22 Sep 2008

EL NIÑO PIEDRA (V) -versión 2.3-

Escrito por: violeta- el 22 Sep 2008 - URL Permanente

13 de julio, un día después de que Ernestina encontrara la mísera nota de despedida de Ani:

Los retortijones de Nil, el niño piedra, eran los peores que había padecido nunca. Esta de muy mal humor, un humor de lava. Estaba todo pintarrajeado, de arriba abajo, ni un solo milímetro de su superficie gris y porosa había quedado sin cubrir por la asquerosa capa de pintura que ahora le recubría. Con todos esos colores por encima, Nil, el niño-piedra-ya-no-tan-niño, se sentía ridículo, como un payaso, una dragqueen de arroyo, forzado, casi violado. “¡¡¡Qué ultraje!!!”, se quejaba un enfurecido y espasmódico Nil. “¡¡Maldita zorra!!”, proseguía ya con menos finura el niño piedra.

Nil se vino abajo, su rocosa dureza no le sirvió de nada y el niño-piedra-ya-no-tan-niño volvió a ser –por unos momentos- un niño otra vez. Sus palabrotas, reniegos, maldiciones, rudos lamentos e improperios dejaron paso a un mar de lágrimas, pucheros y sollozos típicos del más quejica y blando de los niños (piedra o no). Aunque no lo parezca, había sido un largo y duro viaje para un niño piedra tan joven. Y ahora los traspiés y tanta pose de impasible le pasaban factura.

Nil se sorbía los mocos con gran ímpetu mientras pensaba que la pintura no era el peor de sus males. El niño piedra, que empezaba a estar escarmentado de su espíritu aventurero y comenzaba a dudar del karma y de la buena fortuna que creía tan segura, viajaba a toda velocidad sobre el cenicero de un coche. Ahí lo había dejado ese tipo de mirada perdida que producía escalofríos al ¿pobre? Nil.

13 de julio en la carretera, a 300 Km al norte de un esperpéntico reencuentro:

Felipe, el antiguo marido de la vieja, voluminosa y acartonada mujer, conducía su vehículo a toda prisa. Tenía que llegar lo antes posible a su cita. Mientras pisaba el acelerador, se miraba el chichón de la frente en el retrovisor y, de reojo, lanzaba miradas de incredulidad a la piedra que llevaba en el cenicero. La quinta simfonía de Mahler sonaba en su reproductor de música.

Felipe había abandonado a su mujer 27 años atrás. Y después de haberla visto el día anterior, no se arrepentía.

12 de julio al anochecer, a las puertas de la pensión de Ernestina:

Felipe se había presentado en la pensión por sorpresa. No era por nada personal. De hecho, pensaba que a estas alturas la amargura y dos paquetes diarios de Ducados ya habrían matado a Ernestina –que de joven había sido preciosa, muy ligera y camarera en un “club”- y esperaba que la pensión estaría en manos de cualquier otro.

Pero sus expectativas no coincidían en nada con la realidad.

El día antes, Felipe llegó a la pensión muy tarde por la tarde, casi de noche. Entró y, sin levantar la vista de la agenda en la que estaba anotando sus últimos pasos, preguntó por Germán. “Se ha hospedado aquí recientemente”, añadió a la pregunta que había lanzado al mostrador mientras seguía con la mirada puesta en sus apuntes.

No recibió respuesta alguna. Lo único que recibió fue una pedrada en la cabeza y los insultos más gruesos que jamás había oído. Eran los insultos de 27 años de furia contenida. Sin mediar palabra alguna, Felipe –que se conservaba bastante bien para su edad- cogió la piedra que su exmujer le había tirado a la cabeza y salió de la pensión corriendo. Los asuntos con Germán podían esperar y ya habría otros en el pueblo que le ayudarían a encontrarlo.


12 de julio al anochecer, otro punto de vista:

La crujiente mujer seguía pintando parsimoniosamente las piedras de Ani con un Ducados colgándole de los labios. Era como una especie de exorcismo. La rubia se había ido, había despreciado sus cuidados de madre adoptiva y Ernestina quería borrar cualquier rastro de Ani para siempre. En parte entendía a la chica, sus motivos, pero la amargura de un nuevo abandono era más fuerte. Las piedras y ese chico tan guapo, tan joven, tan amable y tan simpático que había llegado por sorpresa justo antes que Ani se marchara estaban ejerciendo milagrosos efectos balsámicos con su mal humor y su frustración. Mejor dicho, con su corazón roto de nuevo.

Alguien entró por la puerta y una voz conocida pero envejecida la arrancó de su laborioso ensimismamiento. Levantó la mirada y no podía creer lo que veía. “¡¡Sólo me faltaba esto!!”, pensó Ernestina. La furia, convertida en una bestia peluda y de largos y afilados dientes, se apoderó de ella. La historia de Ani, su madre y el lanzamiento de piedra contra un mal marido recorrió como un relámpago la poca lucidez que le quedaba a Ernestina en ese momento y, sin pensarlo, lanzó la piedra que estaba pintando en ese momento contra “¡¡¡¡el maldito cabrón que la abandonó 27 años atrás sin ni una nota de despedida, sin una explicación y dejándola sola con un hijo pequeño!!!”. Al mismo tiempo, le lanzaba las maldiciones más gore que se habían oído en toda la historia de ese desierto.

13 de julio, a 535 Km al este de las estupideces de Rod y la lúgubre habitación abandonada:

Con la radio del coche de fondo sintonizando una moderna canción de rock, Ani parloteaba animadamente con el chicho que la había recogido en la gasolinera, 150 quilómetros atrás. Mientras, se tocaba el pelo lacio, pajizo y claro a modo de coqueteo y, de vez en cuando, lanzaba horrorizadas miradas a la piedra de colores que descansaba sobre el cenicero del coche de Germán.

Germán conducía con prisa. Tan aprisa como para alejarse lo antes posible y, a la vez, no levantar sospechas. Acababa de pegarle un palo al tarugo de Rod, al imbécil de su jefe y a los cabrones de los hermanos Do Santos, que no era poco. Pero hasta que no estuviera fuera de su alcance no podía cantar victoria. Aún así, estaba pletórico. Por si fuera poco, el capullo de Rod –al que nunca había tragado- le había estado contando no se qué historias de una chica rubia, un poco taruga, pero que lo había dejado sin plan… blablabla... el mismo cuento de siempre, eso de que no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes. El tema aburrió a Germán hasta el borde de la muerte por sopor. “¿Se puede morir de tedio?”, se había estado preguntando Germán la tarde anterior mientras asentía y representaba una burlesca escenificación de consuelo y camaradería fingida para con Rod.

Mientras conducía, Germán pensaba en cómo le alegraba que al tarugo de Rod le fueran tan mal las cosas e intentaba imaginar cómo podría joderlo aún más –a parte del palo que estaba a punto de pegarle, claro.

Los pensamientos de Germán pasaron de Rod a Ernestina. Al guaperas le gustó la ajada mujer que regentaba la pensión de mala muerte en la que había pasado la noche. Tenía aires de pin-up a la que los años no habían perdonado; pero despertó cierta ternura en él y se deshizo en halagos y agasajos con ella. Ernestina, a cambio, le ofreció la mejor habitación y un desayuno de lujo, como preparado por una madre, y le regaló una de esas piedras que estaba pintando de colores.

Pero ahora los pensamientos y meditaciones de Germán cambiaron de dirección. Había recogido a una rubia autoestopista en la última gasolinera, 157 quilómetros atrás, y se la estaba comiendo con el rabillo del ojo. “No estaba nada mal…” pensaba mientras se le hacía cada vez más evidente que la chica estaba coqueteando con él. Entonces Ani le puso la mano en el muslo, demasiado arriba para que no fuera evidente lo que le estaba intentando decir.

Germán tenía prisa, pero ¿cuánto tiempo podía robarle la rubia? Tomó el primer desvío que encontró, aparcó el coche lo más escondido que pudo sin demasiada dedicación y pasó al asiento de atrás con avidez, a la vez que la rubia se abalanzaba sobre él. “Me ha dicho Ani, ¿no?”, intentó recordar torpemente Germán en un pensamiento fugaz mientras se desabrochaba el pantalón.

Ani tenía ganas de borrar cualquier rastro de Rod y pensó que un polvo era lo más indicado. Y Germán, el chico que la había recogido en la gasolinera 168 quilómetros atrás, era el mejor candidato que había encontrado en lo que llevaba de éxodo.

Durante un buen rato, la piedra pintada de colores que descansaba sobre el cenicero del coche estuvo horrorizando a Ani, que le lanzaba miradas rápidas mientras seguía emborrachando a Germán con su verborrea. Si había algo que detestara más que una piedra, era una piedra pintada de colores. La chica aprovechó la excitación despreocupada de Germán para robar la piedra de colores que descansaba sobre el cenicero y guardársela en la caña de la bota izquierda. Su cleptomanía era superior a su odio hacia las piedras.

Continuará… (ya queda menos, ya falta poco)

Ponte al día con El niño piedra I, II , III y IV

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39 comentarios · Escribe aquí tu comentario

conciertoarte

conciertoarte dijo

Guapetona, hace tiempo que no venía por tu casa y la verdad es que me lo paso bomba cada que lo hago... bexos...

anonimo

anonimo dijo

too much. Ya está muy visto.

violeta- dijo

Concierto, yo te debo una visita con calma. ya he visto los nuevos "cuentos chinos". Estoy deseosa de leerlos, me encantan!!

Anónimo: acepto tu opinión. Por cierto, otra cosa que está muy vista es lo de criticar desde el anonimato.

Voy a hacer como Snooper y voy a pedir críticas deconstructivas. De esas en las que me desmontáis y me ayudáis a mejorar... ¡Ánimos, que ya queda poco para el final del viaje del Niño piedra!! (Lo presiento)

Besos a todos!!

Nire dijo

Hola churri. Voy con mi crítica "deconstructiva". Te digo de entrada que me he perdido completamente: al principio la piedra la lleva Felipe y finalmente aparece como por arte de magia en el coche de Germán. Esta claro que la piedra de Felipe es el Niño-piedra, o eso creo, y no está tan claro que la de Germán lo sea, pero quiero creer que sí, porque la aparición de una segunda piedra me desconcertaría aún más. Además las dos están en un cenicero, así que lo más probable es que te hayas liado un poco entre los dos personales masculinos. Tampoco acabo de entender muy bien el final, una Ani que empezó coleccionando piedras, que ahora las detesta y sin embargo se guarda la que encuentra, supuestamente por cleptomanía... me resulta un poco cogido con pinzas.

Por lo demás me gusta mucho el estilo y la descripción de los personajes. El relato se va pareciendo a una historia de vidas cruzadas en la que vas hilvanando las relaciones entre unos y otros de una manera muy conseguida, en una trama cada vez más interesante (si prescindimos de la confusión con el niño-piedra) Tienes una gran capacidad para hacer creíble el relato que va deslizándose suevemente hacia el crescendo. Espero al próximo capítulo.

Violeta

Violeta dijo

Tienes parte de razón, Snooper. No me he liado, lo que pasa es que no he sabido explicar bien lo que quería contar.

Para este capítulo me marqué un reto: hacer como en las películas (o series) en las que la edición de planos nos hace creer que el personaje X se dirige hacia A, y el personaje Y hacia B, pero al final descubrimos con sorpresa que es al revés y X ha ido a parar a B, y Y está en A. No sé si queda muy claro. Esto es algo relativamente fácil en lo audiovisual, pero se complica bastante cuando sólo dispones de la escritura.

La cuestión es: Ernestina ha pintado TODAS las piedras que Ani se dejó. O al menos unas cuantas. El juego consistía en sembrar la duda sobre cuál de las dos piedras es Nil. Tengo que revisarlo porque, visto tu comentario, es obvio que no queda claro.

Sobre Ani: Siempre ha odiado a las piedras. La única que le gusta es la que le lanzó su madre a su padre. Guardaba las piedras que le traía Rod por deferencia hacia él, porque estaba tontamente enamorada de él y su transigencia con las piedras quería ser una muestra de lo dispuesta que estaba a tragar lo que fuera con Rod (como una especie de metáfora o materialización del abuso de Rod, de cómo Rod se aprovechaba de la buena predisposición de Ani). De hecho Rod pensaba que Ani le consentía porque era una taruga, pero en el capítulo anterior descubrimos que Ani le consiente porque estaba enamorada. También descubrimos que Rod estaba convencido de que a Ani le gustaban las piedras porque Ernestina se lo dijo.
En un intento desesperado por separarlos, Ernestina engañó a Rod, pensando que Ani -al ver las piedras que le traía- lo echaría a patadas. Pero la triquiñuela le salió mal a Ernestina.
La cleptomanía de Ani en un aspecto nuevo que descubrimos en este capítulo.

En definitiva, uno de los objetivos del relato es mostrar la relatividad de las afirmaciones sobre terceros con las que vivimos. Empezamos creyendo que Ani es una taruga, sólo porque Rod lo dice. Pero Rod puede estar equivocado ¿no? su visión es solo parcial. Más adelante, descubrimos que Ani no es taruga, sólo está enamorada y transigiendo, y así hasta el infinito...

Supongo que quedaría más claro si se leyera de un tirón o con menos espacio de tiempo entre capítulos, así los datos y referencias estarian más frescos y se entendería mejor.

Gracias por la crítica. Besos!!

isaperezdelpulgar dijo

Sí seguro que leerlo todo seguido se estructuraría mentalmente mejor. Eso..........de esperar una o dos semanas............tienes que ponerte a pensar si Nil en un niño o una piedra.
Una piedra, mira que es complicado dotar a una piedra...........La historia, su estructura de los personajes, como la vas desarrollando, engancha........ Cuando la hayas terminado habrá que leerla de un tirón.
Pero tiene una cosa muy importante, que uno se queda leyendola, no te vas....
Un beso, Violeta

endriga

endriga dijo

Muy interesante Violeta.

Y el título el niño de Piedra, me parece muy sugerente.

El error que te dice snooper "al principio la piedra la lleva Felipe y finalmente aparece como por arte de magia en el coche de Germán.

se llama creo, error de similitud, y lo tienen muchos autores.

Aveces es difícil atar cabos y queda algún fleco.

pero me gusta como escribes, porque tus relatos son interesantes y siguen un hilo conductor desde el principio hasta el final, es decir tienen una cierta lógica y el lector aunque se pierda en algunos puntos puede seguirte perfectamente.

Además escribes de un modo muy sencillo, poco recargado de florituras y que llega muy bien al lector.

Las fotos que has puesto animan mucho el texto.

Felicidades.

Un abrazo

Me agrada la idea de Isa del Pulgar. Cuando la termines republicala en bloque. :-)

Un abrazo.

Endriga

Violeta-

Violeta- dijo

Hola isa!!

Me alegra saber que la historia engancha. Desde el principio me ha preocupado el despiece al que la estoy somentiendo... Pero creo que los capítulos cortos son un aliciente y, por ejemplo, este último me parece demasiado largo para lo que uno es capaz de mantenerse atento. Será "deformación" profesional, pero me gusta ir a lo preciso y si puedo decirlo con 4 palabras en lugar de 8, mejor. No es lo mismo escribir para el papel que para la pantalla.

Respecto a la distancia entre entrega y entrega (reconozco que demasiada), hay dos factores: esperar a que llegue la idea (estoy escribiendo sobre la marcha) y esperar a tener un buen rato para sentarme a escribir. Snceramente, aún no tengo decidido dónde acabará Nil.

Seguramente cuando está acabada la republicaré entera, para que se pueda leer de un tirón. Aunque sólo será apto para muy interesados.

He querido dotar a Nil con lo mínimo y que sean los personajes periféricos los que le den el movimiento que le falta.

Besos!!

Violeta-

Violeta- dijo

Bienvenida Endriga!!!

Lo primero, gracias por pasarte por aquí y gracias por tus palabras.

¡Ojo! que no es "el niño DE piedra", sino "el niño piedra", como si dijéramos "el niño sordo" o "el niño negro" o "el niño pequeño" o "el niño asustado"... No es un niño de piedra, como una especie de petro-pinocho. Es una piedra con personalidad. Sería más acertado titular el relato "La piedra niño", pero nació como "niño piedra" y así se quedó...

Desconozco qué es un error de similitud y sólo encuentro definiciones en el ámbito de la economía y la administración de empresas (que no es el caso ).
Creo que el problema es que no queda claro que haya dos piedras (no lo idgo claro porque quiero jugar con el lector) y al hablar de la piedra que posee Germán pensamos en un error antes que en la posibilidad de la existencia de más de una piedra (que en ningún caso, significa que haya más de una roca "con personalidad").

Después del comentario de Snooper, de algunas dudas que tenía al respecto y de la opinión de mi más fiel y ferviente seguidor (El Nene, alias el Míster o el Tostadito), ya he hecho algunos arreglillos.

No creo que sea tanto falta de atar cabos o flecos, sino más bién dificultades a la hora de transmitir lo que en mi cabeza está claro.

Me alegra que te guste como escribo, que te parezca interesante y, sobre todo, que destaques la sencillez. Me gusta, es otra de mis "deformaciones" profesionales: al grano, nada de florituras (normalmente).

Gracias por pasarte por aquí!!

Un abrazo!!

La sulfurada autora

La sulfurada autora dijo

Dos cosas a los que os paséis por aquí a leer:

1) Me gustaría saber si a todos os pasa como a Snooper y el juego con las dos piedras para despistar y crear suspense sobre donde está Nil os lía.

2) Ojo con los engaños. Que alguno de los personajes diga, piense u opine algo no lo convierte en realidad. Recordad que cada personaje sólo tiene una visión parcial de la historia, su visión, su punto de vista, su opinión... Y que sólo al juntar todas las piezas y superponer las diferentes capas que nos aportan cada personaje obtenemos el cuadro completo, la historia completa y más real. Si os fijáis veréis que el narrador no es omnipresente, que no sabe nada, vamos, es que el narrador es un mindundi y los datos los van aportando los personajes o lo que el narrador les puede "sonsacar". Como en la vida misma, hay que contrastar lo que nos cuentan y no quedarnos con una sola opinión... ¿otra "deformación" profesional mía? Seguramente...

Besos a todos y please decidme si os he liado con el experimento de este capítulo!!!

endriga

endriga dijo

te visitaré más a menudo si no me tiras de los pelos. Eres terrible :-)

El niño Piedra.

Suena bien.

Y sí, destaco de tu estilo la sencillez.

No te preocupes por la extensión del texto.

Es entretenido.

isaperezdelpulgar dijo

Violeta, buenos dias¡¡ he mirado tu enlace y es interesante.
Te agradezco tus comentarios en mi blog, son estimulantes.
Y...........a escribir, que sabes lo que haces.
Besos

Odys dijo

Con respecto a la posible confusión entre las dos piedras: al leer que German llevaba una piedra de colores en el coche pensé si sería el niño-piedra, pero como aquél iba en el coche de Felipe viajando hacia el Norte, y en ningún momento el narrador hace ninguna referencia a que la piedra que viaja hacia el Este en el coche de Germán sea el niño-piedra, llegué a la conclusión de que la segunda era sólo eso: una piedra.

La triquiñuela de Ernestina me parece un tanto ingenua, intentar provocar la ruptura de dos amantes por un quítame allá esas piedras, pero los comportamientos absurdos de la gente sólo pueden ser entendidos, a veces, por ellos mismos. Y otras veces ni eso

La última frase deja bastante claro por qué hurta la piedra a pesar del horror que le produce, ¿no?

Me parece que está todo bastante claro. Resulta evidente que cada personaje va virtiendo opiniones subjetivas y erróneas acerca del comportamiento de los demás, que hay que tomarlas con pinzas y no dar por sentado que lo que dice Rod de Ani o Ernestina de Felipe es cierto, sin más.

Lo que ocurre es que hay un gran trasiego de personajes y situaciones que exige permanecer atento al texto y a los acontecimientos.

Gran relato, me sigue divirtiendo, que a fin de cuentas es lo que importa. Un beso.

Odys dijo

Al leer que había una piedra de colores viajando sobre el cenicero del coche de Germán, pensé si sería el niño-piedra, pero como éste viajaba hacia el Norte en el coche de Felipe, y el narrador no hace ninguna alusión a que la piedra que viaja hacia el Este sea el niño-piedra, pensé que se trataba sólo de eso: de otra piedra.

Parece bastante claro desde el principio que los personajes van virtiendo opiniones sumamente subjetivas y erróneas acerca del comportamiento de los demás, y que no hay que tomar las cosas que van diciendo por ciertas, sino con cierta precaución y a la espera de que se vayan aclarando según el desarrollo de los acontecimientos.

Me parece bastante ingenua la actitud de Ernestina cuando pretende separar a dos amantes por un quítame allá esas piedras, pero a veces nuestros comportamientos y creencias son así de absurdas, e incluso más.

La última frase del texto ya explica por sí sola, y muy claramente, por qué Ani hurta la piedra de colores a pesar del horror que le provoca, ¿no?

Buena historia, me sigue divirtiendo, y eso es lo que realmente importa.

Besos!

Odys dijo

Mecagüenmimanto!!

Estoy hasta los güevos de comentarios que desaparecen y vuelven a aparecer cuando ya no son necesarios!! Grrrrrrr...

violeta- dijo

Gracias Odys, veo que las cosas están más claras de lo que pensaba. No sé por qué todo el mundo piensa por defecto que la piedra del coche de felipe es el niño piedra. El narrador tampoco nos dice que la piedra de Felipe sea el niño piedra. Supongo que como es la primera que aparece...

Soy consciente de que el número de personajes va creciendo, la trama se va liando, hay demasiados detalles y muchas cosas desveladas a medias, con pistas o sutilmente, además de demasiado espacio entre un capítulo y otro. Eso lo complica bastante y agradezco el esfuerzo de todos...

Ernestina va de dura, pero sí, es muy ingenua. Igual que Rod va de listo y sólo es una pardillo espavialo, o Ani que va de taruga y en el fondo sólo es un corazón loco... nada es lo que parece, o nadie es quien cree ser. Todos llevan una máscara, un personaje que interpretar mientras encuentran su lugar...

Me alegro que te siga divirtiendo...

Besos!!!

Odys dijo

Quizá la respuesta a tu pregunta "¿por qué todo el mundo piensa por defecto...?" la tienes en el relato que estás escribiendo, en cómo somos y nos precipitamos a hacer juicios de valor a partir de cuatro datos aprehendidos, en cómo nos equivocamos y en cómo distintas personas llegan a conclusiones totalmente diferentes a partir de un mismo texto.

violeta- dijo

Vale, entiendo que al ver a la primera piedra pensemos "es el niño piedra", pero al aparecer la segunda, en lugar de dudar y pensar "Cuál de las dos será Nil", seguimos pensando que Nil está con Felipe y que la piedra de germán es otra...

Lo que me sorprende es lo poco volubles, flexibles o moldeables que podemos ser y cómo nos aferramos a una idea preconcebida, por muchos avisos que estemos recibiendo de que, tal vez, la primera idea no es la buena. Es decir, lo poco que ponemos en duda lo que damos por cierto.

Y, Odys, tienes toda la razón. Precisamente el relato trata en parte esto, como nos quedamos con ideas preconcebidas.

Odys dijo

¿Ves? Yo también me he equivocado, y no me he dado cuenta hasta ahora: he dado por sentado que la primera piedra en aparecer es el niño-piedra, porque aparece justo después de que el niño-piedra expresase su malestar por la situación en que se encuentra.

El error no proviene del narrador, ya que en ningún momento se ha hecho ninguna alusión expresa a cuál de las dos piedras es el niño-piedra. El error proviene de los lectores. Quizá alguien piense que no, que el error es tuyo porque no has sabido expresarte con claridad. Sin embargo tu relato gira en torno a los errores de juicio, a la tendencia a asociar ideas o situaciones que no tienen por qué estarlo: exactamente lo que algunos, al leerte, hemos hecho.

Besos.

violeta- dijo

Aún así, Odys, creo que el narrador -o mejor dicho, el escritor- debe predecir que los lectores harán eso y saber evitarlo. Ahí estaría la excelencia. Una especie de mano izquierda que guía sutilmente, sin que se la perciba, sin obligar al narrador a mostrar todas las cartas y permitiéndole juegos que alimenten el suspense...

Besos!!

Odys dijo

Eso mismo estaba pensando yo después de haberte dejado el comentario anterior

Si lo que prentendías era lograr confundir al lector, entonces lo has conseguido.

Pero si lo que pretendías era que el lector cayera en cuenta de la ambigüedad que flota en torno a Nil y su localización en uno u otro coche, entonces al relato le falta algo. Creo que se arreglaría con un pequeño retoque, quizá equidistanciando los episodios que hablan de la identidad de los conductores y la existencia de una piedra en sus ceniceros por un lado, y el episodio en que nos habla Nil por otro: Por ejemplo primero aparecería el episodio de Ernestina, luego el de Germán y Ani, el de Felipe y por último el del niño-piedra.

Si además varías ligeramente el encabezamiento del episodio del niño-piedra, de forma que remarcase aún más la incógnita de su localización, creo que lo habrías conseguido sin modificar sustancialmente el relato.

violeta- dijo

Sí, aún le sigo dando vueltas... no descarto una versión 2.1 o 3.0 o... heheheh lo que sea.

No quería confundir al lector, quería -como dices- "que el lector cayera en cuenta de la ambigüedad que flota en torno a Nil y su localización en uno u otro coche".

La verdad me gusta que aparezca Felipe antes que Ernestina. Por lo de que primero vemos el chichón y luego sabemos qué le ha pasado. PEro tengo que sopesar lo de cambiar de lugar el episodio de Nil o buscar la manera de crear esa ambigüedad...

muchísimas gracias por tus comentarios!!!

violeta- dijo

Creo que ya sé de dónde viene el error (en parte):

El titulillo del episodio de Felipe dice: "13 de julio, a 300 Km al norte de la pensión de Ernestina y del camino de tierra del que Nil había escapado" Es posible que al citar aquí a Nil, esté provocando que el lector asocie al niño piedra con este episodio y, por lo tanto, con Felipe. La intención era sólo dar una coordenadas geográficas, pero claro, puedo estar dando a entender "Nil se ha escapado y está aquí".

De momento, corregiré esto y sigo estudiando un posible cambio de orden, u otras modificaciones...

gracias por tu ayuda, Odys!!

Nire dijo

Querida Violeta. he leído el relato por segunda vez. Evidentemente ahora mi visión es muy distinta, pero más por lo que me ha podido aclarar el propio texto, por las explicaiones que se hacen en los comentarios. Si me imagino a mi mismo leyéndolo por primera vez, creo que tendría los mismos problemas y creo que la clave está en:

El cenicero. Que las dos piedras estén en dos coches encima de un cenicero despista bastante.
Que en ningún momento especifiques cuál es en niño piedra.

Evidentemente resolver cualquiera de las dos razones que te doy estropearían la ambigüedad que le quieres dar al texto, pero no resolverlas creo que lo siguen dejando confuso y al final creo que el personaje de Felipe sobra. Sin él, todo lo que comentáis sobre la falta de conocimiento de la realidad de unos personajes con otros y la sensación del lector de que nada es lo que parece, permanecería intacta. No aporta nada al relato y además queda, al menos por ahora, completamente fuera de la historia de vidas cruzadas. Incluso me parece un paso atrás que no lleva a ninguna parte y rompe el hilo argumental que en el fondo es una historia lineal teniendo a Nil como conductor. Forma parte de una historia paralela con un personaje ya superado al final que es Ernestina. Yo simplemente lo eliminaría.

Saludos.

Violeta

Violeta dijo

Si eliminamos a Felipe ¿cómo saldrá Nil de la pensión de Ernestina? Suponiendo que Nil vaya con Felipe, claro.

Si eliminamos a Felipe ¿dónde estará el suspense?

¿Quién no te dice que los que sobran ahora mismo son Germán y Ani?

Y la simetría Felipe-Germán ¿dónde iría a parar? Mejor dicho, el triángulo Rod-Gernmán-Felipe...

Algo hay que hacer, pero para mí está claro que no pasa por eliminar a Felipe.

Nire dijo

¿Pero no habíamos quedado en que Nil va con Germán?

¿Qué suspense?

Tú sabrás quién sobra, pero para mi que sobra alguien.

¿Qué simetría, aparte de que llevan una piedra pintada en un cenicero? ¿Tríángulo Rod-Germán-Felipe?

A este paso vas a tener que hacer como Odys, y escribirnos un resumen.

Besos, simpática.

Violeta-

Violeta- dijo

"¿Pero no habíamos quedado en que Nil va con Germán?" NO. Precisamente habíamos quedado que NO se sabe dónde está Nil. Y que NO debemos dejarnos llevar por las presunciones infundadas.

"¿Qué suspense?"
Pues precisamente eso, saber dónde está Nil, si con Felipe o con Germán.

Tú sabrás quién sobra, pero para mi que sobra alguien. -->
A mi no me sobra nadie. Si siguiera con la lógica aplicada hasta ahora sobrarían Ani y Ernestina, puesto que en cada capítulo aparecía un personaje nuevo que tomaba el relevo como "portador del niño piedra". Pero como la estructura es flexible, me permito el lujo de romperla. Tal vez, lo que a priori te parece una estructura linial, es una estructura circular (de ahí que volvamos a Ani...). Pero aún no lo sabemos, hasta que el relato no finalice no te puedo decir qué estructura tiene.

¿Qué simetría, aparte de que llevan una piedra pintada en un cenicero? ¿Tríángulo Rod-Germán-Felipe?
Se te tiene que explicar todo ¿eh? Por ejemplo, respecto a Ernestina, Germán y Felipe están en polos opuestos. Al menos brevemente. Para Ernestina uno es Dr Jekyll y el otro Mr Hyde (por decir algo). También podemos comparar y ver cierta simetría por oposición o contraste entre la opinón de Germán y la de Felipe sobre Ernestina. Al mismo tiempo, podrían ser la misma persona, parecen un calco, excepto por sus edades diferentes y esos puntos de contraste. Otro ejemplo: respecto a Ani, Germán y Rod son más de lo mismo, caminos paralelos (¡¡si el capullo no recuerda ni su nombre!!). Otro más: Felipe es a Ernestina, lo que Rod a Ani... Mientras que -siguiendo con simetrías, paralelismo y relaciones capicúa- una de ellas se enquista ante el corazón roto, la otra huye...

Como "escritora", creo que DEBO, tengo la OBLIGACIÓN, de hacerlo lo mejor posible. En plan que no puedo decir "yo lo cuento como quiero y tú apáñate para entenderlo". Tengo que escribir de un modo que sea FACTIBLE entender lo que se quiere decir. Es mi obligación. PERO no creo que deba bajar el nivel de la história, volverla más fácil, masticarla para el lector. No creo que deba eliminar personajes porque sino es demasiado complicado. Lo que tengo que hacer es que "esos personajes se comporten como es debido". Es decir, mi obligación, mi deber es para con la FORMA , pero no para con el CONTENIDO. He de someter el "cómo" (dentro de un estilo personal), pero no el "QUÉ", el cual debe obedecer a mis caprichos de "creadora de ese universo".

Espero que lo de "simpática" no vaya con retintín... no pretendo ser antipática, sólo defiendo mi opinión... cosa que no está reñida con que tus aportaciones y valoraciones sean bienvenidas, que lo son y mucho.

Aunque me sorprende que precisamente tú, que arriesgaste tanto con el cuento de Cuba (estilísticamente hablando) y dejaste tanto en manos de la pericia y del buen entendimiento del lector, ahora "riñas" con mi experimento (no es un reproche, sólo una observación y para nada va de malas ¡eh!).

Besos, empanadilla humana.

Nire dijo

Lo de simpática no iba con retintín (cosa que no se puede decir de la "empanadilla humana") te estás convirtiendo en una de mis blogueras favoritas (y no me refiero a la especie de ciberharén que algunas me han montado, hablo de blogueros en general) seguramente porque nos dejamos el peloteo a un lado y hacemos verdaderos debates, que es lo interesante.

Evidentemente, churri, no debes bajar el nivel de la historia para hacerla más digerible. En tu libretad de autora está elegir por dónde debes seguir, pero entonces te diré que una historia que hasta ahora me entusiasmaba por su sencillez, por su calidad y calidez descriptiva, por su dibujo de los personajes, de los espacios y de las situaciones, se ha vuelto demasiado embrollada para mí. En realidad eso no dice nada bueno de mi propia inteligencia, pero parece que es así.

Besos, "simpática".

f-menorca dijo

Violeta, yo me he perdido, lo siento, tendré que volver a empezar por el principio.

isaperezdelpulgar dijo

He pasado para saludarte............ HOLA¡¡¡¡¡¡
Un beso

violeta- dijo

Snooper, lo de "empanadilla humana" no iba con retintín, iba con un giño de complicidad (sobre todo, no iba de malas). Gracias por el cumplido, lamento no haberlo visto antes. He estado liadita intentando convencer a los jefes de mi beca para alargarla o convertirla en un trabajo de verdad (con contrato, quiero decir), pero no ha habido suerte. ¡Qué bien viene la crisis a algunos para ponerla de excusa!! También lamento que la historia deje de gustarte, pero el cuerpo, la musa o lo que sea me pedía tirar por aquí... ahora a ver cómo salgo de este lío... Y por tu inteligencia no sufras, está en buen estado... un poco empanadillada (o ¿empanada?, pero en buen estado...

besos!!

violeta- dijo

Xarbet, no te desanimes, no eres el único que se ha perdido... cuando acabe, republicaré el cuento de una tirada para los que quieran leerlo sin parones (a ver quien se atreve, porque se está alargando de mala manera...)

Gracias por la visita y un abrazo!!

violeta- dijo

Isa, ¡¡¡¡¡hola!!!!! Llevana muchos días desconectada. Tengo que ponerme al día y ya sabes que tu blog está siempre entre los primeros de mi lista!!!

besos!!!

Nire dijo

Ya sé que no iba a malas lo de la empanadilla, churri. veo que has hecho otra versión, voy a echarle un vistazo.

paola del jesus

paola del jesus dijo

que tienen que hacer resetas de flota y resetas para el amor

paola del jesus

paola del jesus dijo

que tienen que hacer resetas de flota y resetas para el amor besos y chauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu y que lebaya bienn

cristi

cristi dijo

hola como estan y que me cuentan como sigue creo q sureseta esta muy bienn besos y chaooooooo y tienen q hacerrrrrrrrrr una reseta para enamorarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

Anónimo

Anónimo dijo

loans

loans dijo

All people deserve very good life time and mortgage loans or just financial loan can make it better. Because freedom depends on money.

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Sobre este blog

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a tortas con la vida

Mucha ironía, humor y mala leche para saborear los traspiés de alguien que conoce de cerca a Murphy. Porque si algo puede salir mal, saldrá mal. Sonríe... Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora.

He llegado a la conclusión de que soy una "natural born loser". No es que sea pesimista, derrotista o autocompasiva. Sólo soy realista. Nunca estoy en el lugar adecuado en el momento preciso. Al revés: Estoy cuando no toca y si es mi momento no encuentro el lugar. No me importa. Me encanta el lado oscuro. Aún así, siempre veo el lado positivo a las cosas.

Amigos, pasen, vean y disfruten de la tragicomedia del siglo XXI...

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