Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

31 Ago 2009 - Enlace

La ciencia en 1982

Jueves 27 de Agosto, 23h 30 min. Restaurante Marvin’s (14th – Ust.; Washington DC). Carlos (Economista, Banco Mundial): “La semana pasada compré un libro usado sobre las fronteras de la ciencia editado por el National Geographic en el 1982. Interesantísimo!”

Pere: “¿Qué es lo que más te sorprendió?”

Carlos: “No se, me pareció como si no hubiéramos avanzado tanto…”

Pere: “¿Ah si? Curioso… ¿me lo podrías prestar?”

Carlos: “Claro! Cuando quieras”


Le llamé el sábado, me pasó el libro, y encima permití que volviera a pagar él la cerveza…

Buen ejercicio leer el librito. Creo haber pasado por tres fases diferentes:

En una primera ojeada todo indica que Carlos tenía razón. Cuando lees que la fusión nuclear puede ser la energía del futuro, o que estamos investigando en entender el Big Bang, en curar definitivamente el cáncer y el Alzheimer, en averiguar cómo emerge la conciencia humana, o saber cuál fue el origen de la vida, encontrar una teoría unificada para la física, o discernir cuánto de genético y de ambiental hay en nuestro comportamiento, te das cuenta que lo que en 1982 eran grandes fronteras de la ciencia, continúan siéndolo.

Luego piensas: “un momento…” y empiezas a darte cuenta que en el libro ni se mencionan palabras como energía oscura, calentamiento global, células madre, HIV, fMRI, epigenética, nanotecnología, o Internet.

La tercera fase es la más suculenta, ya que empiezas a leer detenidamente el texto y vas encontrando sorpresas a la hora de comparar lo que se conocía entonces, y lo que sabemos ahora. He aquí algunas de ellas.

Ya avanzo que éste no es un recuento exhaustivo, y queda abierto a que aprovechemos la flexibilidad del blog para ampliarlo en los comentarios o siguientes posts.

El destino del Universo

Confieso que me chocó ver una foto de Stephen Hawkins explicando los enigmas de los agujeros negros. Que no me crucifiquen los cosmólogos, pero todavía les llaman singularidad porque siguen sin entender qué ocurre en su interior.

Sin embargo, en ese momento se desconocía por completo que una misteriosa energía oscura hacía que el Universo se expandiera de manera acelerada. La duda era si la densidad de materia del Universo sería suficiente como para que la gravedad frenara su expansión y empezara a contraerse hacia un “big crunch ”.

No hemos terminado de cerrar una frontera, pero hemos abierto otra.

No sé cuantas veces habrá aparecido en los medios la noticia del descubrimiento de agua en Marte, pero en 1982 ya se sabía que ”en los polos de Marte hay hielo, y al mirar su superficie vemos rastros de erosión debido a agua líquida. Esta evidencia sugiere que Marte podría haber albergado vida en el pasado”. Estas frases me suena haberlas oído hace poco…

En contrapartida pensé “ok, pero por ejemplo, la Cassini-Huygens descubrió hace muy poco que en el satélite Titán había metano líquido, nubes de metano, lluvias… “ justo a las pocas líneas leí que resultaría muy interesante investigar el origen del metano de la atmósfera de Titán….

A principios de los 80 ya estaba publicado el modelo estándar y se conocían los diferentes tipos de quarks, leptones, centenares de partículas subatómicas, y las 4 fuerzas fundamentales que regían sus interacciones. Pero la gravedad todavía no encajaba en ese modelo estándar; la teoría era incompleta porque no conseguía ligar del todo la relatividad general con la mecánica cuántica. Muchas supercuerdas, pero continuamos encallados en el mismo punto.

En ese momento ya habían aceleradores de partículas, y el autor del texto defendía que 110 millones de dólares no era un precio caro para construir uno de nuevo que les permitiera entender “la estructura última de la materia”. Creo que el presupuesto del Large Hadron Collider (LHC) ronda los 9.000 millones. A ver si una vez reparada la chapuza nos regala por fin esa “teoría unificada”.

¿Cambio climático? ¿energías renovables?

Por el extenso espacio al que se le dedica en el apartado de Ciencias de la Tierra, hace 30 años lo más en boga era la tectónica de placas . Finalizada en los años 60, fue uno de los grandes avances del siglo XX y permitió durante las décadas siguientes clarificar el origen de volcanes, montañas, terremotos y todo lo referente a la estructura de la corteza de nuestro planeta.

A pesar de ser una publicación del National Geographic, no se dedica espacio a la biodiversidad ni a mostrar preocupación por el futuro medioambiental de la Tierra. Hay sólo una leve mención a ciertos cambios en el clima, causados seguramente por diferentes fenómenos naturales, y escondiendo dudas sobre si la actividad humana podría tener también alguna relación con ellos.

“Combustible fósil” no era una expresión maldita, y respecto al futuro energético la gran esperanza era imitar a las estrellas y reproducir la fusión nuclear en el laboratorio.

Las perspectivas de lograrlo parecen ahora igual de lejanas que entonces.

La nueva Biología

Es probablemente el campo que más ha avanzado en los últimos 27 años.

La única “sorpresa” que me llevé al leer el texto es que por ese entonces ya se había logrado clonar ratones por transferencia nuclear, y 15 años antes del nacimiento de Dolly, ya se especulaba en la posibilidad real de clonar humanos. Secuenciar el genoma, y ser capaces de escudriñar sus variaciones como ahora, parecía sin embargo una tarea prácticamente imposible.

También me llamó la atención la frase “se conocen 5.000 especies de bacterias”. Asumiendo que la microbiología habría logrado caracterizar muchísimas más, al buscar cuántas no esperaba encontrar que esta cifra ni siquiera se ha duplicado y se estima que faltan todavía centenares de miles de especies por descubrir.

Medicina

Claro que los avances recientes han sido espectaculares, pero la gran revolución en medicina había ocurrido unas décadas antes, con el control de las enfermedades infecciosas. En el texto un científico se congratula que en los 80 años anteriores al 1982 la esperanza de vida en EEUU había pasado de los 47 a los 74 años, y el primer tema fronterizo de su reportaje es jugar con la maquinaria celular para lograr el antienvejecimiento. En el 2009 es de 78 .

Cáncer, Alzheimer y enfermedades cardiovasculares eran el reto a abordar los siguientes años. El SIDA todavía no había aparecido en escena, y ni la obesidad ni la diabetes eran un problema alarmante de salud pública.

Mente y Cerebro

Invitando a los autores de la secciónApuntes neurocientíficos desde el MIT ” a contarnos los avances más relevantes de los últimos 27 años en la neurociencia, en 1982 parecían entusiasmados con el PET (Positron Emission Tomography), una técnica que permitía rastrear las zonas activas del cerebro cuando realizaba determinadas acciones. Ahora existe una más específica fMRI (imágenes de resonancia magnética funcional), pero la esperanza de poder monitorear circuitos neuronales in vivo todavía debe esperar.

Sin duda se han conseguido grandes logros en el conocimiento de los cerebros enfermos, pero entender el funcionamiento completo de los normales continúa siendo una de las grandes fronteras de la ciencia.

Este es uno de los posts más abiertos del blog. Faltan infinidad de avances o no-avances por comentar. Creo que he sido injusto y me he centrado demasiado en los segundos. Aprovechemos lo dinámico del formato para ir ampliando perspectivas sobre cómo ha cambiado la ciencia en los últimos 27 años.

Escrito por pestupinya

24 Mar 2009 - Enlace

Benedicto XVI: Las evidencias científicas contradicen sus palabras

Las primeras reacciones tras oír al Papa Benedicto XVI diciendo durante su visita a África que “la distribución de preservativos no soluciona el problema del SIDA, incluso lo agrava” son de estupor y enfurecimiento visceral.
¿Cómo puede alguien tan influyente espetar semejante sandez?
¿hasta tal punto está su ideología por encima de la vida de tantos miles de personas?

Al día siguiente lees que el Vaticano ha reiterado oficialmente dichas palabras , y te enervas todavía más al comprobar lo desfasada y peligrosa que puede llegar a ser la Iglesia Católica como institución. ¡Que se aparten de una vez por todas!

Entonces recuperas la calma y recuerdas un post antiguo en el que describiste un estudio del Poverty Action Lab del MIT demostrando que repartir libros en escuelas africanas no mejoraba el rendimiento escolar de los alumnos. Las recetas que funcionan en los países ricos no tienen porqué hacerlo en el complejo mundo en desarrollo.
Te asaltan ciertas dudas ¿a ver si me estaré dejando llevar yo también por ideas preconcebidas?

Enseguida aparece en mente el seminario atendido hace tres semanas en Boston con Esther Duflo , la directora del Poverty Action Lab (J-PAL) .
El planteamiento básico del J-PAL es que para atajar los problemas del mundo en desarrollo debemos utilizar menos ideología y más ciencia. Y algo por lo que empezar es no asumir tan alegremente que conocemos bien las soluciones y sólo se trata de implantarlas, ya que muchos años y millones de dólares invertidos por instituciones como el World Bank, IMF, ONG’s… demuestran lo contrario. En África se llevan gastadas cantidades ingentes de dinero en proyectos que no funcionan.
He aquí la propuesta del J-PAL: Ante un problema determinado, utilizar la metodología científica para evaluar cuál es la mejor intervención para solventarlo.
¿Cómo? La medicina lleva años haciendo estudios epidemiológicos para entender las causas de ciertas enfermedades y testar posibles tratamientos. Se trata de trasladar esta metodología a las políticas de desarrollo: si quieres comparar las diferentes maneras de mejorar la educación en un país, escoge un número considerable de escuelas, sepáralas en grupos, aplica una medida a cada grupo, y haz un estudio randomizado para ver al cabo del tiempo cuál ha sido más efectiva. Quizás te sorprendan los resultados .

Este “novedoso” método de evaluación está proporcionando grandes éxitos al J-PAL. Como premio y estímulo la fundación BBVA les otorgó el pasado enero un premio de 400.000 euros .
Recupero el hilo de la historia: ¿Habrán realizado algún estudio randomizado para comparar diferentes políticas de prevención del SIDA? ¿Habrán evaluado científicamente si potenciar el uso del preservativo disminuye el número de contagios?
Búsqueda en su web y… Bingo! En 2006 Esther Duflo publicó los resultados de un estudio financiado por el World Bank para analizar la conducta sexual de los adolescentes de Kenya , y justo en enero del 2009 Pascaline Dupas presentó una ampliación .

Información insuficiente en Kenya
En las sesiones sobre prevención del SIDA que se imparten en las escuelas de Kenya se habla de cómo se transmite el virus, de cómo lidiar con personas infectadas, de abstinencia hasta el matrimonio… pero no se mencionan los preservativos.
Sí, inaudito, pero según el estudio del J-PAL el programa educativo diseñado por el gobierno sólo se concentra en la abstinencia. El foco principal no es “reducir el riesgo”, sino “evitarlo”. ¿es la mejor estrategia? Esto es lo que pretendían averiguar.

Para ello seleccionaron 328 escuelas con un total de 70.000 adolescentes, las dividieron en grupos de condiciones similares, y a cada uno de ellos aplicaron diferentes intervenciones. Al cabo de 2 años contabilizaron el número de embarazos, que en tales edades es un buen indicador del sexo inseguro.

En un grupo de escuelas se entrenó a los maestros para enseñar sólo el programa oficial del gobierno, en otras se debatía abiertamente sobre el uso de condones, y en otro tomaban medidas para que las adolescentes permanecieran más tiempo en la escuela.
En la ampliación del estudio hecha por Dupas también se informaba a las estudiantes que los hombres de edad avanzada tenían índices de SIDA mucho mayores (en Kenya es muy habitual que las adolescentes tengan sexo inseguro con personas adultas).
También se pasaron tests antes y después del estudio para conocer cómo se había modificado la conducta sexual de los adolescentes.

De los estudios de Duflo y Dupas surgieron una serie de conclusiones: seguir el programa oficial centrado en la abstinencia no disminuía el número de embarazos. Informar sobre el riesgo de mantener relaciones con personas mayores hacía que las niñas modificaran la edad de sus parejas. Informar sobre el uso de preservativos fomentaba su uso sin aumentar el número de relaciones sexuales. Y mantener a las niñas en la escuela también lograba disminuir el número de embarazos.

En concreto, en el estudio de Dupas se observó que la estrategia del gobierno de “eliminar el riesgo” no era efectiva, mientras que la campaña ampliada que proponía “reducir el riesgo” (informar sobre el uso de preservativos y la distribución de SIDA por edades) logró aumentar el uso de preservativos sin incrementar el número total de relaciones sexuales. Y como consecuencia redujo en un 28% el número de embarazos entre adolescentes, el parámetro utilizado como referencia al sexo inseguro.

Por tanto, estos estudios científicos (y otros que se pueden rastrear en la bibliografía de ambos) contradicen claramente las palabras de Benedicto XVI. Fomentar el uso del preservativo sí tiene resultados positivos en la lucha contra el SIDA.

Lo se, no estoy diciendo nada nuevo a los que ya saben que no deben hacer mucho caso a lo que diga el Papa, pero por desgracia no todo el mundo es consciente de ello, y resulta que el gobierno de Kenya todavía mantiene un programa de prevención en escuelas centrado en la abstinencia, cuando podrían estar reduciendo en un 28% el riesgo de contagio entre sus adolescentes.

Escrito por pere-estupinya

11 Oct 2008 - Enlace

¿Polémica Europa vs US? El Nobel para el científico taxista!

En 1964 los físicos Arno Penzias y Robert Wilson estaban poniendo a punto una antena de gran sensibilidad para los laboratorios Bell, la empresa donde trabajaban. Dicha antena debía detectar señales muy tenues, por lo que necesitaban eliminar al máximo cualquier interferencia por pequeña que fuera. Sin embargo, había un misterioso ruido de fondo que se resistía a desaparecer, y del cual no lograban identificar su procedencia. Era siempre el mismo y estaba presente de día, de noche y en lugares diferentes; parecía como si su origen no fuera terrestre.
Por pura coincidencia y sin tener ni idea de ello, Penzias y Wilson habían descubierto la radiación de fondo de microondas, la prueba que confirmaba que el Universo había empezado con un Big Bang.
Varios astrofísicos habían predicho teóricamente la existencia de esta radiación de fondo y llevaban tiempo buscándola. De hecho no fueron Penzias y Wilson quienes la interpretaron y relacionaron formalmente con el Big Bang; ellos no hicieron ninguna contribución científica significativa, pero como descubridores –aunque fortuitos- se llevaron el premio Nobel.

Ni mucho menos es un caso similar al Nobel de Medicina concedido esta semana a los descubridores del HIV, que sí eran científicos en activo buscando la causa del SIDA, pero podríamos encontrar algún paralelismo que nos ayudará a contextualizar la polémica que se ha suscitado por la no inclusión en el premio de otro científico que quizás también lo merecía.

La vieja polémica
El SIDA es una enfermedad que destruye las defensas de tu organismo y lo deja frágilmente expuesto a multitud de agentes infecciosos. Cuando a principios de los años 80 empezó a extenderse sin control, en las autopsias los científicos encontraban gran diversidad de virus, bacterias, hongos… y se publicaron diferentes candidatos como origen de la enfermedad. Uno de ellos fue un retrovirus descubierto por el francés Luc Montagnier y Françoise Barre-Sinoussi en 1983 en el Instituto Pasteur de Paris. Montagnier llamó al nuevo virus LAV, y sugirió que podía ser el agente causante del SIDA, pero sin llegar a probarlo. Eso lo hizo al año siguiente en el NIH el científico estadounidense Robert Gallo, cuando publicó la secuencia de otro nuevo virus llamado HTLV-III, junto con la evidencia de que era el causante del SIDA, y un test recién patentado para poder detectarlo.
Pero… sorpresa! A los pocos meses se descubrió que el virus de Gallo era el mismo que el descrito un año antes por Montagnier. Aquí empezaron los problemas, porque además de prestigio y un posible futuro premio Nobel, había mucho dinero en juego. Tras largas disputas y acusaciones, en 1987 los propios Ronald Reagan, y Jacques Chirac acordaron que ambos científicos eran codescubridores del ya denominado HIV, y sus respectivos paises podían repartirse los derechos de la patente del test.
Pero las cosas se torcieron de nuevo. A medida que avanzaban los descubrimientos sobre el HIV se vio que tenía una tasa de mutación altísima. El virus cambiaba constantemente, incluso en el mismo individuo infectado podías observar mutaciones con el paso del tiempo. Entonces… ¿Cómo podía ser que la secuencia del virus de Gallo y Montagnier fuera idéntica? Sospechoso... sobre todo porque en 1983 Montagnier había enviado muestras a EEUU para su confirmación. Gallo aseguraba que él había aislado el virus de sus propias muestras, pero finalmente reconoció que los virus tenían la misma procedencia, y que sus muestras se debían haberse contaminado con las enviadas por Montagnier.
Pese a todo, de nuevo se firmaron las paces y repartieron méritos. Montagnier era el primer descubridor del HIV, y Gallo había demostrado que era el causante del SIDA, diseñado en el NIH un test para detectarlo, y realizado importantísimas contribuciones científicas al diseño de fármacos y manera de abordar una posible vacuna.
En el año 2000 ambos (y no la francesa Sinoussi) recibieron el premio Príncipe de Asturias como codescubridores del Virus de Inmunodeficiencia Humana.

La nueva polémica
Esta semana la academia sueca ha concedido el premio Nobel de Medicina sólo a los franceses Luc Montagnier y Françoise Barre Sinoussi, junto al alemán Harald Zur Hausen por descubrir que el Papilomavirus era el causante del cáncer de útero, una investigación no relacionada en absoluto con la del HIV.
Como podéis imaginar, no todo el mundo está conforme. Gallo ha declarado estar decepcionado. Montagnier confesó que le sorprendió que Gallo no recibiera el premio, porque él también lo merecía.
Da la casualidad que desde hace unas semanas estoy intercambiando una fracción de mi tiempo y energía por la millonésima parte del presupuesto del NIH, y os puedo asegurar que la exclusión de Gallo en el premio Nobel ha sido el tema de la semana.
La mayoría de gente está convencida que merecía el reconocimiento, y se opina que la inclusión de Zur Hausen por su hallazgo sobre el HPV es una estratagema para no conceder el premio a Gallo. El Nobel de una disciplina no puede ser concedido a más de tres personas a la vez. Pero no hay relación alguna entre las investigaciones del HIV y el HPV, “Podrían haber guardado el HPV para el año que viene, e incluir a Gallo en éste. Hubiera sido lo más coherente”, fue uno de los comentarios más repetidos que oí. Otros rumores (no en el NIH) insinúan que últimamente los Nobel barren hacia Europa cuando tienen la oportunidad.

Los hitos científicos de Gallo en la lucha contra el SIDA son muy superiores a los de Montagnier, pero cotilleos a parte, la academia establece de manera muy clara que la voluntad de Alfred Nobel no era reconocer la carrera científica de nadie, ni laurear el conjunto del trabajo hecho en un campo, sino premiar al primer descubrimiento, no lo que viene después. Según este criterio, tanto los galardones a Penzias-Wilson por su señal desconocida, y a Montagnier-Sinoussi por un nuevo retrovirus, son coherentes a pesar que fueron otros los que establecieron que esa radiación de fondo era la prueba del Big Bang y ese virus era el causante del SIDA.

El taxista que sí merecía el Nobel
Más rocambolesca todavía es la historia del premio Nobel de Química 2008 concedido a tres científicos por sus trabajos con la proteína verde fluorescente, una sustancia extraída de las medusas que ha permitido grandes avances en biología celular.
Resulta que el trabajo de estos investigadores no habría sido posible si antes alguien no hubiera descubierto y aislado el gen de medusa que codifica esta proteína. Los propios galardonados reconocen que ese hallazgo trascendental lo realizó el científico Douglas Prasher mientras investigaba en la Institución Oceanográfica de Woods Hole. Pasher cedió este descubrimiento y al poco abandonó la ciencia por falta de financiación. Desde hace un par de años trabaja conduciendo un taxi en Alabama, pero si el jurado de los Nobel hubiera sido realmente coherente y mantenido su criterio de premiar al primer descubridor, entonces Pasher quizás también debería haber recibido el Nobel...

Escrito por pere-estupinya

03 Ene 2008 - Enlace

Ciencia contra la pobreza

- ¿Es positivo dar libros a los niños de países en vías de desarrollo para mejorar su educación?
- Sí, claro!
- ¿Cómo lo sabes?
- Hombre, me imagino que…
- No imagines nada. ¿Es más efectivo que proporcionarles un profesor adicional, o darles desayuno gratuito?
- No lo se… Una cosa no quita la otra…
- Si tienes un presupuesto ajustado sí.
- Pero mejor tener libros que no tenerlos. Yo creo que….
- No creas nada. Es un tema demasiado serio para abordarlo según lo que “creas”. Si tu objetivo es mejorar la educación en un país como Kenia, y dispones de unos recursos limitados, deberías tener muy claro cuál es la forma más eficiente de gastarlos.
- ¿Y cómo puedo averiguarlo?
- Selecciona un buen número de escuelas con características similares en una misma región. A unas les das libros, a otras les suministras profesores, a otras das comida gratis a los alumnos que acudan a clase, en otras regalas uniformes, en otras desparasitas a los niños regularmente, y en otras no haces nada de momento. Intenta controlar todos los factores que puedas, sigue el desarrollo de los alumnos durante uno o dos años, y al final analiza qué impacto real ha tenido cada medida, y cuánto te ha costado.
- ¿Esto me recuerda a los estudios sobre salud, no? Para ver si el aceite de oliva es bueno para el corazón, y todo eso…
- Exacto! Se llama un “randomized trial”, y es una metodología propia de los estudios epidemiológicos.
- Me parece un poco exagerado… esto se debe hacer en cada caso?
- No. Si quieres solucionar problemas concretos que ya tienes bien identificados, o cuentas con mucha experiencia sobre el terreno, quizás no es necesario. Pero si pretendes abordar una situación nueva, o tienes dudas sobre si ciertos programas ya implantados son efectivos o no, estos estudios pueden resultar de gran ayuda.
- De todas formas, es un proceso un poco lento, no?
- Piensa a medio plazo.
- Entonces… ¿Cuál es la mejor forma de mejorar la educación?

Éste es el tipo de preguntas que intentan resolver en el “Poverty Action Lab” del Departamento de Economía del MIT. Ellos mismos definen su objetivo global como: “luchar contra la pobreza asegurando que las decisiones políticas se basan en evidencias científicas”. Para ello trabajan en colaboración con ONG’s y gobiernos, evaluando mediante “randomized trials” el impacto de sus programas sociales contra la pobreza.
El ejemplo citado en el diálogo anterior es real. Una serie de estudios en Kenia e India concluyeron que: los libros que suministraba una ONG causaban un ligero impacto sólo en el 5% de los niños. El profesor adicional era una medida un poco más efectiva, pero con diferencia la más cara. Regalar uniformes al inicio del curso aumentaba la escolarización en un 15%. Las escuelas que servían desayunos gratuitos reducían el absentismo en un 30%. Pero los resultados más notorios los obtuvo el programa de desparasitamiento. Además de ser la acción más barata, los niños sin gusanos intestinales perdían menos días de clase y tenían un rendimiento escolar muchísimo mejor. Claramente desparasitar a los niños es la medida con mejor relación “coste-efecto”, y según el Poverty Action Lab debería convertirse en una de las acciones prioritarias a implementarse a gran escala en las escuelas de países pobres.

Conocí este estudio y al Poverty Action Lab (J-PAL) durante un seminario impartido por su directora, la economista Esther Duflo, en el departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad del MIT. Una de mis obsesiones es que la ciencia impregne cada vez más la toma de decisiones políticas. El planteamiento de que la metodología científica podía ser aplicada en la lucha contra la pobreza me resultó tan interesante, que posteriormente me reuní con otros miembros del J-PAL y les pedí más información sobre sus evaluaciones.

Quizás uno de sus trabajos más destacables es sobre los programas de conducta sexual y prevención del SIDA en adolescentes. Un tema que en demasiadas ocasiones se suele tratar desde posiciones ideológicas en lugar de evidencias objetivas.
El J-PAL, en colaboración con el gobierno de Kenia, una ONG, y instituciones académicas locales, evaluó cuatro diferentes estrategias en 328 escuelas de una provincia de Kenia. Los resultados indicaron que: el programa oficial de educación sobre el HIV tiene muy poco impacto. Los debates entre estudiantes fomentando el uso del preservativo y otras medidas de prevención son más prometedores, pero necesitan mayor seguimiento. Tomar medidas para evitar el absentismo escolar redujo claramente los embarazos en adolescentes. Y la advertencia específica a las estudiantes de los altos índices de HIV entre hombres mayores, y el elevado riesgo que supone tener relaciones sexuales con ellos, disminuyó en un 65% los embarazos de niñas con hombres adultos.

El J-PAL no son los únicos ni los primeros en hacer evaluaciones de impacto sobre programas sociales, pero sí son los pioneros en aplicar un planteamiento tan científico como los “Randomized Trials”. Con ellos están obteniendo información muy útil para gobiernos, ONG’s, o el propio Banco Mundial, organizaciones conscientes que en algunas ocasiones están invirtiendo muchos esfuerzos y los resultados no son todo lo buenos que desearían.

Hablaremos más de esta y otras iniciativas del MIT dirigidas específicamente a solucionar problemas en los países pobres. Para mi es un tema trascendental. La ciencia tiene mucho que aportar al tercer mundo, no sólo con aplicaciones tecnológicas o medicina, sino ofreciendo su propia metodología para inspirar la toma de decisiones políticas.

Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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