01 Jun 2008

Socialistas preparando el futuro (5): El cambio climático, el reto del siglo XXI (1)

Escrito por: Josep Joaquím Planells Benedito el 01 Jun 2008 - URL Permanente

Los riesgos y las oportunidades del cambio climático

El necesario cambio en el modelo energético

LOS RIESGOS Y LAS OPORTUNIDADES DEL CAMBIO CLIMÁTICO

En los dos últimos siglos la historia de la humanidad ha progresado. El desarrollo científico, el dominio de las enfermedades, la esperanza de vida, la expansión de la libertad y los derechos, el bienestar, todo ello ha avanzado. Pero no ha llegado más que a una parte minoritaria de la población mundial.

El hambre, las enfermedades, la pobreza, el desamparo y la exclusión, marcan la vida de miles de millones de seres humanos. Las guerras, la violación de derechos fundamentales, la inexistencia de libertades básicas, son moneda común en zonas enteras del planeta. Los fundamentalismos violentos alimentan la inseguridad y ahogan en muchas partes la simple expresión de la libertad, la igualdad y la autonomía personal.

Esos son los retos sociales a los que tenemos que hacer frente. Los retos de reducir las injustas y abismales diferencias entre condiciones de vida, oportunidades de progreso y espacios de derechos, democracia y libertad.

No tenemos que hacerlo sólo porque así nos lo exige la fidelidad a nuestros valores. Tenemos que afrontarlo porque solo con un mundo más equilibrado, equitativo, organizado sobre la cooperación, en el que progrese el bienestar colectivo, podrá convertirse en globalmente sostenible nuestro propio bienestar y obtenerse seguridad y estabilidad.

Si eso es necesario en el ámbito social, es absolutamente obligado, radicalmente imprescindible, en lo que concierne al gran desafío de nuestro tiempo, a la amenaza creciente del cambio climático. Una amenaza que es ya una realidad incontestable. Una amenaza que altera la naturaleza, pero cuyos efectos perniciosos se extienden transversalmente sobre todos los órdenes de la vida social.

Una amenaza que no solo se proyecta sobre nuestro futuro, sino que compromete el hecho mismo de que tengamos futuro. Una amenaza, pero también una oportunidad a nuestro alcance para dar un giro hacia un modelo de crecimiento y organización individual y colectiva que sea más armonioso con nuestro entorno y, por tanto, más sostenible.

El modelo con el que la humanidad ha prosperado en los dos últimos siglos y medio produce ahora, cada vez más, todo tipo de efectos perversos. Su continuidad no es que ya no sea deseable, es que resulta por completo inviable. Por tanto, ha llegado el momento de cambiar el paradigma del que nos hemos servido tanto tiempo.

El cambio es inevitable. La acumulación de evidencias es abrumadora e incontestable. Nuestro modelo de desarrollo basado en el consumo de combustibles fósiles, petróleo, gas natural y carbón, la generación de gases artificiales provenientes de procesos industriales y la devastadora e indiscriminada tala de árboles, han incrementado extraordinariamente la concentración de gases de efecto invernadero, CO2, oxido nitroso o metano, acumulando en poco más de un siglo una tercera parte más de emisiones que en toda la historia de la humanidad.

Once de los doce últimos años han sido los más calurosos desde que existen registros fiables de temperaturas, hace ya siglo y medio. Contamos ya con tres décadas de reducción de la superficie de hielo en el planeta, de retracción de los glaciares y de adelgazamiento del casquete boreal. Se constata desde hace medio siglo la continua subida del nivel de los mares.

Como atestigua nuestra propia experiencia, los fenómenos meteorológicos muestran un comportamiento cada vez más irregular y extremado, dando origen a continuos desastres naturales de intensos efectos sociales. Desastres que no solo traen hambre, pobreza y desesperación a extensas poblaciones del mundo, sino que, por ello mismo, están en el origen de los intensos movimientos migratorios que se manifiestan en las últimas dos décadas, especialmente desde el continente africano.

El cambio climático es, pues, un hecho incuestionable. Un hecho corroborado por el mundo científico, producto sustancialmente de la acción humana. Así lo ha definido Naciones Unidas, ya en 1992, “el cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera mundial”.

Así lo ha vuelto a constatar el año pasado en Valencia el Cuarto Informe del Panel Intergubernamental de Expertos en el Cambio Climático, grupo creado por Naciones Unidas hace veinte años. Así se ha reafirmado en la Cumbre celebrada en Bali por la Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en diciembre del pasado año.

En el primer caso se ha vuelto a subrayar no solo el carácter inequívoco del calentamiento del sistema climático, sino el hecho mismo de que, debido a la acumulación de las emisiones del pasado, los impactos resultantes de dicho calentamiento son ya inevitables, y durarán un muy largo periodo, quizás siglos, debido a las escalas temporales asociadas a los procesos climáticos. En consecuencia, serán necesarias medidas de adaptación para poder asumirlos.

Es más, de continuar las emisiones de gases de efecto invernadero a los mismos niveles actuales, es decir, aún frenando por completo la espiral de su crecimiento, se causará un calentamiento adicional y aún más vertiginoso que provocará muchos otros cambios en el clima global durante las próximas décadas. Cambios de mucha mayor magnitud y efectos más profundos que los que estamos viviendo y hemos vivido en las décadas precedentes.

En el segundo caso, es decir en la Cumbre de Bali, ha habido un consenso general sobre la necesidad de llegar a compromisos internacionales que no solamente prosigan, sino que intensifiquen la senda de acción iniciada en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente celebrada en Río de Janeiro en 1992, donde se aprobó la Convención Marco sobre el Cambio Climático, origen de la subsiguiente Cumbre de Kyoto, en 1997.

El Protocolo aprobado entonces, destinado a limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, tiene un horizonte temporal de caducidad en 2012, por lo que empieza a resultar ya urgente acordar nuevos objetivos, que necesariamente habrán de ser más ambiciosos.

Sin embargo, no basta la definición de objetivos y la expresión de compromisos. Como muestra nuestra experiencia reciente, el rechazo o resistencia a asumirlos, o el incumplimiento de los mismos por parte de los grandes emisores, puede convertir en inútiles los comportamientos responsables de muchos otros países, y sarcásticas las exigencias de que asuman sacrificios mayores precisamente los países que luchan por salir del subdesarrollo. Exigencias que resultan desalentadas por el ejemplo egoísta de quienes ya se han desarrollado con anterioridad por medio de un uso exhaustivo de recursos que ahora condenan.

Pero hay que reconocer que, aunque no todos están dispuestos a afrontar la amenaza con igual seriedad, algunos movimientos recientes resultan más prometedores que los del pasado.

Así, la administración republicana de los Estados Unidos, despectiva muchas veces con Kyoto, reticente e insolidaria siempre, preocupada más por la reducción de costes y la maximización de beneficios que por la amenaza climática, convocó hace pocos meses una reunión internacional con los países más emisores, evidenciando al menos una mayor preocupación que se va abriendo paso en el país más emisor de todos. Por su parte, el gobierno chino, país ya decisivo para el control de las emisiones actuales, pero absolutamente determinante para las futuras, ha presentado recientemente un Programa de Cambio Climático.

Construir un modelo alternativo al crecimiento basado en la economía del carbono costará tiempo y esfuerzos, y no será un camino sin dificultades, alteraciones ni retrocesos. Pero es el único camino que tiene futuro, es urgente emprenderlo cuanto antes y es imprescindible avanzar con velocidad, empezando por frenar y revertir la dinámica actual.

Ni podemos confiar en que, sin acción, el deterioro se pueda detener, ni podemos ser inconscientes con nosotros mismos y egoístas e insolidarios con las generaciones futuras. Debemos convertirnos en aliados del cambio que viene exigido por la transformación del modelo. Tenemos que impulsar y aprovechar la creciente conciencia y movilización mundiales ante esta amenaza.

Si nos aliamos con el cambio, tenemos la oportunidad de modificar algunos elementos hasta ahora esenciales de nuestro modelo productivo que han mostrado ya los límites de su continuidad, y que son a la larga incompatibles con la sostenibilidad. Luchar contra el cambio climático requiere determinación, perseverancia, esfuerzos y recursos. Acción pública, implicación empresarial y movilización ciudadana

Sin embargo, no hacerlo, además de no ser una hipótesis viable a medio plazo, comporta esfuerzos y costes aún muy superiores. Nacionales y mundiales. Costes que podrían llegar a suponer una pérdida entre 5 y 20 veces superior en términos de PIB mundial a lo que exigiría actuar decididamente con acciones tempranas. Así lo certifican la Comisión Europea, el Informe Stern para el Reino Unido, los informes referidos del Panel de Naciones Unidas y la práctica unanimidad de los expertos.

Somos plenamente conscientes de que, más allá de las reacciones nacionales, la respuesta ha de ser necesariamente global, como lo es la propia amenaza.

Nosotros, los socialistas, trabajamos por esos objetivos en el seno de Naciones Unidas. Creemos en su capacidad de acción, en la de todas y cada una de sus agencias y programas para avanzar en ese objetivo y apoyaremos decididamente que refuercen su papel.

Estamos a favor de impulsar las estrategias regionales, y de situarlos en la primera línea en la Unión Europea. Nos comprometimos en Bali a apoyar que la Unión Europea mantenga y profundice su liderazgo responsable en esta cuestión; que defienda como objetivo que la temperatura media global no aumente en más de 2ºC; que reduzca de forma autónoma para 2020, como así ha decidido, sus emisiones de dióxido de carbono en un 20% respecto de 1990; y que se muestre dispuesta a ir aún más lejos si así se comprometen también otros países industrializados.

También trabajamos intensamente cooperando al desarrollo, ayudando a los países pobres, que, una vez más, sufrirán más que nadie las consecuencias del deterioro. Defendemos que, para posibilitar un acuerdo post-Kyoto efectivo y justo, se fortaleza la financiación internacional y las ayudas para que los países pobres puedan acceder a tecnologías más limpias, sin el coste de sustitución de las actuales que para la mayoría de ellos sería inasumible.

Estamos apoyando ya acciones de ese tipo. Hemos contribuido a crear la Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático, con el objeto de identificar cuales son las prioridades y de construir consensos para abordarlas. Dentro de dicha Red se encuadra el Programa Iberoamericano de Adaptación al Cambio Climático y la cooperación con la Asociación de Reguladores Iberoamericanos de Energía.

Consideramos espacialmente relevante el campo de acción dirigido a prevenir el impacto del cambio climático sobre la salud. Dicho impacto aumentará si no se toman acciones preventivas de inmediato. Aunque nadie resulte exento, sus efectos serán más dañinos para las poblaciones más vulnerables y los países más pobres.

Por ello es necesario profundizar en estrategias conjunta de la Organización Mundial de la Salud con los distintos países, que conforme una estrecha alianza operativa de los sectores de salud y medio ambiente, aseguren el impacto mínimo posible sobre el bienestar de la población.

En nuestro ámbito nacional, el informe “El cambio climático en España. Estado de situación 2007”, elaborado por el panel de expertos españoles hace apenas unos meses, identifica para España patrones de comportamiento similares a los del resto de países industrializados, en el que la quema de combustibles fósiles representa el 80% de la producción y consumo de energía.

Además, pone el acento en algunos aspectos que muestran una mayor vulnerabilidad específica, relativos al riesgo de disminución de nuestros ya escasos recursos hídricos, y de una mayor dificultad de planificación, al verse sometidos previsiblemente a patrones de precipitación más torrenciales; el daño potencialmente muy elevado a nuestra rica pero precaria biodiversidad; o la amenaza real de desertificación creciente.

Pero también señala que muchos de los impactos pueden evitarse para el futuro, en tanto que otros, ya irreversibles, pueden reducirse o retrasarse en sus efectos por la mitigación. España es el decimosexto país productor de emisiones, emitimos 15 veces menos que los Estados Unidos o China, y representamos el 1% de la emisión mundial. Por ello nuestra acción reductora ha de ser, más que cuantitativa, cualitativa y ejemplarizante a nivel global. Para ello tenemos que avanzar en los campos del suministro energético, transporte, viviendas, industria, agricultura, silvicultura, bosques o residuos.

En los últimos cuatro años hemos tomado el camino adecuado para avanzar en esa dirección. Aunque habíamos ratificado en su día el Protocolo de Kyoto, el gobierno de entonces nunca se tomó en serio el cumplimiento de los compromisos voluntariamente adquiridos en la negociación, que, medidos en términos relativos, eran muy exigentes para España.

A nuestra llegada al Gobierno estábamos más lejos del objetivo que al ratificar el Protocolo. No se había aprobado el Plan Nacional de Asignaciones, y carecía de calendario preciso y de dotación presupuestaria efectiva la Estrategia Española de Ahorro y Eficiencia Energética.

Hemos progresado, aprobando en 2004 el Primer Plan de Asignaciones; en 2005, el Plan de Acción de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética; y, en ese mismo año, el Plan Estratégico de Infraestructuras del Transporte, PEIT, que opta preferentemente por el modo que genera menos emisiones de gases, el transporte ferroviario; y, también en 2005, un nuevo Plan de Energías Renovables; en 2006, el Código Técnico de la Edificación.

Con todo ello, conseguimos en 2006 desacoplar el incremento de las emisiones del crecimiento de la economía, reduciendo por primera vez aquéllas en 4 puntos, con una economía que crecía cerca del 4%.

Tenemos horizonte marcado por delante. Un horizonte que guiará toda esta Legislatura. En 2007 convertimos al Cambio Climático y la Energía en una acción estratégica prioritaria del Plan Nacional de I+D+i para el periodo 2008-2011. Iniciamos procesos de oxicombustión y de captura y almacenamiento de CO2. Para el periodo 2008-2012, tenemos en vigor el segundo Plan Nacional de Asignaciones, y el Plan de Acción de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética. Hemos regulado normativamente la participación de España en los Mecanismos de Flexibilidad del Protocolo de Kyoto, las Instalaciones Térmicas de Edificios y la Energía Eólica Marina.

Con la aprobación de la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia, y de la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible, hemos establecido el marco de actuación de todas las Administraciones y de los agentes privados. Un marco integral y complejo con el objetivo de compaginar el cumplimiento de nuestro compromiso al ratificar el Protocolo de Kyoto, con la mejora de la competitividad de nuestra economía, la creación intensa de empleo de calidad, la garantía del abastecimiento energético necesario y el mantenimiento de la estabilidad económica y presupuestaria.

En el Programa con el que hemos concurrido a las elecciones generales de 2008 hemos incorporado un buen número de propuestas que, al recibir el apoyo mayoritario de los españoles, se convierte en compromisos reafirmados en el programa de gobierno presentado en la Investidura.

Tales compromisos incluyen incentivos a las empresas que hagan público su compromiso de reducción de emisiones y presenten anualmente los resultados que obtienen; incentivos a la movilidad sostenible y al transporte público; apoyos para la aplicación de los requisitos establecidos por el Código Técnico de Edificación; rehabilitación energética integral de viviendas ya construidas; medidas generales de eficiencia energética; potenciación de la I+D+i en energías renovables limpias, donde nuestras empresas parten ya de una posición mundial de liderazgo en provisión, organización y distribución, y en la investigación para asegurar el suministro continuado partiendo de unas energías intermitentes; investigación en captura y almacenamiento de CO2; promoción de la utilización de biocarburantes procedentes de residuos agrícolas y forestales, así como de otras materias primas no alimentarias; plantación de decenas de millones de árboles.

La estructura del gobierno formado tras las elecciones responde a la prioridad establecida de lucha contra el cambio climático que, como es obvio trasciende en mucho el periodo político que acabamos de iniciar. Pondremos además todo nuestro esfuerzo e interés en que, si el largo camino de las negociaciones para la firma de un acuerdo post-kyoto no concluye antes, pueda hacerlo durante la presidencia española de la Unión Europea en 2010.

El esfuerzo continuado que tenemos por delante requiere la acción conjunta de todas las administraciones. Para propiciarlo, la celebración de una Conferencia de Presidentes impulsará la coordinación y efectividad de los planes propios de las Comunidades Autónomas y del Gobierno de España. Asimismo, a nivel local, se precisa la intensificación de las Agendas 21 y la potenciación de la Red de Ciudades para el Clima, para lo cual debe construirse un partenariado entre Estado, Ayuntamientos y entidades financieras para acometer la transformación total de los edificios públicos, en particular escuelas.

Pero esta gran batalla requiere la implicación al completo de la sociedad, mantenida durante un largo periodo de tiempo. Se requiere extender los valores en los que se funda la acción necesaria, diseminar la información disponible, educar a los jóvenes, activar la conciencia de los ciudadanos y convertir el modo de vida de cada uno de ellos, el hogar de cada familia, los espacios compartidos, en auténticos motores del cambio necesario.

España puede estar en primera línea en la lucha contra el cambio climático. Somos unos de los países más expuestos a sus efectos. Los socialistas haremos que alcance esa posición de vanguardia.

EL NECESARIO CAMBIO EN EL MODELO ENERGÉTICO

Con las grandes transformaciones que experimenta nuestro mundo actual afloran fenómenos, algunos de gestación oculta hasta hace bien poco, que evidencian o anuncian los cambios estructurales a los que estamos abocados ya, y cuyo manejo, apropiado o no, acabará determinando nuestro propio futuro.

Los países más desarrollados han adquirido conciencia desde principios de los años 70 del pasado siglo del valor estratégico de la energía, y en particular del petróleo, para la continuidad y expansión del modelo de crecimiento económico en el que se han venido fundamentando las prestaciones del bienestar.

En las últimas décadas, el itinerario de ese crecimiento ha estado habitualmente marcado por las fluctuaciones del precio de los hidrocarburos. En ese escenario, los países referidos, a los que se han ido añadiendo las potentes y muy consumidoras economías emergentes, han sido capaces de elaborar estrategias de eficiencia y diversificación que hasta hace bien poco han permitido mantener el reto de la provisión energética en límites controlables.

Pero el incremento continuo de los precios, singularmente exacerbado en los últimos años, el explosivo aumento de la demanda mundial, el cercano horizonte de agotamiento que muestran las reservas conocidas de combustibles fósiles, el cada vez más visible deterioro medioambiental que su uso provoca, unido a la mayor capacidad, política y técnica, de los países productores para decidir sobre la dimensión y las condiciones de su aportación al mercado, proyectan la evidencia de que la mera continuidad del modelo industrial basado en la energía del carbono está

tocando a su fin.

Y ese inevitable final marcará el sentido de las decisiones a tomar en las próximas décadas.

Ese final llegará más pronto que tarde. Y tenemos que estar preparados para tomar exitosamente el camino alternativo. De ello depende nuestra capacidad para competir, y, más allá, nuestro éxito como sociedad y el bienestar de nuestros ciudadanos.

Las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía, así como de otras instituciones especializadas, contemplan dos escenarios diferentes, pero casi igualmente comprometidos.

En el primero de ellos, el incremento de la demanda de energía de aquí a 2030 alcanzaría un 55% sobre los datos de 2005, y los países en desarrollo contribuirían con tres cuartas partes de ese incremento, suponiendo China e India casi la mitad, a pesar de que sus emisiones per cápita se sitúan por debajo de las de Estados Unidos o de los países de la OCDE. Los combustibles fósiles continuarían dominando la cesta energética.

De seguir esa tendencia, se incrementarían las emisiones de dióxido de carbono, así como la dependencia de los países consumidores.

En el escenario alternativo, en el que se contemplan políticas dirigidas a reducir la demanda de energía, el crecimiento de la misma hasta 2030 sería menor, se estabilizarían las emisiones de gases en torno a 2020 y empezarían a reducirse en torno a 2030, aunque seguirían siendo una cuarta parte más altas que en 2005.

Para conseguir llegar a ese escenario sería necesaria una vigorosa y urgente acción de todos los países, avances tecnológicos importantes, y la asunción de costes sustanciales. Pero, todavía entonces, arriesgaríamos un aumento de la temperatura media del planeta de alrededor de 3ºC sobre los niveles preindustriales, algo que no podemos soportar sin arriesgar nuestro propio futuro.

Por tanto se necesita dar un giro intenso que afecte más al propio modelo de provisión energética, y no solo a la dimensión de los parámetros del modelo actual. Es preciso ser más determinantes en la búsqueda y exploración de nuevas fuentes de energía, así como en la introducción de cambios sustanciales en el modelo económico de producción.

Con toda probabilidad no habrá una sustitución absoluta del modelo actual por otro alternativo por completo distinto. La provisión de energía en el futuro seguirá teniendo aportaciones de fuentes distintas, y las asociadas al carbono, seguramente aliviadas en sus efectos perniciosos por las conquistas tecnológicas, formarán parte de la cesta total.

Pero es necesario apostar por energías renovables, limpias y sostenibles. Algunas propuestas empiezan a tomar fuerza en la investigación y en la exploración de cara al futuro por parte de determinados países o unidades supranacionales, como la Unión Europea, que lo está impulsando tanto desde la Comisión como desde el Parlamento.

Aunque hoy las energías alternativas suponen aún una parte limitada del mix energético, lo cierto es que esa parte va creciendo, la tecnología utilizada para obtenerla se va perfeccionando y mejorando su rendimiento, y los precios a los que se obtienen son cada vez más competitivos, de una parte por las economías de escala, pero especialmente si tenemos en cuenta la sostenida deriva alcista del petróleo. Su generalización plantea todavía problemas de almacenamiento y de superación de las intermitencias a las que se exponen los comportamientos de la naturaleza. Para superarlos se ha propuesto y se viene experimentando acudir al hidrógeno como medio de almacenamiento, garantía de estabilidad de suministro y facilidad para el transporte.

Con esa tecnología de producción y almacenamiento, y aprovechando la revolución aportada por las tecnologías de la comunicación, sería posible a empresas, viviendas, y particulares convertirse a la vez en generadores y consumidores, generar por sí mismos energía renovable e intercambiarla entre sí en un mercado bidireccional, estableciéndose una interconectividad que balanceara los usos y flujos energéticos.

España es uno de los países en muy buena situación de partida para asumir cambios como el referido. Somos una potencia real en el campo de las energías renovables. Tenemos empresas potentes, establecidas en diversas partes del mundo, y tecnología disponible de primer nivel. Podemos progresar mucho más en fuentes como la solar térmica, mareomotriz, eólica marina, fotovoltaica y biomasa. Podemos ser primeros actores entre quienes lideren lo que bien puede considerarse una tercera revolución industrial.

En todo caso, no podemos perder de vista cuales son las claves finales de respuesta a nuestras necesidades energéticas: suficiencia en la provisión, variedad de fuentes, seguridad en la generación y en el transporte, garantía de conexión.

Muchas de las claves antes referidas remiten no solo a una cuestión de modelo económico o de tecnología, sino que se insertan en cuestiones de orden geopolítico que no pueden ser resueltas más que por medio de relaciones económicas internacionales justas, ordenamientos supranacionales, legitimidad multilateral y cooperación.

ESTOS TEXTOS SON UN RESUMEN DE LA PRIMERA PARTE DEL BLOQUE DOS DEL DOCUMENTO A DEBATE EN EL 37 CONGRESO DEL PSOE

Y lo que viene a continuación, algunas sugerencias para el debate en el Congreso

Los bosques y los espacios forestales constituyen uno de los principales sumideros de carbono, por lo que constituyen un elemento determinante para que además de la reducción de emisiones, se propicie la captación y fijación que ya existe en la atmósfera. Por tanto la sociedad debe dar un apoyo a la mejora forestal.

Igualmente, resulta urgentemente cambiar el modelo de planificación territorial, y elevar la escala de planificación y de toma de decisiones a un nivel supramunicipal. Para de este modo llevar a cabo una ordenación de territorial más sostenible, coherente y justa.

Es necesario apostar por energías renovables, limpias, sostenibles y además seguras.

Debemos cuestionar la energía nuclear a la vista de los graves riesgos de seguridad que implica en el corto plazo y los problemas de gestión de residuos y contaminación que suponen a medio y largo plazo. España tiene condiciones para planificar su futuro energético reduciendo el peso de la opción nuclear progresivamente.

La perspectiva de reducción y racionalización del consumo energético significa cambiar hábitos vitales insostenibles y profundamente insolidarios, tanto en la esfera individual como en los diferentes sectores productivos de nuestra economía.

25 comentarios · Escribe aquí tu comentario

NEKANE dijo

Hola Josep, te invito a Asturias, pero no esperes aquella tan b verde que vendíamos
al visitante, mi tierra está en uin tono amarillento.........Aunque ahora se ha puesto a llover y lo mismo nos llenamos de fango, pero sigues invitado.
Que mal se pasará..........
BESITOS

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

Hola Nekane, gracias por tu invitación
Voy a ponerme de bonito, no tardo
un beso

Anónimo

Anónimo dijo

alondra dijo


Me gusta tu información.
Besitos.

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

Gracias alondra por tu visita
Un beso

helena dijo

Hola Josep Joaquim:

Gracias el estupendo post informativo que nos regalas, que da mucho que pensar sobre esta sociedad en la que vivimos.

Un beso.

casajuntoalrio dijo

Esta mañana escuchaba en la Ser como valoraban positivamente el plan de Lula sobre los biocombustibles en Amazonas...También hay un giro hacia la energia nuclear...Con parámetros similares, que son los de la socialdemocracia, mal vamos y con ninguna sostenibilidad.
Un saludo

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

Gracias helena, es agradable recibir tu visita
Primero información, y después actuación
Y confianza en el futuro
Un beso

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

casajuntoalrio, gracias por tu visita
Conseguir un desarrollo sostenible es complicado, la economía mundial que provoca la miseria de mucha gente, debe ser regida con parámetros mas equitativos, y, al menos yo lo creo así, teniendo en cuenta la tradición socialdemócrata y actualizando sus propuestas a los cambios actuales.
Saludos

Anónimo

Anónimo dijo

Tendriamos que cambiar la mente, y algunos ni muertos, total como se van a morir antes del desastre total, pues igual les da, el que venga atras que arree, ellos ya se lo han montado de manera que pueden vivir como les gusta, el coste les da igual, ya digo, el venga detras que arree, besos.

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

Gracias chelipodio, efectivamente es cuestión de la mente
Pero también cada día somos más los que sabemos que el desastre ya está aquí
Nuestro cada día se ve ya afectado
saludos y gracias por la visita

emilio

emilio dijo

Tengo entendido que Felipe González propone una vuelta al uso de la energía nuclear como alternativa a la crisis energética:¿cuál es tu opinión?

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

Hola emilio, gracias por la visita y la amistad.
Creo que te refieres a que ha pedido abrir el debate sobre la energía nuclear ya que tenemos una excesiva dependencia de las energías fósiles.
La energía nuclear es peligrosa y supone un elevado coste, a largo plazo prefiero aumentar la producción de las energías sostenibles.
un saludo.

Javima

Javima dijo

Antes que nada decir que yo soy socialista, que estoy informado por ambientes cientificos y puedo decir que el calentamiento global es un fraude mayor que lo de las armas de destruccion masiva en Iraq, el CO2 no es el responsable, los graficos de CO2 y la temperatura a veces concuerdan y otras no, mirando al pasado, el planeta se calento desde 1975 hasta 1998 donde toco tope y desde este año baja lentamente siendo 2007 donde las temperaturas mundiales bajaron en un solo año medio grado centigrado, por ejemplo el hielo de la antartida tiene su mayor extension desde los años 70 y desde que los satelites de la nasa lo miden y se miden las temperaturas, hay tanto hielo que efectivamente se fractura enormes bloques pero por el peso NO por que se derrita , pero en los medios de comunicacion nos venden lo contrario, lo que esta de moda, las predicciones de los catastrofistas calentologos nunca introdujeron en sus ordenadores las variables de los efectos del propio sol con sus ciclos, manchas solares, ni tampoco el efecto de los oceanos y sus corrientes , y eso que estos ocupan el 70 por cien de la superficie de la tierra, etc, etc, El CO2 lo unico que es malo es para la salud por eso esta muy bien lo de las energias renovables , pero no esta bien mentir para sacar adelante estas energias, podria estar escribiendo aqui eternamente sobre el tema pero como eso no puede ser os invito a que veais mi blog: http://blogdejavima.blogspot.com y una web donde los cientificos exponen sus teorias sobre el clima que es la siguiente: http://www.mitosyfraudes.org/Articulos.html
El planeta se enfria y el Co2 sigue subiendo, pensad en eso y despojaros de "la Moda" del calentamiento global, saludos Javima.

mala dijo

Bla bla bla. Y mietras tanto, a 2008, y después de mucha Cumbre de Kioto, hemos llenado nuestras playas mediterraneas de edificaciones que contaminan un mar que ya no resiste lo que le echamos pero pediremos a los paises del norte de Äfrica que no ensucien en el nombre de la madre naturaleza. Hemos llenado nuestros montes de chalecitos y hoteles en el nombre de santaconstructora y sancochenuevo, pero pordios que no nos toquen las selvas amazónicas.
No existe un gobierno que se resista en nombre de algo que no sea tangible, porque al fin y al cabo... lo que cuenta es "la pela". Y por mucho que nos pese, seguiremos rezando... y con el mazo dando.
Josep... mil perdones por expresar las barbaridades que pasan por mi cabeza

Un abrazote

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

Javima, gracias por tu comentario
Puede que tengas razón, mis conocimientos científicos no dan para mediar en una polémica entre científicos.
Pero tampoco está de más que reduzcamos las emisiones, por si acaso.
saludos

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

Hola mala, bienvenida aunque discrepes
No tengo nada que perdonar, y no expresas barbaridades, son pensamientos de bastante gente.
La construcción salvaje que hemos hecho en los últimos años no es de recibo.
Hemos de conseguir que el desarrollo económico tenga menos dependencia de la construcción, y poner coto a muchas construcciones en la costa, cosa no demasiado fácil.
Un abrazo

jpolinya dijo

Todas las gráficas apuntan a que el calentamiento continuará, y que buena parte del problema (también hay ciclos como en todo) estriba en la actividad humana. Me temo que te están tomando el pelo Javima.

Se necesita un cambio de modelo energético (de producción y de consumo)

Sólo existe una energía eficiente: la nuclear de fusión (producida por el sol) y varios métodos de extracción:

Térmica (placas solares térmicas)
Fotovoltaica (placas solares con células fotovoltaicas)
por obtención de biocombustibles (cereales, algas, alcohol)
por aprovechamiento de movimientos de fluidos gaseosos (eólica)
por aprovechamiento de movimientos de fluidos líquidos (mareas)
por aprovechamiento de combustibles fósiles (carbón, e hidrocarburos)

Por tanto, o conseguimos reproducir y controlar la energía nuclear de fusión o incrementamos la eficiencia de extracción de energía a través de lo que en este momento resulta más ineficiente, la fotovoltaica.

Y, lo que resulta todavía más difícil, deberíamos intentar rebajar el consumo. Pero en ésto me temo que no vamos por buen camino.

En cuanto a la energía nuclear de fisión, que parece que se está volviendo a presentar como una opción, es no solo altamente contaminante, sino enormemente cara. Y los que dicen que no, intentan engañarnos descaradamente, obviando incluir en el precio del Kw/h el prorrateo del coste de las infraestructuras cuya vida está limitada a un periodo muy corto de tiempo, sin la más mínima posibilidad de reciclar absolutamente nada de lo allí utilizado.

No soy optimista.

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

Gracias jpolinya por tu aportación
Yo creo que eres un optimista con mucha información. Y ese hecho te transforma en optimista informado, o lo que es lo mismo, en pesimista.
Un saludo

Ignacio

Ignacio dijo

Antes que nada envío un saludo a todos y la enhorabuena al autor de este blog. Es importante que las nuevas tecnologías susciten debate pro-activo y positivo.

Dicho esto, y según la información que yo poseo, el debate del calentamiento global está prácticamente enterrado. El motivo es que existe más consenso científico que nunca.

Así como antes existían voces, que más que discrepar, se manifestaban sin datos para poder confirmar este fenómeno, después de haber sido estudiado específicamente por científicos muy refutados, se ha logrado un nivel de conocimiento al respecto que antes no existía.

Como simple observador, sin entrar en el análisis científico, ¿no parece de sentido común que la ingente emisión de CO2 diaria del mundo contribuya a retener el calor?
Y aún no siendo así, ¿no sería positivo cambiar los combustibles fósiles, que ya veis a lo que nos están llevando, por métodos más eficaces y accesibles? O seguimos con los monopolios, claro.

Saludos

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

Hola Ignacio, gracias por tu comentario
Creo que has dado en la diana, los combustibles fósiles son monopolizables, las energías renovables están mucho más distribuidas y no son susceptibles de ser monopolizadas.
Saludos.

anonimo

anonimo dijo

hola solo queiero que esta informacion esta un pocobuena

candy

candy dijo

esta bien sobre lo que ablan solo que hay que llamar un poco la atencion para que lean mas aserca de esto

Josep Joaquím Planells Benedito dijo

gracias por vuestros comentarios.

anonimo

anonimo dijo

estoy haciendo una mierda trabajo para sociales y aki no se entiend na podriais resumirlo un poko y poner una letra k se entienda oxes lo k ty diciendo tomatelo por algo weno ee?

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Llegué aquí en 1956 en el seno de una familia agrícola, y me considero de izquierdas aproximadamente desde 1973. Y desde este blog quiero intervenir para contribuir a construir un mundo mas habitable.

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