En Campus Party los políticos no vienen a vender "la moto", ni a hacerse la foto. Al revés, han entendido que deben ir a tomar el pulso a la red, escuchar ideas y debatir en terreno neutral.
En este tiempo en Brasil sólo una persona no ha alabado a su presidente; un taxista que decía haber trabajado con él en la siderurgia. Sostenía que actuaba al dictado de otros.
El resto se preocupa por un presidente al que tienen por líder y "papá" colectivo. Su estado de salud preocupa.
En la tarde del viernes Dilma Rousseff, Ministra del Gobierno, dio una valiente rueda de prensa con periodistas y bloggers, sin agenda previa.
No hubo nada fuera de tono, pero sí una primera pregunta significativa: "¿Cómo se encuentra Lula?".
Según dijo, bien. Tenía un comienzo de gripe que sumado a su falta de descanso, derivó en una subida de tensión. Agregó, además, detalles de la agenda presidencial que no tienen desperdicio.
La heroína del Amazonas se dio una vuelta por Campus Party esta tarde. No estaba en el programa. Ni falta que hacía, Marina Silva atrajo un buen grupo de seguidores.
Candidata verde a la presidencia de Brasil habla de la importancia del acceso a la información en la red y, sobre todo, como la mejor manera de mantener un deseable nivel de transparencia política.
Las próximas elecciones en Brasil van a ser muy muy tecnológicas.
En su opinión no se trata sólo de usar las herramientas como hizo Obama, pues su contrincante también lo hizo, sino que su sinceridad y la cercanía a la hora de emitir un mensaje hicieron el resto. Supo tocar la tecla de la ilusión e implicación del electorado.