Durante estos días he recordado con cierta indignación cómo algunos sectores políticos y mediáticos, a los que algunos llamamos la Santísima Trinidad Popular (PP, El Mundo, y Cadena Cope), se atrincheraron en una férrea posición cuando la Audiencia Nacional tenía que designar el Magistrado que debía presidir el tribunal que juzgara los atentados del 11-M. No en vano, la oposición trinitaria a la instrucción efectuada por el Juez Del Olmo y la Fiscal Olga Sánchez era, por aquellos entonces, asunto de acalorada reacción en sus tertulias políticas y mediáticas. Y cuando finalmente fue Javier Gómez Bermúdez, muchos de los impulsores de esas teorías alternativas -conocidas como "de la conspiración"- respiraron aliviados. "Es uno de los nuestros", dijo alguien.
Ahora, sin embargo, al sector conspiranoide le ha faltado tiempo para reaccionar contra la Sentencia emitida, de forma categória y elogiable por su coherencia y precisión, por Gómez Bermúdez. Y a falta de un Del Olmo a quién echarle las culpas, los trinitarios populares responden con su calculada y reprochable ambigüedad: "hay que seguir investigando", dijo Rajoy. Ahora, "Gómez Bermúdez ya no es de los nuestros", piensan los de antes.
A este respecto, tomo la frase de Soledad Gallego-Díaz, publicada en su artículo del pasado viernes en El País, como clara al respecto de la actitud del PP frente a la Sentencia de la Audiencia Nacional: "han investigado la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Fiscalía y los jueces [quizás habría que añadir también a los servicios de inteligencia, nacionales y extranjeros]. ¿Qué les propone Rajoy a sus militantes? ¿Que apoyen una investigación de Prosegur?".
El Partido Popular quiere saber quiénes son los autores intelectuales del 11-M. Está en su derecho el pedirlo, es evidente. Incluso me atrevo a decir que están totalmente legitimados en hacerlo, aunque la propia Sentencia atribuya esta labor planificatoria a la misma célula islámica condenada ahora por la Audiencia y suicidada en Leganés días después de la matanza de Atocha.
Puede que a Don Mariano, a Angelito, a Pedro José y a Federico no les baste (o no les guste) que policía, fiscalía y judicatura consideren probado lo que se ha probado en juicio. Pero, por la misma razón, ¿por qué PP, Mundo y Cope nunca (repito: nunca) han pedido saber cuál es la autoría intelectual de los atentados de ETA? Lo señala hoy Joan Queralt; y razón no le falta.
Porque, claro, puestos a pedir, el PSOE podría exigir ahora que se reabran los casos de Miguel Ángel Blanco o de Ernest Lluch para averiguar quién es el autor intelectual de tales asesinatos. Y exigir saber a qué intereses responden y qué beneficios extrae cada parte de los atentados de ETA. ¿Por qué no?
Lo que yo personalmente me pregunto es qué saca la Santísima Trinidad Popular de este absurdo desacato judicial. Porque no deja de ser un auténtico descato el realizado ni más ni menos que por el PP al Poder Judicial, no aceptando la Sentencia. Cuando es Ibarretxe quién no acepta que se le procese por reunirse con Batasuna, muchos que se llaman a sí mismos como salvadores del Estado de Derecho acusan al Lehendakari de cuestionar la legitimidad judicial; cuando es ERC el que no acepta alguna resolución del Tribunal Constitucional, se le tacha de antisistema y extremistas. Pero ahora resulta que cuando es el PP (o El Mundo, o la Cope) quién no acepta la Sentencia de la Audiencia Nacional sobre el 11-M, todo el mundo se tiene que callar. Una vez más, la derecha de este país nos ilustra con su habitual "doble moral". Una doble vara de medir que no es que no ayude en nada en la convivencia democrática y pacífica de este país, sino que además la pone en entredicho y la cuestiona por una pura finalidad electoralista, partidista y, me atrevo a decir, para salvarle los muebles a aquellos que durante cuatro días engañaron a la ciudadanía de este país con la única finalidad de ganar las elecciones del 14 de marzo de 2004.
Y, enmedio de todo esto, las víctimas. Auténticas víctimas, ahora ya por partida doble, no solo de los atentados en sí sino del escandaloso panorama político al que se han visto sometidos. La verdad es que todo esto me da pena; y a la vez lástima. Que el principal partido de la oposición de este país y teórica alternativa de gobierno desprecie al Poder Judicial cuando éste emite resoluciones que contradicen sus tesis políticas y electoralistas no es de recibo en un Estado democrático y de Derecho.Pero aún peor: que este principal partido de la oposición sea capaz de sembrar dudas de este calibre, despreciando a las víctimas del 11-M y utilizando su dolor, una vez más, para su beneficio político y electoral, ya no solo es de recibo sino que es una actitud miserable y totalmente despreciable. Patético.



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Marcos Dantón dijo
No puedo estar más de acuerdo con lo que expones. Eso si, no renunciarán a la maledicencia y las verdades a medias porque no pueden quedar antes sus oyentes, lectores o militantes como una pandilla de mezquinos mentirosos que antepusieron intereses propios al respeto debido a las víctimas.
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