13 May 2008
Sucesos y detalles
2. Como Zapatero, Josef Fritzl tiene las cejas circunflejas y los ojos claros (atributos del típico villano, como ya comentamos aquí).
Pero más que su correspondencia con el arquetipo, más que el hecho de que sea la bestia que parece, me ha sorprendido su look. Ese bigotillo, esa onda en el pelo, esa camisa negra... Si la llevara abrochada hasta el último botón*, a lo David Lynch, podría pasar por un artista.
Lo más curioso es que hay un artista que ha hecho carrera construyendo en su propia casa pasadizos secretos y habitaciones sin salida. Se llama Gregor Schneider, y no está mucho mejor que Andrés Pajares, y aquí lo vemos a punto de mostrarle a Ben Lewis el escondido Gabinete de las Maravillas


¿Qué habrá sentido Schneider al ver los dibujitos en los azulejos de la mazmorra de Fritzl?

¿Habrá pensado que su radiador con un trozo de carne quemada no vale nada en comparación?

!Qué acertada su reflexión en Art Safari: "Las habitaciones no me dan miedo, sólo me dan miedo las personas"!

3. En su reportaje desde Amstetten, Francisco Peregil se adorna con esta enumeración poética: "Tres hijos de Elizabeth se criaron abajo sin conocer el sol, la primavera, los amigos, los novios o las nubes". Las nubes aparecen en sentido positivo, en plan Gavin Pretor-Pinney. En su Guía del observador de nubes leemos: "Los niños sienten una auténtica fascinación por las nubes. Quizá sea porque cuando los pasean de un lado a otro en sus cochecitos, mirando al cielo, desarrollan una profunda conexión con ellas, como los polluelos, que establecen un vínculo familiar con lo primero que ven al salir del huevo. Quién sabe. Los niños pueden dibujar perfectamente (sic) personas cuyos brazos nacen en el cuello y cuyos ojos ni siquiera están en la cara, pero parecen captar muy bien las formas orgánicas de los cúmulos. Sin duda resultan más fáciles de dibujar que otras clases de nubes, pero es posible que su omnipresencia en los dibujos de niños de primaria responda a algo más fundamental".

Ignoro si existen dibujos hechos por los niños del zulo. De haberlos, es bastante probable que no tengan nubes, y desde luego no aparecerán amigos a los que les salen los brazos del cuello (al menos con un referente real) ¿Cómo estará representada la figura del padre, si es que algún garabato hicieron esas criaturas de la oscuridad y se conserva? ¿Encima de la figura de la madre? ¿Y la típica casa? Dado que disponían de la ventana de un televisor, ¿será un cuadrado con otro cuadrado dentro del que salen dos antenas? Horripilante.
4. Carson McCullers escribe en "El sueño que florece" : "Todos los días leo el Daily News de Nueva York, y con mucha seriedad. Es interesante saber el nombre del callejón de los enamorados donde se produjo el apuñalamiento, y las otras circunstancias que el New York Times nunca recoge. En aquel asesinato sin resolver en Staten Island es interesante saber que el médico y su mujer, cuando fueron apuñalados, llevaban camisones mormones de una longitud de tres cuartos. El desayuno de Lizzie Borden, en el sofocante día de verano en que mató a su padre, fue un guiso de cordero. Los detalles siempre sugieren más ideas de las que proporciona cualquier generalidad". Si uno busca detalles sugerentes sobre el caso del monstruo de Amstetten o el carcelero del búnker o el sátiro del zulo, tanto da, tiene que acudir por fuerza a un periódico sensacionalista tipo El Mundo. En ese muladar no sólo aparecen sino que además van en negrita. En un artículo de su edición digital, he encontrado esta inspiradora frase: "Y en sus paredes, fotos de ese otro mundo, con imágenes del mar, de coches y de auténticas familias felices en libertad, todas ellas recortadas de las revistas que Fritzl hacía llegar a sus víctimas". Tan metafórico como el contenido de esas fotos, resulta el hecho de que apenas pudieran verse. Un lento barrido por ellas, iluminadas a ráfagas por la luz del televisor, podría servir de arranque a una película sobre el asunto. Un título de crédito para cada foto hasta llegar a la de un Mercedes gris recortado, un Mercedes gris como el que ahora conduce Josef Fritzl por las calles de Amstetten. Los vecinos lo ven pasar y todos le saludan con un hacha en la mano. El modo en que le sonríen esos austriacos le da escalofríos. De repente, algo hace añicos el cristal de la ventanilla y Fritzl se despierta. Al otro lado de la puerta de la celda, oye una voz que le dice: "Josef, Natascha Kampusch ya está aquí. En diez minutos, pasan a maquillarte para la entrevista".
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*Pero la camisa está desabrochada, y en la foto de cuerpo entero,

lleva los cordones de los zapatos sueltos, y tiene una mano agarrada compasivamente de la otra , como en aquella anotación del diario de Kafka, lo que le da un aspecto considerablemente patético. Notemos también que en el encuadre de esta fotografía para la posteridad del repugnante electricista se ha colado un pertinente interruptor.
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dolovattiEl arácnido de este blog teje su pequeña tela en una esquina de ese gran entramado de computadoras e hipervínculos que es la Internet. Espera que te solaces leyendo del mismo modo que él se solaza escribiendo palabras como "hipervínculo". Asimismo, te recomienda que no subestimes la importancia de la lectura. Leer es importante si, por curiosidad, abres el diario de un amigo y encuentras frases como ésta: "Soy la clásica persona que si me pongo, asesino". O si recibes un anónimo que reza: "Te voy a matar, y después te voy a cortar el pelo a tazón"
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