15 Feb 2009
Descubriendo a Rabascall
No conocía la obra de Joan Rabascall ni su figura, pero en cuanto leí las reseñas de su exposición en el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA) supe que tenía que verla y que me gustaría.
Rabascall tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de mis favoritos: collage, modernidad, popart y crítica. Y es que la obra de Rabascall invita al público a reflexionar sobre la omnipresencia de la comunicación, la instrumentalización del lenguaje, la violencia y la guerra o el machismo; al mismo tiempo que muestra su preocupación por el individuo o por las ideologías, más que por el producto industrial y el consumo masivo.
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26 Oct 2008
¿Un post interesante y constructivo?
Quisiera denunciar un blog que está vulnerando las normas sistemáticamente y está acosando a usuarios de la comunidad con acusaciones falsas.
El enlace a su último post es este:
http://lacomunidad.elpais.com/cordon-sanitario/2008/10/26/el-troll-fascista-jotajotate-se-pajea-cada-vez-el-paro-2#c822836
Está acusando gratuitamente de trolls a diversos miembros de la comunidad. No conozco a la mayoría de los acosados por este blog, pero si a uno, Nireburunz. El problema no es que se acuse a alguien de troll (no es gran cosa, hay insultos peores). El problema es el acoso sistemático al que se somete a determinadas personas y la impunidad de la que gozan estos provocadores. ¿Es este es un post interesante y constructivo?
Teniendo en cuenta la mano dura que se ha mostrado últimamente desde la administración de la Comunidad, no puedo entender que se permita esto.
Últimamente se han borrado post educados y argumentados por el simple hecho de citar a alguien... ¿Qué está pasando ahora?
No quisiera pensar que se precisa "ser amigo de" para poder ser respetado y vivir sin acosadores en la comunidad.
Espero que se haga algo, porque me parece bastante intolerable. Sobre todo, despues de lo ocurrido recientemente con los post "borrados" y los vetos de la portada.
17 Oct 2008
Con viento fresco
Tenía pensado hacer un post en plan "curso de ética periodística" (como los que hacían los del CQC), pero del palo "curso de ética censurística". La idea es que tuviera ejemplos claros de lo que es un insulto y de lo que no, de lo que es ofensivo y de lo que no, etc... Con humor y un poco de mala leche. Pero no tengo ganas. Me he hartado de esto.Ya saben, no lo voy a citar...
En breve, publicaré el último capítulo de El niño piedra. Creo que se lo debo a los que lo han estado siguiendo hasta aquí. Será mi última aportación a este blog, que mantendré sólo para mantener los contactos y poder seguir leyendo a mis amigos. Luego vendrá la despedida.
No me marcho con la cola entre las piernas, tampoco con la cabeza bahja. Al contrario, me marcho con la cabeza bien alta y satisfecha de no dar a tocerce mi brazo.
Soy realista y sé que pocos me echarán de menos. No me importa. También sé que un blog que se apaga, dos, tres o cien no son nada para esta Comunidad. Tampoco me importa. Blogs hay muchos; plataformas, también.
Me marcho dando un portazo. Contenta de no haber cedido, de no doblegarme. No creo que sea rendirse, porque me marcho luchando hasta el final.
De lo único que me retenía (la gente), la mitad se viene conmigo (o yo me voy con ellos) y a la otra mitad, la seguiré visitando. No perderé lo únic que aprecio de esta comunidad, así que yanada me retiene.
Gracias a todos por todo.
Mi nueva casa http://www.lacoctelera.com/vdevioleta
13 Oct 2008
Un ejemplo
Me he pasado el verano moderando el espacio de participación de la web de un periódico catalán de gran envergadura. He moderado foros, comentarios en las noticias (leyendo uno por uno) y otros espacios de participación. No cuento esto para tirarme flores a mi misma, sólo es un ejemplo de cómo se pueden hacer las cosas de otro modo.
Durante tres meses he borrado comentarios insultantes, ofensivos, discriminatorios, o cualquiera que entrara en contradicción con el derecho al honor y a la intimidad de alguien. Cosas ilegales, ya saben. También he dejado publicados muchos otros comentarios que personalmente no aprovaba, pero con los que "profesionalmente" tenía que tragar. Mire usted, mientras no incumpla las normas (esas que están hechas única y exclusivamente para evitar que mi periódico se coma un marrón en un juzgado) usted puede ser todo lo ignorante, cazurro, garrulo, fascista o racista que se le antoje en sus comentarios.. sí, sí, por poco que me guste, tengo que tragar.
Y es que mi opinión personal poco importaba, había unas normas y era lo único que contaba. Siguiendo las normas (no tan dispares a las que rigen otras webs de periódicos), y con el beneplácito de mis superiores, toleré comentarios en los que se criticaba a políticos y personajes de la esfera publica (con a más o menos gracia), pero también toleré críticas a periodistas de la casa, críticas a editoriales de la casa e incluso críticas a los moderadores (o sea yo). Porque, como bien dijo mi jefe, "cuando abres las puertas a la participación tienes que estar preparado para que te critiquen a ti también".
Cuando las razones del borrado eran más que evidentes (insultos gratuitos, etc), borraba y punto. Cuando había matices que dar, los daba. Enviar un correo no me costaba tanto. Es cierto que en mi diario no se alberga una comunidad bloguera (que eso da mucho trabajo), pero en mi pequeña redacción admiramos (admirábamos) con evidia la redacción digital de El P***, por ser más y con mejores recursos. Hoy, yo ya no les envidio. A veces, el modesto, el menos pudiente es el que pone más cariño al hacer las pequeñas cosas que hace.
En esta portada he visto insultos, post atacantes e hirientes sin nada de ironía y mucha "hijoputez" e, incluso, post difamantes e injuriantes; y la moderación se hizo de rogar. He visto blogueros marcharse asqueados ante el acoso, y la moderación lo consintió. Pero ¡carai! qué difícil es ver un blog de crítica a la casa, ni siquiera crítica constructiva. Ahora, me entero, tampoco se permite la ironía o los dobles sentidos, con lo difícil que es eso de juzgar... Y el botón de borrado es rápido, ya no hace falta aclarar nada. "me gusta o no me gusta" es la ley de esta selva. El castigo llega antes que la sentencia y mucho antes que el juicio... o peor, el castigo llega sin motivos.
Ante la duda que pueda surgir sobre si borrar o no este post:
Las normas dicen:
El usuario se obliga a no utilizar los blogs para la realización de actividades contrarias a la ley, a la moral, al orden público y, en general, a hacer un uso conforme a las presentes condiciones. Se obliga asimismo a no realizar a través de las blogs actividades publicitarias o de explotación comercial y a no remitir mensajes utilizando una identidad falsa, así como a no camuflar en manera alguna el origen del mensaje.
Este post:
No utilizar el blogs para la realización de actividades contrarias a la ley, a la moral, al orden público. Y sí hace un uso conforme a las presentes condiciones.
No realiza actividades publicitarias o de explotación comercial y no remitie mensajes utilizando una identidad falsa, así como a tampoco camuflar en manera alguna el origen del mensaje.
Las normas dicen:
PRISACOM no se hace responsable de las ideas expresadas por los autores de los blogs, y se reserva el derecho de suspender aquellas bitácoras que presenten alguna de las siguientes características:
• Aquellas cuyos contenidos resulten ofensivos y/o discriminatorios, tanto hacia otras bitácoras o sus autores como hacia terceras personas.
• Aquellas destinadas a organizar campañas de boicot contra personas, empresas o instituciones.
• Aquellas que atenten contra el derecho a la intimidad, al honor y/o a la propia imagen o nombre.
• Aquellas empleadas con fines comerciales y/o publicitarios.
Y este post:
No es ofensivo para nadie y/o discriminatorio (creo).
No organiza ninguna campaña de boicot, sólo expresa una opinión.
No atenta contra el derecho a la intimiadad, el honor, la imagen o el nombre de nadie.
No tiene fines comerciales o publicitarios.
Una última cosa,
busco colaboradores para mi blog. No tengo suficiente tiempo para publicar todo lo que quisiera y, tal vez, alguien con más tiempo o menos blog quiera ayudarme a darle a mi bitácora la vida que se merece...
12 Oct 2008
El problema (cuidado con el lobo)
El problema no es si nos gustan o no las fotos del "chico nuevo". El problema tampoco es si nos gusta o no el trato que ha recibido el "chico nuevo". Sobre esto, cada cual opine lo que quiera, bien libre es (o debería).
El problema es que no se nos permita opinar PUBLICAMENTE sobre lo que pensamos. En este caso porque son críticas a un "protegido" de la casa, primero, y contra la censura de la casa, después. Esto es VERGONZOSO. Cuando entras en una esfera pública como esta y abres la puerta al "feed-back", existe la posibilidad que no todas las opiniones sean complacientes y tienes que estar dispuesto a aceptarlo. Igual que yo estoy dispuesta a aceptar que a cualquiera le parezca una bazofia lo que yo escribo en mi blog.
Otro gallo cantaría si las críticas vertidas hubieran sido insultantes, descalificativas, injuriantes, vejatorias o cualquiera de los despropositos que chocan con la libertad de expresión. Cualquiera puede entender el choque, que está regulado por leyes, entre libertad de expresión y derecho a la intimidad y al honor. Pero no ha sido el caso. Todas las críticas han sido siempre respetuosas y educadas e, incluso, argumentadas.

En definitiva, el problema es el uso abusivo y arbitrario de las normas por parte de los administradores. El problema es el silencio, la falta de respuestas y argumentos por parte de la administración de la comunidad. El problema están siendo las represalias (por ejemplo, bloquear el aceso a la portada), porque una cosa es borrar algo que se considera "nocivo", pero bloquear accesos en "previsión", es castigar antes de que se haya cometido el delito.
Y el que crea que estamos defendiendo a Xarbet o a Deralte y atacando a RJ o a el "chico nuevo" se equivoca. Lo único que estamos haciendo es DEFENDER LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. No sólo la nuestra, la de TODOS. Y si con nuestra "lucha" conseguimos algo, no sólo nos beneficiaremos nostros (los "apestados"), también se beneficiarán los que callan e, incluso, los que nos critican.
Porque, como dijo Voltaire, “No comparto sus ideas, pero moriría por su derecho a defenderlas”. En este caso, comparta o no las ideas con el resto de los miembros de la comunidad, moriría por defender el derecho de TODOS a expresar su opinión.
Salud y buen domingo.
11 Oct 2008
¡¡Que viene el lobo!!, dijo Pedro
Mi abuelo perdió tres dedos en una explosión en la batalla del Ebro. Cruzó el rio nadando, herido por una explosión y cargando con un compañero medio muerto al que salvó la vida. Mi abuelo pasó varios años en una cárcel franquista. Mi abuelo pasó toda una vida de penúrias y humillaciones.
Mi abuelo padeció porque creía en la LIBERTAD. Y entre todas las libertades en las que creía mi abuelo y que defendió hasta que le "castraron el orgullo" estaba la LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
Suelto esta sarta de tonterías porque cuando alguien pisotea la libertad de expresión no está pisotenado un derecho de los más básicos, está pisoteando el dolor de mi abuelo y el dolor de muchos padres, madres, abuelos, abuelas, tíos, hermanos y primos que lucharon y murieron por la libertad.
Me recuerdan unas normas ante el "escaso saber estar en La Comunidad". Y me pregunto cuándo y dónde las he infringido. Pero nadie me contesta y no puedo aprender de mis supuestos errores. Y me pregunto si el problema no habrá sido un "escaso saber estar CALLADO en La Comunidad".
Como periodista conozco los límites legales de la libertad de expresión y sigo preguntándome cuándo y dónde me he excedido en mis derechos. Pero el eco vuelve a ser la única respuesta que recibo.
No estoy aquí por el soporte técnico, ni por las posibilidades de alojamiento. Tampoco por la posible promoción de la portada. Ni siquiera estoy aquí por el posicionamiento que La Comunidad garantiza a mis post en los buscadores. Estoy aquí por LA GENTE, por mis vecinos de comunidad, único valor añadido a esta plataforma. No creo que deba estar agradecida por nada, igual que no lo estoy con Blogspot, Youtube, o Myspace. El tráfico de visitas que genero (y los ingresos en publicidad que se derivan) paga con creces el servicio que recibo.
Otros han hablado ya mucho mejor sobre la libertad de expresión
http://lacomunidad.elpais.com/danmacgill/2008/10/11/motivos-borrar-post
http://lacomunidad.elpais.com/rauxa/2008/10/10/la-santa-inquisicion-i-
y como no tengo nada mejor que decir, callo y otorgo.
Salud y suerte.
06 Oct 2008
El niño piedra V (versión 4.0)
13 de julio, un día después de que Ernestina encontrara la mísera nota de despedida de Ani:
Los retortijones de Nil, el niño piedra, eran los peores que había padecido nunca. Estaba de muy mal humor, un humor de lava. Estaba todo pintarrajeado. De arriba abajo. Ni un solo milímetro de su superficie gris y porosa había quedado sin tapar por la asquerosa capa de pintura que ahora le recubría. Con todos esos colores por encima, Nil, el niño-piedra-ya-no-tan-niño, se sentía ridículo, como un payaso, una dragqueen de arroyo, forzado, casi violado. “¡¡¡Qué ultraje!!!”, se quejaba un enfurecido y espasmódico Nil. “¡¡Maldita zorra!!”, proseguía ya con menos finura el niño piedra.

Nil se sorbía los mocos con gran ímpetu mientras pensaba que la pintura no era el peor de sus males. El niño piedra, que empezaba a estar escarmentado de su espíritu aventurero y comenzaba a dudar del karma y de la buena fortuna que creía tan segura, viajaba a toda velocidad sobre el cenicero de un coche. Ahí lo había dejado ese tipo de mirada perdida que producía escalofríos al ¿pobre? Nil.
13 de julio en la carretera, a 300 Km al norte de un esperpéntico reencuentro:
Felipe, el antiguo marido de la vieja, voluminosa y acartonada mujer, conducía su vehículo a toda prisa. Tenía que llegar lo antes posible a su cita con su contacto. Mientras pisaba el acelerador, se miraba el chichón de la frente en el retrovisor y, de reojo, lanzaba miradas de incredulidad a la piedra que llevaba en el cenicero. La quinta simfonía de Mahler sonaba en el reproductor de música del coche.
Felipe había abandonado a su mujer 27 años atrás. Y después de haberla visto el día anterior, no se arrepentía.

Pero sus expectativas no coincidían en nada con la realidad.
12 de julio al anochecer, a las puertas de la pensión de Ernestina:
Felipe llegó a la pensión muy tarde por la tarde, casi de noche. Entró y, sin levantar la vista de la agenda en la que estaba anotando sus últimos pasos, preguntó por Germán.
“Se ha hospedado aquí recientemente”, añadió a la pregunta que había lanzado al mostrador mientras seguía con la mirada puesta en sus apuntes.
No recibió respuesta alguna. Lo único que recibió fue una pedrada en la cabeza y los insultos más gruesos que jamás había oído. Eran los insultos de 27 años de furia contenida. Sin mediar palabra alguna, Felipe –que se conservaba bastante bien para su edad- cogió la piedra que su ex mujer le había tirado a la cabeza y salió de la pensión corriendo. Los asuntos con Germán podían esperar y ya habría otros en el pueblo que le ayudarían a encontrarlo.
12 de julio al anochecer (otro punto de vista):
La crujiente mujer seguía pintando parsimoniosamente las piedras de Ani con un Ducados colgándole de los labios. Era como una especie de exorcismo. La rubia se había ido, había despreciado sus cuidados de madre adoptiva y Ernestina quería borrar cualquier rastro de Ani para siempre. En parte entendía a la chica, sus motivos, pero la amargura de un nuevo abandono era más fuerte. Las piedras y ese chico tan guapo, tan joven, tan amable y tan simpático que había llegado por sorpresa justo antes que Ani se marchara estaban ejerciendo milagrosos efectos balsámicos con su mal humor y su frustración. Mejor dicho, con su corazón roto de nuevo.
Alguien entró por la puerta y una voz conocida pero envejecida la arrancó de su laborioso ensimismamiento. Levantó la mirada y no podía creer lo que veía. “¡¡Sólo me faltaba esto!!”, pensó Ernestina. La furia, convertida en una bestia peluda y de largos y afilados dientes, se apoderó de ella. La historia de Ani, su madre y el lanzamiento de piedra contra un mal marido recorrió como un relámpago la poca cordura que le quedaba a Ernestina.
En ese momento y, sin pensarlo, Ernestina lanzó la piedra que tenía en las manos contra “¡¡¡¡el maldito cabrón que la abandonó 27 años atrás sin ni una nota de despedida, sin una explicación y dejándola sola con un hijo pequeño!!!”. La mujer acompañó el lanzamiento de piedra con una retahíla de las maldiciones más gore que se habían oído en toda la historia de ese desierto.
13 de julio, en un coche plateado a 535 Km al este de las estupideces de Rod:
Con la radio del coche de fondo sintonizando una moderna canción de rock, Ani parloteaba animadamente con el chicho que la había recogido en la gasolinera, 150 quilómetros atrás. Mientras, se tocaba el pelo lacio, pajizo y claro a modo de coqueteo y, de vez en cuando, lanzaba horrorizadas miradas a la piedra de colores que descansaba sobre el cenicero del coche de Germán.

Blablabla... el mismo cuento de siempre, eso de que no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes. El tema aburrió a Germán hasta el borde de la muerte por sopor. “¿Se puede morir de tedio?”, se había estado preguntando Germán la tarde anterior mientras asentía y representaba una burlesca escenificación de consuelo y camaradería fingida para con Rod.
Mientras conducía, Germán pensaba en cómo le alegraba que al tarugo de Rod le fueran tan mal las cosas e intentaba imaginar cómo podría joderlo aún más –además del palo que acababa de pegarle, claro.
Los pensamientos de Germán pasaron de Rod a Ernestina. Al guaperas le había gustado la ajada mujer que regentaba la pensión de mala muerte en la que había pasado las dos noches anteriores. Tenía aires de una pin-up a la que los años no habieran perdonado. Ernestina despertó cierta ternura en él y se deshizo en halagos y agasajos con ella. La mujer, a cambio, le ofreció la mejor habitación y un desayuno de lujo, como preparado por una madre, y le regaló una de esas piedras que estaba pintando de colores.
Germán tenía prisa, pero ¿cuánto tiempo podía robarle la rubia? Tomó el primer desvío que encontró, aparcó el coche lo más escondido que pudo sin demasiada dedicación y pasó al asiento de atrás con avidez, a la vez que la rubia se abalanzaba sobre él. “Me ha dicho Ani, ¿no?”, intentó recordar torpemente Germán en un pensamiento fugaz mientras se desabrochaba el pantalón.
13 de julio, en un coche plateado a 540 Km al este de la lúgubre habitación abandonada:

Durante un buen rato, la piedra pintada de colores que descansaba sobre el cenicero del coche estuvo horrorizando a Ani, que le lanzaba miradas rápidas mientras seguía emborrachando a Germán con su verborrea.
Nil no podía creer lo que estaba viendo. La mugrienta rubia de tetas pequeñas que le había abandonado con la apestosa vieja de la pensión y a la que esperaba no volver a ver nunca más estaba ante él.
La chica aprovechó la excitación despreocupada de Germán para robar la piedra de colores que descansaba sobre el cenicero y guardársela en la caña de la bota izquierda. Su cleptomanía era superior a su odio hacia las piedras. Con el niño piedra en su poder, Ani no se hizo esperar y se abalanzó sobre un Germán con los pantalones desabrochados.
13 de julio, a 540 Km al este de un polvoriento camino del que siempre quiso escapar:
Nil no podía creer lo que estaba pasando. Esa “¡¡maldita zorra!!” –como la llamó el niño piedra-- lo cogió y se lo metió dentro de la bota. Justo cuando le parecía que las cosas no podían ir peor, empeoraban. “Menos karma y más Murphy”, pensó Nil que notó como el berrinche, los espasmos, los pucheros y las lágrimas volvían a arrancar. Esta vez, con más fuerza y desesperación.
Continuará… (ya queda menos, ya falta poco)
22 Sep 2008
EL NIÑO PIEDRA (V) -versión 2.3-
13 de julio, un día después de que Ernestina encontrara la mísera nota de despedida de Ani:
Los retortijones de Nil, el niño piedra, eran los peores que había padecido nunca. Esta de muy mal humor, un humor de lava. Estaba todo pintarrajeado, de arriba abajo, ni un solo milímetro de su superficie gris y porosa había quedado sin cubrir por la asquerosa capa de pintura que ahora le recubría. Con todos esos colores por encima, Nil, el niño-piedra-ya-no-tan-niño, se sentía ridículo, como un payaso, una dragqueen de arroyo, forzado, casi violado. “¡¡¡Qué ultraje!!!”, se quejaba un enfurecido y espasmódico Nil. “¡¡Maldita zorra!!”, proseguía ya con menos finura el niño piedra.
Nil se vino abajo, su rocosa dureza no le sirvió de nada y el niño-piedra-ya-no-tan-niño volvió a ser –por unos momentos- un niño otra vez. Sus palabrotas, reniegos, maldiciones, rudos lamentos e improperios dejaron paso a un mar de lágrimas, pucheros y sollozos típicos del más quejica y blando de los niños (piedra o no). Aunque no lo parezca, había sido un largo y duro viaje para un niño piedra tan joven. Y ahora los traspiés y tanta pose de impasible le pasaban factura.
Nil se sorbía los mocos con gran ímpetu mientras pensaba que la pintura no era el peor de sus males. El niño piedra, que empezaba a estar escarmentado de su espíritu aventurero y comenzaba a dudar del karma y de la buena fortuna que creía tan segura, viajaba a toda velocidad sobre el cenicero de un coche. Ahí lo había dejado ese tipo de mirada perdida que producía escalofríos al ¿pobre? Nil.
13 de julio en la carretera, a 300 Km al norte de un esperpéntico reencuentro:
Felipe, el antiguo marido de la vieja, voluminosa y acartonada mujer, conducía su vehículo a toda prisa. Tenía que llegar lo antes posible a su cita. Mientras pisaba el acelerador, se miraba el chichón de la frente en el retrovisor y, de reojo, lanzaba miradas de incredulidad a la piedra que llevaba en el cenicero. La quinta simfonía de Mahler sonaba en su reproductor de música.
Felipe había abandonado a su mujer 27 años atrás. Y después de haberla visto el día anterior, no se arrepentía.
12 de julio al anochecer, a las puertas de la pensión de Ernestina:
Felipe se había presentado en la pensión por sorpresa. No era por nada personal. De hecho, pensaba que a estas alturas la amargura y dos paquetes diarios de Ducados ya habrían matado a Ernestina –que de joven había sido preciosa, muy ligera y camarera en un “club”- y esperaba que la pensión estaría en manos de cualquier otro.
Pero sus expectativas no coincidían en nada con la realidad.
El día antes, Felipe llegó a la pensión muy tarde por la tarde, casi de noche. Entró y, sin levantar la vista de la agenda en la que estaba anotando sus últimos pasos, preguntó por Germán. “Se ha hospedado aquí recientemente”, añadió a la pregunta que había lanzado al mostrador mientras seguía con la mirada puesta en sus apuntes.
No recibió respuesta alguna. Lo único que recibió fue una pedrada en la cabeza y los insultos más gruesos que jamás había oído. Eran los insultos de 27 años de furia contenida. Sin mediar palabra alguna, Felipe –que se conservaba bastante bien para su edad- cogió la piedra que su exmujer le había tirado a la cabeza y salió de la pensión corriendo. Los asuntos con Germán podían esperar y ya habría otros en el pueblo que le ayudarían a encontrarlo.

12 de julio al anochecer, otro punto de vista:
La crujiente mujer seguía pintando parsimoniosamente las piedras de Ani con un Ducados colgándole de los labios. Era como una especie de exorcismo. La rubia se había ido, había despreciado sus cuidados de madre adoptiva y Ernestina quería borrar cualquier rastro de Ani para siempre. En parte entendía a la chica, sus motivos, pero la amargura de un nuevo abandono era más fuerte. Las piedras y ese chico tan guapo, tan joven, tan amable y tan simpático que había llegado por sorpresa justo antes que Ani se marchara estaban ejerciendo milagrosos efectos balsámicos con su mal humor y su frustración. Mejor dicho, con su corazón roto de nuevo.
Alguien entró por la puerta y una voz conocida pero envejecida la arrancó de su laborioso ensimismamiento. Levantó la mirada y no podía creer lo que veía. “¡¡Sólo me faltaba esto!!”, pensó Ernestina. La furia, convertida en una bestia peluda y de largos y afilados dientes, se apoderó de ella. La historia de Ani, su madre y el lanzamiento de piedra contra un mal marido recorrió como un relámpago la poca lucidez que le quedaba a Ernestina en ese momento y, sin pensarlo, lanzó la piedra que estaba pintando en ese momento contra “¡¡¡¡el maldito cabrón que la abandonó 27 años atrás sin ni una nota de despedida, sin una explicación y dejándola sola con un hijo pequeño!!!”. Al mismo tiempo, le lanzaba las maldiciones más gore que se habían oído en toda la historia de ese desierto.
13 de julio, a 535 Km al este de las estupideces de Rod y la lúgubre habitación abandonada:
Con la radio del coche de fondo sintonizando una moderna canción de rock, Ani parloteaba animadamente con el chicho que la había recogido en la gasolinera, 150 quilómetros atrás. Mientras, se tocaba el pelo lacio, pajizo y claro a modo de coqueteo y, de vez en cuando, lanzaba horrorizadas miradas a la piedra de colores que descansaba sobre el cenicero del coche de Germán.
Germán conducía con prisa. Tan aprisa como para alejarse lo antes posible y, a la vez, no levantar sospechas. Acababa de pegarle un palo al tarugo de Rod, al imbécil de su jefe y a los cabrones de los hermanos Do Santos, que no era poco. Pero hasta que no estuviera fuera de su alcance no podía cantar victoria. Aún así, estaba pletórico. Por si fuera poco, el capullo de Rod –al que nunca había tragado- le había estado contando no se qué historias de una chica rubia, un poco taruga, pero que lo había dejado sin plan… blablabla... el mismo cuento de siempre, eso de que no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes. El tema aburrió a Germán hasta el borde de la muerte por sopor. “¿Se puede morir de tedio?”, se había estado preguntando Germán la tarde anterior mientras asentía y representaba una burlesca escenificación de consuelo y camaradería fingida para con Rod.
Mientras conducía, Germán pensaba en cómo le alegraba que al tarugo de Rod le fueran tan mal las cosas e intentaba imaginar cómo podría joderlo aún más –a parte del palo que estaba a punto de pegarle, claro.
Los pensamientos de Germán pasaron de Rod a Ernestina. Al guaperas le gustó la ajada mujer que regentaba la pensión de mala muerte en la que había pasado la noche. Tenía aires de pin-up a la que los años no habían perdonado; pero despertó cierta ternura en él y se deshizo en halagos y agasajos con ella. Ernestina, a cambio, le ofreció la mejor habitación y un desayuno de lujo, como preparado por una madre, y le regaló una de esas piedras que estaba pintando de colores.
Pero ahora los pensamientos y meditaciones de Germán cambiaron de dirección. Había recogido a una rubia autoestopista en la última gasolinera, 157 quilómetros atrás, y se la estaba comiendo con el rabillo del ojo. “No estaba nada mal…” pensaba mientras se le hacía cada vez más evidente que la chica estaba coqueteando con él. Entonces Ani le puso la mano en el muslo, demasiado arriba para que no fuera evidente lo que le estaba intentando decir.
Germán tenía prisa, pero ¿cuánto tiempo podía robarle la rubia? Tomó el primer desvío que encontró, aparcó el coche lo más escondido que pudo sin demasiada dedicación y pasó al asiento de atrás con avidez, a la vez que la rubia se abalanzaba sobre él. “Me ha dicho Ani, ¿no?”, intentó recordar torpemente Germán en un pensamiento fugaz mientras se desabrochaba el pantalón.
Ani tenía ganas de borrar cualquier rastro de Rod y pensó que un polvo era lo más indicado. Y Germán, el chico que la había recogido en la gasolinera 168 quilómetros atrás, era el mejor candidato que había encontrado en lo que llevaba de éxodo.
Durante un buen rato, la piedra pintada de colores que descansaba sobre el cenicero del coche estuvo horrorizando a Ani, que le lanzaba miradas rápidas mientras seguía emborrachando a Germán con su verborrea. Si había algo que detestara más que una piedra, era una piedra pintada de colores. La chica aprovechó la excitación despreocupada de Germán para robar la piedra de colores que descansaba sobre el cenicero y guardársela en la caña de la bota izquierda. Su cleptomanía era superior a su odio hacia las piedras.
Continuará… (ya queda menos, ya falta poco)
14 Sep 2008
"Otro hombre pequeño" o "La mierda que podemos llegar a ser (segunda parte)"
Cuando eres tan animal que le tienes que pegar a un animal para ser alguien.
Siempre me han repugnado aquellos que, por miserables y cobardes, NO tiene lo que hay que tener para enfrentarse a alguien de su mismo tamaño, edad, estado físico o mental, número o especie…
No me apasiona el boxeo ni el karate kid al uso, pero si tienes ganas de zurrar a alguien, al menos, ten los cojones/ovarios de hacerlo en igualdad de condiciones. Todos somos muy valientes cuando somos 10 contra 1, o cuando nuestro oponente no tiene ni media oportunidad de oponer resistencia o devolvernos el golpe (sea por el motivo que sea).

El mundo está lleno de matones y abusones y hoy nos ha tocado acordarnos de ello por enésima vez. Por lo visto, hay un gilipollas australiano que la única manera que tiene de ser el mejor en algo y, en este caso, de ganar una pelea es zurrando a un pobre canguro.
ESPELUZNANTE
CITA: Toda crueldad nace de la debilidad. Séneca (4 a.C.- 65 d.C.)
Para el que quiera saber más... aunque advierto que hiere la sensibilidad:
Australia busca a un joven que se lía a puñetazos con un canguro en un vídeo Las autoridades australianas buscan a un joven que grabó un video en el que se pelea con un canguro. El vídeo muestra cómo el hombre propina varias patadas y puñetazos al animal hasta que este cae el suelo inconsciente.
Visto en: El Periódico de Catalunya.
11 Sep 2008
Un hombre pequeño

Apareció de repente, en la pared del puente que cruzó por debajo. "Tu coche no eres tú" sentenciaba el graffiti. Un trazado negro, limpio y curvilíneo, como dibujado y escrito por un niño sobresaliente en caligrafía. Un dinosaurio de boca grande soltando verdades a los conductores de altas velocidades: "Tú no eres tu coche".
De repente estaba rígido, como una estátua, la frase que acababa de leer le había dejado congelado. No podía controlar el coche, ni girar el volante, ni soltar el acelerador, nada de nada. El pánico se expandió con rapidez por su carne lechosa y rígida y aumentó el rictus que dominaba su cuerpo. Un pánico acaparador un pesado terror dominaban todos y cada uno de sus músculos.
Al fondo, no muy lejos, se divisaba una pequeña curva, nada, unos pocos grados pero en su estado, en el shock en el que se encontraba no íba a poder hacer nada. También veía los pilares de otro puente que iba a cruzar en breve. El fín parecía cercano y un viscoso sudor frío le caía por la cara, le lubricaba las manos y le pegaba la espalda al asiento delcoche.
De repente, le vino a la mente la enorme casa que tiene y lo ostentosa que es. Aunque no sea más que un decorado de cartón piedra.
En el mismo instante en que su ostentosa casa apareció en sus pensamientos, recobró su habitual flacidez y su libertad de movimiento. Pudo virar con rapidez, evitar el asumido choque final contra la columna y todo sin molestar a los otros conductores, sin hacer nada raro a ojos de los demás, sin que nadie (ni dentro ni fuera del vehículo) se percatara de lo que había ocurrido.
¡Uf! Todo había vuelto a su sitio, todo estaba donde debía. Superado el susto, volvió la normalidad.
Érase una vez un hombre tan pequeño, tan pequeño, que tenía una casa enorme y ostentosa...
CITA: "Nadie es libre si no es dueño de sí mismo" (Epicteto) o "Dime de qué presumes y te diré de qué careces (sabiduría popular de la buena).
BSO: (Drive my car, Beatles.) Mejor el "Materialworld" de Madonna (gracias por la idea!).
Sobre este blog
a tortas con la vida
violeta-Mucha ironía, humor y mala leche para saborear los traspiés de alguien que conoce de cerca a Murphy. Porque si algo puede salir mal, saldrá mal. Sonríe... Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora.
He llegado a la conclusión de que soy una "natural born loser". No es que sea pesimista, derrotista o autocompasiva. Sólo soy realista. Nunca estoy en el lugar adecuado en el momento preciso. Al revés: Estoy cuando no toca y si es mi momento no encuentro el lugar. No me importa. Me encanta el lado oscuro. Aún así, siempre veo el lado positivo a las cosas.
Amigos, pasen, vean y disfruten de la tragicomedia del siglo XXI...
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