12Abr, 2011
La Isla del Sol
El Titicaca es el lago navegable más alto del mundo y al que la leyenda le atribuye el origen de la civilización Inka. Esta a una altura de 3900 metros sobre el nivel de mar y pertenece a dos países Bolivia y Perú. Tiene una extensión de 8562 km2 y varias islas, las más importantes, la de Taquile y Amantani en el lado peruano y la del Sol y la Luna en el lado boliviano. El lado peruano tiene bastante más turismo que el boliviano aunque ahora este esta aumentando considerablemente.
En La Paz, dejé mi bici, agarré un bus que me llevó hasta Copacabana allí tomé una barca que en unas dos horas de navegación por el Lago me llevó a la Isla del Sol, a su parte norte. En la parte norte de la Isla hay un pequeño pueblo llamado Challapampa . En este pueblo vive Don Alfonso y toda su familia. Don Alonso es un personaje, cuanto menos peculiar, es un gran conocedor de la cultura Aymara y por supuesto él es Aymara. Creé en la Pachamama, la madre tierra, al igual que creían todos los indígenas en épocas prehispánicas. Aunque todavía se conserva en las comunidades indígenas esa creencia a la Pachamama pero con un fuerte sincretismo católico. Por esa creencia, Don Alfonso, no tiene una tarifa fija a la gente que se aloja en su casa, según él, ” no soy matemático, así que no puedo decir lo que me tienen que pagar, lo único que he hecho es hacer estas casitas, para la gente que viene a este lugar se aloje, la Pachamama es de todos” eso es lo que contesta cuándo le preguntan el precio. Así es Don Alfonso, no pone tarifa ni por dormir ni tampoco por comer en su casa, cada uno paga la voluntad. En este pueblicito de la isla del Sol pasé cuatro días. Al pasear por el pueblo te da la sensación que no ha pasado el tiempo por él, que la gente sigue viviendo como hace décadas atrás. Logicamente no hay coches, por la orografía de la Isla no hay ni una solo carretera ni un solo camino sino pequeñas y estrechas veredas que conducen a las zonas de cultivo. Situadas en gradas o terrazas remontandose su origen a cientos de años. Por lo pequeño de las chacras. tierras del cultivo, no se utiliza en arado típico sino un arado de pie. Todos los productos se transportan o bien a espaldas o bien a lomos de unos pequeños y lanudos burros. Se cocina en el suelo con leña. Que decir que estas familias viven o practican, como se dice ahora, una economía de subsistencia.De la Tierra de su Pachamama reciben todo, alimentos, barro y madera para la construcción de sus casas, de los animales, leche, huevos, lana para vestirse, Todas las familias tienen sus animales, chanchos (cerdos) gallinas, vacas, burros, llamas, ovejas también tienen sus chacras donde cultivan diferentes tipos de patatas, avena, quinua,habas …Ahora además de vivir de su Pachamama también empiezan a vivir del incipiente turismo, que es sobre todo de gente joven y mochilera.
Don Alfonso me contaba como desde hace dos años, las relaciones entre los lugareños se han enfriado. Pueblo chico, infierno grande, decía Alfonso. Me contaba como llegaron representantes de diferentes fundaciones, entre ellas la de Repsol, reunieron a las gentes del pueblo y les comentaron, que el lugar en que vivían era un paraíso natural, que debían vivir del turismo y no del campo y para ello debían hacer que llegará al pueblo un turismo más exclusivo, con más plata. Que debían cobrar por lo menos 15 dolares por dormir, que esa cantidad no era nada para un occidental ¿Cómo voy a cobrar 15 dolares, si no puedo ofrecer muchos servicios? me decía que contesto Don Alfonso ¿ Si dejamos la agricultura y la ganadería y deja de llegar turismo de qué viviremos? seguía diciendo Alfonso. Mira lo que esta pasando en la Isla, ¿ves esas construcciones de ladrillo y de tres plantas? están construyendo un hotel, ¿ a que cuando viniste la hace tres años no estaba?. El ladrillo para acá es carísimo, hay que traerlo en barco, y el adobe es mucho mejor aislante. Así entre charlas con Don Alfonso y sus hermanos Benedicto y Bernardino, paseos por la chracas, por las ruinas incas pasé 4 días en la Isla del Sol. Las charlas de Son Alfonso, me recordaban a los paseos con mi amigo Miguel por “nuestro barranco” él también habla mucho de “sus” dioses mitológicos griegos y romanos estrechamente relacionados con la Pachamama.
22Mar, 2011
Legando a Bolivia por la Quebrada de Huamaca
Cuaderno de Ruta Huamaca, Tres Cruces, Abra Pampa, La Quiaca, Villazón (Bolivia).
Hola amigos y lectores de mi blog, ya estoy en Bolivia, os contaré como fueron los últimos días en Argentina. César y yo abandonamos Huamaca, ese pintoresco y bonito pueblo, que da nombre a toda la Quebrada o como diríamos nosotros valle. Pedaleamos unos cuántos kilómetros, la carretera siempre hacia arriba. Llegamos a la Puna argentina y abandonamos la Quebrada de Huamaca. A lo que llaman la Puna Argentina es el Altiplano, situado entre los 3300 metros y los 3800 metros de altura sobre el nivel del mar.
Esta bonita Quebrada, la de Huamaca, como ya os dije, fue declarada Patrimonio Universal, César y yo la recorrimos con nuestras bicis, entera, de sur a norte, siempre subiendo, desde los poco más de 1000 metros hasta los 3800. Su paisaje, con sus contrastes de colores el rojo de la tierra, el verde de la zona fertil cercana a la orilla del río, el azul intenso del cielo, sus grandes y centenarios cáctus llamados cardones hace de la quebrada un lugar único y casi mágico. Es una Argentina dentro de Argentina. La Argentina Andina. La Argentina Boliviana.
La mayoría de la gente que habita esta zona, a pesar de que son argentinos, su abuelo o abuela , no llegaron en barco de España ni de Italia, como la mayoría de los abuelos del resto de argentinos, sino son indígenas. Ya no se les ve con su termo y mate tomando ¨¨yerba¨¨¨sino que se les ve su carrillo hinchado, por la ¨¨pelotita¨de hojas de coca que llevan dentro de la boca.
En la Quebrada César y yo dejamos de ser gallegos y pasamos a ser gringos. Incluso algún turista argentino o argentinos que dejaron alguna gran ciudad y se instalaron en algín pueblo de la Quebrda, según nos comentaron, para los lugareños, también son gringos.
Ni cabe decir que esta zona de Argentina es una de las más pobres de todo el país.
Bueno volviendo a la bici, cuando salimos de Huamaca y llevabamos pedaleados más de 60 kilómetros, siempre subiendo, se levanto un fuerte viento de cara que nos arrojaba arena a los ojos, justo llegamos a un pueblito llamado Tres Cruces, preguntamos donde podemos acampar y varias personas nos mandaron al parque del pueblo. Al lado de los columpios de los niños montanos nuestras tiendas de campaña. En esta zona nos viene bien acampar en los pueblos o cerca de ellos para pedir agua, para beber y para cocinar, ya que en la carretera no hay nada de agua.
Al día siguiente más pedaleo, subimos hasta los 3800 metros, después !por fin! una bajada y llano, llegamos a un pueblito muy pequeño, llamado La Intermedia, preguntamos donde podíamos acampar y nos dijeron que al lado de la ¨¨capillita¨ vimos que la capillita, como decían los lugareños, tenía una entrada asi que nos ahorramos montar la carpa. Allí, en la casa del Señor, pasamos la noche.
Al día siguiente de pedaleo llegamos a la Quica la ciudad más norteña de Argentina, desde la cual solo es necesario cruzar un puente para llegar a Villazón ya en Bolivia. A un lado del puente esta la policia de emgigración Argentina, al otro lado emigración Boliviana. Por este puente hay mucho transito de gente que cruza de un lado a otro, sin sellar el pasaporte, que van al otro país por un rato, o bien a comprar o bien a vender. Este transito de gente y el caos que había no me llamó la atención, ya lo había visto en muchas otras fronteras. Lo que me sorprendió fue que paralelo al puente, hay otro puente, bueno mejor dicho, una pasarela de dos o tres metros de ancha y una valla de alambre de un par de metros de altura. Por esta pasarela pasaba mucha gente, tanto hombres como mujeres incluso más mujeres que hombres, hacia el lado boliviano cargados como autenticos burros de carga, unos con sacos de cementos, otros con no sé cuantas cajas de cerveza, otros con sacos de 100 kilos de harina, otros con no sé que mercancías. Todos llevan los diferentes productos a la espalda, atados con mantas. llegan al lado boliviano, descargan y lo amontonan. Una vez desacargados vuelven corriendo por el lado derecho de la pasarela al territorio argentino, vuevlen a cargan y otra vez hacia el lado boliviano. Esto pasa porque, según me dijeron, sale más barato pagar a estas personas-burro que pagar las tasas e impuestos fronterizos que deben pagar los camiones. Van andando todo lo deprisa que pueden cuando van cargados y corriendo cuando no van cargados. Ya que este contrabando sól es permitido por los gobiernos durante 4 o 5 horas al día. La verdad que es triste ver este "espectáculo" de las gentes de un lado para otro, cargados como mulos, por un misero jornal. Por lo menos los gobiernos construyeron, la pasarela, ya que hace años, estas personas tenían que bajar por un caminito cruzar el río y luego subir por otro caminito. Para que luego digan que los políticos no hacen nada por sus ciudadanos. Así viendo este " espectáculo" llamado comercio hormiga y que como me dijo un camionero argentino le parecía humillante e indigno del siglo XXI, entre en Bolivia.
Hasta Pronto.
Cuando pueda os pondré fotos, ahor la conexión es muy lenta.
22Mar, 2011
Legando a Bolivia por la Quebrada de Huamaca
Cuaderno de Ruta Huamaca, Tres Cruces, Abra Pampa, La Quiaca, Villazón (Bolivia).
Hola amigos y lectores de mi blog, ya estoy en Bolivia, os contaré como fueron los últimos días en Argentina. César y yo abandonamos Huamaca, ese pintoresco y bonito pueblo, que da nombre a toda la Quebrada o como diríamos nosotros valle. Pedaleamos unos cuántos kilómetros, la carretera siempre hacia arriba. Llegamos a la Puna argentina y abandonamos la Quebrada de Huamaca. A lo que llaman la Puna Argentina es el Altiplano, situado entre los 3300 metros y los 3800 metros de altura sobre el nivel del mar.
Esta bonita Quebrada, la de Huamaca, como ya os dije, fue declarada Patrimonio Universal, César y yo la recorrimos con nuestras bicis, entera, de sur a norte, siempre subiendo, desde los poco más de 1000 metros hasta los 3800. Su paisaje, con sus contrastes de colores el rojo de la tierra, el verde de la zona fertil cercana a la orilla del río, el azul intenso del cielo, sus grandes y centenarios cáctus llamados cardones hace de la quebrada un lugar único y casi mágico. Es una Argentina dentro de Argentina. La Argentina Andina. La Argentina Boliviana.
La mayoría de la gente que habita esta zona, a pesar de que son argentinos, su abuelo o abuela , no llegaron en barco de España ni de Italia, como la mayoría de los abuelos del resto de argentinos, sino son indígenas. Ya no se les ve con su termo y mate tomando ¨¨yerba¨¨¨sino que se les ve su carrillo hinchado, por la ¨¨pelotita¨de hojas de coca que llevan dentro de la boca.
En la Quebrada César y yo dejamos de ser gallegos y pasamos a ser gringos. Incluso algún turista argentino o argentinos que dejaron alguna gran ciudad y se instalaron en algín pueblo de la Quebrda, según nos comentaron, para los lugareños, también son gringos.
Ni cabe decir que esta zona de Argentina es una de las más pobres de todo el país.
Bueno volviendo a la bici, cuando salimos de Huamaca y llevabamos pedaleados más de 60 kilómetros, siempre subiendo, se levanto un fuerte viento de cara que nos arrojaba arena a los ojos, justo llegamos a un pueblito llamado Tres Cruces, preguntamos donde podemos acampar y varias personas nos mandaron al parque del pueblo. Al lado de los columpios de los niños montanos nuestras tiendas de campaña. En esta zona nos viene bien acampar en los pueblos o cerca de ellos para pedir agua, para beber y para cocinar, ya que en la carretera no hay nada de agua.
Al día siguiente más pedaleo, subimos hasta los 3800 metros, después !por fin! una bajada y llano, llegamos a un pueblito muy pequeño, llamado La Intermedia, preguntamos donde podíamos acampar y nos dijeron que al lado de la ¨¨capillita¨ vimos que la capillita, como decían los lugareños, tenía una entrada asi que nos ahorramos montar la carpa. Allí, en la casa del Señor, pasamos la noche.
Al día siguiente de pedaleo llegamos a la Quica la ciudad más norteña de Argentina, desde la cual solo es necesario cruzar un puente para llegar a Villazón ya en Bolivia. A un lado del puente esta la policia de emgigración Argentina, al otro lado emigración Boliviana. Por este puente hay mucho transito de gente que cruza de un lado a otro, sin sellar el pasaporte, que van al otro país por un rato, o bien a comprar o bien a vender. Este transito de gente y el caos que había no me llamó la atención, ya lo había visto en muchas otras fronteras. Lo que me sorprendió fue que paralelo al puente, hay otro puente, bueno mejor dicho, una pasarela de dos o tres metros de ancha y una valla de alambre de un par de metros de altura. Por esta pasarela pasaba mucha gente, tanto hombres como mujeres incluso más mujeres que hombres, hacia el lado boliviano cargados como autenticos burros de carga, unos con sacos de cementos, otros con no sé cuantas cajas de cerveza, otros con sacos de 100 kilos de harina, otros con no sé que mercancías. Todos llevan los diferentes productos a la espalda, atados con mantas. llegan al lado boliviano, descargan y lo amontonan. Una vez desacargados vuelven corriendo por el lado derecho de la pasarela al territorio argentino, vuevlen a cargan y otra vez hacia el lado boliviano. Esto pasa porque, según me dijeron, sale más barato pagar a estas personas-burro que pagar las tasas e impuestos fronterizos que deben pagar los camiones. Van andando todo lo deprisa que pueden cuando van cargados y corriendo cuando no van cargados. Ya que este contrabando sól es permitido por los gobiernos durante 4 o 5 horas al día. La verdad que es triste ver este "espectáculo" de las gentes de un lado para otro, cargados como mulos, por un misero jornal. Por lo menos los gobiernos construyeron, la pasarela, ya que hace años, estas personas tenían que bajar por un caminito cruzar el río y luego subir por otro caminito. Para que luego digan que los políticos no hacen nada por sus ciudadanos. Así viendo este " espectáculo" llamado comercio hormiga y que como me dijo un camionero argentino le parecía humillante e indigno del siglo XXI, entre en Bolivia.
Hasta Pronto.
Cuando pueda os pondré fotos, ahor la conexión es muy lenta.
18Mar, 2011
Carnavales en Tilcara
Cuaderno de Ruta: Jujuy, Punamarca, Tilcara.
Después del retraso de un día, por fin llegamos a Jujuy. Jujuy es la capital de la provincia más al norte de Argentina, mucha parte de su población es indígena, también esta entre las zonas más pobres del país. Llegamos a ella a las tres de la madrugada, pasamos allí la noche, al día siguiente sobre las dos de la tarde, ansiosos ya de pedalear de nuevo, abandonamos la ciudad. El paisaje medio selvático, el calor fuerte y húmedo y la carretera siempre subía y subía. Cuando llevábamos unos 35 kilómetros me dí cuenta de que se me había olvidado la esterilla y el abrigo en la ciudad. Me tuve que volver de nuevo a Jujuy, César continuo. Dormí otro día en Jujuy y al día siguiente de nuevo a pedalear hasta Punamarca donde había quedado con mi compañero. Otra vez calor, sudor, cuestas interminables y verde y frondosa vegetación.
Recorrí unos 65 kilómetros y llegué a Punamarca. Los últimos kilómetros de pedaleó, fueron por un paisaje ya diferente, la frondosa vegetación iba dejando paso al desierto de las montañas y a lo fértil de la orilla del río que remontaba. Iba pedaleando ya por la Quebrada de Huamaca en la foto dela derecha, la cuál recorreré entera, que fue declarada hace unos años Patrimonio de la Humanidad. Punamarca es un pequeño pueblo, totalmente indígena, todas sus casas construidas en adobe y cada vez con mayor turismo.
Al día siguiente después de unos 45 kilómetros llegamos a Tilcara.
Donde nos encontramos con los carnavales. En cada pueblo de toda esta zona de la Quebrada de Huamaca los carnavales se celebran a lo grande. Cuando llegamos nosotros, el carnaval había terminado, pero acá estas fiestas se prolongan durante casi un mes. Primero tienen el carnaval propiamente dicho, luego el carnaval Chico y luego el de Flores. Cuando llegamos nosotros al pueblo arrancaba, como dicen acá, el carnaval Chico. Así que nos quedamos tres días de carnaval. Es impresionante el ambiente, el bullicio, el jolgorio en este pequeño pueblo durantes estos días. No sé los habitantes que tiene el pueblo, cada uno te dice una cosa.
Sobre las dos de la tarde y con un petardo comienzan
las comparsas. Las comparsas son una especie de asociación de vecinos del pueblo, comienzan a tocar los músicos con tamboril, bombo e instrumentos de viento, trompetas, saxos... la gente va bailando y cantando delante de los músicos por las calles del pueblo, hasta que se llega a una "invitación". Una "invitación" es como dice su nombre la invitación, por parte de un socio de la comparsa a su casa, allí saca bebida para todos, hasta que ésta no se termina no se va a otra "invitación". En la puerta de la casa espera un grupo de música que se desplaza de una "invitación" a otra en una vieja camioneta donde llevan todos los instrumentos, los altavoces, micrófonos....La comparsa, charanga, deja de tocar y empieza a tocar el grupo. El tipo de música que toca es siempre la misma, la famosa cumbia villera, la gente continua bailando, cantando, bebiendo y tirando a los demás polvos de talco. Así de "invitación" en " invitación" pasan y pasan las horas. La verdad que no se cuantas comparsas hay en el pueblo, pero bastantes, a veces se cruzan unas con otras por la calles.
Normalmente la gente no va disfrazada, solo llena de talco y espuma, pero los que si que van disfrazados son los diablillos, son personas que con mascara, disfraz y rabo de diablo bailan y bailan. Por sus vestidos cuelgan un montón de cascabeles que van sonando, mientras que bailan y agarran a la gente para bailar con ellos. 
El último día que estuvimos cada comparsa quema a su diablo, después de bailar y bailar, de beber y beber, de ir de "invitación" en "invitación", hacen una hoguera y allí arrojan al diablo, por supuesto es de trapo, por el que según dicen han estado poseídos durante el carnaval. En teoría así termina el carnaval, pero solo es un par de días de descanso, ya que después empieza el carnaval de Flores. César y yo aprovechamos ese descanso entre carnaval y carnaval para abandonar Tilcara. Además de disfrutar del carnaval de Tilcara, también nos vino bien esos días allí, para irnos aclimatando a la altura. Tilcara esta a unos 2500 metros de altura sobre el nivel del mar, y en los próximos días tendremos que subir hasta los 4000 metros. Al día siguiente, todavía con el diablo en nuestro cuerpo, pedaleamos 45 kilómetros, siempre en subida, llegamos al pueblo de Huamaca situado a unos 3000 metros de altura sobre el nivel de mar y que da nombre a toda la Quebrada. Debido a que cuando pedaleamos ya se vamos notando la altura, últimamente hacemos distancia cortas, para poco a poco así irnos aclimatandonos. Huamaca es la ciudad más grande de la zona, aunque tiene un ambiente de un pueblo, sus calles son bonitas y están bien cuidadas, empedradas, las casas pintadas, lo que la hace un lugar que atrae a bastante turismo.
Creo que las próximas noticias que tengáis mías, si no me ha dado el mal de altura, serán desde Bolivia.
!Salud!
14Mar, 2011
Otra vez en la Argentina
Cuaderno de Ruta:
Futalufú (Chile), Trevelin (Argentina) Parque Nacional los Alerces, Bolsón, Bariloche (bus), Jujuy.
Como os dije terminé la Carretera Austral en el pueblo chileno de Futaleufú, de allí Cesar y yo cruzamos a Argentina. Las dos fronteras la chilena y la argentina distan entre ellas 7 kilómetros, y cómo no, son de ripio. ¡Qué fácil es viajar en América! no hace falta visados, sólo pasaporte y por estas lejanas y poco transitadas fronteras todavía es menos problemático, ni revisiones, ni formularios, ni registros, nada de nada. En la chilena en menos de un minuto la habíamos cruzado, pedaleamos los 7 kilómetros y llegamos a la frontera Argentina, en esta frontera tardamos un poco más, pero no por los trámites burocráticos sino por los policías argentinos que se rieron un poco de nosotros. Bueno se rieron de los españoles en general. En Argentina a todos los españoles, sean de donde sean, les llaman gallegos y cuentan chistes de gallegos, al igual que en España se cuentan chistes de los de Lepe. Así que los policías de aduana al vernos que éramos españoles, gallegos, nos contaron unos chistes de gallegos se rieron, nos reímos y nos sellaron nuestros pasaportes.
En cuatro días de pedaleó llegamos al Bolsón, ratos fueron por ripio ratos fueron por asfalto, !qué diferencia! cuando estas aconstumbrado a dar pedales por malos caminos de arena y llegas al asfalto parece que la bici va sola.
Dos días de estos días de pedaleó fueron por el bonito Parque Nacional de Los Alerces, que atravesamos de norte a sur, siempre bordeando diferentes lagos, que como viene siendo habitual en esta zona, sus colores, sus tamaños,sus bellezas....impresionantes.
Al cuarto día llegamos al Bolsón, el famoso pueblo hippi Argentino, pero la verdad que tanto a Cesar y a mi no nos pareció como tal, sino un pueblo muy turístico, en un enclave bonito y poco más. De hippi conserva una feria artesanal que se celebra en la plaza principal del pueblo varios días a la semana. Allí estuvimos un par de días, y en otro par de días de duro pedaleó llegamos a Bariloche. Bariloche es otra de las ciudades argentinas con mucho, muchísimo turismo. En inverno va la gente para esquiar y en verano, es decir, ahora para disfrutar de las playas de los lagos y de las caminatas. Pero Cesar y yo ni hicimos caminatas ni fuimos a sus playas, viniendo de donde venimos, ver una playa llena de gente o hacer una caminata con 30 grados y llena de turistas no nos llamaba la atención lo más mínimo. Lo que hicimos fue descansar llevábamos no se cuantos días, por no decir meses sin dormir en cama, así que dormimos y conocimos la vida nocturna de la ciudad que la verdad no esta nada mal. Ah! y también revisamos bien nuestras bicis y yo la cambie los dos neumáticos.
Como la Argentina es muy muy grande, y pedalear por ella me llevaría mucho tiempo y dinero, decidí tomar un bus hacia el norte del país, Cesar mi nuevo compañero de viaje también tomó la misma decisión que yo. Compramos los boletos de autobús de Bariloche a Jujuy unos 2500 kilómetros y según nos dijeron unas 40 horas de viaje. No dijimos nada de que viajamos con bicicletas para que nos nos pasara como me pasó la otra vez, ¿os acordáis ? cuando llegó el autobús dimos un poco de dinero a los choferes y a la persona que coloca los equipajes y subieron las bicis.
Y ahora estoy en Jujuy en el norte de Argentina. Pero el viaje no duró lo que estaba previsto, unas 40 horas sino bastantes más. Salimos el domingo a las 14:30 de Bariloche y llegamos el martes a las 3 de la madrugada. Cuando estábamos a unas tres hora de nuestro destino, nos encontramos con la carretera cerrada, la últimas lluvias se había llevado un puente. El autobús tuvo que hacer unos 900 kilómetros de más. La verdad que si pensamos con las distancias españolas o incluso con las europeas parece imposible que porque haya una carretera cortada, se tenga que dar un rodeo de casi 1000 kilómetros. Parte de ellos de ripio, que ni los choferes se lo esperaban, pero esto es Argentina un país enorme y en algunas zonas muy despoblado.
Así que después de estar casi tres días dentro de un autobús, ya he llegado al norte de país y creo que en una semana de pedaleo llegaré a otra frontera, la boliviana.
Saludos y hasta pronto.
Ah se me olvidaba, ya llevo pedaleados más de 3000 kilómetros y más de la mitad de ellos han sido por ripio.
06Mar, 2011
Adiós Patagonia sin represas.
Cuaderno de Ruta: La junta, villa Santa lucia, Futaleufú.
Mañana diré adiós a la Patagonia, todavía, sin represas, también diré adiós a la Carretera Austral. Ahora me encuentro en Futaleufú que está situado a unos 8 kilómetros de la frontera con Argentina. Pero cuando leáis estas líneas, ya no estaré allá, ya que será con retraso como viene siendo habitual en mi blog, por la falta de conexión.
Desde la última vez que os escribí pedaleamos, otros 3 o 4 días, y llegamos a Futaleufú. Pero no os contaré como fueron esos días de pedaleo, sino os hablaré, de la Patagonia Chilena sin represas. Hasta ahora no os había contado nada ya que primero quería recorrer la zona para enterarme de lo que piensa los patagonos sobre el proyecto de la represas.
Patagonia sin represas es un movimiento ciudadano que nació para luchar en contra de un proyecto del gobierno para construir un número , todavía indeterminado, de represas es decir embalses. Más o menos deben de ser 2 o 3 megarepresas, como ellos dicen y unas 25 o 30 más pequeñas. Este proyecto concedido por el gobierno chileno a ENDESA, es para producir energía eléctrica para todo el largo país de Chile.
A parte de los muros y diques de contención de agua, también tendrán que construir una red de más de 4000 kilómetros de largo de torres de alta tensión. Cuando recorría la carretera Austral en bici, pensaba en lo faraónico que será este proyecto. Hay que llevar hasta allá, alejado de todo, la maquinaria necesaria, los materiales, los trabajadores....Pero como en todas estas cosas parece ser que hay muchos intereses económicos detrás del proyecto que comenzará en breve.
¿Qué opinan los pobladores de esta zona? la verdad que he preguntado a mucha, mucha gente y no he conseguido ni una sola respuesta a favor de las represas. Eso si, creo que hay dos corrientes de pensamiento:
Una, generalmente la que defiende la gente más joven, más ilusa o con esperanzas todavía de que este proyecto se pare, de hay que crearon el movimiento Patagonico sin represas.
La otra, corriente de pensamiento generalmente de gente más mayor, que aunque no esta de acuerdo con el proyecto, dicen que no se puede hacer nada contra él, ya que esta aprobado y viene del antiguo, desde el presidente Lagos, también el gobierno de Macherel estaba de acuerdo y también el actual presidente Piñera defiende el proyecto. Pero lo que dicen es que por lo menos les paguen a los municipios el dinero que les prometieron por pasar las torres de alta tensión.
El movimiento de Patagonia sin represas, propone o ha propuesto alternativas a las megarrepresas, a los diferentes gobiernos, pero parece ser que no han sido escuchados. Las propuestas y alternativas que da este movimiento al faraónico proyecto, son además de usar la energía hidráulica, usar también la eólica, la geotérmica, la solar....dependiendo del lugar, ya que argumentan que tienen un país en el que por su diversidad geográfica hay volcanes, viento, desierto, agua, mucho sol....de esta forma no habría que hacer tantos kilómetros de alta tensión y además no habría un monopolio de la energía que consume el país, que según piensa se va a producir con el proyecto de las represas en la Patagonia Chilena.
Muchos me comentaban que de que iban a vivir si construían las represas, ya que ahora viven del turismo y si se lleva a cabo el proyecto dejará de venir.
No se si se harán las represas o no, todo parece indicar que será que sí, pero de lo que estoy completamente seguro es que me alegro de haber recorrido y conocido esta maravillosa parte del mundo que es la Patagonia Chilena sin represas. No me cansaré de decir lo bonito que son sus paisajes, la buena gente que son sus pobladores. Es impresionante la seguridad que existe en la zona, puedes dejar la carpa con todas las cosas adentro, la bici e irte unas cuantas horas que a la vuelta te econtrarás todo igual. Creo que si tuviera que definir la carretera Austral la definiaría como la del buen rollo, que buen ambiente hay entre ciclistas, pobladores y mochileros que recorren la carrtera generalmente a dedo, debido a la escasez de transporte público. Algunos de estos mochilereos te los vas encontrando días después más adelante y siempre te alegra de verlos de nuevo. Me llevó un buenísmo recuerdo de esta carretera.
Ah, se me olvidaba, os dije que os hablaría de la calamina. La calamina es el nombre chileno para designar a una especie de ondulaciones que se forman en los caminos de arena. Estas ondulaciones son muy molestas para ir en bici. Se llama la carretera Austral pero creo que mejor sería llamarlo camino austral, !cuánta calamina! y que duro se hace circular por ella.
De momento tengo que dar un diez a mi bici, se ha portado estupendamente. Solo ha perdido algún tornillo, ha reventado la cámara 4 veces, se han desajustado las ruedas y de las alforjas también se han soltado varios tornillos. Pero creo que para los más de 800 kilómetros que he pedaleado por el ripio lleno de calamina no ha sido nada. Reconozco que en alguna bajada, llena de baches y calamina, llegué a pensar que la bici saltaría a pedazos, no os podéis imaginar los saltos y golpes que recibió, pero se ve que aguanta.
Mis próximas noticias aunque con retraso serán desde Argentina.
Salud.
02Mar, 2011
La casa del ciclista
C.R: Coyhaique,Villa Mañiguales, Parque Nacional Queulat, La Junta.
Hola amigos y lectores, aquí sigo, en medio de la región de Aysen con mi bicicleta. Después de pasar un par de días en la ciudad, aprovechando para descansar, comer más variado, pasear...de nuevo Daniel y yo empezamos a pedalear. El primer día, tras pedalear unos 90 kilómetros por carretera asfaltada, después terminaría y empezaría otra vez el ripio, llegamos a Villa Mañiguales a " la casa del ciclista". Os preguntareis ¿qué es eso de la casa del ciclista? Es la casa de Jorge, un Chileno, que acoge en su casa a toda la gente que viaja en bici. Jorge es una persona encantadora, según me contó, hace unos años pedaleó por la carretera Austral y algún día se mojo tanto que lo llegó a pasar mal de verdad. Este viaje le cambio la forma de entender la vida, ya que a pesar de pasarlo mal por la lluvia recibió la ayuda de mucha gente. Por eso, decidió ayudar a los ciclistas desinteresadamente. Él vive pegado a "casa del ciclista" , donde deja dormir totalmente gratis a cualquier persona que viaje en bici. Jorge me dijo que el día anterior a mi llegada, se había ido de la casa, Cesar un burgalés que viajaba en bici. Esta era la tercera o cuarta vez que oía hablar de Cesar, la primera fue al entrar al paque Torres del Paine, quien me habló de él fue un guardapaques, la tercera al cruzar la frontera entre Argentina y Chile, en el Chalten unos ciclistas que iban en dirección contraria fueron los que me hablaron de él, luego fue en un camping de Villa O´higigins.
En la casa del ciclista conocí a un personaje peculiar, un japones de unos 50 o 60 años, que lógicamente también viajaba en bici. Tenía una bici muy buena, pero en vez de alforjas llevaba unos sacos atados a ella, habia recorrido mucho mundo con su bici y sus pinceles, ya que iba pintando con acuarela muchos de los paisajes por los que pedaleaba. En esta foto estoy con él.
Daniel y yo, después de pasar un noche en "la casa del ciclista", continuamos con nuestra marcha. En una de las tantas paradas que hacemos para tomar y beber agua, (no os lo habia dicho, pero en la carretera austral en cualquier arroyo, río o lago se puede beber agua tranquilamente) vimos aparecer un ciclista. Cuando llegó a nuestra altura paró, yo pensé - este es César de Burgos, le dije ¿ tu eres César? y él me dijo si y ¿tu Carlos?, yo le dije que si. Hace más de un mes que había tenido las primeras noticia suyas y ahora me lo encontraba. El grupo de pedaleó aumento de dos a tres personas, un suizo, un burgales y un segoviano. Esa noche acampamos en el único "huequito" que encontramos entra la densa vegetación, por la que veníamos pedaleando. Ya que la carretera atravesaba la selva del Queulat, una zona con autentica vegetación y humedad selvática. Amanecimos totalmente mojados debido a la gran humedad.
Al día siguiente no pedaleamos muchos kilómetros,
acampamos cerca del ventisquero Colgante, este glaciar, que os enseño en la foto, esta ubicado a gran altura, parece que está colgado en la montaña, por eso su nombre, de él en lo alto nace una fuerte cascada. Caminamos durante una hora por la selva del Queulat y llegamos a un mirador, desde donde se ve una impresionante vista de este glaciar colgante. Según nos dijeron, en los últimos 25 años ha sido impresionante el retroceso del hielo de este glaciar.
Ahora y después de otros 80 kilómetros, por el ripio, estamos en la Junta un pequeño pueblo donde son las fiestas, conmemoran el aniversario de la fundación del pueblo. Así que nos quedaremos de fiesta y un día de descanso, sin dar pedales.
!Salud!
24Feb, 2011
A pedales por La Austral
Lugar: Futaleufú (Chile)
Cuaderno de Ruta: Puerto Beltand, Puerto Tranquilo, Cerro Castillo, Coyhaique.10 -13 febrero.
En tres días más de pedaleó y recorriendo más de 290 km, desde aquel fabuloso rato de pesca con mi amigo Benjamin, he llegado a Coyahque. Coyhaique es la capital de la región de Aysen y la única ciudad de ella, no tiene más de 50.000 habitantes y no cuenta con más de 50 años de historia, pero llegar a ella me ha causado grandes emociones:
Una, la emoción de haber conseguido pedalear la mitad de la carretera Austral, la parte sur de ella, donde menos pueblos y por consiguiente más separados están entre ellos. Y otra, la emoción de entrar en un supermercado ¡Me he quedado atontado al ver tanta comida! Sí, aunque parezca mentira, entrar en un supermercado me ha emocionado. Desde que salí de El Calafate, hace ya unos cuantos días, solo he encontrado pequeños negocios, donde solo puedes comprar productos muy básicos y a altos precios, hay que llevarlos hasta allá. Por esta razón, mi alimentación ha consistido prácticamente en pasta, arroz, leche en polvo con cereales o avena y alguna galleta mientras pedaleaba. Así que imagínense lo que ha supuesto entrar en un super, aunque también con altos precios, y ver allí fruta, no mucha ni buena pero fruta, carne, y alimentos y alimentos por donde mirabas…..
Estos tres días de pedaleo fueron como de costumbre en esta carretera, paisajes fabulosos, acampar cerca de ríos o lagos, hablar con los pocos lugareños y con los ciclistas con los que te cruzas… y además, los últimos 100 kilómetros antes de llegar a Coyhaique, Daniel y yo hemos tenido una grata sorpresa: se terminó el ripio, es decir empezó el asfalto, y con ello la molesta calamina, el molesto polvo que se levanta cuanto te cruzas o te adelanta un auto. ¡Qué respiro para la bici, para mis riñones y para mis brazos! Os hablo de la calamina pensado que sabéis lo que es, por lo menos yo tampoco sabia lo que era antes de empezar a pedalear por la Austral, y aunque ya la conocía en el Pamir, no la conocía por ese nombre. En las próximas entregas os hablaré de ella.
Ahora estoy en Futaleufú a 10 kilómetros de la frontera Argentina, que cruzaré mañana. He recorrido parte de la carretera Austral !Qué maravilla! ayer después de no sé cuantos kilómetros por ella la abandoné.
Como el Internet que he encontrado en ella ha sido poco y lento no he podido escribiros con la frecuencia que me hubiera gustado, pero cuando vaya llegando a pueblos donde pueda conectarme os iré haciendo llegar mis experiencias de esta carretera. Cómo leísteis, cuando estuve en Coyhaique os hice llegar dos post; hoy, aunque cortito, otro. El siguiente será desde El Bolson, donde llegaré en unos 5 o 6 días. El Bolson, según me han comentado, es un pequeño y curioso pueblo que se formó con gentes que huían de la represión en Buenos Aires ejercida durante la dictadura militar. Las próximas noticias serán desde allí.
Hasta pronto.
16Feb, 2011
Pedaleando por la Carretera Austral
Cuaderno de Ruta: Villa O´Higgins- Puerto Beltran.
Lo escribí en 9 de febrero, aunque lo lean después.
En Villa O´Higgins, Daniel, mi nuevo compañero de viaje y yo pasamos un día. La verdad que no hicimos nada. Villa O´Higgins es un pequeño y curioso pueblo que no cuenta con más de 50 años de historia, actualmente cuenta con unos 500 pobladores. Esta lejos y apartado de todo pero ubicado en un enclave natural fascinante. Toda esta zona de la patagonia Chilena, la denominda XI región Aysén es relativamente joven en lo que respecta a su poblamiento. Actualmente cuenta con unos 100.000 habitantes y una superficie superior a los 100.000 km2, por lo que la densidad demográfica no alcanza el habitante por km2. Más de la mitad de la población reside en Cohiaque, la capital de la región.
Los primeros pobladores empezaron a llegar en las primeras décadas del siglo pasado, pero hasta las décadas de los 50 y 60 no se fundaron los pueblos. Esta gente debió de ser osada y aventurera según me contaban los hijos y nietos, ya que se internaron en esta complicada orografía en busca de algo, ese algo para cada caso sería diferente. Para unos aventura, para otros nuevas formas de vida, otros escapaban de algo....pero creo que para emprender una aventura de esa índole y en aquella época no solo tendrían una motivación única.
Daniel y yo, en recorrer los casi 300 km que separan Villa O´Higgins y el más pequeño todavía Puerto Beltran, empleamos cuatro días. El primer día hicimos 102 km llegamos hasta el río Bravo, donde tuvimos que esperar a la barcaza, que cruza tres veces al día el río, el trayecto duró unos 45 minutos. Este día fue para mi uno de los mejores días de pedaleo hasta ahora, practicamente no nos cruzamos con ningún coche, el paisaje totalmente virgen, y como se repitió en los días posteriores, atravesamos ríos, valles, cascadas, montañas....un espectáculo. Dormimos en la playita del otro lado del rió que ya se va convirtiendo en mar.
Al día siguiente, más de lo mismo, 85 kilómetros por un camino en mal estado, pero unos paisajes increíbles, incluso alguna vez nos parábamos y nos bañábamos en algún lago, aunque el agua estaba que te cortaba la respiración. Al día siguiente y con un tiempo buenísimo, llegamos a la población de Cochrane, un pueblo de unos 2000 habitantes, donde pude conectarme un ratito a Internet para dar señales de vida a mi familia, comprar algo de comida y de nuevo pedalear unos kilómetros más. Esa noche acampamos a orillas del río Chacabuco.
Al día siguiente, es decir hoy solo hemos hecho unos 40 kilómetros, llegamos al tercer pueblo en casi 300 kilómetros, Puerto Beltran, un pequeñito y encantador pueblo a orillas del río Baker, el más caudaloso de chile. Teníamos pensado hacer algún kilómetro más, pero nos ha gustado tanto el pueblo y nos han dicho que podíamos acampar a orillas del río que hemos decidido quedarnos un día acá. Al rato de estar aquí, ha aparecido Benjamín un chileno que viaja con su mochila y su caña de pescar. Me ha contado que lleva casi un mes viajando por la región, que es agricultor pero lo que más le gustaba es la pesca y por eso viajaba a esta región, que según dicen es una de las mejores zonas de pesca, de trucha y salmón, del mundo. Me ha dicho vienes a pescar, le he aceptado encantado la invitación, nos hemos alejamos un poco del pueblo y nos hemos aproximado la orilla del río, me ha preparado una buena mosca, según él, y he comenzado a pescar. !Como he disfrutado! y que recuerdos me traído de mi infancia en el río Cega. Allí metido en el friísimo río hasta la cintura, tiraba y tiraba la mosca ,he pescado unas 7 o 8 y algunas de ellas de un tamaño considerable. Hemos Soltado todas menos una que nos acabamos de cenar, que buena estaba.
Mientras yo pescaba Benjamín me hablaba y hablaba, de sus moscas de pesca, pero sobre todo de su país, bueno de los ríos de su país. Me decía, "huevon" mira el río ¿ tu crees que puede pertenecer a alguien? y antes de que me diera tiempo a contestarle me decía, " pues si es privado, los políticos lo han vendido, pero no solo este río sino la mayoría de los ríos chilenos". Solo de pensarlo él mismo se indignaba y me volvía a preguntar ¿ toda esta gran cantidad de agua puede ser de alguien? y otra vez se respondía el mismo, "pues si es privado". ¿ ves esa valla que se adentra en el río? "es para marcar las propiedades de los ríos". Yo tiraba la mosca y recogía y de vez en cuando pescaba un trucha. Y alguna vez me subía, a la valla , la que separa las propiedades, y pescaba desde allí, para no pasar tanto frío. Benjamín insistía "yo tengo mi licencia de pesca pero practicamente no puedo pescar en ningún río de acá porque son privados", se reía y me decía "pero llevo un mes pescando" y se volvía a reír que vengan "si quieren los carabineros por que un río no puede ser privado y nadie me va a prohibir pescar en un río si tengo mi licencia, si yo encima suelto la mayoría de las truchas". Así entre ríos privados , mis pies helados, las truchas , las vallas, que tanto odiaba Benjamín, mis pensamientos de la infancia a orillas del río Cega y la majestuosidad y caudaloso río Baker he pasado un rato de los que se graban en la mente. Mañana más pedaleo, ahora me voy a dormir.
15Feb, 2011
Comienzo de la Carretera Austral
Cuaderno de Ruta: Calafate- Chalten- Villa O´higins.
Por fin llegó Miguel, mi amigo de Muñoveros, a El Calafate, con él pasé dos días, en los cuales celebramos mi cumpleaños y visitamos el bonito y turístico glaciar Perito Moreno. Después de estos dos días Miguel tomó un avión hacia San Carlos de Bariloche y yo un autobús hacia el Chalten, no quería pedalear más en la pampa ventosa. El Chalten es un pequeño y nuevo pueblo situado a los pies de las imponentes montañas Torre y Fitz Roy. Al día siguiente de llegar al Chalaten, hice un bonito recorrido de más de 8 horas caminando para poder contemplar estas impresionantes montañas, !que vistas! sobrecogedoras. Al día después de la caminata, comencé la aventura que supone cruzar la frontera Argentina Chilena por aquí.
Me levanté temprano, pedaleé unos 35 kilómetros por camino de ripio, es decir no asfaltado. Llegué a las orillas de la laguna del Desierto, eran las 10 :25 de la mañana y el barco para cruzar la laguna salía a las 10:30 así que, lo agarre por los pelos. Tardamos cerca de una hora en cruzar la laguna, al otro lado de ella estaba el puesto fronterizo de Argentina, sellaron en mi pasaporte la salida de ese país. El policía que me selló el pasaporte, me dijo " deja ahí el equipaje que se lo vamos a llevar en caballo" me quedé sorprendido, me había comentado que te lo llevaban pero pagando. Así que le contesté ¿ Que me van a llevar el equipaje gratis? me dijo " no gratis no, son 250 pesos" más o menos unos 50 euros. Dije no, no, lo llevo yo. Me volvió a contestar " no seas boludo, es un camino muy malo y es imposible subir con la bici y las alforjas" le contesté de nuevo, "sé de gente que lo ha hecho”. “No, no, es imposible, hay mucho barro y el camino es muy estrecho, si quieres se lo rebajo a 200 pesos”, fue la respuesta del policía. “No, gracias” le dije. “Usted verá pero le vuelvo a repetir que es imposible”. Yo pensé para mi, ¡veremos si es imposible o no!
Comencé a empujar mi bici por un estrecho y empinado sendero. Al poco tiempo este sendero se encajonaba y estrechaba tanto que no pasaba mi bici con las alforjas, el suelo estaba embarrado. Quite las alforjas de la bici y durante un buen rato tuve que subir primero la bici, la dejaba y bajaba a por las alforjas y de nuevo vuelta a empezar, bici, alforjas, bici, alforjas… Pensé como sean así los 7 kilómetros que me han dicho que está malo.....Pero para mi suerte fueron no más de 1´5 km. Luego aunque era imposible pedalear, podía llevar de una vez mi bici y las alforjas. Atravesé riachuelos, zonas súper embarradas donde me hundía hasta los tobillos y la bici con el peso se quedaba clavada. Pero después de unas tres horas, lo había conseguido. Había recorrido los 7 kilómetros y llegado al cartel de bienvenido a Chile. Comenzó a llover. Monté la carpa y allí entre las dos fronteras pase la lluviosa noche. Pensé lo he conseguido, ya solo me quedan unos 15 kilómetros hasta la aduana chilena y según me habían informado, aunque eran malos, se podía pedalear por ellos. Allí en la tienda cocine y comí, era la comida, la merienda y la cena.
Cuando estaba allí en la tienda en medio de la nada pensé o más que pensar me invadió una sensación de libertad, difícil de explicar: me sentía libre, en mi pasaporte español, estaba sellada la salida de Argentina pero no la entrada a Chile, la tienda de campaña, en esos momentos mi casa, estaba armada entre el cartel de cartel de bienvenido a Chile y al de bienvenido a Argentina. Por lo cual estaba en el mundo, pero no en ningún estado, ni el chileno, ni el argentino ni claro está, tampoco en el español. Así que por unas horas fui habitante del mundo se puede decir que sin “nacionalidad”. Esto ya me había pasado una vez, no sé si son lectores de mi blog, pero cuando recorrí la Ruta de la Seda en bici, al cruzar la frontera entre Tayikistán y Kirguizistán, también me pasó lo mismo, pasé una noche en tierra de nadie, pero aquella vez no pensé en nada, suficiente tenia con sujetar dos trozos de patatas uno en cada uno de mis ojos, para mitigar el dolor y escozor de la ceguera transitoria producida por la nieve y la altura.
Pero volvamos al tema, allí en medio de la montaña y entre dos países pasé la noche, por la mañana seguía lloviendo. Pasé mucho tiempo metido en mi "casita" sobre las 11:30 dejó de llover, me levanté, desayuné y empecé a recoger el equipaje. Cuando estaba guardando el saco de dormir oigo: Carlos, Carlos. Me sorprendió, allá en medio de todo y de nada, oír mi nombre, giré la cabeza y vi a Daniel y su bici, un suizo que había conocido en las Torres del Paine. Me esperó a que recogiera y juntos empezamos a pedalear hacia la frontera chilena. Cuando llevábamos un ratito de dar pedales divisamos el imponente lago O´Higinis, y descendimos por una espectacular bajada hasta llegar al puesto fronterizo donde nos sellaron la entrada a Chile.
Acampamos, ya que teníamos que esperar al barco que hasta el día siguiente no llegaba, poco a poco fueron llegando algunos cicloviajeros y algún mochilero. A las 5 de la tarde del día siguiente, llegó el esperado barquito, que nos llevaría a Villa O´higinis. Este pequeño barco, salé tres veces por semana de la Villa y hace un tour hasta el glaciar del mismo nombre que la villa es decir O´higinis, donde empieza en campo de hielos sur, según dicen unos de los más grandes de mundo, por detrás de la Antártica y de Groenlandia. A la vuelta de este tour, para en el pequeño puerto, donde nos encontrábamos Daniel y yo y alguno otro más cicloviajero y mochilero, para recoger a la gente que por su presupuesto de viaje no se puede permitir pagar los 75.000 pesos chilenos que cuesta el tour y si los 40.000 pesos que cuesta es simple traslado. Para que se hagan una idea unos 630 pesos chilenos es 1 euro. Al subirnos al barco, note un ambiente extraño. Había como dos grupos bien diferenciados de gentes, unos los mochileros que su tema de conversión era lo caro que era el barco y otro tipo de gentes los que venían de visitar el Glaciar, por lo general eran familias, muy numerosas con más de 5 o 6 hijos, de santiaguinos, que se les veía contentos por haber tomado un Whisky, que les ofrece el barco con hielo milenario del glaciar, que según ellos es el más bonito de todo chile.
En el traslado en barco yo me mareé. Debido al fuerte viento, había gran oleaje y el barco se movía mucho. Pero no fui el único, muchas personas vomitaron el wisky que habían tomado con el hielo milenario. Yo por lo menos no vomite, pero los pase francamente mal.
Por fin legamos a Villa O´higinis. pedaleé los 8 km que separan el pequeño puerto y el pequeño pueblo donde finaliza la carretera Austral. Así que en un día comenzaré a pedalear de nuevo.
Salud.
Soy Carlos Zapatera,
un segoviano que aún conserva sus propios sueños,
sus propias ilusiones
y muchas ganas de aventura.
Hace unos meses realicé la Ruta de la Seda,
de Estambul a China, en bicicleta,
podeis leer mis peripecias de ese viaje en
http://carloszapatera.wordpress.com/
Ahora me enfrento a una nueva aventura y a un nuevo reto personal:
recorrer los Andes, las llamadas carreteras Austral y Panamericana, en "bici".
¡¡¡Estáis invitados a dar pedales conmigo!!!
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