Escrito por pere-estupinya
08 May 2008 - Enlace
NY Conf. –3 Retirada a Tiempo
Os voy a comentar una charla más, pero permitidme que me retire a tiempo. Por lo menos por hoy. No veo claro esto del live-blogging. Quería experimentarlo, pero no estoy seguro de que en este caso valga la pena. Lo que estoy contando no son breaking-News, sino ideas que no importa si os las explico hoy o la semana que viene. De hecho, mejor posponerlas si eso implica dedicarles más atención. En 20 minutos quedan cabos sueltos, la redacción no es precisa, y quien sabe si malinterpreto mensajes. Además sólo posteo de lo que ya me suena; estoy recibiendo conceptos nuevos en los que me apetece profundizar, no escribir ahora con prisa. Es como una traición a la revista que acoge la conferencia, The New Yorker, que se caracteriza por tener artículos largos (a veces eternos), y que se resiste a dejarse llevar por la tendencia a acortar textos. Más razones: me toca perderme presentaciones. El programa es trepidante. Estoy rodeado de gente que ha pagado 2000 dólares por asistir a un día y medio de charlas, y yo escribiendo en mi mac… Otra: he releído lo de Gladwell , y lo escrito no hace justicia a la reflexión tan original que él ha hecho. Me frustra no tener tiempo de expresarme mejor, o haberlo guardado para un post específico, redactado a consciencia. Disculpadme por la inconsistencia, pero prefiero eso a la insensatez. Si mañana aparece algún concepto sencillo y contagioso os lo cuento. Si no, ya haré un resumen más adelante.
Neurobotics
Yoky Matsuoka ha empezado diciendo “seguro que conocéis el campo de la neurociencia, y el campo de la robótica. Mi objetivo es fusionarlos en una disciplina llamada Neurobótica”.
Ella era una ingeniera de robots “convencionales” en el MIT. Trabajaba diseñando extremidades robóticas, pero se sentía limitada. Reproducir el movimiento de una mano humana parecía una tarea imposible. ¿Cómo era el cerebro capaz de hacer algo tan complejo? Aparcó temporalmente las máquinas artificiales y empezó a estudiar neurociencia. Al cabo de un tiempo observó personas con desórdenes neurológicos, parálisis, amputaciones… que quizás se podrían beneficiar de los avances en prótesis robóticas. El reto científico era claro: hacer que alguien pudiera mover una mano ortopédica con su pensamiento. Para ello debía descodificar las señales eléctricas del cerebro.
En eso están todavía, pero asegura que desde que empezó hace 10 años, los avances han sido asombrosos.
Ha mostrado los mismos videos de la compañía cyberkinetics y del mono moviendo con la mente un brazo artificial, que podéis ver en un post antiguo . Pero también fotos de pacientes que (sin invadir sus cerebros como en el caso del mono) empiezan a lograr movimientos similares.
Su inspiración en los sistemas vivos también le llevó a construir la primera mano prostética inspirada en la anatomía de un miembro real, y por la que le concedieron el premio MacArthur el pasado 2007.
