiz
  • jsebastia
  • Iván Carmona García
  • Emma Laura Rubio Ballesteros
  • Manuel Martínez Alvado
  • emilio-odon
  • gustrada1
  • Lucía Angélica FOLINO
  • Pilar Rodriguez-Castillos
  • susanapdp
  • alb-blog96
  • glhoria
  • ernesto-0022
  • Miguel Medina
  • J R C.
  • Grupo 4º C/4ºB Francisco Gutiérrez, Felipe Arenas, Luismi Gutiérrez, J. Anton
  • veritas
  • sediciones
  • dponcetaylor
  • luis-quevedo

Twitter

    Suscríbete

    Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

    Buscar

    Fans

    • liza
    • yo-lucky
    • aprendiz