Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

31 Ago 2009 - Enlace

La ciencia en 1982

Jueves 27 de Agosto, 23h 30 min. Restaurante Marvin’s (14th – Ust.; Washington DC). Carlos (Economista, Banco Mundial): “La semana pasada compré un libro usado sobre las fronteras de la ciencia editado por el National Geographic en el 1982. Interesantísimo!”

Pere: “¿Qué es lo que más te sorprendió?”

Carlos: “No se, me pareció como si no hubiéramos avanzado tanto…”

Pere: “¿Ah si? Curioso… ¿me lo podrías prestar?”

Carlos: “Claro! Cuando quieras”


Le llamé el sábado, me pasó el libro, y encima permití que volviera a pagar él la cerveza…

Buen ejercicio leer el librito. Creo haber pasado por tres fases diferentes:

En una primera ojeada todo indica que Carlos tenía razón. Cuando lees que la fusión nuclear puede ser la energía del futuro, o que estamos investigando en entender el Big Bang, en curar definitivamente el cáncer y el Alzheimer, en averiguar cómo emerge la conciencia humana, o saber cuál fue el origen de la vida, encontrar una teoría unificada para la física, o discernir cuánto de genético y de ambiental hay en nuestro comportamiento, te das cuenta que lo que en 1982 eran grandes fronteras de la ciencia, continúan siéndolo.

Luego piensas: “un momento…” y empiezas a darte cuenta que en el libro ni se mencionan palabras como energía oscura, calentamiento global, células madre, HIV, fMRI, epigenética, nanotecnología, o Internet.

La tercera fase es la más suculenta, ya que empiezas a leer detenidamente el texto y vas encontrando sorpresas a la hora de comparar lo que se conocía entonces, y lo que sabemos ahora. He aquí algunas de ellas.

Ya avanzo que éste no es un recuento exhaustivo, y queda abierto a que aprovechemos la flexibilidad del blog para ampliarlo en los comentarios o siguientes posts.

El destino del Universo

Confieso que me chocó ver una foto de Stephen Hawkins explicando los enigmas de los agujeros negros. Que no me crucifiquen los cosmólogos, pero todavía les llaman singularidad porque siguen sin entender qué ocurre en su interior.

Sin embargo, en ese momento se desconocía por completo que una misteriosa energía oscura hacía que el Universo se expandiera de manera acelerada. La duda era si la densidad de materia del Universo sería suficiente como para que la gravedad frenara su expansión y empezara a contraerse hacia un “big crunch ”.

No hemos terminado de cerrar una frontera, pero hemos abierto otra.

No sé cuantas veces habrá aparecido en los medios la noticia del descubrimiento de agua en Marte, pero en 1982 ya se sabía que ”en los polos de Marte hay hielo, y al mirar su superficie vemos rastros de erosión debido a agua líquida. Esta evidencia sugiere que Marte podría haber albergado vida en el pasado”. Estas frases me suena haberlas oído hace poco…

En contrapartida pensé “ok, pero por ejemplo, la Cassini-Huygens descubrió hace muy poco que en el satélite Titán había metano líquido, nubes de metano, lluvias… “ justo a las pocas líneas leí que resultaría muy interesante investigar el origen del metano de la atmósfera de Titán….

A principios de los 80 ya estaba publicado el modelo estándar y se conocían los diferentes tipos de quarks, leptones, centenares de partículas subatómicas, y las 4 fuerzas fundamentales que regían sus interacciones. Pero la gravedad todavía no encajaba en ese modelo estándar; la teoría era incompleta porque no conseguía ligar del todo la relatividad general con la mecánica cuántica. Muchas supercuerdas, pero continuamos encallados en el mismo punto.

En ese momento ya habían aceleradores de partículas, y el autor del texto defendía que 110 millones de dólares no era un precio caro para construir uno de nuevo que les permitiera entender “la estructura última de la materia”. Creo que el presupuesto del Large Hadron Collider (LHC) ronda los 9.000 millones. A ver si una vez reparada la chapuza nos regala por fin esa “teoría unificada”.

¿Cambio climático? ¿energías renovables?

Por el extenso espacio al que se le dedica en el apartado de Ciencias de la Tierra, hace 30 años lo más en boga era la tectónica de placas . Finalizada en los años 60, fue uno de los grandes avances del siglo XX y permitió durante las décadas siguientes clarificar el origen de volcanes, montañas, terremotos y todo lo referente a la estructura de la corteza de nuestro planeta.

A pesar de ser una publicación del National Geographic, no se dedica espacio a la biodiversidad ni a mostrar preocupación por el futuro medioambiental de la Tierra. Hay sólo una leve mención a ciertos cambios en el clima, causados seguramente por diferentes fenómenos naturales, y escondiendo dudas sobre si la actividad humana podría tener también alguna relación con ellos.

“Combustible fósil” no era una expresión maldita, y respecto al futuro energético la gran esperanza era imitar a las estrellas y reproducir la fusión nuclear en el laboratorio.

Las perspectivas de lograrlo parecen ahora igual de lejanas que entonces.

La nueva Biología

Es probablemente el campo que más ha avanzado en los últimos 27 años.

La única “sorpresa” que me llevé al leer el texto es que por ese entonces ya se había logrado clonar ratones por transferencia nuclear, y 15 años antes del nacimiento de Dolly, ya se especulaba en la posibilidad real de clonar humanos. Secuenciar el genoma, y ser capaces de escudriñar sus variaciones como ahora, parecía sin embargo una tarea prácticamente imposible.

También me llamó la atención la frase “se conocen 5.000 especies de bacterias”. Asumiendo que la microbiología habría logrado caracterizar muchísimas más, al buscar cuántas no esperaba encontrar que esta cifra ni siquiera se ha duplicado y se estima que faltan todavía centenares de miles de especies por descubrir.

Medicina

Claro que los avances recientes han sido espectaculares, pero la gran revolución en medicina había ocurrido unas décadas antes, con el control de las enfermedades infecciosas. En el texto un científico se congratula que en los 80 años anteriores al 1982 la esperanza de vida en EEUU había pasado de los 47 a los 74 años, y el primer tema fronterizo de su reportaje es jugar con la maquinaria celular para lograr el antienvejecimiento. En el 2009 es de 78 .

Cáncer, Alzheimer y enfermedades cardiovasculares eran el reto a abordar los siguientes años. El SIDA todavía no había aparecido en escena, y ni la obesidad ni la diabetes eran un problema alarmante de salud pública.

Mente y Cerebro

Invitando a los autores de la secciónApuntes neurocientíficos desde el MIT ” a contarnos los avances más relevantes de los últimos 27 años en la neurociencia, en 1982 parecían entusiasmados con el PET (Positron Emission Tomography), una técnica que permitía rastrear las zonas activas del cerebro cuando realizaba determinadas acciones. Ahora existe una más específica fMRI (imágenes de resonancia magnética funcional), pero la esperanza de poder monitorear circuitos neuronales in vivo todavía debe esperar.

Sin duda se han conseguido grandes logros en el conocimiento de los cerebros enfermos, pero entender el funcionamiento completo de los normales continúa siendo una de las grandes fronteras de la ciencia.

Este es uno de los posts más abiertos del blog. Faltan infinidad de avances o no-avances por comentar. Creo que he sido injusto y me he centrado demasiado en los segundos. Aprovechemos lo dinámico del formato para ir ampliando perspectivas sobre cómo ha cambiado la ciencia en los últimos 27 años.

Escrito por pestupinya

18 Abr 2009 - Enlace

Lyuba: los secretos del Mamut Congelado

Lo peor contra el sueño cuando regresas a tu casa un viernes de madrugada no es cierta llamada inoportuna, sino encontrarte en tu buzón el número de Mayo de la revista del National Geographic y sucumbir a la tentación de empezar a ojearla.

A la mañana siguiente te habías planteado la dura tarea de buscar información no parcial sobre transgénicos y escribir un post sobre este importante pero ya casi cansino debate. Sin embargo, no puedes quitar ojo de la revista que la noche anterior dejaste tirada en el suelo abierta por las páginas de un maravilloso reportaje sobre el mamut congelado mejor preservado descubierto hasta la fecha.

El descubrimiento de Lyuba
Una mañana de Mayo del 2007 el cuidador de renos Yuri Khudi iba caminando con tres de sus hijos por las congeladas cercanías del río Yuribey en la península de Yamal en el Noroeste de Siberia, cuando vio frente a él algo que le dejó sobrecogido. A lo largo de su vida había encontrado gran cantidad de colmillos y otros restos de mamuts, pero nunca un ejemplar entero y aparentemente intacto.
Inquieto por las leyendas sobre los malos augurios que acompañan a los mamuts, pero consciente de la posible gran notoriedad del hallazgo, avisó a las autoridades locales. Días después Yuri tomaba un helicóptero con varios museólogos en búsqueda del cuerpo del animal extinto.
Cuando llegaron a la zona del descubrimiento, el mamut había desaparecido.
Tras las dudas iniciales, sabiendo lo preciados que son los restos de este animal, una opción nada disparatada es que alguien se hubiera percatado de la noticia y lo hubiera recogido antes que ellos.

Efectivamente, durante la visita al poblado de Novyy Port encontraron el ejemplar mejor conservado de mamut hallado hasta el momento recostado sobre la pared de una tienda, a la que fue ofrecido a cambio de 2 motos de nieve y un año de comida por el propio primo de Yuri. Con sólo unas pocas marcas de mordeduras de perros, los expertos consiguieron recuperar la cría de Mamut y llevársela al Museo cercano de Shemanovsky, desde donde empezaron a ofrecerla a la comunidad científica para su estudio.

Breve historia de los mamuts
Los mamuts provienen de elefantes africanos que migraron hacia el norte y poco a poco quedaron adaptados a climas fríos: Los primeros mamuts lanudos aparecieron hace 400.000 años provistos de una densa mata de pelo, piel gruesa, orejas pequeñas, y largos colmillos que les permitían luchar y escarbar en la nieve.
Durante la edad de hielo se expandieron por una amplia zona del hemisferio norte, su población descendió durante una época de calentamiento 120.000 años atrás, su número volvió a aumentar, luego se redujo drásticamente durante un corto período entre 14.000-10.000 años, y el último ejemplar se extinguió hace 3.900 años. Hay cierta controversia sobre las causas del tremendo declive sufrido por los mamuts y otros grandes mamíferos hace 10.000 años. Se habla de meteoritos, enfermedades, sequías, fuegos, cambios en la vegetación… pero todo indica que está ligado al final de la edad del hielo y las consecuencias derivadas del agudo aumento de la temperatura. Una de ellas, la expansión de humanos modernos a latitudes superiores acompañados de virus y eficientes técnicas de caza.
Desde que en 1806 se descubriera el primer mamut lanudo congelado se han ido acumulando otros ejemplares, pero ninguno tan bien preservado como Lyuba, la cría de mamut cuya excelente conservación de dientes, estómago, esqueleto y órganos internos entusiasmó a los científicos.

La autopsia
Quizá la pregunta más inquietante sobre Lyuba es ¿cómo puede aparecer de golpe en medio del paseo de un cuidador de renos?
Una de las primeras pruebas que hicieron fue un escáner del interior de su cuerpo. En él se comprobó que la garganta, esófago, nariz y boca estaban llenas de un sedimento denso, por lo que se dedujo que Lyuba había muerto asfixiada tras quedar atrapada y sumergida en el barro. Pero lo que más llamó la atención era su excelente y enigmático estado de conservación. Debió fallecer rápido, y hundirse por algún movimiento de tierras en los hielos del permafrost. Pero aún así, después de 40.000 años su impecable estado era inexplicable.
Durante la autopsia que le realizaron en junio del 2008 los científicos descubrieron un hecho curioso: Olía extraño. Esto hizo sospechar que algunos microorganismos podían estar implicados en tal preservación. Lyuba había sido protegida durante todo este tiempo por el ácido láctico que ciertos microbios habían generado en condiciones anaerobias entorno a sus tejidos.

Sobre el misterio de su repentina aparición, la explicación más coherente es que los fuertes movimientos por el deshielo que se produjo en esa zona en el 2006 rompieron el permafrost, llevaron a la superficie el fragmento que contenía a Lyuba, éste se derritió, y su cuerpo quedó expuesto hasta que Yuri Khudi lo descubrió.
Con la autopsia los investigadores descubrieron muchos aspectos más: el análisis de sus dientes reveló que Luyba sólo tenía un mes de edad cuando falleció. Analizar la piel y grasa del abdomen permitió concluir que tanto hija como madre estaban muy bien alimentadas y no debían pasar penurias. Con los restos fecales se comprobó que, como también hacen los elefantes, las crías se alimentan de las heces de la madre para conseguir sus bacterias intestinales. Se identificó el tipo de vegetales que había en esa zona, el grado de parentesco con los elefantes… pero lo más intrigante fueron las posibilidades que ofrecía su también muy bien conservado ADN.

Recuperar especies extinguidas
¿valdría la pena volver a ver a Luyba caminar? Esta sería una de las primeras preguntas a hacernos.
Inmediatamente aparece la segunda ¿sería posible, y cómo?
La primera opción que nos viene en mente es al típica clonación por transferencia nuclear. El método con que se clonó a la mítica oveja Dolly: Extraer el material genético del núcleo de una célula de mamut, introducirlo en un óvulo de elefanta, hacer que empiece a dividirse, implantarlo en el útero de otra elefanta, y esperar a que nazca un mamut sano. Esto, imposible no es, pero a medida que la clonación reproductiva acumula fracasos se ve cada vez más complicado.
Otra opción que barajan los científicos es conseguir el esperma de un mamut macho y fecundar un óvulo de elefante con él. Si fuera exitoso nacería un híbrido. que por reproducciones selectivas posteriores podría terminar generando un mamut.
El año pasado, la secuenciación del 70% del genoma del mamut abrió la puerta a dos nuevas posibilidades más descabelladas todavía. Una sería sintetizar la cadena de ADN del mamut, organizarla en cromosomas, empaquetarla en un núcleo, y clonarlo. La otra sería fijarse en las diferencias entre el ADN de elefante y de mamut, y hacer los 400.000 pequeñas modificaciones que transformarían el ADN de un elefante en el de un mamut.
Aunque suene irrisorio, algunos científicos creen que es cuestión de tiempo poder conseguirlo, y que algún día seremos realmente capaces de revivir especies extinguidas.
Yo no termino de creérmelo, pero de nuevo, los científicos implicados deberían poder justificar muy claramente porqué merece la pena siquiera intentarlo.

Más info: visitad la excelente web del National Geographic, y estad atento@s al nuevo documental sobre el descubrimiento de Lyuba que se estrenará a finales de abril.

Créditos fotos: Francis Latreille, todo plagiado de la
web del Nat. Geo.

Escrito por pere-estupinya

18 Dic 2008 - Enlace

Regalo de Navidad al planeta: no comas gambas ni atún rojo

Este es uno de los consejos que te da el ecólogo marino del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Enric Sala si quieres implicarte un poquito en la conservación de las especies en nuestros mares.

Enric Sala ha pasado más de 15 años investigando el efecto de la pesca en los ecosistemas marinos, y se muestra contundente al denunciar el daño y pérdida de biodiversidad que estamos causando en los océanos.
La labor de Enric como científico y divulgador lo han llevado a ser elegido como explorador de la National Geographic Society , y también como Joven Líder Global por el Foro Económico Mundial.
Conversamos en Washington DC.

¿Por qué sugieres no comer atún rojo?
Los tres problemas principales en el consumo de pescado son: la captura de especies en declive, la pesca con métodos destructivos para los ecosistemas marinos, y la presencia de contaminantes. El atún rojo es un claro ejemplo del primer caso. Es como si fueras a la carnicería y te ofrecieran carne de tigre. Se trata de una de las especies marinas más amenazadas, y sin embargo continuamos pescándolo porque hay gente dispuesta a pagar mucho dinero por él. En protección de los océanos estamos muy atrasados respecto lo que ocurre en los sistemas terrestres.

Seguro que no se trata de un caso aislado…
Hacemos lo mismo con la mayoría de grandes depredadores. Por desgracia nos gusta comer piezas grandes que estén en lo alto de la cadena alimentaria, como el atún, los tiburones o el pez espada, pero esto tiene muy poco sentido; es realmente como comer tigres o leones en lugar de vacas o pollos. Los grandes depredadores son mucho más vulnerables que las especies más pequeñas, porque se reproducen menos y crecen más lentamente. Además tienen un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. No podemos ser tan irresponsables, debemos entender cómo funcionan las cadenas alimentarias marinas para saber qué especies podemos pescar de una manera sostenible, sin causar daños irreparables.

Es decir, identificar las piezas importantes, cuya pesca causa un impacto más allá de su propia desaparición…
Dentro de un ecosistema todos los elementos están conectados, y hay piezas que si las quitas puedes causar efectos en cascada devastadores. Por ejemplo, si en la costa eliminas los peces que se alimentan de erizos de mar, estos proliferan y se comen las algas del fondo marino, y con las algas desaparecen todos los animales que vivían en ellas. Eliminar sólo un par de especies puede significar una pérdida de biodiversidad tremenda. Lo que hacemos en los mares es convertir una selva amazónica en un campo de golf.

¿Os hacen caso los políticos?
Raramente, y normalmente cuando ya es demasiado tarde. A veces parece que nos escuchen, pero el problema es que el lobby pesquero tiene mucha fuerza, y los intereses económicos prevalecen sobre los medioambientales. Por ejemplo, la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos) ha propuesto una moratoria para no pescar ningún atún rojo en los próximos 4 años, pero algunos gobiernos europeos hacen oídos sordos porque los japoneses pagan una barbaridad por él.

Suena muy catastrofista…
¿Catastrofista? Sólo estoy citando las evidencias. En sólo 100 años en el Mediterráneo han desaparecido el 99% de los tiburones, y a nivel mundial, en los últimos 50 años se han colapsado el 30 % de las pesquerías. Según un estudio que publicamos en la revista Science en 2006, a este ritmo se colapsarán todas en el año 2050. Si actuáramos como un depredador más, que comiera pescado pequeño, como las sardinas, o los calamares, no sería tan grave, pero nos obsesionamos con cazar a los grandes depredadores, que son las especies más frágiles. Esto no tiene sentido.

Las gambas no son grandes depredadores, ¿por qué te quejas también de su consumo?
Las gambas salvajes, al igual que el rape, representan otro problema: la pesca destructiva. Se capturan con arrastre, que destruye todo lo que se encuentra en el fondo marino. Es como si para coger setas arrasáramos toda la superficie del bosque, buscáramos lo que nos interesara entre lo acumulado, y dejáramos que se pudrieran el resto de animales o plantas que no quisiéramos. Yo hace ya años que no como rape ni gambas por responsabilidad con el medioambiente.

Las de piscifactoría las podemos comprar tranquilos, no?
Depende, porque también tenemos un tercer problema; el riesgo de contaminantes. Muchas de las gambas congeladas que encuentras en los supermercados vienen de Bangladesh, Vietnam, Tailandia,… allí destrozan los manglares para construir viveros, ponen las larvas de las gambas, y añaden pesticidas para que no crezcan las algas, y antibióticos para evitar las bacterias. Luego vacían el vivero y de ese caldito sacan las gambas, les meten un producto químico para que de color rosáceo, y directas al consumidor.

¿No representa la acuicultura una solución al problema de la pesca en alta mar?
Sí, la acuicultura probablemente será la única manera de mantener la futura demanda de pescado, pero también tiene algunos problemas que deberían mejorar. Muchas veces se captura pescado en el mar, se hace pienso y se da a las piscifactorías. Esto no tiene mucho sentido, ya que por cada cinco kilos de pescado capturado en el mar se genera un kilo de salmón. El salmón de granja, además, puede tener índices de mercurio bastante altos, y el hecho de transportarlo del Atlántico al Pacífico hace que cuando se escape desplace a las especies autóctonas. Otra práctica que debería limitarse es la captura y engorde de ciertas especies. Los ejemplares inmaduros de atún rojo que se atrapan y se ponen en un criadero para que engorden no se reproducirán jamás. Son asuntos complejos, pero debemos ser conscientes de nuestro poder destructivo y explotar los recursos naturales de manera sostenible, sin ceder a caprichos de navidad.

¿Qué mensaje final darías a políticos, pescadores y consumidores?
A los políticos les diría que hagan caso a los científicos que proponen una aproximación más precautoria basada en evidencia científica rigurosa. A los pescadores, que trabajen con las organizaciones conservacionistas, porque su objetivo es el mismo: que en el mar haya muchos peces. Y a los consumidores les diría que compraran pescado en la mitad baja de la cadena alimentaria, como las sardinas, el calamar, o los mejillones. Que coman pollo o vaca en lugar de tigres o leones.

Escrito por pere-estupinya

25 Sep 2008 - Enlace

Estrés asesino, por el gran Sapolsky

Un comentario habitual entre los turistas que visitan Nueva York por pocos días es “me encanta, es muy estimulante, pero no podría vivir aquí… me estresaría!”.
Tú les cuentas que la ciudad cambia de cara cuando la disfrutas con tiempo, pero sabes que en el fondo están experimentando algo parecido a subir una montaña rusa: tres minutos es excitante, te vigoriza, disfrutas, te sienta bien… pero nadie soportaría tres horas seguidos de subidas y bajadas atolondradas.
Como dice el gran Robert Sapolsky , un poco de estrés es bueno, nos pone alerta y nos permite salir airosos de situaciones conflictivas. Pero el estrés continuado es devastador. Y no se refiere sólo a ir corriendo a todos sitios, sino también a la capacidad que brinda un cerebro evolucionado de estar preocupados constantemente.

Un cuerpo desequilibrado
Vivir sin nada de estrés es utópico, todos los animales necesitamos que en algún momento nuestro cuerpo segregue de golpe adrenalina y glucocorticoides para acelerar nuestro ritmo cardíaco, dirigir energía hacia los músculos, incrementar nuestra atención y rapidez mental, e inhibir las funciones metabólicas que en momentos de riesgo no son imprescindibles como la digestión, el crecimiento y la reproducción. El mecanismo por el que actúa el estrés es uno de los más ancestrales que compartimos con el resto de animales, La diferencia es que mientras un león y una cebra sólo se estresan unos minutos al día cuando uno persigue al otro, nuestra especie es la única que puede generar esa misma reacción fisiológica y extenderla indefinidamente con sólo pensar en la hipoteca, la presión laboral, proyectar preocupaciones futuras, sueños frustrados… y muchísimos otros factores psicosociales.
Sapolsky y otros científicos han demostrado que los episodios de estrés prolongado afectan a tu memoria porque destruye neuronas de tu hipocampo, deprime el sistema inmunológico, aumenta la presión arterial, cambia la distribución de grasas en tu cuerpo, afecta a los telómeros de tu ADN causando envejecimiento prematuro, altera tu ciclo menstrual, causa disfunción eréctil, e incrementa el riesgo de enfermedad cardiaca. En los humanos, y en otros primates sociales como los babuinos.

El Gran Sapolsky
Robert Sapolsky es uno de los mejores científicos comunicadores que conozco. Lo descubrí gracias a la videoconferencia que hicimos en REDES desde su laboratorio de Stanford. La claridad de su mensaje, pero también su desparpajo casi irreverente nos entusiasmó tanto que programamos una nueva entrevista en persona pocos meses después. Maravillosa de nuevo. Desde entonces le sigo la pista y me declaro un fan suyo.
Sus libros y artículos son para mi un referente en comunicación científica, un ejemplo de que los científicos pueden utilizar un lenguaje natural y desenfadado para comunicar sus resultados al gran público. Quizás por eso National Geographic le escogió como protagonista principal del documental "Estrés asesino" que presentaron ayer en su sede central de Washington DC, y cuya posterior charla de Robert Sapolsky tuve la suerte de presenciar previo pago de 18 dólares.

Babuinos perversos como modelo para estudiar humanos
Robert Sapolsky lleva 30 años combinando sus investigaciones neurocientíficas en Stanford con el estudio de babuinos en Kenia. Para él se han convertido en un buen modelo para investigar los efectos del estrés social y prolongado. Sus babuinos no tienen depredadores naturales. Sólo invierten 3 horas al día buscando comida, y el resto se dedican a fastidiarse entre ellos. Constituyen grupos muy jerarquizados, con al menos 5 rangos diferentes, y siguen pautas de comportamiento parecidas a los humanos.
Cuando un macho increpa a otro de una categoría inferior, éste se enfada, y su reacción es ir a descargarse con otro babuino por debajo de su rango. En el documental Sapolsky dice “llevo 30 años estudiándolos, pero confieso que no me caen bien. Son extremadamente crueles entre ellos, y se inflingen una cantidad de estrés psicológico enorme”. Sapolsky ha estado tomando muestras de sangre de los babuinos para analizar su estado de salud y las hormonas relacionadas con el estrés en función de la jerarquía social que ocupan. Sus conclusiones son claras: cuanto más bajo estás en el rango, más estresado te encuentras y peor es tu salud.
Estos resultados son consistentes con un estudio parecido que Michael Marmot realizó con funcionarios británicos. Contrariamente a lo que se suele pensar, el más estresado no es el jefe sino los cargos inferiores. La falta de control es un factor directamente relacionado con el aumento de estrés. Según dijo Sapolsky ayer en el turno de preguntas, lo peor es tener responsabilidad y poca autonomía. Es decir, si algo falla sabes que la culpa será tuya a pesar de que tus superiores no te otorgan libertad para tomar decisiones. ¿Os suena?

Atajar el estrés de raíz
Sapolsky también apunta que esta terrible capacidad de estresarnos por motivos psicológicos también puede ser utilizada a nuestro favor: “podemos pensar: este trabajo infravalorado no es lo más trascendente, lo que realmente me importa es ser el capitán de mi equipo de béisbol, o formar parte de un grupo en mi parroquia”. Nuestra capacidad de abstracción mental puede conducirnos a más estrés, pero también puede jugar a nuestro favor si sabemos utilizarla correctamente. Sapolsky es muy crítico con las “presiones absurdas” que genera el estilo de vida estadounidense, y cuando le cuestionan si es necesario para ir avanzando contesta: “no compensa”. Las maneras de reducir tal presión psicológica ya las sabemos: ni dejes que te estresen ni estreses tú a nadie, mantén unas relaciones sociales satisfactorias, y cambia de perspectiva y prioridades. Alguien le preguntó por la meditación. Contestó con cierta ironía que no lo había investigado porque los babuinos son malos meditadores, pero que no tiene sentido ir 20 minutos a meditar después de comer si luego regresas 5 horas a tu trabajo angustioso.

Parece que nuestra especie es tan inteligente que puede estresarse por motivos psicosociales, pero no lo suficiente como para saber cómo evitarlo.

Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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