30 Abr 2008
Zaplana, ese hombre
Café para todosLeía el otro día en El País que el otrora hombre de confianza de Zaplana, Francisco Camps, había sido capaz de hacer algo que nadie esperaba que pudiera ser posible: acabar con el zaplanismo en la Comunidad Valenciana. De hombre fuerte y mano derecha de Don Eduardo, a rival político interno del exalcalde de Benidorm, exciliado en las listas electorales de Madrid porque en su tierra no tiene cabida.
Hoy, Telefónica ha conseguido otro hito: alejar a Zaplana de los focos políticos, dándole un cargo de confianza y relevancia pública a escala europea. Esta claro que para este tipo de cargos (representante de Telefónia en Europa) se suelen nombrar personas que, retiradas del qué-hacer público, buscan una salida digna a su trayectoria; y evidentemente, éste es un nombramiento de esos que se reservan a los elefantes de la política, con lo que eso de "retirada temporal" me recuerda al mismo eufemismo por el que los Duques de Lugo presentaron su "cese temporal de convivencia matrimonial"; creo que, en ambos casos, tiene de todo menos de "temporal".
Eduardo Zaplana es una figura clave del PP: se inició en política siendo concejal de la oposición en Benidorm, suculenta tierra de negocios inmobiliarios a cuyos réditos siempre se ha ligado su moldeada y bronceada figura. Tras pactar con unos concejales tránsfugas del PSOE, se alzó con la alcaldía de la ciudad, de ahí saltó a la política regional, accedió a la presidencia de la Comunitat, y renunció a ella solo para ser Ministro y Portavoz del último Gobierno de José María Aznar, precisamente el mismo período de gobierno más duro e inmovilista del PP. Se dice de Zaplana que nunca ha admitido la no-existencia de conspiraciones social-terroristas entre el 11 y el 14-M de 2004, y de él destaca su tan enigmático "alomojó" con el que se pone en duda todo lo que es políticamente oficial y está judicialmente probado.
Personalmente creo que Zaplana ha tomado una buena decisión pasando a la empresa privada de la que, por cierto, nunca se ha desprendido. Sus suculentos contactos con la especulación urbanística dan buena fe de la experiencia acumulada por Don Eduardo en el mundo del negocio privado. Lo cual no es ni bueno ni malo; siempre que no se confundan intereses públicos con los privados, claro. Y creo que la decisión tomada por Zaplana es, como él muy bien dice, "lo mejor para mí y para el partido": desde luego, para él, porque ahora ya no hará falta que disimule sus pretensiones económicas personales (legítimas, desde luego); y para el partido, pues le ahorra de más de un problema. Al fin y al cabo, lo que ha decidido hoy Zaplana es lo mejor que le podría haber ocurrido al PP hace ahora justo cuatro años; lástima que haya tardado tanto en darse cuenta de que, más que un valor, resultaba ser incluso una carga para el PP de Rajoy.
Cuando el aún líder del PP decidió alinearse con los aguirristas e impedir el acceso de Gallardón a la lista por Madrid, a su vez, colocó a Zaplana de número 4 en dicha candidatura; muchos vieron en ese gesto algo insólito: que Rajoy colocaba en el lugar que correspondía a Gallardón a un Zaplana que ya no querían ni en las listas de Valencia. Sin duda, una muestra de que la figura de Zaplana estaba ya muy quemada... y no precisamente del sol de Levante. Si en ese momento Rajoy hubiera optado por lo que electoralmente resultaba conveniente (la buena imagen del gallardonismo en lugar de la más que sospechosa coalizción aguirrista-zaplanista), quizás el 9-M hubiera sido un poquillo diferente; y quizás su liderazgo no hubiera sido puesto en duda por aquellos que dicen ser liberales y a la vez colocan a los curas en los comités públicos de ética sanitaria.
Que el PP necesita desprenderse de la figura de Zaplana y Acebes es algo que ya lo vé hasta el propio Zaplana. Sin duda, su decisión de optar por un suculento puesto en la empresa privada lo honra si realmente lo hace como dice que lo hace: para el partido; sin embargo, permitidme que lo dude, pues el beneficio económico siempre pesa más que ese bonito "interés del partido" del que muchos políticos se llenan la boca.
En todo caso, sin duda, el más beneficiado de la operación trasvase Zaplana no es ni Rajoy, ni el PP, ni Telefónica, ni el propio Zaplana; el gran beneficiado es su antigua mano derecha, su antiguo hombre de confianza, su actual gran rival interno: Paco Camps ya tiene despejada la vía para dar ese gran salto que tanto desean algunos y tanto inquieta a otros.
Sobre este blog
Café para todos
BernatEspacio de reflexión y diálogo sobre actualidad política y social de nuestra era.
Últimos comentarios
- Asco 2 comentarios Bernat jpolinya
- Ésta sí es mi España! 2 comentarios jpolinya YoGroucho
- Toc-toc-toc, ¿hay alguien ahí? 2 comentarios jpolinya rusbel
- PP contra PP 3 comentarios pasharati jpolinya Maria Jesús
- Podemos! 1 comentario Alberto
Mis tags
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):



2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Alberto dijo
Con la marcha de Zaplana gana el PP, gana la política en general y sobre todo gana la credibilidad en unos representantes que son vistos más que como ésto último como personas que están donde están únicamente para forrarse. Lo penoso es que este individuo no responda ante la justicia de todos sus "chanchullos" y que se haya reído de todos los españoles en su cara. Un saludo.
jpolinya dijo
Me diréis que soy un iluso, pero todavía espero que acabe en la trena.
En cuanto a Camps (de golf), encontrará su lugar, cuando la iglesia se quede sin curas y empiece a ordenar hombres casados.
Escribe tu comentario