19 Ago 2008
El otro y yo
La actualidad nos muestra que hay muchos otros. Está el otro tibetano al que se reprime, el otro surosetio al que se suprime, el otro nigeriano al que se maltrata

Está el otro con "dientes no alineados" que canta en la sombra

el otro al que se imita tontamente

el otro que parece sobrehumano

El otro que fingimos ser para huir de la justicia

o para hacer una broma

El otro al que se recurre para no pagarle una pasta al auténtico, el otro que devuelve el dinero

El otro alemán que posee a Hans en la excelente película Yo, los otros que finge ser Julio Chávez en El otro para tomarse un descanso de su yo

El otro, para Kapuscinski, es el no europeo, pero advierte que ha nacido “un nuevo otro, un no europeo que es Otro ante otro no europeo”. No vivió lo suficiente para ver cómo la descripción del no europeo exige un nuevo matiz: ahora hay que diferenciar entre el otro que quiere parecerse al europeo sin dejar de ser otro, y el otro que se niega a pasar por el quirófano.
Especialmente interesante para la cuestión del Otro es el asunto Karadzic, por la cantidad de otros que implica: el doble del propio Karadzic, el curandero cuyo aspecto asume, el albañil cuya identidad usurpa. Tras la captura, los dos primeros descansaron tranquilos: por fin ya no les iban a tomar por otro. Mientras que el tercero no entendía por qué le daban la paliza a él si era otro el protagonista .En cuanto a Karadzic, se quitó la barba y las gafas de Cikilicuatre en menos de lo que tarda en santiguarse un cura loco (serbio). Huía del Tribunal de la Haya, no de sí mismo. Durante 12 años, simplemente había ido disfrazado del sabio de Érase una vez el hombre; ni mucho menos se había transformado en otra persona.
2.Andaba yo el otro día mirando la publicidad de las revistas, fijándome en el modo en que vehiculan su mensaje (especialmente en la combinación de la palabra con la imagen) cuando en un anuncio de cerveza me pareció ver a alguien que conocía

Al principio dudé. Pensé: no es modelo, ya es talludito, ¿qué pintaría ahí con esos críos? Pero después de mirar y remirar los rasgos de la cara, llegué a la conclusión de que era él, el mismo antiguo compañero de colegio con el que había tropezado cuatro años atrás y había hecho este corto.
La perspectiva le hacía parecer más alto y corpulento, pero no le habían metido el photoshop: las arrugas en el ojo sonriente, propias de su edad, estaban ahí, recordándome aquella vez que mintió en el periódico diciendo que rondaba la treintena.
Entonces me pregunté: ¿Tanto se ha acostumbrado a quitarse años con las chicas que se los quita incluso en un reportaje sobre una orquesta de jazz de conservatorio? ¿O es que siendo un saxofonista principiante, le avergüenza confesar que tiene casi los mismos años que tenía Charlie Parker cuando murió?
Ahora me preguntaba si lograr aparecer en un anuncio así, pasar por ese otro ideal, con esos rorros al lado( sin duda conversando sobre su reciente confirmación), no vendría a ser para él una manera de sentirse más joven. Y si el eslogan no aludiría en el fondo a la adolescencia prolongada del treintañero soltero y sin hijos: Que no se acabe.
Nota: El anuncio tenía otra versión. Iba dirigido a todos y a todas, y por eso, al domingo siguiente, donde antes estaba suplicante él, ahora estaba suplicante ella.

Perfecta representación visual de la manía contemporánea del duplicado verbal. Los chavales del fondo seguían hablando de su fortalecida fe, la luz era exactamente la misma, así como el encuadre, pero habían traído tapas y el ruego había adquirido una intensidad orgásmica: ojos cerrados, labio inferior mordido, cuerpo encogido, rodillas juntas !La batería, que no se acabe!
! Ah, los publicistas, son incorregibles !
Sobre este blog
Arácnido en Tupelo
dolovattiEl arácnido de este blog teje su pequeña tela en una esquina de ese gran entramado de computadoras e hipervínculos que es la Internet. Espera que te solaces leyendo del mismo modo que él se solaza escribiendo palabras como "hipervínculo". Asimismo, te aconseja que no subestimes la importancia de la lectura. Está de acuerdo con Brodsky cuando dice: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien ha leído a Dickens que a quien no lo ha leído". Y también con Eduardo Peñarrubia cuando dice: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien no le ha quitado el seguro a su pistola que a quien sí se lo ha quitado".
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Hilarious ( Preguntas del juego de mesa inédito de Eduardo Peñarrubia)
1. ¿Cuál de los siguientes nombres no se corresponde con el de un titán?
a. Océano
b. Hiperión
c. Jápeto
d. Lux
2. ¿Cuál de las siguientes frases es un proverbio beduino?
a. Para acercar nuestros corazones, alejemos nuestras tiendas
b. Para acercar nuestros corazones, enrosquemos nuestras lenguas
c. Para acercar nuestros corazones, intercambiemos los teléfonos
d. Para acercar nuestros corazones, quitémonos las ropas
3. ¿Cuál de las siguientes frases pertenece a "El gran Gatsby"?
a. Mira si tengo glamur, que me perfumo el potorro con ambipur
b. Lo que tengo de morro, lo tengo de potorro
c. Cuando veo una porno, se me pone el potorro como un horno
d. A mí me gustan las fiestas multitudinarias, son muy íntimas. En las que se dan para poca gente no hay manera de estar a solas.
Respuestas correctas: 1. Es igual, no se preocupe, muchas gracias. 2. Muy amable, gracias. 3. No, de verdad, se lo agradezco.
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1 comentario · Escribe aquí tu comentario
telenemo dijo
fui una vez a una conferencia en la que un filósofo presentaba su libro. hablaba de la cultura pop, los bettles, de sus añorados 20 años en los que asistía a guateques y visitaba Londres cual doctor Livingston. Se emocionó, el señor éste del que no recuerdo el nombre, cuando comenzó a hablar del delirio que supone el jazz, del delirio de un Elvis que pensaba que era negro y de esta sosa época representada por ZP en la que la gente ya no delira, el arte ha muerto y todo es falso.
Ahora recuerdo. Era profesor de secundaria el filósofo señor este. Y hablaba de sus alumnos, la falta de educación y de espacios comunes hoy. el desierto presente frente a la frondosa selva de flores olorosas que traía a su mente el pasado.
Y hete aquí que a partir de ahí me dije yo que no, que no somos más sosos ahora, baste ver el anuncio generacional de la coca-cola y tantos otros en los que mediante una canción o una imagen se nos proyecta a ese pasado en el que éramos adolescentes llenos de pus e incontinencias para que la emoción nos arrastre a un terreno de indefensión.
érase una vez un chico de 35 años que se creía adolescente.
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