11 Nov 2007
La semana grande de la política exterior española
Del "Ceuta es España" al "¿por qué no te callas?", pasando por la "diplomacia discreta" en el Chad

Concluye una semana agitada en lo político y, sobre todo, en lo diplomático para nuestro país. En síntesis, tres han sido los escenarios fundamentales en los que se ha movido la política española durante los últimos siete días, con un resultado -a mi entender- positivo en cada uno de ellos. Una política, no obstante, un tanto distinta a lo que el departamento de Moratinos nos tiene acostumbrados en los últimos casi cuatro años. No sé si se debe a la proximidad electoral, pero lo cierto es que algo ha cambiado en Moncloa en lo que se refiere a política exterior.
1. El viaje de los reyes a Ceuta y Melilla.
La semana empezó fuerte: Ceuta y Melilla recibieron a los reyes de España como nunca lo había hecho antes un territorio español. La contundencia de la visita marcaba un fuerte pulso con las autoridades marroquíes: ningún Gobierno, desde 1927, en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera, antes de la República, se había atrevido a una visita real a las dos ciudades autónomas ubicadas en el norte de África; ninguno, hasta esta semana.Una visita de este tipo había sido siempre causa de polémica en España por las dificultades de vecindad que podrían ocasionar con Marruecos; así que ni Suárez, ni Calvo-Sotelo, ni González, ni siquiera Aznar -a pesar de Perejil- se atrevieron jamás a organizar lo que Zapatero sí ha organizado esta semana: la visita de los reyes a Ceuta y Melilla, que, aunque no deja de ser algo simbólico, forma parte sin duda de ese giro estratégico gubernamental hacia "lo español".

El rey de Marruecos, Mohamed VI, muy molesto con la visita, llamó a su embajador en Madrid a consultas; de poco sirvió que quien hiciera la visita fuera "su primo Juan Carlos", tal y como en la realeza marroquí se le conoce al monarca español. Pero aún con la presión diplomática y mediática, causa de las manifestaciones esporádicas organizadas en la frontera, nada impidió que en Ceuta y Melilla ondearan más banderas españolas y europeas que nunca. Desconozco el índice del republicanismo existente en las dos ciudades autónomas, pero lo cierto es que aquello fue un baño de masas: Ceuta y Melilla, pues, más monárquicas que nunca y más españolas que nunca. Una auténtica "orgía" monárquica y española, según ERC.

El rey de Marruecos, Mohamed VI, muy molesto con la visita, llamó a su embajador en Madrid a consultas; de poco sirvió que quien hiciera la visita fuera "su primo Juan Carlos", tal y como en la realeza marroquí se le conoce al monarca español. Pero aún con la presión diplomática y mediática, causa de las manifestaciones esporádicas organizadas en la frontera, nada impidió que en Ceuta y Melilla ondearan más banderas españolas y europeas que nunca. Desconozco el índice del republicanismo existente en las dos ciudades autónomas, pero lo cierto es que aquello fue un baño de masas: Ceuta y Melilla, pues, más monárquicas que nunca y más españolas que nunca. Una auténtica "orgía" monárquica y española, según ERC.
Hoy, casi una semana después, ya nadie habla de ello: ¿es ello síntoma del éxito de la iniciativa? Quizás así sea. Es obvio que los reyes de España deben poder visitar cualquier pueblo de España, digan lo que digan los vecinos del sur. Políticamente, pues, no deja de ser un acto de patriotismo español en toda regla -nacionalismo españolista, dicen mis amigos catalanistas-, pero lo cierto es que todo el mundo sabe ya que es el Gobierno de Zapatero -la antiespaña, según cierto sector próximo al PP- quien se ha atrevido a organizarle el baño de multitudes a los reyes y quien ha sido contundente ante los desafíos infundados de Marruecos respecto de unas ciudades, por cierto, conquistadas no a los musulmanes sino a los piratas, españolas desde casi cinco siglos antes de que Marruecos existiera.
De paso, el PP se queda descolocado y descolgado: sin su argumento estrella de que el PSOE rompe a España y se alía con quienes quieren destruirla, lo cierto es que los dirigentes del PP se han quedado un poco fuera de órbita ante tanta masa popular.
2. Los pilotos y auxiliares de vuelo españoles, retenidos en Chad, vuelven a casa.
El domingo pasado, el presidente de la V República y media francesa (aún no ha fundado la VI, pero poco le falta), nos ilustró a todos los españoles con un espectáculo muy suyo. La puesta en escena del Super-Sarko llegado de África de su misión de rescate de gente en apuros provocó, por un lado, la airada reacción del PP diciendo que la política exterior española no servía para nada y que "menos mal que estaba Sarkozy" para defender a los españoles; y por otro lado, el espectaculo sarkoziniano demostraba, a su vez, lo que el PSOE se apresuró en llamar "excelente clima de cooperación" entre la Francia del conservador Sarkozy y la España del socialista Zapatero. "Lo que le molesta al PP es que Zapatero y Sarkozy se lleven tan bien", se dijo desde Ferraz. Y, en gran parte, es cierto.La segunda parte del desenlace se produjo el viernes por la noche, justamente en horario de máxima audiencia y en directo por TVE: el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, regresaba de Chad con los dos pilotos y el auxiliar de vuelo españoles que acababan de ser liberados.
Concluía un duro día de negociaciones que vinieron a llamarse "diplomacia discreta e inteligente". En suma, y tras la excelente gestión del Secretario de Estado -convertido ya en ministrable-, los presidentes español y chadiano concluyeron el incidente de la mejor forma posible: liberando a los españoles, injustamente tratados por la in-justicia chadiana, y acordando una línea de ayuda de cooperación por parte del Gobierno español financiando la educación de los niños chadianos afectados por el caso del Arca de Zoé.
Concluía un duro día de negociaciones que vinieron a llamarse "diplomacia discreta e inteligente". En suma, y tras la excelente gestión del Secretario de Estado -convertido ya en ministrable-, los presidentes español y chadiano concluyeron el incidente de la mejor forma posible: liberando a los españoles, injustamente tratados por la in-justicia chadiana, y acordando una línea de ayuda de cooperación por parte del Gobierno español financiando la educación de los niños chadianos afectados por el caso del Arca de Zoé.El éxito de esta diplomacia discreta e inteligente provocó, de nuevo, el descoloque de un PP demasiado acostumbrado a buscar polémica donde no la hay. Ante las desafortunadas declaraciones -una vez más- de Aznar, el Gobierno conseguía de nuevo acallar a los aguafiestas que tachan la política exterior española de patética. El resultado había sido excelente, el final de la pesadilla llegaba a su fin, y, mientras, el PP con el mazo dando. Nada de lo que no nos tenga acostumbrados ya, ciertamente.
3. Cumbre Iberoamericana en Chile: España defiende a los españoles, incluido Aznar.
La Cumbre empezaba con la inesperada asistencia de Hugo Chávez que llegó cantando su favorito "Aznar fascista". Hasta ahí nada nuevo: un capítulo más de las formas del presidente venezolano sobre el expresidente español. Pero en el acto de clausura todo se torció cuando Chávez insistió de nuevo con el "Aznar fascista"; entonces, salió Zapatero en un acto de lo honra, a defender al expresidente español. La respuesta de Zapatero fue contundente y me pregunto si Aznar -o Rajoy- hubieran hecho lo mismo por Zapatero; lo dudo. El caso es que la desafiante actitud de Chávez provocó también a quien menos se esperaba: al rey Juan Carlos. El rey soltó esas cinco palabras que hoy han dado la vuelta al mundo: "¿por qué no te callas?". No sé si la reacción del rey fue desproporcionada -quizás sí, al tratarse de un foro internacional y del Jefe del Estado-, pero lo cierto es que el acto marca un antes y un después en las relaciones con Venezuela y en las Cumbres iberoamericanas... y que Chávez se lo merecía.Mientras el rey y Zapatero defendían a Aznar a uñas y dientes en Chile, en España el PP seguía descalificando a Zapatero. Esta vez, "por la cesta de la compra"; por desgracia, el respeto político en los momentos en los que el presidente está fuera del país defendiendo a España hace tiempo que se perdió en este país.
Cuando la noticia llegó a Madrid, el secretario de comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, le echó literalmente la culpa de todo lo ocurrido a Zapatero, algo que hoy ha corroborado Rajoy en un acto en Sevilla. Si bien es cierto que el propio Aznar llamó a Zapatero y al rey para agradecerle su defensa, al menos el PP podría haberse contenido un poco a la hora de formular sus criticas al respecto del caso... Imagino que pedir moderación y autocontrol al PP es como pedirle peras al olmo. En fin.
Cuando la noticia llegó a Madrid, el secretario de comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, le echó literalmente la culpa de todo lo ocurrido a Zapatero, algo que hoy ha corroborado Rajoy en un acto en Sevilla. Si bien es cierto que el propio Aznar llamó a Zapatero y al rey para agradecerle su defensa, al menos el PP podría haberse contenido un poco a la hora de formular sus criticas al respecto del caso... Imagino que pedir moderación y autocontrol al PP es como pedirle peras al olmo. En fin.El resultado de todo lo anterior es un cambio estratégico en la política de Zapatero. La imagen que ha quedado de esta Cumbre es la de un rey que salta cuando alguien se mete con un español y la de un Zapatero que defiende hasta a Aznar si hace falta. Y de todo el mundo es sabido que ni para Zapatero ni tampoco para el Rey, Aznar no es santo de su devoción. Entre el día de ayer y el de hoy, los elogios hacia Zapatero por su inhabitual y a la vez ejemplar defensa de Aznar han proliferado por toda España; y, desde luego, la actitud de un PP desagradecido -Aznar al margen-, deja tanto que desear como los inaceptables insultos del presidente venezolano.
La política exterior española ha decaído bastante en los últimos años. Pero los tres escenarios aquí descritos demuestran que al menos algo bueno queda: Marruecos no consigue tergiversar los propóstios del Gobierno cuando quiere que los reyes visiten todos los territorios españoles, incluidos Ceuta y Melilla; la diplomacia española actúa contundentemente y con éxito en Chad cuando se trata de sacar a los españoles en apuros; y los dos máximos representantes españoles en el exterior, el rey y Zapatero, se muestran firmes a la hora de defender el prestigio de España y los españoles, incluido Aznar. Todo ello, sumado a la buena imagen de Zapatero en el exterior -según un sondeo difundido esta semana, solo es superado por Angela Mérkel-, viene a confirmar que algo ha cambiado en Moncloa como para concluir hoy la semana más grande de la política internacional de la era Moratinos.
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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario
rusbel dijo
La Política Internacional de España... No, no es que haya decaído, es que nos estamos moviendo "tela". Es qué este país de nuestros dolores. Llevaba parado con su Presidente Aznar durante 8 años. Con los pies encima de la mesa del Presidente Bush. Mientras que ahora en menos de 4 años, se esta legislando, haciendo leyes y gobernando por un "tubo". Y ya se sabe... Cuando uno barre la casa... Pues.... mueve polvo....¡jeje!.. Mientras los españoles tengamos templanza... Que no cunda el pánico
PAZ Y AMOR.
palabrasalared dijo
Totalmente de acuerdo contigo. Por cierto me ha encantado el termino de V Repúblico y media . Excelente.
xkl87 dijo
Muy bueno el post...sinceramente la última reacción del rey me parece la correcta. No defiendo a la monarquía pero sí la actitud de alguien que se sintió ofendido por el gran dicatdor latino del S.XXI
Pepito dijo
Muy bien por Zapatero, ¿pero no crees que tanto machacar a Aznar y al PP durante los últimos años, llamándolo cualquier cosa en España, no ha ayudado también a que en el extranjero se permitan hacer estas cosas? Acuérdate si no de la salida de tono de Moratinos en 59 segundos.
Pepito dijo
Por cierto, lo de la visita a Ceuta y Melilla ha sido un puntazo. Me deja un poco mosquis que digas que son territorios españoles, somo si de colonias se tratase. Son ciudades españolas con carta de naturaleza, no colonias, como Gibraltar lo es.
Cástor Olcoz dijo
Pepito debería haber dicho: Zapatero sabe aguantar el tipo aunque le insulten, porque él nunca lo hace. No se parece a otros que gritan a diario por carecer de razón y argunebos para atacar.
Cástor Olcoz dijo
Pepito debería haber dicho: Zapatero sabe aguantar el tipo aunque le insulten, porque él nunca lo hace. No se parece a otros que gritan a diario por carecer de razón y argunebos para atacar.
Pepito dijo
Zapatero lo que hizo fue estar en su sitio. Ya era hora, porque hasta ahora parecía el hombre de goma. Insisto en lo dicho antes: se le ha dado alas a estos energúmenos y ahora hay que ponerse firme. Los bandazos en política exterior no son buenos, ni a derecha ni a izquierda.
Un saludo
Pepito
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