Escrito por pere-estupinya
08 Ene 2008 - Enlace
¿Qué has desaprendido gracias a la ciencia?
Cuando una reflexión cambia tu forma de pensar, eso es filosofía.
Cuando dios cambia tu forma de pensar, eso es religión.
Cuando un hecho cambia tu forma de pensar, eso es ciencia.
Este es el planteamiento inicial con el que el portal edge.org introduce la siguiente pregunta a su comunidad de científicos: ¿Qué ha hecho cambiar tu forma de pensar, y por qué?
Cada año la web dirigida por el editor John Brockman lanza una pregunta lo más abierta posible a su exquisita red de científicos y escritores. En esta ocasión les propuso que confesaran qué creencias han modificado a partir de los resultados de investigaciones científicas.
El neurólogo y primatólogo Robert Sapolsky recuerda la gran revolución que supuso demostrar que en el cerebro adulto sí nacían nuevas neuronas, contrariamente al dogma que imperó durante gran parte del siglo XX. También le sorprendió un dato de sus propias investigaciones con babuínos en África: lo más importante para ser el macho dominante no es la lucha, sino la inteligencia social y el control de los impulsos.
A el periodista científico Tor Norretranders, asimilar que el 98 % de sus átomos se habían reemplazado en sólo un año y sin embargo él seguía siendo él, le forzó a concebir el cuerpo humano como un software en lugar de un hardware estático sobre el que actuaba la mente. Ni un sólo átomo nos acompaña durante toda nuestra vida. El premio Nobel Richard Feynman dijo en 1955 “Las patatas que comiste la semana pasada ahora pueden recordar qué ocurría en tu mente hace un año”
La antropóloga Helen Fisher, basándose en sus estudios sobre divorcios en 58 sociedades diferentes de todo el planeta, cree que los humanos hemos evolucionado como monógamos sucesivos. Hay una cierta tendencia biológica, relacionada con el período necesario para la reproducción y el cuidado de los hijos, para que las parejas permanezcan enamoradas y unidas durante 4 años.
Un climatólogo confiesa que hace algunos años dudaba sobre el calentamiento global, pero que con los datos actuales ya no tiene dudas. Otro científico cree ahora mucho menos en la psicología evolucionista como explicación de la conducta humana. Otro ha cambiado su noción sobre el origen de la orientación sexual y si realmente se puede elegir. A otro la ciencia le ha hecho perder su fe religiosa, otro reflexiona sobre el inicio del Universo…
Hay muchísimas contribuciones muy bien explicadas, pero no os descubro más porque me gustaría que en este post hiciéramos algo parecido, y no quiero dar pistas.
Reconozco que no es muy original plagiar la pregunta de Edge…, pero es que me encanta. Estimula la reflexión, ahonda en esa renovación constante de la ciencia, y es ideal para que participe todo el mundo. Los que estéis dentro de la profesión científica nos podéis confesar cuál ha sido el descubrimiento más revolucionario durante el aprendizaje de vuestra disciplina. Ese concepto o dato que cuando lo explicáis a vuestros amigos, todavía no se lo creen. Y los que disfrutéis de la ciencia con un poquito más de distancia, intentad recordad qué rompió vuestros esquemas en algún momento, cuál fue aquel “Aha! moment” que quizás hizo enamoraros de la ciencia.
Evidentemente, hablad con total libertad de lo que os apetezca. Pero en principio no me refiero a nuevos conocimientos que simplemente acumulen información, por interesantes que sean, sino a verdaderos cambios en la forma de pensar.
Incluso en este blog podríamos encontrar ejemplos. En posts anteriores, Aurora hubiera apostado por profesores extra en lugar del desparasitamiento para mejorar la educación en el tercer mundo. Durante el fabuloso debate que se produjo sobre si explorar el espacio con humanos tenía sentido pudiéndolo hacer con robots, Ana cambió su posición tras escuchar las opiniones de otros participantes. Y las lecciones de Miquel sobre las bases neurológicas de la memoria todavía sorprenden a más de uno.
A título universal son de sobra conocidos los grandes cambios de paradigma provocados por el conocimiento científico. Todo el mundo creía que el sol daba vueltas a la Tierra hasta Galileo, o que el tiempo pasaba siempre igual de rápido hasta que llegó Einstein con su tan antiintuitiva y aparentemente aberrante teoría de la relatividad...
Pero a nivel individual la ciencia también nos regala pequeñas sorpresas que no son obvias según nuestras experiencias, observaciones, enseñanzas de las personas que nos rodean, o lo que nos habían enseñado en la escuela.
Lo verdaderamente difícil y que puede representar un crecimiento personal no es aprender un nuevo conocimiento, sino luchar contra los instintos y esforzarse en desaprender las convicciones antiguas.
Yo también participaré en el debate, dentro de los comentarios, pero empecemos si os parece: ¿qué datos científicos han cambiado vuestra forma de pensar, y por qué?

La ciencia, en cambio, valora el arte como forma de expresar información a otros niveles que no le permite su lenguaje. Pero salvo notables excepciones, ha sido más reticente a permitir que el arte se inmiscuyera en el proceso de investigación. El interés renovado e intenso que tienen los científicos por la metodología artística es un fenómeno relativamente nuevo. Conscientes de los grandes beneficios que el acercamiento entre ciencia y arte puede aportar, en los últimos años han florecido espacios en los que se posibilita un encuentro real entre científicos y artistas. El
Pero la gran aportación del arte al futuro de la ciencia es evitar que se distancie demasiado de la sociedad. La ciencia progresa a un ritmo y complejidad que nos impide entender las interioridades de la física cuántica, la biología molecular o la neurología. Sin embargo no debemos renunciar a que se nos ofrezca un gran retrato integrador. Queremos recibir los conceptos fundamentales que emergen de esta fantástica fuente de conocimiento que es la ciencia, y que impregnen a la cultura popular. Pero para ello, la jerga y las restricciones del método científico muchas veces representan una limitación. En cambio, la creatividad artística puede aportar su maestría a la hora de generar metáforas, analogías, paralelismos, representaciones, que nos ayuden a hacer tangibles ideas abstractas. Está claro que lo hará de forma imperfecta, pero los artistas llevan mucho más tiempo dedicados a expresar y comunicar que los científicos. Sin ninguna duda, la interacción entre unos y otros es beneficiosa para ambas partes, y para los que queramos escucharles.