1. Hoy se celebra el 32º aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco.
El acontecimiento no pasa desapercibido para quienes nos ilusionan los temas políticos e históricos. No obstante, no voy a entrar a discutir absurdas polémicas reavivadas recientemente sobre quién empezó esa macabra contienda protagonizada por Franco, pues el levantamiento hostil y autoritario de la derecha española contra la legalidad democrática y constitucional republicana es un hecho evidente. Me sorprende tanta fiebre autojustificatoria al respecto.2. En segundo lugar quiero expresar mi más modesta preocupación sobre cómo se trata este tema, ya no sólo a nivel de comunicación política, sino a nivel social, a nivel de la calle. Antes que ideológicamente progresista, federalista o socialdemócrata, me considero ante todo demócrata y constitucionalista; a pesar de considerar mejorable el actual sistema político (no en vano, soy republicano y federalista), respeto y acato con total y absoluta lealtad el actual régimen constitucional de 1978. No hace falta remarcar aquí, de nuevo, mi admiración personal hacia aquellos que hicieron posible la Transición española. Dicho esto, quiero señalar mi preocupación a cómo se está leyendo hoy la Transición política española: cuando uno lee o escucha ciertos comentarios periodísticos, le resulta fácil llegar a la falsa y deplorable conclusión de que la España de la libertad, de la democracia y de la Constitución es la España por la que luchó la derecha, mientras que socialistas, comunistas y nacionalistas son los que quieren "destruir España", los que desean "el caos" y los que ponen en peligro "la historia milenaria de la Nación", algo que, sin duda, falta a la verdad. Antes lo contrario.
No soy de los que considera al PP como un partido franquista; me limito a referirme a las personas que, votantes o no del PP, se sitúan en su ala más derecha e intransigente. No voy a recordar tampoco (por cuestiones obvias) todo el proceso de Transición política de la dictadura a la democracia. Hay suficientes libros y reportajes al respecto como para poder apreciar, sin demasiado esfuerzo, quién estuvo al lado de los demócratas y quién estuvo al lado de los inmovilistas.

3. Esta repugnante manipulación genera efectos imprevisibles: supongo que como muestra de mi convencida convicción democrática, me provoca auténtico asco oir ciertas barbaridades tales como "los rojos rompen a España", "estamos en peligro", "todos los socialistas son unos ladrones", "el PSOE está aliado con ETA", "quieren destruirnos", o, aún peor, "con Franco esto no pasaba", "con Franco teníamos más libertad" o "esto ya no es lo que era".
Pero si hay algo aún peor a todo ello es que se tome a la Constitución como arma política. Algunos dicen que el actual Gobierno no respeta la Constitución, tomando la Carta Magna como base de su defensa, pero para a continuación remeter enérgicamente contra el Estado autonómico, contra la descentralización política y administrativa, contra la diversidad lingüística y cultural del Estado, o contra la consideración de "nacionalidad" de algunas Comunidades Autónomas, como si todo ello fuera ajeno a la Constitución de 1978, como si todo ello no estuviera dentro del texto constitucional que dicen defender a ultranza.
Y aún diré más. Muchos de ellos, tal día como hoy, acuden a manifestaciones fascistas por las calles de Madrid (a veces me pregunto dónde está la diferencia entre una manifestación de exaltación a ETA o una de exaltación a Franco y a Primo de Rivera), en la Plaza de Oriente de Madrid o en el Valle de los Caídos, con el patrocinio, por cierto, de la Iglesia mediante la Santa Eucaristía de Cristo. Al fin y al cabo, los hechos objetivos son que Franco fue un dictador, un militar hermanado al nazismo de Hitler y al fascismo de Mussolini, que provocó una sangrienta guerra en España, enfrentando a hermanos, y que instauró una dictadura, de las más crueles de la Historia Contemporánea de Europa, ni más ni menos que de 40 años de duración, con multitud de fusilados, torturados y exciliados. Ante eso, amigos manifestantes del 20-N, personalmente me quedo con la España de la pluralidad política, cultural y lingüística, por la España de los derechos sociales, por la España de la libertad y por la España de la paz.
4. Quisiera acabar este escrito invitando a dos reflexiones:
Y es que, en pleno siglo XXI, rememorar guerras, cruzadas y batallas acaecidas hace casi un siglo y aspirar a regímenes autoritarios y uniformes no es, precisamente, una actitud adaptada a los tiempos que corren ni a los retos de futuro que en lo político, en lo económico y en lo social se nos presentan ante nosotros.
En fin: feliz 32 aniversario a todos los que creemos en la libertad.



2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
imerburu dijo
Que curioso, yo también he utilizado hoy la foto de franco para mi particular "fiesta nacional" jajaja
Maria Jesús dijo
¡Enhorabuena por esa carta, yo quitaría lo de Amigos, y lo de Queridos Compatriotas, porque desde luego yo no los considero ni lo uno ni lo otro y creo que tú en realidad tampoco, pero supongo que es una forma irónica de empezar la carta, aparte de eso , estoy de acuerdo practicamente en todo lo que les dices, lo que hace falta es que se den por aludidos los susodichos franquistas, fascistas, ultraderechistas entre los que se pueden contar quienes les respaldan financieramente y con infraestructuras ó desde los pulpitos de las Iglesias...¡En fin, igual que dices tú, ¡Feliz 32 Aniversario de las Libertades y Derechos de la Constitución y de quienes lucharon y siguen luchando por hacerlos realidad!. Un Abrazo.
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