19 May 2008
Re-ser, una ventana abierta a la esperanza
Santi López Villa nos habla de su último libro Re-ser (Integral) donde no hay una noche sin un nuevo amanecer, donde encontramos seis historias que nos harán cuestionarnos la propia existencia y asomarnos a la ventana abierta a la esperanza.
¿Las historias que cuentas en el libro son reales?
Absolutamente reales.
Y cómo lo introduces ¿es algo que sucedió en realidad?
No sólo es algo que haya sucedido en realidad, sino que ha sucedido ya dos veces, la primera sin buscarlo y la segunda, como fue tan bien el experimento, a conciencia.
¿Qué significa “vedas”?
Vedas significa camino es una terminología orientalista, hindú, de los caminos que te llevan hacia la plenitud, me parecía que era una palabra llena de contenido que nos ayudaba a resumir los capítulos, por esos están escritos al final y hay alrededor de 20 vedas en este libro.
Hay seis protagonistas en el libro, ¿qué valores destacan en cada uno de ellos?
Toni, fue profesor mío, la imagen que siempre se me ha quedado de Toni es la imagen de la caverna donde me contó aquella historia que me ha acompañado toda la vida, quizá, el titular de Toni, sería “te imaginas volver a ser sin que nadie pudiese juzgarte, sin que nadie pudiese recordarte, volver a ser tu mismo, sin tener que dar explicaciones a nadie”.
De Yolanda aprendemos que la amistad es un valor increíble e imprescindible para poder seguir adelante, incluso, en las situaciones más penosas y más dramáticas la amistad, el simple hecho de estar vale mucho más que en un momento dado los grandes discursos y las grandes terapias que podamos emprender.
El caso de Juan que pasa tanto tiempo en el corredor de la muerte, cuando te dicen que te vas a morir de aquí a unos años, y sin embargo un recuerdo es capaz de prestarnos un futuro esperanzador.
Luego la historia de Evert, recuerdo que siempre me preguntaba si tenía un motivo, entonces me sonaba a chino pero es verdad, hay gente que tiene un motivo en la vida para seguir adelante, o varios, pero tiene un motivo. Una emoción por la que sería capaz de llegar hasta donde sea, era una cosa que hasta entonces no me había planteado pero a Evert era un tema que le preocupaba mucho. Y había un motivo para que él viviera, un motivo enorme, el amor.
Con Manuel, hablamos de comunicación, de la comunicación de los gestos, el valor del gesto puede cambiar nuestras vidas y las de nuestras personas queridas. Un valor muy olvidado.
Marilla nos habla de que los abrazos, los físicos y los no físicos que nos curan, un simple abrazo que en cualquiera de sus formas nos cambia la vida.
Son seis historias con seis aprendizajes muy sencillos y renunciar a estas facetas del ser humano supone renunciar a ser humanos.
¿Entonces el tópico de a partir de una determinada edad no se cambia es mentira?
Es una fabulosa mentira que nos hemos creído todos. Sí es verdad que a partir de una determinada edad, está comprobado científicamente, que el aprendizaje, el cambiar nos costará más, pero no podemos olvidar que precisamente en las grandes empresas los grandes directivos son de edades avanzadas, porque el cambio sustancial a esas edades es muy grande, no se puede comparar con aprendizajes. Nuestra mente es plástica, lo que puede ser es que no se den las circunstancias para que una persona determinada pueda cambiar, lo que está claro es que si no se hace nada para cambiar, no se cambia. Pero el cerebro tiene una capacidad brutal y todos sabemos y tenemos ejemplos cercanos de personas que a avanzadas edades han hecho cambios radicales en su vida, para bien y otras veces, no, pero es posible. Las cosas, no es que se puedan cambiar sino que son necesariamente cambiables, otra cosa es que nosotros lo hagamos de la mejor manera. Por naturaleza somos perfectamente reciclables.
La gente debería “re-ser” varias veces en su vida, ¿cuándo sabes que lo tienes que hacer, sale de las circunstancias de tu vida o de ti?
Cada uno tiene su historia personal que marca la manera de relacionarnos con la vida y con el mundo, yo estoy plenamente convencido de que el cambio siempre viene de dentro hacia fuera, cualquier cambio que venga impuesto no suele ser tal cambio, sin embargo aquí en este libro se habla de una tercera persona que nos ayuda a dar ese cambio, esa tercera persona es muy importante. Si tenemos los sentidos abiertos seguramente veremos que hay personas a nuestro alrededor que nos están invitando a “re-ser” y no nos estamos dando cuenta, por la velocidad del día a día, por nuestra intoxicada forma de pensar, por pensar que nosotros somos la mejor versión de nosotros mismos, por toda esa serie de pensamientos tóxicos que nos impiden avanzar y ver el papel de esa tercera persona. Son los otros los que nos hacen de espejo y debemos estar pendientes de las señales de nosotros mismos que recibimos de ellos, son los que nos dan las pistas para re-ser, y ver oportunidades a cada instante. Luego uno toma la opción. Son los demás los que nos enseñan y somos nosotros los que tenemos que estar preparados para recibir esa imagen.
¿Cuándo decides re-ser, tienes que saldar cuentas con tu vida anterior? ¿Le puedes dar al “resert” sin problemas?
El “resert” lo encuentro muy saludable, pero entiendo que el pasado nos pertenece, tanto si ha sido bueno, como si ha sido malo, somos hijos de nuestra historia. Qué ha hecho que yo esté donde estoy, que sea como sea y que sienta como siento, por tanto teniendo en cuenta esto, había una frase en el libro que me gusta repetir “Tu pasado podría ser una losa”. Podemos ser capaces de hacer de nuestro pasado nuestra rica herencia, en el libro encontramos pasados realmente dramáticos, sin embargo han sido pasados que en el presente nos han reconciliado y son una gran fortuna. El pasado no está para vivir en él sino para dar sentido a nuestro presente, para estar en paz, hay que ir a buscarlo, siempre sin miedo, con mucho cariño. Si nos olvidamos de él tarde o tempranos nos viene a buscar y por muy idílica que sea nuestro presente tiene capacidad para destrozarlo.
¿En nuestro pasado es dónde tenemos que sacar la fuerza para “re-ser”?
Yo creo que el pasado nos puede dar sentido y muchas explicaciones que nos pueden ayudar a dar un paso adelante, el pasado está para contemplarlo y nos rompe las cadenas que nos atan a él, entonces tendremos la sensación de fluidez, podremos ser pobres en nuestro presente y no pasa nada, el problema es que nuestro pasado nos ahogue, nos persiga, entonces no tendremos un futuro libre, si no tendremos una vida llena de necesidades por las que tendremos que ganar muchísimo tanto a nivel emocional como material para conseguir saciarlo en alguna medida, para poder subsistir, pero cuando nuestro pasado no nos ata nos convertimos en personas con una pobreza maravillosa. Dicen que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita, se trataría de ir hacia estas directrices.
Hablando de pobreza, en sociedad en la que vivimos, el consumismo brutal se contrapone a la cantidad de libros que hablan de todo lo contrario, ¿cómo se explica esta proliferación de teorías sobre la felicidad basada en la emoción y no en el consumo?
En esta sociedad vivimos todos y estamos condenados al entendimiento, nuestra sociedad por su historia se ha vaciado de espíritu y debido a nuestra cultura occidental y una historia tremendamente traumatizada en la que el hecho de haberlo pasado tan mal ha hecho que queramos tener esas necesidades básicas que antes no existían y nos hemos obsesionado tanto que ahora no solamente tenemos necesidades básicas, sino otras muy relacionadas con la sofisticación o la tecnología, que están muy bien pero lo hemos convertido más en una necesidad que en un servicio. Hemos entrado en una carrera en la que las personas quieren ser, donde nos hemos olvidado de dónde venimos, sin pensar en el pasado donde las relaciones humanas tenían un sentido mucho más pleno y espiritual que ahora, probablemente en esta carrera por conseguir lo que llamamos necesidades nos hemos dejado por el camino aquellas cosas importantes que ya llevábamos en la maleta, que ya llevaban nuestros padres y nuestros abuelos, nosotros de alguna manera cegados por el materialismo nos hemos olvidado de esas cosas. Hemos dejado herramientas demasiado importantes atrás para ir alegremente por la vida. Una persona sin fe, sin espíritu, sin valores como la solidaridad o la reconciliación va cuesta bajo, necesitamos valores. La velocidad parece que nos da vida pero es una falacia, cuando un coche va cuesta abajo en punto muerto detenerlo es muy delicado, el descontrol es muy grande y se ha convertido en un valor social, hay accidentes y la angustia de no poder parar es enorme, el pensar, no puedo parar esta maquinaria que he puesto en marcha yo mismo y si la paro qué va a ser de mi, qué sentido tendrá mi vida. Confundimos la velocidad con el descontrol, es normal que proliferen toda una serie de libros que intenten reconciliarnos con nosotros mismos.
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