13 Oct 2008
Día del Pilar pasado por agua
Hasta en un lugar tan seco como el entorno de Zaragoza llueve de vez en cuando, y alguna vez tiene que tocar el día del Pilar. Eso sí, ayer llovió mucho, muchísimo más de lo normal por estas tierras, y ni aún así la gente dejó de ir a la Ofrenda de Flores. No soy creyente en absoluto, pero todo lo relacionado con el Pilar me mueve las tripas de una forma especial (una más de las irracionalidades de mi carácter), y ayer me emocionó ver que contra viento y marea la gente seguía acudiendo en masa a llevar sus flores. No creo que para la mayoría sea una cuestión de fe (desde luego, no una fe que tenga que ver con la Iglesia oficial), pero lo que es indudable es que la Virgen del Pilar sigue siendo un pilar básico de la identidad aragonesa. No hay en esta tierra nada con mayor capacidad de convocatoria que los actos que se celebran en torno a ella durante las fiestas del Pilar, que se convierten en multitudinarios. La Ofrenda de ayer, pese a todo, también lo fue.
La foto, publicada en "Heraldo de Aragón", es de anoche. Al fondo se ve el espectacular montaje diseñado por Bigas Luna, y la plaza abarrotada de gente. Realmente no se podía andar por el centro (hacía una noche buenísima), y la gente hizo suyo otra vez el lema "Todos a la calle" que caracteriza estas fiestas.


