Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

04 Jun 2009 - Enlace

PP-PSOE: Triste 0-0 en ciencia

Leí un artículo en The Guardian quejándose de la poca presencia que tenía la ciencia en el discurso político de los candidatos, y me pregunté qué planes debían tener respecto a ciencia –si alguno- Mayor Oreja y López Aguilar.

Dispuesto a buscar información, mi primera sorpresa fue no encontrar ninguna reflexión cuidada sobre el tema en los medios, y ni si quiera un análisis realizado por alguna sociedad científica. ¿nadie en la comunidad de investigadores había hecho un poco de presión? Vaya… a ver si el desdén por la ciencia no será culpa únicamente de los políticos?

¿dónde encontrar información entonces? Fácil: en el programa político de las candidaturas, que al fin y al cabo es donde los partidos exponen sus propuestas de manera meditada, y sin la presión de ningún cara a cara, preguntas comprometidas, temas polémicos...

Busco el del PSOE y el del PP , y temiéndome lo peor, empiezo a compararlos.
En realidad, la decepción no fue tan grande como imaginaba. Evidentemente todo muy vago, intenciones más que propuestas concretas, y poco espacio dedicado comparado con otras temáticas. Pero algunas conclusiones pude sacar.

Vaya por delante que no he seguido de cerca ni los debates ni las noticias sobre las elecciones europeas. Sólo comparo programas electorales. Si vosotros tenéis más impresiones, links, textos, y análisis que yo no haya encontrado… añadidlos en los comentarios.

Ah, y si queréis leer los programas por vosotros mismos, no son tan largos como parecen. Quitando los fragmentos en que uno y otro se dedican a criticar al partido contrario, quedan pocas páginas.

Unanimidad frente al cambio climático.
La postura del PSOE ya estaba clara. Sobre la del PP se podía tener algún recelo por la posición de su ex presi Aznar , pero en el programa ambos dejan claro que consideran el cambio climático un problema muy grave y se muestran decididos a luchar contra él.
El PP propone crear un “IVA verde, que se aplicaría a aquellos bienes y
servicios que tengan más efecto contaminante.”, y “una verdadera política energética
común que integrando todas las fuentes disponibles garantice la competencia, la
autonomía del suministro y la sostenibilidad ambiental.”
El PSOE promoverá un “acuerdo global de reducción de emisiones” para que “Europa esté dispuesta a llegar, como mínimo, al 30%, tendiendo al 40%, en el horizonte de 2020”. Wow…
¿Cómo lo van a conseguir? Vayamos al asunto de la energía

Energía: Aquí sí hay alguna diferencia
Los socialistas se declaran “plenamente conscientes de la necesidad de dar un giro hacia el color verde de nuestro sistema productivo y de nuestra forma de vida”, y dicen que “La Unión ha de asumir decididamente el reto de la sustitución, paulatina pero consistente, de la energía del carbono por las energías renovables, la eficiencia energética en industrias, agricultura, transporte, edificios públicos y construcciones residenciales, avanzar en la sustitución de la energía nuclear e incorporar las tecnologías limpias a los sistemas de generación térmica e investigación en la captura
del CO2.”

El PP sólo menciona las renovables de refilón. Y entrevé quien puede jugar un papel importante: “Promoveremos un debate en la sociedad europea y en la española basado en las evidencias científicas, ambientales y económicas sobre la
contribución de la energía nuclear (energía libre de emisiones de gases de
efecto invernadero) a la conservación del medio ambiente, a la reducción de
la dependencia energética y al crecimiento económico e impulsaremos una
eficaz política en materia de residuos.”
Además, no hablan de eliminar el uso de combustibles fósiles sino de “Impulsar iniciativas de apoyo a las plataformas de investigación europeas para el uso limpio del carbón con el fin de que la tecnología de captura y almacenamiento de CO2 entre en el mercado en 2015”. Alucinan…

Ciencia e innovación como motor económico
Nada. Si se les pregunta en persona seguro que se llenarán la boca diciendo que sí, que la investigación es importantísima… pero leyendo los programas –especialmente el del PSOE- no parece que le hayan dedicado mucho tiempo a reflexionar en serio sobre ello.
Muestran buena disposición hacia la ciencia, pero pocas medidas concretas. Es como si dijeran a los científicos: “sí, sí… ánimo!, sois el futuro! trabajad para hacer una Europa competitiva…, y pedidnos lo que necesitéis… pero hacedlo vosotros, que nosotros de esto no sabemos…”
Como digo, esto es más cierto en el caso del PSOE. Un Ctrl.-F con la palabra “ciencia” sobre su programa da como respuesta “0 resultados”. Significativo… siendo suave.

El programa del PP en cambio sí dedica un capítulo entero a las políticas de innovación, nuevas tecnologías y desarrollo de la sociedad de la información. En él proponen “que el gasto total de la Unión europea en I+D+i se incremente hasta alcanzar el objetivo del 4 por ciento del PIB comunitario en el año 2015”. Y añaden que “El objetivo principal del Partido Popular será crear un auténtico Mercado Común de la Ciencia, reforzando el Espacio Europeo de Investigación.”
Un punto interesante son las frases: “mejorar la coordinación entre los programas comunitarios y los programas nacionales evitando que en la práctica se produzcan duplicidades” y “el aumento de la productividad y la competitividad no pasa sólo por el incremento de los recursos económicos destinados a investigación. Es necesaria también una administración eficiente de los mismos, facilitar la explotación económica de los nuevos hallazgos y, sobre todo, la incorporación efectiva y generalizada de las tecnologías disponibles”. Esto se enmarca en “Nuestro segundo objetivo será mejorar la transferencia de los resultados de I+D+i a la sociedad.“ Para ello hablan de aliviar la carga administrativa a las empresas, apoyar plataformas de carácter público y privado, fomentar las PYMES, revisar el sistema de patentes…

Y ya está
Nada de educación en ciencias e ingeniería…, ni mención a áreas específicas como la biomedicina, ni a la investigación básica, ni asuntos de salud, ni genómica, ni ciencia espacial... ni los “grand challenges” del siglo XXI, que sí aparecían en el programa preelectoral específico de ciencia de Obama-Biden . No comparemos, es otra liga, y las circunstancias electorales son diferentes, pero uno no puede evitar leer la propuesta estadounidense y reconocer quien va a liderar el futuro, y quien va a seguir atascado.

A los puntos gana el PP
El resultado final que yo pondría a esta comparación de programas es un triste 0-0. El PP ha dominado, pero sin llegar a marcar ningún gol. Si fuera un combate por puntos, toca reconocer que ganaría Mayor Oreja. En el pdf de su programa por lo menos se puede leer 5 veces la palabra ciencia, por ni una sola en el socialista.

No se… puedo entender que la ciencia no forma parte de los debates, pero que tenga una presencia tan insustancial en los programas electorales… Parecen no haber asumido que no estamos hablando de conocimiento per se, sino de un motor para mejorar la sociedad en muchos, pero muchos aspectos. Entre ellos educación, cultura, salud pública, bienestar, medioambiente y como no, economía.

Insisto: este análisis es sólo en base al programa electoral. Si tenéis más links sobre tratamiento de la ciencia durante la campaña, compartámoslos a continuación.

Escrito por pere-estupinya

25 Oct 2008 - Enlace

“Novedades” en el origen de la previda

En 1953 el químico Stanley Miller realizó uno de los experimentos más famosos de la historia de la ciencia. Diseñó un aparato de vidrio donde intentó recrear las condiciones de la Tierra primigenia para ver si aparecía algo cercano a la vida. Mezcló agua con metano, amoniaco e hidrógeno (los gases que supuestamente contenía la atmósfera), y aplicó descargas eléctricas para simular la gran cantidad de rayos que caían sobre su superficie en esos momentos.
A las pocas horas el matraz ya contenía varios aminoácidos diferentes, las moléculas que constituyen las proteínas. El hallazgo fue sorprendente, porque reflejaba la tremenda facilidad con que se podían formar moléculas orgánicas complejas a partir de otras mucho más sencillas, y daba una gran esperanza a la comprensión científica del origen de la vida en la Tierra. El experimento reforzaba la hipótesis de que todo empezó en una sopa prebiótica, una especie de balsas en las laderas de los volcanes donde poco a poco se iban formando moléculas, recombinándose, y aumentando de complejidad hasta generar algo que pudo metabolizar energía del exterior, mantener una estructura estable, y hacer copias de si mismo.
55 años después los geólogos saben que la composición atmosférica en los albores de la Tierra era muy diferente a la que utilizó Miller en su experimento, y esa idea de caldo primigenio en pequeños lagos superficiales también está siendo descartada por escenarios más propensos a mantener una actividad química que pudiera dar lugar a las primeras estructuras celulares, como el interior de la Tierra, los fondos oceánicos… El experimento de Miller mantiene un indiscutible gran valor conceptual, siempre será un referente para todos los investigadores en el campo de la química prebiótica, pero como pista válida para perseguir las primeras etapas del verdadero origen de la vida perdió toda su vigencia.
Hasta el curioso hallazgo publicado la semana pasada en Science.

Lo viales extraviados de Miller
Stanley Miller falleció en Mayo del 2007, y sus pertenencias científicas quedaron en manos de Jeffrey Bada, uno de sus últimos colaboradores. Revisando su viejo laboratorio Bada encontró una caja llena de botecitos y etiquetada como “Experimentos de 1953-54”. Contrastando con las libretas originales de Miller, Bada comprobó que esos viales contenían muestras del famoso experimento, pero también de dos versiones más que había realizado alterando ligeramente las condiciones iniciales. En una de esas versiones Miller había inyectado vapor de agua directamente en el lugar donde mezclaba los gases con las descargas eléctricas, algo que en ese momento no tenía gran importancia, pero que ahora recobraba interés, porque las erupciones volcánicas de la Tierra primigenia sí podían emitir gases como los que Miller había utilizado y formar nubes a su alrededor cuya composición sí estaría acorde con las condiciones de su experimento.
Miller había analizado dichas muestras, pero no con los espectrómetros tan sensibles que existen actualmente. El verano pasado Jeffrey Bada y otro científico llamado Adam Jonson volvieron a analizar las muestras y descubrieron hasta 22 aminoácidos en esa versión ignorada por Miller, el doble de los que había anunciado anteriormente. Además, 20 de ellos coinciden con los que constituyen las proteínas de los seres vivos.
Es decir, el experimento publicado por Miller había perdido validez porque las condiciones que utilizó no era fieles a la atmósfera primitiva, pero sin él saberlo había realizado otro que sí reproducía bien cómo podían ser las nubes cercanas a los volcanes, y además contenía muchos más aminoácidos de los que él había podido detectar.

Los autores del artículo de Science con concluyen que este descubrimiento refuerza la hipótesis ya existente de que los entornos de volcanes son buenos candidatos para haber cocinado las primeras formas de vida.

Representa eso el origen de la vida???
Para nada. La verdad, esta nueva investigación parece más una anécdota curiosa a añadir al famosos experimento de Miller que una pista muy trascendente sobre cómo pudo empezar la vida. Sobre todo porque si algo refuerza es la idea de que los aminoácidos y otras moléculas orgánicas se pueden formar con tanta facilidad, que si no lo hicieron en unas condiciones lo hicieron en otras. O en varias a la vez. No parece que esta generación de los primeros aminoácidos, lípidos o ácidos nucleicos sea un factor relevante, seguro que la Tierra estaba llena de ellos. El gran reto a solucionar en la comprensión científica del origen de la vida es saber cómo estas moléculas llegaron a constituir proteínas que tuvieran capacidad catalítica, o ácidos nucleicos que codificaran información, en qué orden, y cómo pudieron llegar a ensamblarse en algo tan complejo como es una célula. Aquí es donde se encuentran las investigaciones más apasionantes.
¿Qué fue antes, el gen o la proteína? ¿o lo primero es la estructura, una membrana lipídica que facilite un espacio cerrado donde se combinen tales moléculas?
¿Es más importante el metabolismo (un ciclo químico que permita el intercambio de energía) o la información (genes)? Mucho antes de la llegada del ADN, ¿hubo un mundo previo de ARN, molécula que también puede codificar información y al mismo tiempo capacidad catalítica?
Estas son las verdaderas preguntas a resolver si queremos comprender el misterio del origen de la vida. El experimento que se llevaría el gran premio sería aquel que, en lugar de meter metano, hidrógeno, amoníaco en un matraz y comprobar que se forman aminoácidos o nucleótidos, pusiera nucleótidos, lípidos, aminoácidos… y le saliera un pedazo de proteína catalizando reacciones orgánicas dentro de una protocélula. Esto sí que sería espectacular. Pero no tan descabellado! porque por sorprendente que parezca, la vida en la Tierra se originó muy pronto tras la formación del planeta. Incluso según algunos la generación de vida no es un proceso tan complicado. Todavía recuerdo un seminario en nuestro Fellowship del MIT de Charles Marshall , biólogo evolutivo cuando nos dijo algo parecido a “la formación de las primeras bacterias no es el paso más insólito de la evolución. A los pocos millones de años ya había seres unicelulares sobre la Tierra, probablemente la vida apareció y desapareció varias veces hasta que un cierto tipo prosperó. Y seguro que hay formas de vida simples en otros planetas. En cambio, costó 2.000 millones de años que esos microorganismos se agruparan formando seres pluricelulares. Éste es el paso verdaderamente significativo, inesperado, y quizás único.”

Escrito por pere-estupinya

14 Oct 2008 - Enlace

Superstición y conspiraciones imaginarias ante la pérdida de control

Observad detenidamente estas dos imágenes. ¿veis alguna figura oculta en ellas?
En la de la derecha seguro que sí, pero… ¿y en la izquierda?
Buscad unos segundos…


Otra pregunta: ¿qué tal estáis hoy? tranquilos? todo controlado? ¿O tenéis aquella sensación de que algo se os escapa? Quizás no lográis sacaros el trabajo de encima, o estáis preocupados por el comportamiento desconcertante de vuestro hij@, o andáis metidos en algún lío ajeno a vuestra responsabilidad, u os notáis decaídos o enfermizos y no sabéis porqué… ¿hay algo que os desasosiega sin que podáis hacer nada al respecto?

No pretendo despistaros. En la foto de la izquierda no hay ninguna imagen escondida, pero según un estudio publicado la semana pasada en Science , si estás viviendo una situación angustiosa que se escapa a vuestro control tenéis más posibilidades de encontrar patrones ocultos en ella.

Los investigadores Jennifer Whitson y Adam Galinsky han comprobado que cuando la incertidumbre y la falta de control nos inquieta, inconscientemente buscamos reestablecer cierto orden a nuestro alrededor y estamos más predispuestos a relacionar hechos inconexos, imaginar conspiraciones en nuestro entorno laboral, encontrar siluetas en imágenes borrosas, o dejarnos llevar por rituales y supersticiones.

Que las necesidades influencian nuestra percepción es obvio y estaba demostrado empíricamente desde hace tiempo (los niños de clases pobres sobreestiman el tamaño de las monedas comparados con los adinerados, y si estás hambriento verás más fácilmente comida en fotografías ambiguas).
También se sabía que las conductas supersticiosas y engaños de la percepción aumentan en un entorno concreto cuando desearías tener más dominio sobre él: los paracaidistas distinguen más formas en las nubes antes del salto que cuando miran al cielo desde tierra firme, los estudiantes de primer año de un MBA idean más teorías conspirativas que los de segundo año, las tribus indígenas que pescan en condiciones más peligrosas siguen más rituales, y está bien documentado que en tiempos de crisis económicas las supersticiones crecen, y los inversores suelen ver más patrones en los gráficos de evolución de la bolsa.
Pero la investigación de Jennifer Whitson y Adam Galinsky ha demostrado que esta “búsqueda de una relación coherente y con significado entre una serie de estímulos azarosos e inconexos para restablecer la sensación de control” va más allá de los hechos claramente relacionados entre sí. Nuestra tendencia a percibir mecanismos misteriosos actuando en secreto aumenta de manera general.

En un primer experimento, los científicos indujeron una situación de incertidumbre y pérdida de control en la mitad de un grupo de voluntarios, y a todos les mostraron 24 imágenes como las que habéis visto al inicio del post. En 12 de ellas no había ninguna figura camuflada, pero los individuos con control mermado distinguieron más formas ocultas que el resto de participantes.
En otro experimento, a la mitad les hicieron rememorar experiencias personales en que hubieran sufrido un descontrol absoluto (un accidente causado por otros, o la enfermedad de un familiar), y a la otra situaciones relajadas en que todo estaba bajo control. A continuación les presentaron escenarios con eventos aparentemente independientes (como tocar madera antes de que se aprobara una decisión durante una reunión). El primer grupo tuvo mayor tendencia a asociar ambos hechos, indicando que sólo el hecho de revivir experiencias de falta de control ya inducía a una conducta supersticiosa.
Creer que unos calcetines determinados te procuran buena suerte es inofensivo, pero también se observó un incremento de temores en entornos inocuos y siniestras teorías conspirativas, como por ejemplo imaginar artimañas ocultas entre compañeros de trabajo que desembocaron en la promoción o exclusión de uno de ellos.

Los investigadores hicieron 4 experimentos más con los que concluyeron que experimentar pérdida de control induce a la búsqueda de explicaciones y a la percepción de patrones imaginarios con los que reducir nuestra sensación de incertidumbre y poder volver a un estado predecible sobre el que tengamos cierto dominio.

Superstición es una palabra con claras connotaciones negativas, algo a desterrar y ser sustituido por explicaciones más racionales a los hechos, pero el artículo le otorga un interesante valor adaptativo.
Durante una situación de falta de control la toma de decisiones no es óptima, pero si logramos reducir la ansiedad imaginando vínculos inexistentes en nuestro entorno, quizás entonces ganemos confianza y podamos actuar de manera más cabal.
Por tanto, si habéis observado una imagen en la fotografía de la izquierda, podéis continuar realizando vuestro ritual favorito para tranquilizaros, pero al mismo tiempo sed conscientes que esa elucubración sobre el complot que está tramando ese colega del que no os fiáis tiene bastantes posibilidades de ser un mecanismo de defensa imaginario, un efecto secundario de algo que nos preocupa y quizás ni tan sólo guarde relación directa en ello.

Escrito por pere-estupinya

04 Abr 2008 - Enlace

Tu libro de ciencia preferido

La semana pasada estaba ojeando la sección “libros que cualquier periodista científico debería leer” en la mini biblioteca que tenemos en la oficina del Knight Fellowship .
Entonces vino mi compañero Ivan Semeniuk y señaló uno en especial:
Ivan: “Chaos! que gran libro…”
Pere: “No lo conozco”
I: “No has leído Chaos??? Deberías hacerlo!”
P: “Pero es antiguo, no? Cuando se publicó?”
I: “En el 85 o 86…”
P: “No voy a leer un libro sobre física del Caos escrito hace más de 20 años… seguro que hay algo más actual”
I: “No importa. ¡Tienes que leer este libro! Es una obra de referencia. No habla sólo de ciencia; explica cómo nació la física del caos, la revolución que significó, el contexto histórico… es una obra excelente para entender el funcionamiento del mundo científico, y está extremadamente bien documentada.”

Estoy enganchado a “Chaos ”, de James Gleick. Luego cuento algo sobre él, pero se me ocurre que podríamos dedicar este post a citar libros que nos hayan impactado, explicando el porqué. Seguro que a todos nos interesará descubrir perlas que no conocíamos, como me ha pasado con Ivan.

¿Cuáles recomendaríais? Por divulgativos, por la idea poderosa que transmiten, por la historia que narran, por ser la mejor referencia de un tema concreto, por ofrecer una visión amplia de la ciencia, por su sencillez, por su profundidad, por inspiradores, por cómo han influido en vuestra forma de pensar, porque consideráis que son una de las obras maestras de la literatura científica… por lo que sea. Que nadie se inhiba.

“Chaos: La creación de una nueva ciencia"
Yo reconozco mi promiscuidad con los libros de ciencia. No los leo igual que una novela. Me salto páginas, a veces capítulos enteros, tengo varios empezados al mismo tiempo, y raramente los termino. Los maltrato con lápiz e incluso bolígrafo. Releo la introducción y el índice varias veces para intentar asimilar la idea principal que el autor quiere transmitir, pero luego, algunos fragmentos me aburren y los abandono, o busco las conclusiones al final de cada capítulo.
En ocasiones me he enamorado de un libro por la idea rompedora y contagiosa que exponen (por ejemplo El gen egoísta), pero una vez superado el “aha! moment”, si los capítulos se van haciendo cada vez más pesados, se repiten, y no logran mantener el nivel de placer, los aparco sin escrúpulos.

Quizás me pase lo mismo con “Chaos”, pero de momento es uno de esos libros que se lee lento, en los que subrayas frases casi en cada página. Me gusta porque entremezcla muchos campos científicos diferentes. Porque explica de manera exquisita el contexto social e histórico de las investigaciones, y el impacto filosófico que supuso el nacimiento de una nueva ciencia. La nueva ciencia que observaba la complejidad del mundo con otra mirada, y que rompía con tres cosas: las barreras entre disciplinas, la ilusión determinista de Laplace, y el reduccionismo como forma de comprender la naturaleza.

Pero si tengo que explicar algo concreto, me quedo con el descubrimiento del “efecto mariposa”. La semilla que dio origen a la física del Caos.

“El aleteo de una mariposa en Pekín puede generar un tornado en Nueva York"
Cuando en los años 50 Von Newman diseñó los primeros ordenadores, una de sus inmediatas aplicaciones fue el estudio de la meteorología. En esa época se pensaba que predecir el tiempo atmosférico con semanas de antelación era sólo cuestión de aplicar las leyes de Newton y tener muchísimo más poder de cálculo. Incluso algunos aventuraban que en el futuro íbamos a dominar el clima y conseguir que lloviera o no a voluntad.
Este planteamiento surgía de una visión determinista de los fenómenos físicos: Si conociéramos al detalle las posiciones y movimientos de todos los elementos que forman parte de un sistema, y las leyes que los afectan, podríamos predecir con exactitud su evolución futura.
Todo el mundo sabía que esto era materialmente imposible, pero el punto clave era considerar que un pequeño error en el cálculo inicial sólo implicaba un pequeño error en el resultado final. Dicho de otro modo: podemos predecir cuando regresará el cometa Halley sin necesidad de afinar a la décima de milímetro su posición actual. Los detalles minúsculos tienen poca relevancia: si un día invitas a café a un amigo, tu economía global futura no se verá muy afectada; a final de mes tendrás 1 euro menos.
La observación de que esta asunción era completamente errónea, y que en algunos sistemas un ligerísimo cambio puede desembocar en impredecibles consecuencias, fue la semilla que dio origen a la teoría del caos.

Edward Lorenz era uno de los científicos que a principio de los años 60 utilizaba ordenadores para intentar desentrañar los misterios de la meteorología. Construía modelos con ecuaciones en las que relacionaba temperatura, presión, velocidad del viento, humedad… y los testaba. Modificaba ciertos valores y observaba cómo afectaban al resultado final que la máquina precedía. Pero un día pasó algo inesperado. Decidió repetir una misma predicción, y por descuido introdujo en un parámetro 0.506 en lugar del 0.506127 que había escrito la primera vez. Parecía un detalle insignificante, pero Lorenz observó desconcertado cómo poco a poco las predicciones meteorológicas se iban diferenciando más y más, hasta hacerse completamente distintas a las pocas semanas. Lorenz acababa de destrozar el sueño determinista de sus colegas meteorólogos al demostrar que el ligerísimo cambio provocado por el aleteo de una mariposa en Pekin puede desembocar en un evento radicalmente imprevisible como un tornado en Nueva York.
Pero la contribución más importante de Lorenz no fue establecer que la naturaleza estaba rodeada de caos y desorden, sino continuar investigando hasta descubrir que en lo más profundo de los sistemas caóticos, en realidad se oculta un cierto tipo de orden. La complejidad tenía leyes internas, pero para descubrirlas, era necesario diseñar una nueva ciencia que intentara comprender el todo como mucho más que la suma de las partes.
Lorenz y muchos otros científicos construyeron ecuaciones y herramientas matemáticas inexistentes hasta el momento. Empezaron a encontrar patrones que se repetían en sistemas tan diferentes como la meteorología, la población de especies, el funcionamiento de las células cardíacas, los mercados bursátiles… sistemas aparentemente gobernados por el caos y el descontrol, pero que poseían una lógica interna y en los que emergían una serie de propiedades comunes. Éste fue en origen de la física de la complejidad, que desde entonces ha ido abarcando nuevos campos como Internet, las interacciones entre genes, el crecimiento de las ciudades, la gestión del tráfico, el desarrollo del lenguaje, la aparición de novedades en el proceso evolutivo, el funcionamiento del cerebro… una disciplina apasionante, con una cautivadora visión holística, cuyo objetivo es encontrar el orden que se oculta dentro el caos.

Disculpad por la extensión. Quizás os seguiré hablando de “Chaos”, -el tema da para un libro entero ;) -, pero insisto: de verdad me gustaría que este post quedara como un sitio donde ir compartiendo aquellos libros de ciencia a los que tengamos cariño, respeto, o admiración.

Escrito por pere-estupinya

06 Feb 2008 - Enlace

Mi supermartes científico

Ayer empezó el segundo semestre en el MIT, y el miércoles pasado lo hizo Harvard. Durante la primera semana los estudiantes pueden atender a las clases sin necesidad de matricularse. Lo harán después, sólo de aquellas asignaturas que les hayan convencido.
En mi caso, que asisto como oyente, este proceso llamado “course shopping” dura todo el curso. El día de hoy indica que los martes serán intensos, muy pero que muy intensos.
Algunas veces siento una ligera frustración. Me gustaría tener más tiempo para escribir en mayor detalle sobre algunos temas. Además, cada día anoto varias “(B)” en mi libreta que no acaban llegando al (B)log. Una cosa sí quita la otra.
Hoy me revelo. Sacrifico profundidad para hacer honor al nombre de este espacio y trasladaros algunos “apuntes” de mi supermartes científico particular:

“El origen de la vida”
Empieza el día a las 8:30 con la asignatura “Un mundo microbiano”, en la que un equipo de tres profesores se alternarán para hablarnos desde sus perfiles diferentes (Ciencias de la Tierra, microbiología y medicina) sobre el crucial papel de los microorganismos en la historia geológica del planeta, el equilibrio ecológico, medioambiente, clima, aplicaciones tecnológicas y salud mundial.
Hoy hemos empezado por el riguroso principio: el origen de la vida. Mentiría si os dijera que la sesión ha sido espectacular. Hemos revisado qué elementos se requieren para que pueda crearse la vida (1- un desequilibrio termodinámico que sirva de fuente de energía, 2- unas condiciones en las que los enlaces covalentes sean estables y puedan formarse moléculas “grandes”, 3- líquido, 4- una estructura molecular que soporte la evolución). También hemos recordado a Oparin y Stanley Miller para hablar de evolución química y la síntesis de los primeros ladrillos de la vida. Pero no hemos abordado todavía en el gran interrogante: cómo se ensamblan estos compuestos prebióticos hasta formar algo tan complejo como una célula.
Me ha parecido interesante el análisis de la controversia sobre la fecha en que apareció la primera forma de vida. Pensaba que estaba establecido que fue hace 3.800 millones de años, muy poco después de que la Tierra se enfriara. Pero se ve que no todos los expertos están de acuerdo con la hipótesis del “origen rápido”.

“El trascendental error de Heisenberg”
En 7 minutos mi atención se dirige a la creación de una bomba atómica. De 10 a 11:30 tiene lugar la clase del genial Peter Galison , autor del libro “Einstein’s clock’s, Poincare’ Maps”. El programa de la asignatura “Historia de la física del siglo XX” plantea un recorrido desde las revoluciones que supusieron la relatividad y el nacimiento de la cuántica, hasta las actuales controversias entre defensores y detractores de la teoría de cuerdas. Se analizará cómo la física ha transformado el mundo desde el punto de vista filosófico, tecnológico y social.
Hoy Galison ha hablado de la bomba atómica que intentó construir el ejército nazi. Cuando a finales de los años 30 científicos alemanes confirmaron experimentalmente que se podían fisionar átomos de uranio bombardeando neutrones, y que en este proceso se liberaba una cantidad abismal de energía, empezó la investigación para crear armamento nuclear. El principal implicado fue Werner Heisenberg , uno de los mejores físicos del siglo XX y que sin embargo cometió un error decisivo que pudo cambiar la historia: Calculó que la masa crítica para construir una bomba atómica era de toneladas, cuando en realidad varios kilogramos eran suficientes. Este error inexplicable en un físico de su calibre hizo que el ejército alemán desestimara construir la bomba. Algunos piensan (Galison no) que lo hizo adrede.
Uno de los episodios más citados en este momento crítico de la historia es la visita que Heisenberg realizó en Dinamarca a su extraordinario amigo y cofundador de la cuántica Niels Bohr. Nadie conoce todos los detalles del encuentro, pero nunca más volvieron a dirigirse la palabra. La obra Copenhague narra parte de la discusión que mantuvieron sobre la creación de una bomba atómica por parte del ejército nazi.

“Experimentos críticos en las ciencias humanas”
Así se titula la asignatura impartida por Rebecca Lemov, autora de “El mundo como un laboratorio ”. Cada semana se repasaremos los experimentos en el área de las ciencias sociales que han supuesto un impacto mayor en la comprensión de nuestra conducta y naturaleza humana.
Entre otros comentamos el de Stanley Milgram, que Sergio citó en un comentario del post “Neurofilosofía Moral”.
Dos individuos se ofrecían voluntarios a participar en un estudio a cambio de una pequeña cantidad económica. Uno hacía un test, y cada vez que se equivocaba, el otro presionaba un botón que le suministraba descargas eléctricas cada vez de mayor intensidad. El que recibía las descargas era un actor, que simulaba sufrimiento, suplicaba clemencia, gritaba… entonces el otro individuo pedía detener el experimento, pero el director le obligaba a continuar. Y lo hacía! Las siguientes imágenes causaron una gran conmoción. Nadie pensaba que personas corrientes serían capaces de llegar tan lejos, infringiendo dolor y comportándose de forma cruel inducidos sólo por las órdenes de un superior. Generaron importantes reflexiones sobre la conducta humana en conflictos bélicos, o nuestra actitud bajo la subordinación.

“Psicología para digerir”
A la 1:30 me cuelo durante media horita a la clase sobre psicología de Steven Pinker, el all-star de la ciencia. El contenido de su asignatura es bastante básico, pero es un virtuoso a la hora transmitir conceptos de forma original, con caricaturas, videos, humor, aparatos, y su glamorosa dialéctica. Abandono la última fila del gran auditorio para ir a la clase sobre bioética de Michael Sandel y Doublas Melton, uno de los mayores expertos mundiales en la investigación sobre células madre.

“Quiero tener un hijo sordo”
De 2 a 3:30 hemos analizado el caso real de una pareja de lesbianas sordas, que en 2002 escogieron el esperma de un donante sordo para tener un hijo que compartiera su limitación. Lo consiguieron . ¿Actuaron de forma ética? ¿Por los daños o por el argumento del diseño? ¿Es incorrecto seleccionar el esperma de alguien brillante? ¿de qué es capaz la ciencia actual? Muchas más preguntas de carácter ético aparecerán en este curso, y algunas os las trasladaré al blog.

"La guerra biológica"
Terminada la clase, volando hacia el MIT. Los martes y jueves de 4 a 6 los Knight Fellows tenemos seminarios privados con científicos que vienen a hablarnos de diferentes temáticas. Esta tarde hemos conversado con Jeanne Guillemin, que lleva 25 años estudiando asuntos referentes a la guerra biológica y ha escrito libros como “Anthrax: la investigación de un brote mortal” y el reciente “Armas biológicas”. Nos ha ofrecido su visión particular sobre las amenazas reales que supone el armamento biológico. Después de las cartas con Anthrax enviadas en 2001, la Iniciativa en Biodefensa del gobierno estadounidense multiplicó su presupuesto hasta los 44 mil millones de dólares (cifra que nos ha dado Guillemin y no he contrastado). Ella opina que es una reacción exagerada, y también se muestra contraria al laboratorio de nivel de bioseguridad 4 (donde estudian los virus más peligrosos que existen) que la Universidad de Boston quiere construir en medio de la ciudad. Para Jeanne Guillemin las amenazas de la guerra biológica tienen gran parte de construcción política, y reflejan “el trabajo sucio de la ciencia”.

Ahora mismo os escribo desde la oficina, en pleno stoop syndrome . Pero a diferencia del día que os definí el stoop syndrome como un estado de alineación mental provocado por la incapacidad de asimilar tal cantidad de conocimiento científico, esta vez estoy un poco consternado por la combinación de peligros y grandezas que hoy me han mostrado sobre esta actividad humana llamada ciencia.

Por suerte dentro de un rato iré a tomar algo al lugar idóneo para repasar de forma inspiradora las enseñanzas de mi supermartes científico: el bar “The Miracle of Science”. Cuando leí su nombre y vi el menú escrito en una pizarra en forma de tabla periódica, supe que sería uno de mis lugares predilectos. Allí puedes encontrarte a una holandesa como Elke Scholten, que se pide un pastis (anís), le dice al camarero que le sirva el hielo aparte, y te exige que prestes atención. Pone el hielo en el anís, lo remueve, y empieza a explicarte su último estudio científico sobre el “Pastís effect”: la explicación química de porqué el anís pasa de transparente a blanco cuando le introduces agua. *
Fantástico! Además, desvelar el misterio molecular de este proceso no le robó sabor alguno al pastís. Al contrario, lo enriqueció a otros niveles. ¡Viva la ciencia!

Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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