Escrito por alvaroromerovacas
22 Ene 2009 - Enlace
Hazlo tu mismo
Cuarto día de Campus Party y sigue lloviendo en Sao Paulo. Hoy nos han cambiado la puerta de entrada y, con el paseo, te da tiempo a hablar un poco con la gente. Entre ellos, he encontrado a Iago Snake -hay que ver como le gusta a este gente los alias-. Natural de Bahía, tiene diecesiés años, va al instituto y, en sus ratos libres, programa y crea juegos de ordenador.
Esta es su segunda participación en el evento y, tras tirunfar el año pasado con un sistema de reconocimiento facial, en esta edición acude con un juego de shooting llamado Baldock's Vengance . Un mata mata que ha creado en tres meses y que, aunque yo no sea un entendido en la materia, tiene buenos gráficos y es muy jugable. Se ve que no es malo del todo porque, mientras hablamos ha venido un amigo suyo y le ha dicho a gritos que en tres horas ha tenido 300 descargas y ha entrado en el concurso al mejor juego de la Campus Party con posibilidades de salir bien parado. "Es increíble", asegura temblando de los nervios. ¡Suerte chaval!
Junto a él, un campusero tiene una lata de patatas conectado al ordenador. "¿Qué es eso?". "Una antena wifi", me explica. Y lo sorprendente es que relamente funciona. Está claro que aquí triunfa el "hazlo tú mismo" y quien más quien menos tiene un soldador junto a su PC.

Entre las actividades programadas en la Campus Party Brasil de este año me han llamado la atención las reunidas bajo el área de
La presencia del embajador de Linux en el mundo y teólogo del software libre, Jon Maddog Hall en el espacio Momentos Telefónica reúne a un gran número de internautas ante el escenario principal de la Campus Party 2009.
Tim Berners Lee, creador de algunas de las más importantes herramientas para el funcionamiento de la Web, como el lenguaje para producir páginas HTML, el protocolo para transferencias de datos HTTP o el sistema de localización de objetos URL, -abreviando, el padre de internet-; llega a la sala de prensa con su habitual timidez y, tras tomar asiento, sus pies parecen seguir caminando porque no paran de moverse bajo la mesa. También su cabeza parece tener su propio ritmo y tal cual da la sensación de que piensa a más velocidad de la que es capaz de hablar.
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