08 Oct 2008

09 El rescate (Club de los jueves)

Escrito por: blackdragon el 08 Oct 2008 - URL Permanente

Aún no estaba del todo recuperado de la herida del accidente en el que murió Alfred cuando la visión de toda aquella gente gritando me despertó a media noche.

A parte de aquellos terroríficos gritos, sólo recordaba que uno de ellos me dijo:

- Manhattan 75 Roosevelt 69. ¡Sálvanos!

Quizás debía ser una clave secreta que había que descifrar, acaso una dirección o puede que... quien sabe, pero, la verdad es que sólo tenía entre dos y tres día para descubrirlo. Aún así, decidí que por la mañana ya me pondría a buscar el significado de la clave y, dándome la vuelta volví a conciliar el sueño.

Cuando la luz del sol empezaba a colarse por mi persiana, recordé el sueño y rápidamente salté de la cama y me dirigí al ordenador, donde introduje los dos nombres en google, como muy bien puede hacer cualquiera de vosotros. Fue así como pude comprobar que el primer enlace era para el teleférico que unía la isla de Manhattan con el islote de Roosevelt.

¿Acaso alguna cosa relacionada con él estaba a punto de pasar? Aprovechando la ocasión, miré si había alguna institución digna de recibir una visita oficial del Ornithologic Institute of America. No tardé en encontrar el Manhattan College, que se convertiría en mi tapadera para poder desplazarme hasta la zona.

Reconozco que quizás debería haberme puesto a entrenar, el tiempo no jugaba a mi favor y mi estado físico no era mi mejor baza en estos momentos, pero confiado en mis superpoderes y amparado en la idea de estar convaleciente me decidí a descansar un poco más. Total por dejar pasar lo que quedaba de día no iba a pasar nada y un poco de reposo nunca va mal para un enfermo.

Realizar todo el papeleo que suponía una visita como esa no supuso ninguna complicación para mí y, casi sin darme cuenta, ya estaba volando con destino a New York.

Una batería de taxis esperaban a la salida del aeropuerto, como acechando a su presa. Tomé uno y me dirigí al centro de Manhattan. Nada más bajar pude comprobar que una barrera de edificios se alzaba ante mí. Elegí uno al azar y subí hasta la azotea de uno de ellos. Allí, con una ciudad que parecía postrarse ante mí, me transformé en Blackdragon.

Aposté por mi capacidad de salto para desplazarme por la ciudad. Pasaba de un edificio a otro, acompañado por alguna paloma que me miraba extrañada. El primer salto sirvió para destrozar todos los récords existentes. Un vuelo impecable y la recepción inmejorable.

Animado por el éxito, tomé impulso y salté de nuevo. Ya podía ver el río y, buscando el que parecía ser el último edificio, empecé a planificar mis próximas acciones.

Ya en el aire, pude observar como, sobrevolando el río, una fila de cabinas rojas seguía su camino conscientes de la importancia de su función. Me recordó tanto a las hormigas africanas de las que tanto aprendió John Shark...

Pero algo que no tuve en cuenta era que un exceso de confianza puede provocar errores,... que sin querer bajes la guardia,... que desvíes un momento la vista de tu objetivo. Efectivamente, un sólo segundo bastó para comprobar que el impulso que había tomado no era suficiente para llegar hasta el siguiente edificio... hasta ese último edificio.

Mientras perdía altura pude comprobar como me dirigía directo a la gran cristalera de la última planta. Decidí taparme la cara y encomendarme a todos los santos conocidos... y a alguno más... por si acaso.

Descargué toda la energía del salto en el ventanal, que no resistió el impacto. El gran sofá que se encontraba a continuación me frenó pero no pudo evitar que embistiera contra una pequeña mesa, una serie de sillas, otra mesa más grande,...

Acabé chocando contra la pared envuelto en trozos de silla y con un intenso dolor por todo el cuerpo... especialmente en el costado. La herida no había resistido el impacto y empezó a sangrar.

Pude notar como mojaba mi uniforme, así que tomé el mantel que cubría lo que quedaba de mesa y, tomando un trozo, improvisé una venda.

Salí de la vivienda y me dirigí a la azotea. Una gran torre del teleférico se encontraba a pocos metros y, a pesar del dolor salté hasta ella. Empecé a escalarla buscando el cable que aguantaba las cabinas. Desde allí pude observar una de ellas llena de gente, calculé que habrían unas setenta personas, y me decidí a llegar hasta ellas.

Me quité el cinturón y, pasándolo por encima del cable, lo agarré con ambas manos. Rápidamente me deslicé hasta la cabina, frenando contra ella... Fue un largo minuto en el que intenté tomar un poco de aire para reponerme de tanto golpe como estaba recibiendo. Mientras la gente, asustada por el golpe, gritaba de nuevo.

Una vez recuperado, abrí la compuerta del techo, y les dirigí unas palabras para tranquilizarlos. Creo que no conseguí mi objetivo, por lo que, cerrando de nuevo la tapa me dispuse a intentar hacer llegar la cabina hasta la estación. Pensé que no debía ser muy difícil, ya que era de bajada, y me puse manos a la obra.

Subí hasta lo más alto del mecanismo que mantenía la cabina enganchada al cable del teleférico. Abracé con mis piernas la estructura de la cabina y descargando todas las fuerzas que me quedaban fui estirando del cable. Los frenos, bloqueados automáticamente, evitaban que la velocidad de deslizamiento fuera excesiva.

Los pasajeros continuaban gritando,... el llanto de una niña retumbaba en mi cabeza y, junto al dolor del costado, no me permitía concentrarme... No iba a ser capaz de hacer bajar la cabina hasta la estación... seguro... imposible.

Llegué hasta una nueva torre, ya estabamos fuera del río, y la estación estaba bastante cerca. Mi herida seguía sangrando y el dolor me hizo cesar en mi intento de llegar más lejos. Estaba seguro que ahora les resultaría más fácil a los equipos de salvamento llegar hasta los pasajeros.

Tomé de nuevo el cinturón y, sin despedirme, me alejé deslizándome nuevamente por el cable. Esta vez me solté antes de llegar a impactar con la cabina que estaba en al entrada de la estación.

El impulso que llevaba me permitió alejarme de la zona corriendo, sin hacer ningún esfuerzo adicional. Es fácil desaparecer en una ciudad como New York,... nadie se extraña de verte vestido de una determinada forma,... nadie se fija en ti...

Ahora tengo claro que aún me queda mucho por hacer, especialmente conmigo. Debo trabajar más y no olvidar mi responsabilidad con la sociedad.

¡No hay descanso para un superhéroe! Aunque, ahora que me molesta aún el costado, me voy a tumbar un rato en el sofá a ver que dan en la televisión.

¡Mañana será otro día!

¿No crees que sea real?

Atrapados en un teleférico a 75 metros de altura
AGENCIAS - Nueva York - 19/04/2006
Los equipos de emergencia de Nueva York han estado trabajando toda la madrugada para rescatar a las 69 personas que quedaron ayer por la tarde atrapadas en dos vagones del teleférico que une la isla de Manhattan con el islote de Roosevelt. Los afectados han permanecido en los convoyes durante más de seis horas y a una altura de 75 metros. Un fallo mecánico o un apagón podrían ser las causas del suceso.

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El Club de los jueves inspirado en algún PECADO CAPITAL
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02 Oct 2008

08 El bosque fueguino (Club de los jueves)

Escrito por: blackdragon el 02 Oct 2008 - URL Permanente

Desde pequeño, siempre pensé que la máxima preocupación de un superhéroe pasaba por encontrar una batcueva ilocalizable e invisible para el resto del mundo, decidir si los calzoncillos los llevaba por encima o por debajo del pantalón o el tipo de gafas que debía usar para que mi personalidad quedase oculta del resto de mis compañeros de trabajo y amigos.

Pero no podía estar más equivocado. Desde el primer momento, mi única prioridad ha sido la de controlar esos poderes que me han sido otorgados. Porque, incluso lo que aparentemente parecía más sencillo para mi se convertía en lo que acababa siendo una barrera infranqueable.

Llevaba unos días pensando en el accidente de coche en el que falleció Alfred y del que milagrosamente me salvé gracias a que yo sí llevaba puesto el cinturón de seguridad.

Eran días duros en los que en algún momento había llegado a pensar en mi propio epitafio. Quizás hablarían de la labor heroica que había realizado o del valor que había demostrado o simplemente elogiarían mi dedicación a velar por la paz mundial.

Aunque, siendo realista, en el fondo de mi corazón algo me decía que nadie se preocuparía por escribir nada bonito. Estaba seguro que nadie podría relacionar al superhéroe con Luis Darval... nadie.

Puestos a pedir, vino a su cabeza una frase que alguien le dijo hace mucho tiempo:

"Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes gustan la muerte sólo una vez."

Recuerdo que aquella mañana me había despertado con al intención de seguir con mi intento de controlar uno de los poderes que más problemas me estaba dando, el control de los fenómenos atmosféricos.

Y así fue como, lejos de la ciudad y con el único objetivo de generar alguna corriente con la suficiente fuerza como para empujar algún objeto, me adentré en bosque de lenga buscando alguna explanada donde poder estar tranquilo.

Había tomado un par de cajas de madera de un cobertizo que me había encontrado por el camino que se iban a convertir en parte de mi experimento.

Las apilé y me coloqué a un par de metros de ellas. Era el momento de la verdad así que, sin dudar ni un ápice, me concentré en la que se encontraba en contacto con el suelo... cerré los ojos... y me dejé llevar.

Cuando abrí los ojos el espectáculo no podía ser más desolador. Las cajas seguían estando en el mismo lugar donde las había puesto, pero al alzar la vista pude comprobar que decenas de árboles se encontraban caídos. No estaba del todo seguro de lo que había pasado, pero si algo estaba claro era que nuevamente había fallado en mi intento de controlar este poder.

Cansado de fracasar una vez detrás de otra, convencido que ya estaba suficientemente preparado, decidí dejar de hacer pruebas y empezar mis aventuras como Blackdragon.

Por suerte, como bien pude comprobar después, sólo se hicieron eco de la noticia una serie de páginas en Internet de entre las que destaco el texto que publicó INFOBAE.COM.

Extracto del texto publicado:

"¿Fue el viento? Extraño fenómeno derribó bosque fueguino

Cientos de árboles de lenga aparecieron caídos. Los especialistas hablan de un tornado; los lugareños, de extraterrestres y satélites caídos. La NASA enviará expertos.

La imagen es muy extraña y ya despertó el misterio entre los fueguinos. Es que en un bosque de lengas, cercano a la ciudad de Ushuaia, pasó algo aún no del todo esclarecido, que algunos tildaron de fenómeno paranormal o extraterrestre.

En los últimos días cientos de árboles aparecieron caídos en una zona que abarca 150 metros cuadrados del bosque y en una posición difícil de interpretar. El área afectada tiene una extensión aproximada mayor a una manzana...

... se acumulan decenas de árboles volteados, caídos, todos exactamente apilados de norte a sur, apuntando hacia un mismo lugar. "Como si un dinosaurio gigante hubiese posado una de sus patas o hubiese descendido una nave espacial", comentó asombrado un lugareño...

...el Centro Austral de Investigaciones Científicas ensayó una explicación para resolver el enigma. Los árboles habrían sido volteados por la acción natural del viento...

¿Quieres leer la noticia real?


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El Club de los jueves hablando del EPITAFIO
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18 Sep 2008

07 Los poderes del dragón (Club de los jueves)

Escrito por: blackdragon el 18 Sep 2008 - URL Permanente

Llaman a mi puerta con dos golpecitos breves. No sé quien puede ser pero desconfío. Últimamente lo hago de todo el mundo y no tengo ni idea de porqué lo hago ya que nadie, salvo John, sabe de mis nuevos poderes.

Tras comprobar por la mirilla que se trata de Alfred, un compañero del trabajo, me decido a abrir. Por unos momentos olvidé que debíamos participar en un congreso de ornitología en la universidad de Florida y que habíamos quedado en compartir vehículo para ahorrar gastos.

Conducía él así que, aprovechando que siempre fue una persona de pocas palabras, al poco tiempo de iniciar nuestro camino desconecté del viaje y me sumergí en las profundidades de mis pensamientos.

No podía evitar recordar que a pesar de todo el esfuerzo de Erlgon, hijo de Golgan y último miembro del linaje de Nuglan, en dividir todo el poder del dragón de cinco objetos y repartirlos por todo el mundo, el hombre delgado, al que Anne llamó en su día Maestro Vorclerk, había conseguido volverlo a reunir, como pudisteis comprobar en el capítulo 31 de las aventuras de John Shark.

Volvía a mi mente la explosión que tuvo lugar, cuando John mató a Vorleck, por la que me vi afectado por un... no sabría como definirlo, que me ha dado unas extrañas facultades que aún intento controlar.

He de reconocer que aquel día supuso, para el capitán Shark y para mí, un punto de inflexión en nuestras vidas. Mientras él decidió aislarse del mundo, intentando retomar las riendas de su vida, yo estaba dispuesto a salvar el mundo poniendo mis nuevos poderes al servicio de la humanidad, o por lo menos a intentarlo.

Aunque no ha sido fácil, he podido ir recopilando información sobre los poderes del dragón negro. Los monjes, aparte de darnos cobijo, nos han permitido acceder a su biblioteca donde he podido consultar alguno de sus milenarios libros. En ellos he podido ver, en diferentes relatos medievales, que a parte de poseer una potentes alas, que lo hacían invencible en el cielo, una fuerza descomunal y "...la facultad de escupir fuego", algunos documentos cuentan que "...estos diabólicos engendros dominaban al rayo y al trueno y la lluvia estaba a su servicio."

Relacionando las nuevas facultades que poseo con los relatos medievales, he podido relacionar los poder del dragón negro con mis actuales capacidades.

Respecto al vuelo y la fuerza descomunal que se le atribuían, he podido comprobar un aumento de mi fuerza física, sin que aparentemente se haya visto aumentado mi masa muscular, que me permite doblar piezas de acero o realizar unos saltos que destrozarían cualquier récord olímpico. Como ejemplo os puedo decir que he conseguido saltar entre edificios cruzando prácticamente toda la ciudad de New York.

Totalmente diferentes son las capacidades que tengo de cambiar la temperatura, cuyo aspecto más espectacular es el de poder crear bolas de fuego, o de controlar los fenómenos atmosféricos, que me ha permitido en varias ocasiones hacer llover a voluntad. La última vez generé una tormenta en el Pacífico que tuvo unas consecuencias desastrosas sobre la costa cubana.

Pero lo que más nervioso me pone, ya que no depende de mi voluntad son los extraños sueños que tengo. Aunque, gracias a Dios, no es cada noche, en ellos tengo visiones de futuros sucesos de diferentes partes del mundo. Supongo que la magia del dragón me permite tener estas premoniciones, que deben ser algún tipo de extraña señal que marcará mi destino.

Desde hace algún tiempo me he dedicado a estudiar la frecuencia de los sueños o cualquier detalle que me permita controlarlos, o acotarlos. Pero lo único que he podido constatar es que tres días después de haberlos visionado, exactamente tres, puedo leer en cualquier diario tirada nacional alguna noticia relacionada directamente con él, pero menos es nada ¿no?

Y así es como se desarrolla mi vida, intentando compaginar mi actual trabajo como Jefe del departamento de relaciones internacionales del Ornithologic Institute of America, con el control de estos nuevos poderes para intentar ponerme manos a la obra.

Desde que escribí este texto, aunque cueste de creer, habéis ido teniendo noticias de mis aventuras que se han ido reflejando en algunos diarios del mundo. La versión oficial que se explica en ellos no siempre se ajusta a la realidad, supongo porque cuesta creer que alguien pueda tener mis poderes, y por ello se han ido enmascarado mis acciones, cambiándolas por descripciones "más lógicas" de lo sucedido.

A partir de ahora os iré relatando algunas de estas acciones, adjuntado la versión oficial de lo sucedido que seguro podréis comprobar directamente en la hemeroteca de cualquiera de los diarios de vuestra ciudad.

El coche se acerca a mi destino y yo vuelvo a la realidad. Espero que los poderes del dragón negro me acompañen en esta nueva vida en la que iré compaginando, como buenamente pueda, mi vida como el ornitólogo Louis Darval con la de vuestro nuevo superhéroe Blackdragon.

Un vehículo se cruza de repente en nuestro camino.

Alfred da un volantazo intentando controlar la situación y entonces se produce la tragedia.

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29 Ago 2008

06 Un nuevo superhéroe está entre nosotros

Escrito por: blackdragon el 29 Ago 2008 - URL Permanente

Premios 20Blogs

11 Jul 2008

05 - Cerrado temporalmente por vacaciones del autor

Escrito por: blackdragon el 11 Jul 2008 - URL Permanente

Una vez que la etapa de John Shark ha terminado, os prometo que después del parón veraniego seguiré esta nueva línea de trabajo que he abierto.

Intentaré unir noticias reales con relatos de ficción, para intentar demostrar que no todo lo que leemos en los periódicos tiene porque ser verdad... pero no hay que adelantar acontecimientos, todo llegará.

No sé como saldrá todo pero debéis saber que me encuentro a gusto entre vosotros y que haré lo posible por seguir por aquí, a pesar de los problemas técnicos. La intención es formar parte del club de los jueves y así integrarme algo más en la comunidad.

Sabiendo lo mucho que os debo, sólo puedo acabar este post agradeciendo el esfuerzo de todos los que han seguido las aventuras de John y especialmente el de los que habéis enriquecido los textos con vuestros comentarios.

¡Nos vemos pronto!

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06 Jul 2008

MEME SOBRE LA FELICIDAD

Escrito por: blackdragon el 06 Jul 2008 - URL Permanente

Mi primer MEME y reconozco que tenido que informarme para saber que era eso y básicamente la conclusión que he sacado es que es una sana manera de interconectar a los internautas hablando de algún tema común.

Las reglas de este juego son:
Primero, enlazar a la persona que nos invita.
Segundo, nombrar seis cosas sin importancia que nos hagan felices.
Tercero, hacer constar las reglas (cosa que estoy haciendo).
Cuarto, elegir a seis personas que continúen con el desafío.
Quinto, avisar a los nuevos invitados con un comentario en su blog.

Y aquí estoy, invitado por nuestra querida PAT, intentando escribir sobre seis cosas sin importancia que me hagan feliz. ¡Dios mío, hablar de mí! ¡Con lo poco que me gusta eso y escribir sin haber preparado el texto con antelación!

¡Pero allá voy! Ante todo decir que, como muchos de nosotros, siempre he tenido dos objetivos básicos en mi vida, uno la felicidad y el otro la salud. Y aquí empieza la contradicción, porque creo que si algún factor contribuye a alcanzar alguno de los dos, no los puedo considerar “sin importancia”, ¿no creéis?

Pero teniendo en cuenta la apreciación de Pat, me decanto por elegirlos de lo que pasa desapercibido, del día a día, de lo cotidiano.

Sin seguir un orden de importancia. Creo que no es justo que además se me pida que lo ordene porque podrían darme las uvas, así que... en mi línea lo voy a complicar algo más. Ya que habéis vivido con John una temporada y ahora se incorpora Louis, nos ponemos la pilas los tres.

JOHN SHARK:
- Tranquilidad
- Ser consciente de haber realizado lo que se esperaba de él.
- Poder despertar sin la sensación de peligro que hasta ahora le acompañaba continuamente.
- Sentirse apreciado por la comunidad.
- Los recuerdos felices del tiempo vivido junto a Anne.
- Poder seguir ayudando a alguien, en este caso a Louis.

LOUIS DARVAL:
- Estar junto a su héroe, John Shark
- Sentir que puede hacer algo por mejorar este mundo en el que vivimos.
- Ver como la comunidad lo acoge con cariño sin esperar nada a cambio, aunque lo tendrán.
- Sentirse vivo, especialmente después de la explosión de Funchal (Madeira)
- Recordar a sus seres queridos, ahora que los tiene tan lejos.
- Poder controlar, poco a poco, sus nuevos poderes.

ORNITÓLOGO / FRANCISCO
- El cariño de mis seres queridos, especialmente de mi mujer y mis dos hijos.
- Poder trabajar con un equipo humano que me respeta y potencia mis cualidades de encargado (aunque hay días que mataría a más de uno, lo reconozco).
- La relación que he tenido con la gente de la comunidad, con los que he podido vivir esta vida paralela.
- Saberme útil, sentir que para alguien, o para más de uno, soy necesario.
- Que hoy 6 de julio, el día del chupinazo, sólo faltan dos días para que empiecen mis deseadas vacaciones.

Por este último punto, me doy prisa en colgar este post, ya que estaré una buena temporada sin publicar. No por estar dos meses de vacaciones sino porque quiero preparar bien todo el tema BLACKDRAGON, para que, en septiembre, cuando empiece de nuevo a la carga tenga un buen producto que ofrecer a la gente que quiera apuntarse a este nuevo carro.

Por cierto los siguientes invitados, son (sin saber si ya han sido invitados por otro lado):

Montsehv
Blueve
Corsgentil
Oscar Patsi
Fernandomaria
Ahankara

04 Jul 2008

04 - ...es el origen de una nueva

Escrito por: blackdragon el 04 Jul 2008 - URL Permanente

Shark empezó a agradecerme mi participación. Según él sin mi actuación le habría resultado imposible liberarse a tiempo de acabar con la amenaza, pero le hice girar la vista para que viera que lo que estaba pasando no pintaba bien... pero que nada bien.

No pude mantener la vista en aquella bola de luz porque fue cogiendo cada vez mayor intensidad. Eso y el que la temperatura de la sala estuviera aumentando, hizo que me arrepintiera de haber dejado mi rol de lector.

John me chilló que saliera corriendo de la sala y, sin pensármelo ni un segundo, solté a Anne y eché a correr tan rápido como me fue posible. Pero la curiosidad pudo conmigo y antes de abandonar la sala no pude evitar para mirar atrás y ver lo que sucedía. Fue en ese mismo momento, mientras Shark salía a través del ventanal, cuando tuvo lugar la gran explosión.

La onda expansiva me expulsó del edificio, haciéndome volar unos metros. El golpe contra el suelo fue terrible y lo siguiente que recuerdo fue como me ayudaban a ponerme en pie y nos alejábamos de la zona.

Después de pasar algún tiempo viajando sin un rumbo fijo, no sé si escondiéndonos o simplemente buscando algún lugar donde estar tranquilos, John y yo acabamos en un templo budista donde llevamos ya algún tiempo viviendo.

Él necesitado de paz y tranquilidad, teniendo en cuenta el ritmo que había tomado su vida últimamente y yo, asumiendo los cambios que esta aventura estaba provocando en mi vida. En más de una ocasión he podido comprobar que al alterarme se producen fenómenos extraños en mi cuerpo. Ante mi propio asombro, varias veces han salido llamaradas de la palma de mis manos.

En un primer momento me asusté, creo que no es fácil asumir que uno se ha convertido en un lanzallamas, pero con la ayuda de los monjes he empezado a controlar el poder,... o por lo menos a intentarlo. La otra noche soñé con superhéroes... con superpoderes,... y en la posibilidad de salvar la Tierra de los malvados que moran en ella.

Quizás el golpe que me llevé también afectó a mi cabeza, o tal vez los poderes del dragón negro me estaban alterando también la mente. Lo único que tengo claro es que, poco a poco y con la ayuda de John, acabaré controlando mis "poderes" y poder utilizarlos cuando yo quiera.

Convencido que todo poder implica una responsabilidad, he tomado la decisión de actuar y usar mis poderes para intentar hacer de este un mundo mejor,... es por ello que, cuando crea estar preparado para ello, tendréis noticias de vuestro nuevo superhéroe...

BLACKDRAGON

27 Jun 2008

03 - Es muß geschlossen sein

Escrito por: john-shark el 27 Jun 2008 - URL Permanente

Desde pequeño me han gustado las historias de superhéroes. Siempre admiré que alguien estuviera dispuesto a sacrificar parte de su vida por el bien común. Porque esa es la principal característica del héroe, su capacidad de sacrificio. El resto (volar, ser invisible o llevar los calzoncillos por encima del pantalón,...) son sólo complementos circunstanciales.

Estoy convencido de que estamos rodeados de ellos. Lo único que pasa es que no salvan trenes de ser descarrilados, ni atrapan a malvados que quieren apoderarse del mundo, ni... bueno son personas como nosotros que simplemente tienen una concepción de la vida algo diferente a lo que impera en esta civilización tan dominada por el consumo y el individualismo.

Reorientando el tema, quisiera dejar claro que desde el primer momento he seguido las aventuras del capitán John Shark. Obligado a ser un Indiana Jones, John ha sabido capturarme, de tal manera que ahora soy incapaz de separarlo de mí,... como si fuéramos la misma persona.

Por ello he ido recopilando información de sus misiones, incluso he investigado para intentar adelantarme a los hechos, con la finalidad de poder vivir en directo la aventura final. Poder estar en el lugar viendo cómo se desenvuelve mi héroe.

Fue así como he podido saber de la leyenda del dragón negro y de algún que otro detalle que, a través de mis comentarios en el blog del Proyecto Chronos, he ido mostrando.

Gracias a la información que había ido recopilando pude descubrir que la isla de Madeira era el objetivo de la que parecía ser la última fase de la misión del capitán. No me resultó excesivamente dificil conseguir un permiso para asuntos propios en el trabajo y, tras conseguir un pasaje, me dispuse a realizar el viaje.

El aeropuerto de Madeira es uno de los más espectaculares del mundo ya que, por las dificultades orográficas de la zona, su longitud es mucho menor de lo habitual, obligando a los pilotos a plantear las maniobras de aterrizaje de forma diferente.

Un taxi me llevó hasta el puerto de Funchal, su capital, donde empecé a buscar alguna señal. Algo que me dijera si era el primero en llegar o, si no era el caso, sobre donde se podía estar desarrolando la acción.

En lo alto de la ciudad se encuentra la Fortaleza de São João Baptista y pensé que podría ser un buen lugar desde donde poder observar toda la ciudad. Por ello me encaminé hacia ella con el total convencimiento que sería un buen lugar donde estar a la espectativa.

Me resultó estraño no encontrar a nadie por el camino, pero mi desbordada imaginación me avanzaba posibles luchas y enemigos acechando que me animaban a seguir.

Decidido a llegar al punto más alto del castillo, traspasé la muralla y me dirigí al edificio que tenía a mi derecha, pero cuando me decidía a entrar escuché una voces que me obligaron a replantearme la elección. Cautelosamente me adentré en el edificio frente al portón del castillo, guiado por las voces sin tener muy claro lo que debía hacer. La sala que tenía más cerca tenía la puerta medio abierta y, con mucho cuidado, la fui abriendo un poco más.

En el extremo opuesto de la sala se encontraba un hombre preparando algun tipo de ritual con una serie de objetos. Un poco más cerca de mí se encontraba... John... si era él y se hallaba en el suelo, atado de pies y manos, parecía que estaba recobrando el conocimiento. Frente a él, una preciosa rubia que supuse debía ser Anne.

Miré en mi riñonera y, aunque había echado algún material esperando poder ser un McGiver, me dí cuenta que lo único que podía utilizar como arma era una navaja multiusos que siempre llevaba en uno de los bolsillos laterales.

Por un momento dudé entre si lanzarla para que John cortara sus ligaduras o entrar y hacerlo yo mismo. Nunca destaqué entre mis amigos por mi valentía, sino todo lo contrario, así que se lo enseñé, intentando recibir una señal... pero no la recibí.

Pensé que si había llegado hasta allí no era para quedarme a ver lo que pasaba, en el fondo estaba allí buscando aventura... y eso es lo que había encontrado. Por ello tomé aire y, aprovechando que Anne y su compañero estaban de espaldas, entré corriendo y, colocándome tras de John, empecé a cortar las cuerdas que empezaron a ceder ante la afilada hoja de la navaja.

En cuanto se liberó, me quitó el arma y salió corriendo en dirección al hombre que presidía la ceremonia. Por el camino se llevó por delante a la chica, que cayó al suelo. Sin saber que hacer, me dispuse a inmobilizarla con las cuerdas que habían servido para atar al capitán.

Inmerso en esta actividad, no pude ver el resto de la acción pero, mientras John se acercaba a nosotros, dejando a tras el ensangrentado cuerpo del otro hombre, pude ver como una luz empezaba a brillar tras de él.

20 Jun 2008

02 - LA LEYENDA DEL DRAGÓN NEGRO

Escrito por: john-shark el 20 Jun 2008 - URL Permanente

Mi nombre es Erlgon, hijo de Golgan y último miembro del linaje de Nuglan. Heredé de mi padre el reino de Gherland y, de acuerdo a sus enseñanzas siempre he intentado, aunque a veces haya resultado verdaderamente difícil, gobernar con justicia para mantener la paz y armonía que siempre imperó durante el reinado de mi padre, que siempre será conocido como el rey pacífico.

Me encuentro en mi lecho de muerte y ni brujos ni hechiceros han podido hacer nada por acabar con la enfermedad que me está consumiendo. Algunos dicen que muero siendo una leyenda, pero creedme si os digo que nunca elegí serlo y que, de haber podido escoger, hubiera cambiado todas las riquezas que ello me dio por una vida humilde y anónima, como la de cualquiera de mis súbditos.

Hubiera dado mi mano derecha,... quizás todo el brazo, por no haber tenido nada que ver con aquel dragón,... aquel maldito dragón negro.

Todo sucedió hace mucho,... mucho tiempo. Ya no soy capaz de situarlo en una momento determinado de mi vida, pero lo recuerdo como si hubiera sido ayer. La edad y la enfermedad que me corroe por dentro han mermado muchas de mis capacidades y mi mente, aunque lucha contra ello en vano, cada vez está más débil y los recuerdo empiezan a desvanecerse, enviando todo lo vivido al vacío,... como si no hubiera sucedido.

En aquellos días estabamos recuperándonos de la guerra que, durante más de cuatro años, mantuvimos con el lejano reino de Conlerd. Su rey, Marlok el ambicioso, intentó someter a los poblados que se extendían a la orilla del río dulec, al nordeste de mi reino. Una de mis funciones era protegerlos y no dudé en enviar a mis mejores hombres para intentar evitar el sufrimiento que Marlok intentaba imponerles.

Todo volvía a la normalidad, atrás quedaban atrás los días de guerra,... de muerte,... de venganza. Pero eran tiempos difíciles y hasta la fortaleza llegaron varios mensajeros, de diferentes poblados, con noticias inquietantes. Un dragón estaba sembrando de muerte y desolación mi reino.

Un dragón negro,... aquel maldito dragón.

Envié un grupo de mis mejores hombres para acabar con la amenaza. Antes de marchar me dirigí a ellos para que supieran que ponía en ellos toda mi confianza. Y eso fue lo último que supe de ellos. Por lo que pude averiguar después, perdieron todos la vida.

Tras ellos fue una escuadra de mi guardia personal, entre los que había varios de los mejores arqueros del reino... Y nada más se supo de ellos.

Fue entonces cuando decidí ir yo mismo al frente de mi ejercito a luchar con la bestia. Un total de trescientos hombres, dispuestos a morir por mí,... por su rey, se dirigían hacia las montañas de Lorak, último lugar en el que se había visto al dragón.

Conforme nos acercábamos a la guarida del monstruo, los cuerpos sin vida de alguno de los valientes que habían osado plantar cara a la bestia yacían por el camino. El espectáculo era desolador.

Aunque no era ni mediodía, la noche pareció llegar y su oscuro manto nos cubrió. El empuje y la firmeza que hasta el momento habían manifestado mis tropas empezaron a flaquear y el miedo empezó a extenderse entre ellos.

Alzamos nuestras miradas y pudimos comprobar que no había sido fruto de la magia de ningún hechicero, sino que el gran dragón había extendido sus alas de tal forma que formó una zona de sombra, que nos dejó en la oscuridad.

Una llamarada salió de su boca en dirección al flanco derecho de mis tropas. Los gritos de dolor y el fuerte olor a carne quemada hicieron que el resto de mis hombres, los que aún podían valerse por sí mismos, saliera huyendo... y, la verdad, no les culpo por ello.

Yo también deseaba salir corriendo de allí pero no pude ni moverme,... mi cuerpo era incapaz de reaccionar,... como si se hubiera helado la sangre de mis venas,... aquella situación me superaba. Supongo que si alguno de mis hombres se paró en algún momento para ver que había sido de mí, me vio plantándole cara al dragón, como un valiente,... nada más lejos de la realidad, os lo aseguro.

Pero lo cierto es que ahora me encontraba sólo frente a la bestia que se disponía a caer sobre mí. Por unos momentos quedé petrificado, un sudor frío empezó a recorrer mi frente y seguía siendo incapaz de tomar una posición algo más defensiva.

Como jugando conmigo, paso a escasos metros de donde me encontraba, planeando, golpeándome con una de sus alas y haciéndome caer sobre los cuerpos medio calcinados de un grupo de mis lanceros. Eso fue lo que me hizo reaccionar. Era él o yo,... no había más opciones.

Tomé una de las lanzas que aún estaba en buen estado y me dispuse a soportar con firmeza una nueva acometida de mi oponente. Conforme se iba acercando, me fui encomendando a todos los dioses, para que tuvieran a bien protegerme o ayudarme a marchar de este mundo con la gloria de un gran rey.

Casi lo tenia sobre mí cuando, sin poder evitarlo, empecé a retroceder intentando retrasar un poco el impacto que me veía venir. Pero caminar de espaldas tiene sus riesgos y, concentrado en el ataque, no vi las rocas que tenía tras de mí... Irremediablemente perdí el equilibrio.

Justo cuando el monstruo negro estaba sobre mí, apunto de ser tomado por sus poderosas garras, me vi cayendo de espaldas al suelo. Pero los dioses habían decidido que ese no debía ser mi último día en este mundo.

La lanza quedó bloqueada entre las rocas de tal forma que cuando el dragón cayó sobre mí, se insertó en su abdomen, lo que le hizo de nuevo alzar el vuelo hasta posarse a unos cien metros de donde me hallaba.

Casi sin poder creérmelo, me pero con el corazón acelerado, decidí no perder esta ventaja que ahora contaba y, mientras corría hacia él, tomé la espada de uno de los cadáveres. Cuando me planté ante él, me miró fijamente y todo el coraje y empuje que llevaba se esfumó de golpe. Insensato de mí creí que estaba malherido y que asestando un simple golpe de mi espada lo mataría... pero no hizo falta. Sin que hiciera falta rematarlo, su cuerpo sin vida se desplomó a mis pies.

Como por arte de magia, su cuerpo empezó a brillar, y una luz intensa salió por sus ojos, que aún se encontraban abiertos. Consciente que contra eso no podía hacer nada, permanecí inmóvil.

Fue entonces cuando oí aquella profunda voz en mi interior, como si el cuerpo que yacía ante mí me estuviera hablando.

"Mi nombre es Altorg, antiguo caballero del lejano reino de Frender. Has conseguido vencerme y al matarme acabas de romper el maleficio que cayó sobre mí. Ahora has ganado el derecho a ser el portador de los poderes del gran hechicero Oghul, al que se los arrebaté. Pero vigila, porque ellos harán de ti un ser poderoso, aunque no invencible.

Al única condición para recibirlos es que se han de aceptar voluntariamente. Todo poder implica una responsabilidad y has de ser consciente que, en caso que los aceptes, tu vida cambiará. Deberás abandonar tu casa y tus seres queridos y asumir que una nueva vida se presenta ante ti.

En caso que no los aceptes, las llamas consumirán mi cuerpo y de los restos aparecerá una piedra. En ella estará contenido todo el poder, y será un objeto extremadamente peligroso si cae en malas manos, dado que con ella se podrán arrasar extensiones territorios enteros con sólo desearlo. Deberás recorrer el mundo para separar en cinco partes el poder que encierra, descrgando parte de su poder en algún otro objeto mágico... Y serás el único responsable de hacerlo."

Temeroso y hombre de dios que siempre he sido, decidí no aceptar el poder que se presentaba ante mí. No tenía ninguna intención de convertirme en alguien que no fuera realmente yo y, tanto poder, seguro que acabaría afectándome de alguna manera. Quien sabe si al final me acabaría convirtiendo en otro maldito monstruo,... en otro engendro diabólico.

Tal y como explicó, de las cenizas de su cuerpo apareció una piedra brillante que tomé, con sumo cuidado, y envolviendola en mi capa partí de regreso al castillo.

Una vez allí, empezaron las celebraciones por la muerte del gran dragón, que duraron algunas semanas. Aunque he de reconocer que yo no era capaz de dejar de pensar en aquella voz, consciente del poder que ahora tenía en mis manos. Por ello, tras nombrar un sustituto que gobernara mi reino el tiempo que estuviera fuera, decidí emprender la marcha para cumplir con la nueva carga.

Y así fue como recorrí el mundo, desde oriente a occidente, aprovechando los viajes de algún que otro aventurero vikingo y conociendo, allí donde estuve, nuevas culturas, religiones y formas de pensar, pero sin olvidar nunca mi misión. Un día la piedra dejó de brillar, vacía ya de magia, y decidí desprenderme también de ella. Fue entonces cuando regresé a casa, donde he pasado el resto de mis días.

Ahora que hago memoria de todo lo sucedido, me doy cuenta que todo esto pasó hace mucho,... mucho tiempo y encontrándome al final de mis días, sólo quiero dejar constancia del peligro latente que existe si algún ser llegara a juntar de nuevo todo el poder en la piedra.

Mi nombre es Erlgon, hijo de Golgan y último miembro del linaje de Nuglan. Siempre me había esforzado por gobernar con justicia, manteniendo la paz y armonía que siempre imperó durante el reinado de mi padre, pero desde que volví de mi aventura, aún me esforcé más en conseguirlo. Pero por mucho que intente evitarlo, yo siempre seré recordado como:

BLACKDRAGON.

12 Jun 2008

01 - Presentación

Escrito por: blackdragon el 12 Jun 2008 - URL Permanente

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Siempre en la sombra

Fiel seguidor de las aventuras de John Shark, mi intención era poder vivir en primera persona alguna de sus aventuras.

Tras un accidente en su última misión ahora tengo una serie de superpoderes que intentaré controlar para ponerlos al servicio de la sociedad.

En contacto permanente con el ornitólogo, me preparo para ello.

"Si crees todo lo que lees, ya estás preparado para seguir mis aventuras"

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