02 Abr 2009

Los cineastas y los peces

Escrito por: dolovatti el 02 Abr 2009 - URL Permanente

1.David Lynch.Atrapa el pez dorado. Meditación, conciencia y creatividad. A primera vista el título y el autor asustan un poco, pero lo cierto es que no hay nada que temer; el libro que Mondadori publicó el año pasado es extremadamente diáfano, tan pero tan fácil de leer (y de escuchar, en su versión audiolibro) que parece escrito para los chavales de la escuela Orson the Kid.

En él, Lynch predica las bondades de la meditación trascendental, reflexiona sobre el arte cinematográfico y repasa su vida artística hasta Inland Empire. A veces se expresa alegóricamente, es verdad, pero con tal claridad que sus alegorías servirían para explicarle a un colegial el funcionamiento de las metáforas prolongadas. Por ejemplo, identifica las ideas con los peces, y a partir de ahí, construye su discurso figurado: la conciencia es el mar donde los pescas- más grandes y bellos cuanto más te acerques al fondo -y el deseo es el cebo. Sencillo, ¿no?.

Bergman ,con mejor literatura, usaba una imagen semejante para describir cómo nacían sus filmes:

"A menudo empieza con una imagen: un rostro fuertemente iluminado de pronto, una mano que se levanta, un momento del alba con algunas ancianas sentadas en un banco, separadas por un saco de manzanas. O a veces es un intercambio de palabras; dos personas, de repente, se dicen algo en un tono de voz completamente personal (...)El rostro iluminado, la mano levantada como por encanto, las viejas en la plaza, las palabras banales, todas esas imágenes vienen a engancharse en mi sedal como peces brillantes".

El mismo Ingmar Bergman que, en su casa de la isla de Faro, interpretaba en clave alegórica este cuadro

- Aquí el pez grande es el crítico que se merienda al artista ante la mirada atenta de la audiencia. Boyero zampándose a Almodóvar, pongamos por caso-.

Los peces brillantes que se enganchan en el sedal de Lynch no tienen nada que ver con los de Bergman. En el capítulo Ideas escribe: "En Blue Velvet, fueron primero unos labios rojos, unos jardines verdes y la versión de Blue Velvet de Bobby Vinton. Después llegó una oreja tirada en un campo. Y ya está”. Y luego añade: "Lo bonito es cuando atrapas un pez que te gusta, incluso aunque sea pequeño- un fragmento de una idea- ese pez te conducirá a otro pez, y todos se engancharán al primero".

Bergman envidiaba a Tarkovsky, a Fellini y a Buñuel porque sabían moverse “como pez en el agua” (sic) en el mundo de los sueños (se subestimaba un poco yo creo- a mí me impresiona la pesadilla de Fresas salvajes).

Y ése es precisamente el espacio favorito de David Lynch.

"Me encanta la lógica de los sueños,afirma el creador de Twin Peaks, pero rara vez he obtenido alguna idea de ellos".

O sea, que apenas ha pescado en río revuelto. Nadie lo diría.

2. Peces gordos, arenques rojos. Sería un buen título para un libro sobre Hollywood a lo Peter Biskind. Los peces gordos siguen ahí (que se lo pregunten a Penélope Cruz, musa de Harvey Weinstein), y también el arenque rojo, ese recurso que Hitchcock definió como un truco para distraer la atención, y que suele reducirse, en el relato policiaco, a un personaje-trampa hacia el que se orientan las sospechas del espectador para luego frustrar sus expectativas y sorprenderlo ( Surveillance, la última y excelente película de Jennifer Lynch- hija de David- es un buen ejemplo de cinta con arenque rojo)

Por cierto, en Moteros tranquilos,toros salvajes Peter Biskind habla de Tiburón, y cuenta que la decision de ocultar al monstruo hasta el tercer acto y jugar al suspense en la liga de Hitchcock se tomó sobre la marcha.Tiburón iba a ser un filme de terror explícito, pero afortunadamente Spielberg y la Universal rectificaron. Fue una decisión sabia, igual que la de rodar en alta mar y no en un tanque. Si hoy Tiburón es un clásico; si todavía hoy nos la creemos y asociamos el bicho que asoma las fauces al final con los que aparecen en el libro que Brody hojea estremecido,

y no con ese escualo de Dreamworks dibujado en la pizarra,

es gracias a que un jovencito director, con el respaldo de los peces gordos, se empeñó en sugerir utilizando el entorno natural en vez de mostrar utilizando los estudios.

3. El scope no es para hombres sino para serpientes y funerales, dijo Fritz Lang. Se trata de una frase memorable, pero habría que puntualizar que la pantalla ancha también va muy bien para los planos con ballenas muertas, como éste de la entretenida Outlander.

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Links:

¿Qué es hacer películas? por Ingmar Bergman

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El arácnido de este blog teje su pequeña tela en una esquina de ese gran entramado de computadoras e hipervínculos que es la Internet. Espera que te solaces leyendo del mismo modo que él se solaza escribiendo palabras como "hipervínculo". Asimismo, te aconseja que no subestimes la importancia de la lectura. Está de acuerdo con Brodsky cuando dice: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien ha leído a Dickens que a quien no lo ha leído". Y también con Eduardo Peñarrubia cuando dice: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien no le ha quitado el seguro a su pistola que a quien sí se lo ha quitado".

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FICCIONES SÚBITAS DE EDUARDO PEÑARRUBIA (Top three)

1.PSYCHOHAMLET.- Cogió por la barbilla la cabeza que acaba de cortar, la miró de cerca por última vez antes de guardarla con las demás, y se dio cuenta de que debajo de su dedo índice había una brecha pequeña pero profunda. ¿Coser o no coser?, se preguntó. Y aquella ocurrencia le hizo tanta gracia que corrió a anotarla en su cuaderno. Con sangre de virgen, por supuesto.

2.REGALO.- Como siempre, se levantó pensando que el día que comenzaba era un regalo. Como siempre, se acostó pensando que no había sabido cómo desenvolverlo.

3.LA MUERTE DE "EL GRAN DOLOVATTI".- Según el testimonio de sus familiares, el popular mago Dolovatti falleció el pasado martes haciendo una última broma de las suyas. Tras fingirse muerto en su lecho durante dos minutos, abrió los ojos de golpe, y con un hilillo de voz dijo: “Vida por aquí, nada por allá”. Poco después, su sonrisa se congeló.

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