Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pere-estupinya

08 Ago 2008 - Enlace

Obama - Ciencia - McCain

Sería ingenuo pensar que los programas en política científica de los candidatos a la presidencia de EEUU lograrán influir de manera sustancial en la intención de voto de los ciudadanos norteamericanos, pero a nosotros sí nos interesa conocer sus planes en materias energéticas, de salud pública, de bioética, de exploración espacial, de educación científica, o cuáles son las prioridades en investigación de aquellos que compiten por liderar la primera potencia económica y científica del mundo.
Conscientes de la trascendencia cada vez mayor que las decisiones políticas en materia de ciencia y tecnología supondrán para el desarrollo futuro de nuestra sociedad, a partir de hoy en este blog prestaremos atención a las posiciones que Obama y McCain mantengan sobre asuntos relacionados con CyT.

Sin ir más lejos, el pasado martes Obama rectificó su posición acerca de la exploración espacial con humanos. Obama se mostraba contrario a los planes aprobados por la administración Bush de enviar humanos a la Luna y a Marte, y había declarado que retiraría recursos económicos de este programa para invertirlos en educación. Pero durante un discurso en Florida dijo textualmente “desarrollaremos un plan para explorar el sistema solar que implique humanos y robots (…) América liderará al mundo en la exploración de la luna, Marte, y más allá”.
Estas palabras pueden significar un paso atrás en la posible reestructuración de la NASA que comentamos en este post antiguo . De todas formas, Obama también dejó caer que “debemos explotar el ingenio de la NASA para construir los aviones del futuro, y estudiar a nuestro propio planeta para poder combatir el cambio climático global”.

Primera aproximación
Tanto Obama como McCain apuestan por la ciencia, y sin duda mejorarán la tan criticada gestión en materia científica de George W Bush.
Ambos se muestran a favor de la investigación pública con células madre embrionarias, aunque McCain matiza que se deben utilizar sólo embriones sobrantes que serían destruidos igualmente, y prohibirá generar nuevos destinados exclusivamente a la investigación.
Los dos prometen aumentar la financiación del NIH en investigación médica, y extender el programa de visados H-1B que permitirá contratar a trabajadores extranjeros altamente cualificados.
El calentamiento global también es una prioridad para ambos, y han establecido objetivos para reducir significativamente la emisión de gases de efecto invernadero de aquí al 2050 (Obama promete rebajar el 80% de los niveles de 1990, y McCain el 60%).
Obama se desmarca en la educación científica. Destinará 18mil millones de dólares a mejorar el sistema de educación pública, prestando especial atención a las enseñanzas de ciencias, ingeniería y matemáticas. Lo considera una de las claves para la innovación, competitividad y futuro de Estados Unidos.
Profundizaremos en estos y otros temas en próximos posts a medida que vayan apareciendo declaraciones. Esta semana el debate se ha dirigido hacia el futuro de la energía .

El reto energético
La polémica más reciente y que mayor revuelo está causando son las perforaciones submarinas para obtener petróleo.
Hay una moratoria en vigor que prohíbe por motivos medioambientales las instalaciones petrolíferas en diversos espacios naturales, incluidas fondos oceánicos y zonas costeras como el golfo de Méjico. McCain mantiene la oposición a perforar en ciertas áreas naturales (por ejemplo las reservas salvajes del Ártico), pero propone levantar la moratoria para reducir la dependencia de petróleo extranjero que tiene US, y frenar la subida de precios de la gasolina. Obama se ha opuesto contundentemente desde el principio a tal medida, pero esta semana ha aceptado que bajo ciertas condiciones, podría contemplar abrir nuevas perforaciones submarinas.
Este asunto ha sido el más candente durante las últimas semanas, pero a priori no es el más relevante.
En tema energéticos, la apuesta de Obama es clara: destinar 150 mil millones de dólares en los próximos 10 años a la investigación en biocombustibles y energías renovables. Con ello generará 5 millones de nuevos empleos y una nueva industria energética. Se compromete a que antes de finalizar su primer mandato, el 10% de la energía consumida por US provenga de fuentes renovables. Insiste también en la necesidad de reducir el consumo eléctrico, y plantea como objetivo el 15% a finales de la próxima década.
McCain ha prometido 2mil millones anuales durante 15 años al desarrollo de las tecnologías de carbón limpias. También propone construir 45 nuevas centrales nucleares de aquí al 2030, y planear el objetivo final de 100. Obama no se muestra en contra de la energía nuclear, pero no la considera una prioridad.
McCain ha propuesto un premio de 300 millones de dólares a quien descubra una batería que permita hacer viable comercialmente los vehículos eléctricos. Este plan ha sido acogido con sarcasmo debido a que este incentivo es “poco” comparado con la cantidad de dinero que ganará quien consiga desarrollar este tipo de motor. Obama dice que se debe fomentar la investigación pública y no la privada en este tipo de avances.
Mc Cain ataca a Obama diciendo que “es fácil decir no a todo”, y llamándole “el Dr. No de la energía” por sus negativas a la nuclear, la extracción de petróleo submarino, el premio a la batería eléctrica del coche… Obama contraataca diciendo que las propuestas de McCain son “trucos baratos” que sólo conseguirán mantener nuestra adicción al petróleo 4 años más, y que no lograrán liderar América hacia una nueva generación de energías renovables.

Continuará...

Escrito por pere-estupinya

05 Jul 2008 - Enlace

Cotilleos científicos en la NASA

Recuerdo la entrada “Exploración espacial con humanos, ¿para qué? ” como uno de los primeros grandes debates en los que vuestras aportaciones enriquecieron sobremanera el texto del post.
En esos momentos empezaba a dudar acerca de la urgencia de colonizar el espacio, y sobretodo de la necesidad de enviar una nave tripulada a Marte.
He estado siguiendo el asunto y asistido a varios eventos. El último, el pasado jueves 26 de junio en la sede de la National Academy of Sciences (NAS) en Washington DC. Allí, el Consejo de Estudios Espaciales organizaba un simposio titulado “Forjando el futuro de la ciencia espacial: los próximos 50 años”. Se habló más de política y presupuestos que de ciencia. No es de extrañar, la frase inicial en la presentación de Lennar Fisk, director saliente de la SSB fue: “actualmente, la única certeza en la NASA es la incertidumbre”.
Se refería a la controversia interna que existe en la NASA sobre el camino que debe seguir esta institución. La NASA tiene un presupuesto de 17 mil millones de dólares para el 2008. Este dinero se distribuye en diversos paquetes. Los dos mayores son exploración y ciencia. El problema para algunos es que la decisión tomada en 2004 de enviar humanos primero a la luna para entrenarse, y luego a Marte, repercute negativamente en los recursos destinados a la investigación científica (astrofísica, ciencias planetarias, astrobiología…).
La situación es compleja. Hay versiones oficiales e infinidad de conversaciones de pasillo. En el fondo se trata de una decisión política, y como en política el chismorreo y la subjetividad están permitidas, hagamos lo propio… Lanzo una primera pregunta siendo consciente de lo limitada que es nuestra información: “Si enviar una misión tripulada a Marte estuviera en vuestras manos, ¿lo haríais?” Yo esta vez me mojo, y digo que no.
De todas formas, este no es el caso. La decisión ya está tomada desde el 2004 y hay un presupuesto aprobado. Si formaras parte de una organización como la NASA y se tomara una decisión de tal envergadura, podrías no estar de acuerdo, pero te tocaría acatarla. Y si no te gusta como marchan las cosas, dimites como hizo el pasado marzo Alan Stern, ex-jefe de la división científica de la NASA.
Lo que pasa… es que no son sólo cuatro los que se quejan. Hay muchísima gente de peso considerando que el programa para viajar a Marte fue un error, y es preferible dar marcha atrás cuanto antes. Por tanto, consciente de nuestra tremenda desinformación pero también del derecho que tenemos a opinar sobre dónde va el dinero público (imaginemos que fuera el nuestro), la segunda pregunta que propongo es: A estas aluras, ¿replantearíais la misión? Yo... creo que sí. Y además, basado sólo en cotilleos y percepciones subliminales en los tonos de voz de algunas declaraciones oficiales, me atrevo a pronosticar que el próximo presidente de US dirá: “tranquilos que a Marte iremos, pero tardaremos un poco más de lo planeado. De momento lo paramos”.
Repito: estamos haciendo cotilleo científico. Pero si no nos lo tomamos muy en serio, no me parece tan pernicioso. Así que continuemos entonces…
La NASA no nació como una organización científica. Su principal objetivo era la exploración del espacio. Y algunos opinan que si eliminamos el “sueño” de poner un humano en Marte, perdería gran parte de su razón de existir. El conocimiento científico del Universo no es suficiente; se necesita un gran proyecto hacia el que dirigirse. Además, argumentan que la exploración con robots todavía tiene trabas.
En una de las sesiones una científica planetaria dijo: “Un geólogo en Marte sería muchísimo más versátil que un robot”. De inmediato alguien del público respondió: “esto no va a suceder. ¿Tu sabes cuanto cuesta enviar un geólogo a Marte de forma segura, y traerlo de vuelta?”
Los partidarios del giro hacia la ciencia dicen que en los últimos años, lo que está llenando portadas de periódicos y entusiasmando al público son los descubrimientos hechos con la parte del presupuesto destinada a la ciencia. Piden más recursos, pero entienden que invertir todavía más dinero público en supernovas, quasares, agujeros negros… no complazca a los políticos preocupados por la prosperidad económica de EEUU. Es lógico. Su propuesta es que la NASA amplíe horizontes científicos. La NASA podría utilizar su sólida estructura y el indudable talento de sus científicos para enfatizar las investigaciones en cambio climático, nuevas energías, aeronáutica civil y comercial… incluso en tecnología militar. Este es el verdadero "cambio de rumbo" por el que muchos apuestan.
En todo caso, nadie habla de olvidarnos de los astronautas, claro que no. Hay grandes expectativas con la Estación Espacial Internacional , y sólo hace falta leer los comentarios del post del pasado diciembre para entender porqué sí es necesario mantener humanos por el espacio. Pero quizás misiones faraónicas como el viaje a Marte, por eso de que está en nuestros genes y que colonizar el espacio es el destino final de la humanidad... puede esperar un poco. I don’t know… estoy seguro que vuestras reflexiones volverán a ampliar y enriquecer este texto chismoso pero bienintencionado que se deja demasiados aspectos por comentar.

Escrito por pere-estupinya

28 Mar 2008 - Enlace

Divisando el futuro desde el MIT

Si pretendes descubrir algunos de los proyectos tecnológicos más futuristas del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT ), el primer lugar que querrás visitar es el Media Lab , un centro que mezcla ingenieros, científicos, artistas y empresarios con la inequívoca misión de “inventar el futuro”.
Pasear por su interior es un estímulo constante, y escoger entre sus más de 300 proyectos, imposible.
Tras una enorme ventana descubres a Leonardo, el robot emocional más avanzado que existe. Leonardo te mira y escucha. Es capaz de interpretar las expresiones de tu cara, el tono de tu voz, e interactuar contigo. Será socialmente inteligente y representa el porvenir de los robots personales .
Pasas a la sala contigua y te presentan al grupo que explora interfaces más efectivas que el teclado para comunicarte con el ordenador; observas a un investigador que pretende dirigir un sonido para que se oiga sólo en un lugar concreto, y visitas al equipo que diseña nuevos instrumentos musicales y prepara un revolucionario concepto de escenificación musical llamado ópera del futuro , que estrenarán en Montecarlo en 2009.
Subes un piso y el director del Human Speechome Project te explica que está registrando 400.000 horas de audio y video de su propio hijo para identificar los momentos claves del desarrollo y aprendizaje del lenguaje. A su lado, el grupo de Alex Pentland te muestra sensores personales que miden detalles de tus movimientos, expresiones faciales, tono de voz, lenguaje no verbal, y dinámica de las conversaciones para extraer información sobre el comportamiento humano y las interacciones sociales.
De vuelta a la primera planta te encuentras el laboratorio del experto en prótesis Hugh Herr, que ya ha diseñado el tobillo electrónico más avanzado que existe, ahora está trabajando en una rodilla, y asegura que las prótesis inteligentes llegarán a superar holgadamente las características originales de los miembros amputados.

Sales del MediaLab aturdido, y te das cuenta que todavía te falta recorrer todo el MIT y enfrentarte a sus proyectos de mayor envergadura. Caminas escasos 150 metros, subes a la quinta planta del Edificio 68, y entras en uno de los laboratorios de biología sintética más prestigiosos del mundo. Allí su director Drew Endy te dice “como ingeniero, me apasiona construir cosas, y no encuentro un reto más apasionante que programar ADN y fabricar organismos vivos para que se comporten de la manera que hayamos previsto”. La biología sintética representa un nuevo paso en la ingeniería genética, va más allá de modificar o combinar elementos que ya existen dentro de la célula. Se trata de diseñar desde cero nuevas estructuras y moléculas con las funciones que queramos; y estandarizarlas para poder crear a gran escala formas de vida absolutamente noveles.

Pero si hablamos de integrar los planteamientos de la ingeniería con la biología molecular, nos dirigimos de lleno a una de las apuestas más fuertes del MIT para los próximos años. El filantrópico David Koch ha dado100 millones de dólares para construir el futuro Koch Institute para la Investigación Integral del Cáncer . Allí, investigadores como el premio Nobel Phillip Sharp formaran equipos mixtos con ingenieros como Robert Langer, cuya mente sólo se dirige a solucionar problemas. Langer posee más de 600 patentes y es uno de los pioneros en la creación de nanopartículas que viajarán por el torrente sanguíneo, identificarán las células tumorales, y liberarán fármacos específicos sobre ellas.

Baterías más eficientes, captación de carbono, mejoras en la fisión nuclear, en el aprovechamiento de la energía solar, en los molinos eólicos, en biocombustibles, … son algunas de las iniciativas que se emprendieron con fuerza cuando en 2006 la presidenta del MIT, Susan Hockfield, estableció la lucha contra el problema energético como una de sus principales responsabilidades.
Pero si hablamos de fuentes de energía futuristas, sin duda una de las grandes esperanzas es la fusión nuclear; forzar la unión entre átomos de hidrógeno para formar helio y liberar una enorme cantidad de energía. En el Plasma Science and Fusion Center te muestran su principal herramienta de investigación, el reactor Alcator C-Mod. Pero en seguida te conducen al LDX , un reactor inspirado en la magnetosfera de Júpiter y en cuyo interior levitará un anillo superconductor de media tonelada. Con él pondrán a prueba una estrategia absolutamente novedosa para confinar átomos y acercarse a la fusión nuclear.

Si hay un área en la que el MIT ha sido siempre uno de los líderes destacados, ésta es la robótica. Te encuentras robots esparcidos por todo el campus. En el departamento de astronáutica los hay que vuelan de forma independiente, el robosnail del departamento de ingeniería mecánica imita a un caracol y sube por las paredes llegando a cualquier rincón que se proponga, y el grupo de locomoción está obsesionado en conseguir que sus robots se muevan de una forma más natural. Pero si buscamos lo más puntero en devolver el sentido original a la palabra Robot (trabajador), tenemos que ir al Laboratorio de Inteligencia Artificial y Ciencia Computacional (CSAIL). Allí Rodney Brooks lo tiene claro: “mi misión actual es hacer robots útiles, que ayuden a las personas en sus trabajos. No que los sustituyan, sino que los hagan más fáciles, como ha pasado con los ordenadores”. A continuación nos presenta con orgullo a “Obrero”, un robot humanoide con manos flexibles y sensores táctiles deformables inspirados en la piel humana. La exquisita sensibilidad de Obrero le permite percibir las propiedades del objeto que está cogiendo y actuar en consecuencia. Distingue perfectamente un huevo de un tornillo, y puede coger tanto una pieza metálica pesada de forma tenaz, como un papel enrollado sin aplastarlo.
Abandonas el laboratorio de Brooks y a simple vista distingues al equipo que ha diseñado el “Robocar”, un vehículo autónomo que se desplaza sin conductor ni control remoto. Sus sensores y un sistema de posicionamiento le son suficientes para dirigirse a sí mismo. El Robocar quedó finalista en una competición esponsorizada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, y permite hacer más plausible un futuro en el que algunos coches no requieran conductor.

En el mismo edificio se realizan decenas de proyectos en Inteligencia Artificial. Es ilusorio predecir cuál fructificará en el futuro, pero quizás donde más esfuerzos se están dedicando es al reconocimiento de imágenes por ordenador y a la fotografía computacional .
Ante una foto con serpientes, árboles, pájaros, rocas, caballos, vehículos y casas, para nosotros es fácil distinguir qué es un animal, y qué no lo es. Para un programa informático es mucho más difícil… de momento. Inspirados en el funcionamiento del cerebro se están construyendo modelos informáticos de visión computacional que podrán extraer información muy precisa de las imágenes. Pronto, cuando teclees la palabra “coche” en Google images, la búsqueda no se realizará por los tags de la foto que alguien haya introducido, sino por su contenido gráfico.

Rememorando “2001: Odisea en el Espacio” mezclamos la inteligencia artificial con la exploración espacial; un área en que la NASA y los ingenieros del MIT siempre han trabajado de forma estrecha. Existen tres formas de explorar el espacio: Con humanos, con robots, y mediante telescopios. De las tres podemos encontrar proyectos bastante futuristas. Olvidaros de la imagen del astronauta patoso vistiendo un traje espacial enorme y pesado que le dificulta los movimientos; es el pasado. El traje del futuro estaba colgado en el despacho de su diseñadora, Dava Newman, en el departamento de Astronáutica e Ingeniería de Sistemas. Este traje cuenta con un novedoso sistema que utiliza contrapresión mecánica en lugar de aire presurizado, y que mejorará no sólo la movilidad de los astronautas, sino también su seguridad.
El MIT tiene varios proyectos de robots destinados a la exploración de Marte. Uno de los más originales son los microbots , pequeñas esferas equipadas con sensores y sistemas de comunicación que se esparcirían en gran número por la superficie de Marte. Esta estrategia permitirían recoger datos de un área mucho mayor y diversa que con los vehículos convencionales.
La construcción de telescopios nunca ha sido una de las áreas en las que el MIT ocupase un lugar destacado, pero sin embargo la NASA les está financiando el desarrollo de un proyecto para construir telescopios en la cara oculta de la luna . Allí, sin ninguna atmósfera que enturbie, serían capaces de recibir señales de la época oscura del universo, cuando se empezaron a formar las primeras estrellas y galaxias.

De lo inmenso a lo diminuto. La nanotecnología ya no tiene dueño. Se ha esparcido por los laboratorios de biología, de ciencia de materiales, de medicina, de ingeniería… pero quizás quien más expectante la ha recibido es el “Institute for Soldier Nanotechnologies”, un centro que recibe una abrumadora cantidad de dinero por parte del Ejército de Estados Unidos con el objetivo de proteger mejor a sus soldados. El soldado del futuro llevará sensores de gases tóxicos, protectores ligeros a base de nanotubos de carbono que dejarán obsoleto al kevlar, botas que le permitirán saltar y correr más rápido, implantes biónicos, y toda una serie de artilugios encaminados a reducir los riesgos durante las misiones, mejorar la intervención en caso de heridas, e incrementar las capacidades humanas.
Por último, uno de los proyectos más ambiciosos y que puede tener un impacto mayor en nuestra vida cotidiana es la electricidad sin cables. Los ingenieros del MIT ya han conseguido encender a distancia una bombilla de 60 vatios con un dispositivo situado a 2 metros de distancia. Marin Soljacic asegura que gracias a esta metodología basada en el acoplamiento por resonancia magnética “en un futuro cercano podríamos no necesitar cables para recargar nuestros teléfonos móviles, PDA’s, ordenadores, y una larga lista de equipos electrónicos”.

Es un sacrilegio no citar la ciencia básica puntera que el MIT está haciendo en neurociencia, en biología molecular o en el estudio del clima, ni hablar de su prestigiosa facultad de economía, ni de urbanismo, ni del departamento de ciencia, tecnología y sociedad más antiguo del mundo. Resulta imposible prever cuáles de sus proyectos pueden llegar a transformar nuestra sociedad; no se necesita una perspectiva histórica demasiado remota para entender lo inocentes que seríamos si lo creyéramos.

Algunas de las investigaciones del MIT se estancarán, y en muchísimos casos otros centros les pasarán por delante. Pero paseando como explorador científico por sus interioridades respiras futuro, y no te queda ninguna duda que en lugares como éste es donde se inventa parte del mundo en el que viviremos.

Publiqué este artículo ayer jueves 27 en la versión impresa de Ciberpaís, dentro de su especial 10º Aniversario. También se recoge en la web , pero sin fotos ni links. Por eso me permito reproducir el texto añadiendo dichos elementos, e invitaros a comentar o pedir más detalles de las investigaciones que aquí he tratado tan, tan de refilón.

Escrito por pere-estupinya

06 Dic 2007 - Enlace

Exploración espacial con humanos ¿Para qué?

Hoy he asistido al cuarto acto sobre exploración espacial desde el pasado septiembre, dispuesto a resolver la duda que me generaron los tres anteriores: ¿Vale la pena enviar humanos a explorar el espacio si es mucho más barato, efectivo y seguro hacerlo con robots?

El primer evento al que acudí fue la presentación de la película-documental “In the Shadow of the Moon” , en la que con imágenes inéditas de la NASA y entrevistas a científicos, ingenieros, astronautas y políticos, se reconstruye la carrera espacial de los años 60 y la llegada del Apolo 11 a la luna. En el debate posterior participaron el director de la película, ingenieros del MIT relacionados con la construcción de las naves Apolo, el subdirector de la NASA en ese momento, y dos antiguos astronautas. Todos estaban emocionados al recordar el gran hito que supuso el alunizaje de 1969, y se mostraban entusiasmados con el programa espacial de la administración Bush que prevé volver a la luna en el 2020, como preparación para una futura exploración humana de Marte.

El segundo acto fue un seminario que recibimos los Knight Fellows con David Mindell, el director del departamento de “Ciencia, Tecnología y Sociedad” del MIT, y quien en primavera del 2008 publicará el libro “Digital Apollo: Human and Machine in Six Lunar Landings”. David Mindell es historiador e ingeniero, y lleva tiempo investigando sobre la relación hombre-máquina con especial interés en la exploración del espacio. Durante el seminario quedó claro que la presencia humana dentro de la nave no es imprescindible para viajar a la luna o Marte, y que no aporta un valor relevante desde el punto de vista científico. Además, encarece enormemente las misiones. Sobretodo por las medidas extra de seguridad que conlleva y porque por fuerza deben devolver a los astronautas a la Tierra.

El tercer acto fue la charla “50 años en el espacio: Reflexiones” realizada por John Logsdon , director del Instituto de Política Espacial de la George Washington University y miembro del consejo asesor de la NASA. John Logsdon lleva 40 años trabajando en asuntos de política espacial, y es un defensor absoluto de las misiones tripuladas al espacio con fines de exploración. Afirmó sin complejos que para él lo más importante no eran las aplicaciones prácticas derivadas de la investigación espacial, sino la experiencia que representa para toda la humanidad, y reconoció que durante 3 décadas la NASA no tuvo una visión clara sobre hacia donde guiar sus inversiones. En el informe que en 2003 su consejo presentó al gobierno de Estados Unidos se leía la siguiente frase: “Todos los miembros del consejo estamos de acuerdo en que los futuros esfuerzos de América en el espacio deben incluir la presencia humana en la órbita terrestre, y más allá posteriormente”. En enero del 2004 el presidente Bush anunció su nuevo programa espacial y como parte de su discurso dijo: “Es el momento para que América realice los siguientes pasos. Hoy anuncio un nuevo plan para explorar y extender la presencia humana por el sistema solar”.

En la charla también estaba mi compañero John Mangels, un excelente periodista científico con más de 20 años de experiencia y que lo ha cubierto todo sobre exploración espacial. Le dije algo parecido a: “John, tengo dudas, después de esta charla y la de Mindell, nadie ha dado motivos científicos de peso para enviar humanos al espacio. Sólo se habla de nuestro afán por explorar nuevos mundos, que por otra parte se puede hacer con robots. No tengo claro que esté justificado si representa un incremento de coste tan elevado”. Me contestó “bien… tienes razón, este es el punto importante…, pero en mi opinión es un reto que debemos afrontar. Tu no habías nacido en el 69. Fue impresionante, uno de los momentos más fabulosos del siglo XX. Todo el mundo siguió con pasión la llegada del hombre a la luna. No debemos renunciar a los viajes tripulados, la gente no siente lo mismo si quien pisa Marte es un robot en lugar de un humano. Odio a Bush, pero debo reconocer que es esto ha sido valiente y ha desatascado una situación compleja para la NASA”.


Cada lunes asisto a la clase de “Ciencia, Tecnología y Sociedad” de David Mindell. Al terminar la de la semana siguiente le pregunté “David, si tu fueras el único responsable de definir el programa espacial de la NASA, teniendo en cuenta los costes, la repercusión científica, social.. no te digo dentro de 50 o 100 años, sino ahora… enviarías humanos a la luna otra vez?” David Mindell inspiró, y dijo: “No”.

He conversado de este tema con más gente. No compro las críticas a la exploración del espacio en base a los problemas más graves que existen aquí en la Tierra. Como dirían en US, esto es comparar “apples and oranges”. No hace falta ahora recordar los enormes beneficios que ha supuesto la investigación espacial, pero cuando alguien defendió las misiones tripuladas por el sistema solar diciendo que tarde o temprano la especie humana deberá abandonar este planeta, tampoco me convenció en absoluto. El pasado septiembre en un artículo de la revista “The Economist”, mucho más agresivo que este post, se podía leer: “una escandalosa cantidad de dinero se ha malgastado con la presunción de que viajar por el cosmos es el futuro de la humanidad”

Después del denso seminario sobre política espacial de hoy, tampoco he resuelto mis dudas. La decisión de pisar de nuevo la luna en el 2020 está tomada, y depende de lo que allí pase, se irá a Marte o no. Su justificación es básicamente emotiva y responde a nuestra naturaleza exploradora. Pero es suficiente?

Lo que sí tengo claro es que el debate sobre estos temas es importante. John Mangels intuye que la mayoría de americanos aprueba que con dinero público se financie la conquista del espacio. Algo me dice que en esto los europeos son diferentes.

Escrito por pere-estupinya

26 Nov 2007 - Enlace

El "Stoop syndrome"

En 1817 el escritor francés Stendhal viajó a Florencia, y absolutamente abrumado por el esplendor artístico de la ciudad, empezó a sentir mareos, desconcierto e incluso desvanecimientos. Años más tarde se describió médicamente el Síndrome de Stendhal como una alteración psicosomática producida tras el contacto directo con una inasimilable cantidad de belleza artística.

Desconozco si se ha descrito algún síndrome parecido relacionado con otras áreas de conocimiento además de la expresión artística. Pero disculpad mi osadía, y permitidme que de forma totalmente desenfadada y sin pretensión alguna, defina el “Stoop syndrome” como un estado de cierto empacho mental, alienación y bloqueo fisiológico que se produce tras intentar asimilar una enorme cantidad de nuevo conocimiento científico.

No debemos confundirlo con el cansancio mental tras un día agotador. El “Stoop syndrome" (o “Síndrome de Stoop”) es más bien un momento de desconexión con la realidad en el que se mezclan de forma caótica frases, conceptos, imágenes, ideas y datos recién aprendidos, que consiguen desbordar tu mente de forma similar a lo que le sucedió a Stendhal.

Puedes imaginarte a ti mismo dentro de un quark danzando con una supercuerda, reconstruyendo el viaje de una molécula de oxígeno por el interior de tu cuerpo, conversando con un parásito hermafrodita sobre su ciclo de vida, analizando si tu propio comportamiento tiene sentido según las leyes de la selección natural, y preguntándote si alguna neurona de tu cerebro sabe que tú existes. Y luego sucumbir.

Beca en el MIT
En contexto: soy una especie de science nerd, una persona por lo demás normal, pero que lleva varios años leyendo, escribiendo, conversando y disfrutando del apasionante mundo de la ciencia. Además, en estos momentos tengo la fortuna de encontrarme en el prestigioso Massachussets Institute of Technology disfrutando durante 9 meses de un programa para periodistas científicos llamado 'Knight Science Journalism Fellowship at MIT ', cuyo objetivo es introducir en nuestras mentes tanto conocimiento científico como quepa. Y claro, para alguien que se embriaga con los nuevos conceptos, reflexiones e ideas que emergen del estudio científico del mundo que nos rodea, el riesgo de padecer el “Stoop Syndrome” es elevado.

La primera ocasión en que noté los síntomas del "Stoop syndrome"fue tras dos días intensos en los que: recibí un seminario en Harvard sobre la naturaleza de la materia y energía oscura del Universo, otro en el MIT sobre las bases neurológicas de la memoria y el aprendizaje, asistí a la presentación seguida de debate con ingenieros del MIT y la NASA del documental “In the shadow of the Moon”, tuve una profunda conversación sobre antropología a partir de la lectura del libro “Guns Germs and Steel” de Jared Diamond, asistí a una sesión fabulosa en la que Eric Lander repasó magistralmente la evolución de la genética en los últimos 50 años, una clase sobre la formación de la Tierra en la que tuve en mis manos uno de los meteoritos más antiguos caídos en el planeta, y otra sobre la composición atmosférica y el cambio climático.

Tras el último evento, una conferencia de Daniel Goleman sobre inteligencia social y neuronas espejo, decidí “desconectar” tomando una cerveza con algunos de los asistentes a la charla. Pero tras 10 minutos escuchando atentamente las explicaciones sobre biología celular y creación de vasos sanguíneos alrededor de tumores que una post-doc italiana del laboratorio de Judah Folkman me ofrecía, se ve que mi mirada empezó a perderse, y cuando la investigadora me preguntó en qué estaba pensando, contesté “en meteoritos, neuronas, glaciaciones, ADN, y en porqué el Universo se expande de forma acelerada”.

No fue grave, y terminé la noche felizmente abrumado, pero tengo miedo de que los ataques se repitan de forma cada vez más frecuente. Días después empecé a sufrir otra crisis tras intentar hacer balance de las charlas y visitas a laboratorios que nos ofrecieron durante la intensa visita de 3 días a la Institución Oceanográfica y Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole . En futuras entradas os hablaré de arqueas y otros microorganismos en fondos oceánicos, de las inesperadas aplicaciones de ciertas especies marinas como el prehistórico cangrejo herradura, del estudio de los sedimentos oceánicos y polares para el estudio del clima, y del camuflaje de los pulpos.

Espero que os interese, podamos intercambiar ideas, y de paso me sirva como terapia frente al “Stoop syndrome".

Pere Estupinyà

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Este blog es un volcado de reflexiones, curiosidades y enseñanzas científicas que recibo durante mis seminarios, conferencias, visitas a laboratorios y conversaciones con científicos del MIT (Massachussets Institute of Technology) y Harvard en Cambridge, EE UU donde disfruto de una Beca para periodistas científicos. Soy químico y bioquímico y llevo varios años aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.

Pere Estupinyà

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