21 Ago 2007
Las canciones y las cosas
Fijémonos en "Mis cosas favoritas", por ejemplo. Redefine el sentido de la expresión español neutro. No es que en esta canción el español esté desprovisto de particularidades regionales; es que, como lengua de llegada, neutraliza, anula el valor de la composición inglesa de partida. Para empezar, todo está apagado, como corresponde a un doblaje franquista. El colorido de las cosas que María prefiere prácticamente se esfuma; tanto el color propiamente dicho (los ponis de color crema se convierten en "pequeños ponis"- ¿es que hay ponis grandes?), como el color local (los postres austríacos desparecen: el crujiente strudel de manzana o apfelstrudel se convierte en un simple pastel, y el wiener schnitzel con fideos en carne con tarta) o el que aportan los matices (las ollas brillantes dejan de ser de cobre, y los mitones dejan de ser de cálida lana para ser solamente blancos). Y lo mismo pasa con la luz de las imágenes, que al desvanecerse se vuelve tétrica: los gansos salvajes ya no vuelan con la luna en sus alas, sino que vuelan "sin fin" (es decir, sin más), y los blancos inviernos plateados que se funden en primaveras, mutan en "el blanco invierno que muere en abril" !Con razón le gustan a la institutriz hispanoablante las "cartas muy viejas con un lazo gris" (paquetes de papel marrón atados con cuerdas en la letra de Hammerstein II)! ¿Y qué decir de ese verso: "ver que la nieve mi rostro sacude"? Si quiere decir que la hace temblar, entonces eso no se ve, se siente. Y si da a entender que la golpea, entonces eso no es nieve, es granizo ¿Puede la cosa ser peor? Por supuesto. La cosa empeora si se escucha. El tono monjil de la cantante da escalofríos. Esto es, sacude. Por fortuna, en el cedé suena un poco a gramola, a cueva, muy lejos del esplendor y la frescura de la auténtica. Sólo faltaría que , después de las soflamas del PP, y de sus manifestaciones, discos como éste sonaran como nuevos.
Julie Andrews deseando comerse un apfelstrudel asíííí de grande
2. El vertedero de Sao Paulo o la sorpresa.- El vertedero de Sao Paulo es un vertedero que tienen en Sao Paulo. Según se ve Sao Paulo, ahí está. Es el vertedero más grande del mundo, y también el título de la canción más sorpredente del último disco de Astrud (Tú no existes-Austrohúngaro/Sinnamon), con permiso de "Noam Chomsky". Sorprende, sobre todo, por su giro a la altura del estribillo. Cuando creíamos que la interpretación estaba clara, la propia letra nos dice que la desestimemos, y una vez más Astrud consigue descolocarnos y hacernos reír. Veamos, el tema se inicia con un catálogo de cosas que podrían encontrarse en el vertedero de Sao Paulo. Por su dispar naturaleza, enseguida suponemos que el vertedero es el mundo, y las cosas simbolizan su increíble variedad:en él hay cosas curiosas (copias de la Biblia catalana interconfesional), valiosas (incunables), preciosas (amatistas), o producidas en serie (copias gratuitas de evaluación de Windows Vista). Pero de repente, el estribillo nos dice: "El vertedero de Sao Paulo no es una metáfora, es un vertedero que tienen en Sao Paulo". La sopresa es que no existe intención sorpresiva en la creación de los símbolos y la metáfora, porque no los hay. Las cosas podrían funcionar como tales(y de hecho, en el resto de la letra persiste, hasta cierto punto, esa posibilidad: "egagrópilas de búho"=cosas extrañas; "litros de plasma sanguíneo AB negativo"=cosas singulares; "millones de pesetas en monedas de 20 duros"=cosas obsoletas; "fotos de Natalia de Operación Triunfo"=cosas horteras. Pero ¿qué pueden representar un filtro para el grifo de carbón activo, o las cepas de la gripe española o de carbunclo?). Sin embargo, no es ésa la propuesta: no estamos ante imágenes, sino antes cosas que se imagina que podrían ocupar un espacio en el vertedero real. O lo que es lo mismo, ante la prolongación musical e intencionadamente zumbona del juego de furgoneta que el bajista Eduardo Alarcón planteaba en los viajes de la banda: imaginar cosas absurdas que podrían estar depositadas en el inmenso vertedero de Sao Paulo. No hay, por tanto, sorpresa metafórica, pero sí hay sorpresa en la disposición de las cosas elegidas. Las combinaciones amatista-Windows Vista, egagrópilas de búho-monedas de 20 duros, carbunclo-Natalia de Operación Triunfo, reforzadas por la rima, al margen de su efecto cómico, resultan por completo inesperadas, y contribuyen al propósito chocante de la composición, una píldora de pop divertido, vitamínico e inteligente que, unida a las otras estimulantes grajeas del álbum, difícilmente acabará en el vertedero de Sao Paulo.

¿Habrá una copia de El séptimo sello en el vertedero de Sao Paulo?
Links:
El vertedero de Sao Paulo (vídeo)
Sobre este blog
Arácnido en Tupelo
dolovattiEl arácnido de este blog teje su pequeña tela en una esquina de ese gran entramado de computadoras e hipervínculos que es la Internet. Espera que te solaces leyendo del mismo modo que él se solaza escribiendo palabras como "hipervínculo". Asimismo, te aconseja que no subestimes la importancia de la lectura. Está de acuerdo con Brodsky cuando dice: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien ha leído a Dickens que a quien no lo ha leído". Y también con Eduardo Peñarrubia cuando dice: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien no le ha quitado el seguro a su pistola que a quien sí se lo ha quitado".
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FICCIONES SÚBITAS DE EDUARDO PEÑARRUBIA (Top three)
1.PSYCHOHAMLET.- Cogió por la barbilla la cabeza que acaba de cortar, la miró de cerca por última vez antes de guardarla con las demás, y se dio cuenta de que debajo de su dedo índice había una brecha pequeña pero profunda. ¿Coser o no coser?, se preguntó. Y aquella ocurrencia le hizo tanta gracia que corrió a anotarla en su cuaderno. Con sangre de virgen, por supuesto.
2.REGALO.- Como siempre, se levantó pensando que el día que comenzaba era un regalo. Como siempre, se acostó pensando que no había sabido cómo desenvolverlo.
3.LA MUERTE DE "EL GRAN DOLOVATTI".- Según el testimonio de sus familiares, el popular mago Dolovatti falleció el pasado martes haciendo una última broma de las suyas. Tras fingirse muerto en su lecho durante dos minutos, abrió los ojos de golpe, y con un hilillo de voz dijo: “Vida por aquí, nada por allá”. Poco después, su sonrisa se congeló.
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