01 Jun 2008

DE COMO TE PARE UN POEMA

Escrito por: Arturo Prado Lima el 01 Jun 2008 - URL Permanente

TE QUITE AL EDAD, LA ESTATURA, EL PORVENIR...

Hubo un día en que te quite la edad, la estatura, el povenir, la filosofía y la moral también. La prehistoria de los sueños y la historia de cada palabra pronunciada. Pensé que eras el resumen de todo camino que, ya salido del caos cósmico, se dirigía a la llanura petretérita de Dios.

Si, hubo ese día. Fue cuando e preguntaste cúal es el limite de la poesía. En el mundo llovía y la ropa mojada era parte del alma. La poesía empieza más allá del límite. El límite no está en el más allá. Está en el más acá del corazón. Cuando el límite está al principio, todo lo demás está a tu alcance.

Por eso pude quitarte la edad, la estatura, el porvenir, la filosofía y la moral y dejarte desnuda, a la interperie, como el poema que nunca pude escribir.

DE COMO TE PARE UN POEMA

Los versos sulen parirte todas las tardes con esa aura del día en que te despojé de la estatura y la edad. Suelen hacerlo así, derrepente, dentro de aquellos vacíos universales donde las palabras hacen el amor con los brazos abiertos y despojadas hasta de su desnudez pasionaria. Hoy había un verso preñado de tí vagando en los asientos vacíos del tren. Alguien lo dejó. Buscó entre los pasajeros un partero. No lo encontró. Y como no lo encontró, otra vez, tuvo que parirte en mi alma. Menos mal, porque cuando el poema se pierde, vivo con la sensación de haberlo asesinado.

CUANDO TU CABELLO HAYA CRECIDO

Cuando tu cabello haya crecido, lo suficiente y lo bastante, el rostro de toda mujer sobre la tierra habrá cambiado, solememente,y la poesía se habrá hecho más vasta y hasta depronto más triste cuando sale de la fuente primaria de tus ojos.

Probablemente todo siga igual: los puentes, los inviernos, las estaciones de los trenes, las arrugas del corazón.

Pero será una igualdad diferente, diferentes los años, los hijos, las miserias permanentes y los tributos esenciales.

Cuando tu cabello haya crecido, lo suficiente y lo bastante, sobre la poesía, por fin, amanecerá lloviendo tu fina cabellera, y su humedad femenina mojará con su suspenso y su fondo el sitio inagural donde siempre te espero.

Cuando tu cabello haya crecido, lo suficiente y lo bastante, cada pelo será un poema diferente y, creéme, no me alcanzará la vida para escribirlos todos, uno a uno, de principio a fin.

25 May 2008

De heridas, música y cadáveres de piedra...

Escrito por: Arturo Prado Lima el 25 May 2008 - URL Permanente

Alcánzame

Alcánzame. Desde hace años voy un poco más atrás, más lejos, y llevo el cadáver de una piedra en el hombligo y los bolsillos llenos de poesía. Alcánzame. Mira un milímetro más adentro, donde nadie aun a muerto ni morirá jamás. Alcánzme. Nuna he estado más abajo, más solitario y frágil a la hora de avanzar. Nunca el azul ha sido tan azul. Alcánzame, ahora que voy detras de tí, despacio, aunque ese regreso sólo sirva para comprenderme, para iluminar los pasos, y para que tú sepas que

todo regreso no es más que alcanzarnos a nosotros mimos, pero do otro modo.

Herida arisca

Ahí está. No sé desde cuando, pero la causa es la misma, y la concecuencia también, pero del otro lado: la misma. Desde los años del origen la persigo: es una herida arisca, de crines irregulares y cascos sin herrar. La he localizado buceando en la yugular, de arriba a abajo y de domingo a domingo, y en los húmeros tardíos he sentido su rumor de yegua nocturna. La he visto a la altura del hombro izquierdo pinchando con sus agujas el homoplato mayor. La he visto descanzar en las uñás, en el pelo, el las verrugas de los jueves. Y la he oído cantar sus tangos incoloros pescando recuerdos a las orillas del corazón. Es una herida que aun no se ha repuesto del parto que trajo al universo el mundo.

Un mundo gobernado por la música

¡Cómo sería un mundo gobernado por la música! No digo por Sinatra, Mozart o Gardel. Digo por la música. ¿Sería igual? ¿Más blando, más piedra, más razón?

En ese mundo, único, Marylin Monroe podría ser absorvida por los sentidos en inifnitas oleadas de nostalgia.

Teresa de Calcuta podría dar de comer y beber a los indios miserables del mundo.

Los criminales que gobiernan el mundo podrían suministrar la muerte inyectándole un tango al enemigo.

Los miserables como yo, podríamos dasayunar, almorzar y cenar poemas licuados en zumo de boleros miestras las horas harìan su siesta en los pentagramas del ayer y del mañana.

Y al despertar, !ay¡, al despertar, podría encontrar que está lloviendo la Quinta Sonfonía, o el "Ojala se te acabe la mirada constante" de Silvio Rodriguez.

¿Cómo sería? Yo, sigo parado junto a la ventana viendo cómo Elena se va bajo la lluvia musical de una nueva nostalgia.

04 May 2008

VINE DESDA LA ESPALDA A DROMIR DEBAJO DE TU LENGUA

Escrito por: Arturo Prado Lima el 04 May 2008 - URL Permanente

Uno

Y me quedé un rato más. Subí y baje desde la baja espalda hasta la zona lumbar con aquella tardía razón de estar a espacio abierto centrado en la vértebras espaciales de la dicha aun sin empezar. Hubicar en ella las constelaciones de Orion, la Estrella de David, la Osa Mayor, los huecos oscuros del tiempo y de la luz.

Cruzar la galaxia que hay junto al homoplato izquierdo. El alacrán de luceros fosforecentes a la horilla de los glúteos. Adentrarme en la Vía Láctea atravesada por la cruz de tus brazos y llegar hasta el cuello, en silencio, donde empieza el misterio del cabello.

Recorrer tu espalda. Sus lunas medievales, sus soles estelares, sus siglos desvaratados en las cordilleras de las vértebras que suben, de las vértebras que bajan.

Y mis manos tan así...

tan nocturnas para tanto astro, para tantos años luz hasta llegar a la última costilla donde Dios esconde su médula de truenos y nostalgias. Tan pequeñas las manos para tanto final voluminoso, tanto principio cuenco, tantas cuestas que bajan, tantas subidas que bajan con la piel derrotada de tanta suavidad platónica acumulada en la arquitectura espacial del universo.

Dos

En aquellos tiempos, en la vastedad de tu espalda, las yemas de los dedos eran pequeñas naves espaciales atrapadas en el bullicio eterno del silencio cósmico, por cuyos poros florecieron los siglos y se hicieron lunares ostensibles, pecas minerales, ilusiones cósmicas aparcadas en los cimientos femeninos de aquella tarde azul.

Tres

Nunca me pregunté miestras viajaba por la llanura vertical de tu espalda boreal, cúantos años luz iban a tardar las manos en llagar al sitio, del otro lado del mundo, donde el fuego incita a convertirnos en Dios y penetrar en esta condición el túnel que arde desde la gloria a la boca, desde los pies al poema más frágil. Desde la miseria humana a la música que se toca con la punta de la lengua cuando se abren los labios al milagro de la creación y a la memoria humana.

No quice preguntarme nada. Me quedé en tu espalda, lúcido y turbio al mismo tiempo, hasta que decidiste voltearte y dejar al descubierto los hermosos volcanes que han amamantado la historia y la prehistoria de estas manos.

Cuatro

Viajé. Abandoné tu espalda urgido de antemano. Me vi pasar dentro de tus ojos. Llegué al resumen de toda palabra pronunciada que son tus labios cuando abren sus crateres sedientos a otros labios hambrientos, ya por la noche. Fue entonces que decidí quedarme a dormir debajo de tu lengua. Luego bajé a los pechos, milenarias fuentes de vastos imperios de donde mana la sangre de Dios y el origen de la primera especie, de la palabra primera, de la primera dicha y la última nostalgia. Fue cuando te volviste a voltear, otra vez, y me dajaste extraviado en la profunda inmensidad de la epalda boreal.

26 Abr 2008

Y SUBIRAS HASTA EL PEZON MAS LIBRE

Escrito por: Arturo Prado Lima el 26 Abr 2008 - URL Permanente

Y SUBIRAS POR LAS RODILLAS

Y subirás por las rodillas temblorosas a la hora puntual del beso anaranjado, subirás, lechosa y mineral, y llegarás al corazón de la lengua, húmeda y salmuera, con la espalda al hombro. Y no te quedarás. Antes de que cante el gallo te habrás ido. Pasaras revista a la mirada, a las arrugas de la frente, a la ceniza del cabello, y bajarás dichosa por las orilla de la otra costilla de la muerte.

Todo será distinto la próxima vez: las rodillas, la lengua, el canto del gallo conjugando el último verbo de la noche, y sobre todo, el volúmen del amor derramdo entre las sàbanas.

EN BUSCA DE TU PEZON MAS LIBRE

En la oscuridad de esta noche las manos ven mejor que los ojos, por eso los cierro y busco con los dedos el camino que conduce a tu labio más dulce, a tu pezón más libre, a tu muslo más alto.

Abrá otro tiempo, de esos que suceden en las afueras de cualquier domingo, que los ojos toquen mejor la suavidad de tu cuello, entonces las manos entonaran un himno de amor en cada brazo mientras cae la tarde sobre el hombligo y las cejas.

12 Abr 2008

NOS CONTRUIREMOS MEJOR SI NOS CONJUGAMOS DE NUEVO

Escrito por: Arturo Prado Lima el 12 Abr 2008 - URL Permanente

1

Cuando vuelvas, si es que vuelves, trae la piel dentro del tacto y los pezones en la lengua ya distinta, los labios ardiendo y la penas insustanciales de toda gran historia.

Trae la llama exacta para quemar la antigua sombra que aun guardo en el armario, pero no traigas la costumbre,

la tradición,

la horma de la Ley,

el verbo conjugado.

Nos podremos construir mejor mientras nos conjugamos de nuevo.

Habrá quien haga de esta forma de amar la nueva horma, la tradición o la costumbre. Pero eso ya no será asunto nuestro.

2

Y si al fin regresas, ten cuidado con los hábitos, las rutinas o las lástimas. La sinceridad y el camino. Tendrás que pasar por el hueco de la aguja y el camello que la lleva aun no se ha cruzado en el camino. Pero no eludas el camino, el hueco de la aguja, incluso los hábitos, el camino, la rutina.

Sólo hay que desandar el sendero, desoñar los sueños, desaprender lo aprendido. Solo de esta manera el camino de regreso en una forma de avanzar.

3

Los sueños salen a pasear más allá de la cama, más aca de la almohada. Antes que tú llegaras, se sentaban a rumiar cualquier posibildiad, cualquier certeza, dudas o caricias en la periferia del mundo. Cuando regresaban al centro donde yo casi nunca estaba, se dormían sin reparar en la realidad de sus quimeras. Un día, de esos que suceden sin ningún motivo, uno de esos sueños regreso contigo. Entonces el universo empezo a cambiar irremediablemente.

05 Abr 2008

LA GEOGRAFIA CARNAL DE TODA ALMA

Escrito por: Arturo Prado Lima el 05 Abr 2008 - URL Permanente

1

Con la dicha que sobraba después de cada labio

se alimentaban, silenciosos, los ejércitos de hormigas

que nos rasacaban la piel a la hora de culminar

la comunión de los cuerpos.

Descansaban los ejércitos en tu ombligo sideral, libertinos a veces,

rumiaban los pecados que se hacian mangar en sus viajeras patas

y se acostaban a dormir en los ojos del silencio

acurrucados entre los muslos sedientos y el corazón de papel.

Así fue nuestra edad de gloria. Fuimos capitanes de ejércitos sublimes

que viajaban en las manos y la lengua por la geografía carnal

de toda el alma,

y eso nos dío la potestad de originarnos uno al otro

y dejar por un isntante la cama y el cuarto sin nosotros.

Los ejercitos de hormigas sacudían entonces las sábanas,

la almohada y los recuerdos en busca de la dicha que nos sobraba

en aquellos tiempos de sueños asesinados por la espalda.

2

Te pregunté por la edad de tu risa. Era en la cafetería de la universidad,

y era un viernes medular del tamaño del mundo.

También me pregunté por la edad de tus pechos, de tus nostalgias históricas,

de tus muslos nocturnos, es decir,

del mirar, de la lactancia inmune, de la alegría del café bajando hasta tu vientre.

No sé si nos dijimos algo. Pero para saber sobre las edades de tu risa

había que sumar las edades completas de la humanidad,

de los planetas, de las galaxias y las masas oscuras y luminosas

y aun así las edades de tu risa no serían igual.

Faltaría el verbo, la palabra, la leche galáctica y el orgasmo cósmico

que te fundió en el tiempo y en mi amor.

3

Ocurrió muchas veces durante esta larga constelación de adioses:

a la fuerza te metí en unas fraces dulces que yo escribía

plantado a la orilla de mi mismo y que mis amigos llamaban poemas.

Sucedía a menudo, sobre todo cuando nuestro lado oscuro

pasaba por la luz de lamparas nocturnas de otras causas.

No fue afortunda la maniobra.

Al otro día ya habías crecido, un poco más, una distancia menos,

o habías dismuniído un tanto de pasión, de risa, de fundamentos.

Entonces el poema ya no tenía tu horma, tu origen, tu destino.

Desde entonces hay nostalgia

en los versos que jamás pudieron atraparte como eras, eres y serás.

28 Mar 2008

LAS CAIDAS DE NUESTRA MUERTE

Escrito por: Arturo Prado Lima el 28 Mar 2008 - URL Permanente

La caída hacia el centro

No importa hacia donde caigas: hacia arriba o hacia abajo, hacia el sur o hacia el norte, hacia este o el oeste, hacia dentro o hacia fuera, pero que en tu centro caigas. Es el único sitio donde te estas esperando noche y día y el alma tiene su patria soberana. Lo demás es periferia. Nada más que eso.

La primera caída

Al tercer día después de la primera muerte hay que morir otra vez, y otra vez al tercer día. No es que me guste la muerte, que entraña de todas maneras el dolor del parto hacia otra parte, sino que la única arma con que podemos matar a la muerte es la vida. Hasta hora no conozco otra forma de vencernos a nosotros mismos.

Ya no se puede seguir cayendo

Hay un momento en que ya no se puede seguir muriendo si tanto hemos muerto en el camino. Entonces nos queda el camino de regreso. Ir del morir al nacer es solo la otra parte del sendero que de todas maneras tenderemos que recorrer cuando vamos a encontrarnos con nuestra desconocida alma. Esa, me imagino, será una formidable experiencia para el buen vivir.

Arturo prado Lima

27 Mar 2008

DEJAMOS EL ALMA AFUERA

Escrito por: Arturo Prado Lima el 27 Mar 2008 - URL Permanente

DEJAMOS EL ALMA AFUERA

Y me dijiste, así es el amor. Así se hace el amor. Así se quiere, se besa, se conduele.

Así se toca. Aquí. Eso es. Un poco más abajo, un poco más azul, un poco más profundo.

Un poco más romántico si cerramos los ojos, si olvidamos las dudas, si sumamos los labios, las manos, los pecados. Si ignoramos los suspiros, los pálpitos y todo lo demás: los pechos, la fatiga, el cuello, la razón.

Y así era.

Sólo que dajmos el alma afuera, tan lejos de nosotros, tan lejos, y eso nos destrozó el amor y la forma de hacer el amor, de besar, de condolernos.

UNA TRAGEDIA SAGRADA

Aquella tarde de septiembre ya no fuiste el vacío, pues en él cabe todo, y en tí ya no cabía nada, Y aun así eras el sustento de una esperanza que en el fondo no era más que una tragedia sagrada.

Y a pesar de todo dolías, tensabas los rervios del corazón y los tendones del alma:

el chantaje universal del vacío que solo la esperanza puede llenarlo en el tiempo.

EL LUTO DE LA MANO IZQUIERDA

Te había olvidado hoy, día de luto cerrado en la mano izquierda y las curvas linéales de tu noble olvidar.

Pero fue un momento, solamente, ni largo ni corto, solo un momento humano, de esos que la centrífuga de lo cotidiano te aparta del núcleo y la razón.

Te habías escondido en una manzana que comí en 1994, el día de los estudiantes. La manzana aun está en mi boca, y en ella toco tu piel con la lengua ardiente de la mano izquierda.

PEDAZOS DE MI

Algo de ti no traes a casa cada vez que te vas, cada vez que no estas. Algo de tí olvidarás en la calle, un café o una boca esteril. Otro tanto lo abandonaras a propósito de tí, y hasta a propósito de mí. Algo más te lo arrebataran en el Metro o el ascensor que nos baja del cielo.

El olvido.

El propósito.

Los ladrones.

Pero cada vez que llegas algo de tí no llega contigo, y son pedazos de mí los que ya no regresarán jamás.

NO SABIA SI ESPERATE O ALCANZARTE

Aquellas tardes no sabía si esperarte o alcanzarte, y eso es una pena doble: No saber a dónde estaba, y si la muerte estaba fuera o dentro de mí. Y si además existe. Si la vida viene delante o atras del corazón. Si el vivir y el morir son dos polos que hacen que el beso sea dulce y el camnino la meta para llegar a tí.

21 Mar 2008

ELLA ES EL RESUMEN DE DIOS

Escrito por: Arturo Prado Lima el 21 Mar 2008 - URL Permanente

Uno

Madrugar al atardecer de este mediodía medieval del alma.

Llevar en cada mano una pala y un colmillo para abrir un hueco en el vientre del silencio y penetrar al núcleo exacto del grito que se cocina en el centro.

Luego, después de todo lo vivido, de todo lo ignorado, de todo lo factible, volver a abrir otro hueco en el grito más grande y buscar el silencio que arde en su memoria.

Solo así el grito con que nunca te llamo y el silencio con el que te llamo a gritos habrá encontrado su eco peregrino cuando el atardecer cierra su círculo saboreando las carnes de su propia cola.

Dos

Una mujer recostada en el sofá, con una mano en el vientre y otra en los muslos del mundo. Y ese inspirar y respirar, esa vieja edad del silencio. Esa compasión de la sienta con sus cerrados ojos. Esa constelación de lunares más grande que todas las constelaciones juntas.

Ni más ni menos. El Dios del universo resumido en ella. Un gato invisible levantando su bata va, sencillo de corazón y mediodía, va buscando el origen del hombre mientras la mujer duerme la segunda siesta de esta tarde otoñal.

Tres

Do todos los atardeceres que la mujer barre por la mañana, a la hora en que se origina la noche, ninguno ha tenido la oportunidad del olvido. De allí la gran nostalgia del sueño que se fue al futuro y nunca pudimos alcanzarlo.

Quedaron las tardes que la mujer barre todas las mañanas, aun en pijama, pensando que la esencia de toda mujer pasa por los caminos del corazón barriendo la hojarasca de las épocas en que todo hombre busca su vientre para fecundarse en él.

Cuatro

Detrás de la puerta alguien espera. Siempre, que es como decir nunca, pero del otro lado. Es mi alma. Aun no conozco sus besos y sus altos fundamentos del vivir y el morir. Vagando por la periferia del mundo, ni siquiera he localizado el sitio en donde mi alma me espera. Sólo sé que está detrás de la puerta, en segundo plano, y que la casa es un desorden de oropel.

Sé que una mujer sale de la lámpara de Aladino que tengo escondida en el armario. Que a veces la desprecia, que a veces se conmueve. Yo, plantado en otra parte, no puedo abrir la puerta de tan alta curiosidad y ver, desde donde ahora estoy, que la mujer ni mi alma ya ni siquiera me esperan.

Cinco

La felicidad tampoco. Solo cuando hayas caído, hacia abajo o hacia arriba. Hacia lo largo o lo ancho. Hacia el fondo o hacia fuera. Pero caído hacia abajo o hacia arriba. Sólo entonces podrás emprender el camino de subida. No es difícil subir si tanto se ha caído.

No te sientes a contar las caídas, los golpes, las heridas, las llagas y las cruces. Sin contabilizarlas pesan menos. Sin identificarlas no pesan nada. Es el principio de aproximación a la felicidad: subir después de haber crucificado las caídas en la cruz que todos los días regresa de la muerte diaria.

16 Mar 2008

RETAZOS DE LA MEMORIA

Escrito por: Arturo Prado Lima el 16 Mar 2008 - URL Permanente

Retazos de la memoria

UNO

Hoy se cumplen cuatro años del los atentados islamistas de Madrid. Hoy es 11 de marzo. Día de la tragedia. Como hoy, de marzo.

No hay tragedia grande ni pequeña. Hay tragedia, simplemente.

Y hoy, para conmemorar el dolor, han puesto en todas las estaciones del Metro y los trenes de cercanías sendos grupos de vigilantes armados. Agentes secretos. Perros amaestrados que huelen la tragedia mejor que los humanos.

De tal manera que, hoy no han podido saltar los controles de acceso al suburbano los portadores de pequeñas tragedias, los que no tienen con qué comprar el billete, su gran tragedia. Yo no he podré llegar a tiempo a la reunión de trabajo. Me he visto obligado a rondar esta estación. Los guardias y los perros se despistan. Es el momento de transgredir la fe pública de esta noble España.

Una tragedia se puede vivir de dos maneras: como víctima o como héroe. Las víctimas siguen el camino fácil: no contentos con la suya, reclaman más tragedia. Y para eso se asocian, se programan, se acechan ellos mimos. Los héroes siguen el camino contrario: El sacrifico suyo o ajeno lo ponen a disposición de aquellos que no quieren más dolor. No para que preparen la otra mejilla, sino para desactivar toda tragedia potencial.

Desde hace mucho he llegado a la conclusión de que llevo una esperanza en el pecho. Pero no. No es una esperanza. Es una inmensa tragedia. Lo que no me queda claro es cómo debo vivir esta tragedia: como héroe o como víctima, aunque siempre, en el fondo, son lo mismo.

DOS

Que la noche es una cosa grande disuelta en el mediodía de una lejana estrella es un hecho, Sencillamente, al menos a esta hora, cuando en la calle suenan los cascos de antiguos caballos que llevan en sus huesos la otra eternidad.

La noche gotea, gotea. Enfrascada en una botella de hospital donde el suero del insomnio gotea, gotea…otra vez y otra vez…

Y todo lo vivido, todo lo sufrido, todo lo gozado se diluye en el suero de hospital que alimenta la noche cuando el recuerdo del último beso arde a fuego lento en el centro del corazón regado en toda la periferia del vivir.

TRES

Puede ser. Pero el tiempo no duerme. Se la pasa dando vueltas en torno así mismo, acariciando los huesos de un viejo ventarrón que algunos llaman vida y otros llaman muerte, pero que son lo mismo porque el tiempo no duerme. Y contra el tiempo no hay resistencia posible.

Así, dormidos, nos olvidamos de inventar nuevas palabras, nuevas frases que puedan distraer al tiempo con un soplo de luz. Es por eso que el tiempo se traga nuestra realidad y nos la devuelve en forma de sueño, liberados para siempre del odioso y dispendioso ejercicio de pensar. Nos la devuelve en forma de bagazo.

Y sin embargo nos queda fuerzas para condenar. Para sacrificarnos. Para amar. Nos quedan fuerzas para no pagar las facturas del pasado y empeñar el futuro que jamás ha existido.

Valiente labor la nuestra. Liberados del molesto oficio de rumiar el bagazo de la realidad nos asimilamos a la “Gran Costumbre”, a esa que el tiempo arrastra junto a la hojarasca que viene de otro cielo, u otro infierno, donde el sistema quema vivos a aquellos que se atreven a escribir una invitación y ofrecerle un lecho, un techo y una cena al tiempo que nos asedia por delante y por detrás y nos deje, al menos un momento, vivir un poco más al fondo. Nos deje ser un algo diferentes. Un metro más humano.

CUATRO

Vendrás por distintas rutas, de todas las vividas, de todas las amadas. A galope de corceles diferentes vendrás. Y allí estará tu alma, esperándote. Desnuda como el barro pensativo de los pechos. Virginal como la primera oración de nuestras lenguas.

Ahí estarán los hijos, los que se fueron y nunca vendrán, los que llegaron y los que se quedaron. Sé que vendrás a recoger tu alma. Y yo estaré allí para festejar la existencia, la palabra empeñada, el verso que llevo dentro de tu nombre.

CINCO

Si el martes pasado, es decir, ayer, me hubiera dolido el corazón, como hoy, tal vez, digo yo, podría haber sido distinto. Hoy sentí la pedrada en el centro del charco. Se hizo un coagulo a lo largo y ancho de la garganta. Si hubiera sido ayer, o mañana, no habría sido igual. Fue hoy, y eso le da un color distinto, un aliento más grande, un centímetro más cerca.

Hay una mujer que tira las piedras, noche y día, sin descanso. Ha venido para eso. Toma las piedras y las lanza al charco. Las ondas concéntricas salpican todo mi cuerpo: los pelos y las uñas, el corazón y sus huecos milenarios.

Lo que más me asombra de todos los asombros, es que la tiradora de piedras a mi charca, siempre recoge las piedras de un montón que, probablemente, yo mismo he puesto al alance de su mano. Y eso duele más que ayer, más que mañana. Duele como hoy.

SEIS

Nos pedirán el abrazo cuando ya no estén los brazos, y eso nos dolerá como cuando alguien apaga su fuego en otros labios. Y nos pedirán una sonrisa cuando los labios se hayan ido a pronunciar otras costumbres que no fueron las nuestras.

Sólo el silencio puede pronunciarte del tamaño que yo te conozco. Sólo el silencio tiene la herencia necesaria de nunca haber nacido en el ocre pasado del futuro y de estar aquí, donde siempre me dueles.

Cuando me vaya, si es que algún día te vas, y mi presencia y tu ausencia se queden para siempre en las cosas que se van, el circulo habrá cerrado su camino por donde nunca se fue.

Nosotros, los de entonces, habremos roto las palabras precisas e incendiado el silencio con que tanto gritamos pidiendo que no se vayan los abrazos y los besos aunque los brazos y los labios se hayan quemado en el incendio.

Cuando te vayas, si es que algún día me voy, tu presencia y mi ausencia pastaran en la misma orilla donde nuestros hijos cenan su sena matinal.

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Un campo de prueba. Desde HOY intentaré que sea eso: un campo de prueba literario y de opinión. Más de lo primero que de lo segundo, porque los segundo està implicito en lo primero.

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