09 Jul 2008
Al caminar
Todo se había tornado
oscuro a mi alrededor.
El verde paisaje,
el interminable pastizal,
que rodea la ruta,
ahora no es más
que solo sombra.
A lo lejos,
el cielo reune las nubes.
Mi soledad yace
en el fondo sin límites
de la bobeda oculta
A mis ojos mortales.
De pronto, del cielo
entristecido por larga
la pena mía,
y en suerte dichosa,
más una centellada blanca
comienzo a compadecer
y ver más allá
de lo que ven los ojos.
Indica donde quiere
que lleguen mis pasos.
Es ahí donde
ellas lloran,
todo mi sufrir.
Dejan caer sus gotas
Y me cubre húmedo manto.
La mente se calma,
el cuerpo se relaja,
mas aun no encuentra,
el alma,
Lo que alcanza la dicha.
Nunca capricho
es la necesidad,
de amar la vida.
Se rompe la sombra
del Ibirá-Pitá,
cuando el suelo
conocen sus hojas.
Zozobras en letanías
de cuerpos lejanos.
Los pies creen caminar
sobre roca escarpada,
de infiernos milenarios.
No se descarta la idea
de una nueva busqueda
en nuevos mundos,
lo que en vida
jamás se ha de tener.
¡No!
¡Solo cobardes y fraudulentos
han de rendirse cuando
el mundo, todo entero,
ha de esperar.
Empero,
¿qué es lo que busco:
la gloria o la muerte?
O, ¿será acaso
que ambos avenios,
sean fruto de uno?
Busco eso que dice
curar la vida
al sublevar el dolor.
Pero, ¿Cómo encontrar
a quien vive en las margenes
de un soñar codicioso?
¡Llora mi alma, con toda entereza;
pues, en este mundo ha de esconderse!
Ahora reposan mis ojos
en extenso caudal,
que por momentos,
es dulce arrullo primaveral,
y luego desata, turbio y oleoso
mar Poseidón.
Que ahora es Paraná,
y ayer fue enigmático,
de selvas amazónicas.
¿Cuántos lo han visto
nacer en su cause,
y cuántos los han llorado,
bajo la sombre del sauce?
Ciudad La Paz,
hoy conoces bastas costas,
así te serpentean:
como delgado hilo de vida,
de mortales y nunca de estrellas.
Nunca el guaraní,
sus aguas ensució;
pues, sacro es el paso.
Alejandome de las costas,
me vuelvo una vez más.
No alcanzan mis ojos
a cubrir tal exuberancia de isla,
que ambas costas, del viejo Paraná,
divide en largos canales.
Tal es la frondosidad,
que en aquella se avista:
de popa a proa,
que una ciudad entera
podría allí ocultarse.
O, también en prontas palabras,
de otro de los tantos,
barcos encantados, y atascados,
y de propia vida, de Natura,
madre de todo aquello,
por donde los hombres
caminan y cambian.
¿Quíen hoy pudiese
declarar a qué punto
les fue de gran valía
el sufrimiento,
tanto a Prometeo
como a Jesus?
Se alargó el tramo, que mis pasos,
rumbo ofrecieron.
Ya la noche cubría
lo que fue verde en el día.
No se alejaba de mi, la soledad.
Horas pasaron desde
el último traseunte
que de tan apresurado,
briza tornó, el aire circundante,
arrojada sobre el rostro;
ya frío y oculto,
de las luces que escapan.
Mientras los pies marchan,
a mi vienen, los recuerdos;
de aquel que hoy,
ya más no soy.
Sin familia, ni amigos.
Una banca de cemento,
todo un apocento.
Algo nuevo me devuelve,
al paso, que es tormento;
soy prisionero,
en mi propio cuerpo.
Ni detener la marcha,
ni apresurarla puedo.
Gritar pretendo;
mas, a otro, la voz,
responde y sonríe.
Ninguna experiencia,
de mi vida, hasta el momento,
prepararme logró, para esa noche,
cuando ese otro ser,
aquel que gobierna,
mientras dormir creemos,
se hizo amo y señor,
de todo lo que mío
creí ingenuamente.
Es mi mundo mi patria;
es mi cuerpo mi mundo;
es todo lo que me rodea:
universo entero.
Aunque una vez perdido,
vástago de misericordias;
como aquel sin obolos,
para el barquero del lago.
Debe vagar sin sombra.
Pútridos cuerpos,
que mortales lloran.
Ahora vaga eterna,
el alma sin descanso,
de pagano rencor.
Avandonan la carrera,
ávidos competidores,
al notar horrorizados,
que el premio no es oro,
de color alguno.
Y aun sigo la marcha,
por rumbos extraños a mis pies.
Pero, nunca consulté
al viejo Tiresias,
los caminos de Agnaké.
Pues si alguien ha de correr
no es el interés,
que la mente compete.
Empero, la lucha nace,
y el cuerpo mundano,
es arena de batallas.
¿De que servirá un minuto más
en el mundo de la materia,
cuando la eternidad
espera por las almas?
Aun así, no es el hombro
de otro Virgilio lo que
mis manos buscan alcanzar,
ni ser llevado aun,
con la sombra del cuerpo,
por los tres mundos,
de la ultratumba.
Aun antes de Lagash,
los hombres bien conocían
a cuanto remonta
las mieses del campeón,
de equilibrio de serpientes
-de vida universal-.
Mas, ¿qué verdad buscan
con desespero magro,
y armas, y artes, y ciencias
cuando la palabra es constante
modificación de la mano
que traza y lapída,
con siempre distintas formas,
que los ojos observan,
la voz recita,
los oidos oyen,
y la mente devana?
Quien busca significado
a la propia vida
se inquieta por los restos
del alma desconocida.
17 Jun 2008
Más allá de la carne
Aun, recuerdo la primera vez que se encontró frente a mí, completamente desnuda. Su alma, tan expuesta que su mente se regocijaba en el juego de dejarse llevar, por el hambre pasional, desatado por su carne y absorbido por nuestros deseos. Mi espíritu, en su mezquindad, ordenaba a mi cuerpo que cubriera todo su ser; no dejando, así, que ni la oscuridad, ni el aire circundante la compartieran conmigo. Solo mía; fue solo mía. Mi alma, conoció ese amor que la hizo sentir eterna, para entregárselo a ella Mi cuerpo, aprovechó el fulgor de la carne sobre la carne, asumiéndose un ser lleno de lascivia. Mientras, la mente, se fortalecía a la vez que se endulzaba con las caricias de sus palabras, reposadas con su voz en mis oídos. Su ser, era lo único que resaltaba, en aquella habitación de escasa iluminación. Tal vez, la perfecta nitidez de su piel que dictaba exuberancia en desmedro ajeno entre las sabanas. O tal vez, solo fue el hecho que mis ojos no alcanzaban a distraerse en nada más y absorbían el tiempo en tal figura. Su cuerpo, recostado, invitaba a mis labios a hundirse en su piel. Así comenzamos. Mi lengua, se engolosinaba con el sabor que emanaba el calor de sus poros. Los dedos, jugueteaban, en caricias, siguiendo el rastro húmedo de mis besos, que sondeaban sus muslos en todas direcciones…
17 Jun 2008
Vivir esclavo
Lúgubre danza de amarga insania
abatido amanecer, recostado
sobre regazo de pérfido sufrir.
¿por qué el tiempo
hace de mí, un esclavo?
Vivo,
hijo de la apatía del claustro
que llaman “amor”.
Flor de la soledad,
descansa en el patio,
cesa su belleza, y yace en su atrio.
Amante en silencio.
El día en su belleza.
La noche en su tristeza.
El mar que se impone.
A orillas del mar,
un poeta sueña;
el albatros deja de remar,
el silencio se adueña.
Una triste razón,
un simple helecho,
deja errático hecho:
La vida y su sasón.
Este post te lo dedico a vos mi querida NEKANE!!!
17 Jun 2008
Con otros ojos
A veces me siento el viento, al recorrer desesperado en busca de quien lo comprenda, hasta yacer abatido. Que triste razón de existir, este corazón ya casi sin vida. Taciturno ante oídos que no comprenden más que su propio dolor. El miedo a zozobrar me ha paralizado.
Aun es de noche. La luz vigía, del faro, no ha despertado. No encuentro la costa, y sigo como naufrago en aguas turbias. La luna se ocultó detrás de unas nubes pequeñas, pero bien agrupadas y en cantidades. Luego de unos momento, el cielo quedó esbozado, por los celos de aquellas que ahora huyen avergonzadas. Pues, el viento, gentilmente se las lleva... esta noche no es para ellas. Y así el cielo se aviva de estrellas. Ella me observaba, con esos ojos como diamantes... qué brillantes adornos.
El tiempo, no mata ilusiones ni acorta distancias. A veces me sueño cruzando el océano de pasiones, dando brazadas azarosas. Sin saber que tierras esperan mis pasos. ¿En dónde posará sus labios ese mar? ¿Habrá alguien a la espera, con un espacio en su cuerpo para esta alma? O ¿solo será que nado en las aguas de la ilusión del solitario? En algún sitio terminará esta travesía. ¿Habrá un mundo distinto más allá de lo que alcanza la mirada de estos mortales ojos?
Prefiero ahogarme en las aguas del intento y no seguir en la sombra del rincón de la duda.
14 Jun 2008
El mundo que nunca existió
¿Por qué esta despiadada guerra entre la mente y el alma acecha mis sueños? corro hacia donde van las bombas y no se por qué, voy hacia donde muero. Siempre vuelvo a levantarme en los escombros de un mundo que nunca existió. Siempre lo repito “¡Maldita seas, tú, y tus nueve cabezas Lerna!”. Camino sobre el viejo hospital, solo unos pasos y empiezo a correr. Entonces, una nueva explosión, una luz como la del sol... la mente juega con las esperanzas del alma una vez más.
Al despertar, mis ojos quieren penetrar en la oscuridad. mi cuerpo se siente abatido y pesado como un campo de batalla lodoso. Mi mente, es orgullosa y trata de esconder todo recuerdo. Mi lama llora en su silencio y ruega por un grito que le permita escapar en la voz.
Este es un hermoso tema, en el cual, a veces siento que viaja la voz de un alma.
12 Jun 2008
Una mirada del alma
Fue en otro presente... aquel pasado, traidor a la memoria. Ya no se si es un recuerdo claro, o solo el juego de mi mente haciéndose la idea, de algo que viví. Mis párpados, se tienen que sellar, para que así los ojos del alma despierten curiosidad, y comiencen a hurgar en mi mente. Por ahí, busca la foto, de aquella que le enseñó a amar, por única vez. Toma el recuerdo, del banco de la vieja plaza e invita a la melancolía, a que se siente a su lado.
Entonces, alguien, reposó su mano, sobre mi hombro derecho.
-Abre los ojos -dijo- y sonríe, que la vida es una sola.
-Mis ojos están abiertos -respondí- solo que no es la luz del día la que buscan.
Mis párpados se abrieron. Posé la mirada de mis ojos, sobre esa persona. Una mujer de la tercera edad. Sentí que me regalo el placer de la frescura de su espíritu, en una sonrisa. Luego, hizo un ademán al aire, algo así como un saludo, y se dio media vuelta. Quise preguntarle acerca de ella, pero presentí que ya me había dicho demasiado.
21 May 2008
Queriendo existir
Tronó el cielo y deje reposar la locura sobre mis rodillas. La primera gota, sobre el hombro derecho, descarto toda posibilidad de escape. Es inútil escapar. El azar y el destino son caminos que nunca se conocieron.
Los títeres cortan sus cuerdas y quieren hacer que su madera arda como fuego sagrado.
Entonces, dios, existió ese día. Comprendí que el viento no sopla a favor o en contra de las personas. Acude al llamado de la tierra y corre endemoniado y otras veces suave y tierno, como caricias al rostro.
La lluvia comenzó a saciar la sed de quienes se retorcían en la sequía. Y mi cuerpo, ya no pudo escapar al frío sorbo de la existencia.
***
21 May 2008
Carta Para ayer y hoy
Puedo sentir, hoy, al verte… como han pasado los días, y aun así, mis ojos siguen viendo como aquel niño que soñaba a esa mujer, que los años alejaba; pero, nunca la esperanza lo abandonaba.
Puedo sentir hoy, al mirarte… eres la misma de ese ayer; en que mis pensamientos, tan puros, hoy se delatan en un amor clandestino; y no por ser demasiado joven parecían fantasías. Aun hoy, no solo por ser adulto, se proclama como verdad el alcanzar de un sueño.
Puedo decir, con solo mirarte… que no es el orgullo quien sufre; es mi propio amor quien no se siente alcanzado. Y se vuelve querellante, por el mismo cause de los ciegos en su resignación de volver a ver y sentir los colores del mundo.
Y aun así, puedo decir… nunca fue suficiente la verdad de las palabras. Pues jamas, nadie pudo encontrar la dicha en susurros, que se esconden tras un suspiro.
***
21 May 2008
PERDIDO
anhelo el olvido en recuerdos;
Transgredo con viles
semblanzas, presentes vividos.
Flor lóbrega canta,
y luego descansa en el patio.
Su beldad ya cesa.
Anhela la sombra, allí sola.
La luz, aun es tenue;
empero, ya toma su fuerza.
El día presente.
El sol intenta ser radiante.
Nubes transitorias,
intentan cubrir la mañana;
pero, el viento amable,
gentil las dispersa en suspiros.
La noche por día.
Celeste en estrellas brillantes,
sobre cristal manto...
en un lago turbio, soñado.
Es otoño e impone.
Desnuda lascivamente los
árboles, su aliento,
alcanza las ramas privando
de todas sus hojas.
Tímidamente caen;
algunas en sus ramas y otras
en suelo aprovechan
la brisa
jugando a caricias.
Aunque, por momentos,
la brisa, detiene su marcha.
La lúgubre danza.
Y lentas asumen el suelo.
Solitarias sombras.
***
JAP
21 May 2008
La Dama
En blancas gorgoritas centelladas,
sus sueños e ilusiones,
viajan como cantadas por dulce voz;
meliflua y danzante, al arrullador
aliento susurrante.
Eres frágil flor distante,
Distingues la pureza estoica entre los
numenes ya frondosos.
Dama de corazones zaheridos;
recorres jubilosa,
caminos acendrados por tu cauce.
Evitas badulaques parlanchines,
de utópicas deidades;
arrullando tus mieses,
como la golondrina durante su
migración empeñosa.
Enfermas la maldad.
La vital rosa blanca se ajusta con
vuestra dulce armonía.
Blanca como la luz de verano en que
la pureza de la imagen muestra.
***
Sobre este blog
Ser humano: sabiduría e ignorancia.
josé alberto pinilla
27 años de edad (en el mometo que escribo esto), escritor aficionado desde los 11 años de edad. Completamente interesado en la investigación del ser humano en su aspecto psiquico y espiritual. Desde lo más intenso de sus pasiones, en sus fobias, obsesiones, dolor, felicidad, amor, corrientes afectivas.
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