15 Jun 2013

Qué soy yo - Tolstoi

Escrito por: viestal el 15 Jun 2013 - URL Permanente

¿Qué soy yo? Una parte de lo infinito. Es precisamente en estas palabras

que radica todo el problema... La verdadera religión es esa relación, según

la razón y el conocimiento, que el hombre establece con el infinito mundo que

le rodea, y que une su vida a ese infinito y orienta sus acciones...

y conduce a las reglas prácticas de la ley:

hacer a los demás como te gustaría que te hicieran a ti.

(Leon Tolstoi, 1882)

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24 Feb 2013

Por qué es blanca la nieve - Mario Satz

Escrito por: viestal el 24 Feb 2013 - URL Permanente

http://redragnews.files.wordpress.com/2009/12/andrew-macara-tignes.jpg
Pintura: Andrew Macara

El geógrafo Uri Tzémaj fue a visitar al rabí Naím Ish que había dejado temporariamente los estudios para convertirse en guardabosques. Sobrino y tío, ya que eran parientes, se sentaron a tomar el té en una colina de pinos viejos, cerca de Jerusalén. La noche anterior había nevado pero los caminos no se vieron obstruidos por eso.

-¿No añoras el estudio?-indagó Uri Tzémaj a su tío.
-No he dejado de estudiar ni por un momento, Uri-respondió Naím Ish-. Por ejemplo, ayer he aprendido que no hay ningún silencio de la tierra comparable al que nos trae la nieve, que por eso es blanca.

-¿Y qué tiene que ver el blanco con el silencio?
-La nieve, y tú lo sabes mejor que yo-dijo el rabí guardabosques-, está formada por hermosos cristales de formas geométricas, irrepetibles hexágonos que recuerdan a la estrella de David. Entre esos cristales hay aire, y son esas zonas con aire las que propagan la luz. Tales espacios son lo suficientemente grandes como para que no se aprecie selección cromática alguna, de ahí que la luz difundida se perciba como blanca. La nieve es una tumba viva, un ayer sideral, un manto de maravillosa soledad.
Uri Tzémaj sorbió con perplejidad su té y se preguntó una vez más de dónde sacaba, su tío, esas cosas. Sabía que había estudiado astronomía y física, biología y filosofía antes de su inmersión en la tradición judía, pero lo que no sabía es de dónde sacaba su habilidad para crear metáforas.

-Sigo sin saber por qué el silencio es blanco-insistió Uri Tzémaj.
-Si miras con atención lo que la música llama silencio de blanca verás que es semejante a una cerilla al revés, cabeza abajo-dijo el rabí-, pues bien: de igual manera la nieve nos hace bajar la cabeza en su caída mientras nos sube, por el contrario, el corazón. La nieve lo cubre todo para revelar, después, el esplendor del cielo, que el corazón ha estado esperando en el alterno pulso de su canto.

-Supongo-sonrió el sobrino-, que es la proximidad de los pinos lo que te hace irte por las ramas.

-Quién sabe, tal vez algún día aprenda a volar-rió el tío. -Por lo pronto la nieve me ha recordado el silencio estelar con la variable geometría de sus cristales. Si no aprendemos a callarnos ante lo trascendente ¿cómo podemos hablar con precisión de las cosas inmanentes?

El blanco intercede por los demás colores, la blanca musical equilibra negras y corcheas.


Mario Satz


Pintura: Andrew Macara

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13 Mar 2012

LAS "CHICAS MALAS" DE LA LITERATURA

Escrito por: viestal el 13 Mar 2012 - URL Permanente

Rastreando las redes he visto un interesante post sobre las diez "chicas malas" de la historia de la literatura. Las escritoras que aparecen en este artículo y sus obras abarcan 3.000 años de historia- de Safo a Alice Walker- y nos muestran que, a veces, las damas de la literatura han sido igual de "rudas" que sus homólogos masculinos e igual de vanguardistas y pasionales a pesar de que la sociedad, quizá, no lo esperaba de ellas. Como asegura Judy Berman en la revista de crítica literaria FlavorWire, "podríamos haber hecho esta lista de cinco veces más larga", pero, como en tantas otras ocasiones, ni están todas las que son, ni son todas las que están.

1- Safo

Apenas se saben datos sobre la biografía de la poetisa griega Safo, de quien tan sólo se conservaron 650 versos, extraídos de citas tardías y del estudio relativamente reciente de papiros. Se le supone una vida típica de las mujeres de la alta sociedad helénica y su obra ha pasado a la historia por mostrar, en forma de versos, lo irracional del amor situado entre el bien y el mal y en todas sus manifestaciones (celos, deseo o nostalgia). Procedente de la isla de Lesbos, fundó una academia para mujeres jóvenes y solteras, dedicada a los cultos de Eros y Afrodita. Lo inusual de su obra la convierte en una de las primeras damas de la literatura, y en una de las personalidades más importantes de la lírica griega.

2- George Sand

George Sand fue uno de los autores más prolíficos del siglo XIX francés. Y así es recordado. Pero , en realidad, George Sand era Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa de Dudevant. Como muchas otras autoras del siglo XIX, la escritora decidió adoptar un seudónimo masculino para que sus obras tuvieran más repercusión. Pero el caso de Sand va más allá de una simple firma. Según algunas crónicas, era conocida por usar ropa de hombre en público ya que le resultaba más práctica que los pomposos vestidos de la época victoriana, y también fumaba tabaco, práctica digamos que "poco habitual" para las damas de la época. Su "disfraz" masculino, le permitió circular más libremente en París, y obtuvo de esta forma, un acceso a lugares que de otra manera hubieran estado negados para una mujer de su condición social. En el plano personal, estuvo casada con el barón de Dudevant, de quien obtuvo su título nobiliario, y también mantuvo romances con el escritor Alfred de Musset y con el músico y compositor Chopin, y entre su círculo de amigos figuraban personalidades como Delacroix, Victor Hugo, Honoré de Balzac o Gustave Flaubert.

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3- Colette

Sidonie Gabrielle Colette nació enlos años del ocaso de la vida de Sand, y en muchos aspectos, sus biografías son similares. Fue periodista, novelista y artista de cabaret. Como escritora, relato la vida de las bailarinas y cortesanas, unas vivencias que inmortalizó en su obra más famosa "Gigi", llevada magistralmente al cine por Vincente Minnelli en 1958. Su literatura es reconocida por sus descripciones voluptuosas a la vez que sensibles, y durante años fue colaboradora del periódico parisino Le Matin. Colette también es recordada por sus relaciones lésbicas, descritas en algunas de sus obras, y por besar a una de sus amantes en un espectáculo del Moulin Rouge. También por su reinvindicación de "los derechos de la carne sobre los del espíritu" en el tumultuoso y vanguardista París de principios del siglo XX.

colette


4- Edna St. Vincent Millay

La escritora Edna St. Vincent Millay (1892-1950) tiene su hueco propio en la historia por haber sido una de las primeras mujeres en ganar el premio Pulitzer de poesía. Sin embargo, también será recordada por su estilo de vida bohemio y por sus numerosos amores. En el plano creativo, destacó por la vitalidad de sus versos y por el dominio de la expresión de sensaciones en sus versos. También escribió varias obras de teatro y fue una de las impulsoras del grupo de teatro experimental Provincetown Players, formado por artistas y escritores amateurs. De entre las obras que escribió para ellos destaca Aria da Capo (1919), una fantasía satírica sobre la guerra. Su poesía transgresora hizo que su obra causara un gran impacto en los autores (y especialmente de las autoras) de su generación.

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5- Dorothy Parker

Parker fue una de las lenguas más agudas y sarcásticas que retrató como nadie la vida urbana del Nueva York de la primera mitad del siglo XX. Fue crítica literaria y teatral,y saltó a la fama gracias a su sección de teatro en la revista Vanity Fair. Formó parte de la plantilla de la prestigiosa revista New Yorker desde su fundación y es conocida por sus cuentos llenos jocosos y a menudo, "punzantes". En el plano más personal, se postuló como una autora de izquierdas y fue investigada por el FBI como sospechosa de pertenecer al Partido Comunista, por lo que llegó a aparecer en la Lista Negra de Hollywood. Su vida personal estuvo marcada por los excesos y el alcohol, un problema que arrastró hasta su muerte y que hizo que en la última etapa de su vida su producción literaria fuera intermitente. Al igual que Milley, Parker abordó sus obras con una sensibilidad no convencional unida a una preocupación profunda por el futuro y por la justicia social. Sus cenizas reposan en NAACP (Asociación Nacional para el Desarrollo de las Personas de Raza Negra), bajo el epitafio: "Excuse My Dust" ("Perdonen por el polvo").

dorothy-parker


6- Anaïs Nin

La autora francesa Anaïs Nin está considerada como la primera mujer en romper con la literatura tradicionalmente patriarcal. Se dice de ella que tuvo una vida un tanto licenciosa y que queda plasmada en sus diarios, un compendio de más de 35,000 páginas en las que relata su vida y sus escarceos amorosos, así como su forma de ver la vida y el mundo. Declarada a sí misma como una solitaria, comenzó a escribir su diario cuando tenía 13 años y no dejó de escribirlo hasta su muerte, llegando a decir de él que era "su único amigo". Sin embargo, sus diarios, a pesar de ser reconocidos por la crítica, eran demasiado escandalosos en la época para ser publicados por alguna editorial, así que terminó por autoeditarlos ella misma. Pero no nos engañemos: aunque los diarios son "jugosos" por su contenidos, lo son todavía más por su inteligencia, su capacidad de reflexión y por su riqueza descriptiva. La importancia de la obra de Nin es tal, que para muchos se trata de " documentos fundamentales en el desarrollo cultural de la mujer".

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7- Simone de Beauvoir

La autora de "El segundo sexo" no fue sólo novelista y filósofa. Considerada como una de las "madres" del existencialismo, en cuya corriente filosófica podemos enmarcar su pensamiento, Beauvoir es también uno de los referentes teóricos del feminismo, abarcando en sus obras un profundo análisis sobre el papel de las mujeres en la sociedad. Su obra también explora los dilemas existencialistas como la libertad y la responsabilidad individual. En el plano sentimental, mantuvo una relación "revolucionaria" con el también filósofo Jean Paul Sartre, de quien fue amante, amiga y compañera. De hecho a él dedicó una de sus últimas obras, , "La ceremonia del adiós" (1981).

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8- Sylvia Plath

La obra de Sylvia Plath va mucho más allá de su famoso suicidio, de su tormentoso matrimonio con el también escritor Ted Hugues o de ser una de las escritoras de cabecera del feminismo. Lo importante de su obra es que tuvo la necesidad y la valentía de expresar todos sus miedos y sus sentimientos a través de la poesía. Son muchos los que dicen de ella que es una poeta maldita, víctima del machismo y de sí misma. Adelantada a su tiempo, muchos dicen de ella que era negativa, feminista, bipolar, esposa a la par que amante de poeta, madre de un hijo también suicida, bipolar, auténtica, celosa, divina, genial e incomprendida. Y también fue la primera mujer que ganó un Pulitzer a título póstumo. Una mujer "Compleja como una rosa, suave como una piedra pulida"

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9- Kathy Acker

Escritora y feminista norteamericana, está considerada como un "símbolo de la literatura subversiva y la contra-cultura americana en el lado de la Generación Beat". Sus primeras novelas aparecieron vinculadas al movimiento de la contracultura y el posmodernismo a partir de mediados de los ochenta, con títulos como Great Expectations (1982), Sangre y tripas en la escuela secundaria ( Blood and Guts in High School) (1984), y Don Quijote (1986) y se enlazan con la estética neopunk. Sus obras abarcan temas como la violación, el incesto, el suicidio y el aborto, y ponen de relieve sus luchas individuales para descubrir el significado y la identidad en el lenguaje deconstruido patriarcal y el masoquismo sexual. Según la propia autora, fallecida en 1997 víctima de un cáncer de mama, su obra está influenciada por la poesía de Jackson Mac Low, Charles Olson, William S. Burroughs, por el movimiento feminista y por algunos filósofos franceses como Gilles Deleuze y Jean Baudrillar.

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10- Alice Walker

La autora de "El color púrpura" es una de las voces femeninas actuales más controvertidas. Ya en su trabajo abordaba temas como la opresión económica, cultural y sexual de las mujeres afroamericanas. Su faceta como "revolucionaria" va más allá de su faceta literaria. Ganadora del Premio Pulitzer en 1983, desde los años 60 ha trabajado como activista por diversas causas a favor los derechos civiles y se ha "implicado" en causas como la ambiental, la feminista, la de los derechos de los animales, contra el bloqueo a Cuba y contra la mutilación genital femenina.

walker

http://www.revistaculturalvulture.com/literatura/las-chicas-malas-de-la-literatura.html

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07 Mar 2012

Las fiestas del maíz - Mario Satz

Escrito por: viestal el 07 Mar 2012 - URL Permanente

Pintor: Antonio Gordz Gorordo

La niña recibió de manos de Poli Mana, la Muchacha Mariposa, una kachina de madera que la reproducía. A lo largo de todo el año agrícola, y en el calendario de los Hopi, el maíz es el gran protagonista y los hombres y mujeres sus celebradores. En sus fiestas y ritos el disfraz lo abarca todo, el mundo se vuelve de juguete y los actos de los seres humanos divierten por igual al polvo y al sol. Aquel era un día grande, pensó la niña, el día en que los danzarines del Clan de la Mariposa se disponían a bailar su bulitikibi, la ronda que les es propia, pues la primavera estaba a las puertas del poblado y había que favorecer las lluvias y su cortejo de brotes tiernos. Pipho, Pluma Redonda, que así se llamaba la niña, se había atrevido a espiar los preparativos oculta tras los graneros. Vio a Poli Taka, el Hombre Mariposa, bajar cabeza abajo de una de las terrazas y le asombró que no se cayera. También vio a Poli Sio Hemis, la kachina mariposa de los Zuni invitada para la fiesta y de la que no se podía saber si era macho o hembra, vieja o joven, tan pintada iba.

El suelo estaba sembrado de granos de la cosecha anterior, de las casas colgaban panochas secas y cientos de barbas de maíz ondeaban al viento. Pipho, Pluma Redonda, famosa entre los de su edad por el racimo incesante de preguntas que salía de su boca, no pudo, esta vez, disfrutar tranquila de los colores y ritmos de la danza, pues quería saber por qué los payasos rituales, incluidos los disfrazados de mariposas, accedían a la fiesta tras reunirse en las terrazas y acomodar la escalera que los bajaría al mundo de los seres humanos. Moverse con sigilo no era lo suyo y su impaciente corazón le latía con fuerza mientras el grupo de danzarines de la bulitikibi se apiñaba en la plaza ¡exactamente como lo hacían, en el desierto, las sedientas mariposas amarillas tras la lluvia! El que danza, le habían dicho sus padres, llama con sus pies a los minúsculos seres que habitan bajo tierra con el fin de que despierten y reciban con alegría las aguas erráticas de la primavera. Las fiestas propiciaban esa colaboración.

Más allá, asustando como siempre al público, estaban los que llevaban serpientes enroscadas en los brazos o sujetas entre sus dientes. Hervían los calderos con las viandas y un flautista azul, con una joroba falsa, evocaba los primeros ancestros de los Hopi. Con la kachina sagrada entre sus manos Pipho se las ingenió para seguir los pasos de quien se la había regalado, Poli Mana, que en realidad se llamaba Palátala, Luz Roja del Amanecer y era la madre de una de sus amigas. La risa había bajado de las bocas a los vientres, encantando a muchos y desconcertando a pocos. Los payasos y payasas rituales eran grandes imitadores. Miraban a las personas y las copiaban como copian, los espejos de agua, los gestos que uno se atreve a mostrarles. Pipho, la niña espía, no contaba con el hecho de que también los graneros formaban parte de la fiesta: hasta ellos se iba a buscar panochas de maíz o bien para ofrecerles gotas de algún manantial sagrado. La descubrió Poli Taka, el Hombre Mariposa, quien no tuvo empacho en llevarla ante Poli Mana.

-¿Por qué me seguías, niña?- le dijo la bailarina mariposa a punto de subir la escalera hacia la terraza de los preparativos.

-Por curiosidad-respondió Pophi-. Me gustaría saber por qué los payasos bajan al revés las escaleras. La cabeza hacia la tierra y los pies hacia el cielo.

Poli Mana, la Mujer Mariposa, se quitó el tocado y pasó una mano por la frente húmeda. Estaba acalorada y la presencia de la niña le recordó a su propia hija.

-Mariposas y payasos-dijo por fin-, payasos, mariposas y kachinas proceden de las nubes, y lo que para ti es izquierdo para ellos es derecho, y lo que para ti es derecho para ellos es izquierdo. La risa, como la alegría, es el revés del dolor. La risa es un rayo de sol entre dos nubes, la alegría un vaso celeste que no tiene límites y nuestro trabajo un apoyo a la fuerza del maíz.

-Algún día-dijo Pohi-también yo bailaré.

-Algún día.

-Algún día también yo bajaré las escaleras sin temor a caerme.

-Algún día.

-Algún día-suspiró la niña al sentirse acariciada por Poli Mana, la Mujer Mariposa-.Sabré contar los granos de maíz de las panochas y entonces los números me serán tan preciosos como las palabras.

-Algún día.

-Sí-dijo Pohi-algún día. Pronto.

Mario Satz: El alfabeto alado

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Pintor: Antonio Gordz Gorordo

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28 Feb 2012

Vulcano y Ceres, de R. Arola (artículo del traductor)

Escrito por: viestal el 28 Feb 2012 - URL Permanente

Gracias, Arty

Pintura: Sylvie Nottelet


Uno de nuestros autores más apreciados del Siglo de Oro español es Calderón de la Barca, del cual una de las obras lleva por título La Vida es Sueño, y nuestro autor actual por excelencia dice en un aforismo: Da tu sueño al fuego, es el secreto del Arte.[1]

Para hablar del fuego, imprescindible para la regeneración del hombre así como para cualquier creación, citaré al también muy apreciado por nuestra persona Raimon Arola en su obra Los amores de los Dioses, basada en una serie de grabados de Gian Giacomo Caraglio, de la que ya hemos hecho mención en otra ocasión,[2] en este caso en el capítulo Vulcano y Ceres.
Tanto E. d’Hooghvorst como Raimon Arola son autores que citan a Pernety, objeto de este “blog”, y es por este motivo que los traigo a colación para mostrar la presencia de una antigua enseñanza siempre presente.
Los amores de Vulcano y Ceres –dice Arola- no se pueden relacionar con ningún mito, ni siquiera con una referencia directa de las fuentes de la mitología clásica, sino que el autor del dibujo crea una sugerente imagen a partir de la interpretación unívoca de los personajes. El punto de partida para la relación de estos dos dioses podría estar centrado en las consideraciones sobre Ceres y el ciclo vegetal, símbolo de la muerte y la resurrección, como hemos apuntado en el que analizaba los amores de Plutón y Proserpina. Para Natali Conti, la fábula de Ceres y todas aquellas cosas que sobre ellas fueron imaginadas: no contenían otra cosa que no fuera el procedimiento de la siembra, de qué modo crecen los cereales y de qué cuidado conviene hacer uso en su recolección.[3]
Ovidio escribió sobre esta diosa: Ceres, la primera que removió los terrones con el curvo arado, la primera que ofreció granos y suaves alimentos a las tierras, la primera que promulgó leyes. Todas las cosas son de Ceres.[4]
Y también Virgilio: Nutricia Ceres, si es cierto que por regalo vuestro cambió la tierra la bellota caonia por la gruesa espiga.[5]
La misma etimología de la palabra Ceres indica “crecer, brotar”. Varrón explicó sobre el sentido de su nombre: Es Ceres porque produce (gerit) las cosechas, pues los antiguos la actual c la escribían como g.[6]
Ceres equivale a la diosa griega Deméter, que simboliza la madre tierra, pues su nombre en griego primitivo está compuesto de meter ‘madre’ y da ‘tierra’. La tierra es considerada madre en la medida en que produce frutos; por ello se representa a la diosa Ceres con espigas sobre la cabeza, porque los frutos crecen y maduran gracias a ella.
Ceres es la tierra que da frutos abundantes cuando es animada por el fuego, identificado con Vulcano. Por ello Pernety escribió:
El fuego es el verdadero alimento de la piedra de los Sabios, pues nutre y aumenta su virtud, le da, o más bien manifiesta su color rojo, escondido en el centro de lo blanco.[7]
En el grabado, la transmisión del calor de Vulcano a la diosa de la vegetación se presenta por medio del beso.
Vulcano es el dios del fuego cuando éste actúa en el interior de las semillas. Paracelso lo denominó “arqueo”, que proviene del griego arché ‘principio’, pues designaba el fuego central de la tierra y el principio de vida. Según la hermenéutica de la mitología homérica, Vulcano es hijo de Júpiter y, en su infancia, fue expulsado brutalmente del Olimpo, lo cual significa que “Vulcano precipitado de los cielos indica que el fuego del “arqueo” es una porción, un derivado del fuego celeste”.[8] Júpiter representa el fuego del cielo, la fuerza interior del alma del mundo, y su hijo representa el fuego central atrapado en el interior de la materia. Según Conti: Vulcano nació del aire porque el aire debilitado se convierte en fuego. Y así, mediante la fábula de éste, mostraban los cambios mutuos de los elementos. Y, al estar el fuego en la materia, se decía que era deforme e impuro.[9]
La caída de Vulcano del Olimpo enseña los cambios de los elementos, cómo el fuego se convierte en tierra y, después, cómo la tierra retorna al fuego. El verso de Virgilio “Allí mora Vulcano, por él recibe la isla el nombre de Vulcania”, [10] Blaise de Vigenère lo comenta de la siguiente manera: Esto es para mostrar que el fuego está en una y otra región, la celeste y la elemental, pero de un modo distinto. Han constituido, por otra parte, cuatro tipos de fuegos: el del mundo inteligible, que es todo de luz; el celeste, que participa del calor y de la luz; el elemental de aquí abajo, de luz calor y ardor; y el infernal, al contrario del inteligible, de ardor y abrasamiento, sin luz.[11]
Pero así como el fuego desciende del mundo inteligible al mundo infernal, también puede subir del mundo infernal al inteligible. Este retorno se constata en los rituales mistéricos enseñados por Ceres, en los cuales los iniciados primero debían bajar al mundo más profundo y oscuro, para después remontar hacia la luz. Devolviendo la luz a su origen, también se alcanzaba la inmortalidad. En La Divina Comedia de Dante se reproduce el misterio. E. d’Hooghvorst lo explica de la siguiente manera:
Era preciso que Virgilio le revelara el verdadero camino de inmortalidad: “Deberás –le dijo- hacer otro viaje si quieres escapar de este lugar salvaje (I, 9 a 33), […] si quieres salvarte de esta ogresa que lo devora todo, de este sueño ávido y destructor”. Entonces Virgilio le mostró el sendero tenebroso que conduce al centro del Universo, “donde los pesos convergen de todas partes”(XXXIV, 111), lugar de las riquezas congeladas, sobre cuya consistencia se levanta el Purgatorio, también llamado “La Puerta de San Pedro”(I, 134). Éste es el sendero de los héroes. También se denomina “sendero de Hermes” donde Dante reconoció la Vía derecha o “vía de la derecha”, deseo de su corazón. En la enseñanza de Virgilio reencontró su “primer propósito”. “Con tus palabras, me has tan bien dispuesto el corazón para seguirte, que he vuelto a mi primera idea…”(II, 136, etc.)[12]
El lugar a donde conducía el sendero de Hermes se alegorizaba en la antigüedad por la cornucopia, que en el grabado se observa a los pies de la diosa. Dicho cuerno es la imagen de los frutos abundantes del hombre regenerado, en tanto que los cuernos nacen de la cabeza, sede del pensamiento. El emblema CXVIII de Alciato lleva por título “La fortuna es compañera de la virtud” y el epigrama siguiente: El caduceo con las sierpes enroscadas y las alas gemelas se alza entre los cuernos de Amaltea: quiere decir que los hombres de mente poderosa y elocuente son muy favorecidos por la Fortuna.[13]
En una preciosa composición, que une el caduceo de Mercurio con dos cornucopias, se enseña que cuando Mercurio, el dios del pensamiento y la palabra, actúa en el hombre, entonces brotan los frutos abundantes de la fortuna, es decir, la revelación profética, que es el fruto más perfecto de la creación.
[1] . Emmanuel d’Hooghvorst, El Hilo de Penélope, Arola Editors, Tarragona 2000, Aforismos del Nuevo Mundo, af. 35, en p. 342.
[2] . Raimon Arola, Los Amores de los Dioses, mitología y alquimia, ed. Alta Fulla, Barcelona 1999, p. 91.
[3] . Natali Conti, Mitología, Murcia, Universidad de Murcia, 1988, p. 379.
[4] . Ovidio, Metamorfosis, V, 341-343.
[5] . Virgilio, Geórgicas, I, 7.
[6] . Varrón, De lengua Latina, Barcelona, Anthropos, 1990, p.49.
[7] . Pernety, Las Fábulas… vol. II, p. 259.
[8] . Concordancia mito.físico-cábalo-hermética, ed. Obelisco, Barcelona 1985, p. 69.
[9] . Nátali Conti, Metamorfosis, p. 717.
[10] . Virgilio, Envida, VIII, 422.
[11] . Blaise de Vigenère, Tratado del Fuego y la Sal, ed. Indigo, Barcelona 1992, p. 62.
[12] . EH, ‘Medusa y el intelecto” en La Puerta. Sufismo, ed. Obelisco, Barcelona 1988, p. 71.
[13] . Alciato, Emblemas, ed. Akal, Madrid 1985, p.156.

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14 Feb 2012

El Amor en la obra de Shakespeare

Escrito por: viestal el 14 Feb 2012 - URL Permanente

"Prestadme el lenguaje florido de todos los idiomas sonoros."

"Un día, día funesto, el Amor, cuyo mes es siempre Mayo, vio una flor de las más bellas jugando en el aire caprichoso. A través de sus hojas aterciopeladas, la brisa, invisible, abríase camino."

"La mano que da, por fea que sea, siempre tendrá un bello elogio."

Trabajos de Amor Perdidos. Shakespeare

Pintura: Maia Ramishvili


Se ha dicho, muy acertadamente, que Shakespeare, como Esquilo, es una de las esfinges intelectuales de la Humanidad. Los significados de sus obras, el alcance que tienen, es cada vez mayor a medida que transcurren los siglos. El mismo pavor que debió sentir Edipo cuando la Esfinge le preguntó por la verdadera naturaleza del hombre es el terror místico y filosófico que experimentamos cuando leemos o vemos interpretadas las obras de este enigmático escritor.

Desde luego, sin desmerecer todo lo que hubiese leído o estudiado, la materia de sus obras es la vida misma, y lo que impulsa su pluma el viento de sabiduría de las edades. Sentía poco respeto por los eruditos que no unen sabiduría a erudición y que no usan sus conocimientos para desvelar los enigmas y problemas que la vida plantea: "Poco han ganado nunca los estudiosos asiduos; solo una ruin autoridad emanada de los libros de otros". La vida le proporciona los tipos, las experiencias. Su enorme (pavorosa más bien) madurez de alma le da las claves para interpretarlas, conferirles forma artística y sentido de unidad.

Jinarajadasa, un gran sabio hindú de este siglo, dijo que Shakespeare ofrece en sus obras una mente como un diamante de innumerables caras. Sea cual sea la imagen de la vida que se presente a este perfectísimo diamante, ésta se proyecta en infinitos ángulos, ofreciendo cada uno de ellos una respuesta a la cuestión que plantea. Cada espectador extraerá distintas lecciones, dependiendo de la naturaleza de su alma y también del momento anímico o las inquietudes que le ocupen. Así, cada una de sus obras puede disfrutarse miles de veces en las distintas edades del hombre, y siempre aparecen mensajes nuevos, matices distintos.

No hay un solo problema relacionado con la condición humana que no esté excelsamente tratado en sus obras: la guerra, los valores morales, la medicina, la constitución del hombre, sus ocultos motores, la relación hombre-mujer, el sentido del dolor, la vida como un escenario, los enigmas del tiempo, la naturaleza del arte, los misterios de la realeza, las claves del conocimiento oculto, etc. Visto así, Shakespeare, quienquiera que fuese (llamo Shakespeare al autor de las obras) es uno de los más grandes filósofos y poetas que ha conocido la historia de Occidente.

Cada una de las imágenes vivas que aparecen en sus obras es como una semilla que puede abrirse en la imaginación del espectador, proyectándose en cientos de ramas y abarcando el espacio mental completo, sin que estas ramas pierdan su sentido de unidad, de árbol. Así son los conocimientos que se desprenden de sus obras. De una sola Idea irradian infinidad de ellas armónicamente. Cada Idea está representada por una imagen, por un juego de palabras.

Uno de sus grandes temas es el Amor. Amor y heroicidad se conjugan en sus obras creando una trama viva.

Eros es la gran fuerza que mantiene unidas y ensambladas cada una de las partes del Universo, y cada una de las partes de este otro universo que es el hombre. "Este joven anciano, este enano gigante, Don Cupido, regente de las riquezas amorosas, dueño de los brazos cruzados".

El amor, para Shakespeare, se nutre con la mirada. Como repetirían los clásicos: con la mirada sensible, el amor sensible; con la mirada del alma, el amor del alma. "Ignoras -dice una de sus heroínas- que las miradas constituyen el alimento de mi alma".

"Verde -afirma- es el color de los enamorados". Del color verde del mar es la mirada del Amor según Shakespeare.

Las tradiciones ocultistas y filosóficas del Renacimiento, inspiradas en otras mucho más antiguas, explicaban que existen distintas formas de acercarse a lo divino, y que cada una de ellas está relacionada con un -digámoslo así- color. El verde es el color de los que se acercan al Misterio a través del amor de las Almas Gemelas. El verde es el color de los enamorados.

"El Amor -dice Shakespeare- es un espíritu familiar, el amor es un demonio; no hay más ángel malo que el amor. Sansón fue tentado y gozaba de prodigiosa fuerza. Salomón fue también seducido, y disfrutaba de gran Sabiduría. La flecha de Cupido es demasiado dura para la maza de Herakles y por ello, harto desigual para la espada de un español".

El tema del Amor es tan complejo como lo es el de la relación del hombre con su circunstancia. Shakespeare, en cada una de sus obras, lo trata desde un ángulo distinto, creando así toda una Doctrina del Amor. El tratamiento es el de un poeta, los ejemplos los de un sabio de madura experiencia, y la presentación se acompaña de un sentido del humor que no quita -sino todo lo contrario- dignidad a tan elevado asunto. Por ejemplo, queriendo mostrar la desesperación de un caballero que renegaba del Amor mientras caía fatalmente en sus redes:

"¡Cómo! ¡Yo! ¡Enamorado! ¡Haciendo la corte! ¡En busca de esposa! ¡De una mujer, que semejante a un reloj alemán, necesitará continuamente composturas, siempre desarreglado, nunca bien, por cuidados que se tengan en su marcha!(...) ¡Y yo suspiro por ella! ¡Velo por ella! ¡Ruego por ella! Vamos, es un tormento que me impone Cupido por haber ignorado el poder formidable de su débil poder! ¡Sea! ¡Amaré, escribiré, suspiraré, rogaré, cortejaré y exhalaré gemidos!".

Pintura: Maia Ramishvili

El Amor y el Deseo, filosóficamente considerados, son un anhelo de completura, de hallar en el otro -o en lo otro- aquello que no sabemos encontrar en nuestro interior. Eros, el más antiguo de los Dioses en la Teogonía de Hesíodo, es la fuerza que lleva del Ser al no-Ser, tratando de volver a encontrar el Ser. El Amor, la búsqueda de perfección, hace girar los mundos e impulsa la existencia en todas sus gradaciones. Es por amor que el Principito inicia su peregrinaje por una serie de planetas, incluida la Tierra, para volver de nuevo, transmutado, a su propio mundo, donde se encuentra la rosa que ama. Si en el Amor o en el Deseo hallamos la respuesta en lo que no somos, y que por tanto buscamos, en el Entusiasmo ("Dios en nosotros" es el significado etimológico) cesa esta búsqueda hacia afuera y se empieza a hallar la Fuerza y la Gracia dentro. Hay quien piensa que está escrito en la historia futura de la Humanidad que el Amor se vaya gradualmente transformando en Entusiasmo. Sólo el Entusiasmo vence con sus propias armas al Amor. Y es por ello que Shakespeare afirma:

"Que San Dioniso nos defienda de San Cupido".

Otro de los temas recurrentes en las comedias de Shakespeare es el del andrógino. Cuando quiere dibujar la más acabada perfección de una dama, en El Mercader de Venecia, hace que las difíciles circunstancias la obliguen a vestirse de hombre, cautivando en esta nueva forma el amor fraternal de caballeros y la pasión de las mujeres. Esto ha llevado a comentadores poco profundos a afirmar que Shakespeare era homosexual. En realidad está mostrando que la perfección se halla relacionada con el andrógino, con la superación de los sexos. El sexo surge de la polaridad omnipresente en la Naturaleza, que impulsa hacia afuera a los seres para perpetuar su imagen en sus hijos. Tal y como ocurre en el Quijote, cuando la amada inmortal se perciba dentro y no fuera, cuando esta perfecta polaridad no rebase los límites de la propia alma -y como efecto, tampoco los límites del cuerpo-, surgirá el andrógino, símbolo de la perfección en toda la tradición cabalista y en el Humanismo filosófico del siglo XVI.

Recordemos algunas de las facetas del Amor que Shakespeare presenta genialmente en sus obras:

* En Enrique V desarrolla los principios del amor como conquista. Este héroe, tras vencer a los franceses, debe conquistar el amor de su amada, hija del rey vencido. Su cortejo se asemeja en lo psicológico a la toma de una fortaleza. Es el modo de matrimonio que los hindúes, en sus Leyes de Manú, exigen a los guerreros.

* En El Mercader de Venecia, el amor es el fruto del discernimiento del alma. La atracción que experimentan los protagonistas es la de los iguales. En ambos reside, inmaculado, el principio de lo justo, y esto provoca la atracción de sus almas y de sus cuerpos.

* En El Rey Lear, el amor es la piedad filial de una hija a su padre, y todas las pruebas que debe pasar dan fe de su elevación y pureza.

* En Hamlet triunfa la duda, no el amor. El príncipe de Dinamarca rechaza a Ofelia, la única que hubiese podido darle una respuesta a su encrucijada existencial. Muere el amor, fracasa el hombre y enloquece la mujer. Verificando una vez más su enseñanza: "Ellas -las damas-contienen y nutren al Universo entero. Sin ellas nadie puede sobresalir en nada". (Trabajos de Amor Perdidos).

* En Otelo se expone el reverso oscuro del amor, los celos, y cómo estos van desgarrando y sumergiendo en el barro y en la bestialidad el corazón del hombre. Los celos, ese "demonio de ojos verdes", no afectan la lealtad de un corazón inmaculado como el de Desdémona. Cuanto más se rebaja la imagen de Otelo, más se eleva la de esta heroína hasta ascender a la región inmortal de la que vino.

* En La Tempestad, Shakespeare desarrolla la necesidad de las pruebas que debe superar el amante para hacerse merecedor de su amada. Sin estas pruebas el matrimonio no es legítimo para la Naturaleza. En esta obra hay una escena en que los Elementales de la Naturaleza escenifican un matrimonio de los Dioses, y el nacimiento del Amor, como una enseñanza inolvidable para el futuro matrimonio de los jóvenes amantes.

* En Sueño de una Noche de Verano se canta al amor como el embeleso de la existencia, la ilusión luminosa que vence todas las reglas de la razón y que une a hombres y Dioses.

* En La doma de la bravía el amor se vive como un dominio, como el señorío que ejerce, con una voluntad inquebrantable, el hombre sobre la Naturaleza, representada por la mujer rebelde. Dice también del amor entre el Espíritu y la psique rebelde, y cómo este amor solo puede mantenerse por la perfecta sujección del primero sobre el segundo.

* Antonio y Cleopatra habla del amor como un poder que anonada. Venus adormece y vence a Marte, decían los clásicos. El ardor guerrero de Antonio se va debilitando y se extingue ante la belleza y encantos de su amada. Ambos se apartan de los cauces de la existencia, dejan de responder (aparentemente) ante su destino histórico. Pero el amor, que había anonadado su existencia material, resurge victorioso tras la muerte.

* En Julio César se exponen los sagrados deberes de los amantes que han unido sus vidas en el matrimonio.

* Romeo y Julieta es la más bella historia de amor que jamás se haya escrito. Es el amor de las almas gemelas que se encuentran. Aquí no son necesarias las pruebas, los trabajos, la conquista, la devoción. Las almas se reconocen, se unen y se consumen en un mismo fuego, más allá del destino trágico. La prueba es obedecer al corazón. El compromiso surge del reconocimiento. Es el amor que en la India llaman de los "cantores celestes", una bendición del cielo que desciende sobre las almas despiertas y exige eterna fidelidad.

* En Trabajos de Amor Perdidos se narra cómo unos nobles pretenden cerrar las puertas del Amor para entregarse a la austeridad, al estudio y la mortificación. El Amor finalmente entra, rompiendo todas las barreras y exigiendo los más duros trabajos a aquellos que quisieron renegar de él. En esta obra aparece una de las mejores exposiciones de la naturaleza del Amor en sí misma.

El personaje principal de esta obra es Berowne, ardiente, apasionado, de enorme penetración, lucidez mental, ingenio y gracia en la expresión. Francis Yates insiste en que el modelo de este personaje teatral es Giordano Bruno; (véase la similitud de nombres), quien precisamente, y en Inglaterra, en los mismos años, escribió sus Heroicos Furores, que es un tratado del amor heroico y místico. Giordano Bruno y el autor de las obras de Shakespeare habrían coincidido en la corte de Isabel y la impresión que causara el filósofo italiano en el dramaturgo inglés debió de ser profunda e indeleble.

Si, como antes explicábamos, Trabajos de Amor Perdidos es una de las comedias donde Shakespeare trata con más precisión el tema del amor en sí, el himno (no podemos dar otro nombre a este fragmento de la obra) que hace Berowne al Amor es el corazón de la obra. Todos los rasgos del Amor, todo su vigor como fuerza viva de la Naturaleza se hallan aquí palpitantes:

"De los ojos de las mujeres obtengo esta doctrina. Ellas son la base, los libros, las academias de donde brota el verdadero fuego de Prometeo(...).

Porque ¿existe en el mundo un autor capaz de enseñar la belleza como los ojos de una mujer? La ciencia no es más que un aditamento de nuestra individualidad. Allí donde estamos, nuestra ciencia reside también. Pues, cuando nos contemplamos en los ojos de una mujer ¿no vemos en ellos, asimismo, nuestra ciencia? (...).

El amor, aprendido primero en los ojos de una dama, no sólo no vive encerrado en el cerebro, sino que, con la movilidad de todos los elementos, se propaga tan rápidamente como el pensamiento en cada una de nuestras facultades y les infunde un doble poder, multiplicando sus funciones y sus oficios. Añade a los ojos una segunda vista de valor inestimable. Los ojos de un enamorado penetran más que los del águila; sus oídos perciben el murmullo más ligero, que escapa al oído receloso del ladrón; su tacto es más fino, más sensible que las tiernas antenas del caracol en su concha espiral; su lengua, más refinada que la del goloso Baco. Y en cuanto a su valor, ¿no es Amor un Hércules encaramándose de continuo a los árboles de las Hespérides? Sutil como una esfinge; tan acariciador y musical como el laúd del brillante Apolo, que tiene por cuerdas sus cabellos. Cuando habla el Amor, enmudecen todos los dioses para escuchar la armonía de su voz. Jamás poeta alguno osó tomar la pluma para escribir, antes que a su tinta se mezclasen las lágrimas del Amor. ¡Oh! Entonces es cuando sus cánticos embelesan los oídos más duros e infunden a los tiranos una dulce humildad. Tal es la doctrina que extraigo de los ojos de las mujeres, que centellean siempre como el fuego de Prometeo. Ellas son los libros, las artes, las academias, contienen y nutren al Universo entero. Sin ellas, nadie puede sobresalir en nada."

José Carlos Fernández

http://www.nueva-acropolis.org.ar/El-Amor-en-la-obra-de-Shakespe.510.0.html


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01 Feb 2012

CUANDO EL HÍGADO ERA LA CASA DEL ALMA - EDUARDO GALEANO

Escrito por: viestal el 01 Feb 2012 - URL Permanente

Gracias, Arty


Pintura: Christoph Schmidberger

En otros tiempos, mucho antes de que nacieran los cardiólogos y los letristas de boleros, las revistas del corazón bien pudieron llamarse revistas del hígado.

El hígado era el centro de todo.

Según la tradición china, el hígado era el lugar donde el alma dormía y soñaba.

En Egipto, la custodia del hígado estaba a cargo de Amset, hijo del dios Horus, y en Roma quien se ocupaba de cuidarlo era nada menos que Júpiter, el padre de los dioses.

Los etruscos leían el destino en el hígado de los animales que sacrificaban.

Según la tradición griega, Prometeo robó para nosotros, los humanos, el fuego de los dioses. Y Zeus, el mandamás del Olimpo, lo castigó encadenándolo a una roca, donde un buitre le comía el hígado cada día.

No el corazón: el hígado. Pero cada día el hígado de Prometeo renacía, y ésa era la prueba de su inmortalidad.

(de "Espejos")

- RECOMENDACIÓN LITERARIA -

Prometeo encadenado, de Esquilo (525-456 a. C.).

Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley.

Prometeo, poema de Johann Wolfgang von Goethe.

Prometeo, poema de Lord Byron.

Prometeo desencadenado, obra teatral con diálogo en verso de Percy Bysshe Shelley (1819).

- MÚSICA -

Prometeo, poema sinfónico nº 5 de Franz Liszt.

12:56 min

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El mito de Prometeo - Ricardo Accurso

Escrito por: viestal el 01 Feb 2012 - URL Permanente

http://2.bp.blogspot.com/-2cNmq6nJnA0/TqgMJ8225pI/AAAAAAAAaco/iS7euo7BzFA/s1600/Angela+Betta+Casale+-+Tutt%2527Art%2540_03.jpeg

Pintura: Angela Betta Casale

Por Ricardo Accurso

Universidad Nacional de Rosario
Argentina

En la mitología griega, la figura de Prometeo está íntimamente ligada a la humanidad. Desafiando al dios supremo, el celestial Zeus, Prometeo intenta favorecer a los hombres entregándoles el fuego -robado a los dioses-; elemento esencial no sólo en el sentido material (como punto de partida fundamental para avances ulteriores en el desarrollo de la civilización) sino también en el orden espiritual, pues el fuego es el símbolo de la vida, de la energía, de la inteligencia que mueve a los humanos.

En suma, el fuego representa la sustancia divina en el hombre, que lo diferencia del resto de los animales y lo acerca a los dioses. Este don otorgado por Prometeo a la humanidad tendrá, sin embargo, consecuencias no de del todo felices. Para poder apreciar el significado de este mito es preciso que nos adentremos en los hechos.
Prometeo es un titán, es decir, uno de los antiguos dioses descendientes de Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra) que dominaron el mundo bajo el liderazgo de Cronos (o Saturno) en épocas primigenias, antes de ser desplazados por los dioses olímpicos liderados por Zeus, hijo de Crono y Rea. Se suele definir a los titanes como divinidades menores en comparación con los olímpicos y como seres primordiales, violentos, caóticos. En principio eran 6 varones y 6 mujeres, siendo Cronos el principal de ellos. Cronos, extremo símbolo de la ambición de poder, había destronado y castigado con una hoz a su padre Urano. Temiendo que sus hijos pudieran hacer lo mismo con él, los devoraba apenas nacidos. Su mujer/hermana Rea, no obstante, se las ingenió para esconder a uno de ellos, Zeus. En lugar de entregarle este hijo Rea envuelve una piedra entre pañales haciéndola pasar por Zeus y esconde a éste en la isla de Creta.
Más tarde, Zeus derroca a su padre e instaura el dominio de los dioses olímpicos, sus descendientes.
Los titanes no terminan de aceptar la nueva situación y se rebelan, librándose la famosa Gigantomaquía o Guerra de los Titanes contra los nuevos dioses. Según el poeta Hesíodo, Zeus y los suyos derrotan a los titanes gracias a la ayuda de los Hecatonquinos o Centimanos, seres primordiales semejantes a los titanes. Como castigo, estos últimos son condenados por Zeus a vivir en el tenebroso Tártaro.
Se suele interpretar la lucha entre los titanes y los dioses olímpicos en un sentido evemerístico como el conflicto entre las antiguas divinidades de los pueblos aborígenes de Grecia (los pelasgos) y las de los invasores indoeuropeos. El triunfo de los olímpicos simbolizaría, así, la victoria de los últimos.
Por otra parte, la figura del titán como entidad violenta, de fuerza excepcional, caótica, taimada, ha sido asociada a las fuerzas hostiles de la naturaleza que recorren bajo el aspecto de gigantes u ogros diversas mitologías y leyendas populares. Suelen residir en sitios de difícil acceso (mares, montañas, etc) desde donde desatan tempestades.
Además, su rebelión contra los nuevos dioses y el intento de escalar el Olimpo para desalojarlos puede interpretarse como la insubordinación de lo inferior contra lo superior, del caos contra el orden, de la desmesura contra la justa medida y la armonía.
Retornando específicamente a Prometeo, cabe aclarar que era el más inteligente de los titanes, no participando -debido a su prudencia- en la rebelión de sus pares más antiguos. Era hijo del titán Yápeto y de la oceánida Clímene. Por su inteligencia, prudencia y carácter benefactor es adoptado por los olímpicos. Sin embargo, sigue latiendo en él un espíritu rebelde típico de los titanes, transmitiendo ese rasgo al hombre.
Cierta versión narra que no fueron los olímpicos quienes crearon al hombre sino Prometeo a partir del barro. Para animarle, como ya adelantamos, robó el fuego divino. Este desafió a los dioses le costó caro y también a la humanidad. En castigo Zeus encadenó a Prometeo en una montaña del Cáucaso donde diariamente un buitre o águila le devoraba el hígado, que luego volvía a crecerle. En esa situación permaneció hasta que Hércules (o Herakles) le liberó con el consentimiento de Zeus, quien combinaba en su ser la venganza y la compasión. Para que no olvidara su castigo, Zeus convirtió la argolla a la cual Prometeo estaba fijado en la montaña en un anillo que siempre debería portar el titán. Era la marca de su sujeción.
Más tremendo y perdurable fue el castigo recibido por la humanidad. Al igual que en la tradición judeo-cristiana, es la mujer quien aparace, en carácter de instrumento, asociada a la degradación del género humano. La Eva de la mitología griega se llama Pandora.
Pandora fue creada por el artesano divino Hefestos por orden de Zeus para ser enviada a los hombres en carácter de condena. Hefesto la modeló con arcilla y lágrimas (símbolo del dolor y la melancolía que transmitió a los hombres). Para tornarla atractiva cada divinidad le otorgó un don, de ahí su nombre Pandora ("todos los dones"). Una vez concluida fue enviada a la Tierra junto a un jarro cerrado o caja que contenía todos los males del mundo o, según otra versión, todos los bienes. Los dioses la ofrecieron como esposa al titán Epimeteo, hermano y contrapartida de Prometeo. Otra historia indica que fue ofrecida primero a Prometeo, quien adivinando el ardir de los dioses la rechazó. El significado de Prometeo es previsor, el que anticipa los hechos en base a su conocimiento y experiencia, el que primero y después actúa. Epimeteo, en cambio, significa lo opuesto : el que actúa impulsivamente, el necio, el que primero obra y luego recién piensa acerca de lo realizado.
Epimeteo toma a la bella Pandora como esposa a pesar de las advertencias de su hermano. Movida por la curiosidad ella destapa el recipiente que contenía todos los males o todos los bienes, esparciéndose los primeros por la tierra y desapareciendo los otros. Sólo permanece en el fondo de la caja de Pandora, al ser cerrada a tiempo, la esperanza, el único consuelo que les queda así a los hombres.
Otra versión indica que no fue Pandora sino Epimeteo quien destapó el recipiente, lo cual no incide mayormente en cuanto a las consecuencias.
Consideramos pertinente efectuar algunas reflexiones para concluir con esta nota. Decíamos que el carácter compasivo de Zeus había liberado a Prometeo de la condena que antes le había impuesto. Lo mismo podría decirse en cuanto a lo sucedido con el hombre, pues primero Zeus lo castiga y luego atenúa esa condena con la esperanza, especie de bálsamo o adormidera frente a los dolores que se derramaron a lo largo y ancho del orbe. Aunque también podría considerarse que la esperanza en ocasiones constituye una tortura, una prolongación de la agonía, como lo señala Eduardo de Guzmán en su libro testimonial sobre la Guerra Civil Española titulado "La muerte de la esperanza".
Por otra parte, la condena divina por el hurto del fuego (también podría hacerse una analogía con la tradición bíblica relativa a a la manzana de la sabiduría vedada por Dios al hombre) puede representar la desaprobación de la divinidad (tanto entendida a la manera antropomórfica como en tanto leyes cósmicas) hacia la apropiación por parte del hombre de bienes o técnicas para los cuales no está capacitado espiritualmente. La divinidad columbra el uso negativo que la especie humana hará de tales poderes y trata de impedir esa apropiación o la castiga en caso de que se haya producido.

http://www.auladeletras.net/material/prometeo.htm


http://1.bp.blogspot.com/-qH4YhG4Pb4o/TqgMxLZE8iI/AAAAAAAAagY/VzxI8dtauYM/s1600/Angela+Betta+Casale+-+Tutt%2527Art%2540_33.jpg
Pintura: Angela Betta Casale

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04 Ene 2012

DESEOS PARA EL 2012 - Eduardo Galeano

Escrito por: viestal el 04 Ene 2012 - URL Permanente


Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

Eduardo Galeano

Pintor: Bai Guowen

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29 Dic 2011

El frasco de lágrimas - Mario Satz

Escrito por: viestal el 29 Dic 2011 - URL Permanente



Pintora: Martina Hoffmann

Debido a una hernia inguinal con la que había venido al mundo, Lo Iadúa, el Rabí Desconocido, no pudo, en su primera infancia, apoyar con firmeza sus pies en el suelo. Y cuando un niño conoce el dolor antes que la alegría, lo inestable antes que lo estable, tarda más tiempo de lo normal en convertir sus lágrimas saladas en dulces. Ocurrente, cariñosa, su madre tuvo entonces la bendita idea de juntar sus lágrimas en un transparente perfumero que le ponía bajo los párpados cada vez que el niño, que entonces tenía tres años, se quejaba no ya por la hernia -que tras la operación había dejado de existir- sino por el recuerdo del dolor todavía reciente, derramándose en incontenibles y largos sollozos de pena. La tarea, empero, no era fácil, ya que las manitas aleteaban temerosas de que ese frasco fuese, en realidad, algún maléfico instrumento médico de cuya amenaza no podría librarse nunca.

Habiendo mezclado las lágrimas con rimmel y polvo de carbón, la madre del Desconocido le dijo un día:

-Fíjate qué cosa más asombrosa ha ocurrido: has llorado toda la oscuridad de tu corazón y ahora casi no hay sombras en tu interior. La próxima vez que llores tus lágrimas serán más claras que el agua del arroyo al que vamos con papá.

Poco a poco, en efecto, y puesto que había dejado de agregar carbón al frasco, un toque de colonia casera y otro de agua le permitieron decir a la madre que ahora, algo aún más extraordinario estaba ocurriendo.

-Tu alma comienza a oler como una alfombra de camomila.

-¿Qué es la camomila, mamá?-preguntó Lo Iadúa.

-Ven, te la enseñaré.

Salieron al campo. Caminaron durante un largo rato en silencio. Las primeras flores de la primavera hacían más heterogéneo el verde de los prados.

-Estas son camomilas-dijo, por fin, la madre del Desconocido-.Botones de sol en el vestido de la tierra.

Más de cuarenta años después de esa escena, el Desconocido constató una sorprendente simetría entre la palabra lágrima, dimáh ( h(md ), y el vocablo tierra, adamáh ( hmd) ), palabras que poseen tres letras en común y dos diferentes: la ain ( ( ), que señala al ojo del que surgen las lágrimas , y la alef ( ) ), que da cuenta de la huella divina en la tierra. Nuestra humana pupila cree padecer por un límite que la tierra, divertida e incansable, expande en cada una de sus vueltas.

Mario Satz: La palmera transparente

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