03May, 2011

Semana Santa en Ayacucho

Escrito por: bertazapa el 03 May 2011 - URL Permanente

Llegué a Cuzco del Valle Sagrado y vendí mi bici, si, habéis leído bien, vendí mi bici a Claudio, el guía turístico que conocí en el Valle. Mi viaje por Sur América terminará dentro de poco, así que en estos últimos días ya no daré pedales.
Mi siguiente destino sería Ayacucho. Esta ciudad es considerada después de Sevilla como la segunda en el mundo por la celebración de la tradicional Semana Santa. Esta festividad es celebrada durante diez días.

Fui a comprar un billete de autobús de Cuzco a Ayacucho; de todas las empresas de transporte que normalmente realizan este recorrido, sólo una lo hacia en ese momento, las demás habían suprimido este servicio. Me dijeron que hace un par de meses en plena época de lluvias, un puente que cruzaba un río se cayó. Pusieron un barquito para poder cruzar el río, pero hace una semana la corriente del río volteó al barquito y las nueve personas que iban en él se las tragó el agua. Por eso todas la compañias menos una había suprimido este trayecto.

A las 6:40 de la tarde, en el autobús de la única empresa que hace el recorrido salí de Cuzco rumbo a Ayacucho. Para hacer los 500 km que separan Cuzco y Ayacucho tarde más de un día. Los primero kilómetros son los únicos que están asfaltados, luego camino de tierra. Todo el trayecto transcurre por la cordillera de los Andes, no hay ni un solo kilómetro llano, siempre con curvas, siempre subiendo o bajando. Subíamos un puerto a más de 4000 metros de altura, descendíamos al valle a 2000 metros de altura sobre el nivel del mar, otro puerto, cambio de valle. A las 5 de la mañana llegamos a Andahuaylas, allí tuve que esperar hasta las 7 de la mañana a otro autobús. Más de lo mismo subidas, bajadas, baches, precipicios... ahora era de día así que podía ir viendo el paisaje pueblitos muy pequeños, tierras de cultivo, algo de ganado, montañas y más montañas. Dos veces nos paró la policía y las dos veces sucedió lo mismo, empezaron a revisar el autobús, los grandes y apretados maleteros, el pasillo, debajo de los asientos.....Dijeron que de quien era unos grandes sacos azules, bajó su dueña. La policía decía que eran mantas que venían de contrabando de Bolivia, (la frontera boliviana esta a más de 1500 kilómetros), la señora sacó y mostró a la policía unos papeles de compra de los bultos. Las señoras del autobús empezaron a dar voces a la policía, "dejen a la pobre señora que no ha hecho nada", "con todos los rateros que hay y no les hacen nada" y cosas así. Después de un buen rato parados entre el registro y las discusiones, las dos veces pasó lo mismo, el autobús siguió y dejó allí a las señoras con la policía y sus grandes bultos. No sé si serían o no de contrabando, tampoco me importa, pero da pena que esas señoras tengan que estar unos cuantos días de viaje, por esas carreteras, mal durmiendo en los autobuses para, si logran llegar a su destino, ganar unos pocos soles si los ganan. No creo que si tienen que pagar los autobuses, su tiempo de varios días, de ir y volver a Bolivia, les pueda quedar mucho dinero limpio, si antes no les requisa la mercancía la policía.

Al mediodía llegamos al famoso río sin puente, el autobús se acercó a la orilla, donde la gente de los pueblitos cercanos aprovechan a vender fruta, comida bebidas...Que lio, que caos, un montón de gente con sus grandes bultos de contrabando o no, allí esperando a la barquita que cruza el río con 20 personas, va a un lado, regresa a por más personas y bultos. Ahora después del último suceso, el barquito dispone de unos chalecos salvavidas. Entre cruzar todos los pasajeros y los bultos nos demoramos creo que por lo menos una hora. Continuamos el viaje. En el último puerto antes de Ayacucho a poco más de 50 kilómetros, estuvimos parados cerca de una hora, la carretera estaba en obras, esperando a que retiraran un montón de escombros y rocas, que obstruían la carretera, procedentes de las voladuras para arreglar el camino. Al pasar por los restos de las rocas, el bus como dicen acá bajó dos llantas, es decir pincho dos ruedas, que fueron cambiadas y por fin llegamos a Ayacucho, eran más de las 8 de la tarde. En el autobús coincidí con una francesa de 64 años que en los 9 que llevaba jubilada había recorrido todo el mundo, me sorprendió que llevaba de equipaje solo una pequeña mochila, como las del cole. Me contó que en Sucre, Bolivia, en un taxi la habían robado todo, solo la dejaron la ropa que llevaba puesta el pasaporte y 10 bolivianos al cambio más o menos un euro. Por eso su pequeño equipaje, tuvo que comprar todo de nuevo.

Sobre la Semana Santa en Ayacucho, me esperaba algo con más fervor religioso. Por supuesto que hay procesiones y misas, pero parece más una feria, una fiesta que un acto religioso. Hay mucho turismo nacional, sobre todo de Lima. En todo el centro de la ciudad hay gente por todos los lados, vendedores de todo tipo de cosas, desde varios tipos de comida típica de la semana santa en Ayacucho, hasta los programas de la Semana Santa, hasta ropa, gafas, marionetas......

En ayacucho estuve tres días, que me resultaron interesantes, paseé por sus calles con ese ambiente festivo religioso, vi actuaciones de folclore. Una cosa que me gusto mucho son las "alfombras". Las "alfombras" son una especie de cuadros con diferentes motivos religiosos o referentes a la cultura andina, las hacen en el suelo, por donde pasa la procesión, están hechas con pétalos de flores, arena y serrín de diferentes colores. Cada "alfombra" la hacen diferentes asociaciones, colegios, universidades, ayuntamientos hasta bancos y compañias de crédito para poner su publicidad, hasta en las precesiones ha llegado la publicidad. Son verdaderas obras de arte efímero ya que al pasar la precesión por encima se destruyen.

Antes de que terminara la Semana Santa en Achacuyo, el jueves Santo por la noche, yo tomé un bus hacia Lima la capital del país. De Lima otro bus hacia Huaraz, desde donde os escribo ahora, un saludo y hasta pronto.

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27Abr, 2011

En bici, por el Valle Sagrado de los Inkas

Escrito por: bertazapa el 27 Abr 2011 - URL Permanente

Cuaderno de Ruta: Chincheros, Moray, Ollaytamtambo, Santa Marta, Ollaytamtambo , Pisaca, Cuzco.

Como ya os dije, me fui al Valle Sagrado de los Inkas, situado en los Andes peruanos, está compuesto por numerosos ríos que descienden por quebradas y pequeños valles; posee numerosos monumentos arqueológicos y pueblos indígenas. Este valle fue muy apreciado por los Inkas debido a sus especiales cualidades geográficas y climáticas. Fue uno de los principales puntos de producción por la riqueza de sus tierras y lugar en donde se produce el mejor grano de maíz en el Perú.

Salí temprano de Cuzco, eran las 8 de la mañana, poco a poco entre el gran tráfico de la ciudad fui abandonando el centro de Cuzco, el turístico, las casas cada vez más humildes, las cuestas cada vez más fuertes. Subía y subía. El Cuzco esta situado en una especie de hoyo, iba por la carretera que va a Lima. A los 10 kilómetros abandoné la carretera que va a la capital del país y tomé otra. Ya no había tanto tráfico. De vez en cuando algún “pueblito” formado por unas pocas casas o alguna casa solitaria. Tierras de cultivo, ahora por ser esta época todas bien “verdecitas”. Por esta zona, al igual que por otras zonas agrícolas y ganaderas de Perú y Bolivia, siempre ves gente. No suelen pasar muchos minutos sin ver a alguien. Unos caminando o en bici por la carretera, otros con leña a la espalda, otros trabajando en las tierras de cultivo, otros con un pequeño rebaño de animales, otros sentados no más…. Pero siempre hay gente. Llegué a Chincheros, un pueblo bonito por su ubicación y por sus construcciones coloniales encima de los restos inkas. Fui a lo que fue el antiguo palacio Túpac Inka Yupanki. Pregunté en la taquilla para comprar un billete de entrada, me informaron que no se vendían boletos únicos para ese lugar sino un boleto turístico que vale para entrar un muchos lugares del Valle Sagrado. Este boleto cuesta 70 soles y puedes visitar los lugares en dos días. Como muchos de esos lugares ya conocía y en dos días en bici no me daría tiempo a visitarlos no compré el boleto. Las dos personas que trabajaban en la boletería me empezaron a preguntar, ¿Qué de donde era?¿Qué de donde venia en bici? “, cuando me quise dar cuanta había pasado un buen rato de conversación con Mauro y María que me dijeron ¿Cómo te vas a ir sin conocerlo? entra no más. Me pareció un lugar muy bonito y mágico, se respiraba paz. En el momento que yo entré no había ningún turista, ya que llegan y se van en grupitos en microbuses. Una explanada con mujeres indígenas vendiendo sus productos artesanales, una iglesia encima del palacio inka, unas vistas de los nevados de la cordillera, los andenes construidos en época inka para poder cultivar en la fuertes laderas. Paseé un rato por el lugar, se lleno de turistas y me fui. A la salida, aunque sabía que no era lo correcto, quise dar unos soles a Mauro y María, no me los aceptaron, no insistí y es más creo que me se me puso la cara colorada.

Salí de Chincheros, continué subiendo, al poco terminó la subida y por fin la bajada hacia el Valle. Paré en algún lugar donde la vista hacia abajo era hermosa, al fondo el río Urabamba con sus tierras fertiles al lado, algún pueblo, enfrente las otras montañas del otro lado del valle terminando en nevados. Al rato de comenzar la bajada dejé la carretera principal y tomé una hacia Maras, pueblo al que llegué y atravesé. Al salir de este pueblo el asfalto se acabo también la bajada, ahora iba subiendo y bajando. Adelanté a un montón de niños que volvían a sus casas después del salir de la escuela, todos con su uniforme escolar. Algunos me hicieron el gesto de autostop, otros me llamaron gringo y otros me dijeron “one dolar”. Al ratito fueron ellos quienes me adelantaron todos subidos en un camión.

Llegué a Moray, un complejo arqueológico que me impresionó la mezcla de ingeniería civil y de ingeniería agrícola. Su nombre Moray, significaba en quechua cosecha de maíz. Son grandes andenes circulares, con una profundidad de casi 150 metros. Era una especie de vivero, donde los incas lograron desarrollar diferentes variedades de maíz y producir semillas adaptadas a todos los climas de su imperio, ya que según me contaron en cada anden se da un microclima. Después de visitar este “vivero” inka, continué pedaleando, por tierra y por una larga bajada que me llevó hasta al fondo del cañón a un puente sobre el río Urabamba. Cruce por este puente tomé la carretera río abajo hasta que llegué al pueblo de Ollaytamtambo. Un pequeño pueblo, un Cuzco en pequeño. Mantiene la plantificación urbanística inka, con grandes piedras, calles empedradas por donde por acequias corre el agua. Encima de los restos inkas las construcciones hispánicas. En la época inka fue un complejo militar. Ahora es un pueblo que vive del turismo, allí pasé un noche. Por la mañana con mi bici me fui a la plaza del pueblo. Estaba llena de gente, turistas para comenzar el famoso camino inka, otros para ir a la estación de tren para ir al Machu Pichu, porteadores que ultiman sus bultos para portear por el camino, vendedores de todo lo relativo para el camino inka, bastones, chocolates, ponchos para la lluvia….Pregunté por el autobús para Santa Marta, me dijeron que pasaba sobre las 9:00 o 9:30, eran sobre las 8 esperé mientras la plaza poco a poco se fue vaciando de gente.Al rato llegó mi bus, me dijeron que no había hueco para mi bici, con la ayuda de las vendedoras de productos para el camino Inka, convencimos al ayundante del chofer para que la hiciera un hueco. Ahora hay una ley nueva en Perú, que no permite a los autobuses grandes lleven bultos arriba en la vaca, por esto el poco espacio. Subí al bus. Pensé esto si que es Perú. Grandes bultos por todos los sitios, en el suelo, en el pasillo, con el condutor, en muchos de los asientos para dos personas había tres, gente comiendo, todo el pasillo lleno de viajeros de pie. El autobus comenzó a subir una fuerte cuesta, parecía que nunca terminaría. Llegamos al puerto Abra Malaga a más de 4300 metros de altura. Yo me apeé del autobús que continuó hacia abajo. Me preparé y con mi bici comencé a bajar, ! Que maravilla! Aunque había neblina, que paisaje. La carretera serpenteando. La neblina fue desapareciendo y apareciendo una vegetación muy verde húmeda y frondosa. La carretera aunque asfaltada hace 4 años, de vez en cuando en épocas de lluvias recibe un buen “mordisco”, dejando un tramo de la carretea con un solo carril y un gran precipicio. Normalmente estos mordiscos estaban indicados con un simple cartel en el que pone “tramo con un solo carril”. Tuve que cruzar varios ríos, cuando hicieron la carretera no construyeron puentes, sino una especie de baden por donde pasa por arriba el río. Mientras estaba haciendo unas fotos, me adelantaron dos ciclistas y un coche. Comencé a bajar y los cogí, eran Claudio, un guia turístico y su cliente, un brasileño, atrás de ellos un coche de apoyo. Bajé con ellos hasta el pueblo de Santa María. Que cambio de empezar a 4300 metros con la nieve al lado a terminar a poco más de 1000 con vegetación selvática. En este pueblo, Clauido y el brasileño se quedaron a pasar la noche, luego se irían hacia el Machu Pichu caminando. Yo pregunté al chofer del coche de apoyo que si me llevaba de vuelta me dijo que si, por lo que volví con el coche hasta Ollantaytambo. En el recorrido de vuelta el coche aprovecha y va parando a recoger a gente. También le pararon tres veces la policía y las tres veces tuvo que pagar unos soles para poder continuar, como me decía Víctor el Chofer, el Perú funciona así.

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25Abr, 2011

El Cuzco

Escrito por: bertazapa el 25 Abr 2011 - URL Permanente

Llegué a Cuzco capital del antiguo Imperio Inca. Esta ciudad que he visitado en tres ocasiones, la primera vez fue hace 9 años, la segunda hace tres años y ahora la tercera. Es una ciudad bonita. El solo hecho de pasear por su centro histórico te hace ver de lo que fue y de lo que es. Fue la capital el ombligo del mundo, como los incas decíande su imperio. Todavía de esa época conserva muchas cosas; su trazado, los restos de sus edificios y templos en los cuales al llegar los españoles construyeron encima. Eran construcciones hechas con grandes piedras muy bien talladas y con mucha precisión siendo antisísmicas. Lo que es hoy en día, un gran centro de turismo internacional, una ciudad que no se asemeja al resto de ciudades peruanas. Limpia, ordenada, policías por todos los lados “cuidando” al turista, buenos restaurantes, hoteles cinco estrellas, spa, tiendas con las últimas marcas, tours de todo tipo. Sólo hace falta caminar unas pocas cuadras, manzanas, salir del centro turista y sentirte que estás otra vez en el Perú. Restaurantes baratos, más desorden, mercados, puestos de comida callejera, precios peruanos, agujeros en el suelo……

Cuzco es una ciudad que me recuerda a Cartagena de Indias en Colombia. ¿por qué? a pesar de que las dos ciudades son muy diferentes entres si. Una es una ciudad colombiana situada a orillas del mar y con un clima tropical. Otra es una ciudad peruana situada a más de 3000 metros de altura sobre el nivel del mar y con un clima con fuerte frío por la noche y un fuerte sol por el día. Una con colombianos con su alegría, su vitalidad y viveza. Otra con peruanos educados y más serios. A parte de estas diferencias hay muchas más, que no podría enumerar aquí, como una el origen es hispano, el origen de la otra es prehispánico, también su arquitectura es diferente. Pero por que digo que se me parecen, porque las dos tienen un centro histórico-turístico impecable, muy bien cuidado, como he dicho anteriormente con buenos hoteles y restaurantes, tiendas, todo limpio….En este centro histórico de las dos cuidadas el turista, “el gringo”, lo es todo, bien cuidado y protegido por la policía. Pero en las dos ciudades, en el Cuzco basta con caminar un poco fuera de las calles principales en Cartagena basta con salir del recinto amurallado.Para ver que este centro “idílico” no representa al resto del país. Aunque el contraste es mayor en Cartagena que en el Cuzco. Al salir de las murallas de Cartagena, parece que has cambiado de lugar, chabolas sin agua y sin luz, calles sin asfaltar y sin alcantarillado, pobreza y miseria. En el Cuzco aunque hay un gran contraste entre el centro y la periferia no es tanto como en la ciudad colombiana.

Los turistas que visitan estas dos ciudades, muchos no visitan el resto del país ni siquiera los barrios de las ciudades, se van con una impresión que ciudad más bonita, que segura es, no es tan bajo el nivel económico y social del país como creía.
En el Cuzco, por el centro y no el centro, pasé unos días. Fueron las elecciones , parecía que era un día de fiesta para los peruanos.
En las puertas de los colegios electorales estaban llenos de puestos de comida callejera, esta foto lo muestra, donde la gente comía y charlaba sobre las elecciones. Los resultados fueron los previsibles, así que habrá segunda vuelta.
El lunes, tenía pensado abandonar el Cuzco, pero amaneció lloviendo, por lo que me quedé un día más en la ciudad. Al día siguiente otra vez a pedalear por el Valle Sagrado de los Incas, de donde serán las próximas noticias mías.

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13Abr, 2011

Otro país, el Perú

Escrito por: bertazapa el 13 Abr 2011 - URL Permanente

Cuaderno de Ruta:
La Paz (Bolivia), Desaguadero (frontera), Puno, Juliaca, Ayaviri, Sicuani, Cuzco
.

Ya he abandonado Bolivia, ahora estoy en el Perú en la ciudad de Cuzco, la antigua capital del Imperio Inca.
En La Paz agarré un bus hasta la frontera Boliviana-Peruana, llamada Desaguadero. No quería tener que salir de La Paz y atravesar todo el Alto, ciudad grandísima pegada a La Paz, en bici. Llegué a la frontera hice los trámites migratorios y cambie de país. !Qué frontera! !qué caos! Gente de un lado a otro, “bicicarros” por todos los lados, puestos de venta de todo tipo de productos, cambistas, puestos de comida... Abandoné Bolivia, ese país que no sé exactamente por que pero me encanta. Otra vez, estuve en él tres meses, conociendo sus contrastes, altiplano- selva, salar-montaña, indígenas- gringos, evistas- medialuinistas…. Esta vez en unos 20 días lo atravesé.
Empecé a pedalear, ya en el Perú, pronto me percaté de una cosa, pensé en el Perú, o acaban de ser las elecciones, que no creó sino me habría enterado, o van a ser las elecciones. !Que derroche de pintura! en muchas, muchísimas de las casas de al lado de las carretera o en los pueblos, la fachada principal estaba pintada, toda ella, vota por este candidato, marca este número.

Pregunté a la gente y me dijeron que el día 10 de abril, o sea mañana (ya sé que el blogva con retraso), hay elecciones generales para elegir al presidente del Perú.

Debo reconocer que no sabía mucho de la actual política peruana, claro está que si que sabía que el actual presidente es Alan García y que en su mandato a tenido problemas con los indígenas, tanto con los de la amazonía como con los de la montaña, por la venta, normalmente a empresas extranjeras, de los recursos naturales y de grandes extensiones de tierra del Perú. Pero no sabía quien eran los otros candidatos, los que tenían más opciones al triunfo…. Así que todo me resultaba nuevo. Decidí enterarme, un poco, como estaba el ambiente. Para eso con toda la gente que hablaba le preguntaba; Bueno amigo o amiga ¿ Quién va a ganar? Así entre pedaleos a 4000 metros de altura sobre el nivel del mar, acercándome hacia el Cuzco, y conversaciones con los lugareños me fui enterando un poco y sacando algunas conclusiones:
la gente más pobre y humilde del país, es decir, los indígenas que viven en el campo de la agricultura y ganadería están incondicionalmente a favor del candidato Ollanta Humala. éste aboga por la recuperación de los recursos naturales del Perú y por la nacionalizción de empresas claves del país. La mayoría de las gentes de las ciudades o pueblos más grandes, están totalmente en contra de Ollanta, y es aquí donde el voto esta más repartido entre los 10 restantes aspirantes a la presidencia. Entre ellos destaca el Ex-presidente Toledo, pero sobre todo Keiko, la chinita, como la llaman, que es hija del ex- presidente del Perú Fujimori, que actualmente esta cumpliendo la condena de 25 años de prisión, por crímenes contra la humanidad.

También esta claro que tanto los medios de comunicación y el resto de los 10 aspirantes coinciden en no querer a Ollanta, al que acusan de nacionalista, amigos de los de la sierra, con esto se refieren a los indígenas del campo, de dictador, autoritario y de amigo de Chavez.
Así que mañana 10 de abril, habrá elecciones en el Perú. Parece claro que ninguno de los 11 candidatos, obtendrá la mayoría, es decir el 51% de los votos. Se tendrá que recurrir a una segunda vuelta entre los dos candidatos que hayan tenido mayor número de votos. Lo que parece ser que esta claro, es que a la segunda vuelta pasaran Ollanta y “otro candidato”, parece ser Keiko. En la segunda vuelta ganará el “otro candidato” ya que pase quien pase de los 10 restantes, se unirán para que no gane Ollanta. ¿Qué tendrá ese Ollanta, que levanta odios o amores?

Dejando la política peruana a un lado, de Desaguadero al Cuzco he pedaleado más de 400 km. El primer día llegue a Puno, una ciudad turística y situada a orillas del Lago Titicaca. Salí de Puno, que subida para empezar el día, con duras rampas y de unos 5 km de distancia, el corazón me latía fuerte, parecía como que se iba a romper o salir de las costillas, creo que esta forma de latir solo me pasa en la altura, iba a más de 4000 metros de altura, y aunque en teoría estoy aclimatado, creo que ante un gran esfuerzo físico nunca se está del todo. Luego un buena bajada para recuperarme.

Después una locura, tuve que atravesar Juliaca la ciudad más grande la zona, encima era día de mercado. Taxis, “taxi-,motocarros”, “taxi-bicicarros”, autos, gentes, y yo allí en medio de ese caos con mi bici. Tardé un buen rato en cruzar todo ese caos. Hice unos 70 km por un amplio valle entre tierras de cultivo, aun verdes, casas todas pintadas con la publicidad política y gentes por todos los lados unos en bici, otros con los rebaños de ovejas y llamas, otros cargando con productos del campo hacia casa. Llegué a un pueblecito y decidí allí pasar la noche. No me inspiraba confianza acampar cerca de la carretera , ya que se me divisaría desde muy lejos. Este pueblecito estaba a unos 300 metros de la carretera, entré en él y pregunte por un hospedaje, lógicamente no lo había. Me dijeron que fuera a casa del párroco, que lo mismo él me daba alojamiento. Llamé a la puerta de la casa del párroco, no contestó nadie, pero la vecina del párroco me dijo que había ido a la ciudad y que no volvería hasta tarde. Había enfrente de la casa del párroco una “era” bien verdecita, pregunté si podía acampar allí, me dijeron que si. Allí pasé la noche, enfrente de la casa del párroco. Amanecí, todo mojado, la tienda por dentro y por fuera, la bici... debió de haber mucha humedad por la noche.

Por suerte, el sol lucia con fuerza. Cuando estaba desayunando leche con cereales, vi que de la casa salia una persona que se acercó hacia mi. Resultó ser el párroco, antes de decir nada, mientras miraba hacia el cielo y con su mano hacia una cruz imaginaria me dijo “Dios es testigo que no soy culpable de que hayas dormido acá y si te enfermas tampoco soy culpable” Por Dios padre, le contesté, no se sienta culpable de nada. Me dijo que fuera a tomar un café. Acepté la invitación, así se hacia tiempo para que se fueran secando el saco, la tienda (en la foto de arriba) …… Mientras me tomaba el café el párroco hablaba y me llamaba gringo aventurero, que ha dormido en la calle. Su tema de conversación, cómo no, eran la elecciones y decía que a él le daba lo mismo quien ganara pero que no ganara Ollanta que el país se hundiría.

Así en otros tres días más de pedalear llegué al Cuzco. Un día tuve que subir el puerto de la Raya, a más de 4300 metros, los últimos kilómetros se me hicieron durísimos, sin ser rampas duras, parecía que nunca terminaría, pero por fin lo conseguí, después comenzó una bajada y fuerte lluvia, entré en un valle que me acompañaría prácticamente en mis siguientes días de pedaleó hasta el Cuzco, con pueblos más grandes y el terreno mucho más fértil.

Os confieso una cosa, personalmente me gustaría que ganara Ollanta, aunque creo que lo que dice, por diferentes motivos, será difícil que lo cumpla y que los grandes intereses económicos le dejen cumplirlo, pero por lo menos esa gente humilde, indígena, que siempre han estado olvidados y explotados por todos, da igual en que época fuera, en la colonia, en la república, con unos y con otros presidentes, esos agricultores y ganaderos que me encontraba en los pueblitos, a orillas de la carretera con el “ganao” , con la bici yendo a la “chacrita” su tierra de cultivo, unos con sus miradas a veces de incredulidad de ver pasar a un gringo viajando en bici, otros con una sonrisa diciendome adiós con la mano, otros con total indiferencia hacia mi y mi bici. Por esa gente que en un momento de su vida y también por sus generaciones pasadas, siempre olvidados, tengan su momento de felicidad y triunfo y sentirse escuchados por alguien, por ellos, aunque segurian siendo igual de poblre, me gustaría que ganara Ollanta.

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12Abr, 2011

La Isla del Sol

Escrito por: bertazapa el 12 Abr 2011 - URL Permanente

El Titicaca es el lago navegable más alto del mundo y al que la leyenda le atribuye el origen de la civilización Inka. Esta a una altura de 3900 metros sobre el nivel de mar y pertenece a dos países Bolivia y Perú. Tiene una extensión de 8562 km2 y varias islas, las más importantes, la de Taquile y Amantani en el lado peruano y la del Sol y la Luna en el lado boliviano. El lado peruano tiene bastante más turismo que el boliviano aunque ahora este esta aumentando considerablemente.
En La Paz, dejé mi bici, agarré un bus que me llevó hasta Copacabana allí tomé una barca que en unas dos horas de navegación por el Lago me llevó a la Isla del Sol, a su parte norte. En la parte norte de la Isla hay un pequeño pueblo llamado Challapampa . En este pueblo vive Don Alfonso y toda su familia. Don Alonso es un personaje, cuanto menos peculiar, es un gran conocedor de la cultura Aymara y por supuesto él es Aymara. Creé en la Pachamama, la madre tierra, al igual que creían todos los indígenas en épocas prehispánicas. Aunque todavía se conserva en las comunidades indígenas esa creencia a la Pachamama pero con un fuerte sincretismo católico. Por esa creencia, Don Alfonso, no tiene una tarifa fija a la gente que se aloja en su casa, según él, ” no soy matemático, así que no puedo decir lo que me tienen que pagar, lo único que he hecho es hacer estas casitas, para la gente que viene a este lugar se aloje, la Pachamama es de todos” eso es lo que contesta cuándo le preguntan el precio. Así es Don Alfonso, no pone tarifa ni por dormir ni tampoco por comer en su casa, cada uno paga la voluntad. En este pueblicito de la isla del Sol pasé cuatro días. Al pasear por el pueblo te da la sensación que no ha pasado el tiempo por él, que la gente sigue viviendo como hace décadas atrás. Logicamente no hay coches, por la orografía de la Isla no hay ni una solo carretera ni un solo camino sino pequeñas y estrechas veredas que conducen a las zonas de cultivo. Situadas en gradas o terrazas remontandose su origen a cientos de años. Por lo pequeño de las chacras. tierras del cultivo, no se utiliza en arado típico sino un arado de pie. Todos los productos se transportan o bien a espaldas o bien a lomos de unos pequeños y lanudos burros. Se cocina en el suelo con leña. Que decir que estas familias viven o practican, como se dice ahora, una economía de subsistencia.De la Tierra de su Pachamama reciben todo, alimentos, barro y madera para la construcción de sus casas, de los animales, leche, huevos, lana para vestirse, Todas las familias tienen sus animales, chanchos (cerdos) gallinas, vacas, burros, llamas, ovejas también tienen sus chacras donde cultivan diferentes tipos de patatas, avena, quinua,habas …Ahora además de vivir de su Pachamama también empiezan a vivir del incipiente turismo, que es sobre todo de gente joven y mochilera.
Don Alfonso me contaba como desde hace dos años, las relaciones entre los lugareños se han enfriado. Pueblo chico, infierno grande, decía Alfonso. Me contaba como llegaron representantes de diferentes fundaciones, entre ellas la de Repsol, reunieron a las gentes del pueblo y les comentaron, que el lugar en que vivían era un paraíso natural, que debían vivir del turismo y no del campo y para ello debían hacer que llegará al pueblo un turismo más exclusivo, con más plata. Que debían cobrar por lo menos 15 dolares por dormir, que esa cantidad no era nada para un occidental ¿Cómo voy a cobrar 15 dolares, si no puedo ofrecer muchos servicios? me decía que contesto Don Alfonso ¿ Si dejamos la agricultura y la ganadería y deja de llegar turismo de qué viviremos? seguía diciendo Alfonso. Mira lo que esta pasando en la Isla, ¿ves esas construcciones de ladrillo y de tres plantas? están construyendo un hotel, ¿ a que cuando viniste la hace tres años no estaba?. El ladrillo para acá es carísimo, hay que traerlo en barco, y el adobe es mucho mejor aislante. Así entre charlas con Don Alfonso y sus hermanos Benedicto y Bernardino, paseos por la chracas, por las ruinas incas pasé 4 días en la Isla del Sol. Las charlas de Son Alfonso, me recordaban a los paseos con mi amigo Miguel por “nuestro barranco” él también habla mucho de “sus” dioses mitológicos griegos y romanos estrechamente relacionados con la Pachamama.

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11Abr, 2011

Carretera de la Muerte

Escrito por: bertazapa el 11 Abr 2011 - URL Permanente

De la Isla del Sol y de la casa de Don Alfonso regresé a La Paz, ! Que cambio! De la paz absoluta que es la Isla a la poca paz que hay en la capital de Bolivia.Dormí un día en La Paz, me levanté temprano ya agarré mi bici sin las alforjas, !que diferencia! aconstumbrado a ir con ellas, sin ellas parece que no controlas la bici que se mueve para los lados y no os digo nada si te pones de pie en ella, parece que la bici baila y que vas a perder el equilibrio. En unos 20 minutos, entre el gran tráfico de La Paz, llegué al lugar donde salen las movilidades para Coroico. Una movilidad es una furgoneta pequeña donde viajan por le menos 15 viajeros, 5 filas de tres personas, aunque a veces pueden ir muchos más, si van niños encima de los padres. Subieron mi bici en el techo de la movilidad. En una hora más o menos llegamos a la cumbre. La cumbre es un puerto a casi 4700 metros de altura. Bajaron mi bici del techo de la " furgonetita" que continuo rumbo a Coroico. Allí en la cumbre había un montón de turistas que se disponían hacer lo que yo, ellos con una agencia de viaje y yo por libre, pero el mismo fin, bajar la carretera de la muerte. No me extraña el calificativo que la dieron el (IDB) como la carretera más peligrosa del mundo. Unos 26 vehículos caían de medía al año, en 1983 cayó al barranco un camión con 100 pasajeros, claro está, que los cien muertos, siendo el accidente de tráfico más mortífero en la historia de Bolivia. Menos mal que desde hace casi 6 años abrieron la nueva carretera, dejando esta casi de uso exclusivo para los ciclistas.

Empecé a pedalear con la nieve al lado.Bien abrigado comencé el descenso. La carretera ancha, con dos carriles, asfaltada, con quitamiedos. Me dejaba caer, no daba pedales, pero la bicicleta se lanzaba, el cuentakilómetros marcaba lo 65, 67, 72 kilómetros a la hora, adelante a dos grupos de tour, incluso a dos camiones. Me solté de manos, canté que sensación de libertad. Cada vez se fue nublando más. comenzó a llover muy fuerte. La bajada dejó de ser tan pronunciada, incluso había algún repechito. Me adelantaron varios tours, pero no en bici, sino en la furgoneta, debido a la lluvia y los repechos se subieron a ella. Yo continué pedaleando, vi a las furgonetas paradas. Allí comenzaba la verdadera Carretera de la muerte. La carretera asfaltada continuaba recta y a la derecha por un camino de tierra empezaba la famosa carretera. Puede leer en un viejo cartel " maneje por la izquierda" esto era para que cuando por ella pasaban coches, camiones, autobuses, circularan por el lado izquierdo , para que el conductor tuviera buena visibilidad al precipicio ya que este siempre esta en el lado izquierdo. Comencé a bajar, la pendiente no era muy pronunciada,pero siempre hacia abajo, con muchos baches y piedras sueltas. Por la lluvia y las nubes yo no veía nada. Solo que iba por un estrecho camino al lado izquierdo un gran precipicio que no veía su fin, al lado derecho una pared de roca con gran vegetación verde y frondosa y de donde a veces caían grandes cascadas. En este tramo tuve que ir muy despacio, por la lluvia y el barro los frenos de mi bici fueron perdiendo eficacia. Me adelantaron algunos ciclistas de los tours, ya que sus frenos de disco y su doble amortiguación, respondían bien.

Fueron pasando los kilómetros, pero no dejaba de llover, no se veía nada, pero me gustaba. El camino malo, malísimo, iba avanzando por esa pasarela pegada a la pared.

Cerca del fin dejó de llover y clareo un poco. El descenso terminó. Los ciclistas de los tour subieron otra vez sus bicis a las furgonetas. Yo pedaleé unos diez kilómetros y llegué al cruce con la nueva carretera. Busqué una movilidad claro está que por la carretera nueva, volví a La Paz. Aunque no puede ver el paisaje bien, disfruté un montón con mi bici. Empecé a pedalear a 4700 metros de altura entre montañas y la nieve y terminé a poco más de 1000 metros en la selva de las Yungas. Un espectáculo natural. Era la segunda vez que descendía por esta carretera-camino, la otra fue hace tres años y con buen tiempo.
! Salud!

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05Abr, 2011

El salar de Uyuni

Escrito por: bertazapa el 05 Abr 2011 - URL Permanente

Hola amigos y lectores de mi blog, hace mucho tiempo que no tenéis noticias mías. Desde el día que entré en Bolivia, voy a mirar mi pasaporte fue el día 17 de marzo y hoy es 1 de abril, así que unas dos semanas.

¿Qué he hecho en estos días? Desde Villazón, la primera ciudad de Bolivia, César y yo pedaleamos hasta Tupiza. Fueron casi 100 kilómetros, por unos cañones muy bonitos y por la carretera recién asfaltada, eso sí todavía están construyendo los puentes para salvar los diferentes ríos que cruza. En mitad del recorrido nos pilló una gran tormenta, al principio una fuerte lluvia y después un fuerte granizo. Por suerte nos pudimos refugiar en una casita de adobe. Aunque los dueños nos dieron permiso para entrar, practicamente fue imposible comunicarnos con ellos, no hablaban nada, creo que se quedaron muy sorprendidos de ver llegar a dos "gringos" en bicicleta y lloviendo a todo llover. Por suerte para nosotros la tormenta terminó y pudimos continuar pedaleando. Llegamos a Tupiza. Pasamos una noche. Nos informaron que la carretera para llegar a Uyuni estaba en malas condiciones y por las lluvias podía haber desprendimientos. Así que metimos nuestras bicis al tren y en 6 horas recorrimos los más de 200 kilómetros que separan Tupiza y Uyuni.

En Uyuni, César y yo nos llevamos una buena desilusión. Nos dijeron que el Salar de Uyuni estaba inundado de agua. Esto nos los habían ido diciendo diferentes viajeros que nos habíamos ido encontrando, pero nosotros, optimistas, pensamos que para cuando llegáramos al Salar, el Sol hubiera evaporado el agua. El Salar de Uyuni, es el salar más grande del mundo, con una extensión de 12.000kilométros cuadrados es decir casi dos veces la extensión de mi provincia Segovia. Esta a más de 3600 metros de altura sobre el nivel del mar, es una planicie totalmente llana, donde no hay nada de vida, ni animal ni vegetal, salvo en alguna pequeña "isla".Su formación se debe a que en épocas inmemorables era un gran mar que se evaporó.

El Salar de Uyuni, lo atravesé hace tres años, pero en todoterreno y me dejó totalmente anonadado. Por eso quería atravesarlo en bici. Para ver la cantidad de agua que había, César y yo decidimos hacer un tour, nos adentramos en tododoterreno en el Salar unos kilómetros hasta el llamado hotel de Sal, un hotel que como bien indica su nombre esta construido todo en sal. Este pequeño recorrido por el Salar fue alucinante. Al entrar a él, había unos 30-40 centímetros de agua, según avanzaban los kilómetros disminuía la cantidad de agua quedando en poco más de 10-15 centímetros. Por la altura, por la inmensidad, por la llanura, por el agua, por el lugar parece que estas caminando por un gran espejo. Todo se refleja. Impresionante. Pero debo reconocer que a mí me impresionó mucho más hace 3 años. Cuando no había nada de agua. Ahora con agua, parece que estás en un gran espejo, pero la otra vez, sin agua, no sabías done estabas ¿ en la luna? ¿en la Antártica? ¿en otro planeta? ¿o dónde?. Sobre el Salar dicen que es en el único lugar del mundo que se puede comprobar con solo la vista que la tierra es redonda. Este paseo por el Salar, por el espejo, nos hizo ver que nuestro objetivo de atravesarlo en bici sería imposible por varios motivos: con esa cantidad de agua se haría muy difícil pedalear. No podríamos acampar. Pero lo peor de todo, que el agua y la sal arruinarían nuestra bicicletas. Por la gran concentración de sal en el agua, sólo con meter los pies en el agua salen todos blancos, si te cae una gota de agua en la ropa al secarse se queda un mancha blanca de sal. Así que nuestra ilusión de atravesar el Salar en bici se vio truncada. En teoría o por lo menos según otros años en esta época ya no debería haber agua, pero este año, según los lugareños, ha llovido hasta muy tarde.

De Uyuni César se volvió hacia Jujuy, en Argentina, así que me quedé sin compañero, yo continué hacia La Paz, Bolivia. La Paz fue fundada en 1548, en un gran valle. La Paz que también conocía y que tanto me gustó hace tres años, normalmente la ciudades grandes no me gustan, sigue igual. Esa ciudad que a pesar de su nombre La Paz, no tiene nada de Paz. Incluso hay un dicho "La Paz, donde no hay Paz". ! Que locura de ciudad!! Que caótica! toda llena de tráfico, de mercados !Toda la ciudad parece un mercado sin fin!, sus puestos callejeros de comidas, sus cuestas, sus gentes de acá para allá, los pitidos de los coches...Aquí en La Paz, he pasado 4 días, paseando por sus calles, por sus mercados, el mercado de brujas, el de las artesanías, conociendo la vida nocturna. Después de La Paz me fui al lago Titicaca, pero eso ya os lo contaré en la próxima entrega.

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25Mar, 2011

Escrito por: bertazapa el 25 Mar 2011 - URL Permanente

Como os prometí en el último post, en cuanto he encontrado un internet "bueno", os pongo las fotos:
Esta del comercio hormiga, que os comentaba:


La de abajo de nuestra llegada a la Quiaca, César y yo:

Un paisaje de la Quebrada

Y la capillita donde pasamos la noche en la Intermedia


Hasta la próxima!

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22Mar, 2011

Legando a Bolivia por la Quebrada de Huamaca

Escrito por: bertazapa el 22 Mar 2011 - URL Permanente

Cuaderno de Ruta Huamaca, Tres Cruces, Abra Pampa, La Quiaca, Villazón (Bolivia).

Hola amigos y lectores de mi blog, ya estoy en Bolivia, os contaré como fueron los últimos días en Argentina. César y yo abandonamos Huamaca, ese pintoresco y bonito pueblo, que da nombre a toda la Quebrada o como diríamos nosotros valle. Pedaleamos unos cuántos kilómetros, la carretera siempre hacia arriba. Llegamos a la Puna argentina y abandonamos la Quebrada de Huamaca. A lo que llaman la Puna Argentina es el Altiplano, situado entre los 3300 metros y los 3800 metros de altura sobre el nivel del mar.

Esta bonita Quebrada, la de Huamaca, como ya os dije, fue declarada Patrimonio Universal, César y yo la recorrimos con nuestras bicis, entera, de sur a norte, siempre subiendo, desde los poco más de 1000 metros hasta los 3800. Su paisaje, con sus contrastes de colores el rojo de la tierra, el verde de la zona fertil cercana a la orilla del río, el azul intenso del cielo, sus grandes y centenarios cáctus llamados cardones hace de la quebrada un lugar único y casi mágico. Es una Argentina dentro de Argentina. La Argentina Andina. La Argentina Boliviana.

La mayoría de la gente que habita esta zona, a pesar de que son argentinos, su abuelo o abuela , no llegaron en barco de España ni de Italia, como la mayoría de los abuelos del resto de argentinos, sino son indígenas. Ya no se les ve con su termo y mate tomando ¨¨yerba¨¨¨sino que se les ve su carrillo hinchado, por la ¨¨pelotita¨de hojas de coca que llevan dentro de la boca.

En la Quebrada César y yo dejamos de ser gallegos y pasamos a ser gringos. Incluso algún turista argentino o argentinos que dejaron alguna gran ciudad y se instalaron en algín pueblo de la Quebrda, según nos comentaron, para los lugareños, también son gringos.

Ni cabe decir que esta zona de Argentina es una de las más pobres de todo el país.

Bueno volviendo a la bici, cuando salimos de Huamaca y llevabamos pedaleados más de 60 kilómetros, siempre subiendo, se levanto un fuerte viento de cara que nos arrojaba arena a los ojos, justo llegamos a un pueblito llamado Tres Cruces, preguntamos donde podemos acampar y varias personas nos mandaron al parque del pueblo. Al lado de los columpios de los niños montanos nuestras tiendas de campaña. En esta zona nos viene bien acampar en los pueblos o cerca de ellos para pedir agua, para beber y para cocinar, ya que en la carretera no hay nada de agua.

Al día siguiente más pedaleo, subimos hasta los 3800 metros, después !por fin! una bajada y llano, llegamos a un pueblito muy pequeño, llamado La Intermedia, preguntamos donde podíamos acampar y nos dijeron que al lado de la ¨¨capillita¨ vimos que la capillita, como decían los lugareños, tenía una entrada asi que nos ahorramos montar la carpa. Allí, en la casa del Señor, pasamos la noche.

Al día siguiente de pedaleo llegamos a la Quica la ciudad más norteña de Argentina, desde la cual solo es necesario cruzar un puente para llegar a Villazón ya en Bolivia. A un lado del puente esta la policia de emgigración Argentina, al otro lado emigración Boliviana. Por este puente hay mucho transito de gente que cruza de un lado a otro, sin sellar el pasaporte, que van al otro país por un rato, o bien a comprar o bien a vender. Este transito de gente y el caos que había no me llamó la atención, ya lo había visto en muchas otras fronteras. Lo que me sorprendió fue que paralelo al puente, hay otro puente, bueno mejor dicho, una pasarela de dos o tres metros de ancha y una valla de alambre de un par de metros de altura. Por esta pasarela pasaba mucha gente, tanto hombres como mujeres incluso más mujeres que hombres, hacia el lado boliviano cargados como autenticos burros de carga, unos con sacos de cementos, otros con no sé cuantas cajas de cerveza, otros con sacos de 100 kilos de harina, otros con no sé que mercancías. Todos llevan los diferentes productos a la espalda, atados con mantas. llegan al lado boliviano, descargan y lo amontonan. Una vez desacargados vuelven corriendo por el lado derecho de la pasarela al territorio argentino, vuevlen a cargan y otra vez hacia el lado boliviano. Esto pasa porque, según me dijeron, sale más barato pagar a estas personas-burro que pagar las tasas e impuestos fronterizos que deben pagar los camiones. Van andando todo lo deprisa que pueden cuando van cargados y corriendo cuando no van cargados. Ya que este contrabando sól es permitido por los gobiernos durante 4 o 5 horas al día. La verdad que es triste ver este "espectáculo" de las gentes de un lado para otro, cargados como mulos, por un misero jornal. Por lo menos los gobiernos construyeron, la pasarela, ya que hace años, estas personas tenían que bajar por un caminito cruzar el río y luego subir por otro caminito. Para que luego digan que los políticos no hacen nada por sus ciudadanos. Así viendo este " espectáculo" llamado comercio hormiga y que como me dijo un camionero argentino le parecía humillante e indigno del siglo XXI, entre en Bolivia.

Hasta Pronto.

Cuando pueda os pondré fotos, ahor la conexión es muy lenta.

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22Mar, 2011

Legando a Bolivia por la Quebrada de Huamaca

Escrito por: bertazapa el 22 Mar 2011 - URL Permanente

Cuaderno de Ruta Huamaca, Tres Cruces, Abra Pampa, La Quiaca, Villazón (Bolivia).

Hola amigos y lectores de mi blog, ya estoy en Bolivia, os contaré como fueron los últimos días en Argentina. César y yo abandonamos Huamaca, ese pintoresco y bonito pueblo, que da nombre a toda la Quebrada o como diríamos nosotros valle. Pedaleamos unos cuántos kilómetros, la carretera siempre hacia arriba. Llegamos a la Puna argentina y abandonamos la Quebrada de Huamaca. A lo que llaman la Puna Argentina es el Altiplano, situado entre los 3300 metros y los 3800 metros de altura sobre el nivel del mar.

Esta bonita Quebrada, la de Huamaca, como ya os dije, fue declarada Patrimonio Universal, César y yo la recorrimos con nuestras bicis, entera, de sur a norte, siempre subiendo, desde los poco más de 1000 metros hasta los 3800. Su paisaje, con sus contrastes de colores el rojo de la tierra, el verde de la zona fertil cercana a la orilla del río, el azul intenso del cielo, sus grandes y centenarios cáctus llamados cardones hace de la quebrada un lugar único y casi mágico. Es una Argentina dentro de Argentina. La Argentina Andina. La Argentina Boliviana.

La mayoría de la gente que habita esta zona, a pesar de que son argentinos, su abuelo o abuela , no llegaron en barco de España ni de Italia, como la mayoría de los abuelos del resto de argentinos, sino son indígenas. Ya no se les ve con su termo y mate tomando ¨¨yerba¨¨¨sino que se les ve su carrillo hinchado, por la ¨¨pelotita¨de hojas de coca que llevan dentro de la boca.

En la Quebrada César y yo dejamos de ser gallegos y pasamos a ser gringos. Incluso algún turista argentino o argentinos que dejaron alguna gran ciudad y se instalaron en algín pueblo de la Quebrda, según nos comentaron, para los lugareños, también son gringos.

Ni cabe decir que esta zona de Argentina es una de las más pobres de todo el país.

Bueno volviendo a la bici, cuando salimos de Huamaca y llevabamos pedaleados más de 60 kilómetros, siempre subiendo, se levanto un fuerte viento de cara que nos arrojaba arena a los ojos, justo llegamos a un pueblito llamado Tres Cruces, preguntamos donde podemos acampar y varias personas nos mandaron al parque del pueblo. Al lado de los columpios de los niños montanos nuestras tiendas de campaña. En esta zona nos viene bien acampar en los pueblos o cerca de ellos para pedir agua, para beber y para cocinar, ya que en la carretera no hay nada de agua.

Al día siguiente más pedaleo, subimos hasta los 3800 metros, después !por fin! una bajada y llano, llegamos a un pueblito muy pequeño, llamado La Intermedia, preguntamos donde podíamos acampar y nos dijeron que al lado de la ¨¨capillita¨ vimos que la capillita, como decían los lugareños, tenía una entrada asi que nos ahorramos montar la carpa. Allí, en la casa del Señor, pasamos la noche.

Al día siguiente de pedaleo llegamos a la Quica la ciudad más norteña de Argentina, desde la cual solo es necesario cruzar un puente para llegar a Villazón ya en Bolivia. A un lado del puente esta la policia de emgigración Argentina, al otro lado emigración Boliviana. Por este puente hay mucho transito de gente que cruza de un lado a otro, sin sellar el pasaporte, que van al otro país por un rato, o bien a comprar o bien a vender. Este transito de gente y el caos que había no me llamó la atención, ya lo había visto en muchas otras fronteras. Lo que me sorprendió fue que paralelo al puente, hay otro puente, bueno mejor dicho, una pasarela de dos o tres metros de ancha y una valla de alambre de un par de metros de altura. Por esta pasarela pasaba mucha gente, tanto hombres como mujeres incluso más mujeres que hombres, hacia el lado boliviano cargados como autenticos burros de carga, unos con sacos de cementos, otros con no sé cuantas cajas de cerveza, otros con sacos de 100 kilos de harina, otros con no sé que mercancías. Todos llevan los diferentes productos a la espalda, atados con mantas. llegan al lado boliviano, descargan y lo amontonan. Una vez desacargados vuelven corriendo por el lado derecho de la pasarela al territorio argentino, vuevlen a cargan y otra vez hacia el lado boliviano. Esto pasa porque, según me dijeron, sale más barato pagar a estas personas-burro que pagar las tasas e impuestos fronterizos que deben pagar los camiones. Van andando todo lo deprisa que pueden cuando van cargados y corriendo cuando no van cargados. Ya que este contrabando sól es permitido por los gobiernos durante 4 o 5 horas al día. La verdad que es triste ver este "espectáculo" de las gentes de un lado para otro, cargados como mulos, por un misero jornal. Por lo menos los gobiernos construyeron, la pasarela, ya que hace años, estas personas tenían que bajar por un caminito cruzar el río y luego subir por otro caminito. Para que luego digan que los políticos no hacen nada por sus ciudadanos. Así viendo este " espectáculo" llamado comercio hormiga y que como me dijo un camionero argentino le parecía humillante e indigno del siglo XXI, entre en Bolivia.

Hasta Pronto.

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Soy Carlos Zapatera,
un segoviano que aún conserva sus propios sueños,
sus propias ilusiones
y muchas ganas de aventura.

Hace unos meses realicé la Ruta de la Seda,
de Estambul a China, en bicicleta,
podeis leer mis peripecias de ese viaje en
http://carloszapatera.wordpress.com/

Ahora me enfrento a una nueva aventura y a un nuevo reto personal:
recorrer los Andes, las llamadas carreteras Austral y Panamericana, en "bici".

¡¡¡Estáis invitados a dar pedales conmigo!!!

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