04 Jul 2008
925. "Muchos se están haciendo ricos con el mito de que falta petróleo" ENTREVISTA: La nueva crisis energética ABDALLA SALEM EL-BADRI Secretario...
ENTREVISTA: La nueva crisis energética ABDALLA SALEM EL-BADRI Secretario general de la OPEP.
El Congreso Mundial del Petróleo que se celebra esta semana en Madrid se ha convertido en un zoco en el que todos tratan de vender la misma mercancía averiada: que la culpa de la brutal subida del precio del oro negro es de otro. Abdalla Salem El-Badri, secretario general de la Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP), rebate a los que, como algunos Gobiernos occidentales y varias multinacionales, culpan a la falta de producción. Para El-Badri, libio de 68 años, el precio coge impulso en el exceso de especulación financiera.
OPEP
(Organización de Países Exportadores de Petróleo)
A FONDO
- Sede:
- Viena (Austria)
- Directivo:
- Jaber Al Ahmad Al Sabah. Emir de Kuwait(Presidente)
Pregunta. Se exige a la OPEP que ponga más petróleo en el mercado para atajar la escalada del precio.
Respuesta. Déjeme decir, lo primero, que no hay ningún problema de oferta. La subida se debe a la devaluación del dólar, las tensiones geopolíticas, la especulación... No hay escasez en el mercado. En realidad, todo esto es fácil de explicar: la crisis de las hipotecas basura el verano pasado en EE UU hizo mucho daño a los mercados bursátiles, y desde entonces la inversión financiera busca otros productos y las materias primas ahora son el principal atractivo para la especulación.
P. Las multinacionales han coincidido en lamentar que las restricciones de la OPEP dificultan el despegue de la inversión.
R. No es cierto que todos los países de la OPEP pongan restricciones. Hay muchos con las puertas abiertas a las compañías privadas. Y algunas de estas compañías privadas mantienen las puertas de sus países cerradas. En el 85% de las explotaciones marinas de EE UU no se puede entrar. Tampoco en el norte de Alaska. Hay que ser justo.
P. El consejero delegado de British Petroleum, Tony Hayward, dijo que el exceso de especulación es un "mito"
R. Puedo responder igual. La falta de oferta es un mito. La causa no está ahí. No es verdad.
P. ¿Qué puede hacer entonces la OPEP para enfriar el mercado?
R. Mantenemos el 40% de la producción mundial y estamos invirtiendo 160.000 millones de dólares en exploración y producción, tenemos 120 proyectos en marcha. BP, por ejemplo, podría invertir en intentar sacar más petróleo del Mar del Norte. Y tenemos capacidad de aumentar la oferta si es necesario. Pero déjeme poner esto claro. No hay nadie haciendo cola por petróleo, toda la demanda está satisfecha.
P. Arabia Saudí ha anunciado un aumento de su oferta en medio millón de barriles diarios ¿La OPEP podría tomar una decisión conjunta similar?
R. No creemos que haya escasez. Y Arabia Saudí lo que dijo es que aumentará su producción, si hay más demanda, pero no vamos a producir si no hay clientes.
P. Si todo se debe a la especulación, llegará un momento en que la burbuja estalle, ¿bajará entonces el barril de los cien dólares?
R. Si el mercado vuelve a comportase según la relación entre oferta y demanda, los precios bajarán. Si dejamos el mercado a los especuladores, un día se dice que el precio llega a 140 dólares, otro que subirá hasta los 200, y el mercado entra en pánico. Hay muchos que se están haciendo ricos con el mito de que falta petróleo.
P. ¿Es necesaria entonces una reforma de los mercados de contratos de futuros?
R. Lo que creo es que hay algo en el mercado que ha ido demasiado lejos. Hay que decir, paremos un momento, algo está mal, hay que volver a la normalidad. No estoy diciendo que se elimine a los especuladores del mercado. Lo que digo es, calma, no hay escasez, dejemos a la oferta y la demanda jugar, ése debe ser el juego del mercado.
P. En muchos países, como España, un aumento así del precio tiene efectos muy graves ¿No hay nada más que se pueda hacer?
R. Ustedes también son víctimas de esta situación. Les afecta la especulación, la devaluación del dólar... Para mí, la cuestión está en poner barreras a la especulación. La Agencia Internacional de la Energía dice que no hay ningún problema de oferta en el corto plazo, pero que habrá problemas a partir de 2012. Con este alto nivel de precios, no se puede decir que habrá tensión en el mercado después de 2012 porque no es verdad. Con este nivel de precio, si hay demanda, todo el mundo invertirá y habrá más oferta.
P. Las multinacionales oponen que el aumento de impuestos al petróleo en algunos países desincentiva esa inversión...
R. Las empresas tienen que olvidarse de que la idea de las siete hermanas [siete multinacionales con gran influencia en el precio internacional hasta los años setenta] vaya a resucitar. Las compañías estatales y las multinacionales privadas tienen que convivir. Ya no pueden ir a un país e imponer el precio que quieran y no pagar impuestos.
P. Es difícil pensar que la OPEP tenga interés en acabar con la subida de precios, a precios más altos, mayores ingresos...
R. Le tengo que corregir. Altos precios significan más ingresos para los Gobiernos de los países consumidores porque aumenta la parte que se va en impuestos. Y déjeme recordar que más del 85% de los ingresos que tenemos vuelve a los países consumidores, con ese dinero compramos productos textiles, alimentos, materias primas o productos industriales a Estados Unidos y Europa. No acumulamos más riqueza con esta situación, no es verdad.
P. El Congreso de EE UU quiere que se lleve a los tribunales a los países de la OPEP que no ajusten su producción a las necesidades del mercado ¿Qué le parece?
R. Quiero que, como primera potencia mundial, deje de hostigar a los países de la OPEP. Con el boicot a Libia, el boicot a Irán, el problema creado en Irak, hay cinco o seis millones de barriles diarios menos en el mercado. Debería intentar ayudar, no echar más gasolina al fuego.
Fuente: el país.com
925. "Muchos se están haciendo ricos con el mito de que falta petróleo" ENTREVISTA: La nueva crisis energética ABDALLA SALEM EL-BADRI Secretario...
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885. Bernard Lagat saca su billete para disputar los 5.000 metros en Pekín. EL ATLETA DE ORIGEN KENIATA COMPETIRÁ CON ESTADOS UNIDOS.
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921. La lujosa espera de Angelina Jolie. La pareja dispone de varias habitaciones para el alumbramiento de sus gemelos.
Brad Pitt, con sus hijas Shiloh y Zahara, entra al hospital Lenval- EFE
Fabulosas vistas del Mediterráneo, palmeras bañadas por el sol de julio en el sur de Francia. En resumen, un paraíso de lujo para que los gemelos Brangelina hagan su entrada triunfal en el mundo.
En la maternidad Santa María del hospital Lenval, donde ha sido ingresada, a Angelina Jolie la tratan como a una reina. La actriz llegó en un helicóptero que aterrizó en el techo del edificio y varios medios aseguran que cuenta con toda una planta para ella sola.
El periódico local Nice Matin, afirma que Jolie está hospedada en la mejor de las habitaciones del hospital, con una vista sin obstrucciones sobre la Bahía de Ángeles. Agrega que la actriz tenía reservadas otras cuatro habitaciones en el ala de maternidad, que se encuentra rodeada de guardaespaldas. Una de ellas es para Brad Pitt
Mientras tanto, el ginecólogo Michel Sussmann, médico de cabecera de los Jolie-Pitt, ha mantenido el misterio respecto a si se dará a conocer a la prensa el momento en que nazcan los niños. Pero la portavoz de la familia, Nadine Bauer, ha asegurado que aún falta tiempo para que llegue el día.
Brad Pitt ha sido visto varias veces entrando o saliendo de las instalaciones del hospital, siempre acompañado de alguno de los cuatro hijos de la pareja: Shiloh, la única biológica que nació en Namibia el 2006, Maddox, Zahara y Pax.
El clan Brangelina llevaba tiempo viviendo en una nueva casa en Correns, al sur de Francia, a unos cien kilómetros de Niza. Pero el alcalde la ciudad ha confirmado que justo antes de la hospitalización de Jolie, la pareja se había mudado a una villa del siglo XVII, ubicada mucho más cerca de la clínica. Desde allí, Brad Pitt y los niños visitan a mamá en helicóptero.
Fuente: el país.com
921. La lujosa espera de Angelina Jolie. La pareja dispone de varias habitaciones para el alumbramiento de sus gemelos.
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895. La reforma de las pensiones entra en vigor en Chile. “Este año, 480.000 personas verán aumentados sustantivamente sus ingresos y otros 120.000...
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Calle de la ciudad costera de Baracoa, a mil kilómetros de La Habana- ISAAC F. CALVO
A mil kilómetros de La Habana, en la ciudad de Baracoa, el pescado que sirven a los turistas en el hotel El Castillo es congelado. Lo mismo ocurre en todos los restaurantes estatales del país, así que la cosa no tendría nada de extraño a no ser por dos razones: para llegar a esta villa oriental, la primera fundada en Cuba por Diego de Velázquez, los peces han de pasear 150 kilómetros desde Guantánamo y atravesar una peligrosa carretera de montaña llamada La Farola; lo segundo es que Baracoa es un fabuloso pueblo marinero de 40.000 habitantes y la pesca en la localidad es excelente. Pero no hay "mecanismos" para que los particulares puedan suministrar nada de forma directa a los hoteles y empresas del Estado. "Todo está centralizado, y mientras sea así, todos seguiremos congelados", bromea un funcionario de espíritu liberal.
En Cuba, el drama y el humor negro se confunden. En la isla existe una polémica ley que establece que el que emigra "definitivamente" del país pierde el derecho a la casa y a todas las propiedades de las que es titular. ¿Pero que ocurre si quién emigra son tu hija y tus nietos, y tú te quedas? Le paso a Evaristo Ricardo Concepción, en la ciudad de Holguín, y casi le da un infarto. Pese a que hacía tres años que vivía con su hija en la vivienda, al estar ésta a nombre de la "emigrante" fue incautada en febrero de 2006 con todos los objetos en su interior. Evaristo reclamó y ganó la demanda. Le devolvieron la casa en julio, pero vacía. Reclamó otra vez. El 15 de mayo de 2007 le devolvieron el refrigerador y el televisor, y el 8 de agosto un ventilador. Pero de lo demás, hasta hace dos meses, nada. Lo publicó en abril el diario Juventud Rebelde en su sección "Acuse de recibo".
Casos como estos, a montones. En la misma sección y en el mismo diario, el pasado domingo se informaba de dos “situaciones” relacionadas con el peliagudo problema de la vivienda, en un país que tiene un déficit de un millón de casas. La primera aludía a la protesta de un grupo de vecinos del municipio Arroyo de Naranjo, en La Habana, por el desamparo en que se encuentran. Resulta que sus viviendas fueron construidas por error entre dos torres de alta tensión, y al erigirse la urbanización “en un campo magnético peligroso para la salud humana”, ninguna institución se responsabiliza. “Los inquilinos no tiene la propiedad de sus casas, ni por lo tanto su libreta [de racionamiento] de productos alimenticios”.
El segundo caso es aún más sangrante. Se trata de unos vecinos del pueblo de San Juan y Martinez, en Pinar del Río, que empezaron a construir su propio edificio en 1987. “No pudieron concluirlo por urgencias del territorio – ajenas a su voluntad – hasta 2007. ¡Veintidós años después¡”, exclama Juventud Rebelde. Ahí no acaba la cosa. “Increíblemente, no se han entregado las viviendas todavía, hasta tanto no se construya un tanque séptico”. El artículo periodístico, titulado “Inversiones a lo loco”, denunciaba “las secuelas que traen la improvisación, la indisciplina y el voluntarismo en procesos inversionistas relacionados con algo tan serio como la vivienda”.
Las verdades más duras en Cuba se dicen jugando. Medio en guasa. Y cuando la risa es política y encima se cuela de modo sistemático en la ideologizada televisión estatal, es que el asunto es muy serio. El día que vaya a hacerse una fotografía de la Cuba actual, habrá que recuperar la serie humorística ‘Deja que yo te cuente’, que cada miércoles salpica la pantalla de situaciones delirantes, que no son otras que las que produce el socialismo tropical.
Lo normal en el programa es ser pícaro y robarle al Estado, y por este vodevil desfilan dirigentes incapaces y personajes que se buscan la vida haciendo difíciles equilibrios, a caballo entre la censura y el goce popular. El programa se trasmite por el canal Cubavisión en horario de máxima audiencia y causa furor. Algunos cubanos hasta graban los capítulos y envían las cintas de video a sus parientes recién emigrados a Miami, adictos a sus irreverencias. Una de sus secciones se ambienta en un taller estatal que realiza reparaciones de equipos electrodomésticos, aunque en verdad poco se repara porque casi nunca hay piezas de repuesto.
Como en muchos establecimientos estatales, en este taller no hay gran contenido de trabajo. Y dado que los salarios no alcanzan, cada cual sobrevive como puede. En un capítulo memorable, la secretaria se dedica a hacer de ‘manicuri’ particular, esto es, a arreglar uñas en el horario laboral; el empleado más anciano cobra un impuesto a los clientes que necesitan usar el baño; y el mecánico tiene su ‘rejuego’ con las piezas del único automóvil de la empresa, al servicio del gerente. Ocurre que el chofer del dirigente hace de taxista privado con el coche del Estado y es descubierto por los empleados. El jefe, al verse amenazado, impuso la paz con este argumento inapelable: aquí no pasa nada; ni yo veo lo que ustedes hacen, ni ustedes lo que hago yo.
Zona de silencio
Aunque dentro y fuera de Cuba hay quienes se empeñan en negarlo, algunas cosas importantes han cambiado en la isla y entre las que más, la disposición a la crítica y su empleo sin complejos por los creadores más jóvenes. Muestra de ello es ‘Zona de silencio’, un documental sobre la censura realizado por Karel Ducases como tesis para graduarse de la facultad de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte. En el filme aparecen figuras como los escritores Antón Arrufat y Pedro Juan Gutiérrez, el cineasta Fernando Pérez y el trovador Frank Delgado, y todos sin excepción hablan sin edulcorantes de la existencia de censura en su país, antes y ahora. Arrufat cuenta su experiencia con la censura “brutal” que lo tuvo 14 años sin publicar un libro, Delgado de la cobardía de los censores que ni se atreven a decirle a la cara que sus canciones están prohibidas. Ducases juega con el humor y el drama, e intercala citas como la siguiente de José Martí: “La mordaza que pone en boca ajena, se vuelve esposas en las propias manos”. Su productora se llama Sin Limite Films. La película fue exhibida en febrero en La Habana en la séptima Muestra de Nuevos Realizadores.
Fuente: el país.com
897. Dramas en clave de guasa. Soplan vientos de cambio en la isla. Las penurias económicas siguen siendo notables, pero la gente no se deja abatir.
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869. Será necesario que el Gobierno de España realice un “gran salto”, para que se pueda legalizar a los “sin papeles”, junio 2008.
884.Curso Nacional de Entrenadores en Madrid. Del 30 de junio al 18 de julio. Alumnos: Isaac Viciosa, Felipe Vivancos, Alexis Sánchez, Paco Pinardo...
Francisco Gil Sánchez impartiendo el Curso Nacional de Entrenadores
El Decano, don Javier Sampedro, ha vuelto a poner a nuestra disposición, como siempre ha hecho, las instalaciones y los servicios de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte que tan acertadamente dirige.
La participación ha vuelto a ser notable, contando con 23 alumnos en el Curso de Club, 32 en la Fase Nacional I y 21 en la II. Entre ellos, destacados atletas internacionales: Isaac Viciosa, Felipe Vivancos, Alexis Sánchez, Paco Pinardo, Oscar Albalat, Ángel Azpeitia,... de España y los fondistas internacionales Dong Liu de China, Mustapha Lourhchit de Marruecos, entre otros.
Alumnos con grandes deseos de aprender y cualificadísimos profesores deseosos de enseñar han creado un ambiente favorable al trabajo, intenso por cierto, en perfecta armonía entre las clases prácticas, las teóricas, el estudio y, ¿por qué no?, la investigación.
Fuent: rfea.es02 Jul 2008
881. Cómo enfrentar los temores que surgen antes de una operación. Sigmund Freud: "Cuando a uno le duele la muela, todo uno es una muela"...
El testimonio fue extraído de internet de uno de los cientos de foros en los cuales personas que van a ser operadas transmiten y comparten sus emociones. Es que el hecho de entrar a un quirófano desencadena una serie de situaciones desde el punto de vista psicológico que deben ser tenidas en cuenta por el equipo de profesionales ya que influyen en el resultado de la operación.
Un estudio descriptivo que se realizó entre 1.353 pacientes ingresados para diferentes intervenciones en el Hospital "Guillermo Luis Fernández Hernández Baquero", en Cuba, y cuyos datos sirven como referencia, determinó que el 42.6 por ciento tuvo miedo a morir en la cirugía; el 31 por ciento pensó constantemente en la anestesia antes de la operación; el 21.3 por ciento tuvo miedo a permanecer consciente y el 10.6 por ciento a despertar con secuelas. "La inminencia de una intervención quirúrgica pone a cualquier persona en un lugar de exposición muy particular, y por eso, es necesario pensar de qué manera en el sistema sanitario se considera la salud mental del paciente. Lamentablemente se considera poco", señala el psicólogo e investigador de la UNR, Juan Carabajal, que desde hace años estudia el impacto psíquico de estas situaciones.
Los instantes previos a una operación "son momentos fuertes", describe Carabajal, y agrega: "El hecho de que la persona va a permanecer inconsciente y con su cuerpo desnudo y expuesto; el miedo a sufrir dolor o a posibles complicaciones; el ritual de la despedida cuando vienen a buscar al paciente para llevarlo al quirófano... todos estos elementos esconden una carga afectiva muy grande y hasta cierta violencia, por eso es necesario pensar cómo pueden minimizarse para llevar alivio a la persona y sus familiares".
El rol del cirujano se torna clave en este escenario. "La contención que brinde el médico a cargo de la operación puede influir en el resultado del proceso quirúrgico", afirma Carlos Guillermo Capitaine Funes, cirujano general y torácico del Sanatorio Parque. Para el profesional, el "secreto" está en la confianza que se logre transmitir al paciente: "Aunque las consultas médicas tienden a ser más cortas, la persona que va a ser intervenida necesita tiempo, dedicación, que lo escuchen, que le respondan todas las dudas y si hay que estar una hora, así debe ser", enfatiza.
El especialista, que pertenece a las "nueva generación" de cirujanos, asegura que hay cambios sustanciales respecto de la distancia que se tenía con el paciente en otros tiempos. "La gente lo comenta como positivo. Ya no se ve tanto el cirujano omnipotente, soberbio, cerrado, al que no se le podía discutir nada", reflexiona.
Para Capitaine Funes, "el médico debe generar confianza y acompañar al paciente en el pre y posoperatorio. Es muy clara la diferencia en el resultado de la intervención cuando un médico se maneja así y cuando lo hace de otra manera".
Camino al quirófano
Otro momento clave es cuando el paciente es trasladado hacia la sala de cirugía. Según el psicólogo Carabajal "allí se da un ritual de despedida que suele ser muy angustiante aunque los riesgos reales sean mínimos". Por eso, dice el experto, es necesario que el equipo médico esté atento a esta situación y alguien intervenga para minimizar el impacto psíquico. "Creo que la oportuna presencia del cirujano, o un referente que lleve tranquilidad, puede cortar con tanta angustia", destaca.
Capitaine Funes coincide: "Quien va a ser intervenido necesita la presencia de un cirujano que conozca claramente su situación, que le de toda la información que requiere, que sepa cuáles son sus dolencias. Yo no operaría a alguien que no me tiene confianza".
Estado de inconsciencia
Todos los consultados coinciden en que el trabajo interdisciplinario influye en un mejor resultado de la intervención quirúrgica. Máximo Gaischuk, anestesiólgo del Sanatorio Delta, del Sanatorio de la Mujer y del hospital de día del Centenario, comenta que la herramienta más importante en su campo de acción es la consulta preanestésica "donde el paciente puede informarse y donde intentamos evacuar dudas". En ese espacio de charla, que suele darse días u horas antes de la operación "el profesional tiene la posibilidad de conocer a la persona, de que sepan a qué se van a enfrentar. Les transmitimos que nuestra meta es que no sienta dolor y que estamos para cuidarlo. Sin dudas lo más importante es el conocimiento, porque en general, el mayor temor es enfrentarse a lo desconocido".
Muchos años pasaron hasta que los anestesiólogos comenzaron a ocupar un rol relevante en el equipo médico. Esto surgió por la necesidad que planteaban los propios pacientes para quienes era un ser desconocido y hasta misterioso: "Lo que hacemos se puede explicar. Además, para cumplir con nuestra función hay que realizar la carrera de grado de médico y un posgrado de cuatro años. Saber esto alivia". Gaischuk destaca que hoy se cuenta además con herramientas farmacológicas probadas para ayudar al paciente: "Una sedación adecuada, previa al momento en el que la persona ingresa al quirófano, es crucial".
Carabajal recuerda algo que mencionaba Sigmund Freud: "Cuando a uno le duele la muela, todo uno es una muela", lo que demuestra que frente a una situación que causa tanto malestar, cuerpo y alma se concentran en ese punto: "Si no hay una contención apropiada que acompañe ese punto de dolor, el dolor se va a magnificar", concluye.
Fuente:. notife.com
881. Cómo enfrentar los temores que surgen antes de una operación. Sigmund Freud: "Cuando a uno le duele la muela, todo uno es una muela"...
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833. En los Trials no hay piedad. Estados Unidos habrá perdido su hegemonía en alguna prueba por la aparición del jamaicano Usain Bolt en los 100...
21 Jun 2008
679. El autor examina tres caminos posibles para “tratar con lo real”: el que plantea la ciencia, el que propone la religión y el psicoanálisis.
Por Isidoro Vegh
Vivir, existir. Situarse “ante” la vida, eksistere, como decía Heidegger, es la tragedia del humano. Viviente que advierte la finitud, el zazen, dice el maestro Taisen Deshimaru, lo prepara para la muerte y así hace de la vida la densa corriente de la nada a la nada que glorifica el instante. Y las artes marciales, dice el maestro Taisen Deshimaru, que enseñan la defensa y el ataque, pues la vida es lucha, conflicto. Con la naturaleza y sus poderes incontrolables; con los otros, sus apetitos, sus trampas acechantes; consigo mismo en la ignota decisión de lo no querido y sin embargo actuado, de lo no realizado y sin embargo querido.
Hilflosigkeit, desamparo, desvalimiento que acompaña al recién nacido hasta el final de sus días. Pues ¿qué es la pregunta de la Esfinge sino una advertencia que Edipo ignoró?: “Ahora que caminas en tus dos piernas, que tus pies pisan firme la tierra en que has de reinar, recuerda tu invalidez del inicio, cuando en cuatro apoyos te movías torpemente; anticipa la fragilidad que te hará reclamar el bastón piadoso de un hijo cuando precises que en la vejez te sostenga”.
Acechanza de la muerte que nos diferencia del Horlá, el doble que acosaba al protagonista del cuento de Maupassant 1, quien sólo iba a morir en día y en hora precisada. ¿Cómo es que el hombre ríe, entonces, ante los riesgos que a cada instante lo amenazan, cómo duerme, plácido, sin seguro despertar? Y sin embargo el hombre ríe, sueña, canta y baila. Y hasta reproduce el horror del espejo borgeano en la paternidad que rechazaba el viejo y ciego poeta.
Hilflosigkeit, real que persiste, invitó al hombre, desde tiempos inmemoriales, a sus respuestas. Si el sol nos alumbra y su luz nos protege de las fieras de la noche, aceptarlo como un Otro al que mi plegaria puede inclinar su voluntad fue una respuesta. ¿La lluvia escasea el agua, garante de nuestro sustento? Una ofrenda, un sacrificio, y el dios de la lluvia nos devolverá con el agua fecundante, la semilla crecida de la diosa Tierra. Deméter o Pachamama, dios del sacrificio azteca o ancestros divinos del shintoísmo, su protección fue invocada y sigue siendo reclamada, pues la fragilidad persiste.
¿Cómo, no vinieron acaso la ciencia y sus desarrollos tecnológicos a ofrecer sus respuestas? ¿No puede, acaso, predecirse desde esa mirada panóptica que es el moderno satélite meteorológico, el inicio, la magnitud y el recorrido probable de un huracán? Ciertamente, la ciencia creyó que podría suplir al texto religioso con sus avances y sus consecuencias. Muchas de las respuestas que las religiones milenarias dieron a los fenómenos naturales hoy son tomadas en su valor metafórico. Cada día de la creación habrían sido para Yahvhé millones de años. O bien puestas a cuenta de la limitación humana del escriba, del amanuense.
Pero también la ciencia muestra sus límites cuando no puede definir las opciones morales y éticas que sus aplicaciones hacen posible. ¿Es bueno o es malo tirar una bomba en Hiroshima? ¿Conviene a la humanidad gastar costosos recursos en discapacitados, o sería mejor, como lo proclamó y realizó el ideal ario, eliminar a quienes se distancian del “mejor modelo”? La ciencia interrogó los cuerpos celestes y permitió, como lo expuso Alexandre Koyré, pasar de un mundo cerrado a un universo infinito 2. La luna dejó de ser una diosa para albergar en su suelo el pie humano, aquel del que Edipo olvidó su hinchazón. También la ciencia avanzó en los misterios de la vida. Hoy el genoma del hombre y de otros seres vivos, vegetales y animales, permite incidir en la reproducción que deja de ser reproducción para ser creación. También en esta dimensión, el hombre creador sustituye al dios de la creación. Nuevas semillas transgénicas convierten en fértiles, tierras yermas. Vacunas impensadas han hecho viable una progresión demográfica que hace, de nuestros antepasados prehistóricos, hombres y pueblos solitarios. Ya no es ciencia ficción que nuestro ojo se extiende, en tiempo real, a los confines del planeta; que nuestros oídos reciben las vibraciones de lenguas lejanas, con sus costumbres, sus ritos, sus cantos, sus plegarias, en una corriente avasalladora que se llama globalización: de las noticias y los eventos, las catástrofes naturales y las competencias deportivas, las guerras y los encuentros de naciones y continentes.
Sin embargo, la ciencia, aunque resolviera, por ejemplo, el problema grave de la contaminación ambiental, no puede responder a ciertas preguntas, a las que excluye: ¿cuál es el sentido de la vida, por qué existir y no dejar de existir, y de qué modo, al precio de matar millones como sucedió con los imperios y fue llevado al extremo en el siglo precedente? ¿Qué es vivir feliz, lo que le sucede al otro me concierne? ¿Qué especifica la condición humana, es válida esta pregunta? Si lo fuere, ¿cuándo se pierde la esencia que la constituye? Un “mundo feliz”, como decía Aldous Huxley, ¿sería un mundo envuelto en el goce de la droga y ausentado del amor? ¿Qué es el amor? ¿Qué es el deseo? ¿Qué es el goce? ¿Valen lo mismo estos tres cuando se anudan que cuando están desanudados? 3.
Y así podría seguir. Son las preguntas que la ciencia no responde porque no está en su estructura formularlas. La ciencia, en su vertiente moderna, ha sido y es otro trato con lo Real, uno de los pocos senderos que encontró el hombre para develar algo de lo Real. Que resolvió y resuelve infinidad de graves problemas, que abrió horizontes impensados. Y es de suponer que lo seguirá haciendo. Pero la ciencia no puede responder por el valor de sus aplicaciones. Tampoco por el valor de la existencia, del buen sentido vectorial de su realización.
Paradoja: a esto respondió la religión y lo hace aún hoy en sus distintas versiones. Al precio de persistir, según decía Freud, en una ilusión: Die Zukunft einer Illusion 4, el porvenir de una ilusión, dijo Freud: que un Dios-Padre-Protector hizo un plan integral para nuestro bien.
“Tan cierto como que Dios vela por nuestro bien”, así decía Hirsch Hyacinte, vendedor de lotería, prometedor de la suerte sumido él mismo en la miseria, protagonista de uno de los chistes del gran poeta alemán Heinrich Heine y citado por Freud.
Como los dioses ya no hablan, los ritos y sus oficiantes cubren sus silencios.
Como la ciencia no resuelve las preguntas más acuciantes de la existencia, ni el desencuentro inexorable entre los hombres y de cada uno consigo mismo, las religiones persisten, aun recortadas en su poder y en su saber.
¿Cuál es el tercer trato con lo real que el título anunciaba? No es casual que fuera hijo de este tiempo, cuando la ciencia ya había hecho su recorrido encomiable en el trato con la physis así como en el desmantelamiento de la verdad revelada de las religiones. No es casual que su inicio fuera el límite del fracasado saber médico del siglo XIX, el que sustentaba en la biología, la física, la química, la naciente bacteriología, su lucha contra el resabio religioso del vitalismo.
Sí, el psicoanálisis, tercer trato con lo real, es hijo del fracaso médico.
Como tantas veces fue recordado, las histéricas de la Viena imperial hicieron escuchar en sus síntomas la palabra amordazada que la ciencia ignoraba. No por maldad o por dogmatismo. Es que no entraban en el paradigma de su territorio las preguntas a las que esos síntomas respondían: ¿qué es una mujer, qué es el sexo, qué es el sexo de una mujer?
Reducir “la histeria” al movimiento del útero no fue sólo ignorancia es el límite de las coordenadas que encuadraban su territorio.
Freud fue un precursor. Su descubrimiento fue que un software funciona sin que la pantalla lo registre. Salvo en indicios indirectos, como el reloj de arena que señala el funcionamiento del ordenador. O las imágenes a las que dan forma los pixeles. Su invención trastroca nuestra creencia en un saber racional consciente de nuestros actos que nos garantizaría la verdad y nos protegería del error. Inconsciente llamó Freud a este otro saber que no se ofrece a la pantalla de la conciencia.
Pero fue un precursor: lo descubrió antes que la lingüística moderna hiciera su curso, antes que la lógica matemática se extendiera de Frege a Russell, de Cantor a Gödel, antes que la antropología de Lévi-Strauss 5 nos diera las estructuras elementales del parentesco o el estudio de los mitos y sus mitemas.
Tres grandes mitos, Narciso, Edipo y Tótem y tabú fueron hitos de la obra freudiana que aguardaron la explicitación de su lógica para alcanzar la dimensión de su genio. En ellos desplegó la vertiente imaginaria del yo narcisístico, la articulación simbólica que define la identificación al propio sexo en el desfiladero del Otro, y la mítica presencia instituyente, en el inicio, de un padre del goce. Real del goce anudado a la palabra que hace de un organismo un cuerpo.
El psicoanálisis no ofrece los consuelos de la religión. El psicoanálisis no alienta el progresismo ingenuo, ni la respuesta sin sujeto de la ciencia lo conforma. Se inscribe en la tradición de las luces, no es un irracionalismo más, acepta las reglas del método científico en cuanto articula la teoría a lo real de una práctica. Pero, a diferencia de la ciencia, el psicoanálisis ubica como objeto de su teoría y de su práctica al sujeto. Objeto de la teoría y eje de su práctica, en la que sostiene una ética: no ceder en su deseo. Pues sin él, el sujeto desdice del gusto de la vida aunque el goce lo tiente con la plenitud del ser.
1. Maupassant, Guy de, El Horla, Editorial Argonauta, Buenos Aires, 1988, pág. 73.
2. Koyré, Alexandre, Del mundo cerrado al universo infinito, Siglo Veintiuno de España editores, España, 1979.
3. Vegh, Isidoro, El prójimo. Enlaces y desenlaces del goce, Editorial Paidós, Buenos Aires, 2001.
4. Freud, Sigmund, El porvenir de una ilusión (1927), Volumen XXI, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1979.
5. Lévi-Strauss, Claude, Antropología estructural, Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba), Buenos Aires, 1968. Y Las estructuras elementales del parentesco, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1969.
* Psicoanalista.
Fuente: pagina12.com
679. El autor examina tres caminos posibles para “tratar con lo real”: el que plantea la ciencia, el que propone la religión y el psicoanálisis.
ENLACES:
675. Jacques Lacan, el implacable, habla del “sujeto escindido”y, sin dejar de seguir la senda abierta por su maestro vienés, construye un complejo...
18 Jun 2008
638. ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO. Interpretada por: Philip Seymour Hoffman (Andy), Ethan Hawke (Hank), Albert Finney y Marisa Tomei.
A sus casi 85 años y con un Oscar honorífico, el veterano Sydney Lumet ha hecho una película que nadie esperaba ya.
En medio de un vasto conjunto de thrillers “de serie” que nos hacen tragar en la actualidad, tan previsibles como tópicos, Lumet ha tenido que volver para enseñarnos a todos cómo se hace.
Interpretada por: Philip Seymour Hoffman (Andy), Ethan Hawke (Hank), Albert Finney y Marisa Tomei. Lumet sabe muy bien que por el tipo de trama propuesta, el peso de los actores es inevitable. Y por suerte, el trabajo de Philip y Ethan es sencillamente magistral.
En cuanto a la dirección y la fotografía, decir que están bien es decir poco. La claridad de ideas y el alarde de experiencia se hacen presentes en toda la película. Lumet hace lo que le da la gana, sabiendo cuándo tiene que usar primeros planos, cámara en mano y presumiendo en cuanto puede de esos planos típicamente Lumet. A esto se le une la perfecta música de un inspirado Carter Burwell.
Lo mejor es lo bien perfilados que están los dos hermanos. Andy es calmado pero visceral, y su tendencia a permanecer tranquilo ante las adversidades le juega malas pasadas en momentos puntuales, mientras que Hank se deja llevar más por el miedo y la duda, aunque sus actos son coherentes y le ayudan a sobrevivir. Pero la sorpresa es la del papel de Albert Finney que encarna al padre afligido de ambos, y que si bien al principio es un personaje menor, en la segunda mitad se lleva un par de escenas y deja a todos con la boca abierta. En definitiva, un trío protagonista con una actuación impecable. Quizás falla en la parte correspondiente a la exuberante Marisa Tomei, que hace de mujer de Andy, sin aportar prácticamente nada a la trama, excepto alguna escena sexualmente explícita o su condición de contrapunto en la relación entre los hermanos.
Algunos críticos comentan que esta película combina lo mejor de “Atraco Perfecto”, de Stanley Kubrick, “Fargo”, de Joel y Ethan Coen, y “Un plan sencillo”, de Sam Raimi. Y afortunadamente, la que nos ocupa va más allá. Ya desde el principio notamos la frescura de un guión del debutante Kelly Masterson y el propio Lumet, que juega con una narración no lineal, que va hacia atrás y hacia delante en el tiempo, permitiendo una perspectiva analítica de lo que se cuenta en favor del desarrollo psicológico de los personajes
Lumet pone en juego toda su experiencia, consiguiendo mezclar en una sola historia lo peor del género humano (ambición, drogas, robos, odio, desesperación, traición, venganza, ...), de tal forma que un relato familiar muy complejo, resulte sencillo e intimista.
De todo esto y desde el principio se avisa en el rótulo: “Ojalá puedas pasar media hora en el cielo antes que el diablo sepa que has muerto”, como reza un viejo brindis irlandés.
Abunda la culpa, el miedo, el arrepentimiento... El punto de descontrol en el ser humano, está muy bien representado. Hay algunos primeros planos en los que el rostro aparece desencajado por la tensión.
En la casa del “camello”, ciertas escenas recuerdan a Lost in translation, personajes solos que con sus silencios transmiten emociones fácilmente.
Es un drama demoledor, con una mezcla entre thriller y tragedia griega que no deja respirar, mantiene en vilo durante toda la proyección y sales con un gusto amargo y cierto desasosiego por esa visión constante del ser humano abandonado a su autodestrucción.
Esperamos que os guste y nos vemos el viernes 20 de junio, en el restaurante OKRA, C/ Fernando el Santo 26, a las 18,30 h. para comentar la película y los temas tan importantes que plantea como son la familia, la moral y la ética personal.
Pilar Berbén
Fuente: elseptimo@egrupos.net
638. ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO. Interpretada por: Philip Seymour Hoffman (Andy), Ethan Hawke (Hank), Albert Finney y Marisa Tomei.
ENLACES:
420. La edad de la ignorancia, crónica escrita por Concha Miguélez Furones, para el elseptimo@egrupos.net.
634. Sigmund Freud escribió sobre los fetiches sexuales, encarnados en un objeto o una parte del cuerpo humano que provocan un deseo sexual exagerado.
Por John M. Ackerman
La ley como fetiche
El fetichismo se caracteriza por la atribución de poderes sobrenaturales a un objeto material o social. Augusto Comte utilizó el término para estudiar las religiones tradicionales que idolatran árboles, máscaras y tótems como entes mágicos. Carlos Marx teorizaba sobre el fetichismo del capital, que hace que las mercancías cobren vida y valor independiente del trabajo humano incorporado en ellas. Sigmund Freud escribió sobre los fetiches sexuales, encarnados en un objeto o una parte del cuerpo humano que provocan un deseo sexual desproporcionado. El fetichismo, pues, implica la extracción de algo de su contexto y la consecuente exageración de sus poderes propios.
La ley no es algo mágico o sobrenatural, sino una construcción social. Las normas son redactadas por personas con inquietudes políticas, escritas en un lenguaje en constante transformación, e interpretadas por seres humanos de carne y hueso. Es un grave error hablar de “la ley”, “el Estado de derecho” o “la legalidad” a secas, como si fueran entes con vida propia independiente del contexto social y político en que se desarrollan. Tal fetichismo de la norma nos remite a las peores épocas del autoritarismo del Estado en que ni la ciudadanía ni los servidores públicos tenían derecho a cuestionar o a interpretar la ley, sino tenían que limitarse a obedecer dócilmente la “razón del Estado”.
Los debates recientes sobre la consulta popular y la reforma petrolera demuestran que el fetichismo sigue vivo en el México democrático de hoy. En su agria réplica a Arnaldo Córdova (El Universal, viernes 13 de junio), Miguel Carbonell se erige guardián de la “ciencia jurídica” y califica a Córdova de “espiritista” e “ideólogo”. Carbonell se presenta como un intérprete puro del “alcance semántico” de las palabras de la Constitución, como alguien dotado de poderes sobrenaturales para sentir directamente y sin mediaciones la esencia de un objeto sagrado. Según él, todo lo demás es dogma e ideología. Pero cabe preguntarnos si el “espiritista” es Córdova o Carbonell, ya que al dar al traste con la historia del país y el pacto social encarnado en la Carta Magna el replicante termina convirtiendo la ley en fetiche.
Otro ejemplo al respecto lo constituye un texto reciente de José Woldenberg (“La consulta”, Reforma, 5 de junio) que recurre al famoso “principio de legalidad” para señalar que la consulta sería ilegal dado que los funcionarios públicos solamente pueden hacer lo que está explícitamente permitido por la ley. Siguiendo una larga tradición que utiliza este principio para justificar la inacción y la pasividad gubernamental, el autor concluye que Marcelo Ebrard no puede organizar una consulta en materia petrolera porque el Gobierno del Distrito Federal no cuenta con un voto en el Congreso de la Unión.
De acuerdo con la muy particular interpretación del antiguo consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), las autoridades públicas deben comportarse como autómatas burocratizados sin imaginación, creatividad o cercanía con la ciudadanía. Según Woldenberg, el jefe de Gobierno no tendría por qué inmiscuirse en asuntos que no son de su competencia, aun cuando un amplio porcentaje del presupuesto del Distrito Federal venga de participaciones federales financiadas precisamente por la renta petrolera.
El problema es que si llevamos esta lógica hasta sus últimas consecuencias llegaríamos a una situación de parálisis gubernamental verdaderamente absurda. Por ejemplo, el artículo 70 de la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal señala que los recorridos de los jefes delegacionales tienen la finalidad de “verificar la forma y las condiciones en que se prestan los servicios públicos [así como] el estado en que se encuentren los sitios, obras e instalaciones en que la comunidad tenga interés”. No se hace mención alguna a la problemática social de la entidad. Así que si un ciudadano se acercara al jefe delegacional durante su recorrido para conversar sobre la drogadicción o el desempleo, el servidor público tendría que evitar este intercambio o de lo contrario exponerse a ser enjuiciado por “extralimitarse” en sus funciones.
En el mismo orden de ideas, Diego Valadés nos ha recordado que tampoco hay norma que ordene a la Presidencia de la República realizar encuestas todos los días. Sería tan absurdo prohibir una consulta popular como impedir la realización de estos cotidianos sondeos. Ambas actividades son ejercicios perfectamente legítimos orientados a conocer la opinión y el sentir de la población.
Desde luego que quienes nos gobiernan deben tener cierto margen de maniobra para atender las necesidades de la ciudadanía, escuchar al electorado y cumplir con el mandato popular. Las leyes no son fetiches y no debieran ser empleadas como programas de computación, sino interpretadas con un sentido histórico y aplicadas con creatividad, arrojo y apertura. La consulta propuesta para el 27 de julio es un ejemplo de la nueva forma de ejercer el poder público que empieza a articularse en el México democrático de hoy.
Fuente: jornada.unam
634. Sigmund Freud escribió sobre los fetiches sexuales, encarnados en un objeto o una parte del cuerpo humano que provocan un deseo sexual exagerado.
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209. Presentación del Libro “La Guerra de la Independencia en Getafe”, escrito por D. Manuel de la Peña Rodríguez-Martín.
633. Identity is the very devil (La identidad es el verdadero diablo). Ludwig Wittgenstein.
=Cuestión de identidad
Interdisciplinas
Una de las áreas actuales en la cual se juega la exigencia por el diálogo entre disciplinas antagónicas se llama psicoanálisis. Para cualquier desentendido en la materia bastaría referir una lectura de Sigmund Freud (1856-1939). Me advierte una colega, “no vayas a ser tan barato de afirmar que ‘esas serpientes’ son símbolos fálicos”. A más de un siglo de práctica analítica, la percepción generalizada mantiene que más allá de su fundador poco avanza la investigación sobre el inconciente.
Para desmentir este error común, hojeo el libro La ética del silencio. Wittgenstein y Lacan (1999) de Françoise Fonteneau. Del título resalta una confrontación entre dos polos opuestos, pero complementarios. Por una parte, la investigadora habla del silencio. Se refiere a su hiato como condición necesaria del lenguaje hablado y de la ética. No hay sonido ni sentido, sin silencio. Por la otra, obliga a dos discursos separados a confrontar sus logros y sopesar descubrimientos teóricos distintos.
Representante de la filosofía analítica, el austriaco Ludwig Wittgenstein (1889-1951) expresa la idea de un saber riguroso tendiente a la formalización lógica. “Lo que no se puede decir de manera clara [la identidad, “=”] hay que callarlo”. Delegado de la renovación psicoanalítica francesa, Jacques Lacan (1901-1981) encarnaría el conocimiento sobre lo oculto e inconciente. En su obra, el silencio aflora como suplemento del concepto de verdad, la cual siempre se dice a medias. La exigencia no podría ser más rigurosa. El conocimiento sobre lo irracional dialoga con la racionalidad matemática. Sus hallazgos sobre la coincidencia de los opuestos los confirma “Wittgenstein y Lacan leen Freud” (2006) de Sergio Benvenuto.
Para la conformación de un canon artístico y literario salvadoreño, la enseñanza significaría que no es posible discutir el legado de una figura representativa de los clásicos sin contrastarlo a una problemática filosófica contrapuesta. No se daría razón de la intuición poética sin interrogar —no sólo lo habitual, la política. Sería necesario también inquirir filosofías que se sitúen en las antípodas nocionales del autor en cuestión.
La exigencia requiere la unión de los opuestos complementarios. Sólo un diálogo entre antónimos discierne en toda su profundidad el sentimiento de una tradición cultural. Para este efecto, indago la manera en que Fonteneau contrasta filosofía analítica y psicoanálisis bajo el concepto único de identidad. Su simple notación anticipa un cisma; mientras la matemática escribe “=”, la literatura la deletrea, i-d-e-n-t-i-d-a-d.
Wittgenstein y =
Como reza el epígrafe incial, para Wittgenstein “=” plantea un problema insoluble, el problema fundamental de la lógica. Lo que sociólogos, políticos y literatos resuelven en un solo gesto simple —“esto somos”; “esto es lo nuestro”; “El Salvador (sv) es esto”— el filósofo analítico lo problematiza. Hay que interrogar la ecuación “sv = x”, literariamente, “El Salvador es x/esto”, la cual le atribuye una identidad, una propiedad necesaria, a la entidad bajo escrutinio.
“La identidad no afirma nada de los objetos”. No aclara “su significación”, ni tampoco su “existencia”. En oposición a la ley de Leibniz, Wittgenstein declara el absurdo que significa “a = a”, “El Salvador es El Salvador”. Se pregunta si dos cosas — “sv” y “x”— son iguales, poseen las mismas propiedades, serían talvez la misma cosa, por lo cual resulta innecesario expresar su identidad. O acaso, continúa la interrogación, resulta posible que existan dos cosas con propiedades idénticas, sin ser la misma cosa.
En ambos casos —“a = a”, identidad a sí; y “a = b”, identidad de dos cosas”— se profiere un absurdo. Tanto “sv = sv” como “sv = x” son inútiles —científicamente hablando— y nos remiten a una metafísica que la filosofía analítica anhela erradicar. Ligada íntimamente a la existencia misma de una entidad (sv), la noción de identidad apela a un “teoría metafísica de la individuación”, a una simple “copresencia” de la entidad en cuestión (sv) y la propiedad identitaria (x) que se le atribuye por medio de la cópula (=).
Según un antecesor del filósofo, el matemático alemán Gottlob Frege (1848—1925), en “sv = x”, las maneras de nombrar, “x, y, z…”, no conciernen a la entidad misma. Atribuir propiedades identitarias no “designa necesariamente un conocimiento propiamente dicho”. Define la manera según la cual un sujeto se expresa de la entidad en cuestión. Por ello, dos ecuaciones disímiles “sv = x” y “sv = y” no nos informan de lo que “es/=” El Salvador. En cambio, nos enteran, de las subjetividades que lo identifican en cuanto tal.
A ninguna de esas propiedades parciales (“x”, “y”) se aplicaría la máxima “son iguales los que se pueden sustituir mutuamente, dejando a salvo la verdad” (Leibniz). Para Frege, el sentido no es la referencia, por lo cual si “4 + 1” y “3 +2” poseen el mismo referente, “5”, son dos maneras de hablar de lo mismo. A nivel del sentido no son iguales (“=”). Como tampoco son idénticas las frases “estrella matutina” y “estrella vespertina”, aun si ambas refieran a “Venus”. La cuestión es si podemos seguir haciendo arte, literatura, antropología —cuestionar la identidad— ignorando los avances científicos que nos son contemporáneos.
Wittgenstein termina sus cartas con un aforisma radical. “Yours as long as there is such a thing as L. W.”, como si firmara este artículo concluyendo que “lo escribe el sujeto R. L. M. mientras exista”. Ante lo que no se puede discernir de manera clara —ante la identidad, “=”— hay que callar. El filósofo austriaco culmina su disertación con el silencio. Un simple gesto —levantar la mano— basta para mostrar que una entidad/identidad existe como la fórmula matemática que acabo de glosar, “sv = x”. Acaso esta mueca muda significa que el simple caminar de un(a) transeúnte en el centro de San Salvador merece una reflexión tan seria sobre la identidad nacional como la obra artística más depurada.
“RLM existe (E)” se escribe “E(x) . x = RLM”, fórmula en la cual “mi” existencia depende de la identificación con el apellido paterno-materno que me otorga tal derecho. Si en Wittgenstein está identificación de dos designaciones —“yo” y “RLM”; “Borges y yo”— permanece en silencio, hay que indagar otra lógica, la psico-lógica, para que esta escisión fundadora de lo humano surja con toda su fuerza.
Psicoanálisis e identidad
Freud distingue “dos actividades psíquicas: la identidad de percepción y la de pensamiento”. La primera busca equivalencias entre interior y exterior, la cual la mayoría de las veces logra su objetivo por medio de ficciones. Alucinaciones, fantasmas —censos, sondeos, encuestas— confirman que el mundo se ajusta a expectativas internas. Lo que somos ratifica proyectos políticos en curso. La identidad de pensamiento opera con el recuerdo, lo que actualmente se llamaría “política de la memoria”. Su trampa la revela “la búsqueda de lo idéntico” en un “objeto perdido”, pretérito. Me ciño a esta última identidad.
La indagación jamás alcanza su meta deseada, ya que inaugura una incesante repetición de “identidades ficticias”. La memoria genera múltiples sustituciones y transformaciones de lo abolido. En vez de restaurar la identidad original la reemplaza por una presencia ilusoria cuya réplica añade algo que la trastoca para siempre. Cada vez que evocamos un evento (1932), un personaje (poeta revolucionario, Salarrué), lo cambiamos. Añadimos algo del presente a lo pasado. Lo originario se amolda y extravía en la reiteración.
La repetición aniquila la situación primaria original. Su fórmula matemática no corresponde a “2 = 1 + 1”. Esta figuración supondría que el presente, la situación histórica siguiente (2), resulta de la simple adición de elementos semejantes. La fórmula se escribe «2 = 1’ + 1”», ya que lo segundo, tercero, etc. resulta de la sumatoria de situaciones distintas y cambiantes.
Por ejemplo, leer poesía revolucionaria y testimonio durante los ochenta, frente a un proceso guerrillero, no posee el mismo “valor de uso” que el hacerlo en la sociedad actual cuando la idea misma de revolución varía y casi nadie se aboca a su práctica. Lo mismo se diría de teorías teosóficas que inspiran la “fantasía” salarrueriana. Encaramos interpretaciones históricas, lecturas literarias múltiples, que suplen lo original, lo renuevan hasta dejarlo irreconocible. Sin profundizar la paradoja, verificamos el sentido de un legado desde su negación práctica y conceptual —posrevolucionaria, posteosófica, etc.— como si sólo el “objeto perdido”, la muerte, asegurase el sentido de una herencia.
Nombre-del-Padre
Ante ese doble dilema de la identidad —silencio de Wittgenstein y repetición infinita del psicoanálisis— hay que preguntarse cómo se realiza esa evidencia que enuncian políticos y literatos. “Esta es nuestra identidad”; “sv = x”. Quien formula equivalencias hace que el sentido de lo nacional se detenga en símbolos únicos. En esta fijación —establecimiento unívoco de “=”— entra en juego la razón política: “yo el supremo”. Se trata de un “yo trascendental” idéntico a sí mismo quien por movimiento reflexivo asegura la validez exclusiva de la ecuación.
A esta “egocracia” Lacan la denomina “Nombre-del-Padre”, instancia teórica suprema que sustituye el antiguo Edipo freudiano. La prohibición —positivamente la igualdad, “=”— significa identificación de la entidad con una identidad particular que la rebasa y engloba. Presupone una identificación de mi “yo” —disolución de mi ego inconciente— con ese sujeto trascendente el cual me valida como verdad histórica. En la escisión entre “Borges y yo”, la identidad del “yo” queda sometida a lo que socialmente se dice de “Borges”.
Si Wittgenstein la rechaza y augura el silencio, es porque diluye toda problemática de la identidad en la mística, en la poesía y en un Dios mudo que no deja lugar sino a “teologías negativas”. L. W. enuncia un límite extremo: silencio de un “yo personal” que reniega de toda identificación, de todo “Nombre del Padre” en aras de la objetividad. El santaneco José Valdés lo llamaría “el misterio del Silencio divino”.
Por su parte, el psicoanálisis nos incita a revelar contraseñas ocultas de un “Nombre-del-Padre” particular. Nuestra ferviente devoción lo convierte en pivote de identidad y de identificación única. En esta paralización de la igualdad lógica —entre la entidad (sv) y ciertos atributos identitarios (x, y, z…)— el sujeto privado (“RLM”; “Borges”) renuncia a toda libertad imaginaria y admite su sujeción simbólica a un principio trascendente público (“yo”) como única realidad que ampara su fragilidad personal y social. Ser sujeto es estar sujeto a ese “x” que define “mi” identidad, la verdad que aliena “mi” entidad.
Fuente: elfaro.net
633. Identity is the very devil (La identidad es el verdadero diablo). Ludwig Wittgenstein.
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550. El retorno de lo reprimido. La perturbadora imagen de la presidenta del Tribunal Constitucional llamando por teléfono y aconsejando...
13 Jun 2008
577. La ilusión de la libertad en el Consumismo-Capitalismo: Libres de derecho, esclavos de hecho.
“Aquellos que manipulan el mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder que gobierna nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas mayormente por hombres de los que nunca hemos oído hablar. Esto es un resultado lógico de la manera en que está organizada nuestra sociedad democrática. Grandes números de seres humanos deben cooperar de esta forma si quieren vivir juntos como una sociedad que funcione con fluídez. En casi cualquier acto de nuestras vidas, sea en la esfera de la política o de los negocios o en nuestra conducta social o en nuestro pensamiento ético, estamos dominados por un número relativamente pequeño de personas que entienden los procesos mentales y los patrones sociales de las masas. Son ellos quienes manejan los hilos que controlan la opinión pública" . (1)
Ya desde los orígenes mismos de la modernidad la búsqueda de la libertad se constituyó, junto con la razón, como el motor fundamental para los cambios políticos, económicos, sociales e individuales que estaban por venir tras la caída del viejo paradigma cristiano, tras la decadencia del Dios cristiano como eje central del funcionamiento político y económico de la sociedad. Los intelectuales revolucionarios de esta época confiaban plenamente en el uso de la sagrada razón, un camino por el cual el hombre debía conducirse hacia su completa emancipación, librándose con ello de todo tipo de tiranía política, económica, moral o espiritual. ¡Igualdad, libertad y fraternidad!, nos proclamaban a los cuatro vientos los cabecillas ilustrados de la revolución francesa.
La libertad individual, piedra angular de los valores liberales e ilustrados, debía conquistar lo antes posible su verdadero sentido como autonomía moral. Este hecho presuponía que cada persona debía tener su parte de responsabilidad en el ejercicio de la convivencia más allá del peso colectivo de la historia, por ello la libertad individual era absolutamente necesaria en el proceso de cambio que se estaba dando y que debía conducir al hombre en su trayecto desde las cadenas de la irracionalidad religiosa a la emancipación verdadera de la sociedad liberal ilustrada. La libertad guiando al pueblo de E. Delacroix (1830) se convierte en todo un símbolo de los valores ilustrados y modernos que recorrían la Europa de las postrimerías de la revolución francesa, valores que una y otra vez tratan de levantar su voz frente a la tiranía de los monarcas autoritarios y sus obsoletos valores religiosos esclavizadores, que no sólo sometían la libertad del pueblo, si no que atentaban contra la propia autonomía moral del individuo.
Libertad, se busca a toda costa la libertad. Libertad política, libertad económica, libertad social, libertad de prensa, de asociación y de culto, libertad moral y libertad de expresión, libertad de acto y de palabra. El hombre es un ser que nace libre y debe morir igualmente libre, sin estar sometido bajo la bota de ningún poder esclavizador. Lucha por el reconocimiento y búsqueda de la libertad se convierten ahora en una misma e inseparable cosa. De este modo, el proyecto Ilustrado es esencialmente un proyecto de búsqueda de autonomía, de libertad; de libertad de pensamiento frente a la autoridad, la religión o la tradición, de libertad moral y de libertad política. Como dijo Kant, la Ilustración es el paso a la mayoría de edad y se resume en el lema “atrévete a pensar”.
La ilustración debía avanzar hacia una sociedad ordenada desde la ciencia, la libertad y la igualdad, sea cual fuere el modelo político, económico o social que se planteara para ello. Por eso muchos autores han visto por igual en el liberalismo, el marxismo o el socialismo libertario sistemas políticos e ideológicos de connotaciones ilustradas. Se suponía que en el uso público de la razón, la luz de los hombres se expandiría hasta alcanzar a todos. La ilustración confiaba en el público y en el público cabe el pueblo entero y cada uno de sus individuos por separado, fueran de la clase social que fuesen. Ante la libertad, no debían existir diferencias para los hombres, pobres o ricos, explotadores o explotados. El optimismo de la ilustración, su fe más profunda, reside en que el hombre sólo puede ser feliz siendo libre entre los hombres. Así, el chispazo de la libertad acabaría generándose en cada hombre, tan solo con ser capaces de abrir el espacio público y privado donde el hombre pudiera intervenir directamente con su acción. La revolución liberal haría libre al hombre.
El optimismo de los ilustrados frente a las posibilidades de la razón y la libertad no tenía límites. La libertad se convierte por ello, junto a la razón, en una idea de carácter sagrado, que sobrevuela el cielo y cimenta los suelos de todo proyecto ilustrado, y que además es lo suficientemente poderosa en sí misma como para garantizar la adhesión emocional de las masas para con los proyectos de este tipo planteados. Pero, a pesar de tal poder de movilización, pronto se acabaría con el sueño ilustrado de ver en la razón y la libertad una combinación de elementos todopoderosos. Fue Sigmund Freud quien más duro golpeó sobre el caparazón sagrado de la libertad y la razón (otros autores posteriores, como Erich Fromm, acabarían por derrumbar tal sueño por completo). Con Freud y sus aportaciones teóricas el hombre pasó de nuevo a ser esclavo, dejó de ser libre de una tacada, pasó nuevamente a estar sometido; sometido, ni más ni menos, que por su propia naturaleza .
Con el psicoanálisis el hombre pasó de nuevo de ser un ser libre, a estar otra vez atado; atado por una lucha de fuerzas internas difícilmente controlables por vía de la racionalidad, una racionalidad a la cual someten y sojuzgan a su antojo tales fuerzas de carácter interior. La libertad plena del hombre se convierte así en una ficción. El hombre ya no sólo no es libre ante el mundo, la sociedad y sus instituciones, sino que ni tan si quiera es libre ante sí mismo . Oscuras fuerzas inconscientes gobiernan y determinan la formación de nuestra personalidad y el desarrollo de nuestra conducta, tanto o más que la voluntad libre y consciente. Aspiraciones, deseos, necesidades, pulsiones, pasiones y otros elementos reprimidos por la cultura y la voluntad, encuentran su acomodo en un oscuro lugar de nuestra mente, desde donde jamás dejarán de actuar, buscando siempre la manera de ser satisfechos convenientemente. El ser humano ya no se puede entender únicamente como un ser racional, los instintos ocupan y juegan un lugar preponderante, pues ellos conforman mecanismos que ponen en entredicho la racionalidad. De la misma manera, el ser humano ya no puede ser visto como un verdadero ser libre, pues existen fuerzas que están fuera del alcance de su control que condicionan convenientemente su conducta. El ser humano tiene capacidad racional y libre para tomar decisiones de propia voluntad, sí, esto es cierto como creían los ilustrados, pero no por ello deja de ser esclavo de sí mismo, esclavo de las órdenes no controlables de su propio incosciente.
Ahora, conocido esto por el hombre, la lucha por la emancipación ya no es sólo una lucha contra las fuerzas externas, sino también contra las propias fuerzas internas esclavizadoras. Es por ello que el psicoanálisis es presentado también como un método que se propone, a la larga, que el ser humano sea más libre. El psicoanálisis quiere contribuir a hacer visible lo que se encuentra reprimido para que esas pulsiones no gobiernen al yo de modo inconsciente, sino para que sean gobernadas de manera consciente por un yo adulto. La tarea del psicoanálisis es reincorporar esas pulsiones conflictivas. De nuestra capacidad para re-elaborar el contenido inconsciente dependerá nuestro crecimiento a una condición de adulto, en mayor libertad. Sin embargo, para nuestra desgracia, poco tardó en descubrirse que estos descubrimientos absolutamente revolucionarios y anti-ilustrados de Freud, en principio con aspiraciones liberadoras, podían ser también perfectamente usados para, sin tener que abandonar la apariencia de una sociedad y un sistema social, político y económico concienciado con la búsqueda de la libertad, profundizar en el proceso de sometimiento, esclavitud y alienación de las conciencias de los individuos de esa sociedad, algo que tan necesario se hace para la consolidación de un nuevo paradigma sacro-religioso que garantice la conservación y desarrollo de los privilegios propios de una clase dominante en el marco de un sistema socio-económico-político determinado.
Fue un sobrino estadounidense del propio Freud, Edward Bernays , el primero en percatarse del incalculable potencial que las teorías de su tío ofrecían al capitalismo y su visión del mundo, de la economía y del papel que el individuo debe jugar en la nueva sociedad consumista-capitalista que estaba emergiendo (2) . El razonamiento propuesto por este hombre, aunque con efectos devastadores para la libertad humana, fue sencillo: si es verdad eso de que el hombre está sometido por una serie de fuerzas, pulsiones, deseos y necesidades inconscientes que ni si quiera él mismo conoce, y que operando desde un oscuro lugar de la mente tienen capacidad para influir en la conducta del hombre, también lo será que, manipulando convenientemente estas pulsiones, deseos y necesidades ocultas, quien sea capaz de realizar tal manipulación será capaz también de influir directamente, sin que ellos lo sepan, en la conducta, el pensamiento y el comportamiento de estos sujetos, y todo ello, además, mientras que por la vía de los mecanismos conscientes habituales se les está diciendo que se hace justamente lo contrario .
Así, mientras oficialmente te pueden estar diciendo que se lucha por tu libertad, inconscientemente te someten y te esclavizan para que sientas, pienses y actúes de la manera que a los detentadores del poder social les parezca más oportuna. De esta forma, haciendo uso de esta estrategia verdaderamente siniestra, las clases dominantes podían seguir haciendo uso, a través de las percepciones conscientes del sujeto, del discurso ilustrado que busca la libertad y la emancipación del hombre, mientras que a nivel inconsciente se le manipula, se le guía y se le orienta convenientemente para que se mantenga sumiso y alienado a los valores propios del sistema, tanto para la adquisición de productos en el mercado (publicidad), como para su adhesión emocional e irracional con el modo de vida y los intereses propios de éste y de las clases dominantes que controlan su funcionamiento (propaganda). Publicidad y propaganda pasan a ser así una misma cosa, sin distinción entre ellas. La publicidad ya no se limita sólo a la venta de un producto, sino que a su vez te inculca también un modo de vida, un sistema de valores y un código cultural de comportamiento social y político, previamente establecido y demostrado como eficaz y eficiente tanto para el correcto funcionamiento del sistema económico vigente, como para el mantenimiento del status quo y los privilegios de las clases dominantes (3) .
En su ensayo “Propaganda”, el propio Edward Bernays reconoce que ha tomado las ideas de su famoso tío para aplicarlas a la naciente ciencia de la persuasión de masas. La única diferencia consistía, como hemos dicho, en que en lugar de usar estos principios para descubrir temas ocultos en el inconsciente humano y tratar de llevarlos de vuelta al campo de la consciencia, como lo hace la psicología freudiana, Bernays usó estas mismas ideas para disfrazar agendas y para crear ilusiones que engañan y distorsionan las cosas, con fines de marketing primero, y de orientación y manipulación política y existencial después. El propio Josef Goebbels, ministro de la propaganda de Hitler, se cree que estudió de cerca los principios de Bernays cuando estaba desarrollando la popular lógica que utilizaría después para convencer a los alemanes de las “ bondades ” del régimen nazi. Además, estos primeros manipuladores de masas se presentaban a sí mismos como realizadores de un servicio moral para la humanidad en general. La libertad, según ellos, era demasiado pesada para la gente, por ello las masas necesitaban que les dijeran que pensar, pues en su absoluta fragilidad mental eran incapaces de pensar racionalmente por sí solos.
Así, podemos decir, sin miedo a equivocarnos, el consumismo-capitalismo había logrado encontrar la cuadratura del círculo: A través del psicoanálisis y sus planteamientos teóricos las clases dominantes podían seguir defendiendo un discurso libertario y emancipador, de acuerdo a las exigencias conscientes de las masas según el espíritu ilustrado propio de la época, mientras de manera oculta podrían operar con todo un mecanismo psicológico de sumisión y alienación de la consciencia de éstas a través del estudio, control y manipulación de sus ideas, pulsiones, deseos y necesidades inconscientes .
Esto es: por un lado, las clases dominantes podían continuar con su discurso ilustrado de búsqueda de libertad sin límites para cada miembro de la sociedad, un discurso que las masas recibirían a través de sus mecanismos perceptivos e intelectuales conscientes y que conecta de manera directa con sus demandas más profundas según el espíritu propio de la época (una época donde la búsqueda de libertad es en sí misma un motor social y político), mientras que por el otro se les manipulaba inconscientemente de tal manera que se convierte a los individuos en simples emisores pasivos de un modo de vida y unas orientaciones políticas e ideológicas previamente determinadas. Un plan, hemos de decirlo, absolutamente brillante y que sigue teniendo plena vigencia –y cada vez con más éxito- en la actualidad.
La gente en la actual sociedad consumista-capitalista y sus valores subyacentes cree saciadas sus históricas aspiraciones de libertad y reconocimiento, aunque en nombre de esa supuesta libertad (secuestrada por el sistema) no sólo se cometan todo tipo de arbitrariedades y barbaridades, sino que se sigue esclavizando, sometiendo, guiando y alienando la voluntad emancipadora de las masas . Un plan, como decimos, realmente brillante y efectivo, tal vez el más brillante de cuantos se haya podido urdir nunca antes en la historia para tal efecto de manipulación y control de masas. En otras palabras, como bien afirma Alfonso López Quintás (4) “ En nuestra actual sociedad todo parece emprenderse y realizarse en virtud del ideal de libertad. Se defiende como algo consabido, no sometible a matización alguna, y mucho menos a crítica o a recorte, el derecho absoluto a la libertad de expresión. En virtud de tal libertad, se practican toda suerte de manipulaciones y apenas hay quien delate el peligro de que tal actividad quebrante la libertad real de la mayoría de las personas y grupos que integran el pueblo al que se dice servir. Se reclama como un derecho inalienable de toda persona la libertad para hacer toda clase de manifestaciones propagandísticas, pero se silencia el hecho nada baladí de que tal libertad sólo la poseen en realidad unos pocos privilegiados merced a su poder económico. Tropezamos aquí con una gran trampa en la que estamos llamados a caer de bruces si aceptamos ciertos planteamientos que hoy se dan por incuestionables en nuestra sociedad ”.
Y no podría estar más de acuerdo con esta cita, especialmente con esa última frase que cierra la intervención: ―” Tropezamos aquí con una gran trampa en la que estamos llamados a caer de bruces si aceptamos ciertos planteamientos que hoy se dan por incuestionables en nuestra sociedad ” ―. La sacralización que las clases dominantes han hecho de la libertad a través de su vinculación con las estructuras simbólico-sagradas de la sociedad, así como el secuestro que de tal término han llevado a cabo, conduce al sujeto a vivir bajo la creencia de que con la defensa del consumismo-capitalismo como modelo hegemónico de sociedad, se está haciendo en sí misma una defensa de la libertad, aun cuando la realidad, bien analizada, nos dice todo lo contrario.
No sólo no vivimos en una sociedad donde la búsqueda de la libertad humana ocupe un espacio primordial entre los objetivos buscados por las clases dominantes que la dirigen y controlan (demasiado preocupados ya, como para pararse a esto, en buscar la defensa de sus intereses, el mantenimiento de sus privilegios y la maximización de su poder y sus beneficios políticos y, sobre todo, económicos), sino que además vivimos manipulados constantemente por una serie de ideas y conceptos que han sido sacralizados como absolutos e incuestionables, y que penetran por vía consciente e inconsciente hasta en lo más profundo de nuestras vidas. Educados para defender unos intereses que no son los nuestros, adiestrados para hacer nuestros los objetivos de un sistema que nos explota, somos sistemáticamente humillados y no queremos darnos cuenta.
Vivimos pues, según se desprende de todo esto, no en el reino de la libertad, no en el paraíso de la emancipación, sino, más bien, en una desconcertante idealización consciente de la libertad que nos dirige de lleno a un riguroso estado de necesidad y desconsuelo inconsciente, que se revela, como en todo otro periodo pasado de carácter religioso y dominado por una élite explotadora, opuesto a la libertad, es decir, antagónico a la lucha histórica del hombre por avanzar en la búsqueda de la auténtica y genuina libertad, que no es otra que la libertad de ser y pensar por uno mismo, para uno mismo y para los demás (5) .
Notas:
1) Edward Bernays. " Propaganda ". 1928. Pueden encontrarlo aquí (en Inglés):
http://militant.org/files/propaganda.pdf
2) Se recomienda ver el documental de la BBC " El siglo del individualismo ", donde el propio sobrino de Freud, Edward Bernays, explica cómo se logró identificar la democracia con el consumo, y cómo el sistema capitalista y las grandes corporaciones controlan la mente de las masas con la manipulación de los instintos. Pueden encontrarlo aquí:
http://www.tu.tv/videos/el-siglo-del-individualismo
3) Para entender mejor el modo en como la publicidad se orienta a la búsqueda y fomento de las necesidades y pulsiones inconscientes del sujeto puede consultarse el libro de V. Packard, “ las formas ocultas de la propaganda ”, Editorial sudamericana, Buenos Aires, 1964
4) Alfonso López Quintás. " La revolución oculta ". PPC, Madrid, 1998, Pag. 16
5) En la siguiente animación-flash se puede ver una interesante reflexión diseñada por la " Sociedad Internacional de las libertades individuales " (ISIL, por su siglas en Inglés), acerca de cual pudiera ser una buena base para la creación de esta sociedad verdaderamente libre:
http://www.isil.org/resources/introduction-spanish.swf
Pedro Antonio Honrubia Hurtado. Estudiante de filosofía de la Universidad de Granada (Andalucía).
Fuente: rebelion.org
577. La ilusión de la libertad en el Consumismo-Capitalismo: Libres de derecho, esclavos de hecho.
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