02 Ene 2008

VICENTE HUIDOBRO (Altazor)

Escrito por: casajuntoalrio el 02 Ene 2008 - URL Permanente

Vicente Huidobro

Altazor.
Prefacio.
. Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.


Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.
Amo la noche, sombrero de todos los días.
La noche, la noche del día, del día al día siguiente.

Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.
Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas.» He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.
Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcoiris.
Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte.

El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo: «Si yo fuese dromedario no tendría sed. ¿Qué hora es?» Bebió las gotas de rocío de mis cabellos, me lanzó tres miradas y media y se alejó diciendo: «Adiós» con su pañuelo soberbio.
Hacia las dos aquel día, encontré un precioso aeroplano, lleno de escamas y caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia.
Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De pronto, comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón jirones de aurora incontestable.
Junto con marcharse los últimos, la aurora desapareció tras algunas olas desmesuradamente infladas.

Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso, como un ombligo.
«Hice un gran ruido y este ruido formó el océano y las olas del océano.
»Este ruido irá siempre pegado a las olas del mar y las olas del mar irán siempre pegadas a él, como los sellos en las tarjetas postales.

»Después tejí un largo bramante de rayos luminosos para coser los días uno a uno; los días que tienen un oriente legítimo y reconstituido, pero indiscutible.
»Después tracé la geografía de la tierra y las líneas de la mano.
»Después bebí un poco de cognac (a causa de la hidrografía).
»Después creé la boca y los labios de la boca, para aprisionar las sonrisas equívocas y los dientes de la boca, para vigilar las groserías que nos vienen a la boca.

»Creé la lengua de la boca que los hombres desviaron de su rol, haciéndola aprender a hablar... a ella, ella, la bella nadadora, desviada para siempre de su rol acuático y puramente acariciador.»
Mi paracaídas empezó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de atracción de la muerte y del sepulcro abierto.
Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo.

Mi paracaídas se enredó en una estrella apagada que seguía su órbita concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos.
Y aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos pensamientos las casillas de mi tablero:

«Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía.
»Se debe escribir en una lengua que no sea materna.
»Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte.
»Un poema es una cosa que será.
»Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
»Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
»Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.
»Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco.»

Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha me lanzo a la atmósfera del último suspiro.
Ruedo interminablemente sobre las rocas de los sueños, ruedo entre las nubes de la muerte.
Encuentro a la Virgen sentada en una rosa, y me dice:
»Mira mis manos: son transparentes como las bombillas eléctricas. ¿Ves los filamentos de donde corre la sangre de mi luz intacta?
»Mira mi aureola. Tiene algunas saltaduras, lo que prueba mi ancianidad.
»Soy la Virgen, la Virgen sin mancha de tinta humana, la única que no lo sea a medias, y soy la capitana de las otras once mil que estaban en verdad demasiado restauradas.

»Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes.
»Digo siempre adiós, y me quedo.
»Ámame, hijo mío, pues adoro tu poesía y te enseñaré proezas aéreas.
»Tengo tanta necesidad de ternura, besa mis cabellos, los he lavado esta mañana en las nubes del alba y ahora quiero dormirme sobre el colchón de la neblina intermitente.

»Mis miradas son un alambre en el horizonte para el descanso de las golondrinas.
»Ámame.»
Me puse de rodillas en el espacio circular y la Virgen se elevó y vino a sentarse en mi paracaídas.
Me dormí y recité entonces mis más hermosos poemas.
Las llamas de mi poesía secaron los cabellos de la Virgen, que me dijo gracias y se alejó, sentada sobre su rosa blanda.

Y heme aquí, solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos.
Ah, qué hermoso..., qué hermoso.
Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles.
Veo la noche y el día y el eje en que se juntan.
Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas.

De cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros, que os dejo la tarea de bautizar como a botellas de vino.
Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta.
La montaña es el suspiro de Dios, ascendiendo en termómetro hinchado hasta tocar los pies de la amada.

Aquél que todo lo ha visto, que conoce todos los secretos sin ser Walt Whitman, pues jamás he tenido una barba blanca como las bellas enfermeras y los arroyos helados.
Aquél que oye durante la noche los martillos de los monederos falsos, que son solamente astrónomos activos.
Aquél que bebe el vaso caliente de la sabiduría después del diluvio obedeciendo a las palomas y que conoce la ruta de la fatiga, la estela hirviente que dejan los barcos.
Aquél que conoce los almacenes de recuerdos y de bellas estaciones olvidadas.
Él, el pastor de aeroplanos, el conductor de las noches extraviadas y de los ponientes amaestrados hacia los polos únicos.

Su queja es semejante a una red parpadeante de aerolitos sin testigo.
El día se levanta en su corazón y él baja los párpados para hacer la noche del reposo agrícola.
Lava sus manos en la mirada de Dios, y peina su cabellera como la luz y la cosecha de esas flacas espigas de la lluvia satisfecha.
Los gritos se alejan como un rebaño sobre las lomas cuando las estrellas duermen después de una noche de trabajo continuo.
El hermoso cazador frente al bebedero celeste para los pájaros sin corazón.
Sé triste tal cual las gacelas ante el infinito y los meteoros, tal cual los desiertos sin mirajes.

Hasta la llegada de una boca hinchada de besos para la vendimia del destierro.
Sé triste, pues ella te espera en un rincón de este año que pasa.
Está quizá al extremo de tu canción próxima y será bella como la cascada en libertad y rica como la línea ecuatorial.
Sé triste, más triste que la rosa, la bella jaula de nuestras miradas y de las abejas sin experiencia.
La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.
Vamos cayendo, cayendo de nuestro cenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.
Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del cenit al nadir porque ése es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra.
Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.

Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.
¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados.
Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.
Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.
Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.
Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.
¿Qué esperas?
Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.
Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable.

Seguir leyendo el libro en:

http://www.vicentehuidobro.uchile.cl/altazor.htm

Vicente Huidobro en :

http://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Huidobro

Deslindes - Raul Acevedo

(...A Neruda y Huidobro)

21 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Anónimo

Anónimo dijo

Impresionante ...Lo he copiado para conservarlo ...No te puedes imaginar cuanto me ha gustado ....

un abrazo

casajuntoalrio dijo

Genial Huidobro.
Besos

martha Legarreta

martha Legarreta dijo

Extraña coincidencia, ayer buscaba altazor, lo leí todo y hoy lo comenté con mi amigo del alma Alfredo Espinosa, es un hermoso poema, estuvimos de acuerdo, ahora entro al blog ¡y aparece de nuevo!

Gracias

casajuntoalrio dijo

Gracias Matrha por visitar nuevamente el blog. Huidobro-apenas leido por mí--me ha sorprendido y me ha gustado mucho. Tengo otro universo para estrenar.
Que la extrana coincidencia se convierta en un agradable encuentro.
Cariñosos abrazos para tí y tu amigo del alma
Paz(justicia), libertad y poesía

aránzazu dijo

gracias chorlito.. sabías que me gustaba??????
pero que relisto eresssssssss!!!!

casajuntoalrio dijo

Hola chavalita no,no lo sabía. Yo lo he descubierto tarde pero me gusta mushoooo
Besitos chorli

Camino dijo

¡¡Hola, Casa!!
Creo que ya lo leí hace días. Pero, ¡¡Me ha encantado volverlo a leer y lo voy a releer después de otro café!!
¡¡Es precioso!! ¡Gracias por ponerlo!!
Abrazo de 2008!!!

casajuntoalrio dijo

Me lo he vuelto a leer y me ha encantado de nuevo. Por eso lo he reeditado.
Besos 2008

María de No me digas?

María de No me digas? dijo

Gracias por este regalo.
Para mí ha sido un descubrimiento,no lo conocía y ahora, gracias a tí,lo difundiré cuanto pueda, las bellas palabras no deben quedar quietas cual laguna a la que se asoman sólo quienes la conocen, debe surcar tierras, moverse y ver diversos paisajes y gentes, gentes que se acerquen a ver qué trae de nuevo el rio de las bellas palabras.

María
Perdona no estar logueada, la web no me deja..snif

casajuntoalrio dijo

Gracias María por pasar`por el blog. Tienes el libro entero en el enlace.
Un abrazo
PD lo de el logueo no me extraña porque va el sistema como una patata. A mí me pasa lo mismo

aránzazu dijo

se adelantan los reyes. para el chorlito con cariño.
besito.

CANCIÓN NUEVA

" Dentro del horizonte
ALGUIEN CANTABA

Su voz
No es conocida

DE DÓNDE VIENE

Entre las ramas
No se ve a nadie

Hasta la luna era una oreja

Y no se oye

ningún ruido
Sin embargo

una estrella desclavada

Ha caído en el estanque

EL HORIZONTE

SE HA CERRADO

Y no hay salida." V.Huidobro.

casajuntoalrio dijo

Hola coliflor que bonito poema. Me alegra que conozcas tan bien a Huidobro, a mí me gusta mucho, pon todos los que quieras.
Sobre el poema...es muy chulo jo, el sin embargo al final es triste.Por dios que lo horizontes no se cierren y no haya estrellas desclavadas en el estanque.
Besito chorlito gracias por el regalitooooo

espe-AZ dijo

Hola casa... una visita rápida, no tengo tiempo de nada......volveré....
Un beso y feliz año.

casajuntoalrio dijo

Feliz año esperanza
Unabrazo

casajuntoalrio dijo

Feliz año esperanza
Unabrazo

rumicofrades dijo

Meterse aquí es todo un lujo. Qué maravilla de post, me ha encantado porque poca gente presenta así las cosas. Huidobro es único y lo das a conocer de manera inigualable, de verdad.
Enhorabuena por tu blog.

Besos.

casajuntoalrio dijo

Gracias rumico por tu coment
Feliz 2008 y un fuerte abrazo

ahankara dijo

Comenzar el año de esta forma, con Altazor (uno de mis poemas favoritos de allende los tiempos), presentado entre colores de arco iris, surrealistas dibujos y maravillosas canciones, hace que el nuevo año parece que pinte bien. Un abrazo Casa.

casajuntoalrio dijo

Saludos ahankaría feliz 2008 para t

edna spreafico de melgar dijo

Casa, también te deso un feliz, pero que muy feliz 2008. Hasta pronto.

casajuntoalrio dijo

Muchísima felicidad para tí poetisa ednaspreficodemelgar
Un abrazo y un feliz 2008

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CASAJUNTOALRIO

.Y heme aquí, solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos.
Ah, qué hermoso..., qué hermoso.
Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles.
Veo la noche y el día y el eje en que se juntan.
Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas.
(Vicente Huidobro)

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