04 Jul 2010

HOMOSEXUALIDAD Y PEDERASTAS

Escrito por: SERGIO FARRAS el 04 Jul 2010 - URL Permanente


HOMOSEXUALIDAD Y PEDERASTAS


Estas mentes prodigiosas de la cúpula de la Iglesia -en su parte más rancia- no salen de una, que se meten en otra. Ahora el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, defiende una tesis, de cobarde justificación, en sacerdotes que se les “fundieron los fusibles” de su sentido común y respeto a la libertad de la vida. De los que abusando de niños para su más placentero gozo hedonista y terrenal, donde poco tenían de divino y menos de celestial. El agudo e ingenioso obispo manifiesta, sin más pudor que su irracionalidad, dando culpa inquisidora de qué el abuso de menores es más propicio en los homosexuales, haciendo paralelismos de vicios y condición sexual, ignorando que los vicios carecen de amo único y es defecto de enajenados que no piensan con claridad. Pero esto no nos sorprende en exceso a algunos. Porque en los años ochenta hicieron lo mismo con el SIDA.


Servidor está convencido de qué si hay un Dios, pongamos por caso, éste debe de estar muy molesto con estos obispos tan locuaces y peligrosos para el interés de la feligresía más inocente y moldeable. ¡Vamos para tocar palmas! Pero el mal ya está hecho. Ya está dicho públicamente por el clero más obsoleto, fustigador y anacrónico. A este paso van a conseguir su propio principio del final; su propia Apocalipsis, llegando un momento en que a las iglesias no irá ni “Dios”. Pues este, que puede ser misericordioso y piadoso, debe de estar defraudado por estos pésimos “gestores” de la fe y ministros confundidores de creencias de esperanzas infinitas y divinas. Una fe que se desvanece, que cede y se desploma entre la confusa parroquia que anda perdida como aquel pueblo Hebreo del principio de la historia que ellos cuentan. Y sobre todo, en las almas quebradas y desorientadas, ya resecas por tantas áridas declaraciones del clero inquisidor. Corriendo el peligro de eliminar las voces de los fieles y confiados creyentes. Pues después, en las bovedas de las iglesias, puede que sólo queden los débiles ecos.


Según la iglesia los homosexuales son malos y poco aconsejables de tratar. Porque donde esté una buena mujer cristiana, amable, cariñosa, sumisa y seria...

- ¡Niño!, no mires a ese “maricón” que te puedes quedar ciego.


La teología, que es pseudociencia discutible y poco empírica, cuando se ve acorralada suelta lastre para culpar con las ideas nubladas por irracionales creencias, viendo fantasmas donde no los hay y sombras en cuerpos donde nada se proyecta. Y, curiosamente, el mal siempre viene representado en forma de fornicación y cópula a pelo.

- ¡Esto no hay Dios que lo arregle!


Para perdonar a estos miserables abusadores de almas infantiles se necesitan corazones vacios de bondad y de dura templanza en la batalla de las miserias más oscuras. ¡Que pague el criminal con la pena que merece el reo! Detrás de unas frías rejas que les dejen su libido tan ciega como la del amo del lazarillo. Pedófilos y pederastas torrente abajo, camino del infierno, todos juntos cogidos de la mano reflejando sus rostros desenmascarados, mirándose en el espejo cóncavo que refleja sus míseras perversiones. Donde el diablo- según se dice-, infecundo y autor de los placeres más perversos, puede que sea para estos libidinosos enfermos el verdadero “señor de los caramelos”. El anfitrión de “el club de los pederastas muertos”, donde se entra por rigurosa invitación por la canallada del mal del niño ajeno. Aquel niño, de un llanto trémulo y eterno, que le castraron la libertad de su infancia donde sus lágrimas chocaron con la pared del cielo.


Sergio Farras, escritor tremendista.

Publicado por SERGIO FARRAS

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