08 Jul 2008
El bolígrafo y la mano izquierda
A. Releyendo el otro día una prosificación moderna del Cantar del Cid, tropecé con una frase que me dio escalofríos. El Cid entra en Burgos y "hombres y mujeres salen a verlo; los burgaleses y las burgalesas se asoman a las ventanas". Pensé: si se enteran de esto todos esos que dicen todos y todas, lo tenemos claro. El mismísimo Alfonso Reyes dándoles la razón, avalando esa fatigosa y ridícula manera de hablar. Porque Alfonso Reyes no tenía ninguna necesidad de reproducir la duplicación original del Poema, frase-pareja formulística que se emplea como amplificación retórica para significar "todo el pueblo" y obtener de paso un hemistiquio.

Diréis: quizá trataba de ser fiel a la letra del Cantar. Pero entonces, ¿por qué convierte más adelante moros y moras, otra de esas fórmulas, en todos, o adapta, por ejemplo, el famoso augurio de la corneja a la entrada de Burgos, cambiando el siniestra del manuscrito por lado izquierdo?

B. Detengámonos en ese párrafo que hoy no nos dice nada. O mejor, que parece darnos una información suplementaria irrelevante: "A la salida de Vivar vieron la corneja al lado derecho del camino; entrando a Burgos, la vieron por el lado izquierdo". Si la superstición estuviera vigente, si siniestro todavía se vinculara con el ominoso lado izquierdo, el lado por el que llegan las cosas malas, Alfonso Reyes no habría tenido problema en escribir: "Entrando a Burgos, la corneja era siniestra". Pero no lo está, por suerte para los zurdos ( que ya no son trasformados en diestros) , y por desgracia para los escritores amantes de la síntesis; sólo podemos imaginarla operando sobre la realidad que nos rodea.
C.Pues bien, imaginémosla. Imaginemos que al lector actual la antecitada prosificación no le parece absurdamente informativa. Imaginemos que Helena Resano (y cuando digo Helena Resano me refiero a la mujer de hoy que representan las presentadoras de informativos de la Sexta) sabe por qué su chaqueta se abrocha hacia la izquierda

y la del hombre del tiempo hacia la derecha

Imaginemos que, como escribía Robert Hertz en La muerte y la mano derecha, "una mano izquierda demasiado bien dotada y demasiado ágil es signo de una naturaleza contraria al orden, de un disposición perversa y demoníaca"- o sea, la mano de un zurdo natural, como éste que hace pen spinning, o bien la de un diestro que ha especializado diabólicamente su zurda como Rafa Nadal

Imaginemos que todo el mundo comprende este comentario de Jose Luis Pardo sobre William Burroughs: "Decidió entonces que para él no había otro destino que la vida de criminal (...) porque sólo ese tipo de vida le parecía lo suficientemente revolucionaria en aquellos tiempos infectados por la imagen de Bing Crosby. Quizá por ello fue de su mano izquierda de donde se cortó una falange del dedo meñique en una ceremonia de iniciación (...)" (Esto no es música, pág.70)

Imaginemos en fin que la prensa pusiera énfasis en el hecho de que una zurda como Nicole Kidman haya acabado interpretando a una bruja en Bewitched

o que un zurdo como Michael Pitt haya encarnado a un suicida hipercreativo en Last days y a un asesino hiperconsciente en el remake de Funny games

Este post, en el que se reúnen dos manos izquierdas de cadáveres brotando aferradas a un bolígrafo de entre las ruinas del terremoto de Sichuan

¿se titularía sencillamente Muertos con el bolígrafo en la mano? Probablemente no. Probablemente formaría parte de una web dedicada a los misterios preternaturales, y el titular sería algo así como Afloran manos zurdas de niños aferrados a bolígrafos: ¿señales de que el Diablo está detrás del terremoto?
La parodia que Jon Stewart hace en el Daily Show del clásico gesto del anchorman subrayando o tachando algo en un papel durante las transiciones

¿se interpretaría como una simple burla? Probablemente no. Probablemente, desde una perspectiva fundamentalista, esos garabatos que hace como un poseso con su mano izquierda, vendría a interpretarse como la confirmación de que este hombre, azote infatigable del presidente Bush (el presidente asesorado por Dios), no es otra cosa que un sofisticado instrumento del Diablo, enviado a la Tierra para minar la moral del commander in chief.
El juego con el bolígrafo que algunas bellezas de las noticias llevan a cabo mientras leen el teleprompter y que revela su lateralidad manual



¿se leería como un mero recurso para tener ocupadas las manos y evitar la gesticulación? Probablemente no. Probablemente, desde una óptica conservadora, se leería como el indicio definitivo de que la misión de estas mujeres no es tanto informar como incitar al pecado, si es que no consiste en hacer brujería y operar un hechizo que nos impida apartar la vista de los horrores de la pantalla.
D. En todos estos casos, habría gente que al descubrir la mano que manipula el bolígrafo o lo empuña, y ponerla en relación con el contexto, daría un respingo similar al que yo di al encontrarme con los burgaleses y las burgalesas. Gente que atemorizada por esos zurdos (y cuando digo zurdos, me refiero a los zurdos y a las zurdas por igual, como es obvio y de recibo, cojones ya), alzaría la mano derecha para santiguarse como el Cid.
24 Jun 2008
Cómo leer a Berto Romero
1. Tiene gracia que Berto Romero haya publicado un libro (Cero estrellas) sobre un crítico total, Antonín Fajardo, porque él es el cómico total. Hace igual de bien stand-up comedy o slapstick (véase el final de este clip), puede ser un tierno bufón y un reportero torero a la altura de los mejores (Pablo Carbonell,Arturo Valls), o pasar sin problemas del humor polifónico a lo Juan Carlos Ortega en el medio radio al humor absurdo de la muchachadadá* (véase la shit-com Bertomansión); y además es capaz de fabricar notables sketches artesanales de la era Youtube. Y todo ello conservando su propia visión del mundo. En un post anterior (La tragicomedia del viejoven), hablé de la santísima trinidad del humor español: Javier Coronas, Joaquín Reyes y Juan Carlos Ortega. No imaginaba que eran hipóstasis de un Dios que estaba por revelarse. Un Dios al que elevar cánticos como ese de los ricardistas que se transcribe en uno de los mejores textos del libro, Crítica de la religión. Ricardo, por fin un dios colega: "Voy hacia ti Señor/ libérame de culpa, dolor y disgusto/ Voy hacia ti, ya voy/ aunque para cenar y eso lo veo un poco justo".

2. Como se ve en la foto (sacada del blog de Berto), Cero estrellas fue colocado en la Fnac al lado de Pura anarquía de Woody Allen. Si se se me permite introducir un concepto en esta coyuntura, tal disposición es una clara metáfora de la influencia, pues Berto y Xavi Tribó han bebido hasta emborracharse del maestro. Por supuesto, han aprendido la técnica del cierre sorpresivo (ya comentada aquí y aquí), la cual ejemplifica a la perfección este chiste de Love and death: "Te quiero como a un hermano. Como a un hermano de otro". Así por ejemplo, en Las tres siamesas contra el concepto del sub-Knorr leemos: "Garrapaten defiende en su Traktat la idea de que nada merece existir aparte del Knorr y que el propio cosmos intenta destruir toda forma de vida. Esto explica, según Garrapaten, la existencia de las enfermedades, los desastres naturales y la música latina". Pero también la técnica de la trasposición. Igual que Allen imagina cómo habría sido la correspondencia de Vincent Van Gogh con su hermano Theo si los impresionistas hubieran sido dentistas, o cómo hubiera sido un libro de cocina de Nietzsche ("La grasa es una sustancia, o la esencia de una sustancia, o un modo de esa esencia. El gran problema se plantea cuando se acumula en la cadera"), Berto y Tribó imaginan no sólo cómo sería aplicar el modelo de la crítica periodística a realidades como una galleta, un sueño, una discusión de pareja o una infidelidad, sino también cómo sería un comic basado en un tratado filosófico o un tratado científico sobre las pelusas, o un código de circulación en verso. Precisamente en el capítulo dedicado al delirante manual tropiezo con este párrafo: "De hecho, el estilo del código de circulación de toda la vida era el que hubiese utilizado Góngora si hubiera trabajado en el CESID". Y recuerdo aquella vez en que se me ocurrió poner a Góngora al servicio de la DGT. Los versos del Polifemo: "Infame turba de nocturnas aves/ gimiendo tristes y volando graves" se transformaban en "Infame curva de nocturnos lares/ gimiendo tristes están sus familiares".
3. En su ensayo Los bárbaros, Alessandro Baricco escribe: "La mayoría de quienes compran libros actualmente no son lectores (...) Si observáis una clasificación de las ventas, encontraréis un número increíble de libros que no existirían si no surgieran, digamos, de un lugar externo al mundo de los libros: son libros de los que se ha hecho una película, novelas escritas por personajes televisivos, relatos escritos por gente más o menos famosa (...) el valor del libro reside en ofrecerse como un abono para una experiencia más amplia: como segmento de una secuencia que empezó en otro lugar y que, a lo mejor, terminará en otra parte". No cabe duda de que muchos lectores de Cero estrellas no serán lectores. O dicho de otra manera, lo serán porque quieren prolongar la experiencia de Buenafuente y Bertovisión (aunque sea en realidad la extensión de una sección radiofónica en un espacio de Radio 4, La taverna del llop). Al ver el retrato hemingwayiano de Fajardo que Buenafuente firma en la solapa

colgado en la pared de la Bertomansión,

es inevitable pensar en una metáfora de esa conexión programa-libro. Pero Cero estrellas, al menos, trata de hacernos reír; hay en él, como en los modelos que Berto confiesa haber devorado (Sin plumas, Cómo acabar de una vez por todas con la cultura) una persecución infatigable de nuestra carcajada, y eso se agradece. Los fans de Juan Carlos Ortega todavía nos estamos recuperando de la decepción que supuso no encontrar en sus libros una prolongación del humor alucinante que practicaba en La ventana o en Crónicas marcianas.
4. Pero por mucho que se quiera hacer reír, a veces la comicidad de la realidad resulta insuperable ¿Qué es más gracioso, ese filólogo líder de los palabristas empeñado en que la RAE acepte el terminacho ingróblido, vocablo que según ellos habla "una extraña civilización que viviría en la cueva de Trescalabres, en Asturias", o la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y su cruzada por la oficialización del palabro miembra, que sólo utiliza ella?

La verdad, no hay color. La ministra le da ciento y raya a Gepeto Bidralla. O cienta y rayo. Por cierto, ingróblido me ha recordado a esos términos que Google, cuando da error, te pide que escribas para comprobar que no eres una máquina:coptul, goisond, mularfla,geyeaf, yablet, tionvite, macterr....

Y éstos a su vez me han llevado a aquel estupendo post en el que Berto convertía los mensajes extranjeros de advertencia de una tele de plasma en los nombres de tres demonios. Sirva mi particular interpretación de ese brillante recurso como un bertohomenaje:
COPTUL.- Miembro de la tribu caníbal de los coptules que habita en la selva amazónica y que fue estudiada por el antropólogo Julian Burton en su libro Estuve a punto de ser parte de una sopa tocado con un gorro de baño speedo.
GOISOND.- Se llama así a un tipo de verso extraordinariamente raro en la literatura francesa de 103 sílabas. El nombre procede de su creador Alain Goisond, quien en 1867 escribió el primer poema con este patrón versificatorio: "Me encantan los versos asíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii de largos/ Pero oye asíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii de largos, no sé si me entiendes".
MULARFLA.- Animal mitológico nórdico mezcla de mula y arfla (un asqueroso bicho cuya descripción os ahorro), con cuyos bufidos se secaban las manos los guerreros geyeaf después de lavarlas para tocar sin peligro cualquier alimento sagrado que se dispusieran a comer. De lo contrario, corrían el riesgo de ser pellizcados en el culo por los dioses.
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*No es gratuita esta denominación, un mero pun. Muchachada Nui ahora, y La hora chanante antes, se apoyan, intencionadamente o no, en postulados dadaístas. Las repentizaciones de Testimonios o Celebrities parecen inspiradas en el lema de Tzara El pensamiento nace en la boca; y los sketches de cuadros parlantes vienen a ser nuevos ejemplos de la desacralización de la pintura que llevó a pintarle bigotes a la Gioconda.

Links:
Juan Carlos Ortega-El agudísimo sentido del humor de una oyente solitaria (audio)
El primer programa de Cuarto Menguante (Berto con El Cansancio)
01 Jun 2008
El detector de mierda

13 May 2008
Sucesos y detalles
2. Como Zapatero, Josef Fritzl tiene las cejas circunflejas y los ojos claros (atributos del típico villano, como ya comentamos aquí).
Pero más que su correspondencia con el arquetipo, más que el hecho de que sea la bestia que parece, me ha sorprendido su look. Ese bigotillo, esa onda en el pelo, esa camisa negra... Si la llevara abrochada hasta el último botón*, a lo David Lynch, podría pasar por un artista.
Lo más curioso es que hay un artista que ha hecho carrera construyendo en su propia casa pasadizos secretos y habitaciones sin salida. Se llama Gregor Schneider, y no está mucho mejor que Andrés Pajares, y aquí lo vemos a punto de mostrarle a Ben Lewis el escondido Gabinete de las Maravillas


¿Qué habrá sentido Schneider al ver los dibujitos en los azulejos de la mazmorra de Fritzl?

¿Habrá pensado que su radiador con un trozo de carne quemada no vale nada en comparación?

!Qué acertada su reflexión en Art Safari: "Las habitaciones no me dan miedo, sólo me dan miedo las personas"!

3. En su reportaje desde Amstetten, Francisco Peregil se adorna con esta enumeración poética: "Tres hijos de Elizabeth se criaron abajo sin conocer el sol, la primavera, los amigos, los novios o las nubes". Las nubes aparecen en sentido positivo, en plan Gavin Pretor-Pinney. En su Guía del observador de nubes leemos: "Los niños sienten una auténtica fascinación por las nubes. Quizá sea porque cuando los pasean de un lado a otro en sus cochecitos, mirando al cielo, desarrollan una profunda conexión con ellas, como los polluelos, que establecen un vínculo familiar con lo primero que ven al salir del huevo. Quién sabe. Los niños pueden dibujar perfectamente (sic) personas cuyos brazos nacen en el cuello y cuyos ojos ni siquiera están en la cara, pero parecen captar muy bien las formas orgánicas de los cúmulos. Sin duda resultan más fáciles de dibujar que otras clases de nubes, pero es posible que su omnipresencia en los dibujos de niños de primaria responda a algo más fundamental".

Ignoro si existen dibujos hechos por los niños del zulo. De haberlos, es bastante probable que no tengan nubes, y desde luego no aparecerán amigos a los que les salen los brazos del cuello (al menos con un referente real) ¿Cómo estará representada la figura del padre, si es que algún garabato hicieron esas criaturas de la oscuridad y se conserva? ¿Encima de la figura de la madre? ¿Y la típica casa? Dado que disponían de la ventana de un televisor, ¿será un cuadrado con otro cuadrado dentro del que salen dos antenas? Horripilante.
4. Carson McCullers escribe en "El sueño que florece" : "Todos los días leo el Daily News de Nueva York, y con mucha seriedad. Es interesante saber el nombre del callejón de los enamorados donde se produjo el apuñalamiento, y las otras circunstancias que el New York Times nunca recoge. En aquel asesinato sin resolver en Staten Island es interesante saber que el médico y su mujer, cuando fueron apuñalados, llevaban camisones mormones de una longitud de tres cuartos. El desayuno de Lizzie Borden, en el sofocante día de verano en que mató a su padre, fue un guiso de cordero. Los detalles siempre sugieren más ideas de las que proporciona cualquier generalidad". Si uno busca detalles sugerentes sobre el caso del monstruo de Amstetten o el carcelero del búnker o el sátiro del zulo, tanto da, tiene que acudir por fuerza a un periódico sensacionalista tipo El Mundo. En ese muladar no sólo aparecen sino que además van en negrita. En un artículo de su edición digital, he encontrado esta inspiradora frase: "Y en sus paredes, fotos de ese otro mundo, con imágenes del mar, de coches y de auténticas familias felices en libertad, todas ellas recortadas de las revistas que Fritzl hacía llegar a sus víctimas". Tan metafórico como el contenido de esas fotos, resulta el hecho de que apenas pudieran verse. Un lento barrido por ellas, iluminadas a ráfagas por la luz del televisor, podría servir de arranque a una película sobre el asunto. Un título de crédito para cada foto hasta llegar a la de un Mercedes gris recortado, un Mercedes gris como el que ahora conduce Josef Fritzl por las calles de Amstetten. Los vecinos lo ven pasar y todos le saludan con un hacha en la mano. El modo en que le sonríen esos austriacos le da escalofríos. De repente, algo hace añicos el cristal de la ventanilla y Fritzl se despierta. Al otro lado de la puerta de la celda, oye una voz que le dice: "Josef, Natascha Kampusch ya está aquí. En diez minutos, pasan a maquillarte para la entrevista".
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*Pero la camisa está desabrochada, y en la foto de cuerpo entero,

lleva los cordones de los zapatos sueltos, y tiene una mano agarrada compasivamente de la otra , como en aquella anotación del diario de Kafka, lo que le da un aspecto considerablemente patético. Notemos también que en el encuadre de esta fotografía para la posteridad del repugnante electricista se ha colado un pertinente interruptor.
08 Feb 2008
Morir en castellano
Hubo un verano en que salía a la calle con una camiseta de Borges hecha por encargo. En el pecho, ampliada, esta caricatura de Raúl Perrone (incluida en el libro Borges en diálogo)
Fue, oh sí, un tiempo de fervor, un romance que dos semanas atrás volvió de golpe a mi memoria cuando en un artículo de El País sobre Borges y la Internet ( incluido en el suplemento The New York Times ) leí esta descabellada traducción al español de los versos de la camiseta traducidos al inglés: "Nadie debería leer autocompasión ni reproche en esta declaración de la autoridad de Dios, que con tanta espléndida ironía me concedió libros y ceguera en un único toque" (sic). Extraña versión semiautomática, desprovista de toda belleza, que lejos de ofenderme, me hizo sonreír. Como sin duda hubiera hecho sonreír a Borges, básicamente por dos razones:
1.) Era partidario de las traducciones audaces ¿Hay acaso algo más audaz que una versión en español y en prosa de los más conocidos y mejor cincelados versos de Borges?
2.) Le gustaba provocar alterando el orden del proceso. Suya es la frase "Cuando más tarde leí Don Quijote en español me pareció una pobre traducción". Y a él se debe el siguiente comentario sobre un verso de Valéry (le changement des rives en rumeur): "No acierta a devolver todo el sabor latino de La pérdida en rumor de la ribera", verso que era !la traducción del francés propuesta por Néstor Ibarra!. En el caso que nos ocupa, una especie de inercia traductora arrasa con todas las citas, originalmente escritas en el idioma de llegada, y claro, eso provoca una irónica carta al director

Por cierto, !qué pocos escritores han muerto en castellano, según los diccionarios de últimas palabras! !Y qué curioso que dos de los cinco o seis hayan muerto acordándose de colegas extranjeros! Blasco Ibañez supuestamente exclamó: "!Es Víctor Hugo! !Que pase, que pase! !Mi jardín! !Mi jardín!", y Lope de Vega supuestamente confesó: "A Dante lo encontré siempre aburrido". Precisamente a propósito de una lectura de Dante en versión original, Borges comenta lo siguiente: "Ya entonces observé que los versos, sobre todo los grandes versos de Dante, son mucho más de lo que significan. El verso es, entre otras muchas cosas, una entonación, una acentuación muchas veces intraducible". Basta comparar, para comprobarlo, la estrofa original con la traducción perpetrada por El País. Y es que, sin querer, el traductor reduce los versos de Borges a lo que significan (lágrima=autocompasión; noche=ceguera), y sin querer nos invita a reflexionar sobre todo aquello de más que esos versos son. Esos grandes versos.
Links:
23 Ene 2008
Silbemos todos juntos
Hace ya unos meses, sugerí aquí que la letra del himno de España fuera naif, pues ése es el estilo que más gusta a los españoles (como ha vuelto a demostrar el reciente éxito de la canción !republicana! de Ikea; cantemos todos juntos con distinta voz: "Eeesto no se toca-Quita- Con eeesto no se juega-Dale..."). Naturalmente, hablaba en broma. Ni mucho menos contemplaba la posibilidad de que la propuesta elegida por el jurado visionario de la SGAE, en un proceso asombrosamente limpio (si tenemos en cuenta que se trataba de un concurso literario español), fuese a seguir esa línea, o dicho de otro modo, fuese ni siquiera a aproximarse al grado cero de la escritura de Leonardo Dantés . Pero así ha sucedido, para pasmo general ¿Qué diferencia, aparte del tono, "Viva, viva/el buen rollo entre la gente/ que es algo genial" de "Viva España/ desde los verdes valles al inmenso mar/ un himno de hermandad"? Nada, ambas frases están al mismo nivel infantil, sólo que la primera abreva en el pop y respira de milagro, y la segunda parece haber sido desenterrada por partes y cosida a toda prisa para la ocasión !Ah Paulino Cubero, qué nombre de personaje de novela realista en paro!

Paulino Cubero, víctima de una inusual combinación
patria en los concursos literarios: limpieza + filtración.
Al fondo, los verdes valles.
Desafortunadamente para él, pero afortunadamente para todos, alguien filtró su obrita. Y es que había que evitar el bochorno de que fuera cantada. Cantada en serio, se entiende, en plan estreno, porque con guasa ya se sabía que la iban a cantar los españoles en los telediarios. Sin seriedad alguna, como quien canta la canción de Ikea (cantemos todos juntos con distinta voz: "Quita- Los pies de la mesa- En el salón no se juega-En el sofá no se come-En el salón no se juega..."). Una pregunta que me surge: ¿Llegaron a pasarle el texto a Plácido Domingo antes de que saliera a la luz pública? Y si fue así, ¿les dijo, rojo de vergüenza, que sólo aceptaría cantarlo si lo simpsonizaban?

Homer: "¿Sabes? De los tres tenores, eres mi segundo favorito. Espera,
!Ah Paulino Cubero y su patria y sus "poemas domésticos de uso interno" (sic)! Habrá quien piense que si suprimimos España de su composición, ésta es aplicable a cualquier nación del mundo libre con costa. Pero sin duda se equivoca. Ese "cantemos todos juntos con distinta voz" sólo puede haber sido escrito por alguien acostumbrado a ver cómo en los musicales (y en los dibujos animados) de repente cambia la voz de los actores (además del idioma) cuando se ponen a cantar. Y eso sólo ocurre en un número reducido de países poco cultivados. Entre ellos, el nuestro. Basta con echarle un vistazo a la lista de los discos más vendidos para sonrojarse. Nada instrumental, por cierto, en los primeros puestos, aunque los españoles no rechacen categóricamente la música desnuda: ahí tenemos a Luis Cobos y al dichoso himno. Un himno que evoca de por sí las palabras redundantes de Cubero: España, patria (gloria, cuando suena en un evento deportivo) !Ah Cubero y su patria y su poema público de uso recaudatorio! Una pregunta que me surge: ¿Se habrá presentado al certamen Juan Bonilla con su particular concepto de patria? Cuando salgo a correr bien temprano y me invaden los perfumes de las secretarias, aún recuerdo aquellos versos suyos : "Mi patria está en el cuerpo de Patricia/ Mi himno es su gemido; mi bandera/ su desnudez de doce de la noche/ a ocho de la mañana. Tras la ducha/ mi patria va al trabajo; yo me exilio".

Mi patria está en el cuerpo de Marta Torné, pero no
05 Dic 2007
El libro y el huevo
1. Una de las preguntas que solía hacerme como lector, en mi época voraz, era la siguiente: ¿ Cuántos libros duraría una ruta marcada por las propias lecturas? Es decir: ¿Cuántos libros seguidos podría leer, cada uno de los cuales me remitiera al siguiente por medio de una referencia explícita? Nunca me dio por averiguarlo, hasta que hace unos meses tropecé con una lista de los libros citados en Adios, luz de veranos: Las flores del mal, Paludes, Fenomenología del espíritu, La experiencia de la muerte y Belle de jour. Ni más ni menos. La novela de Semprún me ofrecía cinco caminos (al interior de mí mismo), pero ¿y si elegía uno sin bifurcaciones? Dicho y hecho: opté por Paludes de André Gide, y resultó que no mencionaba otro libro que no fuera el que el protagonista estaba escribiendo, también llamado Paludes o Diario de Títiro (había, sí, citas de Virgilio, pero sus obras no se nombraban). Sin embargo, sucedió un fenómeno curioso: al hablar el narrador de su obra, hablaba también de otras como la que al mismo tiempo que Paludes había sacado de la Biblioteca: Los niños terribles. Así, en una conversación con su amigo Hubert decía: "-Un libro...un libro está cerrado, lleno, liso como un huevo. No se podría meter ni un alfiler, sólo a la fuerza, y su forma se rompería. -¿Entonces tu huevo está lleno?-preguntó Hubert. -Pero querido amigo-grité-, los huevos no se llenan: los huevos nacen llenos...". Los niños terribles es un libro-huevo, como otro que ya comentamos aquí, Risa en la oscuridad, junto al que se mencionaba en una reseña del Times Literary Supplement:"Una pequeña obra maestra rebosante de crueldad, uno de esos libros-Les enfants terribles es otro- a los que no se puede quitar ni añadir nada sin causarles un daño irreparable". Un libro en el que no se puede meter un alfiler sin estropearlo; un libro que nació lleno, transcrito más que escrito por Cocteau: "Escribía 7 páginas al día, ni una más. Y en mitad del libro, cuando Elizabeth se casa con el joven americano, quise decir cosas que me interesaban acerca de América. Quise mezclarme en el libro, actuar por mi cuenta, y el mecanismo se rompió. Tuve que esperar 15 días para que volviera a ponerse en marcha". Pero, por ello, confeccionado siguiendo lo que Unamuno llamaba el procedimiento vivíparo. El escritor vivíparo es "el que gesta una obra por completo interiormente, y que así que se pone a redactarlas lo hace de un tirón, y salen como Minerva de Júpiter, acabadas y perfectas" Frente al escritor ovíparo, que empolla su obra, la gesta desde dentro pero también desde fuera, apoyándose en una documentación que la llena (Pérez-Reverte sería el típico escritor ovíparo), el vivíparo la vuelca entera desde dentro, la pare sin más: con mayor o menor rapidez la va dejando salir y lo que sale ya está acabado. "A menudo, escribe Cocteau, personas que creen apreciar Los niños terribles me dicen: Menos las últimas páginas. Pues bien, las últimas páginas se inscribieron una noche en mi cabeza, anticipadamente. Yo no respiraba, no me movía, no anotaba. Estaba dividido entre el miedo a perderlas y el de tener que hacer un libro que fuera digno de ellas".

Jean Cocteau, un talento tentacular
2. Otra de las cosas que pensé en hacer como lector fue anotar en una libreta todos aquellos conocimientos prácticos que encontrase en los libros de ficción. La idea me la sugirió un relato de Tobias Wolff en el que el narrador explicaba cómo colocar la leña en la chimenea para lograr un buen fuego, pero nunca la llevé a cabo. Como único rescoldo quedó esta nota perdida en un cuaderno donde anotaba de todo: "Huevo crudo-huevo cocido: se le da rápidas vueltas al huevo, por ejemplo encima de una mesa; si está cocido gira mucho tiempo, si está crudo se para enseguida". Procedía de La tregua de Primo Levi, segunda parte de la trilogía del Holocausto iniciada con Si esto es un hombre, libro escrito, en cierto modo, por el procedimiento vivíparo, es decir a la buena de Dios o a lo que salga, como decía Unamuno, sin pararse a considerar si lo que sale es un libro-huevo o si está crudo o cocido, tal y como en el prólogo confesaba el propio autor:" Me doy cuenta, y pido indulgencia por ellos, de los defectos estructurales del libro. Si no en acto, sí en la intención y en su concepción nació en los días del Lager. La necesidad de hablar a los demás, de hacer que los demás supiesen, había asumido entre nosotros, antes de nuestra liberación y después de ella, el carácter de un impulso inmediato y violento, hasta el punto de que rivalizaba con nuestras demás necesidades más elementales; este libro lo escribí para satisfacer esta necesidad, en primer lugar; por lo tanto, como una liberación interior. De aquí su carácter fragmentario: sus capítulos han sido escritos no en una sucesión lógica sino por orden de urgencia. El trabajo de empalmarlos y de fundirlos lo he hecho según un plan posterior". Todo lo contrario que, por ejemplo, Rebelión en la granja (novelita a la que ya aludimos aquí), libro-huevo minuciosamente elaborado. C.S. Lewis escribió a propósito de esta fábula: "Rebelión en la granja es formalmente casi perfecta. No hay ni una sola frase que no contribuya al conjunto" (cfr. De este y otros mundos) Y tenía razón. Tomemos por ejemplo las catorce frases en que comparecen los huevos de las gallinas de la granja: ninguna es gratuita. Una contribuye a describir la revolución inicial, otra la posterior conversión del comunismo en capitalismo, otra la campaña de descrédito contra Snowball-Trotsky, otra la glorificación de Napoleón-Stalin,etc." Rebelión en la granja, sentenció Lewis, es un objeto de arte tan perdurable como una Oda de Horacio o una silla Chippendale". Aunque también podía haber dicho: como un huevo Fabergé.

El libro-huevo perdura en el tiempo
13 Nov 2007
Arañas y panteras
1. Antiguamente, las películas desaparecían de la vista después de pasar por los cines. Su recuerdo se deformaba como el de las experiencias reales, y las cintas se reinventaban en la memoria, e incluso se mezclaban unas con otras. Un buen ejemplo de esta relación memorística con el cine lo encontramos en la novela de Manuel Puig El beso de la mujer araña. En ella, Molina recuerda a su manera Cat People (La mujer pantera), y da su particular versión de la escena en que Simone Simon persigue a Jane Randolph por Central Park: "No hay nadie por ahí, a los lados del camino está el parque oscuro, no hay viento, no se mueve una hoja, lo único que se siente es pasos detrás de la colega, taconeo de zapatos de mujer. La colega se da vuelta y ve una silueta, pero a cierta distancia, y con la poca luz no distingue quién es. Pero por ahí el taconeo cada vez se oye más rápido (...) esta mina no sabe si ponerse a correr o no, cuando por ahí los pasos casi no se oyen más, el taconeo de la otra quiero decir, porque son pasos distintos, imperceptibles casi, los que siente ahora la arquitecta, como los pasos de un gato, o algo peor (...) se para un momento para ver si vuelve a oír los pasos humanos, pero nada, el silencio es total, apenas un murmullo de matorrales movidos por el viento...o por otra cosa. Entonces lanza un grito de desesperación que es como una mezcla de llanto y queja, cuando el grito queda como tapado por el ruido de la puerta automática del ómnibus, que se acaba de parar junto a ella. Esas puertas hidráulicas que hacen como un ruido de ventosa y se salva(...)". En la pantalla de su memoria, la chica grita (algo que en el filme original no sucede), y el bufido de las puertas del autobús se superpone al chillido (algo que tampoco ocurre en la historia de partida). Pero esos cambios no salen enteramente de su caletre; Molina introduce y deforma en su remake un recurso que Hitchcock utilizó en Los 39 escalones y en Inocencia y juventud: el sonido de un grito es tapado por otro similar (el pitido de un tren y el chillido de una gaviota). Curiosamente, las dos son películas anteriores a Cat People, con lo que muy bien podrían haber ejercido una influencia real sobre ésta. Sin embargo, la influencia se produce sólo en la memoria del narrador, donde el viejo cine se reescribe para deleite de su compañero de celda.

"A ella se le ve que algo raro tiene, que no es una mujer como todas"(Molina)
2. Hoy en día, casi todo el mundo puede atrapar sus recuerdos en vídeo, y la mayoría de las películas pueden consultarse como si fueran libros (la división en capítulos que incorpora el dvd, acerca todavía más el filme al libro) Por ejemplo, si queremos comparar la pose y el discurso del selector natural Pekka-Eric Auvinenha con los de Travis Bickle, tenemos numerosas formas de revisar directamente Taxi Driver. No hay necesidad de recurrir a la memoria, aunque a veces es mejor quedarnos con el recuerdo, sobre todo si la película tenía el propósito de asustarnos y usaba efectos especiales. Otra cosa son los filmes basados en la sugestión, como Cat People. Cat People se conserva estupendamente, y el vídeo no hace sino confirmar su estatuto de clásico (podemos releerla cuantas veces queramos sin que se agote su capacidad de sugerencia). En un artículo para el New York Times, Wendell Jamieson rememora la escena que antes oíamos contar a Molina : "En una escena de Cat People una mujer baja caminando por una calle desierta. La están siguiendo. Mira alrededor, nerviosa. Sus tacones resuenan en el pavimento. Hay una calma que escalofría. De repente, esa calma se rompe cuando un autobús irrumpe en la pantalla (inofensivamente). No es lo que esperabas, pero te asusta. Es un truco cinematográfico mil veces imitado desde entonces" (la traducción es mía). Y digo rememora, porque a pesar de decirnos que se ha propuesto revisar con su hijo viejas películas de horror para comprobar hasta qué punto ejercen un efecto sobre él, da la sensación de relatar de memoria, ya que olvida el crescendo y el cambio de lado, ambos fundamentales para que la escena todavía nos haga pegar un respingo. Jane Randolph teme con creciente ansiedad el ataque de algo desde un lado de la pantalla, y se ve sorprendida de repente por la irrupción de un autobús desde el lado contrario. De ahí el nombre de ese "truco mil veces imitado desde entonces": bus effect o simplemente bus. La última, en el episodio que John Landis dirigió para la primera temporada de Masters of Horror, Deer Woman (La mujer-cierva). Aunque se trata más bien de una parodia. El taconeo que en Cat People desaparece de un modo casi fantasmal, aquí se convierte en el ruido cada vez mayor de los cascos en el asfalto; y en vez de un autobús, aparece por sopresa un atracador que da pie a una divertida escena.

¿Quién le pondría los cuernos a esta chica?
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19 Oct 2007
Los cerdos de Orwell

Orwell no especificó qué aperos usaban los animales para cosechar
el heno. El cerdo con la hoz en la boca es un detalle exclusivo de la versión animada.
A la hora de editar el libro, Orwell tuvo problemas por identificar a los líderes rusos con un animal como el cerdo, cuyo nombre comporta también un insulto. Pero lo cierto es que, como hizo en 1984, se adelantó a su tiempo ¿O acaso Kim Jong-Il no tiene pinta de gorrino cebado, con esa cara y esa panza que se llena mientras sus compatriotas pasan hambre? Igual que hacía el repulsivo cerdo Napoleón*, el Querido Líder establece normas que luego se salta a la torera. Hace poco, por ejemplo, nos enterábamos de que colecciona las películas surcoreanas que prohibe ver a los demás (Roh Moo-hyun, presidente de Corea del Sur, le regaló un buen puñado en su reciente visita). Es, por lo visto, un cerdo cinéfilo, como el Padrecito Stalin.

"Esta foto te va a costar un paquete, oinggggg"
¿Y qué decir de los aspirantes a suceder a Hu Jintao? ¿No tienen también ellos aspecto de puercos? Son Napoleones que ya no disimulan su intención de abrazar el capitalismo que en un principio combatían.


Li Kequiangggggg Xi Jingpinggggggg
Capitalismo que hoy encarna como pocas empresas Google, a la que no se ha tardado en emparentar con el Gran Hermano, y cuyo lema inicial (No ser malvado) ha cambiado por otro (Búsquedas, publicidad y aplicaciones), como cambiaban las reglas los cerdos de la granja a medida que el sistema se corrompía (recuérdese el estremecedor Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros, en que se convertía el inicial Todos los animales son iguales). Y es que es imposible ir diciendo por ahí, sin que te tomen por un auténtico cerdo cínico, que te guía el principio de no ser malvado y a la vez colaborar sin rubor alguno con la censura china .
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*El pasado verano, todos los medios se hicieron eco de una noticia sobre leyes absurdas en vigor. Una de ellas era francesa, y prohibía llamar Napoleón a un cerdo. Ignoro si se promulgó antes o después de Rebelión en la Granja; sólo sé que en la versión escolar de la novela en Francia, el gran líder gorrino no se llama Napoleón sino César.
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12 Oct 2007
