Street Fighter Reloaded
El juego de Capcom fue la culminación de los juegos de peleas en 2D. Después llegaron muchos imitadores, pero pocos alcanzaron el nivel legendario del Street Fighter II. En España nos hacía gracia; teníamos un jugador, de los "malos, de los que no puedes escoger para jugar tú, llamado Vega, era torero y atacaba con sus garras. Un poco loco.
Claro que peor papel les tocaba a los de Brasil, con Blanka, una esecie de Hulk que daba volteretas de capoeira.
Los chicos eran Riu o Ken. A las chicas también nos gustó el jueguecito. Chun Li, aquella colegiala aparentemente dulce, nos invitaba a repartir leña. Sus patadas que convertían las piernas en cuatro y su helicóptero eran armas infalibles. A su manera, el juego nos igualó a las chicas en los recreativos de los 90.
Pasan los años y el juego, por mucho que se creen nuevos, más espectaculares y con mejores gráficos mantiene su interés. La capacidad para crear adicción se mantiene intacta.
Un buen argumento cuida su vigencia.
En Campus Party, en pantalla gigante y excelente deficinión, echaban una partidita con muchos espectadores.




Ellas no explican quiénes son las campuseras y qué les une.