Escrito por pere-estupinya
19 Feb 2008 - Enlace
Decisiones eléctricas sobre el AAAS
En un estudio, tras rellenar un formulario te daban a escoger entre 1.5 dólares o un bolígrafo valorado en 2 dólares. El 75 % de los participantes escogía el bolígrafo.
Repitieron lo mismo con otro grupo de voluntarios ofreciendo 1.5 dólares, un bolígrafo valorado en 2 dólares, pero además dos bolígrafos que costaban 1 dólar cada uno. Esta vez, el 50% se quedó con el dinero.
¿Qué pasó? ¿Añadir una tercera opción afectó a las dos primeras? Pues si, la indecisión entre escoger un bolígrafo de dos dólares o dos de un dólar hizo que los participantes optaran por la salida alternativa y se quedaban el dinero.
Este y otros estudios sobre la toma de decisiones muestran que tener varias opciones puede provocar un efecto paralizante. A mi me ocurrió el viernes pasado en mi primer día en el congreso de la American Asociation for Advance of Science (AAAS), que este año se celebraba en Boston. En todo momento había entre diez y quince charlas, presentaciones de prensa, workshops o simposios simultáneos. Era una salvajada. Por la mañana ya me ofusqué decidiendo a qué asistir. Seleccioné la presentación de un simposio sobre pobreza y desarrollo cerebral, una sesión sobre prevención del cáncer, y otra sobre la exploración de Marte con robots. Este último me gustó mucho, pero si os soy sincero, los dos primeros me dejaron un poco indiferente. Cuando después de comer volví a repasar el programa, había tantas opciones para esa misma tarde, y para todo el fin de semana, que me bloqueé. Decidí ir a casa, leer con calma la información que había recogido, planificar bien el resto de congreso, y prepararme para la ceremonia de entrega de premios de la AAAS. Uno recaía sobre mi
compañero Keith Seinfeld, por una mini serie de reportajes de radio en los que describía las propiedades eléctricas del cerebro humano, y cómo los científicos las utilizan para tratar enfermedades.
Durante la ceremonia no dejaba de pensar en el contenido del siguiente post. Ningún tema del AAAS me había enamorado de momento. Pero cuando le entregaron el premio a Keith, y citaron los espectaculares sonidos que grabó de la actividad eléctrica del cerebro pensé: está claro.
El cerebro eléctrico de John
John tenía 33 años cuando le diagnosticaron Parkinson. La progresión de la enfermedad fue un poco más acelerada de lo normal, y a sus 44 años la situación empezaba a ser desesperada. Tenía serias dificultades motoras, los medicamentos funcionaban cada vez peor, y comenzaba a sufrir deterioro cognitivo. Entonces decidió probar una técnica de cirugía cerebral llamada “Deep Brain Stimulation”, en la que se insertan unos electrodos directamente en el interior del cerebro.
El cerebro humano genera una gran cantidad de electricidad, se dice que suficiente como para mantener una bombilla encendida. En la enfermedad de Parkinson hay una región específica en el interior del cerebro que presenta una actividad eléctrica anormalmente alta, y aunque parezca contradictorio, suministrar más electricidad en esta zona provoca que las neuronas hiperactivas se relajen, atenuando así los efectos del Parkinson.
Keith Seinfeld siguió toda la operación, que debe hacerse estando el paciente despierto para que pueda ir respondiendo a las órdenes de los médicos y confirmar que no haya problemas.
El sonido que oiréis en el primer archivo es la perforación del cráneo de John; y la voz masculina que a continuación dice “unbelievable” es la del propio John añadiendo que había estado preocupado toda la semana, pero que no era para tanto.
A continuación el Dr. Peter Nora empezó a introducir meticulosamente un finísimo electrodo en el cerebro de John. El electrodo captaba la actividad eléctrica del cerebro y la transformaba en un sonido que emitían unos altavoces, y Keith grababa. Sencillamente asombroso.
En el siguiente fragmento empezaréis oyendo un área con niveles de electricidad normales. Hacia el segundo 26 percibiréis un tipo de sonido diferente. Como dice Keith en voz en off, cada zona del cerebro suena diferente en función de su patrón de actividad.
En el segundo 42 se aprecia un notable incremento en la intensidad del sonido. Es la zona hiperactiva en los pacientes de Parkinson, y que causa sus temblores.
Una vez localizado el lugar correcto, el médico introduce un nuevo electrodo que emite electricidad en esa área específica, y va pidiendo a John que haga ciertos movimientos. Van ajustando los niveles hasta conseguir los mejores resultados. John se irá a casa con dos electrodos conectados a una pequeña pila cerca de su clavícula. Durante un mes acudirá regularmente a afinar la cantidad justa de electricidad que debe recibir. Si es poca, no puede controlar sus manos, si es demasiada, interfiere en su habla.
Aunque este tipo de cirugía es delicada, tiene bastantes riesgos, y no todos los pacientes son buenos candidatos para recibirla, en el caso de John funcionó muy bien. No es una cura del Parkinson, porque sus neuronas todavía segregan poca dopamina, pero sin duda le redujo ostensiblemente los efectos de la enfermedad y le permitió volver a hacer vida relativamente normal.
Si queréis escuchar la historia entera, u otros apartados de la serie “el cerebro eléctrico”, podéis hacerlo en esta web .
