10 Abr 2014

Cuaderno de lengua Super Conquerant (29)

Escrito por: dolovatti el 10 Abr 2014 - URL Permanente

Nuevas notas extraídas del cuaderno de lengua Super Conquerant:

· El otro día me desayuné con esto

Obviamente ese hombre no puede ser el dueño del semen que apareció en la camiseta. En todo caso, es su productor.

Dueño del semen es el que paga por él, como el banco de este gracioso artículo de Vice que incluye la memorable expresión “paja piloto”.

O el que después de sacudirse la sardina decide conservarlo en un tarro de cristal por la razón que sea. Por ejemplo:

a) barnizar cada mañana los botones del ascensor de la comunidad;

b) hacerse una mascarilla cada noche antes de ir a dormir;

c) ahorrar en pegamento.

Peñarrubia me contó que en su juventud decidió eyacular durante un año siempre en el mismo pañuelo para ver qué pasaba. Fui dueño del semen, dijo, hasta que un artista amigo mío se empeñó en enmarcar aquella cosa acartonada como si fuera un lienzo. Entonces, lógicamente, el semen cambió de dueño.

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· Si tenemos en cuenta que la Iglesia considera a Dios el creador de todos y cada uno de los seres concebidos en este planeta, parece obvio que otra forma de llamar al Altísimo es esta: El Dueño del Semen.

Dueño del Semen que estás en el cielo, santificada sea tu lefa…

En la revista Mongolia llaman a Dios El Hombre del Espacio. Es un poco como el chiste que contaba Emmanuel Carrère en su excelente biografía de Philip K. Dick:

Boucher solía bromear diciendo que si hubieran publicado la Biblia en una colección de ciencia ficción, habría sido en dos tomos de 20.000 palabras cada uno; al Antiguo Testamento lo habrían titulado El Maestro del Caos, y al Nuevo La Cosa de Tres Almas.

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· ¿Qué hay en un nombre? El semen, por cualquier otro nombre, olería igual de fuerte. He ahí una versión de unos célebres versos de Shakespeare que no paro de encontrarme en mis lecturas.

En El complot mongol, un chino le da la razón al gran bardo:

- ¿Y sus socios tienen nombre?- preguntó Graves.

- Un poeta de ustedes preguntaba: ¿Qué hay en un nombre? La rosa, por cualquier otro nombre, olería igualmente dulce. Nuestros socios, con cualquier otro nombre, le olerían igualmente mal.

En El desencantado, el narrador cuestiona sus palabras:

A veces pensaba que Dios sabía cómo iba a llamarse cada cual y creaba personalidades que se adecuaran a sus nombres. Tal vez porque Shakespeare se equivocaba y Stein tenía razón: una vez que una rosa se convierte en una rosa ya no puede oler tan bien con ningún otro nombre.

Y se queda corto imaginando, en mi opinión. ¿Por qué no ir más lejos y pensar que La Cosa de Tres Almas también crea con el semen del que es dueña físicos acordes con los nombres? Eso explicaría, por ejemplo, el aspecto de transexual que tiene Alessandra Ambrosio.

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· A mi juicio Shakespeare estaba equivocado. Con cualquier otro nombre el menú crudivegano no daría las mismas arcadas. Ni tampoco los cupcakes.

Ahora a las magdalenas las llaman cupcakes. Así funciona eso que José Antonio Pascual denomina “el mundo de la pijería”, donde proliferan las palabras en inglés.

Recientemente casi me dezorino leyendo estas frases de Patricia Conde en El País de la Pijería (perdón, en la revista S Moda de El País):

-Sobran las páginas de street style, con los famosos outfits, que son los looks de toda la vida.

-No puedo vivir sin las ampollas de efecto flash ni sin las BB Creams.

¡Cómo le gusta a Patricia hacernos reír!

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· Pero no solo el mundo de la pijería recurre al vocablo anglosajón, también el mundo de la progresía. Patidifuso me quedé al ver este rótulo en el programa Al Rojo Vivo

Me imagino al mismo redactor en un programa deportivo:

La liga de football al rojo vivo.

A propósito de fútbol, el académico Muñoz Molina escribe esto en Todo lo que era sólido:

En un país en el que todo sucedía a una escala mediocre y en gran medida previsible de pronto el pelotazo señalaba lo inusitado: una ganancia tan rotunda como una patada certera en el cuero de un balón de fútbol.

Yo tenía entendido que un pelotazo es un golpe dado con una pelota, no a una pelota (eso es un chut). Pero bueno, si un académico lo dice…

Estamos hablando de un señor que usa palabras como “areópago”.

El areópago era un tribunal de la Antigua Atenas, cuyos jueces recibían el nombre de aeropagitas. Curiosamente, hubo un jugador de fútbol que se llamó así: Aeropagita.

Si el narrador de El desencantado se preguntaba: A alguien llamado Strongfort ¿no debería resultarle más fácil hacer frente a los peligros?; yo me pregunto: A alguien llamado Aeropagita ¿no debería resultarle más fácil hacerse palomitas, aunque solo fuera como compensación por tener que ir por España con semejante nombre?

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04 Abr 2014

El pantaloncito y la corbata

Escrito por: dolovatti el 04 Abr 2014 - URL Permanente

1. Peñarrubia me comenta que ha flipado con el Blu-ray de Funny Face:

- Pasar de mi cinta VHS grabada de la tele a esto ha sido como ver recobrar la lozanía a esa rosa del anuncio de Vaginesil.

Yo le sugiero otra experiencia en alta definición: ver Stalker después de leer Zona de Geoff Dyer.

Se ve muchísimo mejor.

Además, le digo, disfrutarás de los palitos a Lars Von Trier o al plasta de Michelangelo Antonioni.

Curiosamente, hay algo en Zona que me hace pensar en Funny Face: es la expresión que usa Dyer para describir los homenajes a Tarkovski de Anticristo: “miradas admiradas”.

Cuando una actriz muy joven, como Audrey Hepburn en ese film, es el objeto amoroso de una leyenda del cine, ¿necesita actuar para parecer enamorada o le basta con no disimular sus miradas admiradas?

Dyer mira a Tarkovski con gran admiración, pero no renuncia al cachondeo. Por ejemplo, cuando lo evoca en Tiempo de viaje bajando de un coche con “los pantaloncitos más cortos, ajustados y cucos imaginables”.

Citaba Javier Cercas en un artículo estas palabras de Grace Kelly sobre Fred Astaire:

Nosotros bailamos; unos mejor, otros peor y otros regular. El, en cambio, hace otra cosa.

Esta es la idea que recorre Zona:

Unos dirigen mejor, otros peor y otros regular. Tarkovski, en cambio, hace otra cosa.

Dyer opina sobre Stalker lo mismo que Dorian Garci sobre Funny Face: fue el techo de su director, un auténtico prodigio.

Pero claro un prodigio de Tarkovski no es comparable con uno de Stanley Donen. Es otra cosa. Algo más próximo a lo verdaderamente taumatúrgico.

Todos supimos que jamás se podría igualar aquello, escribe Dorian: París, la moda, Astaire, Audrey empleada en una librería, la luminosidad… Y el empaticalismo, no lo olvidemos, esa simpática corriente filosófica basada en la empatía. O sea, en ponerse imaginariamente en el lugar del otro.

Yo me pongo en el lugar de Tarkovski con esos pantaloncitos y, francamente, me encuentro sexy.

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2. Borges no escribía, hacía otra cosa. Un libro de Borges solo se puede comparar con el de otro si no está escrito por Borges. Es decir, si solo está hablado por él.

Borges oral es el que más releo. Lo releo con tanta frecuencia que ya lo llamo Oral-B.

Me gusta especialmente la charla sobre el cuento policial. Ahí Borges afirma que la palabra “crimen” es más fuerte que “asesinato” y creo que tiene razón. La huella del crimen es un título más potente que La huella del asesinato.

(Por cierto, cómo han perdido los títulos de las series españolas sobre crímenes ¡Los misterios de Laura parece obra de Julio Médem! )

Del mismo modo Un asesinato argentino impacta menos que Un crimen argentino.

No sé qué hubiera opinado Borges de la novelita de Sietecase, pero está claro que el nombre le hubiera parecido bien, además de útil para la crítica literaria de algún compatriota:

- Eso es un crimen argentino y no el de la novela de Sietecase.

Yo me la eché al coleto entre cosas más serias y me duró un suspiro. Podríamos decir que me di el gustazo de leerla- que es una forma más fuerte de decir "capricho"- y la disfruté.

Descubrí además el origen de la corbata (que me recuerda a la portada de El vagabundo de las estrellas):

El gobernador inglés de una parte de Escocia obligaba a sus súbditos a andar con una soga al cuello para recordarles a los orgullosos habitantes su condición de vasallos. Los que querían rebelarse eran ahorcados con las mismas cuerdas que portaban como fatídico collar. Con los años, esa costumbre de llevar la cuerda al cuello devino moda.

Hace poco, Peñafiel escribió una nota criticando a ciertos presentadores por no llevar corbata. Vino a decir que aquello era poco menos que un crimen.

Se ve que unos se han liberado de ella y otros se han convertido en sus esclavos.

Yo solo me he puesto corbata una vez en la vida; fue para coger un diploma.

Es el mismo número de veces que otros se han puesto una soga al cuello para coger la puerta de salida.

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28 Mar 2014

Lecturas arácnidas de febrero

Escrito por: dolovatti el 28 Mar 2014 - URL Permanente

1." Me gusta pasármelo bien leyendo, pero no leo para pasármelo bien", escribe Andrés Trapiello en Miseria y compañía. Yo leo para pasármelo bien, y a veces también para pasarlo un poco mal.

En cada uno de los experimentos de Nunca digas de este libro no leeré, leo para ver qué pasa (que es otra forma de leer) ¿Qué le pasará a mi cuerpo, por ejemplo, si me trago entero un capítulo del último libro de Nuria Roca y su marido? ¿Tendré que visitar a la carrera al señor Roca?

Sé que juego con fuego, sé que si me acerco a determinados textos puedo acabar como las víctimas de Pánico en el Transiberiano, pero me gusta.


Sé bien que me puedo quedar como esta dama si ojeo las memorias de la Esteban.

Como me gusta pasármelo bien leyendo.

A diferencia de Trapiello, no me desprecio por ello cuando no ocurre otra cosa.

"Si al final de un libro, dice, solo me lo he pasado bien, aborrezco ese libro (como un pájaro el nido) y me aborrezco yo."

Palabras que me recuerdan a estas otras de Sylvain Tesson en La vida simple:

Esta noche terminé una novela policial. Salgo de esa lectura como de una comida en un McDonald´s: indigestado, ligeramente avergonzado. El libro es apasionante. No bien se lo termina, se lo olvida.

Tesson no se siente bien del todo porque solo se lo ha pasado bien.

Yo estaría encantado.

Tan encantando como él cuando recibe las visitas de un pájaro.

Es un pájaro que ve a menudo por la ventana de su cabaña siberiana.

Tiene un nombre muy español.

Se llama paro.


Sylvain Tesson frente a la ventanilla del paro.

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2. Ha vuelto de Timur Vermes y Enterrado en vida de Arnold Bennett: he ahí dos libros de humor para pasárselo teta.

Me ha llamado la atención cómo viene traducido acento cockney en la comedia de Bennett: “acento de proletario londinense del extrarradio”. Es como si una nota hubiera sido trasladada al texto.

En Ha vuelto, Hitler se niega a llamar de otra forma a su Home Page:

¡Una Home Page es una Home Page, no haga ridiculeces! Tampoco se dice en lugar de tanque “pieza móvil de artillería con cadenas” solo porque lo inventaron los ingleses.

Yo creo que el acento cockney es el acento cockney y punto.

Por cierto, parece que en Inglaterra está causando hilaridad el acento cockney de Shia LaBeouf en Nymphomaniac. Por si no era bastante castigo tener que verlo en esa película, encima tendré que aguantarlo con un ridículo acento de proletario londinense del extrarradio.

¡Qué insoportable me resulta su presencia!

Solo me gustó en Lawless, concretamente en esa escena en que Guy Pearce le parte la cara.


Yes, more, please! Please, more!

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3. Entrevistan a Saviano en El País y lo describen así: un hombre enterrado en vida por la mafia.

Cada mañana, una palada más de tierra.

Otra forma de describirlo sería esta: un escritor para lectores que no leen con el fin de pasárselo bien.

En uno de los textos de La belleza y el infierno, Saviano afirma que quiere llegar al corazón del lector; “no hacer que se evada sino invadirlo”. Escribe para gente como Trapiello.

Roberto Saviano te presento a Andrés Trapiello.

Saldrían buenas páginas de ese encuentro, más por parte de Trapiello que por parte de Saviano, que es un tío bastante soso.

Salman Rushdie le dijo en un encuentro en Estocolmo:

A los muertos no les gusta la vida, Roberto. A todos los que para trabajar tienen que venderse, a todos los que para escribir deben llegar a compromisos; a esos para quienes tu mera existencia significa que se pueden hacer las cosas de otro modo, ¿te das cuenta de lo latoso que resultas?

Yo le diría: Roberto, a esos para quienes resulta esencial hallar al menos un poco de humor en lo que leen, ¿te das cuenta de lo pesado que resultas?


"A los muertos nos les gusta la vida. Solo quieren comer cerebros humanos."

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4. Encerrado en una celda con una camisa de fuerza, el protagonista de El vagabundo de las estrellas está enterrado en vida, es un muerto viviente, como él mismo dice. Pero lejos de rendirse, desarrolla y perfecciona una técnica para escapar: diariamente libera su espíritu ordenando la muerte de su cuerpo. Y como el espíritu es inmortal viaja por el espacio y el tiempo reviviendo sus vidas anteriores.

Dicho a la manera de Saviano: Darrell Standing se evade de su cuerpo aprisionado e invade cada día cuerpos que antes habitó.

Y así, sobre este continuo ir y venir se va construyendo una potente novela de novelas cuyo mensaje es claro: todos llevamos una camisa de fuerza en esta prisión donde nos han metido, pero gracias a la lectura, que adormece el cuerpo y estimula la mente, podemos escapar y vivir otras vidas.

Las múltiples vidas de Darrell Standing, la vida nueva de Priam Farll, la vida del mismísimo Hitler redivivo son algunas de las vidas que he vivido este mes. ¡Y anda que no me lo he pasado bien!

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19 Mar 2014

El sombrero de Pharrell y otras brevísimas notas

Escrito por: dolovatti el 19 Mar 2014 - URL Permanente

• Dice Pharrell Williams que pronto todo el mundo irá por ahí tocado con su sombrero gigante.

Si cuaja será sin duda una moda graciosa:

el sombrero vuelve por la puerta grande (no cabe por otra);

a la par que útil para aquellos que provistos de un tarro como el de este concursante de Ahora caigo deseen ocultarlo.

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•Tengo la autoestima por los suelos. Estoy a un paso de salir a la calle en plan Shia LaBeouf: con una bolsa de papel en la cabeza que ponga: “I´m a vomit”.

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• Descubrí tarde el parecido de Ramos con el jovencito Stalin; la famosa foto del bandolero Josef me salió al paso en Dictadoras hace un par de meses ¿Por qué un diario de Barcelona comparó a Ramos con un ruso? ¿Quizá antes un diario de Madrid comparó a Messi con un mongol? No lo sé. Lo que está claro es que las similitudes no terminan ahí: cuando Ramos fue al Hormiguero a cantar y tocar la guitarra, hizo daño a millones de personas. Como Stalin.

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• Religiones: pastillas contra el miedo. Eliges una, te la tragas y se te quita hasta el miedo al ridículo. Solo hay que ver a nuestro ministro de Interior: no tiene ningún reparo en conceder a una virgen la medalla de oro al mérito policial, o en pedir a una santa que interceda por España en “estos tiempos recios”, o en morrear una cruz mientras con la mano que lleva en el bolsillo se toca la chorrita (esto último se deduce claramente de la foto).

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• Para mi colección de palabras que hacen daño:

a) La novela está bien, no parece tuya, y aunque no pasa nada en ella, se lee de un tirón (un amigo a Andrés Trapiello);

b) El libro cumple los requisitos de la buena novela según Kundera: es fácil de leer y difícil de entender. Solo que es difícil de entender en el sentido de que cuesta entender cómo ha llegado a publicarse (Peñarrubia)

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• "España es un país donde se celebra el despechugamiento expresivo y se presume de espontaneidad", escribe Muñoz Molina. Creo que hay que matizar esta frase. En el Congreso ocurre todo lo contrario: se censura el despechugamiento expresivo

y la espontaneidad escasea, pues sus señorías lo llevan todo escrito.

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• “Adonizar”: sinónimo de “embellecer”. Formado a partir del nombre propio Adonis.

El Padrino, escribe Félix de Azúa, es una adonización de la Mafia.

Mi propuesta para “exagerar” -a partir de la merecida fama de los vascos-: “andonizar”.

Ejemplo:

- El ministro de Interior asegura que hay 80.000 inmigrantes esperando para entrar en España por Ceuta y Melilla.

- ¡Menuda andonización!

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• Jorge Carrión en Librerías:

Marilyn leyendo el Ulises. El Cuerpo de Hollywood leyendo la Mente de un escritor irlandés exiliado en Trieste o en París.

Web de Funny or Die: Natalie Morales leyendo en voz alta la mente calenturienta de Joyce (una de las muchas cartas guarras, dignas de Pepe Colubi, que le escribió a su amada Nora).

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• Mira que he visto fallos en los cartelitos de La Sexta. Pues bien, ninguno como este.

"Interrupción" por "corrupción".

Dos de la tarde, final del programa…¿Estaba pensando el redactor en la pausa para comer?

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12 Mar 2014

Notas poco serias sobre el lenguaje y el cine (12)

Escrito por: dolovatti el 12 Mar 2014 - URL Permanente

1.Yo no habría llamado a Inside Llewyn Davis A propósito de Llewyn Davis.

Imitando la estructura del título español de Inside Daisy Clover, que aquí se llamó La rebelde, la habría titulado El gilipollas.

Aunque no me disgusta la propuesta de Peñarrubia: El hermano idiota del Rey Midas.

El gilipollas es sin discusión una de las mejores películas de los Coen, y probablemente la película que más he disfrutado en los últimos meses.

La rebelde es sin discusión uno de las peores películas de Robert Mulligan,y probablemente la película que más me ha aburrido en los últimos meses.

Aguanté hasta el final solo por Natalie Wood.

¡Ah, Natalie Wood!

Como decían en Las pandillas del Bronx, era el sueño de un carpintero: plana como una tabla y perfecta para echar un clavo.

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2. Si Caníbal fuera una comedia, esta línea de diálogo de Olimpia Melinte:

-He hecho la cena. Me apetecía cocinarte.

tendría una respuesta clara por parte del sastre antropófago:

-Nena, me has quitado la palabra de la boca.

En El País la llamaron por error Aníbal

Extrañamente pensé antes en George Peppard que en Anthony Hopkins:


Aníbal: "Me encanta que los trajes salgan bien."

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3. Volví a ver Agora con el audiocomentario de Amenábar.

Es tan bueno que merece un aplauso alejandrino como el que le dan a Llewyn Davis.

Perdón, a Orestes.

Por lo visto, el film estuvo a punto de llamarse La noche de los tiempos.

Agora es un título muchísimo mejor: más elegante y sugerente, e igual de serio.

Porque "ágora", como "tesis", es una palabra seria, a no ser que la oigas en el telediario de la Primera: yo me desoriné cuando dijeron que en el congreso del PP los pasillos se habían convertido en un ágora improvisada.

También me desorino con la imitación que Peñarrubia hace de Amenábar:

Y ahora viene una escena que tenía marcada en rojo en el guión: la escena del tomatazo en el pañuelo.

Así llama él al mal mensil: tomatazo.

Le encantan las palabras que terminan en –azo.

De hecho, fue Peñarrubia quien me avisó de que en los subtítulos del deuvedé de El buen alemán, “You´ll get yourself a good dose” (Cogerás una buena gonorrea), venía traducido de esta manera

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4. El doblaje no solo arruina las películas dobladas; también estropea las subtituladas.

Un buen ejemplo de ello lo encontramos en el deuvedé de El aviador, donde un pequeño fragmento del diálogo adaptado para el doblaje aparece absurdamente en los subtítulos.

En la versión original, Howard Hughes pregunta:

-¿Cómo se escribe (“llama”)? ¿Como Fernando Lamas?

Y el senador Brewster le responde:

-No, es el animal. Es con dos eles.

Lógicamente, este diálogo no tiene sentido si los personajes hablan en español. Por eso lo transformaron- hábilmente, todo hay que decirlo- en este otro, que tampoco tiene sentido si los personajes hablan en inglés

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5. Es cierto que en vez de "tanatorio" tendría que decirse "tanateo", pero no hay mal que por bien no venga. Con "tanateo", no habría paronomasias como la que aparece en una nota de Despertares: “El sanatorio se había convertido en tanatorio”.

En la notable película de Penny Marshall no llegamos a ver ese momento, pero en el deuvedé vemos cómo “physician” (médico) se convierte en “physicist” (físico) para el autor de los subtítulos, uno de esos errores de traducción que cuesta entender casi tanto como el hecho de que usemos "tanatorio" en lugar de "tanateo".

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05 Mar 2014

El cine de la libreta de gusanillo (10)

Escrito por: dolovatti el 05 Mar 2014 - URL Permanente

Fragmentos de una conversación con Peñarrubia sobre La vida de Adèle:

dolovatti: Mientras veía la primera escena de sexo homo, pensé: ¡Dios mío, lo están haciendo de verdad! ¡Las ha convencido con el argumento Almodóvar: todas sois un poco bolleras!

Peñarrubia: Yo lo que pensé fue: tal vez Abdellatif esté satisfaciendo sus fantasías, el muy cerdo, pero qué buen porno podría facturar, el muy cabrón. Es como cuando vi los clips X de Don Jon -ese cortometraje alargado como el pene de James Deen- Me dije: Don Jon es un enfermo, un adicto y todo lo que tú quieras, pero el tío tiene un gusto exquisito para el cine guarro.

dolovatti: Es un poco absurdo, ¿no? En ningún momento creí que las actrices se hubieran enamorado de verdad, y sin embargo, llega esa escena y mi mente calenturienta excogita: Léa y Adèle se lo están montando realmente.

Peñarrubia: Era todo mentira, como en The Armstrong Lie - también conocida como “La mentira tiene las patitas muy fibrosas”- ¡Ah, ese momento del ataque de Contador, a ritmo de Manu Chao! ¡Epico!

dolovatti: Más bien todo era mentira como en The Great Hip Hop Hoax: cada actriz se metió a fondo en su papel y entre las nalgas de su compañera.

Peñarrubia: Cameron Diaz da en el clavo en The Counsellor cuando dice: “La verdad no tiene temperatura”. Lo que tiene temperatura son las mentiras como esta ¡Hot, hot, hot! ¿Has leído ya el libro de Caitlin Moran que te presté?

dolovatti: Estoy en ello.

Peñarrubia: Abdellatif podría hacer esa pornografía con deseo que ella reivindica.

dolovatti: De todas maneras, yo creo que esa escena es tan buena porque hay otras antes no menos buenas (y no menos largas). Vemos crecer lentamente la tensión sexual y de repente, boom, estalla en la pantalla. Y eso a mí por lo menos me sacude y me estremece tanto como me pone palito. Hay una onda expansiva muy fuerte ahí.

Peñarrubia: Sí, ocurre algo semejante en El desconocido del lago. Solo que en este caso no hay prótesis de ningún tipo: las pollas son de verdad.

dolovatti: ¿Sabías que en el Reino Unido se estrenaron en la misma semana las dos partes de Nymphomaniac y Strangers by the lake? ¡Festival de Penecia!

Peñarrubia: Como cantaba Frank Sinatra: ¡Strangers by the lake, exchanging glandes!

(...)

dolovatti: Antes el beso era la metáfora del acto sexual; ahora, en cintas como La vida de Adèle, los besos en la boca- el filete, como diría Contador- son solo el preludio de los besos en el otro par de labios.

Peñarrubia: Michael Caine usaba un espray bucal antes de rodar las escenas íntimas. Me pregunto si le echaron algo a esos coños de látex para que supieran bien.

dolovatti: ¿Quieres decir si les echaron algo para que supieran a coño?

Peñarrubia: Ah, pollastre, me acabas de recordar una frase del gran Rocco: ¡Sabe tan bien después de tanto folleteo!

dolovatti: Yo me estoy acordando de una frase de Francisco Camps, alias el curita: Te quiero a lo bestia. Encuentro muy excitantes los azotes que se dan, y, por supuesto, la tremenda voracidad de Adèle.

Peñarrubia: La otra Adele, la de Skyfall, creo que también tiene buen diente.

(...)

Peñarrubia: Oye, ¿no te parece que Léa, tu adorada e idolatrada Léa, sale bastante fea y demasiado delgada en esta película?

dolovatti: Sin duda, demasiado tomboy para mi gusto. Imagínate en esas escenas a la Léa de Adiós a la reina o a la Léa de Sister. Oh là là!

Peñarrubia: Sister, ¿esa no la puso Almodóvar en su lista del año pasado?

dolavatti: Así es, excelente película, te la recomiendo. Me gustó muchísimo. De hecho, antes que meterme de nuevo las tres horas de La vida de Adèle, me metería un programa doble con Sister y Le petit voleur.

Peñarrubia: No entiendo a esa gente que dice: ¡Uf, El Lobo de Wall Street, tres horas! ¡Uf, La loba de Adèle, tres horas! Me echa un poco para atrás tanto metraje. Es como si no supieran que esa es la duración objetiva, no la subjetiva. La vida de Adèle se siente como si fuera la mitad de larga. A mis ojos, Blue is the warmest color (180´) y Blue Jasmine (98´) duran lo mismo. En cambio, me siento a ver Obra 67 o The Counsellor y a la media hora me parece que llevo siglos mirándolas.

dolovatti: Ahora que mencionas el cine español low cost, qué experiencia más dolorosa ver Stockholm después de La vida de Adèle. Es como ponerse a ver un partido de Segunda B tras uno de Champions. No aguanté ni veinte minutos.

Peñarrubia: Hombre, es que no puedes comparar el tiempo y los mimbres que han tenido uno y otro director, no es justo. Además te has retirado demasiado pronto de la partida; en la segunda parte se pone interesante. Stockholm/ Lo mejor de mí: he ahí un programa doble que deberías considerar.

dolovatti: Sabes que no tengo tu paciencia.

Peñarrubia: Hay que esperar. Mira, yo no quité el truño de The Counsellor hasta que no vi a Cameron Diaz tirándose al Ferrari en plan Almudena Cid. “Fue más ginecológico que sexy”, comenta Bardem en la película. Probablemente, es lo mismo que comentaron los maquilladores de Léa y Adèle: Fue más ginecológico que sexy ponerles esas prótesis conejiles.

dolovatti: La de Adèle es modelo pechuga de pollo del Lidl, que diría Caitlin Moran. Por cierto, no sabía que Scarlett Johansson llamaba “mis niñas” a sus tetas.

Peñarrubia: Pues sí, eso parece. Que no se entere Woody Allen, porque va y se las toca.

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26 Feb 2014

Lecturas arácnidas de enero

Escrito por: dolovatti el 26 Feb 2014 - URL Permanente

1.Me cuesta seguir a Lawrence Krauss en Un universo de la nada, pero este párrafo lo pillo:

Al olvidar que la mayor parte del tiempo, a lo largo del día, no ocurre nada de importancia, malinterpretamos la naturaleza de la probabilidad cuando ocurre en efecto algo inusual; entre cualquier conjunto suficientemente amplio de acontecimientos, seguro que ocurrirá algo por simple casualidad.

Casualmente, poco después de leerlo, abro al azar Jinetes en la tormenta, y aparece Patti Smith hablando de las señales que recibió mientras preparaba un disco de versiones:

Una noche soñé que estaba escuchando a los Doors tocando “Soul Kitchen”. Al día siguiente me crucé con un camión enorme y en la cabina estaba sonando “Soul Kitchen”. Durante una semana la escuché en muchos lugares. Así que miré hacia arriba y dije: “De acuerdo, Jim Morrison, entiendo tu sugerencia”.

En vez de pensar: Es mucha casualidad, pero casualidad al fin y al cabo, pensó: Es demasiada casualidad como para no ser un mensaje.

Luego miró al cielo y dijo: "Jim, entiendo tu sugerencia".

Que es lo mismo que dijeron los censores franquistas cuando pillaron la metáfora sexual de la serpiente en Crawling King Snake: "Jim, entendemos tu sugerencia".

"En contra de la catadura de funcionarios cenutrios, escribe Manrique, algunos de estos guardianes de la moral hilaban fino."

Después de lo cual miraban al cielo y se santiguaban.

Patti Smith reaparece este mes en el prólogo de El astrágalo. Allí explica cómo un día prefirió zamparse el libro antes que un sándwich:

Costaba 99 centavos, el precio de un sándwich de queso y un café en el Waverly Ainer. Yo tenía un dólar y un billete de metro, pero después de leer las primeras líneas quedé embelesada. Un hambre superó a la otra y compré el libro.

O un estimulante superó al otro, ya que también iba a tomar café.

Según como se mire, las lecturas son un alimento o un estimulante.

Si hablamos de concebir la obra, está claro que son un estimulante, pues la obra es concebible sin ellas. Como decía Azorín, con las lecturas no nos alimentamos sino que nos excitamos para la obra literaria.

Ahora bien, si hablamos de concebir la vida, entonces son un alimento, pues muchos las necesitan como el comer y no conciben la vida sin ellas.

Yo, por ejemplo, que devoro los libros escritos por auténticos ladrones o expresidiarios.

Me gusta saborear especialmente las sentencias o aforismos del mundo carcelario o criminal. Como las que abundan en los libros de Edward Bunker:

Cuanto más apurado, más osado

Los tiempos duros te hacen duro

Si te asusta la pena, no arriesgues la trena

En El astrágalo de Sarrazin hay una bastante potable: El vencedor es el que huye.

No llega al nivel de aquella de Peñarrubia: Cuando asaltes a una vieja, zúmbale si se te queja, pero está bien.

Tampoco está mal esta frase de Patti Smith en el prólogo: La vida a veces es la mejor película.

No es una simple metáfora: a veces, entre rejas, sin ventanas ni luz, la vida es puro cine.

Como escribe Oliver Sacks en Alucinaciones:

Existe incluso un término especial para las series de alucinaciones variadas y de vivos colores que parecen consolar o atormentar a los que permanecen aislados o a oscuras: "el cine del preso".

El “cine del preso” le daba yo al hijoputa de Breivik y no videojuegos.

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19 Feb 2014

Películas en mi cabeza

Escrito por: dolovatti el 19 Feb 2014 - URL Permanente

La infancia es el desayuno de la vida, oigo en un anuncio de la tele, y pienso: ¡Ah, aquellos días de la infancia, eran interminables! ¡Como un gran tazón de cereales!

Las canciones suelen llevarme allí, a aquellos largos días con sus largas calles, que diría el psicólogo Douwe Draaisma.

Por ejemplo, Gloria, de Umberto Tozzi, que ahora sirve lo mismo para vender la carne a la parrilla de una hamburguesa, que la carne cruda de la última joya del cine chileno

O Super disco chino, de Enrique y Ana, que proporciona uno de los pocos momentos de respiro que hay en La herida.

Con La herida me pasó lo mismo que con Caníbal: no conseguí entrar en ellas.

Aunque me gustaron mucho más que otras películas de las que no conseguí salir (todavía me pregunto por qué me tragué entera esa zurrapa llamada El lado bueno de las cosas o ese cronocrimen titulado About Time).

Hay películas que son como sueños: te implicas emocionalmente en ellas y al rato las olvidas.

Y hay películas que son como alucinaciones: las miras desde fuera, pero se quedan en tu memoria.

Desde este punto de vista, La herida y Caníbal son alucinantes.

Pero estaba hablando de mi infancia.

Recuerdo que de pequeño me quitó el sueño Salem´s Lot de Tobe Hopper. Me dio muchísimo miedo.

Ahora la he vuelto a ver (en su versión de tres horas, muy recomendable) y me ha sorprendido comprobar que la escena del vampiro en la ventana es tal y como la recordaba.

Se ve que dejó en mí un recuerdo traumático, de esos que no cambian.

Las películas dejan recuerdos normales, que reelaboramos con el tiempo, y recuerdos traumáticos, que permanecen inalterados.

Todo el mundo recuerda la escena de la ducha de Psicosis tal y como es, aunque a Peñarrubia se le cruza, según dice, con la copia que aparece en I saw what you did, esa cinta de serie B que se vendía con una palabra irresistible: “uxoricidio”.

Ocurren cosas curiosas con el cine y los recuerdos. Angel Fernández Santos puso un recuerdo de infancia en el guión de El espíritu de la colmena, y ya nunca más pudo evocarlo sin que la recreación de Erice se interpusiese.

De un modo parecido, yo ya no puedo evocar los malos momentos de mi niñez sin que se interponga el penoso desayuno que Dustin Hoffman le prepara a su hijo en Kramer contra Kramer.

Y todo por esa frase que oí en la tele: La infancia es el desayuno de la vida.

¡Ah, aquellos días de la infancia, eran interminables! ¡Como El sol del membrillo!

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12 Feb 2014

La idea negra (19)

Escrito por: dolovatti el 12 Feb 2014 - URL Permanente

1. "¿Hablamos del suicidio?", le pregunto a Peñarrubia con la intención de comentar el reportaje del diario.es. " Paso, me contesta, pero si quieres podemos guardar un minuto de silencio por los suicidas de la crisis, esos otros aventureros". "De acuerdo", le digo, y entonces él, como si fuera el presentador de un concurso, exclama: "El reloj empieza a correr ¡ya!"

Miramos al cielo, como Sergio Ramos. Yo pienso en aquella avioneta de Celebrity que escribía la palabra "Help" con su estela; Peñarrubia, probablemente, en la convención del PP en Fachadolid, porque en cuanto el tiempo se consume escribe esto en su minúsculo cuaderno:

a) Estaba muy deprimida por su situación. No es que viera el futuro negro, es que ya no lo veía. Puso la tele para distraerse y apareció Dolores de Cospedal. "El PP o la nada", decía la pajarraca. Le pareció la señal definitiva. Eligió la nada;

b) Estaba muy deprimido por su situación. No es que viera el futuro negro, es que ya no lo veía. ¿De qué le había servido estudiar filología inglesa? Mientras le daba la enésima calada al porro vio en la tele, por entre el humo del canuto, a una señora arrugada con unas gafas extrañas. "Take a poison", decía la tiparraca, "Take a poison". Le pareció la señal definitiva. Eligió el cianuro.

Ambos microrrelatos están agrupados por un título entre paréntesis: En la buena dirección.

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2. Cuenta Budd Schulberg en El desencantado que el chiste más popular en la Gran Depresión “era el del recepcionista del hotel que le preguntaba a su cliente para qué quería la habitación, si para dormir o para saltar por la ventana.”

- ¿Es para pasar la noche o para pasar a mejor vida?

Nunca he entendido muy bien esa expresión: "pasar a mejor vida" ¿Cómo puede ser mejor una vida sin cuerpo, sin misterios, sin muerte en el horizonte ni vías de escape?

No me veo yo en la otra vida cantando aquella canción de La vida de nadie: La vida es un jardín de alegre primavera. La vida es una fiesta, la vida es un fiestón. La vida hay que vivirla con alegre corazón.

Lo que más me gusta de esta vida es el amplio abanico de posibilidades que ofrece para abandonarla si uno quiere. Y puede, claro. Porque la vida no es solo muy perjudicial para la salud, también es tremendamente adictiva, y quitarse de ella no es nada fácil.

Especialmente si tratas de ahorcarte sin que te cuelguen los pies:

Edoardo se había ahorcado, dijo el funcionario, con su sábana: la había atado a los barrotes de la cama de arriba y se había dejado caer en el suelo sobre sus rodillas para asfixiarse. Cuando alguien se cuelga de una cuerda atada a un soporte alto y queda con los pies en el aire, la muerte llega por el paro respiratorio producido por la sección de la médula y es casi instantánea. Edoardo, en cambio, había tenido que hacer fuerza con su cuerpo hacia delante durante unos minutos mientras la sábana atada a su cuello terminaba de ahogarlo: había debido sostener esa pelea interminable contra su instinto de supervivencia, reafirmar cientos de veces, en esos minutos, que quería morirse. Era, dijo el funcionario, una muerte trabajosa: era, no dijo, una muerte terrible.

(Martín Caparrós, Amor y anarquía)

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3. “Jere y yo, cuenta el protagonista de El desencantado, solíamos hacer las cosas sin pensar. Nunca planeábamos nada ¿Vamos a un club nocturno? ¡Venga! ¿A Europa? ¡Venga! ¡A la cama? ¡Venga! ¿Nos divorciamos? ¡Venga! ¿Nos suicidamos? ¡Venga!"

Hay quien cree que es mejor no pensar mucho a la hora de suicidarse. Por ejemplo, Claude Lanzmann:

A determinados conjurados en el complot anti-hitleriano del 20 de junio de 1944, para ahorrarles la tortura, el proceso y la muerte ignominiosa en el cadalso, algunos de sus pares, sin mediar palabra, les ofrecían un revólver al entrar en sus despachos. Luego salían de allí y al minuto sonaba el disparo. Los suboficiales alemanes, obedeciendo un código de honor inquebrantable, se daban muerte casi automáticamente y de manera inercial, sin titubear ni un segundo, lo que quizá fuera la mejor forma de proceder.

(La liebre de la Patagonia )

Y hay quien opina que es mejor pensar un poco antes de quitarse la vida. Por ejemplo, Frederica Sagor Maas:

El suicidio es una forma de escabullirse. Las auténticas víctimas son las que quedan atrás, cargadas de dolor y culpa. Nadie que merezca la pena tiene derecho a infligir ese castigo a las personas que quiere.

(La escandalosa señorita Pilgrim )

Foster Wallace no titubeó- entre la pena y la nada, eligió la nada, quizá porque pensó que no merecía la pena - y eso irritó bastante a uno de sus mejores amigos, Jonathan Franzen. Como explicaba D.T. Max en El País:

Se refería a la manera en que se suicidó: colgándose. Supongo que pensaba que había formas menos destructivas de marcharse para hacérselo más fácil a sus allegados. Pero quién sabe lo que pasa por la cabeza de un suicida en los últimos momentos.

La verdad es que nadie lo sabe, solo podemos conjeturar.

¿Por qué los suicidas por amor se pegan habitualmente tiros en el corazón? Rosa Montero piensa en Dictadoras que quizá sea para no desfigurarse. Pero cualquiera sabe.

Cualquiera sabe lo que pasa por la mente de un suicida por amor en los últimos momentos.

Tal vez palabras como estas: La vida es un río helado en el más crudo invierno. La vida es una mierda, la vida es depresión. La vida me la quito de un tiro al corazón.

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4. Otra cosa que no sabemos es cuántos intentos de suicidio se han evitado gracias a una voz.

Oliver Sacks sospecha que bastantes. En Alucinaciones, cuenta esta pequeña historia:

Mi amiga Liz, después de una ruptura sentimental, quedó desconsolada y abatida. Cuando estaba a punto de tragarse un puñado de pastillas para dormir ayudándose con un vaso de whisky, le sobresaltó una voz que decía: “No, no quieres hacerlo.” Y a continuación: “Recuerda que lo que sientes ahora no lo sentirás más adelante”. La voz parecía proceder del exterior; era una voz de hombre, aunque ella no sabía de quién. Débilmente, Liz preguntó: “¿Quién ha dicho eso?” No hubo respuesta, pero una figura granulosa, tal como ella la definió, se materializó en la silla que tenía delante: era un joven vestido al estilo del siglo XVIII, que brilló con luz trémula unos segundos y luego desapareció. Una sensación de inmenso alivio y alegría se apoderó de Liz. Aunque sabía que la voz debía de proceder de lo más hondo de sí, más tarde se referiría a ella, en broma, como su "ángel de la guarda".

Jacob, el hijo de Stalin, también oyó una voz cuando intentó suicidarse. Pero después de fracasar.

Era la voz de su padre llamándole inútil: “No has sido capaz ni de matarte, no sabes ni pegarte un tiro.”

Más tarde Jacob se referiría a él como "el angelito de mi papá".

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05 Feb 2014

Notas poco serias sobre el lenguaje y el cine (11)

Escrito por: dolovatti el 05 Feb 2014 - URL Permanente

1.El otro día tuve un sueño Nacha Pop (y eso que estaba abrazado a mi cojín molón): corría como un loco por una casa enorme con una bestia detrás.

Me sentía como Kevin Bacon en aquella frenética y magnífica persecución de Death Sentence (no hay film malo que no contenga algo bueno).

Desperté exhausto, reventado, celebrando una vez más que solo fuera una pesadilla y no la pesadilla.

En la pesadilla avant la lettre sientes que no puedes respirar, percibes una presencia maligna y notas que tu cuerpo está paralizado; viajas sin poder moverte a la raíz de la palabra y del mito del íncubo y el súcubo.

Desde que vi Borgman, esa cinta fascinante que Peñarrubia llama El Pesadillo, me da más pánico aún.

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2. Donde esté el solitario, desesperado y desgarrador Fuck! del lobo de mar de All is lost (película que sigue en mi cabeza una semana después de haberla visto), que se quiten los 506 del Lobo de Wall Street.

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3. Pregunta: ¿Qué hace un tvrip de El rostru impenetrable en The Pirate Bay?

Respuesta: Reír.

Como sus diálogos en las fiestas.

Intenté bajarme el video para memorizar más (la gente se desorina con el numerito).

Lamentablemente el uploader (que comparte también, oh sorpresa, Rocío) me ha dejado colgado con el 87, 6% del archivo.

Conectando con compis, dice uTorrent todo el rato.

¿De verdad no había otra forma menos repelente de traducir Connecting with seeds?

Casi preferiría: Poniendo en contautu con semientes.

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4. Tenía curiosidad por saber cómo habían traducido en el doblaje de Prisoners el Jingle Bells de Bart que cantan las niñas.

Y la respuesta ha llegado: de forma más o menos literal (no como en Los Simpson):

Navidad, Navidad

Batman huele mal

El Batmóvil ha pinchao

Y el Joker es lo más

¡Hey!

Aunque el huevo que puso Robin queda fuera.

Una forma de introducirlo (prescindiendo del Batmóvil) sería esta:

Navidad, Navidad

Batman huele mal

Robin tiene un solo huevo

Y el Joker es total

¡Hey!

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5. Leído en la revista Fotogramas de este mes:

¡Mecachis! 15 años y un día de Gracia Querejeta no ha pasado la selección para ir a los Oscar como Mejor Película de Habla No Inglesa.

¿Qué será lo próximo: "¡Jopelines! Algunas distribuidoras piden el 60% de la taquilla en España"?

Se lo comento a Peñarrubia y me propone un juego: infantilizar frases de películas. Le digo que no estoy de humor para eso y entonces él me suelta:

Las excusas son como el pompis: todo el mundo tiene. Platoon.

Poco después, viendo Import/Export, me encuentro con una extraña expresión en los subtítulos del deuvedé: “hacer nonó”.

Por lo visto “hacer nonó” o “hacer noni” es el equivalente en Argentina del “Ale, a mimí” que decimos aquí a los niños al acostarlos con su cojín molón.

Me pregunto qué pinta en los subs de un deuvedé editado en España.

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Arácnido en Tupelo

El arácnido de este blog teje su pequeña tela en una esquina de ese gran entramado de computadoras e hipervínculos que es la Internet. Espera que te solaces leyendo del mismo modo que él se solaza escribiendo palabras como "hipervínculo". Asimismo, te aconseja que no subestimes la importancia de la lectura. Está de acuerdo con Brodsky cuando dice: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien ha leído a Dickens que a quien no lo ha leído". Y también con Eduardo Peñarrubia cuando dice: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien no le ha quitado el seguro a su pistola que a quien sí se lo ha quitado".

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Hilarious ( Preguntas del juego de mesa inédito de Eduardo Peñarrubia)

1. ¿Cuál de las siguientes frases fue escrita por André Gide?

a. He visto el futuro y funciona.

b. He visto el futuro y no se lo van a creer: la gente recogía con las manos la mierda de sus perros antes de que tocara la acera.

c. He visto el futuro, pero ¿por qué tuvo que ser precisamente el momento en que mi nieto me vomitaba encima?

d. He visto el futuro y algo de porno también.

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2. ¿Cuál de las siguientes frases fue pronunciada por el político italiano Giuseppe Garibaldi?

a. Hemos hecho Italia, ahora debemos hacer italianos.

b. Hemos hecho Italia, ahora debemos hacer un piccolo descanso.

c. Hemos hecho Italia, ahora debemos hacer italianos. ¡Copulad!

d. Hemos hecho Italia, ahora debemos hacer una pizza para celebrarlo.

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3. ¿Cuál es el significado del nombre "Eduardo"?

a. El que espera riquezas.

b. El que espera a que hierva la leche.

c. El que espera que vuelvan a ponerse de moda los chubasqueros Karhu.

d. El que espera en la cola del pan.

Respuestas correctas: 1. Es igual, no se preocupe, muchas gracias. 2. Muy amable, gracias. 3. No, de verdad, se lo agradezco.

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