Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

14 Oct 2009 - Enlace

El Gran Hermano del Cambio Climático

8 concursantes periodistas científicos estamos encerrados durante 5 días en una casa en medio de los bosques del estado de Maryland.

El Earthwatch Institute nos ha llenado las neveras, empezado a mostrar los estudios medioambientales que realizan en este centro de investigación forestal, advertido que no podemos salir de la zona hasta el sábado, y ofrecido una charla introductoria sobre las bases científicas del cambio climático.

Inmediatamente después, el primer turno de cocina ha preparado la cena. A mi me tocará mañana. Pobrecitos. Somos 4 mujeres y 4 hombres, y a pesar de que disponemos de vino y cervezas (¿por qué la coordinadora ha dirigido la mirada hacia mi la cuando recomendaba moderación?), en esta versión científica de la casa del Gran Hermano no se prevén escarceos nocturnos, de momento. Todos se han ido a dormir, menos uno que abre su ordenador y empieza a escribir unas líneas a sus amigos.

No hemos roto el hielo todavía, pero el primer día ya se empiezan a intuir algunas de las personalidades típicas frente al cambio climático. Está el/la activista, convencido/a que las acciones individuales pueden transformar el mundo. Está el “enterado”, que leyó cuatro artículos y de verdad se cree saber más que los propios científicos. El/la “moderad@” sopesa constantemente pros y contras y es quien tiene una visión más realista de este asunto tan complejo, pero si esperamos a que aclare sus dudas la subida del nivel del mar ya se habrá tragado algunas ciudades costeras. Desde luego no hay ningún negacionista, pero sí alguien con cierto deje “conspiracionista” que ve manipulaciones e intereses económicos por todas partes. Para el “observador vivalavida”, estos 5 días prometen ser muy interesantes.

Sobretodo porque esta tarde mismo ya nos han puesto manos a la obra y acompañado al bosque a medir diámetros de árboles. No sólo aquí en montes estadounidenses, sino también en Europa, Brasil, China e India el Earthwatch Institute tiene parcelas de bosques completamente monitoreadas para ir controlando y comparando todos sus parámetros a lo largo del tiempo. Existen muchos más grupos científicos alrededor del mundo midiendo el grosor de árboles a 1.3 metros de altura. El objetivo es conocer el flujo de carbono; entre muchos otros indicadores que les permiten evaluar científicamente los efectos del calentamiento global. Os iré contando a medida que profundicemos en ello.

La charla científica posterior sobre cambio climático... la verdad, muy bien estructurada, pero lo de siempre. La ciencia ya no es lo más trascendente en el asunto del cambio climático. Ya ha expresado por activa y pasiva lo que tenía que decir; ahora son otros los que deben hablar claro y tomar decisiones. No dudamos de la correlación entre aumento antropogénico de gases de efecto invernadero y subida de la temperatura global, acidificación de los océanos por el incremento de CO2, deshielo de glaciares, eventos climáticos más intensos, sequías, aumento del nivel del mar... esto ya está pasando, sabemos que no lo vamos a detener ni que eliminemos de golpe las emisiones de CO2, pero que de las decisiones tomadas en los próximos años dependerá que el futuro sea más o menos halagüeño. Copenhague es clave. Y no es nada fácil.

De los libros, DVD’s, revistas, textos… que han puesto a nuestra disposición, me gustaría compartir un diálogo entre expertos publicado en The Guardian . Una postura proponía que el colapso del sistema era inevitable, casi necesario, pues resulta absurdo imaginar un crecimiento continuo que llegue a todas las personas del planeta. Hemos tocado techo, el cambio climático nos va a pasar factura, y el sistema económico no podrá reestablecerse sin un colapso previo.

Una réplica más positiva defiende que sí estamos a tiempo, pero introduce un factor interesante: cualquier solución que busquemos al cambio climático debe ser compatible con el progreso económico. No podemos poner en riesgo el sistema, porque nuestra calidad de vida no sería mejor a pesar de que el planeta estuviera un poco más frío.

¿quien debería abandonar la casa del Gran Hermano?

Escrito por pestupinya

10 Abr 2009 - Enlace

Misterio en los fondos oceánicos

La institución Smithsonian sigue una costumbre que sería bueno exportar.
Como además de 19 museos gratuitos también tiene 9 centros de investigación y un numerosísimo equipo de científicos de disciplinas diversas, periódicamente invita a periodistas a sesiones privadas para que conozcan el trabajo de sus investigadores en un campo determinado.
Esta misma mañana nos hemos reunido con un ecólogo forestal que tiene varios fragmentos de bosques tropicales perfectamente caracterizados para ir estudiando las reacciones del ecosistema, un paleobiólogo que investiga qué ocurrió hace 55 millones de años cuando en un perídodo de sólo 10.000 años la temperatura global del planeta subió 5-8ºC, un antropólogo que analiza los cambios culturales y migraciones que conllevaron alteraciones climáticas en el pasado, un físico atmosférico que intenta desenredar el papel de todos los otros gases y contaminantes en la atmósfera de la Tierra, un ornitólogo que utiliza los ciclos de las aves migratorias como indicador de los efectos ecológicos de cambios en el clima, y un fisiólogo de plantas que estudia la aceleración de su crecimiento cuando aumenta la cantidad de CO2 a su alrededor. Desde diferentes disciplinas, todos analizan impactos del cambio climático. No parece que sean pocos.

Cuando el jefe de prensa me preguntó si me había gustado la sesión, le contesté: “Excelente! pero ¿sabes qué? ya me cansa un poco el tema del cambio climático... Estoy convencido que aquí en el Museo de Historia Natural tenéis historias más originales a ofrecer. Me da igual que no sean noticia”.
“Ven conmigo dentro de media hora. Te presentaré a alguien que te gustará”, contestó John.

Quedamos en el círculo central de una entrada plagada de estudiantes en spring break , y me condujo por los laberínticos pasillos del museo hasta el despacho-laboratorio de David Johnson , y le pidió que me explicara el misterio que habían resuelto hacía escasos meses.
“Mira, en el siglo XIX se descubrieron una especie de peces (whalefishes) viviendo a más de 1000 metros de profundidad en los fondos oceánicos… y desde entonces todos los especimenes encontrados son hembras!”, empezó a explicar un apasionado Dave tras las presentaciones.
Continuó diciendo que por extraño que parezca, en los años 50 hallaron otra especie diferente de peces también en aguas profundas (bignose fish) donde sólo había machos, y poco más tarde tapetail fishes en la que sólo encontraban individuos inmaduros; ningún adulto.
“¿no serían la misma especie?” pregunté.
“No. Morfológicamente son muy diferentes. Compruébalo tú mismo. …”


“La hembra que te he dado es de las pequeñas. Pueden llegar a medir 40 cm, y tienen unas mandíbulas enormes para capturar presas grandes. Los machos, sin embargo, son mucho más pequeños y tienen la boca sellada; no poseen ni estómago ni esófago. No comen. Sólo tienen dos grandes testículos, un hígado descomunal del que se van alimentando, y un órgano nasal muy desarrollado con el que se supone que buscan la hembra antes de que se terminen las reservas del hígado. Y la especie de la que sólo encontramos larvas posee una boca pequeña y una cola larguísima. Alguien sugirió hace varias décadas que podrían estar emparentados, pero cuando se estudiaron en profundidad se vio que el dimorfismo sexual era demasiado exagerado, y además nunca se había encontrado ningún espécimen a mitad de su desarrollo, que tuviera características de larva y de uno de los dos adultos.”


“¿Qué pasó entonces?”
“¡Qué encontramos un espécimen intermedio! Fue algo sorprendente, un momento mágico para nosotros. Vimos una hembra en plena transición, y al poco nos llegaron dos individuos más mostrando que esos tan radicalmente diferentes whalefishes, bignose fishes y tapetail, que durante décadas se habían considerado tres especies diferentes, en realidad eran las hembras, los machos, y las larvas de una única especie!
Como publicamos hace un par de meses, en la naturaleza a menudo se encuentran cambios considerables entre crías y adultos, y también casos de gran dimorfismo sexual, pero la combinación encontrada aquí no tiene precedentes en ninguno de los vertebrados que conocemos hasta el momento.”
Dave estaba entusiasmado explicando su hallazgo. Todavía me sorprende la pasión con la que algunos científicos investigan detalles que a otros pueden dejar indiferentes. Pero se contagia.
Le pregunté si habían confirmado los resultados con ADN, y me dio una respuesta que reflejaba todavía más esta devoción por la autenticidad de su trabajo: “ah, si… el ADN… si, si… hicimos las pruebas típicas del ARN y lo confirmamos, pero a mi esto de los genes no me va demasiado. Cuando el material genético me cuente cómo la parte superior de la mandíbula de la larva se transforma en una enorme nariz en el adulto macho, les prestaré más atención. Pero de momento esto sólo se puede averiguar pasando horas tiñendo y observando bajo el microscopio ejemplares y más ejemplares de peces, comparando, buscando relaciones, y viendo por ti mismo los secretos que esconde su anatomía. Esto es lo precioso de este trabajo”.

Continuamos hablando de las maravillas que esconden los fondos oceánicos, de las rarezas que podemos encontrar en esos espacios de características tan diferentes a todo lo que conocemos, y del afán por explorar la extraordinaria biodiversidad que alberga este planeta. Dave repitió varias veces lo afortunado que se sentía por trabajar en esta rama de la ciencia, y yo por acceder a contarla.
Por desgracia, bajamos de nuestra nube cuando recordé la pérdida de especies que comentaron durante la sesión matinal sobre el cambio climático, y Dave reconoció que las actividades humanas también están causando estragos en los océanos.

Escrito por pere-estupinya

13 Ene 2009 - Enlace

¿Están tan degradadas las selvas tropicales?

Muchos biólogos y conservacionistas aseguran que la situación de los bosques tropicales es alarmante, y que la deforestación a la que los estamos sometiendo implicará una extinción masiva de especies y una radical disminución de la biodiversidad. Pero en el 2006 el científico de la Institución Smithsonian Joseph Wright publicó un artículo diciendo que dichas previsiones eran exageradas. En su trabajo argumentaba que el aumento de las áreas protegidas y la migración de la población rural hacia las áreas urbanas haría que la pérdida de especies fuera mucho menor.
Este artículo, pero sobre todo la interpretación que algunos grupos y medios de comunicación hicieron de él, indignó a un gran número de científicos, entre ellos William Laurance , para los que decir “no hay para tanto” significaba obviar la dramática realidad que estaban observando día a día en sus investigaciones.

Para intentar llegar a un consenso sobre la situación real de las selvas tropicales se reunieron ayer Wright, Laurance y varios expertos más en el simposio “¿Sobrevivirán las selvas tropicales? ” que acogió el Museo Smithsonian de Historia Natural en Washington DC.

Sí hubo puntos de encuentro.
Una primera conclusión fue que efectivamente los mensajes catastrofistas empezados a difundir en la década de los 80 pecaron de alarmistas; la disminución radical de especies que se pronosticó en los siguientes 20 años que no se ha producido. Sin embargo, eso no implica que la situación de las selvas tropicales no sea grave. El propio Wright matizó que su “no hay para tanto” había sido malinterpretado, y reconoció sin tapujos que existe una clarísima pérdida de habitats acompañada de extinción de especies. Pero para él la verdadera gran preocupación que debemos afrontar es el cambio climático.

Efectos del calentamiento global
La media de los veintitantos modelos climáticos utilizados por el IPCC pronostica un aumento de temperatura en las áreas tropicales de 3ºC antes de que termine el siglo. Esto no hará desaparecer las selvas, ya que no habrá menos precipitaciones, pero las consecuencias en la biodiversidad pueden ser graves. Las especies que viven en los trópicos están adaptadas a una temperatura estable que apenas fluctúa entre invierno y verano. Algunos animales se podrán adaptar a los desequilibrios que supondrá un aumento de temperatura, pero quizás muchos de ellos no logren hacerlo, ni resistirán la llegada de especies invasoras, como un hongo que ya está arrasando a las ranas de Centroamérica.
Joseph Wright lo dejó claro: la temperatura aumentará más en los polos que en los trópicos, pero la gran pérdida de biodiversidad tendrá lugar en las selvas. “Ponemos mucha atención en los osos polares, pero todavía están entre nosotros. En cambio en los últimos años han desaparecido 165 especie de ranas”.

No bajar la guardia
William Laurance también reconoció al cambio climático como el principal reto que debemos afrontar, pero insistió en que las políticas de reforestación y conservación de hábitats todavía son insuficientes. Las áreas tropicales continúan en retroceso constante.
Las medidas de protección deben intensificarse con mucha más ayuda internacional, ya que los beneficios de mantener las selvas en un estado saludable son globales, y de ninguna manera los países afectados pueden hacer frente solos a estos programas de conservación.
Laurance reconoció que la pérdida de biodiversidad sufrida en los trópicos quizás es menor de la que se predijo, pero presentó unos datos contundentes sobre el ritmo al que se están degradando las selvas y desapareciendo especies, que en ningún caso conducen a un “no hay para tanto”.

El director del Museo Smithsonian, Cristian Samper resumió la situación como “preocupante pero optimista”. Quedan viejas amenazas que abordar como la caza ilegal, la deforestación, la agricultura intensiva, la abundante tala selectiva de árboles, las explotaciones mineras… y aparece en escena el turbador fantasma del calentamiento global. Pero se detecta una concienciación y predisposición política a atajar la protección del medioambiente como una obligación imprescindible del siglo XXI.
No podemos permitir que sea de otra manera.
Justo el domingo, en un contexto diferente, leí la siguiente frase de Martin L. King: “La principal amenaza del mundo no son las acciones de la gente malvada, sino la pasividad de la buenaLa principal amenaza del mundo no son las acciones de la gente malvada, sino la pasividad de la buena”.

Escrito por pere-estupinya

03 Dic 2008 - Enlace

Creacionismo absurdo

Una de las frases más desafortunadas con que cuenta la sabiduría popular es “la excepción confirma la regla”.
Analizándola cuidadosamente vemos que es uno de los sinsentidos más grandes que se puede verbalizar. Desde aquí lanzo un reto amigable a quien ofrezca un sólo ejemplo de una regla que haya sido confirmada, o que se vea como más plausible, gracias a una excepción.
Y no tiene porqué tratarse de un caso científico! se acepta cualquiera de las generalizaciones cotidianas que solemos escuchar a menudo…

¿por qué digo esto?
Porque en ciencia ocurre justamente lo contrario: una única excepción puede ser suficiente para derrocar una regla entera.
Resulta que ayer visité las entrañas del Museo de Historia Natural de Washington DC acompañado del paleontólogo Hans Sues , quien me mostró algunos de los más de 40 millones de fósiles que tienen en su colección; la mayor del mundo.
¿Y sabéis qué? Ni uno sólo contradice la teoría de la evolución. Ni uno.

Imaginaos por un momento que alguien descubre un fósil que desmiente la secuencia de cambios, adaptaciones y aparición de nuevas especies acorde con el proceso evolutivo descrito por los científicos. ¿Qué pasaría entonces...? Sería la noticia del siglo! Sin embargo, esto nunca ha ocurrido.

La visita al museo me recordó el absurdo premio que un creacionista turco ofreció hace un par de meses a quien presentara un fósil intermedio que demostrara la teoría de la evolución.
Ya sé que la ciencia no funciona de esta manera, pero... ¿y si se pidiera a algún anti-evolucionista que mostrara uno sólo de los centenares de millones de fósiles hallados que la refute? No hay...

Uno de los argumentos utilizados por los creacionistas es la ausencia de fósiles que muestren la transición entre especies.
Cuando le dije a Hans Sues , cuyo campo de investigación es precisamente la aparición de nuevas especies, que eso era precisamente lo que el turco pedía, se echó a reír y respondió: “Hay miles de ellos! En los últimos 20 años hemos acumulado evidencias de infinidad de transiciones. Un ejemplo precioso, y que se puede ver aquí en el museo, es la reconstrucción de los diferentes estadios intermedios entre unos mamíferos terrestres llamados ungulados (el hipopótamo es uno de ellos), que empezaron a adentrarse en el mar y evolucionaron poco a poco hasta las ballenas que ahora conocemos. También tenemos fósiles que muestran la aparición de los primeros pájaros, la salida de los peces del agua para colonizar la tierra, e incluso tenemos pistas para ir siguiendo la formación progresiva de estructuras anatómicas complejas como un ojo. ¡Es obvio que el registro fósil es incompleto y tiene muchísimos huecos! Pero es radicalmente falso que no hayamos rellenado ya muchos de ellos.”

No pretendo remover de nuevo el debate sobre el creacionismo. Justo cuando apareció la noticia del turco recibí el mensaje de un lector pidiéndome que lo hiciera, y le contesté que por suerte España no tenía el problema de EEUU, y que prefería ignorarlo para no ofrecerles una publicidad contraproducente.
Pero tras la visita de ayer al museo, y un inaudito encuentro hace dos semanas con un grupo promulgando a rajatabla que la evolución era un engaño, y que un diseñador inteligente había puesto las especies de seres vivos aquí sobre la Tierra, no he podido resistirme…

Escrito por pere-estupinya

22 Nov 2008 - Enlace

Sonríe! You are in Spain

Todavía tengo algunas historias neurocientíficas que explicaros, pero relajemos momentáneamente nuestras neuronas y hablemos de algo más cotidiano.

Esta misma mañana recibí en mi buzón el número de diciembre de la revista de la Smithsonian Institution , una organización cultural, educativa y científica que posee 9 centros de investigación y 19 museos , la mayoría en Washington DC.

Sólo abrirla, en segunda página me sorprendió ver este anuncio firmado por www.spain.info:

Debajo del "Smile! You are in Spain" (Sonríe! Estás en España), se puede leer un contundente:

“It’s not the meeting that is important, it is everything you can do once it has finished”

“La reunión no es lo importante, sino todo lo que puedes hacer cuando termine”

Aquí lo dejo para vuestras valoraciones, pero no puedo evitar relacionar este reclamo con el artículo “Suspenso en ciencia, matrícula en diversión ” que publicaba hace escasos días este mismo periódico.
En el texto se decía que hay 13 Universidades españolas entre las 20 europeas que más estudiantes Erasmus acogen, algo que en ocasiones se ha relacionado con la calidad de la educación universitaria en España.
Sin embargo, el artículo explica que según un estudio realizado por el think tank The Lisbon Council , en la lista de las 50 mejores universidades de la UE no figura ninguna española. La que primero aparece es la Complutense en el puesto 52, la de Sevilla en el 57, Barcelona en el 62… Impactante.
Yo no sé valorar los criterios que ha utilizado el Lisbon Council para elaborar su informe, y tampoco es el estilo del blog hacer críticas sin aportar un enfoque constructivo, pero si en un frío domingo (al menos en DC) os apetece aportar vuestras reflexiones sobre este asunto, o sobre el mensaje que trasmite el anuncio publicado en la revista Smithsonian, adelante!

Escrito por pere-estupinya

18 Sep 2008 - Enlace

Pérdida de biodiversidad por capricho

Esta fotografía tomada en 1957 muestra a turistas exhibiendo el resultado de sus pescas en la costa de Florida cuando los primeros barcos empezaron a ofrecer tal actividad.

No era una exageración, en 1958 los turistas continuaban fotografiándose orgullosos con sus trofeos a bordo del Greyhound.

En 1983 las piezas ya no resultaban tan espectaculares…

Y en 2007 ni se molestaban en aparecer en la foto…


Dicen que una imagen vale más que mil palabras… éste no será el caso más extremo de pérdida de biodiversidad causada por la actividad humana, pero quizás pocos resultan tan flagrantes y fáciles de ilustrar.

Las fotografías forman parte de un artículo del Smithsonian Magazine dedicado a los océanos . En él se cita una nueva disciplina llamada Ecología Marina Histórica, que utiliza imágenes como las anteriores, recortes de periódicos, e incluso menús de restaurantes para intentar averiguar datos sobre el pasado de los ecosistemas marinos, algo mucho más complicado que en los terrestres.
En el estudio que se realizó a partir de los archivos de la biblioteca pública de Key West (Florida) se comprobó que en esa zona del Golfo de Méjico había menos peces, eran más pequeños, y varias especies habían desaparecido.

Si los turistas dejaran de pescar podrían pasar dos cosas: que con el tiempo el ecosistema se reestableciera, o que ya estuviera tan dañado que nunca volviera a recuperar las especies que en él habitaban.

La verdad, quizás lo que ocurra en este caso concreto no es lo más relevante. Hay situaciones mucho más dramáticas de pérdidas irreparables como son los valiosísimos arrecifes de coral.

En la misma revista se narra la expedición científica a Kiribati , un conjunto de islas del Pacífico donde quedaba uno de los pocos arrecifes de coral todavía inexplorados. Los biólogos marinos explican que la diversidad de especies que encontraron era abrumadora, muchísimo mayor de lo que pensaban que podía llegar a existir.
El descubrimiento reflejó de nuevo el enorme daño que estamos causando a los arrecifes de coral, y la necesidad urgente de preservar esos delicados paraísos naturales.
Este año el archipiélago de las Islas Phoenix en Kiribati se ha convertido en el área marina protegida más extensa del mundo.
De nuevo una imagen vale más que mil palabras… En medio de las negociaciones, cuando los científicos mostraron fotografías submarinas a las autoridades locales, se ve que el ministro de pesca dijo “No teníamos ni idea que había tanta vida allí abajo”.

Escrito por pere-estupinya

13 Ago 2008 - Enlace

Llegan los Calamares Gigantes Españoles a US

Los calamares gigantes pueden llegar a medir más de 20 metros, viven en los fondos oceánicos, poseen los ojos más grandes del reino animal, y sus insólitos encuentros con navegantes han inspirado infinidad de mitos y leyendas.
Científicamente sólo se han podido estudiar a partir de ejemplares atrapados en redes pesqueras, individuos que aparecen flotando en las costas, o fragmentos hallados en estómagos de sus únicos depredadores; cachalotes con enormes cicatrices en forma de ventosa que nos hacen imaginar colosales batallas en el fondo de los mares.

Con todo ello los biólogos marinos van extrayendo pistas sobre su anatomía y forma de vida, pero debido a su escasez y la imposibilidad de observarlos vivos en su medio natural (sólo han logrado ser filmados una vez y fuera de su entorno), su comportamiento continúa siendo un intrigante misterio.

Por eso, cuando recibí un mail de la asociación de periodistas científicos de Washington DC anunciando que el Museo de Historia Natural nos iba a conceder una presentación privada en la que nos mostrarían dos ejemplares de calamar gigante embalsamados con los que inaugurarán una exposición sobre los fondos oceánicos el próximo septiembre, no dudé en acercarme.
Llegué tarde. El evento había empezado y me perdí las presentaciones. Pero el acento del conferenciante le delataba… Sorpresa! los calamares habían sido capturados en España! Concretamente en la costa asturiana, a 25 millas de Gijón.
Después de las charlas nos condujeron a la futura exposición, donde ya tenían instalados los calamares gigantes. Allí pude conversar con Ángel Guerra , biólogo marino del CSIC , asesor científico de la Smithsonian Institution , y responsable de traer semejantes criaturas a EEUU.
Tras posar con el ejemplar macho (más pequeño) Ángel me narró las peripecias de la “operación calamari”, bautizada con este nombre por el ejército de Estados Unidos. Las fuerzas armadas fueron quienes finalmente se encargaron de traer los especimenes a bordo de un avión C-17 .

La operación calamari
Desde mediados del siglo XX los pescadores asturianos llevan capturando accidentalmente calamares gigantes cerca del cañón submarino de Avilés. Quedan atrapados en las redes de pesca por arrastre a unos 250-600 metros de profundidad. Como no son comestibles, no les hacen gran caso. Pero a los científicos sí les interesan. En las costas asturianas ya se han conseguido 21 ejemplares y de hecho, en la población de Luarca se encuentra la mejor colección de calamares gigantes del mundo, coordinada por la ONG CEPESMA .
El científico del NMNH Michael Vecchione conocía las investigaciones de Ángel Guerra y le encargó dos ejemplares de calamar gigante para el Smithsonian. El macho que expondrá el museo fue capturado en julio de 2005. Pesaba 47 kg y medía 6 metros (contando los tentáculos). La hembra se capturó en septiembre de 2003, y con sus 140 kg y 9 metros de longitud se ha convertido en el calamar más grande de todo EEUU.

( Angel Guerra Y Luis Laria reconstruyendo la hembra de Architeuthis dux cogida en Asturias. Aula del Mar de CEPESMA, Luarca, España)

Al iniciar las negociaciones, los responsables del Smithsonian solicitaron expresamente que los calamares fueran conservados en formol en lugar de alcohol, porque iban a probar un intrigante nuevo líquido para conservar tejidos. Tras la última reunión en Luarca a finales del 2007, se acordó un contrato de préstamo de 5 años prorrogables a 30. En julio del 2008 los calamares debía llegar a EEUU.
Aquí empieza la parte más anecdótica de la operación. Las condiciones de un barco convencional no eran las adecuadas para la correcta conservación de los calamares, y por avión todo eran problemas debido a la peligrosidad del formol. Finalmente el ejército de EEUU accedió a trasladar los calamares desde la base de Rota (Cádiz) a Delaware (US) con un avión C-17 de las fuerzas armadas. Los militares denominaron la misión “Operation Calamari” y con cierta guasa anunciaron que su tripulación estaba compuesta por V.I.S (Very Important Squid).

A su llegada a US se sustituyó el formol de los calamares por el líquido especial diseñado por la compañía 3M. Esta es una de las grandes novedades de la “operación calamari”. Tradicionalmente se han utilizado formaldehído y alcohol etílico para preservar muestras biológicas, pero ambos presentan ciertos problemas. El primero es cancerígeno, y el segundo es inflamable (el Museo de Historia Natural en el centro de Washington DC tiene cerca de 200.000 litros de alcohol, una verdadera bomba).
El Novec fluid de 3M aporta ventajas respecto ambos, y podría significar una alternativa a la conservación convencional de tejidos animales o vegetales. Lleva tiempo testándose, y en museos de todo el mundo hay grandes expectativas para ver el resultado a largo plazo con los calamares.

Los calamares gigantes ya están situados en la exposición “Sant Ocean Hall “ del Smithsonian que abrirá sus puertas el próximo septiembre. En ella se pretende desvelar qué han aprendido los científicos sobre esta peculiar especie, pero también poder de manifiesto lo mucho que les falta por descubrir, y la enorme diversidad ecológica de los misteriosos y escasamente explorados fondos oceánicos.

Se sabe que los ojos de los calamares gigantes pueden tener el tamaño de una cabeza humana, que viven a centenares de metros de profundidad, que su sangre es azul porque tiene cobre en lugar de hierro, que sus músculos están llenos de amoníaco, que están emparentados con los caracoles, y que protagonizan aferradas luchas con los cachalotes. Pero todavía esconden grandes dudas. De sus estómagos se han extraído restos de otros calamares, indicando que podrían mostrar cierto canibalismo. En las costas españolas encontraron machos inseminados, por lo que también hay especulaciones sobre su conducta sexual. No se conoce cuánto tiempo pueden vivir, cómo cazan, lo rápido que nadan, ni si muestran algún tipo de comportamiento social.
Pero si queréis saber más sobre estos descomunales moluscos de concha interna tenéis una opción muy fácil: Preguntad. Ángel Guerra se ha comprometido a estar pendiente de vuestras consultas en el blog, e intentar explicaros de primera mano todo lo que ha aprendido acerca de los calamares gigantes.
Mientras, dejemos que lo desconocido continúe nutriendo nuestra imaginación.

Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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