18 Abr 2008

Xerais construyendo analfabetismo.

Escrito por: blanco-villar el 18 Abr 2008 - URL Permanente

En una sustitución de una profesora de 3º ESO he tenido el placer de conocer el libro de este curso de la editorial Xerais (Editorial gallega). Acercándome al temario (lo que los cursis llaman currículum) he visto que el libro es un cúmulo de despropósitos que solo lleva a una diercción la formación de alumnado aún más analfabeto. Este crimen tiene nombres y apellidos. Son Eduardo Seco Pérez y Antón Rozas Caeiros, los autores de este conjunto de papel encuadernado, porque libro es otra cosa más elevada ya que implica conocimientos.

De las 300 páginas de contenidos divididos en 13 temas y glosarios, apéndices cartográficos e índice vemos lo siguiente.
Los temas 1, 2 y 3 son los dedicados a la geografía física y política del planeta.
Los temas 4, 5, 12 y 13 son los dedicados a la Economía en general y la ecología.
La mitad del tema 10 y la mitad del tema 11 se habla de la organización política bien sean los Estados o las Organizaciones Internacionales.
Los temas 5, 6, 7, 8, 9, mitad del 10 y mitad del 11 están dedicados única y exclusivamente a Galicia. No estoy en contra de que en cada tema se especifique la singularidad de la comunidad autónoma, pero más de la mitad de libro, unas 170 páginas están dedicadas a la agricultura en galicia (con aperos de labranza y todo), la pesca en galicia, la industria en galicia, el petróleo en galicia (no es coña), galicia como país, galicia en la UE, galicia en la ONU. Es un espectáculo tan LAMENTABLE y patético que habría que colgar de un mástil a los autores y multar a la editorial por negligencia laboral.
Encima el libro se permite el lujo de moralizar y opinar sobres cuestiones que debería dejar el libre pensamiento y encima engaña ya que se exponen las competencias de la autonomía y nada más, y mal y mintiendo sobre las competencias como puertos de Galicia. Es patético.
En el tema de la organización política pasamos de Platón y Lincoln a la división parroquial y comarcal de Galicia, y ya está. Esto es patético.
Y la estatua de Lincoln está en el Lincoln Memorial, no en el Capitolio, que hasta los pies de foto están mal. Esta gente no se toma su trabajo en serio o su ideología (por llamarlo de alguna forma) demasiado en serio. La irresponsabilidad de Eduardo Seco Pérez y Antón Rozas Caeiro es manifiesta.

18 Mar 2008

Subvenciones, maestros y psicopedagilipollas

Escrito por: blanco-villar el 18 Mar 2008 - URL Permanente

Hola. He leido este artículo de Reverte en el semanal y no he podido hacer otra cosa que ponerlo en este foro para que la gente que lo visite se deleite con las opiniones muy bien fundamentadas de un genial articulista. Gracias Reverte

Me sigue sorprendiendo que se sorprendan. O que hagan tanto paripé, cuando en realidad no les importa en absoluto. Ni a unos, ni a otros. Y eso que todo viene seguido, como las olas y las morcillas. La última –estudio internacional sobre alumnos de Primaria, o como se llame ahora– es que el número de alumnos españoles de diez años con falta de comprensión lectora se acerca al 30 por ciento. Dicho en parla normal: uno de cada tres críos no entiende un carajo de lo que lee. Y a los 18 años, dos de cada tres. Eso significa que, más o menos en la misma proporción, los zagales terminan sus estudios sin saber leer ni escribir correctamente. Las deliciosas criaturas, o sea. El báculo de nuestra vejez.

Pero tranquilos. La Junta de Andalucía toma cartas en el asunto. Fiel a la tradicional política, tan española, de subvenciones, ayudas y compras de voto, y además le regalo a usted la Chochona, la manta Paduana y el paquete de cuchillas de afeitar para el caballero, a los maestros de allí que «se comprometan a la mejora de resultados» les van a dar siete mil euros uno encima de otro. Lo que demuestra que son ellos quienes tienen la culpa: ni la Logse, ni la falta de autoridad que esa ley les arrebató, ni la añeja estupidez analfabeta de tanto delincuente psicopedagógico y psicopedagocrático, inquilino habitual, gobierne quien gobierne, del ministerio de Educación. Los malos de la película son, como sospechábamos, los infames maestros. Así que, oigan. A motivarlos, para que espabilen. Que la pretendida mejora de resultados acabe en aprobados a mansalva para trincar como sea los euros prometidos –una tentación evidente–, no se especifica, aunque se supone. Lo importante es que las estadísticas del desastre escolar se desplacen hacia otras latitudes. Y los sindicatos, claro, apoyan la iniciativa. Consideren si no la van a apoyar: ya han conseguido que a sus liberados, que llevan años sin pisar un aula, les prometan los siete mil de forma automática, por la cara. Y más ahora que, de aquí a tres años, con los nuevos planes de la puta que nos parió, un profesor de instituto ya no tendrá que saber lengua, ni historia, ni matemáticas. Le bastará con saber cómo se enseñan lengua, historia y matemáticas. Y más si curra en España: el único país del mundo donde los profesores de griego o latín enseñan inglés.

Así, felices de habernos conocido, seguimos galopando alegremente, toctoc, tocotoc, hacia la nada absoluta. Todavía hay tontos del ciruelo –y tontas del frutal que corresponda– sosteniendo imperturbables que leer en clase en voz alta no es pedagógico. Que ni siquiera leer lo es; ya que, según tales capullos, dedicar demasiado tiempo a la lectura antes de los 14 años hace que los chicos se aíslen del grupo y descuiden las actividades comunes y el buen rollito. Y eso de ir por libre en el cole es mentar la bicha; te convierte en pasto de psicólogos, psicoterapeutas y psicoterapeutos. Cada pequeño cabrón que prefiere leer en su rincón a interactuar adecuadamente en la actividad plástico-formativo-solidaria de su entorno circunflejo, por ejemplo, torpedea que el día de mañana tengamos ciudadanos aborregados, acríticos, ejemplarmente receptivos a la demagogia barata, que es lo que se busca. Mejor un bobo votando según le llenen el pesebre, que un resabiado culto que lo mismo se cisca en tus muertos y vete tú a saber.

El otro día tomé un café con mi compadre Pepe Perona –«Café, tabaco y silencio, hoy prohibidos», gruñía–, que pese a ser catedrático de Lengua Española exige que lo llamen maestro de Gramática. Le hablé de cuando, en el cole, nos disponían alrededor del aula para leer en voz alta el Quijote y otros textos, pasando a los primeros puestos quienes mejor leían. «¿Primeros puestos? –respingó mi amigo–. Ahora, ni se te ocurra. Cualquier competencia escolar traumatiza. Es como dejar que los niños varones jueguen con pistolas y no con cocinitas o Nancys. Te convierte en xenófobo, machista, asesino en serie y cosas así». Luego me ilustró con algunas experiencias personales: una universitaria que lee siguiendo con el dedo las líneas del texto, otro que mueve los labios y la cabeza casi deletreando palabras… «El próximo curso –concluyó– voy a empezar mis clases universitarias con un dictado: Una tarde parda y fría de invierno. Punto. Los colegiales estudian. Punto. Monotonía de lluvia tras los cristales. Después, tras corregir las faltas de ortografía, mandaré escribir cien veces: Analfabeto se escribe sin hache; y luego, lectura en voz alta: En un lugar de la Mancha, etcétera». Lo miré, divertido. «¿Lo sabe tu rector?». Asintió el maestro de Gramática. «¿Y qué dice al respecto?». Sonreía mi amigo, malévolo y feliz, encantado con la idea; y pensé que así debió de sonreír Sansón entre los filisteos. «Dice que me van a crucificar.»

Sobre este blog

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HMS Pinafore

Soy un profesor de Historia de enseñanzas medias (hoy secundaria) que intenta acercarse al análisis político e histórico y lo que se tercie con una mezcla de mi parcialidad, crítica y un poco de humor. Aunque en lo referente a la Historia espero alejarme de la parcialidad todo lo que me sea humanamente posible.

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